28 de septiembre de 2017

Discutir sin argumentos: una práctica común de los argentinos

Yo elijo a mis amigos, del mismo modo que ellos me han elegido a mí y de ahí nació el vínculo. No todas las personas que tengo en mis contactos de FB son amigos íntimos, pero si están allí es porque las considero gente de bien, con la que se puede compartir una foto, mantener un chat, y lo que fuere. Nadie está obligado a solicitar las solicitudes que envío, ni yo tampoco a hacerlo con las que recibo. Como muchas amistades se han visto destruidas por diferencias políticas o de otra índole, yo rara vez posteo alguna consigna relacionada con un candidato determinado, lo puedo hacer en clave de humor, por una contradicción o un furcio de algún funcionario. Mis publicaciones distan de ser polémicas, no tengo nada que esconder, y para ser sincero, si sigo con una cuenta de Facebook es porque está vinculada a la Fanpage de mi diario digital, y porque hay personas (como una entrañable amiga mexicana y otro de mi misma edad que vive en Perú) con las cuales no podría tener contacto de otra manera. Y por supuesto, muchos vecinos de Lobos que por una cosa u otra no los puedo ver seguido.  No me interesa exponer mi vida privada, ni compartir cualquier boludez, y nunca le pedí a nadie que comparte y pegue en su muro algo que yo publiqué. Excepto en este espacio, este blog, que sí intento que se difunda, más allá de quienes no comulgan con mi forma de pensar. 


Las discusiones de verdad, y por temas que incluyen a toda una sociedad, no se dan por las redes sociales. Al menos a mi modo de ver. Por ejemplo, podríamos estar horas debatiendo sobre la educación pública, sobre si los adolescentes que tomaron escuelas hicieron lo correcto, por qué un determinado grupo de docentes se resiste a ser evaluado. En parte, varias de esas preguntas se las hice hoy al gremialista de UDOCBA, Miguel Díaz, quien vino a Lobos para reunirse con los afiliados de nuestra ciudad. Esta gente vive permanentemene quejándose: ahora con Vidal, antes con Scioli. Quizás motivos de razón no les falten, pero si un Secretario General de un gremio docente pretende avalar o justificar las tomas de las escuelas, como sucedió cuando fue consultado al respecto, estamos en problemas. Si yo con un grupo de gente decido tomar, por citar un caso, el Municipio, sería inmediatamente desalojado. Se puede comprender la disconformidad con el sistema de pasantías que propone el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Según el portal de noticias Letra P, "Técnicamente, no pueden ser llamadas pasantías porque los alumnos no recibirán una recompensa económica (“asignación estímulo”, según la Ley N°26.427) por pasar horas en las compañías que adhieran al programa. Estas “prácticas” existen actualmente en escuelas privadas y en establecimientos de educación técnica y el Gobierno quiere extenderlas a todas las escuelas de gestión estatal". En lugar de hacer de los establecimientos educativos una barricada, deberían pedirles explicaciones a los legisladores que en su momento sostienen esta propuesta, y me gustaría saber cuántos de esos chicos estuvieron presentes en las sesiones, y por qué no presentaron sus objeciones en esa oportunidad. En 2003, una Ley muy similar a lo que se está discutiendo actualmente, la Nº 1203 (pueden verlo entrando al link http://www2.cedom.gob.ar/es/legislacion/normas/leyes/ley1203.html), fue vetada por decreto.  En fin, es mi modo de pensar, y no digo que esto no haya sucedido antes, sino que no le encontramos la vuelta y sin darnos cuenta, el árbol nos impide ver el bosque. Punto final. 

26 de septiembre de 2017

La sabiduría de vivir "con lo puesto"

Entramos en la recta final del año, y sentimos que el tiempo pasa cada vez más rápido. Vivir intensamente, ese anhelo un tanto utópico, hace que tengamos recuerdos imborrables y que no tomemos el ciclo transcurrido como un mero cambio de número. Está lleno de libros de autoayuda que te van a querer enseñar cómo vivir, todos los días hay conferencias de "motivadores" que te prometen el éxito inmediato. Hay mucho chanta dando vuelta... Lo concreto y real, es que cada uno es responsable de su propia vida, llegado a cierta edad, y es entonces cuando empezás a relacionar costo-beneficio, causa-consecuencia. Por ejemplo: ¿Qué "costo" tiene para mí decirle a alguien la verdad de la milanesa, aunque duela, y qué "beneficio" (si es que cabe el término) puede acarrear? 

La vida no es fácil, porque nos aferramos a cosas sin sentido, y esa ambición desmedida nos genera deudas, tener que estar dos años pagando cuotas, el mal trago de llegar con lo justo a fin de mes, y ambas situaciones las hemos atravesado casi todos los que somos parte de la clase media, si es que todavía existe. Nunca me gustó deberle nada a nadie, tengo cuenta corriente en dos o tres negocios pero aunque sean 100 pesos, no me quedo tranquilo hasta que los termino de pagar. He visto que en Lobos proliferan las financieras: cada uno es dueño de tomar la decisión que desee, yo tendría que estar en una situación de extrema necesidad para recurrir a un prestamista o usurero, y de ninguna manera pienso llegar a ese punto. Siempre va a haber algo que te gusta y que económicamente está fuera de tu alcance. Si bien no vivo solo, tengo gastos fijos como todo el mundo, y de eso me hago cargo yo, es lo que corresponde. Conozco gente con mucha guita que tiene un  aspecto repulsivo,tipos  totalmente desagradables,  y otras personas con menor poder adquisitivo que tienen buena presencia y  se visten bien sin importarles la marca. Por eso, volviendo a lo que mencionaba antes, cuanto menos te aferres a las cosas, más rápido vas a superar el hecho de no tenerlas. Será por eso, quizás, que no entiendo a los coleccionistas, que se empeñan en acumular objetos, en mantenerlos inmaculados, como si fueran trofeos. Joyas, alhajas, relojes importados...¿para qué? ¿Para que el día que te mueras tus familiares salgan a venderlos en esas cuevasque vemos por TV donde "respetan el valor de tus afectos", en Cabildo y Juramento o en la calle Libertad? Por supuesto que vivimos en una sociedad de consumo y no está mal darse un gusto si la plata te lo permite, pero lo principal es tener la mente sana, razonar, no dejarse llevar por los impulsos. Como dice el slogan de la revista Noticias, "entender cambia la vida". Punto final.

23 de septiembre de 2017

2017 se ha portado bien conmigo

Cuando miro hacia atrás y veo todo lo que hice o dejé de hacer, puedo afirmar que 2017 ha sido un año que me ha deparado muchas satisfacciones. 

-Tras casi 15 años desde que empecé a ejercer el periodismo, decidí apostar a todo o nada e hice una inversión para crear un diario digital completamente nuevo, desde cero, que fuera compatible con la tecnología actual, y que se pueda leer desde cualquier dispositivo. Todo esto parece muy lindo, pero el desafío era (y es) darle contenido, producción periodística, actualidad. Si bien era sabido que había que llenar el diario de noticias, me puse del otro lado para intentar ver qué es lo que al público le interesa leer.

-Me siento más seguro (o convencido) de lo que hago, en parte porque tuve la suerte de rodearme de gente que estaba en la misma sintonía que yo, y me alejé de personas tóxicas (léase dañinas) y demandantes que hicieron de 2016 un año conflictivo. 

-Enfrenté mis problemas -y lo sigo haciendo- de la mejor manera posible, entendiendo que todo emprendimiento implica un cambio, lleva tiempo, y los resultados difícilmente se vean en el corto plazo. 

-Dediqué más tiempo al descanso, sin descuidar por ello mi trabajo. Aprendí a disfrutar del ocio, que antes era tiempo muerto y me aburría. Volví a leer aquellos libros que me marcaron, y que con el tiempo habían quedado varados en mi biblioteca. Empecé a interesarme cada vez más por los ensayos políticos o por las biografías, en lugar de la ficción. Hace años que no leo una novela, y no es el género que más me gusta.

- En lugar de querer convencer o persuadir a otros de cosas en las que creía tener razón, comencé a escuchar más las opiniones de mis amigos y comprendí que su modo de ver la vida es distinto, pero que esa diferencia es la que nutre la amistad. 

- Hay cosas que no han cambiado: Como es habitual, sigo renegando cuando algo no me sale bien, sobre todo si se trata de laburo, o cuando no me dan los tiempos. Supe desde el principio que debía competir con otros medios de prensa, y eso me impulsó a buscar un estilo, una línea editorial. Que mi producto se diferenciara de los otros, respetando como siempre el laburo de mis colegas. Dejé de pensar en lo que hacen los otros y me concentré en hacer notas que salieran de la actualidad, que indagaran en la vida de la gente que hace de Lobos un  lugar mejor, ya sea desde el arte, o desde un oficio cualquiera. 

 - Para concluir, todavía quedan tres meses de este 2017 que se nos escapa como arena entre los dedos, y lo único a lo que aspiro es terminar el año de la mejor manera posible. Es un ciclo, nada más. Luego vendrán otros, que traerán aparejados otros desafíos, otros problemas y demandas.
No todas fueron rosas: aumenté 10 kilos, como consecuencia de mi ansiedad y de una alimentación poco saludable, fumo bastante más que los años anteriores, y hablando de laburo me enfrenté a cierto sector de la dirigencia política que no quería dar explicaciones sobre políticas públicas, con lo cual 
seguramente me gané la antipatía de varios que se creen dueños de la verdad. 
Reitero: quedan tres meses por delante, y muchas experiencias por vivir. Todo lo que pueda mejorar en ese lapso, me genera entusiasmo y me pone pilas. Es cuestión de aceptar las cosas como son, pero de no dar por sentado que serán siempre así. Punto final.

22 de septiembre de 2017

El país de la intolerancia

Desde nuestro surgimiento como Nación y como país soberano, seguimos sin darnos cuenta que aquello que nos ha hecho tanto daño, que nos ha sumido en la decadencia, en períodos de falsa prosperidad y otros de extrema miseria, ha sido (y sigue siendo) la intolerancia.

Ya no hablemos de posiciones políticas: nadie respeta a quien piensa u opina diferente. Hace unos meses, publiqué en este blog una nota con el título "Hacer la guerra detrás de un monitor". Pues bien, nada ha cambiado ni hay miras de que suceda. Antes nos agarrábamos a las trompadas, ahora agredimos a quien sea por las redes sociales. De esta manera se han destruido amistades que fueron forjadas durante años, hay personas que dejaron de hablarse o de saludarse, porque tanta bronca contenida parecería exacerbarse en foros supuestamente pluralistas que en realidad son un campo de batalla para la agresión. La famosa grieta goza de buena salud, y va desde descalificar el pensamiento del otro, hasta lisa y llanamente insultar, caer en la bajeza de sembrar rumores falsos (o imposibles de comprobar). También hay idiotas útiles que se prenden en este juego, y no puedo creer cómo desaprovechan el tiempo que bien podría estar destinado a leer un libro o actividades más edificantes, sino "craneando" qué  le van a responder al otro. 

Esto no es nuevo, sólo que ahora nos puteamos y nos creemos los dueños de la verdad por Facebook, y no estamos en la época de la Gestapo para que los rumores que atentan contra el honor de una persona corran de un modo tal (más aún en un pueblo chico), se conviertan en el tema del día. De los múltiples grupos "de opinión" que hay de FB sobre Lobos, en la mayoría no se llega a ninguna conclusión, parece ser una suerte de entretenimiento para gente que tiene muy poco que hacer. 

  Y yendo a un nivel macro, cómo es posible que dos hinchadas rivales en un partido de fútbol, traigan consigo un impresionante despligue de policías, para que ninguno caiga víctima de una emboscada y haya que lamentar muertos, o en el menor de los casos, centenares de heridos a botellazos y pedradas. Cómo darles el ejemplo a nuestros hijos, si vemos que un peatón va cruzando la calle y en lugar de aminorar la marcha del auto, aceleramos. Es totalmente irracional. 

Hace décadas que la dirigencia política viene proponiendo "un modelo de país", y cada uno que asume, en lugar de tomar lo bueno que dejó la gestión anterior, se empeña en destruirlo. Queremos empezar de cero, daría la impresión, algo que no es posible para un país de 200 años que debería aprender las lecciones del pasado, tomar el ejemplo de quienes se jugaron la vida por sus ideales, como Lisandro de la Torre o Alfredo Palacios, un espejo al que deberían mirarse a diario los legisladores actuales, que tanto dejan que desear con sus inútiles "chicanas" y discursos que son un largo bostezo de obviedades y buenas promesas. 

El intolerante, además de creer que sus ideas son las únicas que valen, pretende lucirse e imponerlas a otros. Cuántas veces hemos oído hablar de "debate" y vemos que todo termina de la peor manera, sin discutir la cuestión de fondo y apelando a subestimar la inteligencia del interlocutor. Precisamente, subestimar al otro es un síntoma clave de intolerancia. Hasta en las cuestiones más elementales, parece imposible llegar a un acuerdo. Los chicos en edad escolar, que no tuvieron materias como Instrucción Cívica en mis épocas de estudiante, desconocen la Constitución (y ni hablar de las leyes que reglamentan las garantías de todo ciudadano). Pero dejemos de culpar a los pibes, que sería la salida más fácil, y asumamos alguna vez nuestra propia responsabilidad. Punto final.

20 de septiembre de 2017

El periodista que se creyó estrella y terminó con las manos vacías

Ayer, barrieron a otro "héroe de la resistencia kirchnerista". Roberto Navarro, ex periodista estrella de C5N y Radio 10, fue despedido luego de enfrentarse con el Gerente de Contenidos del canal de noticias. Navarro, creyó que siendo más papista que el Papa, su permanencia iba a ser eterna, y que la adhesión fervorosa de la audiencia K iba a ser suficiente para sostenerlo. Pero el Grupo Indalo, como toda empresa privada, tiene el derecho de prescindir de cualquier empleado, de modo que  lo notificó por telegrama de su despido, luego de una serie de enfrentamientos que hizo públicos en Twitter, tan en boga en estos tiempos. Navarro, el hombre de la barba candado que jamás esbozó una mínima crítica contra los K, se quedó sin aire, en parte por su propia ineptitud. ¿Cómo vas a descargar tu odio en Twitter contra el Gerente del canal donde trabajás? ¿Cómo te vas a cagar a trompadas con Baby Etchecopar en los pasillos de Radio 10, jugando a ver quién es el más guapo? Se te terminó, querido, y no busques victimizarte y hacernos convencer de tus teorías conspirativas. Creerse con derecho a todo, más en un medio de comunicación, es el principio de fin. Es el mismo tipo que anunció los supuestos triunfos de Scioli y Aníbal Fernández en las elecciones de 2015, lo que fue un papelón estrepitoso. Es el mismo tipo que se fue quedando solo, haciendo una suerte de cruzada en defensa de Cristina, que inclusive en un canal como C5N, afín a la causa, resultaba insoportable. Los directivos, entre otros fundamentos, lo consideraron una persona conflictiva, porque no sólo se dedicaba a sembrar el odio por TV, sino que se enfrentaba constantemente con sus compañeros de trabajo que no comulgaban con su pensamiento. 

Y es así como nos damos cuenta de que, pretender una jerarquía superior dentro de una empresa, pedir que echen a quienes no coinciden ideológicamente con vos, es crónica de un final anunciado. Navarro cayó en la ingenuidad de no tener límites para seguir con su faena de convertirse en un denunciador serial de la gestión macrista, y con los hechos consumados, cuando le pegaron una patada en el culo, empezó a sostener argumentos inverosímiles e imposibles de comprobar, como que el Gobierno había presionado para su salida. Quiso hacer de su espacio radial y televisivo un "mini 678", y ahora se quedó con las manos vacías. Pero seguramente lo indemnizarán por una buena suma, y encontrará rápido refugio en AM 750, otro reducto kirchnerista que supieron construir como complemento de Página/12.

Para poner "blanco sobre negro", no se trata de emitir un juicio de valor sobre  la ideología que cada uno profese, sino mostrar cómo, desde un medio de comunicación, no podés hacer o decir cualquier cosa, y mucho menos meterte en una batalla por las redes sociales con los que te están dando el laburo. Suena absurdo que Navarro argumente sentirse "censurado", cuando durante años se dio el gusto de decir cualquier exabrupto que le venía a la boca con tal de defender su posición. Punto final.

18 de septiembre de 2017

Cambios forzosos de una sociedad "conectada"

Parece mentira, han transcurrido 12 años y un poco más desde mi primera publicación, y veo que aún quedan muchos temas sobre los cuales escribir, nuevos interrogantes que van surgiendo, conforme los cambios que experimenta la sociedad. De más está decir que no me considero idóneo para hablar o escribir de todo. De hecho, una de las cosas que más me fastidian son las personas que tienen respuestas para todo, parecen avergonzarse de decir "no sé" o "no entendí".

Suele decirse que Internet democratizó la comunicación, porque permite la expresión de muchas personas que de otra forma no tendrían los medios para hacerlo. Siendo yo adolescente, no existía Internet y mucho menos Wikipedia, por lo cual íbamos a las bibliotecas públicas a buscar información en los gruesos volúmenes de las enciclopedias. Pero era algo positivo, porque te forjabas el hábito de investigar, de conseguir la información de distintas fuentes, que era lo que el profesor te pedía para una determinado trabajo práctico. Hoy estamos a un "clic" de distancia, inclusive hay páginas que brindan monografías completas que alguien, probablemente otro estudiante, alguna vez escribió. El hecho de disponer de redes sociales, de poder acceder a los principales diarios del mundo por la Web, no nos hace sentirnos menos alienado. Es difícil predecir qué sucederá, con cambios tan vertiginosos que hasta los ancianos han tenido que acostumbrarse a usar Internet para hacer una consulta en ANSES. La Red arremete con desprecio ante lo físico y tangible, como puede ser los diarios y publicaciones en papel, los discos, o cualquier modo de almacenamiento de datos. En un futuro, probablemente hasta el pendrive quede obsoleto. Ya no te envían más las facturas de muchos servicios en papel, de manera que con ello ya está todo dicho. Hay carreras universitarias que se pueden cursar de forma virtual o semipresencial. "Los tiempos están cambiando", cantaba Bob Dylan en 1965. Cuánta razón tenías, Bob. Punto final.

16 de septiembre de 2017

Ser esclavo de tus palabras

La entrevista a CFK, rondó entre lo patético y lo obvio. Patético, porque las declaraciones de Cristina buscando despegarse de los casos de corrupción kirchnerista, o bien sobre el incremento de su patrimonio, no resisten el menor análisis. Y obvio, porque era previsible que no iba a "inmolarse" y reconocer ningún margen de error o de autocrítica en plena campaña electoral. Una vez, un amigo me preguntó si yo creía que la ex Presidenta era inteligente. Respondí que no, en principio porque ella no puede alegar desconocimiento de lo que hacían sus funcionarios de más estrecha confianza, algunos tras las rejas y otros procesados por toda clase de delitos. Que tenga un buen léxico o que sepa improvisar largos y soporíferos discursos ante sus seguidores tiene sabor a poco, si de inteligencia hablamos. Fueron hábiles para delinquir, para hacer abuso de poder, para cometer fraude a la administración pública, para sembrar el odio y para llenar de ñoquis las oficinas de los Ministerios. Eso sí, no se lo vamos a negar. 

Hicieron de la lucha contra un multimedios (el Grupo Clarín), casi una cruzada, una causa nacional, una muestra de intolerancia ante un medio de prensa que (con fundamentos o no), se puso en la vereda de enfrente. No simpatizo demasiado con Clarín, pero entre tener todo el aparato del Estado en tu contra y ver que el otro bando está conformado por un grupo empresario...a quién elegís? Si Clarín miente, como ellos afirman y afirmaban, serán los lectores quienes dejarán de leerlo, y nadie desde el Gobierno, el de los K o el que venga, me va a venir a decir a mí lo que tengo que leer. Hablar de "medios hegemónicos" sonaba muy bonito, sobre todo cuando sostenés con pauta oficial un montón de diarios y canales parásitos y afines a la Casa Rosada, haciendo alarde de "pluralidad de voces" y de un falso progesismo.  Eso ya se veía venir, pero se agudizó luego del conflicto con el campo, en 2008. Se la jugaron tanto y fueron tan al choque, que la sociedad quedó consternada por lo que sucedía a diario, por la intolerancia, y por esa prepotencia de pretender decidir por los demás. Y si Cristina ganó las PASO por 20.000 votos en la Provincia, no es por mérito propio, sino por la coyuntura económica que estamos viviendo donde no abunda la supuesta bonanza kirchnerista. Macri no es un estadista ni mucho menos: es torpe para tomar decisiones sin medir el impacto social (léase tarifazos), y presenta un dircurso motivador más característico de un pastor evangélico de que un político. El mantra "Sí, se puede", se terminó. Hasta ahora no han podido, y entre errores propios y chicanas ajenas, Cristina ganó. Por un margen mínimo, pero ganó. Punto final.

13 de septiembre de 2017

La buena gente

Lo principal en esta vida, es tan simple como ser "buena gente". Y para conseguirlo, no es necesario pertenecer a ninguna clase social. Es simplemente, no estafar, no engañar, decir la verdad, ser agradecido. Pongo énfasis en esto último, nunca voy a dejar de agradecer a todos quienes me ayudaron de distinto modo: económicamente, con una palabra de aliento, con sus consejos, con sus saberes, sin caer en ese argumento estúpido de "avivar giles". Enseñarle a alguien lo que vos podés hacer, no es avivar giles, porque vos solamente le estás enseñando, el resto corre por cuenta del otro. El progreso, la dedicación, o algo tan sencillo como las ganas de aprender. Y ser buena gente también es aprender a cagarse de risa de la vida, a detenerse unos segundos para saludar a quienes te conocen y te aprecian cuando vas por la calle. Lo hago todos los días. Al señor que limpia por la mañana la Plaza 1810. Al otro señor que está en la esquina controlando el estacionamiento medido. Al mozo del bar. Al kiosquero que siempre le compro los cigarrillos. Son vecinos, compartimos la convivencia en una ciudad pequeña.
Considero importante, asimismo,  no vivir mirando hacia atrás pero sí mantener viva la memoria. 

La buena gente no es rencorosa, simplemente perdona a quien le hizo daño,  porque prefiere quitarse ella misma el rencor de encima antes que esperar que el agresor lo vaya a reconocer. La buena gente es la que te pregunta "cómo estás tanto tiempo", que se alegra de verte pese a que seas un mero conocido y no cultives una amistad. La buena gente no siembra el odio: donde otros pierden el tiempo en discursos de barricada, busca arribar a un consenso, a un acuerdo. 

De más está decir que no tengo todos los atributos o características que mencioné más arriba, lo digo sin ninguna vanidad ni falsa modestia. Pero cada día, trato de ser buena gente. Punto final.

Llamar a las cosas por su nombre

Los argentinos somos especialistas en eufemismos, o en ponerle un nombre simpático a hechos gravísimos. Un ejemplo: "el corralito" de 2001. Recuerdo que a mediados de 2002, cuando empezamos a salir paulatinamente de la crisis, la prensa hablaba de "veranito". Duhalde no es santo de mi devoción, y podría enumerar todas aquellas cosas que lo convierten en lo peor de la política. Pero agarró un fierro caliente en enero de 2002 e hizo lo que tenía que hacer. Hoy, que tanto se habla de "sinceramiento", en aquel momento era imperioso sincerar en los hechos lo que venía ocurriendo y poner fin a la fantasía menemista del "1 a 1", a la convertibilidad. Pesificar los ahorros no benefició a nadie, pero las reservas del Banco Central estaban por el piso y ningún país serio nos iba a prestar un centavo. Quedó para la historia, también, en su discurso de asunción, con aquella patraña de "quien depositó dólares, recibirá dólares". Era imposible lograr algo semejante, ya que entre 2000 y 2001, miles de millones de dólares se fugaron al Exterior. Pero mucho antes, en 1999, la gente eligió a un Presidente que se comprometió a mantener el "1 a 1". Así nos fue, por no asumir el costo político y social que traería aparejado una coyuntura económica que se tornaba insostenible. 

De la Rúa, además de no darse cuenta de que se estaba cavando la fosa solo (con varios conspiradores), no supo, por su ineptitud, interpretar las demandas de la sociedad, y así seguimos hasta el día de hoy, con sucesivos mandatarios que nos fueron endeudando hasta el infinito con créditos externos y que ni nuestros nietos podrán pagar. Para ellos es sencillo, porque se van en cuatro años (u ocho a lo sumo), y le pasan la  llave de la Casa Rosada al que sigue. Y cuando finalmente parece que las cosas se encaminan, como ha sucedido en determinados períodos donde los indicadores económicos han sido favorables, se creen superhéroes, la dirigencia política sigue convencida de que nosotros (el pueblo) somos sus cortesanos. Es su obligación y su deber administrar las finanzas e invertir en desarrollo social, no les cabe ningún mérito por eso. La política como modo de vida, para enriquecerse y "hacer caja", sigue siendo tolerada -por lo general- mientras la economía marcha bien, porque al común de la gente le importa su dinero lo cual es razonable. Lo que no lo es, es dejar pasar por alto tanto cuánta guita se despilfarre en sobreprecios, paraísos fiscales, rutas fantasma, hoteles con habitaciones vacías, y no es privativo del kirchenerismo. Se compran votos en el Congreso, y se compran voluntades en cada elección. Lo único que puedo rescatar es que buena parte de la sociedad tiene la memoria y la conciencia suficiente para adaptarse a las circunstancias. Porque de eso se trata la inteligencia: no de cuántos libros hayas leído, sino de la capacidad de adaptarse. Aunque nos duela. Punto final.

11 de septiembre de 2017

No dormirse en los laureles

Comenzó la semana, y hay que empezar a "remarla" nuevamente. Si bien trabajé bastante el finde, uno no se puede "dormir en los laureles", que en realidad no son tales. Los laureles, los sentís sin que nadie de lo diga, cuando estás convencido de que lograste una buena nota, y no interesa demasiado si ello repercute en la cantidad de visitas. Por supuesto, cuanto más gente vea el material publicado, mucho mejor, pero hay muchas veces en que tenés la satisfacción de haber hecho un buen laburo, y eso es lo mejor que hay, sin que nadie te lo digal. Del mismo modo, a veces sucede que te quedó una nota con sabor a nada, y sin embargo los lectores lo interpretaron de un modo diferente y recibiste muchas visitas y comentarios. Hay un libro de Wayne Dyer, psiquiatra americano, con un título que muchas veces nos identifica: "Evite ser utilizado". Esto implica, en parte, no hacer publicidad encubierta, ni mucho menos gratis, porque el costo de publicación tiene un precio, y si no estás dispuesto a pagarlo, es tu problema. Yo vivo de esto, y no le voy a dar espacio a ninguna empresa o comercio que no quiera pagar, más aún cuando te das cuenta de que plata no les falta. 

Ser un trabajador independiente y autónomo te hace sentir libre, pero recaen muchas obligaciones ante el Fisco, desde el Monotributo hasta muchísimos gastos que la gente no sabe, y no tiene por qué saberlo. Lo que sostengo, es que el laburo debe ser respetado, en primer lugar para jerarquizar la profesión, en este caso el periodismo. Y si no me querés dar una publicidad, no hay problema, amigos como siempre, cada uno seguirá su camino. Lo que es inaceptable es pretender, precisamente, ser utilizado. Punto final.

10 de septiembre de 2017

Crónica de Buenos Aires, 8 años después.


El sábado por la tarde, con más entusiasmo que convicción, viajé a Buenos Aires, cosa que no creo que vuelva a hacer en el mediano plazo por los costos que implica. Pero necesitaba reencontrarme con esa ciudad que no visitaba hacía 8 años. Como podrán comprobar, mis objetivos son modestos: nada de viajar a Europa, apenas unas horas en la Capital Argentina. No la encontré muy distinta que la última vez, aunque sí vi más miseria, inclusive en el Centro, con gente que te pedía plata a cada rato, una carpa montada en la Plaza de los Dos Congresos sobre el confilcto con Pepsico, similar a la carpa docente, personas durmiendo a las 16 hs en la vereda,  en un colchón que dejaba mucho que desear, y quién sabe por qué el Gobierno de la Ciudad no hace un relevamiento serio sobre la gente en situación de calle. 

Sigue siendo un placer recorrer la calle Corrientes, pero todo es mucho más caro que Lobos, cualquier cosa que consumas en un bar de medio pelo, a menos que te vayas a la zona de Once. Buenos Aires está sobrevalorada, más allá de todo lo que conocemos de su vasta oferta cultural y de su arquitectura, no aporta mucho más. De más está decir que resulta interesante para salir un poco de Lobos y mirar más allá de nuestra modesta percepción de la realidad, pero insisto que fui con escaso tiempo, estuve dos horas, de manera que sería injusto desmerecer todo aquello que me quedó por ver, precisamente en virtud a lo que acabo de mencionar. Es obvio que al porteño  medio, con el transporte público, alquiler y demás gastos, no le va a alcanzar con 14.000 pesos por mes, una cifra con la cual (se te ajustás un poco), en Lobos podés vivir. Pude conseguir algunos discos que me interesaban a muy buen precio y comprar ropa de calidad, a un valor más accesible que en Lobos, no mucho más que eso. Y como había olvidado llevar la SUBE, se me encarecía tomar un taxi e ir a lugares que me hubiera gustado visitar. Hace muchísimos años que no tomo un taxi, y desde Corrientes hasta el Alto Palermo, por ejemplo, hay una distancia de 30 cuadras. Fue una linda experiencia, dentro de mi limitado presupuesto, para reecontrarme con un pasado lejano, cuando yo estudiaba y vivía allí, me manejaba con más comodidad, en pleno menemismo, y es evidente que las cosas han cambiado. Con sus pro y sus contra. En el imaginario colectivo, Buenos Aires se reduce a un puñado de íconos y estereotipos, pero es mucho más que eso.
No sólo para los porteños, sino para el resto del país, como consecuencia del "relato", del "modelo", y de una desidia por el mobiliario urbano, con bellas esculturas que supe conocer y admirar y hoy lucen mutiladas o con el perímetro enrejado para evitar vándalos. Punto final.

7 de septiembre de 2017

Pensamientos nocturnos de mitad de semana

Muchas veces pienso que, lo que nos hace argentinos no sólo es el mate, el asado, la amistad. Tenemos en el ADN argento, el desprecio por la opinión del otro, o el mero rechazo, sin atender argumentos. Cuando se habla con fundamentos, planteando una situación determinada, citando antecedentes, causas y consecuencias, se puede discutir con altura. De hecho, muchas veces, personas con esa capacidad para persuadir desde la razón me han hecho cambiar de parecer. La intolerancia argentina no es un descubrimiento nuevo, se remonta a regímenes dictatoriales, a una degradación de la sociedad, y a ese pensamiento de que "el otro" es el enemigo. Definitivamente, es una costumbre bien nuestra, la de humillar, discutir a los gritos, cagarnos a trompadas en los estadios de fútbol, y cometer toda clase de atrocidades partiendo desde un fundamentalismo estúpido. Cuando algo se convierte en una "causa nacional" y el replicado todos los días por la televisión, estamos en  problemas. 

Parece que todo debe ser inmediato, y si no se consigue ese efecto instantáneo, pierde interés. Ya nadie se toma 45 minutos para escuchar un disco completo. Y hago este comentario porque días atrás un amigo de Facebook, lanzó  la consigna, desafiante: "¿Cuándo fue la última vez que escuchaste un disco completo?".  Es más fácil sintonizar la música de la radio o ver videos por You Tube. Me dirán que tiene que ver esto con lo que venía diciendo: pues sí, guarda una estrecha relación, porque queremos todo "ya", entonces buscamos un videoclip de 3 minutos por Internet, o bajamos mp3, y todo parece ser más rápido y más fácil. Señores, hay hábitos que no deben perderse, como escuchar un buen disco (porque el orden de las canciones no es casual, fue concebido para eso), o mirar una película que no sea por esa porquería de Netflix, poné un DVD, bancate las 2 horas de la película, leé los subtítulos, aprendé a esperar, siendo que en tal caso es un placer dicha espera. No es lo mismo estar clavado 2 horas haciendo las colas del banco, que viendo cualquier magia que nos regala el cine. Dejá el celular en la mesa de luz, o dentro de un mueble, porque nada es tan urgente como para privarte de los pequeños placeres de la vida. No hace falta viajar a Europa o al Caribe para que tu forma de percibir el mundo cambie. La alienación del hombre, por ejemplo, no la internalizás en ningún viaje o crucero, lo ves en películas como "The Wall", "Despertares",  o "Citizen Kane". Punto final.

Cambiar la forma de enseñar y aprender

Debemos cambiar la forma de pensar. La desaparición de un ciudadano debe ser investigada con todo el rigor de la Ley, lo que resulta totalmente fuera de lugar es pretender bajar línea a los alumnos desde las aulas. Cualquier hecho de actualidad se puede comentar y debatir en clase, porque la escuela no es una isla, en una institución inserta en el seno de la sociedad. Pero haber afirmado, sin pruebas, que a Santiago Maldonado se lo llevó la Gendarmería, no resiste el menor análisis. En primer lugar, habría que explicarles a los chicos qué es la Gendarmería, y que funciones debe cumplir en el marco de un Estado de Derecho. Del mismo modo, también es positivo que les expliquen los derechos que les asisten si son detenidos por la Policía, porque ya no estamos en la época de la dictadura cuando tenías que salir con el DNI en el bolsillo. Cuando un hecho alcanza semejante repercusión medíatica, como el de Maldonado, es imposible de soslayar, porque hasta los propios alumnos pueden interpelar al docente, sobre aquello que está dentro de la Ley y qué fue lo que sucedió. Pero como hasta el momento no hay certeza sobre el paradero del joven artesano, y las hipótesis más absurdas se multiplican, debemos ser cautos. Desde el comienzo de la democracia también hubo desaparecidos, como la Dra. Giubileo, Rodolfo Clutterbuck,  Oriel Briant, Jorge Julio López. Pero eso no se enseña, se oculta, porque pasaron los años, los medios de comunicación consideraron oportuno abordar temas más redituables en términos de rating, y los algunos docentes tienen una mirada sesgada de nuestro pasado reciente. 

Me resisto a hablar de "adoctrinamiento" en las escuelas, pero si efectivamente es así, lo considero aberrante. Se debe informar sobre lo que ocurre, y más aún ante un hecho de extrema gravedad como una persona que no sabemos si se la llevaron las fuerzas de seguridad, o si fue víctima de civiles. Pretender sacar un rédito político en lugar de preocuparse por impartir los contenidos de una clase, me parece un acto miserable. Punto final.

4 de septiembre de 2017

Llevar el equipaje justo para vivir

Comenzó la semana, el primer lunes de septiembre, y vino como anillo al dedo para sacarse la pereza y la modorra de encima y buscar información, conseguir notas, lo mismo que cada uno desde su laburo y su lugar hará. La vida es una lucha (a veces luchamos contra nosotros mismos porque no aceptamos lo que somos), pero vale la pena afrontarla y sentirse victorioso, aunque más no sea por momentos. Hay personas que tienen una extraordinaria capacidad de sobreponerse ante las peores crisis, como el fallecimiento de un hijo, y existen otras que no lo pueden superar jamás. En rigor de verdad, el dolor ante una situación semejante prevalece, lo que cambia es el modo de llevarlo consigo. Cuando se separás de tu pareja, es porque los conflictos constantes ya no dan para más, la convivencia o el trato diario se ha vuelto insostenible, y no importa si es de común acuerdo o si una de las partes tomó la decisión. Nos vamos a cruzar con muchas personas en este largo camino, y seguramente en ese viaje encontremos a alguien que nos haga sentir plenos, para vivir a nuestro lado. 

Aprender a decir que no, es una de las claves de la vida. De esta manera evitamos que nos usen, que nos tengan como paño de lágrimas, o que nos deban plata. Con un "no", estás poniendo un límite claro. Es más difícil negarse ante el pedio que un amigo o de una persona cercana, pero si esa gente realmente nos conoce lo suficiente, sabrá entender nuestra negativa. Lo cual no significa no tener una mente abierta, es una conceptualización diferente. No se trata de rechazar cualquier oferta o invitación, sino de tener la capacidad de elegir aquello que "a priori" nos permita crecer, salir de la mediocridad, del chusmerío barato. Porque comao ustedes habrán visto, también se arman discusiones y debates estériles en Facebook. Gente con mucho tiempo al pedo se dedica a pontificar sobre tal o cual tema, como está haciendo todo el mundo ahora con el caso de Santiago Maldonado, buscando responsables y chivos expiatorios. Punto final. 

1 de septiembre de 2017

Quemando los últimos cartuchos de cotillón

Comienza septiembre, y casi sin darnos cuenta entramos en el último trimestre del año. De más está decir que aún es prematuro para trazar un balance o algo que se le parezca, lo cual por otra parte no aporta demasiado. Hasta el momento, 2017 se ha portado bien conmigo, en comparación con el año anterior. Pero es demasiado parcial y subjetivo, a menudo olvidamos hechos que sin llegar a ser trascendentes, contribuyeron a que desandáramos el camino. 

Excepto por la coyuntura política y lo que pueda suceder en las elecciones, desde el Estado los ciudadanos nos sentimos desprotegidos, pagamos impuestos, tenemos derecho a reclamar y ser escuchados, pero como la planta de empleados públicos ñoquis sigue creciendo, es probable que nos encontremos con cualquier inútil detrás del mostrador, al mejor estilo del sketch de Gasalla. Cambiemos en el comienzo de su gestión redujo drásticamente la masa de empleo público, o al menos eso nos hicieron creer. Pero pusieron en su lugar a los amigos de turno, porque un "puestito" es buena recompensa para cualquiera que hizo lobby en la campaña. Así como subsisten los "Peronistas del '45", también están los "radicales puros", que no quieren saber nada con el PRO y están desencantados con la polémica convención de Gualeguaychú que selló la alianza entre el centenario partido y los globitos amarillos. El radicalismo, al menos tal como lo entendía Alfonsín, fue una fuerza política progresista, con gran compromiso social, lo cual a mi modo de ver no está plasmado en el actual Gobierno Nacional. Hay veces que resulta absurdo hablar de derecha o izquierda, porque en definitiva los dirigentes se contradicen entre sí y hay muchos "comunistas de salón", como decía Ernesto Sabato. Adoptar una ideología política implica tener un comportamiento ciudadano acorde con sus postulados. De lo contrario, todo se reduciría a calentar el culo en una banca o en una silla y esperar intervalos de dos años para salir del freezer. Pero como mencioné en otra nota, nadie puede negar que Cambiemos se ha convertido en una fuerza nacional, con candidatos en todas las provincias, y resultado dispar. En Buenos Aires, subestimaron a Cristina, quien en un demoradísimo escrutino terminó imponiéndose por 20.000 votos. Tanto CFK como Macri piensan en 2019. La diferencia es que Cristina no podrá hacer demasiado si no logra la unidad de peronismo como movimiento, y así sumar votos y voluntades. En cambio, el macrismo consiguió seducir a varios gobernadores peronistas y con ello se asegura que éstos bajen línea para sus legisladores en el Congreso. Punto final.

El tiempo no para

"El tiempo es oro", solía decir Henry Ford, el magnate de la industria automotriz que cambió para siempre el modo de trabajar, con...