22 de julio de 2018

Reflexiones de un domingo frío

Domingo nublado y frío en la ciudad. No dan ganas de salir a la calle, excepto que sea indispensable hacerlo. Muchas veces me pregunto de qué me quejo. Tengo una familia, casa, comida, televisión, libros, música. Creo que el camino a la independencia económica plena está duro para todos y cada vez se prolonga más, por los costos que insume alquilar una vivienda, pagar los servicios e impuestos. Poca gente en la zona céntrica, en horas de la tarde, y empiezan a aparecer las motos y los autos cuando el pueblo se sacude de su modorra y se da la tradicional "vuelta al perro". Muchos parecen impacientes por sacar a lucir su coche nuevo, o por hacerse ver en algún bar donde permanecen horas con un mísero café. Aún así, bien podría decirse que en Lobos ya no nos conocemos todos, porque en los fines de semana viene gente en plan de turismo o vaya a saber qué, alejados del ruido de las grandes ciudades. Es común que te pare un auto y te pregunte por la ubicación de determinado lugar, como el Museo de Perón, o por la estación de GNC más cercana. Yo que he andado un par de veces por Buenos Aires este año, puedo afirmar que los precios de la gastronomía son relativamente accesibles para el recién llegado, las veces que estuve en Capital todo me pareció más caro. Creo que se manejan otros valores porque los salarios y los costos de vida son otros. El porteño promedio gana mejor, aunque tiene el gasto del transporte público o de los peajes si se traslada en un auto propio. Por supuesto que la tranquilidad que el visitante suele admirar cuando viene a estas pampas no es tal, porque todas las semanas se producen robos, riñas callejeras, accidentes, y no es para nada grato vivir en esas condiciones, con semejante desquicio. Ya quedan pocos comercios que no tengan una cámara de seguridad y un monitor, está más controlado el asunto, y esperemos que con el reciente anuncio de peritos lobenses especializados en levantar rastros, todo el proceso que sigue a un delito se agilice, para no tener que esperar a que lleguen los peritos de Cañuelas, que suelen tardar muchísimo, cuando la escena del hecho ya ha sido alterada inclusive por la propia víctima. 

Como sostengo siempre, yo no espero nada de ningún gobierno o gestión municipal, en parte porque me provoca hartazgo que no se tome nota de los reclamos de la sociedad. Y puedo citar como ejemplo la pavimentación de la Avenida Costanera de la Laguna, que fue anunciada varias veces con ningún resultado. Sí creo que cada Intendente que asume va haciendo algo en obra pública, contribuye a mejorar la calidad de vida de barrios históricamente postergados, pero eso no es todo, y sería demasiado conformista contentarnos con unas cuadras de asfalto nuevas. Hace falta más orden, organización, como lo vemos en el tránsito vehicular, y los controles que se hacen son demasiado obvios, porque estacionan una camioneta con una baliza en una esquina muy visible y que se puede evadir fácilmente. Por ahí enganchan a algún gil que no se percató, pero el próximo que pase seguramente doblará o seguirá de largo por otra calle donde los inspectores estén lejos. Ni hablar de los controles de alcoholemia. La información que recibimos es escasa y nunca se sabe cuántas infracciones se labraron, ni siquiera cuánto alcohol en sangre tenía la persona al momento de ser interceptada. Hace tiempo en una conferencia de prensa, habían anunciado que la Provincia les entregó un alcoholímetro para tal fin, pero después no se supo más nada del tema. En fin, mejor me dejo de renegar y aprovecho lo que resta del domingo para leer un buen libro. Punto final.  

19 de julio de 2018

Vísperas del Día del Amigo


Jueves por la noche en la ciudad. La gente camina demasiado apurada, ensimismada en sus cosas,  no saluda por la calle, hay sobredosis de WhatsApp y están todos bastante ocupados enviando mensajitos de texto o de voz por el popular servicio que en casi todo celular moderno se puede instalar hoy por el famoso Play Store. Nunca me enteré de nadie que haya sido infraccionado o multado por hacer uso de los aparatos mientras va conduciendo el auto, a pesar de las sucesivas campañas de Asociaciones Civiles como Luchemos por la Vida. Para estos automovilistas que se creer que nunca les tocará ser víctimas de un accidente, lamentablemente habrá que esperar hasta que ocurra lo peor para que tomen conciencia del riesgo que implica.

Pese a que vivimos en un pueblo chico, nos vamos contagiando de los vicios de las grandes urbes, el que tiene un auto de alta gama se cree un ser superior al peatón o al resto de los automovilistas que van circulando por la misma acera, quizás se confían demasiado en las nuevas tecnologías que brindan los coches actuales, y suponen que con tener air bags basta para no ser víctimas de una colisión. Esta gente asegura su vehículo contra todo riesgo, en lugar de hacerlo contra terceros, y lo toman como un salvoconducto para transitar a alta velocidad sin el más mínimo respeto por el resto de los vecinos que tienen un vehículo de menor valor. Y qué decir de los peatones: si cruzás la calle a pie, comprobarás que los autos, en lugar de aminorar la marcha, aceleran aún más, por lo cual o cruzás las calles corriendo o te pisan. No hay muchas contemplaciones hacia quien va caminando por la periferia lobense.

Y hoy, que es víspera del Día del Amigo, no puedo dejar de saludar a mis amistades, desde aquellos amigos de la infancia hasta los que coseché siendo adulto. En realidad, yo no los elegí en forma unilateral, nos elegimos mutuamente, y de ahí nace el vínculo que se fue forjando. Muchos de ellos ya formaron su familia, tienen hijos, o no viven en Lobos. Pero sé que puedo contar con ellos cuando alguna urgencia lo requiera. Y en el devenir cotidiano uno va haciendo nuevos amigos, porque cada etapa de la vida nos hace relacionarnos con un nuevo entorno. A veces hay una delgada línea entre los “amigos” y los “conocidos”, quizás con estos últimos el trato no sea tan estrecho, pero las circunstancias de la vida han hecho que nos relacionemos con ellos. Celebrar la amistad, significa reconocer a aquellas personas que pasaron por nuestra vida dejando su huella. Vaya para ellos mi gratitud. Y aunque podría no haber una fecha específica para hacerlo, un vínculo se construye a diario, del mismo modo que los desencuentros, que son una consecuencia de tener distintas formas de pensar. Las diferencias se zanjan respetando el pensamiento del otro, evitando temas que generan polémicas estériles, y poniendo énfasis en aquello que nos une. Cuando la cantidad de momentos compartidos supera holgadamente a un distanciamiento, podemos afirmar que esa persona nunca dejó de ser nuestro amigo, simplemente tiene una perspectiva diferente de la realidad que no es compartida por nosotros. Respetar a quien no piensa igual, no sólo es una muestra de civismo, sino un ejercicio que nos enriquece a todos en el día a día. Punto final.  

15 de julio de 2018

Volviendo a casa

Hola amigos, me reencuentro con ustedes luego de algunos días de ausencia, y aquí estoy, dándole pelea a las situaciones adversas. La verdad es que este 2018, hasta ahora, ha sido duro para mí, ocurrieron una serie de hechos que me complicaron a nivel económico y emocional. Pero nunca perdí la voluntad de escribir aquí, en este humilde rinconcito como es este blog. No veo mucha televisión, cada vez menos. Leo por Internet lo que me resulta interesante, o algún diario en papel de los que que están disponibles en las mesas de los bares. Hace rato que no compro un diario, no por el gasto monetario en sí, sino porque encuentro otras maneras de leerlo que me resultan más prácticas y accesibles.
A veces, cuesta que se entienda que el principal sostén económico de los portales o diarios digitales es la publicidad. Nosotros vivimos de nuestros anunciantes como contraprestación de un servicio. Y los lectores reciben un producto periodístico que considero es de calidad. No hay muchas vueltas en esta historia. A menores ingresos, mayores son las dificultades para sostener cualquier emprendimiento en forma independiente y autónoma. 

Este mediodía de domingo me encuentra tranquilo, tomando unos mates, preparando el trabajo para mañana y viendo cómo luchar con varios frentes de tormenta a la vez. Cuando llega el lunes ya no hay  margen para nada, hay que empezar a producir material periodístico de interés para los lectores, generar un vínculo entre el público y el editor, lo cual se puede conseguir viendo aquellas cosas que le preocupan al común de la gente, y que generalmente son notas de actualidad, que pueden mantenerse en el tapete por varios días o ir perdiendo relevancia progresivamente.

El periodismo no es una profesión sencilla, del mismo modo que tampoco lo son otras. Uno asume la responsabilidad de lo que escribe o dice, al hacerlo público en un medio de comunicación. Muchas veces los lectores acusan al periodismo de callar o ocultar información. Puede ser cierto en algunos casos y no me voy a poner a juzgar a nadie. Pero no podemos denunciar un hecho sin pruebas, o hacernos eco de un rumor. Porque la Carta Documento después llega a nombre de quien escribió la nota, y es uno quien debe rendir cuentas ante la Justicia por delitos tales como calumnias, injurias, o daño moral. Para tener pruebas de lo que se dice, hay que investigar y consultar diversas fuentes, informantes, gente cercana al entorno. Esto a veces es posible, y otras veces no. También sucede que quien omite la información no es el periodista, sino el que la envía. Me pasó hace algunas semanas, por una gacetilla de prensa que mandó el Municipio sobre decomiso de mercadería en los comercios. La gente nos pedía los nombres, lo cual me parece lógico, pero desde la Comuna se negaron a reverlarlos. Y aunque uno pueda suponer fácilmente qué supermercado vende productos en mal estado, no lo dije por ese motivo. Pedí explicaciones a las autoridades de Inspección General, que me dijeran por qué no daban a conocer los nombres de los comercios en falta. Los argumentos que me dieron no me convencieron para nada, y creo que eso no hace más que generar sospechas en la población de una supuesta complicidad. Por todo esto, sostengo que las cosas deben ser claras, para evitar acusaciones cruzadas que no conducen a ningún lado. Es el Municipio quien debe esclarecer la polémica, ponerse al frente de los hechos, más allá de la tarea que uno pueda hacer como periodista. Punto final. 

10 de julio de 2018

Activando los motores


Activarse es la clave. Mantener la mente ocupada escuchando música, leyendo, cultivando el intelecto en los momentos de ocio. Hacer actividad física: por mi trabajo, yo camino un promedio de 40 cuadras por día. Podría caminar más, ya que tengo sobrepeso, y espero poder lograrlo. No me detiene el frío, me pone pilas el hecho de saber que estoy vivo y haciendo algo para mantenerme en movimiento. El ocio no siempre es improductivo: procuro que mis momentos de esparcimiento tengan algo que me ayude a mejorar mi calidad de vida. Voy a la Plaza Tucumán, que queda cerca de mi barrio, y camino sin pensar en nada, sólo para sacarme la mufa y la modorra.

En realidad, todas mis actividades las hago caminando, a excepción de que estén demasiado lejos de mi domicilio. Para rendir bien en tu trabajo, necesitás un incentivo, una gratificación, que llegue de alguna manera. Si no te gusta lo que estás haciendo, aunque necesites laburar, cuesta mucho más lograr el resultado esperado. Por suerte, el periodismo no es monótono ni rutinario, siempre te da la posibilidad de conocer a otra gente o de estar en contacto con funcionarios que de otro modo no verías nunca. Lo que es desgastante es el proceso de desgravar un reportaje o una conferencia que es aburrida, no aporta nada significativo, y constituye un verdadero tedio para uno mismo y para los lectores. Los discursos largos y grandilocuentes, que son para la tribuna, aportan poco en los hechos. La mirada parcial y antojadiza de nuestra historia reciente, también le hace flaco favor a comprender por qué estamos así. Venimos de meses de estancamiento económico e inflación creciente, y no hay señales de que este cuadro de situación vaya a cambiar en un corto plazo. Todo ello, además de estrechez en los bolsillos, genera un malhumor y un descontento en la sociedad. Y es difícil abstraerse de eso cuando tu modesto presupuesto está en jaque. Por eso, retomando el hilo conductor del inicio, hay veces en que necesito desenchufarme de todo, despojarme por un momento de quien soy profesionalmente y asumir una mirada más introspectiva ante los avatares cotidianos. Punto final.

7 de julio de 2018

Crónica de un sábado lluvioso


Sábado desapacible en Lobos, con lluvia y viento. “Un día choto”, como suele decirse. Pero hay que hacerle frente, hay que salir a hacer las compras y los mandados de la casa, ya vendrán tiempos mejores. Quiero aclarar que cada vez que me quejo en este blog, no es por torpezas o errores propios, que los tengo. Si yo hiciera eso, estaría escribiendo una suerte de diario íntimo. Y yo me hago responsable de mis cagadas, como adulto que soy. Reniego y reclamo contra las decisiones que se toman desde arriba y que afectan nuestra calidad de vida. Repito, soy crítico de esta gestión de Gobierno al igual que lo fui con los K. Y como todo ciudadano tiene el derecho de peticionar ante las autoridades, llegado el caso si veo vulnerados mis derechos lo voy a hacer, es lo que corresponde.

Cuando alguien nos quita calidad de vida, cuando vemos que los sueldos no alcanzan, que la nafta y los peajes aumentan, no hay mucho que se pueda añadir. Llámenlo ajuste o como quieran, pero estamos pagando de nuestros bolsillos una suma de dinero que supuestamente según Macri es un “sinceramiento”, queriéndonos decir que durante 12 años se robaron todo los que estaban. Yo creo que hay que mantener y preservar las conquistas sociales que hizo cada gobierno democrático, y no ir quitando derechos adquiridos (o que creíamos adquiridos). Necesitamos mayor previsibilidad con nuestros recursos, porque ya ni para invertir en algo alcanza. Necesitamos que alguien ponga las cartas sobre la mesa y nos diga a qué estamos jugando, porque si el dólar se dispara, o si hay una corrida bancaria, no es casualidad. Y dejen de echarle la culpa a los mercados, porque de poco sirvió el desembolso del FMI, seguramente se lo robarán o gastarán en boludeces en lugar de robustecer el Banco Central. Esta gente pidió un blanqueo de capitales y tiene toda la guita en el Exterior. 
Vamos, no somos ingenuos, este Gobierno debe rendir cuentas ante quienes los votaron y ante los que no, ¿o se olvidan que ganaron el balotaje por un 1 %? Hay mucha gente que no se siente representada, y a mí hace tiempo ya que la clase política, esa suerte de “casta”, no me representa porque hay casos vergonzosos de nepotismo, acomodos, y viáticos imposibles de justificar, acá en Lobos. Punto final.

4 de julio de 2018

Recargando las pilas

Estoy poniéndome las pilas para ofrecer un producto periodístico de calidad, y en realidad esa siempre fue la premisa. Sólo que ahora trato de buscar otras fuentes de información. Estoy convencido de que las cosas saldrán bien en mi modesto emprendimiento, porque cuando ponés energías en algo, se nota. Y siempre habrá alguien que te haga un planteo o un reproche, entonces será cuestión de analizar si es genuino o no. Si es malicioso o no. Hace 15 años que me dedico a esto y tengo ganas de continuar hasta que el cuerpo aguante.

A veces, a uno le cuesta interpretar el gusto del lector, o qué tipo de material prefiere consumir, pero lo ideal es publicar todo cuanto sea posible, y otorgarle diversidad a un portal de Internet que ofrece noticias. No siempre se puede satisfacer los deseos y las demandas de todos, y sería sumamente estresante intentar hacerlo. Yo hago lo que puedo y sé hasta dónde puedo llegar. He cubierto eventos que se extendieron por varias horas, saqué millones de fotos durante todos estos años, y mi prioridad siempre es reinvertir en nuevos insumos: una cámara de fotos profesional, un grabador que brinde mayor capacidad y nitidez en la voz. Desde luego, si no obtuviera una ganancia o un rédito por mi trabajo, no tendría sentido emprender este camino. Es un laburo como cualquier otro, en el sentido de que trae consigo el deseo de ganar plata. Ganar para hacer frente a los gastos módicos de una casa, no para prodigarse lujos. Ganar para pagar los impuestos, el Monotributo, y una serie de cuentas o gastos corrientes que no se pueden soslayar. No es fácil, como no es fácil el laburo del albañil, del plomero, o del gasista. Yo no podría arreglar una tubería, pero probablemente ellos no podrían redactar porque no saben hacerlo. Cada uno se maneja según sus variables de aprendizaje. 

Lo que nos enseñaron en la escuela es sólo una mínima parte de lo que aprendemos después, ya sea en la calle, o emprendiendo estudios superiores. Las frustraciones, los malos tragos, duelen cuando suceden, pero de todo eso se aprende, en quién confiar y en quién no, como actuar ante determinadas situaciones, cómo mantener la calma en momentos donde reina el caos y la tensión. Y lo más apasionante, es que ese aprendizaje no lleva toda la vida. Punto final. 

Un texto optimista

Miércoles frío y nublado en la ciudad. Este mes me encuentra más activo, abocado de lleno al trabajo. Aunque nunca dejé de estarlo. Lo que sucede es que la competencia es dura y hay que generar material de interés para el lector. Caminar la calle, todos los días, haga frío o calor. Darle para adelante, ponerle pilas a la situación adversa que se pueda presentar. En el periodismo, se vive de los clientes, de los anunciantes, y uno trata de devolverles a ellos la confianza que depositan en nosotros. A veces no se lograr llegar a un acuerdo, porque uno fija una tarifa que al potencial cliente puede convencerle o no, pero quizás no tienen dimensión de los costos que implica tener un medio de comunicación, que son muchos. Pero no me quejo de ninguna manera, son las reglas de juego, yo creo que es cuestión de buscarle la vuelta, de ahorrar lo que se pueda en épocas de vacas flacas, de no sentirnos avasallados por la realidad cotidiana. Sí, soy optimista, pero no por el Gobierno, sino por mí, porque confío en mis capacidades y en lo que soy capaz de hacer. Creo que puedo dar mucho más dentro de la profesión, y cuando ocurre un cimbronazo te da mayores fuerzas para seguirla peleando.

El mercado publicitario en Lobos está muy bastardeado, porque hay quienes cobran muy poco y otros que piden tarifas exorbitantes. Yo trato de ser equilibrado, porque necesito cuidar mi economía y la de mi familia, me puedo dar un gusto de vez en cuando pero ello ocurre cada vez menos, hay gastos que no se pueden evitar, como consultas médicas o compra de remedios. Y para esos gastos fijos hay que tener el dinero necesario, no hay vueltas. No se puede pedir fiado en ningún lugar, ni tampoco correspondería. Los médicos cobran sus honorarios y yo respeto eso, porque para algo estudiaron y son profesionales. Del mismo modo que yo también estudié y soy un profesional de los medios, lo digo sin ninguna vanidad. Estoy diciendo la verdad, yo también me capacité para poder mantener un medio de comunicación y que resulte rentable. No es fácil, por cierto, pero también es bueno que haya competencia, es un parámetro en el cual te tenés que medir, para ver dónde estás parado y en qué dirección vas orientando tu producción periodística. Yo opté por ofrecer no sólo noticias de Lobos, sino aquellas que tengan impacto regional, dado que considero que no somos una "isla", hay hechos ajenos a Lobos que de todas maneras nos afectan. Y hay que comunicar todo lo que se considere de interés público. Por lo tanto, en esa tarea estoy abocado. Punto final. 


2 de julio de 2018

Segunda mitad del año con panorama incierto


Comenzó la segunda mitad del año, ya estamos en julio y dejamos atrás seis meses para el olvido. Ya cesó la euforia mundialista, a nadie le importa demasiado este evento deportivo ahora que la Argentina  (o mejor dicho, la Selección), quedó afuera de la competencia. Las prioridades de la gente pasan por otro lado, por poder pagar las facturas de los servicios, por sentirse más acompañada y representada cuando debe hacer un reclamo. Parece ser que este acuerdo con el FMI que se anunció con bombos y platillos como solución mágica, no está dando resultados, porque la escalada del dólar no se detiene, y los mercados se siguen manejando a su antojo en medio de tanta volatilidad. Es mentira decir que "lo peor ya pasó", a menos que haya estadísticas confiables o indicadores que demuestren lo contrario. Si nuestra calidad de vida se sigue deteriorando, el poder de compra de los salarios también se ve disminuido, por lo cual es lógico suponer que los comercios vendan menos. Este panorama no es nada cómodo ni alentador, sobre todo porque el Gobierno tampoco sabe comunicar los escasos logros que pueda tener en su magra gestión. No han querido hacer Cadena Nacional para oponerse a la práctica habitual de los K, pero en determinados casos es necesario. Que el Presidente, y no un "ministro-comodín", le diga a la gente por qué estamos así, y que nos espera en los años que le restan de mandato. Que tengamos cierta estabilidad para saber que nuestros ahorros están protegidos y desalentar la compra de divisas. 

Todo eso, y mucho más, hace falta en un Gobierno que puso como bandera el slogan "Pobreza Cero", siendo que cada vez más gente no llega a fin de mes y vive en situaciones de extrema vulnerabilidad. Además de las dificultades que enfrentan los más jóvenes para acceder a su primer empleo. Es fundamental poner en valor el esfuerzo del estudio y la dedicación, para que de este modo aquel que invirtió tiempo y dinero en formarse en una carrera, acceda al mercado laboral. No todos son ingenieros o abogados, hace falta mano de obra calificada para diversos rubros de la industria, y también empleadores que les den una oportunidad a quienes recién empiezan por este derrotero, y que aspiran a progresar y formar una familia. Punto final. 

29 de junio de 2018

hace 13 años que estoy con vos

Mañana, se cumplen 13 años desde que comencé a escribir en este blog. Al cual decidí llamarlo "Cultura Lobos", entendiendo a la cultura en un sentido amplio. Procuré desde este humilde espacios volcar mis reflexiones sobre acontecimientos de la vida cotidiana, posibles soluciones también. Y criticar todo aquello que me desagrada, me incomoda y me molesta. Yo no soy el mismo de 2005, sin lugar a dudas. Pero los pensamientos y las convicciones se mantienen. Busqué que el sentimiento colectivo hacia tanta inequidad e injusticia tuviera voz, aunque mi voz sea un grito en el desierto. Y no escribo estas líneas para autoelogiarme, sino para decir que voy a seguir desde acá, desde la trinchera, escribiendo como pueda, aquello que me disgusta y que considero necesario cambiar. 

Asimismo, los que me leen desde siempre o aquellos que buscan en el archivo, podrán encontrar reseñas de discos, comentarios o pequeñas postales de la vida pueblerina, porque no todo es darle con el hacha a cualquier cosa. Necesitamos comprender lo que nos pasa como sociedad para intentar revertirlo, de lo contrario no llegaremos a ningún lado. Lobos es una ciudad (o un pueblo) donde tengo la satisfacción de vivir, pero nunca he sido complaciente hacia la mediocridad o chatura que a veces vemos en el devenir cotidiano. Yo elegí vivir acá, soy nacido y criado en esta ciudad, y no me iría a menos que se den una serie de circunstancias que dudo se concreten. 

Mirando hacia atrás, puedo decir que desde aquellas primeras publicaciones hasta hoy, también es evidente mi estado de ánimo, a veces he escrito textos con gran optimismo, y abundan otros con profunda desazón. Porque a todos nos duele la falta de educación, el destrato, la falta de coherencia, y la imposibilidad de armar un proyecto colectivo en el cual estemos todos involucrados. Elegimos autoridades políticas cada dos años, pero no podemos dejar que en ese intervalo ellos tomen decisiones por nosotros. Si bien la democracia es representativa, hay acciones que no están al alcance de los políticos decidir o implementar. No hay clases de buenos modales, por ejemplo, y sería absurdo que las hubiera, en una ciudad donde todos estamos acostumbrados a saludar al vecino, a tener un buen trato con quien piensa diferente, a debatir sin recurrir a la violencia. 

El mejor mensaje que les puedo dejar luego de 13 años de estar escribiendo en este blog, es un gran agradecimiento a todos quienes lo leen, y que son mi principal motivación para seguir. Como sostengo siempre, aunque haya una sola persona que lo haga, el objetivo está cumplido. Es como arrojar una botella al mar. Punto final. 

25 de junio de 2018

Días de falsa euforia

(Este texto lo redacté un día antes del partido Argentina-Nigeria)

Es tan ilusorio aferrarse a un evento deportivo creyendo que va a cambiar tu vida... no digas que no te lo avisé. Todos queremos ganar el Mundial, pero también queremos vivir mejor en condiciones dignas para todos, con luz, gas, y cloacas, y no siendo rehenes de una euforia que se disipa en 90 minutos. Si estos 11 inútiles que están en la cancha no hacen nada por nosotros, no los culpemos. "La culpa no es del chancho...", dice el refrán, y nada más cercano a la verdad. Somos nosotros quienes le damos de comer a la prensa deportiva resultadista y cómplice de los boludos que se creen héroes. Por favor, a ver si entramos en razón de una buena vez y pensamos en no festejar las derrotas ajenas sino en sentirnos orgullosos de los logros propios. Qué se yo, si fuera por mí prefiero que incendien la AFA, pero no la Casa Rosada. La AFA es una cueva de ladrones que no representa a nadie, un nicho de corrupción que aún no han podido erradicar. O no quieren, porque el poder político de turno los está bancando. No se puede seguir así, hermano, con la cabeza metida dentro de un televisor. Hay países que tienen un nivel de desarrollo humano altísimo y nunca ganaron un Mundial. Bueno, yo prefiero eso, antes que la estupidez colectiva.

Me quedo con las cosas que realmente importan, que los jugadores hayan pasado un papelón o una vergüenza corre por cuenta de ellos, se lo merecen por ineptos, no es culpa del rival ni del resto de los argentinos. Cuando pasan estas cosas es casi inevitable recordar glorias pasadas, esa nostalgia tan nuestra, de un trofeo que hace varios años nos es esquivo. Pero la vida es mucho más que eso, que un mes de fútbol. No podemos esperar milagros de nadie, debemos aprender a vivir con lo que tenemos y si está a nuestro alcance, compartir. Como dije una vez, ser solidario es muy más que donar ropa que ya no usás o un tetra brik de leche. Ser solidario es ceder el paso al peatón si vas en auto, no tirarle la basura o la mugre al vecino de al lado, cuidar de las mascotas. Y si no las querés cuidar, mejor no tenerlas, y dárselas a alguien que pueda dedicarles el tiempo que vos no tenés disponible. Punto final.

Resistir hasta donde se pueda


A veces me pongo a pensar si los paros, como el de hoy, sirven para algo o son sólo una excusa para faltar al trabajo amparados en algún gremio fuerte, porque yo soy autónomo y tengo que laburar igual.  Las movilizaciones y protestas son una herramienta del pueblo en la medida que logremos cambiar algo, porque si seguimos presos de la zozobra mundialista y no miramos lo que los legisladores votan en el Congreso, estamos en el horno como sociedad. Se perdió tiempo debatiendo sobre el aborto, ríos de tinta se destinaron a esa álgida cuestión, cuando en rigor debería haberse llamado a un plebiscito o una consulta popular que fuera VINCULANTE, de manera que toda la ciudadanía se pudiera expresar a hacer oír su voz, sobre todo las mujeres. Este destrato del gobierno por las cuestiones públicas no hace más de acrecentar el malestar y la falta de expectativas. La economía está estancada y no hay motivos para suponer que vaya a crecer en un corto plazo. Estamos zarpando en el barco de la recesión y los opinólogos siguen sin resolver nada. Macri se parece a De la Rúa, sólo que es más joven y no tiene una oposición de peso en este momento, como puede ser el peronismo en tiempos de los “cinco presidentes en una semana”, de la crisis de 2001.

No estoy diciendo que la situación actual sea igual a la de 2001, sino que se repiten las recetas de los economistas de Harvard, y el hilo se sigue cortando por lo más delgado. Hay comercios que no resisten el aumento brutal de las tarifas. No es posible que haya que tener un auto con más de 10 años de antigüedad para acceder a la tarifa social, siendo que un coche no es un bien de lujo, mucha gente lo usa para laburar o lo necesita para dirigirse hacia un Hospital. Yo soy crítico del macrismo al igual que lo fui del kirchnerismo, porque ya pasó suficiente tiempo para ser mesurado y estoy harto de ser la variable de ajuste, del mismo modo que muchos argentinos, que seguimos resistiendo. Nunca me "casé con nadie" ni lo voy a hacer, por eso no me afilié a ningún partido político.  Nos resistimos a los globitos de colores del PRO, pero también nos resistimos a plantar bandera, a decir basta, y a bajar los brazos. Queremos seguir laburando, y que nos dejen hacerlo. Queremos seguir produciendo, y que haya reglas claras.  Necesitamos tarifas razonables, servicios públicos que se adapten a la realidad que nos toca vivir, y un desarrollo sustentable. Es decir, que vaya más allá de una gestión de gobierno. Sólo así empezaremos a ser un país previsible, para sus propios habitantes y para los ojos del mundo. Y si nos dicen que somos populistas, responderemos que históricamente cualquier medida en beneficio del pueblo ha sido tildada de ese modo. No a la dádiva, sí a las fuentes de trabajo para todos. Que no le falte el laburo a nadie, que haya acceso a las personas con discapacidad, y que no vivamos en un país tan exitista y mediocre. Punto final.

21 de junio de 2018

El periodismo es verdad, no es rumor


En el ejercicio del periodismo, se pueden cometen errores, como en toda profesión. En el mayor de los casos, son imprecisiones que se dan en  los datos que se vuelcan en las notas, para poder publicarla antes que otros medios. Pero nunca se puede caer en la infamia o en la calumnia, en la falsa imputación de un delito. Aunque tengamos sospechas de un manejo espurio que involucra a un funcionario, si no tenemos pruebas, estamos expuestos a una acción judicial en nuestra contra, que nos puede obligar a retractarnos o a tener que pagar una suma de dinero por daño moral. En los años que llevo dedicándome a esto, nunca me pasó recibir carta documento alguna, ni exponerme innecesariamente a esas situaciones. Eso no significa ser tibio o no “jugársela”. La sociedad demanda demasiado al periodismo en la búsqueda por la verdad o esclarecimiento, pero las acciones judiciales recaen en última instancia sobre el editor responsable, no sobre los lectores. Guiarse por un rumor, sobre todo en un pueblo chico como el nuestro, es peligroso e irresponsable. Hay que ir directamente a las fuentes para constatarlo.

A veces pienso que este Ejecutivo Municipal tiene poca vocación de diálogo, a excepción de las conferencias de prensa donde se hacen anuncios que ya fueron pautados con anterioridad. Por supuesto que toda información es valiosa si redunda en el beneficio de la población, pero este Intendente no es tan accesible como su antecesor, al menos desde mi experiencia, lo digo porque solicitar una entrevista con él no es tarea fácil. Con Sobrero, que puede tener defectos y virtudes, no había que pedir audiencia, se lo podía consultar sobre cualquier tema, inclusive fuera del Palacio Municipal. Cuando no se reciben respuestas de los funcionarios, o responden lo que ellos quieren, se alimentan los rumores.

Por otra parte, el discurso que brindó el Intendente Etcheverry en ocasión del desfile de Lobos fue excesivamente largo y sacado de contexto. No es momento para hablar de “la herencia recibida”, o del kirchnerismo, cuando el momento de gobernar es aquí y ahora. Al común de la gente poco le importa cómo los K dejaron el país o la Provincia, lo que realmente le preocupa es cómo las actuales autoridades, es sus distintos estamentos, le están haciendo frente a la crisis. Negar la crisis es como tapar el sol con una mano, una insensatez. Pedirle a la gente “paciencia”, cuando se la está pasando muy mal por la caída de las ventas y el consumo, no parece ser lo más adecuado. Y la ciudadanía tiene memoria para saber por qué estamos así, no hace falta que nadie se lo recuerde con palabras altisonantes. Podemos coincidir en lo que dejaron “los K”, pero ahora el Presidente es Macri y es él quien debe decidir por todos los argentinos el rumbo a seguir. En lugar de hablar de Lobos, se perdió tiempo recitando un discurso ambiguo sobre la situación preexistente. Ya tenemos el diagnóstico, lo que necesitamos ahora es la cura, o el antídoto. Punto final.

15 de junio de 2018

Vivir en tiempos de crisis

Cada cuatro años, el gobierno de turno busca sacar tajada de los resultados de un evento deportivo como es el Mundial. Sobran en nuestra historia reciente, episodios de como la dirigencia política pretende que la gente esté entretenida y contenta con el rodar la pelotita sobre el verde césped ruso, mientras desde la Casa Rosada cometen toda clase de errores en el plano institucional. Algunos alevosos, otros no forzados, y otros, forzados por las circunstancias. Hoy por hoy, las circunstancias o el contexto no parecen ser nada alentador para el laburante. Como vos y yo. 

Es momento de reflexionar, de recordar de dónde venimos y hacia dónde vamos. Precisamente, esto último es el problema: el Gobierno no tiene plan, no tiene rumbo, y no es posible que el Banco Central sea una caja de Pandora que nos conduce a la miseria. La última corrida del dólar nos lleva a pensar que habrá más ajuste, y que ello deberá realizarse para "hacer los deberes" con el FMI y aplicar la receta que ellos nos mandaron para otorgarnos el préstamo que se solicitó. Pedir financiamiento externo no ha servido para nada, excepto para endeudarnos más y ver como en la City Porteña la divisa no tiene techo, se dispara hasta niveles insospechados, por especuladores y ahorristas que no son tales. Son los mercados quienes palpan el humor social y generan estas crisis constantes. La pregunta es, por nuestra salud mental, si todos los días nos vamos a desayunar en los noticieros con una nueva escalada del dólar. Porque esto nos está enfermando a todos, se encarecen los insumos importados, y por la falta de una política de Estado, estos insumos son cada vez más. No somos capaces de fabricar ni un encendedor, ni una máquina de afeitar, todo es importado. 

Nadie va a invertir un solo peso en el país en las condiciones actuales, eso está claro. Y si Macri se mantiene en funciones y aspira a un nuevo mandato, es por la ineptitud de las fuerzas políticas de la oposición, que no han sabido organizarse para librar una pelea institucional. No se tome esto como un ánimo destituyente. Que Macri se quede hasta el fin de su mandato y que pague todas las cagadas que hizo. Y que después él y sus funcionarios vayan presos del mismo modo que los ministros y secretarios de Cristina. No es revanchismo, es un deseo de Justicia. Resulta difícil de explicar las incompatibilidades de los funcionarios con los cargos públicos que ostentan, cómo le piden a la gente que haga un blanqueo de capitales y ellos se llevan la guita al exterior. 
Punto final. 

12 de junio de 2018

Aprender a envejecer, una lección que nos da la vida

Bertrand Russell, el matemático y filósofo inglés que obtuvo el premio Nobel, escribió hace muchos años un breve ensayo titulado "How to grow old" ("Cómo envejecer"). Russell sabía que su tiempo estaba llegando a su fin, pero lo afrontó con entereza y lucidez. La vida discurre como un río, fluye, pero ese río desemboca en lo insondable.  Lo único que le pido a Dios es que los años no me quiten la lucidez, podría tolerar achaques físicos, pero no la capacidad de pensar, de discernir, de disfrutar de las cosas que me gustan. Sin embargo,  no soy un hedonista: mi vida también es trabajo, de eso vivo, porque no concibo otra manera honesta de ganarse el mango.

Yo antes pensaba que la solución (entre comillas) ante cada recaída anímica era "romper con el pasado", darse cuenta de que aquello que nos perturba ya no está sino en nuestra mente y en nuestros recuerdos. No obstante, considero que fue un error no tener en cuenta que "ese pasado" es parte de nuestra historia de vida, y que no lo podemos soslayar, no nos debe mortificar,  tenemos que conservar la sensatez de aceptarlo. Los hechos traumáticos no se olvidan, por mucho empeño que le pongamos. Del mismo modo que las grandes satisfacciones, la primera vez que te pagaron un sueldo, el primer beso en la boca que te dio una chica, aquel primer amor adolescente. Nuestro pasado no nos condena, por el contrario, nos interpela acerca de lo que fuimos y de lo que hoy somos. Las experiencias que hemos atravesado nos deben fortalecer, aunque es cierto que a veces las fuerzas flaquean un poco y pensamos qué hemos hecho para merecer semejante seguidilla de "palos". Ojalá que esta modesta interpretación que hago que lo vivido, sea bien entendida como una invitación a mirar hacia adelante, pero no dejar de lado aquello que alberga nuestras miserias o demonios. Todo es parte de nuestro ADN. Punto final. 

9 de junio de 2018

Día de cumpleaños, cerca del Mundial

Constantemente hago apología de “la belleza de lo simple”, y esta prédica se sustenta quizás porque mi vida es simple, y aprendí a entenderla como tal. Celebrar la vida es disfrutar de aquello que nos rodea y que toda la mugre nos impide ver. De la familia, de los amigos, de la buena música, de un café o una cerveza. Son cosas que nos llenan, y no cuestan mucho dinero, sobre todo en estos tiempos de estrechez económica. Puedo entender a geste que esté enemistada con su familia, pero siempre habrá una oportunidad para recomponer la relación. Con la pareja es más difícil, cuando no va más, se terminó el amor y no tiene más sentido seguir. Ni siquiera por costumbre, como suele decirse. O esta estupidez de los “amigos con derecho a roce”, no me va. Si querés tener sexo con alguien, podés hacerlo por supuesto, pero no confundas la amistad con el amor, sobre todo si sos una persona adulta, deberías saberlo. 

“Tu tiempo es hoy”, mi tiempo es hoy, podría decirles, parafraseando al Flaco Spinetta. Y hoy más que nunca, ¿saben por qué? Porque hoy (10 de junio) es mi cumpleaños, y aprendí que cada año trae consigo algo nuevo, para bien o para mal. Estoy muy cerca de los 40, cumplí 39, y quiero vivir intensamente esta etapa que me queda. Me sorprendo de llegar a esta edad "intacto", pese a que tengo sobrepeso y otros problemas de salud. Sé que quizás parezca vanidoso o egocéntrico escribir un texto sobre un cumpleaños, pero éste es especial, no es uno más en el calendario. Me aproximo a la década infame, a la cuarta década de mi vida, y quiero estar entero y con fuerzas cuando llegue ese momento. Por supuesto que la vida no tiene un cambio dramático de un día para otro, no es una bisagra. Los principios e ideales se mantienen, aunque tal vez lo que cambie sea el modo de percibirlos, de retenerlos en la memoria colectiva. De darles valor y de honrarlos con los propios actos. Estamos a mitad de año, nos quedan 6 meses para que este 2018 sea "nuestro año". 
Y estaba viendo el fixture, por el cual me acabo de enterar de que la Selección jugará su partido debut en el Mundial el próximo sábado 16, ante Islandia. Veremos qué acontece. 

De eso se trata, no de una mera declamación de buenas intenciones. Punto final. 

6 de junio de 2018

Vísperas del DIA DEL PERIODISTA: HONRAR LA PROFESIÓN

Considero fundamental honrar la profesión para la cual uno se capacitó y estudió. Y aún en el caso de aquellos que no han contado con la posibilidad de recibir una formación académica, me consta que hacen el esfuerzo por brindar a la sociedad lobense la información que demanda: desde los hechos de estricta actualidad, pasando por las notas o columnas de opinión, hasta el análisis político o editorial que es propio de cada medio. Precisamente, cada uno tiene un prisma diferente de la realidad, y eso es lo que hace enriquecedor este laburo. Cada cual tiene su propio estilo, su impronta, su forma de transmitir el mensaje a la opinión púbica. 

Me siento orgulloso de ser periodista, fue una vocación que tuve desde muy joven. Pude haber elegido profesiones mejor pagas, pero mirando hacia atrás, creo que no me hubiera sentido a gusto en ellas, ni hubiera rendido lo suficiente en términos laborales. Tengo un trabajo en el cual a veces no sucede nada relevante o de interés, y otros días te pasás todo el día en la calle buscando noticias y haciendo reportajes. No tenemos horario. Comemos a cualquier hora, porque a veces hay conferencias de prensa al mediodía, a las 2 o 3 de la tarde y hay que postergar el almuerzo, pero de ningún modo me quejo, es lo que elegí hacer, y volvería a elegirlo si se me presentara la oportunidad. 

El respeto a los colegas, es muy importante. Yo puedo no coincidir con muchos de ellos, pero no caigo en la descalificación, porque ellos tienen su modo de trabajar y yo el mío, y mientras no se entrometan con mi "modus operandi", no hay motivos para sentirse molesto. Y cubrimos las sesiones del Concejo Deliberante porque el pueblo debe saber de qué se trata, y vamos a los actos patrios, y a los protocolares, tratamos de estar cuando ocurre algún accidente grave que compromete la vida de un vecino... es el duro, pero gratificante, oficio de escribir. Se puede ser un excelente autodidacta o se puede aprender. Yo escogí este último camino, gracias a mis padres que me brindaron la posibilidad de estudiar, de conocer amigos entrañables, de empaparme de la bohemia de Buenos Aires. Hoy, eso ha quedado atrás, y es momento de cosechar la siembra de 15 años en el ejercicio de la profesión. Punto Final. Y gracias por la confianza a todos mis lectores. 

2 de junio de 2018

Semblanzas de un nuevo aniversario de nuestro pueblo


Cada vez que se cumple un nuevo aniversario de la fundación de Lobos (y ya vamos por el 216º), se cede a la tentación de recordar aquellas cosas que hemos perdido. En realidad, debe admitirse que cualquier ocasión es propicia para la nostalgia. Nótese la profunda depresión que produce en el género humano el día domingo, quizá por la inminencia del maldito lunes. De este modo, al día de escogido por los suicidas y por quienes gustamos del asado y de hojear de las revistas de los diarios le sucede otro aún peor, en el cual los asalariados deben retomar la agobiante rutina semanal.
Evidentemente, la nostalgia no pide permiso, simplemente irrumpe en nuestro esquema mental: lugares que ya no están, aromas que han desaparecido, sabores que nos remiten a otros tiempos.
Pero -y he aquí el problema- deberíamos contemplar la posibilidad de que el deterioro de nuestra calidad de vida se deba a esa incapacidad crónica para aceptar que no todo tiempo pasado fue mejor.
Si fuimos alguna vez una comunidad próspera y pujante, no hay motivos para suponer que no podamos volver a serlo.
Deberíamos plantearnos, ante todo, qué perfil de ciudad pretendemos para Lobos. A menudo se confunde la encomiable tarea de fomentar el turismo, con la velada intención de concebir una “ciudad-country”, al estilo de Pilar, donde quienes han nacido y crecido allí ven desdibujado su estilo de vida ante el avance de los barrios privados que brotan como hongos.
Los cambios que se van dando en la sociedad moderna se extienden cada vez más rápidamente de las grandes metrópolis a los pequeños centros urbanos. La brecha que existía entre las grandes ciudades del país y los asentamientos urbanos periféricos se ha reducido considerablemente. En consecuencia, éstos últimos resultan más permeables a los vicios y virtudes que los medios masivos de comunicación difunden a diario. Alguien nos hizo creer que tener un televisor gigante, de infinitas pulgadas, o un celular de alta gama, por sí solos, son sinónimos de progreso. Hace tres décadas, un viaje a Buenos Aires era todo un acontecimiento para los “pajueranos” del interior (mote con el que se nos conocía pasando la General Paz). En la actualidad, viajar a Capital es carísimo, por el costo de los combustibles, y quien no deba realizar un trámite administrativo o una consulta médica de urgencia debe prescindir de viajar a Buenos Aires aunque ello le impida acceder a las opciones de confort, consumo y esparcimiento de “la reina del Plata” ofrece.
Lobos se vive. Lobos se sufre. Lobos se siente en cada nueva calle pavimentada, en el llanto de un niño recién nacido, pero también en cada fábrica que cierra y en la destino ingrato del anciano que pasa sus días postrado en una cama. Lobos es el reflejo de una sociedad, ni más ni menos. Suele decirse que a un pueblo lo define su gente. Y nuestra gente a menudo alienta enconos, discusiones estériles, suspicacias que nos limitan como cuerpo social y nos impiden crecer. Seguramente el lector estará cansado de escuchar a licenciados, “opinólogos”, y pensadores de diversas vertientes –no sólo en Lobos, justo es decirlo- aludir reiteradamente a “la crisis de valores”, o bien a que “se ha trastocado la escala de valores”. La pregunta es: ¿Alguien asume un compromiso genuino con lo que está diciendo, o es una “frase comodín”, carente de sentido, que nos gusta repetir en reuniones sociales para demostrar nuestro grado de preocupación con la situación actual?
El ejercicio mediático de la política contribuye a que conozcamos a un concejal por la foto o por lo que publica en Facebook, por lo sus opiniones en tal o cual diario, pero no por haber escuchado su intervención en el recinto deliberativo.
Previo a un año electoral, deberíamos plantearnos de qué manera queremos estar representados al momento de la toma de decisiones que nos involucran a todos.
Nos aguardan tiempos complejos, en los que necesitaremos de personas capaces, a quienes no les tiemble el pulso para votar una ordenanza por sus propias convicciones y no por mera “disciplina partidaria”.
Otra paradoja: cuando estamos alejados de Lobos, extrañamos esta tierra que nos vio nacer. Cuando estamos aquí, renegamos de ella.
Uno de los mayores aportes a la racionalidad que podemos hacer es no creernos imprescindibles. Lobos seguirá existiendo, con o sin nosotros. Tratemos de desempeñarnos en nuestros quehaceres de la mejor manera posible, sin estridencias ni actitudes de divismo.
La búsqueda por la verdad no debe detenerse nunca y es una tarea que debe asumir como propia cada uno de nosotros. Quien cree que el periodismo es el único ámbito en el cual debe develarse la verdad está desconociendo el valor de las instituciones democráticas.
Pero también hay un Lobos pujante, creativo y solidario. Con jóvenes que dibujan, pintan, diseñan, construyen, escriben. En tiempos recientes, la ciudad cuenta con un florecimiento de las actividades culturales, en sus diversas manifestaciones, que contribuyen a elevar el espíritu por sobre lo fugaz e intrascendente. La lectura y consulta de material bibliográfico en general, sea cual fuere la naturaleza de éste, es una de las actividades más gratificantes que puedan existir, por cuanto permite al lector tomar contacto con otras realidades.
La estridencia del devenir cotidiano, que nos aturde y nos impide reflexionar, encuentra un bálsamo apropiado en las bibliotecas. Muchas de ellas fueron creciendo con el aporte de colecciones particulares, que fueron sumando en sus ananqueles volúmenes imposibles de hallar en las librerías. Textos que no han vuelto a editarse o que resultan demasiado onerosos para ser adquiridos, encuentran cálido refugio en nuestras bibliotecas.
El Grupo de Apoyo a la Cultura es otra institución que no podemos dejar de mencionar. Que se haya conformado un grupo de personas con ganas de trabajar desinteresadamente para ofrecer charlas, exposiciones y disertaciones, y para rescatar del olvido a tantos hitos de la historia pueblerina, es un orgullo para todos los lobenses.
La cultura no es algo que se “tiene” (como generalmente se dice), sino que es una producción colectiva y esa producción es un universo de significados, el cual está en constante modificación.
Por todo esto, por lo que somos capaces de hacer, por el potencial de nuestra gente, por el empeño de los que no bajan los brazos y deciden seguir luchando, es que casi 40.000 personas hoy han elegido tomar a Lobos como lugar de residencia. Desde luego, ello no implica asumir posturas intolerantes –cuando no reaccionarias- ante quienes emigraron hacia otros puntos del país o del mundo. Cada uno sabrá las razones –todas personales, todas atendibles- que lo llevaron a tomar esa determinación.


Partiendo de esta línea de razonamiento, quizá sea posible que cuando llegue el ocaso de nuestros días podamos decir, orgullosos, o con resignación: somos lobenses.

1 de junio de 2018

El esfuerzo y la inteligencia van de la mano

Dicen que con esfuerzo y siendo perseverante, todo se consigue en la vida. Sin embargo, ese razonamiento no es totalmente correcto. Sin la inteligencia necesaria para administrar lo que tenemos, es imposible imaginar que aquello que podamos conseguir perdurará por mucho tiempo. En tiempos como los que vivimos, se hace difícil establecer un ahorro, porque apenas alcanza para pagar los gastos esenciales. Y volviendo al tema del esfuerzo que uno hace para mejorar, hay sobrados ejemplos de personas que se han enriquecido y han prosperado porque provienen de una familia adinerada, y por un tráfico de influencias. Lo que nos queda a nosotros, a los vecinos de a pie, es seguirla peleando, ganarnos el mango honestamente, cuidar lo que tenemos, no sólo lo meramente material sino las buenas relaciones con nuestros afectos más cercanos. 


E insisto en que es fundamental valorar lo que tenemos, respetar a los viejos, a nuestros viejos, porque algún día nosotros llegaremos a una edad en la cual también tendremos que pedir ayuda. El cuerpo ya no nos responderá como antes. Ser responsables de nuestra propia vida, no implica dejar de pedir ayuda cuando estemos en una situación de necesidad. Los ancianos sólo son noticia en los medios cuando reclaman por sus haberes, o cuando sufren un ataque de motochorros. Ahí sí, se los llama hipócritamente "abuelos". En otras circunstancias, pareciera que son material de descarte. Y también sabemos, que se los confina en geriátricos, asilos, y otros establecimientos porque en la casa representan un estorbo para los más jóvenes. Se puede entender que un anciano, con la salud quebrantada, requiere un cuidado especial. Lo que es inadmisible, desde todo punto de vista, es que estando en plena lucidez física y mental sean desalojados de su casa para ir a parar a un lugar que les es totalmente ajeno. Porque su familia ha decidido que ya no tienen lugar en el hogar, y porque la sociedad argentina dictamina que las personas mayores no merecen una vida digna, teniendo que tramitar un vergonzoso certificado de supervivencia para demostrar que están vivos y cobrar su jubilación. Punto final. 

Segunda mitad del año, con el mismo entusiasmo de siempre


Entramos en la segunda mitad de 2018. De nosotros (y de las variables económicas), depende para que este sea “nuestro año”, un planteo algo utópico. Debo decir que este es un mes especial para mí, dado que se cumple un nuevo aniversario de este modesto blog. Como los lectores saben, la primera nota fue publicada el 30 de junio de 2005. Y como se hace camino al andar, de a poco le fuimos encontrando la vuelta. A veces con reflexiones que nacían de mi fuero íntimo, y en otras ocasiones abordando cuestiones que nos acucian a todos, como el panorama político que se muestra confuso. Y por momentos, errático. Siempre he tratado de mantener la premisa de no publicar trivialidades que pueden verse en cualquier programa de televisión de la tarde. Cada mes que inicia, es un buen momento para recargar las pilas, para mirar hacia adelante, aunque la cruda realidad no traiga consigo buenas expectativas. En mayo escribí menos notas que el resto de los meses porque no me sentía bien, esa realidad a la que hago referencia me perturbaba y me abrumaba. Carecía de voluntad para sentarme a redactar unas líneas frente a la computadora, aunque por las noches iba elucubrando reflexiones e ideas que bien podrían plasmarse en un nuevo texto. Por otra parte, también estoy recobrando el impulso por mi humilde faceta de escritor, despojado de todo prejuicio. Lo que salga, será lo  mejor que yo esté en condiciones de brindar. Y si hay que corregir el material una y mil veces, así lo haré.

Estoy en una etapa de mi vida en la cual quiero concentrarme en mi familia, en mis seres queridos, en mis amigos, que son quienes a diario me brindan estímulo para seguir. Por supuesto, la motivación tiene que nacer de uno mismo. En estar convencido de que podés. De que podés llevar una vida plena más allá de las dificultades, poniéndole huevos a las situaciones complicadas. Es mi deseo continuar escribiendo en este espacio, porque lo tomo muchas veces como un cable a tierra, y lo comparto con ustedes. Es cierto que muchas veces me quejo de lo que nos toca vivir a todos, pero esas quejas están sustentadas en un presente que no me gusta y que, si estuviera en mis manos, lo cambiaría. No es consuelo pensar que otras personas lo están pasando peor que yo. No es un paliativo válido, si bien nos ayuda a dimensionar hasta qué punto nos vamos alterando y enfermando cada vez más a causa que las decisiones que se toman desde arriba, y que nos quitan calidad  de vida. Para finalizar, quería agradecer a todos los que me vienen leyendo, y decirles que voy a continuar escribiendo notas aquí, tengo la firme decisión de no claudicar ante la adversidad. Punto final.

28 de mayo de 2018

Las facturas en papel dicen adiós: un "gasto" que no es tal y que nos sirve a todos


Acaba de llegar a mi casa una factura del Impuesto Inmobiliario, que promete ser la última que envíe ARBA, al menos en formato papel. En un pequeño folleto, el fisco nos explica que se está modernizando, y que por ese motivo, las próximas boletas serán electrónicas. Una pésima noticia, sobre todo para la gente mayor, que tiene más difícil el acceso a Internet para entrar a revisar cuánto es lo que hay que pagar. Resulta extraño que querramos una Provincia con alta penetración tecnológica, cuando hay bonaerenses que no tienen agua corriente, ni cloacas. Las necesidades básicas están totalmente insatisfechas, y el Estado está más preocupado en ahorrar el costo de papel de las facturas que en mejorar nuestra calidad de vida. Por otra parte, se dice que un gran porcentaje de lo que se recauda va destinado al pago de sueldos a estatales. Sin embargo, en sintonía con el ajuste que propone el FMI, la Provincia se ha fijado como meta un recorte de 300.000 empleados. Y me resisto a creer que muchos de ellos sean ñoquis o personas que permanecen ociosas. Ni que hablar de la calidad educativa: la semana  pasada hubo dos días de paro, y ya estamos casi a mitad de año y el conflicto sigue sin solución. Vidal y sus ministros se han mantenido firmes y se resisten a hacer una propuesta superadora.    

 Me pregunto, con bastante ingenuidad, cuándo el ajuste se hará "de arriba hacia abajo", comenzando por los sueldos políticos, saliendo a la caza de los inútiles e inoperantes que ocupan cargos públicos. Si un funcionario no sirve, hay que removerlo y poner a alguien idóneo en su lugar. Tan simple como eso. Y la Gobernadora lo sabe. No es un secreto para nadie que seguimos alimentando parásitos sociales, mientras aquellos que realmente cumplen con su trabajo se ven postergados día a día. No acostumbro a hacer lobby en favor de los docentes, principalmente por los dirigentes que los representan en las negociaciones, como el impresentable de Baradel. Pero aún así, prefiero que les aumenten el salario básico a ellos, y no a cualquier Ministro o "asesor" que pretenda arrogarse la voluntad popular, adjudicarse algo que no le pertenece. Lamentablemente, la gente (es decir, nosotros) vota por sus representantes, pero no a los ministros, ni a los jueces de la Corte. El Poder Judicial sigue siendo objeto de permanentes cuestionamientos, en su mayoría, haciendo foco en los jueces denominados "garantistas". 
 Creo que en algunas provincias como Córdoba se está dando un primer paso, exigiendo a los magistrados que paguen el Impuesto a las Ganancias. Ojalá que este ejemplo se replique en el resto del país. Punto final. 

24 de mayo de 2018

Vísperas del Día de la Revolución

En vísperas de un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, deberíamos repensar en aquello que nos hace argentinos, que no es solamente haber nacido en el mismo suelo. Somos los trabajadores y aquellos que ya se jubilaron quienes construimos la Patria día a día y le ponemos el hombro, cada uno desde nuestro modesto lugar y posibilidades. Desde luego, no todos podemos concretar (o ver plasmado) en lo cotidiano la epopeya de nuestros próceres, y quizás la mejor manera de hacerlo sea honrando su memoria y tratando de demostrarles que el esfuerzo y empeño que pusieron no ha sido en vano. Que la sangre derramada de tantos compatriotas trajo consigo la paz institucional que tanto costó conseguir. 

Y hoy, con un escenario diferente y un poco aciago, tendríamos que dejar de lado esa tontería de que "la Patria es el otro". No, la Patria somos todos, el otro y yo también. No dejemos que el árbol nos impida ver el bosque. Aunque el panorama actual del país no sea el mejor o el que deseamos, confío en que vamos a salir adelante. No sé cómo. No todo es responsabilidad de la dirigencia política. Si estos tipos están ocupando cargos, es porque "alguien" los eligió. Hagámonos cargo del deber cívico de votar. Implementemos el "voto castigo" si algo no nos gusta. Salgamos a las calles a protestar de forma pacífica, no con palos y piedras. Porque la democracia es meramente representativa, el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes. Está en nosotros torcer el rumbo de la historia, que no es fácil, porque acumulamos repetidos fracasos. En educación, en salud, en la falta de respeto a las instituciones. Esto no es nuevo, y los lectores de bien, lo saben. Hace años, diría décadas, que venimos arrastrando sucesivos fracasos, y entonces aparece un "iluminado" que nos encandila con un discurso mesíanico, o nos dice que "sí se puede". Claro que se puede, con Macri o sin él, cuando termine su mandato. El problema, reitero, es cómo salimos de este embrollo. Porque esta fiesta la vamos a tener que pagar entre todos, como ha sido siempre. Años de despilfarro, de amiguismo y de corrupción, no son gratis para el pueblo. Punto final. 

20 de mayo de 2018

Animarse a "salir del cascarón"


Convencernos de que podemos emprender un proyecto, tiene que ver con lo viable que éste parezca o resulte. Pero hace falta ingenio, creatividad, buscarle la vuelta, además de la plata. Tener los recursos para financiar un emprendimiento no es todo. En mi caso,  cuando me decidí a refundar mi diario digital, que hoy se llama LOBOS 24, lo hice pensando en las nuevas tendencias, en las redes sociales, y en los dispositivos móviles (celulares y tablets). Transcurrido el tiempo, debo decir que no me arrepiento, pude dar con las personas adecuadas que me asesoraron y diseñaron la página. Y ya la inversión está amortizada, es decir, ya se saldó el importe del costo inicial.

 Debo decir que “me la jugué”, era imposible saber cómo me iba a ir, o cómo iba a ser recibido por los lectores. Sin embargo, les cosas salieron bien, la respuesta de los lectores y anunciantes fue positiva, y ahora hay que seguirla remando. Uno no se puede dormir en los laureles, y la premisa que siempre he mantenido, es no subestimar al lector. Tratar de brindar noticias locales, por supuesto, pero no descuidar el análisis de la actualidad regional o nacional que impacta en nuestra vida cotidiana.

La oferta de medios en Lobos en tan amplia, que de algún modo hay que buscar la manera de marcar la diferencia, dentro de lo posible. Ser críticos, pero respetuosos y criteriosos. No acusar a nadie sin pruebas fundadas. Emitir juicios de valor sustentados en la razón, y no en la emoción. Ser respetuosos de quienes piensan distinto (y lo hacen con argumentos). A todos quienes fueron anunciantes, les estoy más que agradecido. Y a quienes lo siguen siendo, les digo que me reconforta que confíen en este producto periodístico. Lleva tiempo y esfuerzo, como todo trabajo. Y hay que redactar lo mejor posible para que el lector comprenda lo que se pretende expresar. Ese desafío de superarnos día a día, nos hace sentir vivos a todos, de lo contrario nuestra existencia sería monótona y ya no habría motivación para continuar. Por eso siempre es bueno tener expectativas, aún en los momentos más aciagos del país, porque donde vos sembraste una semilla, algo va a salir. Ganarse la confianza es fácil, lo complejo es mantenerla y no defraudar a nadie en su buena fe. Esos son los pilares en los que sostengo mi trabajo cotidiano.

Luego de haber tenido durante 11 años el segundo diario online de Lobos, como fue Lobos Digital, ahora tengo LOBOS 24, que es como mi segundo hijo, mi fuente de ingresos, y lo que me da apoyo para no claudicar. Punto final.

18 de mayo de 2018

Ser dueño de la propia vida, nada más y nada menos

El gusto por el tango y el jazz lo fui adquiriendo de adulto, aunque con la música siempre remé contra la corriente. De chico me fascinaba Pink Floyd, o las tapas de los discos de vinilo que tenía mi viejo. En los '90 sonaban fuerte Nirvana y Guns N' Roses, sin embargo nunca me dejé llevar al punto de querer conseguir todos sus discos, o el deseo de verlos en algún show. A veces me dejo sorprender por lo nuevo, lo que escucho en alguna radio AM perdida en el  dial, por las voces jóvenes de nuestro país y no de Puerto Rico o de Colombia. Siempre consideré al reggaeton como la forma más básica y primitiva de los que se podría llamar música, un subgénero sexista y misógino a la vez, que promueve la degradación de la mujer. Claro está que no se puede luchar contra molinos de viento, o contra "lo que vende", lo que sí se puede hacer es no escucharlo. 

Esto me hace reflexionar en algo más profundo. Nosotros muchas veces no podemos cambiar la realidad, lo que podemos hacerlos es intentar apartarnos de ella. O buscar el modo de torcer la historia, de cambiarla, ese impulso libertario y creativo que todo ser humano lleva consigo, porque no nacimos para sufrir o ser sometidos, sino para vivir con plenitud, sin esclavizarnos por los prejuicios, que es el peor modo de esclavitud moderno. No está mal que te importe qué dirá tu vecino de vos, lo que es limitante, es que todo el tiempo bases tus conductas para buscar la aprobación de los demás. O decir lo que al otro le gustaría escuchar. Porque hoy por hoy, mucha gente no se detiene a pensar y como si fuera la comida de un bebé, quiere que le den todo masticado, todo procesado. Por ese motivo es que nuestra sociedad es disfuncional: nadie hace un esfuerzo por entender o interpretar lo que nos pasa. No se trata de escribir un manifiesto, sino de plantear las cosas que nos afectan de un modo simple, pero concreto.

Ciertamente, dejarse llevar por el rebaño no es el modo que yo concibo de vivir, ni el que quisiera para mi familia. Hay que indagar en qué estamos fallando, qué estamos haciendo mal. Tan sólo eso, pensar y debatirse entre varias ideas, porque si no, vamos a dejar que los demás piensen y decidan por nosotros. Punto final.  

Monólogo pausado de viernes

Llegó el fin para una semana brava, trabada, complicada, tanto desde lo emocional como desde lo profesional. Luego de varios días recuperé el entusiasmo por comunicarme por este medio, que es un humilde blog, pero representa  mucho para mí. Han transcurrido casi 13 años desde la primera nota que está escrita. Mucha agua ha corrido bajo el puente, yo no soy el mismo que antes, y quizás tampoco me gustaría serlo. Creo que uno debe ser consecuente con la edad que tiene, pero sin llegar al punto de que ello se vuelva un factor limitante sobre el modo de actuar. Yo ya no hago cosas de pendejos, porque es una etapa que ya viví y la disfruté mientras duró. Creo que esa es la clave, tratar de encontrarle a las distintas etapas de la vida, un significado, un sabor especial. Ejercer el periodismo en Lobos no es fácil, y yo he mantenido durante casi toda mi carrera -hasta ahora- este blog, y mi trabajo que todos conocen.

Y aunque ahora estoy más gordo, más cansado de ciertas cosas, en parte esto último tiene que ver con que asumí responsabilidades que antes no tenía. Cuando tratás de hacer tu laburo lo mejor posible, a veces te desgasta, pero tenés la satisfacción de algo bien hecho. Después, como lo juzguen los demás, corre por cuenta de ellos. Eso es algo que aprendí con el tiempo. Ya no traslado más las frustraciones ajenas a mi vida, yo soy el dueño de decidir qué hacer y qué no, y además tengo la capacidad de razonar y de discernir. Aunque todos cometemos alguna vez actos irracionales o infantiles. Pero en líneas generales, les puedo decir que me siento bien con los años que llevo puestos sobre mis hombros. Cuesta asumir que uno ya no es un "pendex", pero es parte del juego. No quiero que me pase como cantaba Julio Iglesias, aquello de : "Me olvidé de vivir". Eso no. Yo me olvido de las cosas que quiero dejar atrás, y trato de de recoger lo bueno que me depara el camino. Nuestro paso por este mundo no es más que eso, un camino, que llega a un fin, y hay que aprovecharlo antes de que se baje el telón. Punto final.  

14 de mayo de 2018

Monólogo rabioso de lunes


Estoy harto de ver y escuchar, en los grandes medios, sólo noticias sobre la cotización del dólar. Ya está, loco, que vuele todo por los aires y listo, no podemos vivir pendientes de la especulación aquellos que tenemos que parar la olla todos los días. Nosotros cobramos lo que ganamos en pesos, y gastamos en pesos, no tenemos margen para salir a comprar dólares. Y bastante que nos cuesta poder mantener nuestro estilo de vida, darnos algún gusto como todos nos merecemos, porque no vinimos a este mundo solamente a trabajar, no somos máquinas, tenemos una familia y necesitamos dedicarle tiempo y descansar. Manga de inoperantes nuestros políticos, del primero al último, háganse cargo de lo que hicieron y no joroben al laburante. La presión impositiva es cada vez más fuerte y buena parte de nuestros ingresos va a pagar impuestos cuyo destino nadie sabe cuál es, como siempre, mientras nuestros diputados y senadores cobran dietas altísimas y canjean pasajes de avión que no usan por guita en efectivo. ¿Por qué no reducen el IVA a los alimentos esenciales? Sí, van a recaudar menos, pero es una forma de incentivar el consumo y de que esos productos estén al alcance de los sectores más postergados. Bajen el IVA a la harina, al pan, a la leche. Todos los países desarrollados están proponiéndose como meta reducir impuestos, y acá hacemos todo lo contrario. Y encima nos endeudamos cada vez más para tapar agujeros. Como dijo Melconian, para detener la diarrea (fuga de divisas).

Por otra parte, el Mundial de Fútbol no me despierta el menor interés. Por supuesto que voy a ver los partidos y ojalá salgamos Campeones, pero sería un error considerar este hipotético logro como una forma de canalizar frustraciones colectivas. No podemos caer en el exitismo. Es triste pensar que nos aferramos a un evento deportivo para obtener un poco de satisfacción. Y más aún, cómo se convierte en una cortina de humo de nuestros dirigentes para no abordar una discusión en serio, un debate donde todos se sienten en la misma mesa. Si cada uno pone un huevo en una canasta, no vamos a ningún lado. Punto final.


13 de mayo de 2018

Buenos Aires misteriosa y llena de desigualdades

Ayer tuve la oportunidad de viajar a Buenos Aires, en el marco de una excursión. Recorrimos Caminito, el Museo Quinquela Martín, entre otros lugares. Debo reconocer que todo se encuentra reluciente y prolijo, pensado para el turismo internacional, con mucha presencia policial y taxistas que cobran fortunas por unas pocas cuadras. Y no faltan las casas de cambio, o los "arbolitos" que buscan hacerse el día, en la City Porteña. Sin embargo, a medida que íbamos pasando por el micro con todos los vericuetos, vi que los conventillos siguen existiendo, hay miseria, mugre y abandono. Como ya salíamos de lo turístico, pues entonces a nadie le importa mantener seguro al barrio de La Boca, asegurar la calidad habitacional, un albergue adecuado. También están los mendigos en la Catedral o en el Cabildo, muy cerca de la Casa Rosada. Y la Plaza de Mayo está siendo remodelada, por lo cual luce como un esperpento aún, del cual no se puede ver nada. 

La verdad es que Buenos Aires presenta más contrastes que Lobos. Desde la opulencia y el lujo de Puerto Madero o Palermo, pasando por la decadencia de Once o el ya citado barrio de La Boca. Y esos contrastes los perciben, más aún, los propios habitantes de una ciudad que ha crecido de manera totalmente despareja y extraña, ya que Puerto Madero hasta la década del '90 no valía un peso, y hoy es el barrio más caro de la Capital. Y estos inventos como "Palermo Soho" o "Palermo Hollywood", son para la gilada, el barrio fue siempre el mismo, sólo que se fueron agregando bares o sitios temáticos que les impusieron esos nombres de fantasía. 

Y ahí veo las pintadas contra Macri, otras a favor del aborto legal, y siguen las pintadas con aerosol, otras contra el FMI, en una fábrica abandonada, negocios cerrados o llenos de rejas, mugre y más mugre. Un sábado por la tarde, caminar por la calle Bolívar es un desierto, parece. Al menos, para quienes no estamos acostumbrados al fragor de la zona bancaria. Paradójicamente, todas esas leyendas contra el Presidente tendrán efecto nulo en la ciudad, dado que nunca han votado los porteños a nadie que no sea del radicalismo o de Cambiemos como alcalde de la gran urbe. Punto final. 

9 de mayo de 2018

Volver al fondo del abismo

En una nota anterior, mencionaba lo imprevisible que se ha vuelto el país. Eso sí, en algunas cosas somos bastante predecibles, como tener que pedirle guita nuevamente al FMI. Con Kirchner nos habíamos desendeudado, más allá de que la gestión del santacruceño tuvo puntos flojos. Y ahora, volvemos al principio, a endeudarnos de nuevo. Tocamos fondo, cerremos la persiana, che, no tenemos arreglo. Un país serio no se construye así, no me jodan. Cómo es posible que le echemos la culpa del aumento del dólar a los mercados internacionales? Nuestra moneda no vale nada, $ 1.000 son casi 45 dólares, una miseria. Y eso que es el billete de mayor denominación que tenemos, me quedo más tranquilo...

La base de nuestra economía es absolutamente endeble. Nadie nos garantiza qué pasará mañana, vivimos en un estado de alteración permanente, sin saber qué factura de luz o de gas llegará, y como la podremos pagar. Y encima, como si todo esto fuera poco, nos encontramos con esto, tener que pedir plata cuando nos costó muchísimo salir del endeudamiento, de los fondos buitre, ¿o ya nadie se acuerda?

Les decía que nuestra moneda es papel pintado, porque el poder de compra y la capacidad de pago se licúan de tal manera, que lo que cobramos todos los meses no nos alcanza para nada. O cada vez menos. De más está decir que los alimentos y los productos con insumos importados subirán su valor, bailando al compás del dólar y de este ritmo frenético en que estamos sumidos. La maquinita de remarcar precios está cada vez más "afilada". Hace 12 años, desde 2006, que Argentina no le debía nada al FMI. Hoy volvemos a retroceder, y a seguir en esta espiral que no la pagará la gestión de Macri, sino sus sucesores, porque un préstamo de 40.000 millones de dólares no se cancela tan rápidamente. Así, pensar que el Presidente puede aspirar a una reelección parece una utopía, aunque como suele decirse, la política es el arte de lo posible. Punto final. 

5 de mayo de 2018

¿Cómo tomar decisiones en un país tan imprevisible?


Todo el tiempo debemos tomar decisiones. Desde aquellas que parecen más simples y cotidianas, como elegir un determinado producto de la góndola del supermercado, hasta otras donde está en juego la vida de un ser querido. Comprar un medicamento que es muy caro. Elegir entre una internación o un tratamiento ambulatorio. Hacer los trámites necesarios para cambiar de obra social, o buscar una prepaga de mayor cobertura que no te descosa el bolsillo en el intento.

Pero también, en la vida a veces hay que aprender a decir que “no”. No a la manipulación de nuestras emociones. No a los hábitos poco saludables, aunque nos den placer, como fumar un cigarrillo (de hecho de vez en cuando lo hago). Negarse a ser víctima de la burocracia, dentro de lo posible. No dejarse engañar por personas cuyo único objetivo parece ser cagar al otro. Porque no vinimos a este mundo para sufrir o mortificarnos, la persona no es una “cosa”, tenemos sentimientos, aspiraciones, proyectos, ganas de torcer la historia que a veces nos resulta esquiva.

No quiero llegar a viejo (si es que llego), y tener que decirles a mis hijos o a mi sobrino que el país está peor de cómo yo lo encontré cuando crecí. Quiero que mis hijos puedan jugar en la vereda, o en la calle, o en un potrero. Eso no existe más.  Lamentablemente, la clase política se caga en todos nosotros, en quienes los votamos y en quienes no, porque en definitiva siempre vuelven. El “que se vayan todos”, es una utopía. Vuelven reciclados, con otro slogan,  con el escudito de otro partido, pero son los mismos. Y si se mueren, dejan como legado a toda una generación de idiotas útiles, manga de tecnócratas que se consideran intocables,  que nos quieren hacer creer que son el cambio y que son “lo nuevo”. A veces, me da la sensación de que esta película ya la vimos. Punto final.


4 de mayo de 2018

El dólar imparable y la crisis que se viene

La divisa norteamericana siempre ha sido refugio para ahorristas y especuladores. Pero son estos últimos quienes, por la ley de oferta y demanda, hicieron temblar las pizarras de la City Porteña y aumentar el valor del billete hasta límites exorbitantes. La política económica del Gobierno es errática y contradictoria: para decirlo claramente, no saben qué hacer. Habían asegurado que iban a dejar "flotar" el valor del dólar, como su fuera una hoja en el viento, pero se dieron cuenta de que tenían que recurrir a la vieja receta de intervenir, vendiendo dólares, para calmar a las fieras. Como esto tampoco dio resultado en el corto plazo, optaron por subir las tasas de interés, para que fuera más atractivo tener un depósito a plazo fijo, por ejemplo. 

Lo cierto es que si el dólar sigue subiendo, se encarecen los miles de insumos importados que adquiere la Argentina, todo lo que sea electrodomésticos, y ni hablar de agroquímicos y otros productos necesarios para el campo. Estamos en el horno, como dirían los chicos. "Estamos condenados al éxito", dijo Duhalde alguna vez. Lo curioso es que esta "condena" nos persigue desde hace años, y este Gobierno no da respuestas, no sabe para dónde correr ante la corrida del dólar. Es como perseguir a un delincuente que se mete en un aguantadero. Todos los gobiernos han tenido sus dos o tres años de bonanza económica, excepto éste. Desde que comenzó la era macrista, entre el aumento de las tarifas y la incapacidad de calcular los tiempos del común de la sociedad, se ha generado un cuello de botella que ellos mismos propiciaron, y ahora no se puede salir porque estamos todos metidos en el baile al cual no pedimos invitación. Nos metieron a todos: pobres, clase media, clase alta (que tan mal no le está yendo), y Macri sigue ilusionándose con ser reelecto en 2019. No es que sea Macri o sea Juan Pérez, el problema es que si se aplicar las mismas recetas harto conocidas, nos espera un colapso.No es posible que el Banco Central venda $ 4.000 millones de sus reservas para estabilizar al dólar. Lo cual, insisto, no dio el efecto esperado, y los resultados están a la vista. 

Los argentinos estamos tan curtidos de todas las crisis económicas que hemos atravesado, que ya nada nos sorprende. Pero alguien, con una mínima dosis de razón, debería darse cuenta de que esto -sin sonar apocalíptico- puede terminar en un estallido social, con consecuencias imprevisibles. No digo un 2001, porque el contexto era otro, pero sí un descontento tal que acabe con los sueños presidenciales que acceder a un nuevo mandato. Punto final. 

30 de abril de 2018

Vísperas del Día del Trabajo: mucha gente tiene poco para celebrar



Es una destemplada noche de otoño en la ciudad y el clima adverso (luego de varios días de lluvia) me incita a escribir algo. Trato de crear nuevos textos dentro de mis posibilidades y de lo que me vaya dictando cada momento. Cuando no se actualiza con la frecuencia que yo quisiera, esto sucede por el mero hecho de que a veces no dispongo del tiempo necesario para hacerlo con la periodicidad que me propuse en los comienzos. Esto no quiere decir que se discontinuará, o que quedará varado en el ciberespacio.

Mañana es el día del trabajador, y muchos de nosotros tenemos que agradecer el hecho de tener un empleo, cuando debería ser un derecho universal. Y la precarización laboral avanza al compás de nuevas reformas, que pretenden excluir de la indemnización por despido al aguinaldo y otros beneficios. Como así también crear un fondo que abona el propio trabajador al momento de ser cesanteado. Ya hemos tenido una experiencia poco edificante en torno a la situación de los empleados en relación de dependencia, con la Ley de Flexibilización Laboral, durante el efímero gobierno de De la Rúa, la cual fue derogada. En aquel momento, ustedes recordarán que se habló mucho del pago de coimas y sobornos. Pues bien, no me extrañaría que estas maniobras espurias sigan existiendo en el Congreso.


Y es entonces cuando uno piensa qué futuro le espera, o mejor dicho, si existe un futuro. En la faz periodística, es voluntad mía y de los colaboradores que me acompañaron en los comienzos,  continuar con mi diario digital y con este modesto blog. Dicho esto, ahora voy a hablar en plural: los que hacemos (tercera persona del plural) este sitio, es decir, quien esto escribe y el grupo de gente que hace su aporte con toda buena voluntad y entusiasmo, teníamos el deseo de que este espacio sea de interés de los lectores. Creemos que hemos cumplido dicho objetivo. Nunca fue nuestra intención que este sea un blog visitado masivamente, y no porque seamos elitistas, sino porque sabíamos de antemano que el contenido quizás no invitaba a una gran cantidad de lectores. Hoy, contamos con casi 53.000 visitas desde junio de 2005 a la fecha, lo cual nos parece una cifra interesante, si tenemos en consideración de que no es una página donde se pueda bajar música o películas, ni que se vende nada, es un lugar de opinión. Uno supone que cada persona que entra ha leído al menos una nota, y no se ha limitado a ver los títulos o las fotografías que ilustran cada texto. Cuando asumimos una posición pesimista sobre determinados asuntos, intentamos fundamentar ese juicio de valor, de lo contrario carecería de sustento. 

Cuando criticamos el despilfarro de dinero que a veces advertimos de las arcas municipales, no por ello estamos desmereciendo aquellas acciones positivas emprendidas por este gobierno. No es este tampoco un foro político, en el sentido de política partidaria. No nos interesa. No sirve, y sólo siembra la discusión exaltada y los enconos en ámbitos que no han sido concebidos para tal fin. Abril, por diversos motivos, es un mes "difícil" para todos: estudiantes en general, asalariados, personal jerárquico de distinta índole. Es momento, entonces,  de despertar de los tres meses de letargo que lo precedieron y de comenzar a hacer, construir, trabajar, realizar. Este blog, CULTURA LOBOS, precisamente, está abocado a esa tarea. Y, además, queremos decir que, si bien no ha sido nuestra propuesta en un primer momento, hemos abordado asuntos que exceden los límites de la geografía lobense, pero sobre los cuales creemos necesario reflexionar porque no somos  una “isla” y lo que se decida desde arriba inevitablemente repercute en nuestra calidad de vida, y no nos puede resultar ajeno. Punto final.

28 de abril de 2018

Balance de una semana convulsionada y que nos pide "recalcular"

Hola, amigos, me reencuentro con ustedes en este espacio, cerrando una semana bastante ajetreada en términos de información, aunque por supuesto el sábado y el domingo hay que continuar trabajando. Por lo general, los fines de semana hay más actividades culturales y de esparcimiento, pero no siempre concitan el interés de los lectores. No sé bien a qué atribuirlo, pero salvo algún acontecimiento excepcional, las exposiciones de arte o las obras de teatro tienen más repercusión entre el público que va a verlas, que entre los lectores de la crónica que uno escribe. Es que son eventos que se disfrutan plenamente con el momento de presenciarlos, resulta difícil describir con una nota periodística lo que significa admirar un cuadro, un espectáculo musical, o lo que fuere.

Yendo a la arena política, podríamos decir que tras la convulsionada sesión en el Concejo, tendríamos que darnos cuenta aquello que está en juego, y los intereses sectoriales que se persiguen buscando sacar rédito de un legítimo reclamo. Los aumentos de tarifas nos agobian, y hay que apagar las luces de la casa a cada rato para ahorrar lo poco que se pueda, instalar artefactos de bajo consumo, todas cosas a las cuales no estábamos acostumbrados, porque no es un derroche tener encendida una luz, sí lo es tener el televisor todo el día al pedo cuando nadie está mirando. Forzosamente debemos replantearnos nuestros gastos, de la manera que podamos. 

Y con el gas, es aún más difícil cuando el invierno comience a apretar, porque las bajas temperaturas requieren calefacción. Cualquier cocina doméstica gasta lo mínimo que insume hacer un plato de sopa, y entonces nos preguntamos: ¿cómo hacer? ¿Debemos comprarnos una salamandra de hierro y echarle leña para calentarnos, si es que resulta más barato que el gas? Son dilema de la economía cotidiana. Este Gobierno está decidido a eliminar los subsidios pagando cualquier costo político, el cual puede ser alto, porque se avecinan las elecciones y el humor popular ha comenzado a mutar cuando nos tocan el bolsillo. Siempre ha sido así: toleramos la corrupción, pero no que se metan con nuestro dinero. Por eso fue que Menem, con la famosa "estabilidad" e inflación cero, gobernó casi diez años consecutivos, pese a que los escándalos por corrupción y coimas estaban a la orden del día. Punto final. 

25 de abril de 2018

El HCD: Crónica de una sesión agitada y difícil

La verdad es que trato de "decodificar" todo lo que vi y escuché ayer por la noche, en calidad de periodista, cuando concurrí a la escandalosa sesión del Concejo, y todavía no salgo de mi asombro. Nunca había presenciado algo semejante. Por supuesto que estamos viviendo un momento difícil, y que la presión por las facturas de luz y gas nos agobia. Además, es valioso que muchos vecinos hayan presenciado dicha sesión. Pero bajo ningún punto de vista se puede caer tan bajo de insultar, agraviar, a los concejales oficialistas, porque ellos nos representan a TODOS los lobenses, quienes los votaron y quienes no. Y están en todo su derecho de disentir con el proyecto presentado por la oposición. 

Si el objetivo de la masiva presencia de vecinos fue torcer la voluntad de los ediles de Cambiemos, no se logró el cometido, dado que el citado proyecto fue rechazado, en base a aspectos formales, y a otras consideraciones que luego se fueron exponiendo. Una de ellas, es que el HCD no tiene potestad para decidir sobre servicios públicos provinciales o nacionales. Lo cierto es que el concejal Zabalo se sinceró al afirmar que, aun cuando esos "aspectos formales" se hubieran corregido, difícilmente hubieran aprobado el proyecto. Si nos ponemos en la piel de los legisladores, que tenían detrás a un gran número de vecinos y militantes que los insultaban, no es la mejor manera de sesionar en paz, con un griterío constante. 

Hoy, los hechos dicen que Cambiemos tiene mayoría absoluta en el Concejo, y además -como hemos dicho- tiene quórum propio, lo cual quiere decir que no necesita del resto de los bloques para sesionar, y si lo desea puede abortar una sesión al no presentarse en la Sala. Que no nos guste esta realidad, es otra historia. Habría que pensarlo mejor al momento de votar, luego es demasiado tarde para lágrimas. 

No estoy defendiendo al oficialismo, lejos de mi ánimo está hacerlo, sólo digo que en esas condiciones se vuelve imposible llegar a un acuerdo, con una horda que empieza a putear y a gritar, y ahora parece que extrañamos a los K, cuando durante 12 años nos chuparon la sangre. Punto final. 

21 de abril de 2018

No hay peor sordo que quien no quiere oír...

Fin de semana tranquilo en Lobos, con escasa actividad, entrando (de a poco) en la recta final de abril. Siempre que cuestiono a algún estamento político, trato de hacerlo con fundamentos, de lo contrario sería una opinión caprichosa y tendenciosa. En nuestra ciudad, al oficialismo le falta tacto, capacidad para administrar poder. Porque la ciudadanía les otorgó esa responsabilidad, y parecen incapaces para asumirla. Esta gestión ha decidido reducir al mínimo posible las conferencias de prensa, precisamente porque temen las preguntas de los periodistas independientes, aquellos que laburamos de esto sin "casarnos con nadie". Entonces es natural que se generen efectos no deseados, cuando se recibe una escueta gacetilla o comunicado. Esto no es responsabilidad de la gente de prensa del Municipio, sino de las directivas que reciben. Si no hay posibilidad de preguntar, si no hay margen para el disenso, menos aún se puede informar con espíritu crítico. Que se hagan cargo de ser Gobierno, radicales y conservadores por igual, pues para ello el pueblo los votó. Y las deserciones de funcionarios, las renuncias, no son casualidad. No soportan el destrato, la falta de atención, o que no se los tenga en cuenta. Golpean puertas donde no hay nadie. Por supuesto, sería injusto afirmar que no hay personal idóneo. Pero ese es el requisito esencial para la función pública, la idoneidad. 

Lo mismo sucede cuando proclaman: "Nosotros decimos la verdad". Como ya dijimos, decir la verdad no es un mérito, es un deber, y si no están dispuestos a asumirlo así, tienen una escala de valores totalmente trastocada. 

Es lamentable que a veces se ataque a la prensa, porque es "matar al mensajero". Los medios reproducen los dichos de los funcionarios, pero los periodistas no necesariamente opinamos igual que ellos. Así las cosas, todo lo que podemos esperar es que ciertos funcionarios recapaciten, se bajen del caballo, y se den cuenta de que no son eternos. El año que viene hay elecciones, y si no están a la altura de las circunstancias, la gente les quitará su apoyo. La lucha por espacios de poder es feroz, ya lo mencionamos, y si Etcheverry ya se considera candidato, vamos a ver qué tiene para decirle el electorado en 2019. Punto final. 

SEÑORA ROBINSON (Cuento)



El diario “La Justicia” había sido fundado en 1970, durante la efímera presidencia de Roberto Marcelo Levingston. Era un viejo edificio en Avenida de Mayo, muy cerca de la Plaza homónima. Supo tener un gran número de lectores, pero cuando murió su fundador cambió su línea editorial y la gente, que no es boluda, comenzó a volcarse a otros medios de prensa. Yo había entrado como cronista hace ya 15 años, en la Sección Interés General.

Lo recuerdo como si fuera hoy. Era el 30 de abril de 2011 y estaba desgrabando un reportaje que le había hecho a Froilán González, leyenda del automovilismo. Me recibió en su casa, me atendió amablemente y hasta me facilitó algunas fotos para publicar en el diario. 


El Negro Ruiz era uno de los periodistas con más trayectoria en la Redacción del diario. Se llamaba Omar, pero lo apodábamos Floreal por el célebre cantor de tangos. Renegaba de su apodo, pero se había acostumbrado, inclusive una vez me regaló, con una sonrisa, un disco de Floreal Ruiz como consintiendo la humorada. Siempre en mangas de camisa celeste, aún el pleno invierno. De bigotes tupidos, pelado y con un cigarrillo negro en los labios.
Estaba prohibido fumar, pero como era el más veterano hicimos una excepción con él. De todos modos, se tomaba la delicadeza de fumar en el baño, dejando un olor insoportable entre el humo y el hedor de sus propias heces.
Se dedicaba a cubrir notas sociales o culturales. Era un periodista todo terreno, que podría haber llegado más lejos hasta que un par de piernas ocupó la Secretaría de Redacción. Recuerdo que por una primicia del Negro vendimos más de 200.000 ejemplares cuando anunció los indultos de Menem. Tenía contactos con un funcionario de Cancillería que le pasó el dato y el Director, que era un kamikaze como él, se animó a publicarlo. “Lanata se atribuyó el mérito, pero la posta la tuve yo”, se jactaba.
Estaba cada uno en lo suyo, y sólo se oía el sonido de los teclados de las computadoras. Hasta que comencé a escuchar un murmullo y vi alguien que salía presurosa del despacho del Director.

Fue entonces que Andrea, Secretaria de Redacción, le dijo, expeditiva:
-          Negro, hacete rápido una necrológica de Sábato. Se murió hace unas horas. Está en todos los portales de Internet.
-          ¡Colaboracionista de la Dictadura! –bramó el Negro.
-          ¿De qué estás hablando?- dijo Andrea, que quería apurar el trámite porque estábamos a punto de cerrar la edición.
-          Ese tipo fue al famoso almuerzo en la Casa Rosada con Videla y habló maravillas de él. Todavía tengo la grabación –dijo, mientras desempolvaba un viejo grabador con un casette que tenía como única inscripción “Sábato hijo de puta”.
-          Sí, sí, todo lo que vos quieras. Pero fue un gran escritor, le otorgaron el Premio Cervantes...
-          No me jodas. Ese premio de mierda se lo dan a cualquiera.
-          Bueno, ¡basta! Hacete la necrológica que estamos por cerrar el kiosco!- dijo Andrea, ya fastidiada.
-          Está bien. Voy a buscar en el archivo. ¿Querés que vaya a buscar testimonios de la gente que lo conoció?
-          Claro, pero hacelo por teléfono porque no llegamos. Tomate un taxi o un remis hasta Santos Lugares y sacá las fotos que puedas.
-          ¿Por qué no buscás la data en Wikipedia?- dijo con candor Luciano, el más joven de todos.
-          No me rompas las pelotas, nene. Wikipedia no sirve para nada. Cuando yo tenía tu edad las cosas eran diferentes. Aprendí a escribir a máquina, no con estas computadoras que me cagaron la vista y me obligar a usar anteojos de culo de botella- gritó Floreal con los ojos inyectados en sangre.

     Luciano se encogió de hombros, y siguió corrigiendo las notas y las faltas de ortografía.
       En diez minutos, el Negro redactó la necrológica. Se la mostró desafiante a Andrea.
-          Pero Negro, no podemos publicar esto! ¿Cómo vas a titular “Falleció Ernesto Sábato, un escritor controvertido”?
-          Bueno, que le cambie el título Luciano. Ahora me voy a sacar las fotos, hablo con Dolina y con Beatriz Sarlo y listo el pollo.
-          Está bien, pero apurate. Y acordate de resaltar que fue integrante de la CONADEP, de su lucha por los Derechos Humanos... –dijo Andrea.
 Demasiado tarde: el Negro tomó rápidamente un viejo gabán del perchero, cosa que rara vez hacía, y se fue a buscar un taxi. A las dos horas volvió.

-          ¿Dónde te metiste, Floreal? Faltan cuarenta minutos para el cierre!! ¿Qué vamos a hacer?
-          Acá tenés. Fotos de la casa. Hablé con el hijo, Mario, el cineasta. Con los vecinos del barrio. Beatriz Sarlo y José Pablo Feinmann dijeron que nos iban a mandar un texto por mail.  El velorio es mañana en el Club Defensores de Santos Lugares. Buscá una foto de archivo de Sábato. Y a la mierda.
Se hizo un silencio. Andrea resopló, contó hasta diez, y cuanto vio que el Negro se mostraba intransigente, dijo escuetamente:
-          Está bien. Que Luciano lo corrija y listo. Saldrá publicado así.

Al día siguiente, llovieron las puteadas y los mails a la Redacción. La crónica del Negro no estaba mal, pero como es sabido, la gente siempre es condescendiente con los muertos. Lo que desencadenó la ira de los lectores fue la última frase del texto. Decía: “La muerte no mejora a nadie”.  Floreal no se inmutó, y mientras hacía un crucigrama de Clarín, la llamó Andrea:
-          Negro, te vamos a cambiar de sección. ¿Querés dedicarte a los Policiales? Al pibe que estaba lo echamos por inútil. Pero me tenés que prometer que no publiques trascendidos. Somos un diario serio.
-          ¿Serio? – dijo el Negro encolerizado – Esto es un puterío. Me la banco porque ya me estoy por jubilar.
-          Bueno, como sea. Vamos a hacer una reestructuración del personal, así que será aproximadamente en dos meses. Andá todos los días a Tribunales. Hacete amigo de jueces y fiscales. Y por supuesto de la Policía. Pero chequeá bien la información antes de que la publiquemos.
-          Está bien. Me gustan los nuevos desafíos- ironizó Floreal.
Ni bien Andrea se fue a su oficina, me llamó desde su escritorio.
-          Vení. Vamos a tomar algo por ahí- me dijo.
No sé por qué, pero no opuse demasiada resistencia. Ruiz detestaba hablar por celular, pero no le quedó otra que acostumbrarse. Extrajo un Nokia 1100 del bolsillo, llamó supuestamente a un amigo tachero, y comenzó a hablar: “Hola Tucho, ¿cómo andás? Sí, está dura la calle. Che, si no tenés ningún viaje pasame a buscar al diario. ¿Estás al pedo? Bueno, dale que estoy con un amigo”.

A los cinco minutos teníamos el taxi estacionado en el hall de entrada del diario. Era un Renault Megane. Le susurró al chofer unas pocas palabras que no pude entender, y arrancamos.

Terminamos en un bar de mala muerte en La Boca, en la calle Pinzón al 100. El panorama era deprimente. Había unos viejos sentados en las mesas de la vereda, bebiendo cerveza o ginebra. A pocos metros de allí, los perros se habían encargado de destrozar prolijamente las bolsas de basura: con Floreal tuvimos que esquivar pañales de bebés, toallitas femeninas, preservativos, jeringas y hasta vendas con sangre. “Qué ciudad de mierda. Gracias, Macri”, dijo el Negro mientras nos disponíamos a ingresar al bar.
Había un tipo de traje y anteojos comiendo un guiso de lentejas, una pareja degustando algo parecido a una paella, y dos pendejos jugando al pool. Eso era todo. Un banderín de Boca y un viejo poster de Boca Campeón del Apertura 1992 constituían todo el decorado.

El Negro se acercó a la barra, habló con quien supuestamente era el dueño de ese antro y le dijo: “¿Cómo va, Marito? Traeme una botella de Vasco Viejo y dos vasos. Quedate con el vuelto”, mientras sacaba del bolsillo un billete de 100 pesos todo arrugado.

-          Negro, ¿cómo vamos a justificar que no estamos en la Redacción? Nos van a echar a los dos!!!
-          Le decimos a Andrea que vinimos a cubrir un incendio en un conventillo de La Boca- dijo con una ingenuidad insólita para un veterano del cuarto poder.
-          Vos estás mal de la cabeza. En la Redacción hay cinco televisores con todos los canales de noticias! No se va a comer el verso ni a palos.
-          Vamos a disfrutar el momento- dijo Floreal, componedor – Algo se me va a ocurrir. Le hago una nota a algún pintor que ande por acá... también tengo un amigo que juega al ajedrez y que la semana que viene se va a Hungría... todo sirve.
-          Andrea nos va a matar, Omar- le dije, llamándolo por su nombre verdadero para que tomara conciencia de la situación.
El Negro se quedó callado. Destapamos la botella. Me sirvió generosamente a mí, y dijo con solemnidad: “Por la Justicia”.
El vino estaba bueno. No estaba picado, al menos. Floreal pidió hielo porque le gustaba bien frío. De a poco fuimos terminando la botella. Sin darme tiempo a reaccionar, pidió otra.
No sé por qué, pero como la suerte estaba echada y la idea era distenderse un poco, le dije:
-          Te voy a hacer un interrogatorio policial.
-          Proceda, oficial- repuso, ya bajo los efectos del alcohol, con una sonrisa ancha mientras apuraba el trago.
-          Lugar y fecha de nacimiento.
-          A ver...estamos en 2011...así que...se me hizo una laguna. Nací en Punta Alta, el 18 de agosto de 1944.
“67 años…este tipo ya está de vuelta”, pensaba, mientras le dije:  “Mirá vos…¿Naciste en Punta Alta? ¿Y cómo viniste a parar a Buenos Aires?”
-          Es un pueblo aburrido. Lo único que tiene de interesante es la Base Naval Puerto Belgrano. Mis padres tenían un matrimonio amigo que les comentó que acá íbamos a estar mejor. Mi viejo trabajaba en una tornería, y cuando llegamos acá consiguió laburo en una fundición de aluminio.
-          Cómo se llamaban tus padres?
-          Corina y Jorge. Mamá murió de una aneurisma en 1967. Mi viejo se juntó con otra mina unos meses después y se murió en 1978. A la concubina la vi un par de veces. Como soy un renegado social, no me cayó muy bien la situación. Pero así es la cosa- comentó lacónicamente el Negro con los ojos vidriosos.
Traté de distender un  poco la conversación:
-          Viajaste muchas veces al Exterior, Negro?
-          Dos veces a Estados Unidos, en 1981. En el diario querían que viajara solo pero no di brazo a torcer y me fui con Alicia.
Alicia era su mujer. No sabíamos demasiado de ella, porque el Negro tampoco comentaba su vida conyugal. En ese sentido, era muy reservado. La única referencia que hizo, desde que lo conozco, fue el año pasado: “Uy, la puta madre, le tengo que comprar el regalo a Alicia!”. Llamó al cadete del diario y le dijo: tomá pibe, por favor traeme una caja de bombones y un ramo de rosas. Es muy cursi pero no conozco otra cosa. Ah, y si pasás por algún kiosco comprame un atado de Parisiennes.

La cuestión es que Ruiz se entusiasmó cuando le pregunté por el tema de los viajes:
-          Sí, estuve el 20 de enero cuando asumió Reagan. Hacía un frío terrible. Era la época de la plata dulce, Fredi. Antes de partir me compré un traje y Alicia un tapado en Harrod’s. Al otro día nos embarcamos para Ezeiza.
-          La otra vez la pasamos mucho mejor. Fuimos a cubrir el concierto de Simon & Garfunkel en el Central Park, el 19 de septiembre. A mí y a mi mujer siempre nos gustaron. Había muchísima gente, Fredi, no te das una idea... además, el diario no era como ahora. Tenía otro perfil, apuntaba a otro público, era parecido a lo que fue La Opinión en su momento. Después Jacobo Timerman se mandó muchas cagadas con los milicos pero era un diario que daba gusto leer.

  Miré el reloj: eran las diez de la noche. Teníamos muy poco tiempo para armar algo y llevarlo a la Redacción.
La conversación había sido encantadora, pero tuve que apurar el trámite:
-          Negro, vamos a ver a ese ajedrecista de una buena vez que tenemos que cerrar el diario.
Asintió. Amagó con sacar el celular del bolsillo, pero antes me mostró su mejor tesoro: un Rolex Presidente de oro.
-          Este chiche me lo traje de Nueva York. No lo llevo en la muñeca porque tengo miedo de que me lo afanen. ¡No sabés la guita que tuve que juntar para comprarlo! Pero como decía la publicidad, “pertenecer tiene sus privilegios”- dijo con sarcasmo.
Decidí tomar las riendas de la situación. Aunque no me correspondía hacerlo, le dije:
-          Dame los datos del ajedrecista de mierda que lo entrevisto yo. Vos quedate acá y esperame. Ojo con el vino, Negro.
Sacó del bolsillo una lapicera Parker, un trozo de papel y anotó dos o tres boludeces. Decía: “Roberto Zizlack. Av. Rivadavia 2069 piso 12”.
-          Bueno perfecto Negro. Avisale a Zizlack que voy a ir.
Ya con una evidente lentitud de reflejos, sacó el celular, marcó los números con una rapidez que me asombró y dijo:
-          Hola, Roberto! Cómo estás? Sí, mejor no hablar de fútbol. En cualquier momento nos vamos a la B. Che, te mando un muchacho amigo del diario, Federico Torres, para que te haga una entrevista antes de que viajes a Hungría. Puede ser? Ah, buenísimo. Ya sale para allá. Un abrazo, Beto!.
      No se por qué se detuvo a mirar el viejo poster de Boca que estaba colgado en la pared, quizás le trajo recuerdos de algún jugador. O podría ser efecto de su notable ebriedad. Sea como fuere, me dijo:
-          Listo, Fredi, ya hablé con él, andá y hacele la nota tranquilo, no va a tener problemas en recibirte.
-          Bueno, me voy. No podemos perder más tiempo. Te llamo en media hora, Negro. En estas condiciones no podés ir al diario. Después vemos que inventamos.
Asintió de mala gana e hizo un gesto de repugnancia.
Me tomé un taxi, llegué al departamento del Zizlack, un tipo pedante pero que a pesar de ello me recibió amablemente. Tenía la misma edad que el Negro, pero quizás el hecho de ser entrevistado le pareció todo un acontecimiento, de modo que vestía traje y corbata. De fondo se escuchaba jazz, creo que era John Coltrane.  Charlamos 20 minutos. Traté de poner fin a la entrevista lo antes posible, pero Zizlack seguía comentándome de su última visita a Budapest. Finalmente, lo que hice fue grabar lo esencial y simulando interés,  dejarlo que siguiera hablando hasta que se aburriera de sí mismo o se cansara.
-          Así que me voy la semana que viene, si todo sale bien. Le agradezco la nota, mándele saludos a Omar de parte mía- dijo secamente. Casi me cierra la puerta en la cara. Ni siquiera me invitó un café. Pero ya estaba acostumbrado a lidiar con toda clase de personajes.
Llegué a la Redacción, esta vez en colectivo. Me saqué el abrigo, saludé a los que aún quedaban y me puse a escribir la nota. Terminé a los quince minutos. Conseguí milagrosamente una foto de archivo (no sabía que alguien del diario hubiera entrevistado alguna vez a Zizlack), y di por concluida la faena.

Se la llevé a Andrea, a quien le pareció acertada la nota. “Me gusta, Fredi. Hoy ya nadie le da bola al ajedrez”, se limitó a decir. Casi de inmediato me preguntó: “Dónde está Omar, no salió con vos?”
“Sí, pero se descompensó y lo llevé un rato a la casa para que descansara. Tenía la presión muy alta. Ahora voy a ver si está mejor, y si no tendrá que pasar unos días en el hospital”, argumenté con fingido desconsuelo.

“Bueno, hacé lo que creas conveniente, pero resolvelo rápido. Ya estamos por cerrar. Con esta nota está perfecto. La publicamos en el suplemento de Cultura”.

“Muy bien, Andrea. Yo voy a buscar a Floreal y en un rato te llamo y te comento cómo está”, dije mientras sacaba la billetera para ver si me quedaba algo de cambio.

“No podemos perder más tiempo. Hacelo rápido, porque ustedes se mandan las cagadas y yo tengo que dar explicaciones al Director”.

No la dejé terminar la frase. Ya estaba en el ascensor rumbo a la planta baja del edificio. Esta vez salí con mi auto, porque iba a ser imposible justificar todos los viáticos. Finalmente llegué a La Boca y lo encontré al Negro en un estado deplorable. Si figura apenas se distinguía a los lejos, estaba envuelto en el humo del cigarrillo. No supe bien qué hacer.

-          Negro, estás bien?- le dije, casi como pregunta retórica.
-          Acá andamos. Llevame a casa que me doy una ducha rápida y volvemos juntos al diario. Alicia se fue a visitar a unos amigos de Punta Alta y vuelve dentro de dos días.
La propuesta no me convenció demasiado, pero acepté. Fuimos hasta la calle Combate de los Pozos, muy cerca de donde vivía el “famoso” ajedrecista. Me dio las llaves. Abrí la puerta de acceso, encaramos para el ascensor lo más rápido posible y llegamos al departamento. Piso 10, departamento B.
Tal como había manifestado, se dirigió inmediatamente al baño sin decir palabra, y estuvo allí un buen rato mientras cantaba “Mrs. Robinson” una y otra vez.

Mientras esperaba, me puse a observar el living, si bien ya había estado antes en el departamento del Negro. Era un caos: dos atados de Parisiennes sin abrir, colillas esparcidas sobre la alfombra, cajas de pizza. Mi curiosidad resultó más fuerte que la privacidad: hice una breve excursión por el dormitorio y encontré una caja de Rivotril en la mesa de luz del. La arrojé rápidamente por el balcón, no fuera a ser cosa que mezclara las pastillas con el vino. También había una Biblia, de esas que tienen solamente el Nuevo Testamento.
Lo único prolijo eran los discos: Todos los álbumes de los Beatles, ordenados cronológicamente de manera impecable. Un afiche gigante del concierto de Simon & Garfunkel en el Central Park que tanto me comentó, enmarcado en la pared. Y lo que seguramente más buscó: una foto con  Paul Simon.
Me detuve en la mesa ratona, y encontré algo que me llamó la atención. Una foto con Raúl Alfonsín, lo cual me sorprendió un poco porque el Negro siempre afirmó ser socialista. Pero me recuerdo que una vez, mientras tomábamos un café en el buffet,  me dijo que rescataba la dignidad del caudillo radical.

Casi sin disimulo, había dos libros sobre la mesa. Uno era “Tener y no tener”, de Ernest Hemingway. El otro era “El Túnel”, de Sábato, con un señalador. Mientras yo hacía esa suerte de allanamiento, me iba indignando cada vez más. Este hijo de puta nos había puesto en aprietos a todos nosotros y en su intimidad leía a Sabato!!! No podía disimular mi molestar, pero al mismo tiempo opté por no hacer comentario alguno.

Terminó de ducharse, salió con la bata de baño, se vistió en cuestión de minutos, y salimos de regreso a la Redacción.
De durante el viaje, le dije: “¿Che, Negro, vos leíste alguna vez a Sabato?

-          Lo único que leí de él fue “Hombres y engranajes”- mintió- Está bueno el libro, pero no es nada fuera de lo común.

Me hice el boludo y seguí viaje. Llegamos al diario. El Negro había tomado la precaución de apestar a perfume para disimular el vaho del alcohol.
Mientras nos estábamos sentando en nuestros respectivos escritorios, le pedí a Cacho, el dibujante, que me hiciera una caricatura. Era un dibujo de Omar, recostado en un diván de psicoanalista, leyendo “Informe sobre ciegos”, y con un bastón blanco en la mano.
Mientras el Negro Floreal se fue a buscar unas carpetas, se lo dejé al lado de la computadora. Lo miró con extrañeza, estalló en una carcajada, y lo único que dijo fue:

-          Tal vez Sábato haya sido un buen tipo- sonrió, mientras iba en dirección al baño con un ejemplar de la revista Gente bajo el brazo. Antes de abrir la puerta, nos mostró la tapa: “Los personajes del año”.






Reflexiones de un domingo frío

Domingo nublado y frío en la ciudad. No dan ganas de salir a la calle, excepto que sea indispensable hacerlo. Muchas veces me pregunto de qu...