18 de octubre de 2018

Madrugada nublada de jueves

Primeras horas del jueves. Contra todos los pronósticos que presagiaban un temporal de lluvia y viento, hasta el momento nada de eso ha ocurrido. Cuando pasa la medianoche y ya entramos en un nuevo día, me siento más relajado y me surgen ideas que luego, si todavía las retengo en la memoria, las puedo implementar cuando despierte. 

Valorar a la gente que pasa tiempo con vos. Retribuir el cariño de los afectos más cercanos. Son esas cosas las que te ayudan a que tu vida transcurra en un marco de relativa calma. Todo lo demás, lo que viene de afuera, es parte a lo que uno está expuesto por ejercer un trabajo determinado. Y lo más importante, quizás, sea evitar traer los problemas del trabajo a la casa, excepto cuando la magnitud de éstos así lo ameriten. Todo lo que conocemos, la televisión, la música, etc, está concebido para entretener, no para pensar. Y no está mal que así sea, dado que todos necesitamos un momento de distensión. Pero tomarse el tiempo de hojear un libro, indagar en aquello que el autor pretendió expresar, es un acto intelectual más complejo. Creo que el libro es lo único que perdurará en formato papel en los próximos años, el resto sucumbirá ante lo digital. Y quienes con mucho esfuerzo logramos armar una modesta biblioteca, recorremos cada tanto esas hojas amarillentas, como un camino repetido. Mi próxima meta será tratar de conseguir todos los libros que han escrito personas de Lobos, porque sé que publicar implica un gran esfuerzo económico y que de algún modo se compensa porque es una satisfacción muy grande poder hacerlo. En estos momentos, estoy leyendo una suerte de biografía sobre César Borgia, el eclesiástico y político italiano de la Edad Media que, según dicen, inspiró a Maquiavelo a escribir "El Príncipe". Como el texto da por sentado muchas cosas que desconocía, tuve que bucear en Internet para poder ponerme en tema, del cual había escuchado bastante en el programa de Alejandro Dolina pero ya no recordaba casi nada. 
Y como les comentaba antes, cuando la intención es abstraerse un poco, nada mejor que ponerse los auriculares y elegir la música que más te gusta para que esos minutos previos al dormir no sean tediosos. Punto final.

16 de octubre de 2018

Harto y cansado

Estoy harto y cansado. Sin embargo, debo seguir, porque no conozco otra manera de ganar plata dignamente. Estoy harto de mendigar una pauta publicitaria a gente que está forrada en guita. Cansado de hacer trámites que no conducen a ningún lado. Como estoy considerando la posibilidad de buscar un trabajo extra, fui a la Oficina de Empleo y dejé mi currículum. Jamás me llamaron para nada, ni siquiera para saber si seguía vivo. No les importa un carajo que la gente no llegue a fin de mes, total "las chicas" están detrás de una computadora y un escritorio, tomando mate, esperando que caiga algún gil en desgracia como yo. Me fastidia la gente que no es sincera, aún en decisiones simples: si yo te ofrezco una publicidad, no me digas "cualquier cosa te aviso", porque sé que eso nunca va a ocurrir. Decime "no puedo", "tengo muchos gastos", y listo, no te jodo más, es lo mejor para ambas partes, en última instancia. Y otra cosa que me irrita, es cuando te "lloran" que no se vende nada, que no entra gente al negocio...si lo sabré yo!! Me la vas a venir a contar a mí? A qué estamos jugando? O te creés que yo nado en la abundancia? La merma en la actividad comercial ya dejó de ser novedad.  La gente mira su propio ombligo y se caga en el resto. Y esto ha sido así siempre, inclusive en tiempos de mayor prosperidad. Tenés todo el derecho de prescindir de mis servicios, pero no de usarme o buscar publicidad gratis, como los "señores" de una conocida agencia de autos. Quizás porque hace 15 años que me dedico a esto y sé tratar a la gente con respeto, exijo lo mismo para mi persona. 

Cuesta tiempo, dinero y trabajo producir una nota periodística, y más aún sostener un diario digital. Al que quiera les muestro los números, para que vean que no falto a la verdad. Para que se entienda mejor, yo no me quejo de lo que elegí hacer o de mi profesión, me quejo de las personas que te toman por boludo, cuando tengo casi 40 años y no estoy dispuesto a perder el tiempo, porque además de la vejez, el paso de los años me permitió conocer con qué bueyes estoy arando. Muchas gracias. Punto final. 

14 de octubre de 2018

Crónica de domingo por la madrugada

Madrugada de domingo en Lobos. Me desvelé, hacía tiempo que no me sucedía, de manera que me preparé un café y me dispongo a pasar el resto de la noche leyendo o adelantando el trabajo pendiente del día anterior. El sábado fue agobiante y caluroso, pero pude realizar todo el laburo de acuerdo con lo previsto. De hecho, no me pesa estar despierto ahora, porque dormirse temprano un fin de semana termina siendo un tedio, por más que uno no tenga planeado salir de su casa. Y a esta hora, son casi las 4 AM, no da para desandar las calles semidesiertas, prefiero quedarme en mi habitación hasta que me deje vencer por el sueño. 

 A veces, cuando estás haciendo una entrevista por un tema determinado, aparecen otros, propios de una charla cualquiera, que dan para hacer una nota aparte. Ayer me pasó algo parecido, hice una nota por la Avenida de las Artes, y me quedó bastante material que lo reservo para un próximo artículo. Como he mencionado alguna vez, el comportamiento del lector es bastante impredecible respecto al impacto o repercusión que puede tener una nota publicada. En muchas ocasiones creés que va a ser un golazo lo que escribiste y  finalmente obtiene pocas visitas o clics. Y en otros casos, cuando no te tenías mucha fe, resulta que se convirtió en lo más leído del día. Por eso, más allá de buscar darle forma a un texto para que sea ameno, no me planteo más hacerlo "best seller". Todo lo que sea exposiciones de arte, fotografía, eventos literarios, no cosecha demasiado interés para un diario digital. Sin embargo, es mi deber publicarlo y darle difusión, porque además me interesa que se conozca la actividad que tiene Lobos, su vasta reserva cultural. Alguien podrá decir que "la cultura no vende", y quizás sea cierto, pero un medio de comunicación debe informar sobre todo el acontecer local, no sólo accidentes o noticias policiales. Por supuesto, cada editor hace lo que quiere, solamente estoy dando mi modesto punto de vista. Si tenemos fines de semana ajetreados, es porque en Lobos todavía hay gente con ganas de hacer cosas, de exponer su arte, de presentar libros de su autoría, lo de emprender campañas solidarias. Y en realidad, hay un público lector para todo tipo de material, aunque algunas noticias rankeen más que otras. Me suele suceder, mientras estoy redactando algo, que me pregunto "a quién le puede importar esto", porque a veces no comprendo como pierdo 15 minutos de audio en una conferencia de prensa que no vale nada. Pero es lo que hay. Parte de la capacidad que uno puede tener, está en rescatar lo esencial de la noticia en medio del palabrerío de políticos y funcionarios. Punto final. 

11 de octubre de 2018

Competir contra uno mismo

Noche de jueves en Lobos, bastante fresca por cierto, con lo cual podemos deducir que el fervor primaveral todavía no se manifiesta como un concepto constante. Estoy haciendo varias cosas a la vez, leyendo un poco, buscando información para darle forma a mi próximo cuento, redactando notas periodísticas (mi trabajo). Sí, como leyeron: estoy intentando hacer literatura, de forma muy modesta, sin pretensiones y prejuicios. Mi hermano es más conocido en esas lides, ya ha escrito cuatro libros. En fin, los tiempos de uno no son los mismos de los del otro, entonces llega el momento en que tenés el impulso de volcar tantas ideas y vericuetos que pasan por tu mente en un texto que sea digno de ser leído. 

Muchas veces se me ocurre un buen comienzo, prometedor, para esbozar algún relato, pero luego me encuentro con el problema de terminar de darle forma, o que no decaiga en su desarrollo. Ojalá tuviera el talento de Soriano, de Cortázar... precisamente, hace tiempo leí que muchos manuscritos de escritores consagrados fueron rechazados por las grandes editoriales de la época. Ernesto Sábato dijo en una oportunidad que varios editores se negaron a publicar "El Túnel", su novela más leída y admirada. Me gustaría, cuando considere que llegó el momento, dictar un curso de Técnica Periodística, o de Comunicación Social, para los jóvenes que recién terminan el Secundario y quieren seguir una carrera afín en una Universidad. Alguien podrá decir "quién se cree éste para dictar clases", pero me creo idóneo para hacerlo, sólo haría falta contar con una matrícula de interesados que justifique dicho curso, y un lugar adecuado. Yo no le tengo miedo a la competencia dentro de ninguna profesión, porque compito conmigo mismo para hacer mi laburo cada día mejor. Punto final. 

Producción periodística propia

Estimados amigos, nos reencontramos en este blog luego de un prolongado paréntesis. Queremos que sepan que la esencia de nuestro diario digital (LOBOS 24), es la producción periodística propia. ¿Qué significa esto? Que buscamos generar nuestro propio material para publicar, procurando que sea de interés público para todos ustedes. Para ello, realizamos notas, entrevistas, editoriales, informes, y todo cuanto esté humanamente a nuestro alcance. No siempre es sencillo coordinar horarios y lugares de encuentro con los entrevistados.  Por supuesto, también publicamos los partes de prensa policiales o gacetillas municipales. Tratamos, como dijimos antes, de interpretar el interés del lector. Esa ha sido nuestra premisa, no de ahora, sino de mucho antes, cuando nuestro diario se llamaba LOBOS DIGITAL. Fue el segundo medio web de Lobos, que estuvo vigente desde 2006 hasta 2017. Hoy, habiendo iniciado ya una nueva etapa y pese a la estrechez económica, continuamos con el objetivo de marcar la diferencia desde otro lugar, porque consideramos además que sería frustrante que ustedes encontraran en todos los medios de comunicación de Lobos las mismas notas, sin ningún matiz, sin algo que las distinga del resto. 

Estamos dispuestos a seguir adelante mientras estén dadas las condiciones para hacerlo. Ningún medio puede sustentarse sin publicidad, y casi todos -no sólo nosotros- han tenido que resignar su margen de ganancias. Tenemos el amor propio y la voluntad suficientes para hacerle frente a esta crisis, con la esperanza de que vendrán tiempos mejores. Quizás sea una utopía. Pero siempre hemos luchado detrás de un objetivo. Nunca hemos recibido una queja por mentir o falsear datos, por agraviar o calumniar, ni una carta documento. Todas las notas están grabadas y a disposición de quien las quiera escuchar para corroborar su veracidad.  Aprovechemos estos dos últimos meses del año para dejar de lado el desánimo y encarar con nuevos bríos el trabajo diario. 

LOBOS 24

8 de octubre de 2018

Lunes agotador con el termómetro al rojo

Jornada agotadora la de hoy lunes, con el termómetro por encima de los 26 grados durante la mayor parte del día, hasta que promediando la tarde el cielo se fue poblando de nubes presagiando una tormenta que aún no se concretó. Mucho trabajo por acá, desgrabando notas, editando fotos, buscando material de archivo que siempre es necesario tener. Además, desde hace dos semanas empecé a ir al gimnasio para intentar verme mejor y ejercitarme, lo cual me deja bastante cansado, pero satisfecho de que estoy haciendo algo por mí. 

Es propio de la primavera en ciernes los días calurosos, y ya los estoy padeciendo, porque transpiro muchísimo, quizás más de lo normal. Ello hace que deba hidratarme con frecuencia, y que tenga que cambiar de ropa varias veces porque las remeras quedan empapadas de sudor. Extraño el invierno, este último que pasó fue bastante benigno, hubo 10 o 15 días de frío intenso y el resto se pudo pilotear.

 Por otra parte, estaba pensando en el despilfarro y la guita al pedo que podemos presenciar con los Juegos Olímpicos de la Juventud. Déjense de joder, la gente está pasando hambre y estos señores pretenden hacer de Buenos Aires una sede olímpica, recontra trucha, porque da lástima, ni siquiera está cerca de los grandes eventos del olimpismo mundial que hemos tenido oportunidad de ver. Pero quizás los porteños son así, están satisfechos con su ego, piensan que la Capital es el ombligo del mundo y al resto del país simplemente lo llaman "el Interior". Somos mucho más que eso, la Provincia produce más que cualquier otra, es la más poblada, tiene los distritos electorales más importantes, y está sumida en una profunda crisis, como es de público conocimiento. Por suerte, el único medio que le da generoso espacio a esta fantochada de los JJ. OO. es la TV Pública, para el resto no existe, y es absolutamente comprensible porque hay otras prioridades que no justifican que la situación actual de la Argentina se permita ese alarde de ciudad cosmopolita que hace rato se perdió. Buenos Aires, es una ciudad llena de basura y mugre, con monumentos enrejados, con "gente bien" que hace cola de cinco cuadras bajo la lluvia para visitar la Embajada de Francia (???). Ciertamente, no es la misma ciudad que yo conocí 20 años atrás cuando fui a estudiar. Llena de piquetes a diario, manifestaciones varias, protestas, tomas de edificios...en fin, sería bueno que los deportistas que nos visitan también se enteren de que esto sucede fuera de la Villa Olímpica, ¿no? Punto final.

2 de octubre de 2018

Dos últimos meses de 2018

Iniciamos la recta final, los dos últimos meses del año. Pienso que este 2018 no será recordado de la mejor manera, excepto para aquellas personas que tuvieron alguna gratificación personal, como haber encontrado una relación de pareja o haber tenido un hijo, que son dos grandes satisfacciones que te puede deparar la vida. Sé que suena a hartazgo hablar de todo lo que nos está pasando, pero sería necio ocultarlo, creo que es hora de que se debata, se hable y se discuta para que "alguien" nos escuche como ciudadanos. Por supuesto, tanto yo como muchas personas que debemos laburar todo los días no nos podemos dejar ganar por el desánimo, porque la rueda sigue girando. Forzosamente, debemos adaptarnos a un escenario económico y social que nadie había imaginado. Y claro está que no es agradable para nadie hacerlo, porque tenés que recortar gastos, buscarle la vuelta, renegociar presupuestos...todo ello hace que tu calidad de vida no sea la misma de 10 o 15 años atrás. Con el kirchnerismo en estado de coma, se avecina un reacomodamiento en el ajedrez de la política. Es probable que en 2019 nos encontremos con dirigentes "reciclados", que ocuparon cargos en su momento, dejaron un desastre, y ahora vuelven como líderes mesiánicos. Esto me hace acordar a cuando De la Rúa convocó a Cavallo para el Ministerio de Economía. Como verán, todo puede pasar. 

Por mi parte, trato de cuidar mi salud y la de mis seres queridos, que es el principal capital para mantener un cuerpo sano y poder vivir de un modo pleno. A veces lo logro, otras no, pero si estás enfermo de lo que fuere, ello te limita y te sentís prisionero de tu cuerpo, además de verte obligado a comprar remedios que cada vez se alejan más de la modesta capacidad del bolsillo. Punto final. 

30 de septiembre de 2018

Utopía 2018

Domingo por la noche en Lobos, último día del mes. Hay momentos en que la ansiedad y el miedo nos paralizan, nos impiden reaccionar. A decir verdad, lo que estamos viviendo en el país puede angustiar a cualquiera, y el temor a perder el trabajo es propio de estos ciclos recurrentes de nuestra historia. Si no tenés un empleo, te desfinanciás totalmente, no podés pagar absolutamente nada y dependés de la ayuda del Estado, que tampoco suele hacer demasiado en estos casos.

Pero, dejando de lado estas cuestiones, y teniendo en cuenta los avatares climáticos, no dejo de preguntarme: 

- Hasta cuándo seguirá inundándose buena parte del casco urbano, con el agua que se mete dentro de las viviendas y familias que deben ser evacuadas. 

- Cuánto tiempo llevará tomar cartas en el asunto en la esquina del Sanatorio (Chacabuco y Cardoner), que se anega ante el menor aguacero, y los vecinos que deben tolerar con resignación que esto ocurra, mientras pagan en término el ABL y el resto de las tasas municipales. He visto a muchos frentistas tener que destapar ellos mismos las alcantarillas para que el agua escurra más rápidamente. 

- Por qué, pese a lo que se anunció oportunamente, el Canal Salgado colma su caudal en cuestión de horas...no se hizo la limpieza como corresponde? Todo hace pensar que no, caso contrario no hubieran estado ayer y hoy las máquinas de Maestranza trabajando para limpiar la cuenca del mismo. 

- Los vecinos del Barrio Parque e Hipódromo no se merecen esto, del mismo modo que los del Bº Cementerio o cualquier otro. No se puede vivir dignamente en estas condiciones. Podrán decirme que cayeron 113 mm. en pocas horas, pero no es consuelo ni excusa para nadie. De hecho, mientras estoy escribiendo estas líneas, hay que agradecer que no siga lloviendo, si así fuera más sectores de la ciudad permanecerían bajo agua. Me gustaría saber qué tienen para decir las autoridades, qué explicaciones van a dar, más allá de la buena voluntad de la gente de Defensa Civil. La angustia y el miedo que están atravesando muchos de nuestros convecinos no se la deseo a nadie. Es tiempo de dar la cara y de asumir los problemas, no con detalles técnicos o de infraestructura que poco importan, sino explicando con sencillez y sinceridad, cómo llegamos a esta situación, siendo que el pasado 22  de septiembre se registró un fenómeno similar. Por supuesto que no se puede luchar contra la naturaleza, pero sí se puede programar estrategias efectivas para paliar cualquier contingencia climática como la que estamos viviendo. 

Pues bien, todo lo que les he expuesto hasta ahora, no es más que una utopía, porque si la semana que viene (por dar un ejemplo), vuelve a acaecer un temporal de esta magnitud, las consecuencias serán las mismas. Punto final. 

25 de septiembre de 2018

La "última crisis"?

Tarde de martes en Lobos. Ayer fue una jornada a media máquina para muchos, debido al feriado del Día del Empleado de Comercio, que motivó que la mayoría de los negocios permanecieran cerrados. Creo que el acatamiento fue muy superior a años anteriores. Si no tenías nada en la heladera y elegiste ese día para aprovisionarte, no fue la mejor decisión. Todos los supermercados con las persianas bajas, y los almacenes y despensas de barrio que "se hicieron el día", en muchos casos aprovechando para cobrar por un producto un precio excesivo. Y hoy tenemos un Paro General, de manera que este país es una joda, lleno de protestas y de feriados puente para fomentar el turismo cuando a la gente no le alcanza la plata para comer.

Por suerte, hoy pude conseguir material de interés periodístico para publicar: estuve haciendo entrevistas a dirigentes de la política local, que no sé si aportan mucho, pero al menos por un momento se sacan el cassette de encima y hablan con sinceridad de los problemas que vivimos los lobenses. No puedo dejar de pensar que cada día nos depara una sorpresa, por ejemplo, hoy renunció el presidente del Banco Central, que tuvo un mandato efímero, y como suele suceder, el dólar se disparó de nuevo hasta límites insospechados. Y así estamos, sin reglas claras, con mucha volatibilidad, sin saber bien qué hacer aquel que tiene unos pesos ahorrados y que cada vez valen menos. Nos dijeron que ésta es "la última crisis", pero creo que sobrevendrán varias más ante la incapacidad de entender cómo fomentar el consumo y cómo hacer para que la clase media no vea licuados sus ingresos en medio de la inflación. Los acuerdos con el FMI, históricamente, nunca trajeron beneficio alguno, sino un endeudamiento que perdurará por varias generaciones. El Presidente viaja a Nueva York e intenta convencer a banqueros e inversores de que éste es un país normal, cuando llevamos décadas de atraso y marginalidad, con villas miseria, barrios sin cloacas o sin los servicios básicos, chicos desnutridos, escuelas sin educación. 

Tan imprevisible es todo, tan enrarecido es el clima que se respira en la calle, que no sabemos qué pasará mañana, porque así han sido nuestros antecesores también, desconfiados de los anuncios oficiales cuando ven que tienen la soga al cuello o que los tapa el agua por la escasez de dinero. De más está decir que en las condiciones actuales nadie invertirá un solo peso, y seguiremos jugando a la bicicleta financiera hasta que la cadena de especuladores se rompa y entremos en una situación de emergencia social, aún mayor que la que estamos viviendo. Tiempos duros en los que nadie quiere arriesgar un mango. Punto final. 

22 de septiembre de 2018

Lluvia y granizo post-primavera

Día pesado y lluvioso, post-primavera, en Lobos. Truenos y relámpagos por doquier. Por la mañana el cielo de mantuvo despejado, pero conforme avanzaba el día se fue cubriendo de densas nubes que presagiaban un aguacero de magnitud. Aunque uno tenga paraguas, es un riesgo salir a la calle, por algún cable suelto en la vía pública, o lo que fuere. En fin, había comenzado a escribir estas líneas cuando se cortó la luz y se largó la lluvia con todo, alrededor de media hora. Miré por la ventana, vi que mis vecinos estaban con velas y comprobé que el corte era general, porque las radios FM tampoco transmitían. Fui al supermercado a comprar un paquete de yerba y el piso estaba inundado, los empleados lo estaban secando con un trapo y un balde. Ahora no llueve, pero hay un feroz vendaval, así que mejor quedarse en casa por un rato. 

No descartaría que la luz se corte nuevamente, si es que el temporal sigue azotando de esta manera. Desde que se me agotó la batería de la notebook, sólo puedo usarla enchufada, así que eso me limita bastante. Pero bueno, es lo que hay. A esta altura, lo tomo como una anécdota. En medio del desconcierto, escucho la sirena de Bomberos, esperemos que no sea nada grave. Nunca se sabe, hay tantas viviendas precarias en Lobos, que un fenómeno de estas características puede provocar estragos. Son esos momentos en los que uno agradece tener un techo donde vivir y un plato de comida todos los días. Lo dejamos acá antes de que ocurra un nuevo apagón. Me acabo de enterar, hablando de viviendas, que dos casas de barrio Blanco de Empalme sufrieron voladura de techos. Lamentablemente, no es la primera vez que sucede.  Punto final . 

21 de septiembre de 2018

Bienvenida primavera!!!

Llegamos a la primavera, terreno prolífico para poetas y para creadores de frases hechas. Lo cierto es que hoy es un día para disfrutar, porque por esos avatares del clima, tenemos una jornada cálida, a pleno sol, que invita a salir, a desandar las calles de este Lobos que nunca terminamos de conocer del todo. Y cuando esto sucede, uno deja de lado por un momento la coyuntura económica, y se dedica a admirar la naturaleza, que se nos presenta en todo su esplendor. La primavera podría tomarse como una estación del año como cualquier otra, sin embargo hay más ebullición, más adrenalina, porque no somos ajenos a lo que nos prodiga el tiempo y esa capacidad de reinventarse, año tras año. 

Es como les digo, amigos, hoy no pretendo esbozar ninguna queja o comentario sobre la actualidad política. Ya lo haré más adelante. Es momento de disfrutar, de abrir las ventanas de la casa para que entre la cálida brisa y quitar el olor a humedad, de llenar de vida los parques y plazas de Lobos, de disfrutar de un helado si es posible, o de unos mates bien cebados... en fin, buscarle la vuelta a la cosa para que los últimos cuatro meses del año no caigan en saco roto. No soy optimista por naturaleza, pero he aprendido que si no nos damos un espacio para aquello que nos gratifica, estamos en el horno. A sacar las remeras y los shorts del placard, y dejar que el sol nos golpee más fuerte que en el crudo invierno. Imaginar, proyectar, crear...es gratis. Yo mismo me he propuesto luchar contra el desánimo general, porque entiendo que aunque sobran los motivos, no es una manera de vivir que nos haga sentir mejor. Insisto en luchar, en seguir, en que no nos tomen por boludos, pero no es el meollo de este posteo. Hoy por hoy, hay que intentar sacarse los problemas de encima, siempre que no estén vinculados con nuestra salud física y mental. Lo demás,  quedará para otra ocasión. Punto final. 

16 de septiembre de 2018

El ritmo frenético y sin pausa del comienzo de semana

Lunes por la noche en la ciudad. Un comienzo de semana agitado, con bastantes compromisos y notas por cumplir, lo cual no me pesa porque me parece bueno mantenerme ocupado con aquello que me gusta. Casi no tuve tiempo de interiorizarme de las noticias nacionales, salvo algún programa informativo de la radio. Además, como ahora Clarín y La Nación piden a los usuarios que se registren para acceder al contenido, sobre todo en celulares, estoy recurriendo a otras páginas que no piden ningún requisito, como Infobae. Esto marca un paso más en la tendencia que he mencionado más de una vez: la desaparición de los diarios en papel y el afianzamiento de los portales digitales. Por supuesto que esto será progresivo, los diarios impresos seguirán existiendo en la medida que resulte rentable para las empresas, y que haya un público interesado en adquirirlos. Si los diarios publican noticias de ayer, e Internet se actualiza las 24 horas, no hay un incentivo para gastar casi 50 pesos en el kiosco. Como el mayor flujo de información pasa por los celulares, es el primer lugar donde decidieron amurallar el acceso a las páginas web. Claro que uno podría registrarse sin más problemas, pero tan pronto como lo hagas vas a recibir un montón de mails y correo basura en tu casilla, promociones que nunca pediste, y cosas por el estilo. Si las enciclopedias impresas ya sucumbieron con Wikipedia, existen motivos para pensar que podría suceder lo mismo con los diarios. Desayunar en un bar y hojear las páginas en papel, por ejemplo, es placentero, pero no más que eso, porque en definitiva la información sigue estando disponible en otro lugar. Esto implica que los editores y los periodistas se adapten a las nuevas tecnologías, a un modo diferente de redactar las notas, porque el tiempo que se destina a la lectura en Internet es mucho más breve de lo que se cree. Si el título no tiene "gancho" como para hacer clic, la noticia no vende, no tiene visitas. También es un desafío que nos replanteamos aquellos que nos formamos en la gráfica, o con las premisas que regían el periodismo gráfico. 

La radio también ha cambiado notablemente en los últimos 20 años, sobre todo en AM, que ya no es tan perezosa como antaño sino que los programas aparecen excesivamente producidos, para darles sustento, con panelistas o columnistas de deportes, espectáculos, etc. El formato "magazine" reinventado una vez más, con un ritmo más frenético, flashes informativos constantes, y móviles en exteriores. Los próceres de la radiofonía, como Antonio Carrizo, Cacho Fontana o Héctor Larrea, seguramente se hubieran sentido incómodos como conductores y pensando asimismo que el oyente no soportaría tanta saturación. Pero en el siglo XXI y en plena era de Internet, es así como nos toca vivir. Con los cables pelados. Punto final. 

13 de septiembre de 2018

Aquellas tardes de septiembre

Es casi mitad de semana, pero cuando uno se encuentra en una determinada situación, los tiempos se aceleran o acortan. Por ejemplo, cuando se acerca el plazo para pagar una cuenta o la nueva cuota de un crédito. Por lo general, lo primero que trato de hacer cuando cobro mis ingresos, es pagar todas las deudas que pude haber contraído en el transcurso del mes, pero no suele ser una suma muy abultada porque al momento de comprar con cuenta corriente voy calculando y sumando los distintos importes que deberé abonar. La cuestión es que ayer se difundió un video del Secretario del Tesoro de EE. UU., en el cual sugería la posibilidad de dolarizar la economía argentina. Volvemos a los '90? No quiero ni pensar los efectos que podría causar una "nueva convertibilidad", sí puedo afirmar que la experiencia en el menemismo no terminó muy bien, con una fuga de divisas y un estallido social. En palabras del funcionario, tener el peso atado al dólar significaría eso, sin eufemismos. Hoy por hoy, el único país de Sudamérica que tiene al dólar como moneda es Ecuador, y no es precisamente un ejemplo de desarrollo. Prefiero bancarme la crisis hasta que alguna puta vez salgamos del atolladero, antes que se tomen políticas económicas que no sólo fracasaron, sino que sembraron la desocupación y el cierre de industrias. 

Lo concreto es que los medicamentos ya subieron un promedio del 20 % en las últimas semanas, y la mayoría de ellos los consumen los jubilados. Pami no está funcionando de la mejor manera, y IOMA ni hablar. Sé que me quejo demasiado, pero los argentinos solemos hacerlo cuando nos tocan el bolsillo. Yo nunca le he dado a ningún gobierno un "cheque en blanco" de mi confianza, por supuesto que cada nueva gestión tiene un plazo de gracia cuando recién asume, pero llega un punto en el cual la paciencia de la sociedad se agota ante la falta de respuestas. O en todo caso, respuestas insuficientes. Hipotéticamente hablando, si hubiera ganado Scioli la Presidencia, no auguraba un futuro mejor, pero es en vano sostener ese planteo, es lo que se denomina historia contrafáctica. Quienes hoy son Gobierno, deben quedarse hasta 2019, como corresponde, porque fueron elegidos por el voto, y en todo caso si el pulso de la sociedad va en otra dirección, espero que aquellos que rigen los destinos del país no sean tan necios para no entenderlo. Punto final. 

11 de septiembre de 2018

Recuperándome


Me estoy recuperando de un terrible resfriado, que se fue agravando en las últimas dos semanas, con mucha mucosidad en la nariz, tos con flema y otros detalles que no vale la pena mencionar. Me costaba mucho respirar por la nariz, dormía pésimo y me despertaba con la boca reseca. Recién hoy puedo decir que me siento mejor, luego de recurrir a toda clase de remedios que se suelen tomar en estos casos, sin resultado alguno. Hasta que fui al médico, y me recetó un spray nasal descongestivo. No fue la solución definitiva, pero ayudó bastante. El clima cálido de estos últimos 15 días, inusual para este invierno, me terminó por deteriorar. Pienso que el estrés que suele ganarme la pulseada jugó un rol clave.  Cuando me enfermo, me pongo de mal humor, peor aún que el habitual. Así que digamos que tuve que andar moqueando con uno o dos pañuelos, temperaturas de 23 grados, y una persistente congestión que se resistía a disiparse. Desde luego, lo que me tocó pasar es insignificante comparado con las personas que padecen enfermedades crónicas o discapacitantes. En fin, acá estoy, con más entusiasmo y ganas de ponerle pilas al laburo. Debo decir que en ningún momento dejé de cumplir con mi trabajo en este lapso, pero me costaba más esfuerzo hacerlo.

Este comienzo de semana me encuentra con más expectativas, tratando de dejar de lado la mufa y el desánimo generalizado que se palpa en la calle y de continuar haciendo aquello para lo cual me dediqué. Todavía no quiero pensar en la pérdida de rentabilidad (o ganancia) que he tenido, pero créanme que es importante y que me va a forzar a ajustar la economía doméstica. Mientras tanto, sigo adelante, con la premisa de no claudicar ni bajar los brazos ante los hechos de público conocimiento. Creo que la creatividad es lo que te ayuda a salir de la crisis, y aunque nunca me consideré muy creativo ni innovador, tengo elementos a mi alcance para hacerlo. A veces recibo por mail currículums de gente capacitada para sumarse a mi staff, pero en las actuales condiciones no podría pagarles una suma digna, y no  me gustaría hacerles lo que en su momento me hicieron a mí, cuando trabajaba por monedas. Hasta que se dé otra ocasión, sigo siendo yo mi propio jefe, y por consiguiente el artífice de mis aciertos y tropiezos. Punto final.


6 de septiembre de 2018

Barajar y dar de nuevo


“Están pasando demasiadas cosas raras para que todo pueda seguir tan normal”, cantaba Charly García en una célebre canción, allá por 1983. Pues bien, lo mismo sucede ahora, 35 años después. No es normal la situación que estamos viviendo, ni mucho menos, pero los grandes medios de comunicación permanecen ajenos a los padecimientos del común de los argentinos. Yo a la crisis de 2001 no la viví tan de cerca porque en aquel momento no tenía las responsabilidades que tengo hoy, pero puedo afirmar sin temor a equivocarme que esta crisis me está afectando de modo significativo mi economía doméstica. La mayoría de ustedes sabe que soy periodista y vivo de mi trabajo, desde hace casi 15 años. Hoy, estoy pensando seriamente en dedicarme a otra cosa, sin dejar de lado el periodismo, pero buscando un "plus" que me resulte más rentable. No tengo ningún problema en hacerlo, siempre que me sienta capacitado para un nuevo empleo. Y si hay que ajustarse, me ajustaré, no me queda opción. Parece que en los últimos dos días el dólar tiende a bajar, no obstante ya hubo una remarcación de precios que no se sabe cuándo va a terminar.  Desde el retorno de la democracia hasta ahora, todos los gobiernos tuvieron “primaveras” (períodos de prosperidad), excepto éste. Alfonsín, Menem, Kirchner… son lapsos efímeros de un par de años en los cuales las cosas parecen acomodarse hasta que sobreviene otro descalabro financiero.

Pero yo siempre voy a resistir, como pueda y como se pueda. La gente de más edad me suele comentar de momentos aún más críticos que debieron atravesar, que trajeron consigo cambios abruptos,  y que sin embargo salieron adelante. Y es rigurosamente cierto, que desde hace años venimos cargando con una pesada mochila, llena de frustraciones, falta de motivación, o como quieran llamarlo. No me voy a permitir darme por vencido, quizás si estuviera en una situación más comprometida pensaría distinto, pero hoy por hoy digo que voy a seguir realizando mi laburo lo mejor posible. No es para alimentar el ego, sino porque un emprendimiento para el cual invertí bastante plata realmente merece la pena. Si hay que adaptarse a la coyuntura, no se me va a caer el sombrero por eso. Por suerte mis seres queridos están bien y gozan de buena salud, que es lo más importante. Y tengo amigos en los cuales puedo confiar. Sé aceptar un consejo o una sugerencia si proviene de una persona que me aprecia. Creo que ahí está la clave, en la aceptación, más aún en estos tiempos donde tendemos a cuestionarnos todo, en aceptar lo que está pasando y esperar que vengan tiempos mejores. Punto final.

4 de septiembre de 2018

Cuando pase el temblor


Ayer me preguntaron varias personas qué pensaba o qué me parecían las medidas implementadas por el Gobierno en medio de la zozobra que es de público conocimiento, pero me fue imposible escuchar el anuncio presidencial dado que salí temprano de casa y regresé pasado el mediodía. Por supuesto que posteriormente me informé al respecto, pero sinceramente no estoy en condiciones de emitir un juicio de valor. No esta vez. Estoy cansado y harto (como muchos de ustedes), de trabajar y que mi dinero valga cada vez menos. Además, cada uno de nosotros sabrá hacer un análisis o evaluación de esta “cirugía mayor” que desde la Casa Rosada se propusieron aplicar. No me voy a sumar a la psicosis colectiva, por mi salud mental y porque creo que no podemos vivir en un estado de permanente alteración.

Debo centrar mis esfuerzos en mi economía y finanzas personales, y al igual que ustedes deberé forzosamente adaptarme a las nuevas reglas de juego. Vivimos en un país tan imprevisible que no sabemos con qué nos encontraremos mañana, y en la medida que pueda trataré de seguir adelante pese a la crisis que ha alcanzado proporciones desmesuradas. No vale la pena, o no viene al caso, mencionar cómo me está afectando esta situación, porque cada uno de los sectores menos favorecidos lo están pasando igual. No podemos vivir pendientes del dólar, es enfermante, y si por momentos me he alejado de la lectura de los diarios es porque ya sé con qué me voy a encontrar, y necesito preservar una ínfima tranquilidad aunque todo lo que está aconteciendo conduzca a lo contrario. Creo que estamos viviendo horas decisivas, en las cuales llegará un punto donde no habrá anuncio o discurso que alcance para garantizar la paz social. Pero, insisto, de poco vale mi percepción en esta oportunidad, cuando todo el tiempo la televisión, la radio y los diarios nos están llevando a un estado de profunda frustración colectiva. En rigor de verdad, informan sobre lo que nos preocupa a todos, no obstante lo cual algunos medios suponen que se viene el Apocalipsis. Sólo queda seguirla remando, hasta que pase el temblor. Punto final.  

30 de agosto de 2018

Hay luz al final del túnel?

La corrrida bancaria de hoy (jueves), en la cual el dólar escaló 4 pesos en cuestión de horas, no es un tema menor. Refleja la incapacidad de una dirigencia política para controlar, con medidas eficaces, los avatares del mercado. 
Dicho de otra manera, lo que vivimos hoy no retrotrae casi dos décadas, a 1989, cuando la hiperinflación y la suba sostenida del billete verde hizo volar todo por los aires y se llevó puesto al gobierno de Alfonsín. 
Esta gente que ahora ocupa lugares de privilegio en el Gabinete, y que se supone que conocen algo de la economía argentina, es totalmente inepta. No tienen un plan, no saben qué hacer. O no les importa. Hasta que comiencen los cacerolazos de antaño, y la ciudadanía pida nuevamente que se vayan todos. 
Estamos asistiendo a una devaluación abrupta de nuestra moneda, a una inflación que no da tregua y que se trasladará en los precios. Debo decir que se me ocurrieron otras frases más terminantes antes de escribir este texto, pero luego opté por ser más mesurado. El peso argentino no vale nada en términos internacionales, y precisamente como hay insumos que dependen del dólar, den por hecho que habrá un nuevo aumento de los combustibles. Hoy (31/8), anunciaron que el valor de la nafta se incrementará cerca de $ 0,60.
No sé si estamos volviendo a 2001, quizás sería demasiado temerario afirmarlo y no quiero ser alarmista, pero la cosa no da para más. Cada vez que Macri habla por TV, produce el efecto inverso: en lugar de llevar tranquilidad, genera más zozobra e incertidumbre. Este Gobierno tiene dos opciones: o realizar un cambio de Gabinete, o dar un vuelco de timón que le permita llegar a 2019 con algo de oxígeno. Cuando te ponés a hablar con comerciantes o amigos, te das cuenta de que no sos el único que padece la crisis, a un punto tal que se ha vuelto insostenible. 
La agenda mediática, que se regodeaba con los "cuadernos K", o "los cuadernos de las coimas", se vio superada por la cruda actualidad. Estamos tocando fondo, pero pocos parecen haberse percatado de ello. Quedan un par de entusiastas que ejercitan su optimismo diciendo que todo va a mejorar. Ojalá fuera cierto. 
Vale decir que no soy el único pesimista, de hecho hasta los medios más afines al Gobierno, como La Nación o Clarín, le han dedicado una generosa cobertura a este desquicio financiero. Clarín publicó una nota en la cual explica que los precios de insumos y alimentos están fijados con un dólar a $ 30, lo que implica un evidente desfasaje ya que la divisa se cotiza a $ 42, por lo cual repercutirá irremediablemente en los precios. 

A mis amigos macristas, les recuerdo que no tengo compromisos políticos con nadie, ni pertenencia ideológica, de manera que ello me da la libertad de efectuar un análisis crítico que los lectores juzgarán acertado o no. 

Para concluir, puedo afirmar que si este Gobierno llega a 2019 (como corresponde y es el deseo de la mayoría), lo hará en condiciones muy precarias, y difícilmente Macri pueda pensar siquiera en ser reelecto en este contexto de profunda decadencia moral, económica y social. Punto final. 

29 de agosto de 2018

La economía es un barco que se va a pique

Está raro el ambiente, amigos. Con un dólar que no encuentra su techo e inflación creciente, el escenario es totalmente desconcertante. Lo único que puedo aseverar es que lo que está por venir no será provechoso, ni mucho menos. Hoy por hoy, 100 pesos argentinos valen menos que 1 dólar.  Parece que cada intento de Macri por llevar tranquilidad a los mercados, obtuviera el efecto opuesto. No suena creíble lo que el mandatario pretende transmitir, y mucho menos lo que nos toca vivir todos los días. Todo parece indicar que esta gente llegó al Gobierno sin ningún plan, creyendo que con pequeñas medidas se resolvería el desquicio heredado, pero ello lejos está de suceder. Es un escenario distinto al de 2001, no sabría explicarlo bien porque en aquella época estaba bastante desconectado de todo, pero lo que persiste es la tendencia de la gente a ahorrar en dólares. Y pagarlos al precio que sea. Esto demuestra que los supuestos casos de corrupción del gobierno K no revisten mayor interés para los mercados, mientras se anuncia un nuevo desembolso del FMI. Cualquier persona sabe que si hay que recurrir al auxilio financiero, es porque la situación actual no es muy prometedora. Y anunciarlo como un logro, como lo hizo Macri, es echar más nafta al fuego. Abunda la incertidumbre, y no es extraño que así sea, puesto que no hay reglas claras. Los políticos hablar genéricamente de "los que menos tienen", porque les molesta decir la palabra "pobres". Cada vez hay más pobreza e indigencia, crece el desempleo, y por ende no es lógico esperar un futuro mejor. 

A veces me pregunto si realmente el macrismo tenía intenciones de llegar al poder con un plan coherente. Dejemos de lado si los K cometieron actos de corrupción o de populismo. Lo que nos toca vivir es el aquí y ahora, por eso esta coalición (Cambiemos) entre la UCR y el PRO, no tiene vías de mantenerse, sobre todo por parte del radicalismo, si es que todavía queda algún dirigente con principios que comprenda que el actual  modelo no tiene nada que ver con la histórica vocación dialoguista y progresista del centenario partido. Muchos se inmolaron para poder ocupar cargos, y sumar fuerzas a los "globitos amarillos", pero a las palabras se las lleva el viento, como se está llevando las divisas extranjeras que los argentinos buscan por mera especulación, o bien para salvarse de un previsible abismo como consecuencia de la falta de políticas públicas. Punto final. 

25 de agosto de 2018

El Hospital, de mal en peor


Desde hace tiempo que la atención en el Hospital deja mucho que desear. Tengamos en cuenta que es el primer centro asistencial al cual una persona es derivada en caso de un accidente en la vía pública. Ante todo, debo decir que en mi caso, las veces que tuve que ir al Hospital para atenderme en la Guardia o por una internación, lo hicieron con profesionalismo y calidad humana. Pero no por ello puedo desconocer otros casos, de los cuales uno se entera a diario, como falsos diagnósticos, es decir que el médico receta un determinado remedio que no tiene nada que ver con el cuadro clínico del paciente.

Además, como el Ministerio no está pagando a los profesionales sus sueldos o honorarios, muchos han optado por dejar de ir y trabajar en el sector privado. Y la Terapia Intensiva, que se construyó con el esfuerzo de todos los lobenses, corre el riesgo de quedar sin un médico responsable de dicho servicio.
Esa situación  no es nueva, y hace décadas que el sistema de salud pública no funciona como los pacientes se merecen. Las huelgas o reclamos de los sindicatos son entendibles, pero estamos hablando de la salud de la gente, que no puede ir a una clínica privada y que necesita asistencia médica. Nuestro país ha sido emblema en la región por la salud pública y gratuita, y por garantizar a todos los ciudadanos el acceso a los medicamentos que necesiten. Pasan los directores, y vemos que todo sigue igual, con algunos breves períodos en los cuales las cosas parecen encaminarse. Por supuesto que sería injusto generalizar y decir que todos los médicos son negligentes. No es así. Considero que el período de mejor gestión que tuvo el nosocomio (en tiempos recientes), fue cuando el Dr. Giavino se hizo cargo de la Dirección. 

Los principales problemas que los vecinos denuncian ocurren en el servicio de Guardia, que es a donde uno acude ante una emergencia. Y es de público conocimiento que muchos médicos extranjeros flojos de papeles, luego del escándalo del Hospital Marzetti de Cañuelas, se fueron en una suerte de "éxodo" ante la posibilidad de que un desquicio similar estalle en Lobos. La Cooperadora hace lo mejor que puede, pero a mi criterio no es la función de ésta pagar sueldos, sino contribuir de otra manera, por ejemplo, para refacciones edilicias. Así las cosas, y ante los reclamos que se multiplican, urge llamar a un concurso para convocar a nuevos profesionales que reemplacen a los que se fueron, y ofrecerle condiciones de trabajo atractivas que los motiven a radicarse en nuestra ciudad para prestar servicio en el nosocomio. Punto final.

23 de agosto de 2018

Un breve recorrido por el ocio en un jueves nublado

Luego de un prolongado paréntesis vuelvo a escribir en el blog, con las ganas de siempre, tratando de abstraerme de la agenda mediática nacional al menos por un rato, y aprovechando mis momentos libres para retomar la lectura de aquellos libros que marcaron mi adolescencia o los años posteriores. Lo mismo sucede con la música. Creo que volver a aquello que nos hizo bien es reencontrarnos con nuestras raíces y con nosotros mismos. Por ejemplo, Cortázar es uno de esos autores que no me canso de recorrer. Charly García, el prócer máximo del rock nacional. También busco la manera de sanear mis finanzas y de poder hacer frente a un sinnúmero de gastos, que van surgiendo sin que uno tenga la real dimensión del impacto que provocan en el bolsillo promedio.

 Se trata, entonces, de buscar formas de distensión que no impliquen un gran gasto económico. Mientras pude hacerlo, compré libros de distintas colecciones, muchos de ellos que venían con los diarios, y que ahora tengo más tiempo para leer. O realizar una segunda lectura, más pausada que aquella inicial. Me gusta indagar en las biografías, sean autorizadas o no, ver el lado oculto o íntimo de aquellas personas que hicieron historia por su arte y su talento. Creo que todos somos mediocres en alguna faceta de nuestra vida, por eso la excelencia se nos presenta como un ideal inalcanzable, ligado a la perfección o a una realización superlativa. En esta tarde de jueves, mientras tomo unos mates, me dispuse ordenar un poco todo ese material bibliográfico y discográfico que durante varios meses ocupó un espacio ocioso en distintos lugares de la casa. Hay gente que va leyendo dos o tres libros casi a la vez, en  mi caso me resulta bastante engorroso y prefiero concentrar mi atención en un texto en particular hasta que lo termine. Pero por mi naturaleza impaciente, cuando veo que tiene muchas páginas, o que una película supera las dos horas, debe ser muy cautivante para que emprenda la tarea. Si algo se convierte en best-seller pierde un poco de interés, se ha vuelto muy masivo y todo el mundo habla de eso. Como sucedió hace poco con la miniserie de Luis Miguel que se podía ver por Netflix. No tengo Netflix, ni Spotify, ni nada de esas cosas. Quizás algún día, quién sabe, cuando ya me acostumbre a escuchar música en la compu o a ver películas dobladas al castellano. Pues bien, todo lo que he estado enumerando transcurre en los ratos que puedo tomarme un descanso, algo que no suele suceder, o que ocurre con mayor frecuencia los fines de semana lluviosos, cuando las actividades que tengo en agenda se suspenden. Hasta tanto esas cosas no pasen, continuaré con la vorágine diaria para ganarme el mango. Punto final.  

19 de agosto de 2018

Un domingo para disfrutar


Domingo fresco pero soleado en Lobos, después de la lluvia de ayer. Hola amigos, quizás en mis últimas notas tracé un panorama demasiado pesimista de lo que nos toca vivir, pero no puedo permanecer ajeno. Sin embargo, creo que el rol del periodismo, entre otras cosas, es el de ser crítico pero ecuánime, es decir, equilibrado. De lo contrario, me traicionaría en mis convicciones y terminaría escribiendo un pasquín oficialista. Lo que está bien hecho en materia de políticas públicas o gestión de gobierno, debe ser valorado, pero no le corresponde un mérito a ello (sean del partido que fueren),  puesto que así es como debe ser y para eso son elegidos. Las acciones solidarias o sin fines de lucro, como la Fiesta del Día del Niño que estamos viviendo hoy en la Plaza 1810, sí merecen todo mi reconocimiento, porque hay mucha gente colaborando sin cobrar un peso y dedicando parte de su tiempo para que los chicos tengan un día distinto.

 La corrupción, el nepotismo, la malversación de fondos, no sólo merecen ser repudiados por la sociedad, sino por quienes tenemos una responsabilidad como informar. Denunciar cualquier cosa no es “periodismo de investigación”, porque dicha denuncia debe estar sustentada y fundamentada con pruebas y documentación que deben ser presentadas a la Justicia antes de la difusión por los medios. Los periodistas no tenemos el poder de encarcelar ni condenar a nadie. Y por lo que puedo ver en medios que se dicen “serios”, se condena al imputado por televisión, no se respeta el principio de presunción de inocencia, dado que toda persona es considerada inocente hasta que la Justicia le aplique una condena por un delito. No es del todo cierto que somos “formadores de opinión”, porque la gente opina lo que se le da la gana y no necesita que nadie le marque agenda. Lo hace según sus principios o su escala de valores. La prensa va adaptándose a una nueva realidad en la cual la gente lee cada vez menos, los diarios en papel están en crisis, y toda esta histeria  de Facebook y Twitter le puede hacer pasar un mal momento a cualquiera.

Ya hubo una transición importante, de la máquina de escribir a la computadora, pero debo decir que a mí me ayudó aprender mecanografía en el colegio porque puedo escribir sin mirar el teclado. Eran clases un poco aburridas, donde el profesor iba dictando y uno escribiendo con la máquina, y por supuesto las letras de las teclas debían estar tapadas con cinta o algún elemento adhesivo, de lo contrario no tendría sentido escribir mirando la composición del teclado. Uf, y después, escribir por duplicado, con el papel carbónico, otra antigüedad que aprendí. Todavía conservo la vieja máquina Olivetti en algún lado, ya para esa época (1996), eran modelos livianos y portátiles, que venían en un bolso similar a una mochila. Muchos conocimientos que fui incorporando y que en aquel momento me parecían inútiles, a posteriori me terminaron sirviendo para algo. Claro está que dependía mucho del profesor y de su capacidad para enseñar. Eramos pendejos, jodíamos en clase como lo hace cualquier adolescente, pero no al nivel de lo que se puede ver en un aula hoy. Es duro poner orden y disciplina en el salón cuando los chicos ven que fuera de la escuela “vale todo”, entonces no entienden que hay un ámbito en el cual ciertas cosas no están permitidas, desde el uso del celular, hasta cualquier cosa que se les ocurra pensar. Por eso, como me dijeron con gran sentido común alguna vez, “la escuela es un espejo de la sociedad”. Punto final.





17 de agosto de 2018

Tiempos duros

Viernes cálido y sofocante en Lobos. La humedad se hace sentir, con temperaturas inusuales para esta época del año que oscilan los 20 grados. Muchas veces la calle es esfervecencia, movimiento, y en otra ocasiones caemos en la calma y en la abulia de un pueblo que suele ofrecer una postal diferente a la de los últimos años. Los comerciantes registran una notoria caída en sus ventas, y en las tiendas de ropa se han adelantando las liquidaciones por fin de temporada. Se trata, entonces, de consumir sólo lo esencial, los alimentos para el sustento diario y los productos de higiene y limpieza. Se conocieron esta semana datos del INDEC, según los cuales la inflación de los precios mayoristas acumula un 46 % en lo que va del año. Imposible que esta escalada no impacte en el sector minorista. El Gobierno no tiene ningún plan económico, no sabe qué hacer. Suele aceptar con parsimonia que suba el dólar hasta límites insospechados, y en otras oportunidades decide intervenir en el mercado sacrificando las reservas del Banco Central. Como la política económica no es previsible, la gente de a pie, que debe parar la olla todos los días, tiene que hacer malabares para cumplir con el Fisco, con las abultadas tarifas de los servicios públicos, cargar la SUBE para tomar el colectivo o el tren. Hoy hay que agradecer tener un trabajo, porque en las grandes empresas los  recortes de personal se hacen sentir.El caso más cercano a nuestra ciudad ha sido el de Electromac, con reducción de la planta de personal y licencias sin goce de sueldo.  

Más allá de la coyuntura, podríamos pensar que esto no es nuevo. El problema es que nos toca vivir esta realidad en tiempo presente, en el "aquí y ahora", y aunque ya hayamos atravesado momentos de zozobra, no es un consuelo para nadie. En el párrafo anterior hice mención al transporte. Para las familias que deben viajar diariamente a Empalme o a la Laguna en colectivo, insume un costo considerable. Siempre que aparece de la nada un escándalo de corrupción que involucra a un gobierno anterior (sean los K o sus antecesores), sospecho que están los servicios de inteligencia operando para hacer una suerte de contraste entre quienes supuestamente "se robaron todo", y el plan "buen onda" de Macri, que hasta ahora no ha dado ningún resultado y condena a más argentinos a la pobreza, cuando precisamente el slogan de campaña del Presidente fue "Pobreza Cero". Ellos tienen las estadísticas y las cifras, y saben muy bien que es una falacia casi obscena para un funcionario público que prometió el eterno "segundo semestre" de recuperación económica, que no sólo nunca apareció, sino que no lo vemos de ninguna manera cuando las propias cifras del INDEC van en el sentido opuesto al "mantra" de los ideólogos de este modelo. Punto final. 

14 de agosto de 2018

Cosas que hasta un niño podría hacer mejor

Noche de martes, cansado pero feliz de haber podido cumplir con el trabajo diario. Por supuesto que esto no constituye un mérito, es parte de lo que uno ha decidido hacer en la vida para ganarse unos pesos. Hay cosas que cada vez me fastidian más, porque ya no tengo 20 años, ni la paciencia ni la forma de pensar de aquella época, entonces sin darte cuenta empezás a rezongar como un viejo gagá, aunque reconozco que muchas veces tengo razón. Me molesta que cuando vas a un negocio a comprar algo te atiendan de la peor manera, o no te den bola, como si vos fueras a mendigar. Pero claro, los comerciantes se quejan de la caída de las ventas, cuando del otro lado del mostrador hay una chica con cara de nada,  a la que le pagan dos monedas, y que está jugando con el celular mientras vos esperás como un gil que alguien se digne en percatarse de tu presencia y en atenderte como corresponde. Hay ocasiones en que prefiero pagar un poco más pero recibir un trato como el que me merezco en condición de cliente. Porque en realidad, cuando vos comprás un producto estás pagando todo: el valor del mismo, el costo de los empleados, el alquiler del local...entonces, ¿por qué no reclamar un servicio en el cual los consumidores sean tratados y atendidos con consideración?

 Otra cosa que me irrita es que, por la escasez de monedas, te den como vuelto un caramelo de porquería que vale 1 peso (o dos). No es que me indigne por ser rata o amarrete (estoy lejos de serlo), sino porque esa moneda es mía, y yo las voy juntando para cosas más necesarias, dentro de lo poco que valen en tiempos de creciente inflación. Pero, por lo menos, si juntás todo el vuelto en monedas que te pueden llegar a dar en una semana, te comprás un litro de leche, un paquete de galletitas, nada del otro mundo, y que sin embargo en mucho mejor que masticar un caramelo que te queda pegado en las muelas como si fuera una prótesis.

Yo trato de cuidar a mis clientes, que son mis anunciantes, y de brindarles un servicio acorde a lo que ellos necesiten. No todos los clientes son iguales, como tampoco lo es aquello que buscan al momento de hacer publicidad. Entonces, hay que adaptarse en función a cada comerciante, y en particular al rubro al cual se dedique. El buen trato hacia los anunciantes lo tengo porque se merecen mi respeto, y porque además son mis fuentes de recursos. Ojalá haya otros comercios que también lo entendieran así. Punto final. 

12 de agosto de 2018

Un domingo melancólico y tranquilo

Mañana de domingo en Lobos. Comienzo el día tranquilo, tomándome el tiempo necesario para cebar unos mates y mientras voy bebiendo por la bombilla, chequear el trabajo. Revisar grabaciones de entrevistas que hice, los mails, esto último porque la memoria a veces me traiciona y no recuerdo bien el horario de una conferencia de prensa, o el evento que fuere. 

Los domingos por los general discurren tranquilos dentro de la rutina semanal, aunque el periodista debe estar disponible para lo que surja en cualquier día. Por la mañana suelo dedicarme a lo que mencioné antes, a ver lo que ya tengo hecho para poder darle forma y publicarlo cuando sea el momento. 

Y siempre que haya un rato libre y el clima acompañe, aprovechar para caminar, en el Parque o donde sea, como una forma de salir del encierro y hacer actividad física, que me hace bastante falta. Es fácil aumentar de peso, y mucho más engorroso perder esos kilos que ya se hacen sentir. Lo que me juega en contra es que soy muy inconstante, proponerme una rutina que sea fuera del trabajo me tiende a aburrir, por eso quizás tampoco podría hacer meditación, en mi cabeza pasan miles de cosas por minuto y creo que me costaría concentrarme en un pensamiento específico. 

Lo principal es sentir que el día te rindió, que lo aprovechaste de la forma que vos quisiste, porque el tiempo no da tregua, van cayendo las hojas del almanaque y vamos postergando cosas que se podrían resolver sin mayores problemas. Mantener una casa no es fácil, siempre hay que hacer algún arreglo de mampostería, o de pintura, y si te querés ahorrar unos mangos y sentís que lo podés hacer bien, se puede desistir de llamar al pintor o al plomero. Por supuesto, cada uno se gana el mango como puede, de hecho al lado de mi casa hace ya tres meses (como mínimo), que tengo una obra en construcción. Se hace imposible descansar porque están toda la tarde con el martillo neumático, con la sierra, con la maza, y no se qué otro tipo de herramientas. La cuestión es que, yo respeto el trabajo de los albañiles, pero tienen que contemplar que hay determinados horarios donde uno quiere descansar, o simplemente ver televisión, tarea imposible con los martillazos constantes. Parece que luego de haber "dinamitado" todo, la obra va llegando a su fin. Al igual que esta nota. Punto final. 

9 de agosto de 2018

Los lectores son el sostén de todo proyecto periodístico

Vamos cerrando una semana que en la jornada diaria se presentó tranquila, con todos sus vaivenes como suele suceder. Hubo que redoblar los esfuerzos para conseguir material periodístico, y en parte es bueno que eso suceda, no me gusta que me den todo "masticado", encuentro mayor satisfacción haciendo entrevistas e indagando en aquellas cuestiones de el lector promedio necesita saber.

Obviamente, lo que más vende (o lo que más se lee) es aquello que genera debate o polémica, pero la gente a menudo se exacerba demasiado o incurre en el viejo error de "matar al mensajero". Nosotros, los periodistas, transmitimos la información que nos llega de organismos oficiales o de fuentes confiables, pero eso no significa que estamos adhiriendo a lo que se publica o expresando una opinión. Es el lector quien tiene el criterio suficiente para formarse un juicio de valor. Y como suelo decir, es fácil hacer la guerra detrás de un monitor en estos tiempos de supremacía de las redes sociales. Parecer ser que es gratis (e impune) cuestionar e insultar a una persona que es un profesional de los medios y que ellos ni siquiera conocen. También es frecuente que lean sólo el título o el encabezado y enseguida salgan a vociferar su indignación y rasgarse las vestiduras. Cuando miro hacia atrás, me parece mentira que ya hayan transcurrido 15 años desde que comencé en esto, y como a cualquiera que tiene un trabajo durante un determinado lapso, he visto de todo, he sido testigo involuntario de muchas situaciones desagradables, he tenido momentos de gratificación también. Y no hay que dejarse llevar por la vanidad, por la tentación de escribir para el lucimiento personal. Yo lo hago porque es mi trabajo. Como canta Serrat, "nunca perseguí la gloria". Lo que yo hago tiene el mismo valor que el almacenero, el albañil, el plomero, o cualquier otro. Porque ellos también tuvieron que aprender a hacer lo que hacer para ganarse el mango. 

De más está decir que todavía me queda mucho por aprender: detalles por pulir, o lograr mayor empatía con el público, por ejemplo. Cuando tomás la decisión de dedicarte a un oficio o profesión, tenés que ser consciente de que hay otros que ya hacen lo mismo y otros que lo harán en un futuro. Y la sana competencia entre los medios es bienvenida, porque te exige más, te pone en una situación en la cual buscás diferenciarte del resto porque es la única manera honesta de destacarse. Además, seria frustrante que todos los medios reprodujeran el mismo material, y que no haya diversidad en la información, o en el abordaje de una noticia.

Pensar en que no somos "el ombligo del mundo", nos ayuda a comprender que nuestra labor, si bien requiere responsabilidad, es modesta. Al periodismo se lo suele llamar "el cuarto poder", pero quien escribe puede hacerlo con la intención de denunciar un supuesto hecho de corrupción, o bien puede tratarse de cubrir una mera crónica deportiva. El poder político siempre pretende usar a los medios de prensa según su conveniencia, y siempre procuro poner un freno a esto. No quiero ser un títere y que me manipulen para que yo escriba lo que los demás quieren. Ni tampoco que busquen hacer publicidad encubierta de espectáculos o eventos que son pagos, mientras ellos se llenan los bolsillos. Punto final.


7 de agosto de 2018

Crónica de un martes agotador que no dio respiro

Quizás lo bueno de haber tenido un día agotador, es que te garantiza un buen descanso. Este martes, prácticamente no paré ni un minuto, recién a eso de las 7 de la tarde di por concluida la jornada laboral. Pero además del trabajo, los quehaceres domésticos ocupan un tiempo considerable. Me levanté temprano, desayuné liviano, me dispuse a cortar el pasto del patio de mi casa ante la posibilidad de que llueva y que el césped crezca aún más. Salí a la calle, hice unas cobranzas, pauté algunas entrevistas, aproveché un hueco que me quedó de la mañana para ir a la peluquería, porque ya no soportaba esa maraña indomable que tenía en mi cabeza y que era imposible de poder peinar y presentar un aspecto prolijo. Como hoy se celebró la festividad de San Cayetano, temprano por la tarde fui caminando hacia la capilla homónima para cubrir el día del Santo del Pan y el Trabajo. Al regreso, tuve que ir al consultorio médico a hacer unas recetas (como suele suceder, debí esperar bastante), luego rápidamente a la farmacia para comprar la medicación, esperar a que me hicieran la factura fiscal como corresponde, ya entrada la tarde comer algo porque el hambre empezaba a arreciar, tomar un café con leche con un poco de pan que había quedado del día anterior porque había olvidado ir a la panadería. Una pausa de unos minutos para fumar un cigarrillo (un mal hábito que trato de erradicar) y "bajar un cambio", para retomar la actividad. Desgrabar notas, editar fotos, seleccionar todo el material periodístico que había conseguido durante la mañana. Ir a la obra social a solicitar el reintegro por los remedios que había adquirido anteriormente. Como la mutual deja mucho que desear, tendré que esperar alrededor de dos semanas para recuperar parte del dinero. 

Para finalizar, me dediqué que poner orden en la mesa de trabajo, donde tengo la notebook, los pendrives, todos los cables, las tarjetas de memoria de la cámara. En fin, despejar un poco esa zona  que con el transcurso de los días se había vuelto un caos. Los cables USB, que suelo usar para descargar las fotos, y todos los insumos, los guardé lo más prolijamente que pude en una caja. Una ducha para sacarme la mufa de encima y que mi cuerpo esté más relajado, sin tanta tensión. Otra taza de café, en rigor de verdad un pequeño pocillo porque ya era tarde y el exceso de cafeína no me deja conciliar el sueño. Y así la rueda sigue girando. Hay días en que las actividades y las obligaciones laborales son escasas, y otros de mayor intensidad. Pues bien, éste fue uno de ellos. Pero esa vorágine que te exige ir de acá para allá, no está tan mal. Mantenerme ocupado en mi faz profesional y en mi calidad de habitante de un hogar me insumió un desgaste considerable, porque por momentos sentí que no daba abasto con todo y había cosas que no podía postergar, trato de hacerme cargo de mantener en condiciones el lugar donde vivo, de hace una limpieza periódica, y de algún modo es gratificante porque te sentís útil aportando lo que puedas hacer a la vida diaria de una casa de familia. Como mencioné antes, quizás mañana la jornada no sea tan intensa, nunca se sabe. Mi objetivo es ocupar mi tiempo en aquellas tareas que me mantengan activo laboralmente, sin descuidar todo lo inherente a un lugar en el cual uno está viviendo y como tal debe contribuir para evitar que te tape la mugre. Punto final. 

5 de agosto de 2018

Ser consecuente con nuestros actos también es aceptarse

Sábado por la noche en la ciudad. Luego de una mañana nublada, por la tarde comenzaron a divisarse tímidamente los rayos del sol, que nos prodigaron una jornada magnífica, digna de ser vivida y disfrutada. Dediqué un par de horas a la lectura, a escuchar música que hace tiempo tenía relegada en el arcón de los recuerdos. No vivo de la nostalgia, no me interesa escuchar bandas que me remiten a mi adolescencia, precisamente porque en esos años yo era otro, ya no siento gusto por las mismas cosas. Me voy desapegando de ese vicio tan argentino como es vivir de los recuerdos, en lugar de  plantearse algún objetivo en el corto plazo. Pues bien, con la música, con los libros, con aquello que nos dio placer, sucede lo mismo. Si vamos envejeciendo, de algún modo también crecemos y evolucionamos, por lo tanto es natural que busquemos alcanzar lo que antes nos parecía complejo o inasible. Sin embargo, conozco gente que pasan los años y está siempre igual, en el peor de los sentidos. Una cosa es conservar rasgos de la juventud, y otra es pretender negar el paso del tiempo. Estamos en una época donde proliferan libros sobre liderazgo y espiritualidad. Si tuviéramos la vida resuelta leyendo esas páginas infames, viviríamos en el Edén. Hay todo un negocio detrás de esto, no hay que confundir la literatura con otros géneros como la autoayuda o lo que se conoce como "superación personal". Por lo general, este tipo de textos se apoyan en frases de motivación pero difíciles de implementar, haciéndole creer al lector que cualquiera puede ser un triunfador, y gozar del éxito y del reconocimiento de sus pares. Lamento decirles que la realidad no es así, tienen que darse una serie de condiciones para que eso ocurra, que exceden largamente lo que un gurú de las finanzas nos intente convencer de hacer.

A veces nos cuesta aceptar la edad que tenemos. O quizás, pensar involuntariamente en todo lo que hicimos o dejamos de hacer durante los años anteriores. Podemos arrepentirnos, pero no clavarnos puñales todo el tiempo por aquello que no nos salió bien. Yo emprendí muchos proyectos que quedaron inconclusos, sin embargo no es motivo de amargura para mí. Fue una etapa, por algo no se dio, quizás uno lleva sobre sus espaldas toda la responsabilidad de cuando algo no sale de un modo óptimo. Por eso, creo que la aceptación de uno mismo no implica renunciar al cambio. Somos lo que vemos y lo que sentimos, y si hay que dar un golpe de timón, habrá que hacerle frente y tomar la decisión. En todo caso, lo mejor es que ese viraje en el camino sea proyectado por nosotros, y no obligados por las circunstancias. Punto final. 

3 de agosto de 2018

Hoy puede ser un gran día

Viernes nublado en Lobos. Realmente, sobran motivos para dejarse ganar por la adversidad. Es por todos conocido los aumentos de las tarifas, de los combustibles, y de los alimentos (entre otros rubros). Sin embargo, yo tengo que seguir viviendo, y si mis ingresos no son los de antes, tendré que ajustarme, algo que no me agrada pero no me queda otra alternativa. Desde hace más de 10 años empecé a hacer periodismo por Internet, y no voy a quemar las naves ahora. Como he mencionado más de una vez, me siento decepcionado por los políticos y la dirigencia política, la de antes y la de hoy. Pero tengo que recalcular y pensar cómo puedo abstraerme de todo ese tufillo y continuar brindando el fruto de mi trabajo. Sería muy fácil esbozar una queja, no obstante lo cual no quiero hacerlo, porque todos habitamos el mismo país y de distintas maneras nos vemos afectados por lo mismo. No me pongo a reflexionar si hay salida o hay solución a esto, lo único que está a mi alcance es seguir redoblando los esfuerzos para brindar un producto periodístico de calidad. 

No es nuevo que la economía doméstica se ha visto seriamente resentida, en todos los órdenes, pero los argentinos hemos atravesado tantas crisis, que nos hemos visto acostumbrados a agudizar el ingenio, a rebuscar la forma de que no nos falte el plato de comida en la mesa todos los días. Cada vez más chicos concurren a los comedores escolares porque en sus hogares la plata no alcanza, y es triste pensar que esas familias necesitan de la asistencia del Estado porque de lo contrario no tendrían qué comer. Precisamente, en la coyuntura actual, el Estado debe estar más presente que nunca, tratando de paliar como sea esta falta de recursos. Si existe la Justicia, algún día, probablemente cuando se vayan, esta gente que nos gobierna pagará por todo el desequilibrio social en que estamos sumidos. Pero soy bastante escéptico de que suceda. Punto final. 

31 de julio de 2018

El final de un mes durísimo para todos

Martes por la noche en la ciudad. Llegó el fin de un mes durísimo para la economía doméstica de los argentinos. Los indicadores económicos fueron más que elocuentes: inflación alta, caída de ventas en los comercios, caída en la producción industrial. Las calles de Lobos, tristes, vacías y melancólicas, son testigo de este escenario poco alentador. Yo estoy buscando nuevas alternativas para recuperar todo el poder adquisitivo y la rentabilidad que perdí en los últimos meses. Mi objetivo mínimo es sostener aquello que con tanto esfuerzo me costó conseguir. No hace falta ser un genio para advertir que estamos atravesando una recesión, con todos los números que dan "en rojo", y una escalada de precios que ya se ha convertido en una constante, que aceptamos con resignación. Lo único que puedo afirmar es que voy a seguir trabajando porque es la única forma honesta que conozco de vivir. 

Tener un medio de comunicación, como es mi caso, insume costos, porque como en cualquier otro rubro los elementos de trabajo se rompen, se desgastan, y hay que contar con el mejor equipamiento posible para ofrecer un buen producto. El periodismo es lo que elegí y si volviera el tiempo atrás, lo haría nuevamente. Este martes estuve de acá para allá, cubriendo conferencias de prensa y haciendo entrevistas, me resultó realmente agotador y a veces no me dan los tiempos para llegar a casa, descargar las fotos, ponerme a escribir, seleccionar el material, hasta que llega el momento en que es publicado. No me estoy quejando, sólo estoy exponiendo una situación que se da en un día cualquiera. Hay que reinvertir, pero a veces no hay margen para hacerlo. Los grabadores digitales, que son los que usamos la mayoría de los periodistas, son carísimos. Por suerte (toco madera), hace unos años pude comprar uno que dio buenos resultados. De más está decir que la situación es complicada para todos los laburantes, y a veces siendo que están tirando demasiado de la soga y en algún momento la presión se volverá asfixiante para los sectores de menores ingresos. 

Y a riesgo de ser reiterativo, cuando nuestros políticos que jactan de su sinceridad, les recuerdo que decir la verdad no es un mérito, es un deber. Sobre todo para quienes tienen a su cargo una responsabilidad institucional. Hasta los diarios más obsecuentes, como Clarín y La Nación, coinciden en que la imagen positiva de Macri hoy está por el piso. Esto es consecuencia no sólo de las medidas desacertadas que se tomaron, sino de la incapacidad del Presidente para palpar el humor social y darse cuenta de que "el segundo semestre", y la "lluvia de inversiones", parecen una burla para los sectores medios y bajos que la están pasando realmente mal. No es casualidad que los comedores comunitarios tengan cada vez más gente que no puede comprar sus propios alimentos. Punto final. 

27 de julio de 2018

Nuevas maneras de comunicar

Viernes con llovizna y viento en la ciudad. De a poco, pese a las condiciones desapacibles, el invierno nos va dando un respiro, con días más largos, y temperaturas no tan bajas. La vorágine del trabajo no se detiene, y está bueno que así sea, dado que de otra manera no habría en qué ocupar el tiempo que nos demanda aquello de lo que vivimos. Hay que hacerle frente a la competencia, porque el sol sale para todos y no es algo a lo cual haya que temer. Yo no hablo mal de mis colegas ni me involucro en el "periodismo de periodistas", trato de concentrarme en mi proyecto, y después que sea el lector quien decida. En el oficio de comunicar, hay que hacerlo con el mayor rigor posible pero produciendo un texto que resulte de amena lectura, porque los tiempos en Internet son otros que en la gráfica. La gente que lee online, desde la PC o el celular, necesita textos más breves que en el formato papel. Los celulares han cambiado drásticamente el modo en el cual se procesa la información, porque es casi una computadora más en el hogar, con las prestaciones que tiene cualquier aparato hoy en día. El mayor tráfico pasa, hoy por hoy, por los dispositivos móviles, como suelen llamarse. La computadora "de escritorio", como la solíamos conocer, tiene los días contados. 

Por todo ello, es necesario adaptar la producción periodística a las nuevas tecnologías, tener presencia en las redes sociales, porque de este modo se genera una mayor interacción entre el lector y quien escribe. Como sostengo siempre, escribir no es lo mismo que redactar. Desgrabar una nota, darle forma, insume tiempo que se requiere para rescatar las declaraciones más importantes del entrevistado. Por lo general no se publica todo, de lo contrario quedaría un mamotreto imposible de leer, y que no interesaría a nadie. Parece mentira, pero 10 minutos de audio es muchísimo  para una página de Internet, en términos de pasar el audio a la palabra escrita. Para los medios radiales, quizás sea más sencillo editar el audio y hacer una síntesis. Creo que estamos atravesando profundos cambios en la forma de comunicar, basta como ejemplo el hecho de que las radios AM dan un número de WhatsApp para que los oyentes dejen sus mensajes, ya el contestador telefónico ha quedado casi obsoleto. Y cada programa de radio tiene su página de Facebook, donde la audiencia postea lo que va sucediendo en tiempo real. Se han acortado enormemente los tiempos entre emisor y receptor. La respuesta es casi inmediata, porque ya se desarrolló la tecnología disponible para hacerlo. Sin embargo, detrás de un monitor o de una pantalla todos se creen los dueños de la verdad, o con el derecho a descalificar a otro usuario. De más está decir que abundan los perfiles truchos. En la vida real, todo es más mesurado, porque nadie sale a insultar alegremente a alguien que ni siquiera conoce. La era 3.0 tiene esas cosas, y esto recién empieza. Punto final. 

26 de julio de 2018

Siempre para adelante

En la adversidad, yo voy siempre para adelante, tratando de buscar nuevas alternativas o de reformular algunas que ya implementé. No es fácil, ningún trabajo es fácil, y hay que sostener un emprendimiento que surgió con mucho esfuerzo y expectativas. Mantener las expectativas nos pone en una situación diferente, porque ya sabemos de antemano que hay cosas que no podemos manejar, como el dólar, la inflación, o la falta de laburo. Por lo tanto, cada uno hace lo mejor que puede desde su lugar. Hay que ser creativo también, aprender a escuchar consejos de gente que sabe. Tener una motivación para salir todos los días a la calle a afrontar lo que venga, es clave. No podemos quedarnos en la comodidad de nuestros hogares. En mi caso, tengo que salir a buscar noticias todos los días, hacer entrevistas sobre temas de actualidad, y buscar aquello que genera interés. Lograr que un reportaje sea de interés público es lo que lo hace atractivo para su lectura. Pero claro está que no todo se reduce a lo laboral: tenemos familia y amigos que están a nuestro lado y comparten el devenir cotidiano. 

Mi meta para este 2018 es seguir mejorando todo lo que pueda en mi trabajo, de forma tal que me resulte más rentable. En tiempos de crisis, no puedo estar lamentándome por lo que indica la coyuntura económica. Asimismo, otro objetivo que me propuse es sentirme pleno, dejar por un momento de lado la queja inútil y sistemática para empezar a barajar posibles soluciones. No todo está perdido, y estoy en una etapa de la vida en la cual no me voy a dejar ganar por el desánimo y por el optimismo estúpido. Hay que ser equilibrados con las emociones porque esa es la única manera de poder interactuar con el entorno de un modo saludable. Siempre lo he entendido así. Cada uno tendrá su "receta", yo tengo la mía, que es muy simple, e implica no claudicar, no dejarse vencer. Muchas veces, el enemigo está dentro de uno mismo, y erróneamente buscamos culpables donde no los hay. Punto final. 

22 de julio de 2018

Reflexiones de un domingo frío

Domingo nublado y frío en la ciudad. No dan ganas de salir a la calle, excepto que sea indispensable hacerlo. Muchas veces me pregunto de qué me quejo. Tengo una familia, casa, comida, televisión, libros, música. Creo que el camino a la independencia económica plena está duro para todos y cada vez se prolonga más, por los costos que insume alquilar una vivienda, pagar los servicios e impuestos. Poca gente en la zona céntrica, en horas de la tarde, y empiezan a aparecer las motos y los autos cuando el pueblo se sacude de su modorra y se da la tradicional "vuelta al perro". Muchos parecen impacientes por sacar a lucir su coche nuevo, o por hacerse ver en algún bar donde permanecen horas con un mísero café. Aún así, bien podría decirse que en Lobos ya no nos conocemos todos, porque en los fines de semana viene gente en plan de turismo o vaya a saber qué, alejados del ruido de las grandes ciudades. Es común que te pare un auto y te pregunte por la ubicación de determinado lugar, como el Museo de Perón, o por la estación de GNC más cercana. Yo que he andado un par de veces por Buenos Aires este año, puedo afirmar que los precios de la gastronomía son relativamente accesibles para el recién llegado, las veces que estuve en Capital todo me pareció más caro. Creo que se manejan otros valores porque los salarios y los costos de vida son otros. El porteño promedio gana mejor, aunque tiene el gasto del transporte público o de los peajes si se traslada en un auto propio. Por supuesto que la tranquilidad que el visitante suele admirar cuando viene a estas pampas no es tal, porque todas las semanas se producen robos, riñas callejeras, accidentes, y no es para nada grato vivir en esas condiciones, con semejante desquicio. Ya quedan pocos comercios que no tengan una cámara de seguridad y un monitor, está más controlado el asunto, y esperemos que con el reciente anuncio de peritos lobenses especializados en levantar rastros, todo el proceso que sigue a un delito se agilice, para no tener que esperar a que lleguen los peritos de Cañuelas, que suelen tardar muchísimo, cuando la escena del hecho ya ha sido alterada inclusive por la propia víctima. 

Como sostengo siempre, yo no espero nada de ningún gobierno o gestión municipal, en parte porque me provoca hartazgo que no se tome nota de los reclamos de la sociedad. Y puedo citar como ejemplo la pavimentación de la Avenida Costanera de la Laguna, que fue anunciada varias veces con ningún resultado. Sí creo que cada Intendente que asume va haciendo algo en obra pública, contribuye a mejorar la calidad de vida de barrios históricamente postergados, pero eso no es todo, y sería demasiado conformista contentarnos con unas cuadras de asfalto nuevas. Hace falta más orden, organización, como lo vemos en el tránsito vehicular, y los controles que se hacen son demasiado obvios, porque estacionan una camioneta con una baliza en una esquina muy visible y que se puede evadir fácilmente. Por ahí enganchan a algún gil que no se percató, pero el próximo que pase seguramente doblará o seguirá de largo por otra calle donde los inspectores estén lejos. Ni hablar de los controles de alcoholemia. La información que recibimos es escasa y nunca se sabe cuántas infracciones se labraron, ni siquiera cuánto alcohol en sangre tenía la persona al momento de ser interceptada. Hace tiempo en una conferencia de prensa, habían anunciado que la Provincia les entregó un alcoholímetro para tal fin, pero después no se supo más nada del tema. En fin, mejor me dejo de renegar y aprovecho lo que resta del domingo para leer un buen libro. Punto final.  

19 de julio de 2018

Vísperas del Día del Amigo


Jueves por la noche en la ciudad. La gente camina demasiado apurada, ensimismada en sus cosas,  no saluda por la calle, hay sobredosis de WhatsApp y están todos bastante ocupados enviando mensajitos de texto o de voz por el popular servicio que en casi todo celular moderno se puede instalar hoy por el famoso Play Store. Nunca me enteré de nadie que haya sido infraccionado o multado por hacer uso de los aparatos mientras va conduciendo el auto, a pesar de las sucesivas campañas de Asociaciones Civiles como Luchemos por la Vida. Para estos automovilistas que se creer que nunca les tocará ser víctimas de un accidente, lamentablemente habrá que esperar hasta que ocurra lo peor para que tomen conciencia del riesgo que implica.

Pese a que vivimos en un pueblo chico, nos vamos contagiando de los vicios de las grandes urbes, el que tiene un auto de alta gama se cree un ser superior al peatón o al resto de los automovilistas que van circulando por la misma acera, quizás se confían demasiado en las nuevas tecnologías que brindan los coches actuales, y suponen que con tener air bags basta para no ser víctimas de una colisión. Esta gente asegura su vehículo contra todo riesgo, en lugar de hacerlo contra terceros, y lo toman como un salvoconducto para transitar a alta velocidad sin el más mínimo respeto por el resto de los vecinos que tienen un vehículo de menor valor. Y qué decir de los peatones: si cruzás la calle a pie, comprobarás que los autos, en lugar de aminorar la marcha, aceleran aún más, por lo cual o cruzás las calles corriendo o te pisan. No hay muchas contemplaciones hacia quien va caminando por la periferia lobense.

Y hoy, que es víspera del Día del Amigo, no puedo dejar de saludar a mis amistades, desde aquellos amigos de la infancia hasta los que coseché siendo adulto. En realidad, yo no los elegí en forma unilateral, nos elegimos mutuamente, y de ahí nace el vínculo que se fue forjando. Muchos de ellos ya formaron su familia, tienen hijos, o no viven en Lobos. Pero sé que puedo contar con ellos cuando alguna urgencia lo requiera. Y en el devenir cotidiano uno va haciendo nuevos amigos, porque cada etapa de la vida nos hace relacionarnos con un nuevo entorno. A veces hay una delgada línea entre los “amigos” y los “conocidos”, quizás con estos últimos el trato no sea tan estrecho, pero las circunstancias de la vida han hecho que nos relacionemos con ellos. Celebrar la amistad, significa reconocer a aquellas personas que pasaron por nuestra vida dejando su huella. Vaya para ellos mi gratitud. Y aunque podría no haber una fecha específica para hacerlo, un vínculo se construye a diario, del mismo modo que los desencuentros, que son una consecuencia de tener distintas formas de pensar. Las diferencias se zanjan respetando el pensamiento del otro, evitando temas que generan polémicas estériles, y poniendo énfasis en aquello que nos une. Cuando la cantidad de momentos compartidos supera holgadamente a un distanciamiento, podemos afirmar que esa persona nunca dejó de ser nuestro amigo, simplemente tiene una perspectiva diferente de la realidad que no es compartida por nosotros. Respetar a quien no piensa igual, no sólo es una muestra de civismo, sino un ejercicio que nos enriquece a todos en el día a día. Punto final.  

15 de julio de 2018

Volviendo a casa

Hola amigos, me reencuentro con ustedes luego de algunos días de ausencia, y aquí estoy, dándole pelea a las situaciones adversas. La verdad es que este 2018, hasta ahora, ha sido duro para mí, ocurrieron una serie de hechos que me complicaron a nivel económico y emocional. Pero nunca perdí la voluntad de escribir aquí, en este humilde rinconcito como es este blog. No veo mucha televisión, cada vez menos. Leo por Internet lo que me resulta interesante, o algún diario en papel de los que que están disponibles en las mesas de los bares. Hace rato que no compro un diario, no por el gasto monetario en sí, sino porque encuentro otras maneras de leerlo que me resultan más prácticas y accesibles.
A veces, cuesta que se entienda que el principal sostén económico de los portales o diarios digitales es la publicidad. Nosotros vivimos de nuestros anunciantes como contraprestación de un servicio. Y los lectores reciben un producto periodístico que considero es de calidad. No hay muchas vueltas en esta historia. A menores ingresos, mayores son las dificultades para sostener cualquier emprendimiento en forma independiente y autónoma. 

Este mediodía de domingo me encuentra tranquilo, tomando unos mates, preparando el trabajo para mañana y viendo cómo luchar con varios frentes de tormenta a la vez. Cuando llega el lunes ya no hay  margen para nada, hay que empezar a producir material periodístico de interés para los lectores, generar un vínculo entre el público y el editor, lo cual se puede conseguir viendo aquellas cosas que le preocupan al común de la gente, y que generalmente son notas de actualidad, que pueden mantenerse en el tapete por varios días o ir perdiendo relevancia progresivamente.

El periodismo no es una profesión sencilla, del mismo modo que tampoco lo son otras. Uno asume la responsabilidad de lo que escribe o dice, al hacerlo público en un medio de comunicación. Muchas veces los lectores acusan al periodismo de callar o ocultar información. Puede ser cierto en algunos casos y no me voy a poner a juzgar a nadie. Pero no podemos denunciar un hecho sin pruebas, o hacernos eco de un rumor. Porque la Carta Documento después llega a nombre de quien escribió la nota, y es uno quien debe rendir cuentas ante la Justicia por delitos tales como calumnias, injurias, o daño moral. Para tener pruebas de lo que se dice, hay que investigar y consultar diversas fuentes, informantes, gente cercana al entorno. Esto a veces es posible, y otras veces no. También sucede que quien omite la información no es el periodista, sino el que la envía. Me pasó hace algunas semanas, por una gacetilla de prensa que mandó el Municipio sobre decomiso de mercadería en los comercios. La gente nos pedía los nombres, lo cual me parece lógico, pero desde la Comuna se negaron a reverlarlos. Y aunque uno pueda suponer fácilmente qué supermercado vende productos en mal estado, no lo dije por ese motivo. Pedí explicaciones a las autoridades de Inspección General, que me dijeran por qué no daban a conocer los nombres de los comercios en falta. Los argumentos que me dieron no me convencieron para nada, y creo que eso no hace más que generar sospechas en la población de una supuesta complicidad. Por todo esto, sostengo que las cosas deben ser claras, para evitar acusaciones cruzadas que no conducen a ningún lado. Es el Municipio quien debe esclarecer la polémica, ponerse al frente de los hechos, más allá de la tarea que uno pueda hacer como periodista. Punto final. 

10 de julio de 2018

Activando los motores


Activarse es la clave. Mantener la mente ocupada escuchando música, leyendo, cultivando el intelecto en los momentos de ocio. Hacer actividad física: por mi trabajo, yo camino un promedio de 40 cuadras por día. Podría caminar más, ya que tengo sobrepeso, y espero poder lograrlo. No me detiene el frío, me pone pilas el hecho de saber que estoy vivo y haciendo algo para mantenerme en movimiento. El ocio no siempre es improductivo: procuro que mis momentos de esparcimiento tengan algo que me ayude a mejorar mi calidad de vida. Voy a la Plaza Tucumán, que queda cerca de mi barrio, y camino sin pensar en nada, sólo para sacarme la mufa y la modorra.

En realidad, todas mis actividades las hago caminando, a excepción de que estén demasiado lejos de mi domicilio. Para rendir bien en tu trabajo, necesitás un incentivo, una gratificación, que llegue de alguna manera. Si no te gusta lo que estás haciendo, aunque necesites laburar, cuesta mucho más lograr el resultado esperado. Por suerte, el periodismo no es monótono ni rutinario, siempre te da la posibilidad de conocer a otra gente o de estar en contacto con funcionarios que de otro modo no verías nunca. Lo que es desgastante es el proceso de desgravar un reportaje o una conferencia que es aburrida, no aporta nada significativo, y constituye un verdadero tedio para uno mismo y para los lectores. Los discursos largos y grandilocuentes, que son para la tribuna, aportan poco en los hechos. La mirada parcial y antojadiza de nuestra historia reciente, también le hace flaco favor a comprender por qué estamos así. Venimos de meses de estancamiento económico e inflación creciente, y no hay señales de que este cuadro de situación vaya a cambiar en un corto plazo. Todo ello, además de estrechez en los bolsillos, genera un malhumor y un descontento en la sociedad. Y es difícil abstraerse de eso cuando tu modesto presupuesto está en jaque. Por eso, retomando el hilo conductor del inicio, hay veces en que necesito desenchufarme de todo, despojarme por un momento de quien soy profesionalmente y asumir una mirada más introspectiva ante los avatares cotidianos. Punto final.

7 de julio de 2018

Crónica de un sábado lluvioso


Sábado desapacible en Lobos, con lluvia y viento. “Un día choto”, como suele decirse. Pero hay que hacerle frente, hay que salir a hacer las compras y los mandados de la casa, ya vendrán tiempos mejores. Quiero aclarar que cada vez que me quejo en este blog, no es por torpezas o errores propios, que los tengo. Si yo hiciera eso, estaría escribiendo una suerte de diario íntimo. Y yo me hago responsable de mis cagadas, como adulto que soy. Reniego y reclamo contra las decisiones que se toman desde arriba y que afectan nuestra calidad de vida. Repito, soy crítico de esta gestión de Gobierno al igual que lo fui con los K. Y como todo ciudadano tiene el derecho de peticionar ante las autoridades, llegado el caso si veo vulnerados mis derechos lo voy a hacer, es lo que corresponde.

Cuando alguien nos quita calidad de vida, cuando vemos que los sueldos no alcanzan, que la nafta y los peajes aumentan, no hay mucho que se pueda añadir. Llámenlo ajuste o como quieran, pero estamos pagando de nuestros bolsillos una suma de dinero que supuestamente según Macri es un “sinceramiento”, queriéndonos decir que durante 12 años se robaron todo los que estaban. Yo creo que hay que mantener y preservar las conquistas sociales que hizo cada gobierno democrático, y no ir quitando derechos adquiridos (o que creíamos adquiridos). Necesitamos mayor previsibilidad con nuestros recursos, porque ya ni para invertir en algo alcanza. Necesitamos que alguien ponga las cartas sobre la mesa y nos diga a qué estamos jugando, porque si el dólar se dispara, o si hay una corrida bancaria, no es casualidad. Y dejen de echarle la culpa a los mercados, porque de poco sirvió el desembolso del FMI, seguramente se lo robarán o gastarán en boludeces en lugar de robustecer el Banco Central. Esta gente pidió un blanqueo de capitales y tiene toda la guita en el Exterior. 
Vamos, no somos ingenuos, este Gobierno debe rendir cuentas ante quienes los votaron y ante los que no, ¿o se olvidan que ganaron el balotaje por un 1 %? Hay mucha gente que no se siente representada, y a mí hace tiempo ya que la clase política, esa suerte de “casta”, no me representa porque hay casos vergonzosos de nepotismo, acomodos, y viáticos imposibles de justificar, acá en Lobos. Punto final.

Madrugada nublada de jueves

Primeras horas del jueves. Contra todos los pronósticos que presagiaban un temporal de lluvia y viento, hasta el momento nada de eso ha ocur...