Con una ceremonia impactante, hoy concluyeron los Juegos Olímpicos de Londres. Realmente un evento excepcional, que disfruté muchísimo y al cual dediqué más atención de la que yo mismo suponía. No nos fue muy bien en el medallero, pero ya me referí al tema en post anteriores y no vale la pena ser reiterativo. Hoy, además, fue el Día del Niño, y la Plaza 1810 se llenó de chicos para la tradicional fiesta que ya lleva 47 años en el acervo cultural lobense. Hizo mucho calor este domingo para tratarse de un día cualquiera de agosto. El sol se sintió fuerte y hubo que dejar de lado pesados abrigos y pulóveres para no quedar empapado en sudor.
Estoy escuchando a los Rolling Stones. Concretamente, me compré un CD bastante reciente de la banda, como son "Voodoo Lounge" (1994) y otro que ya tiene más de cuarenta años, "It's only rock & roll" (1973). Este último álbum tiene la particularidad de que cuenta con la colaboración del tecladista Billy Preston, que también tuvo intervenciones muy destacadas en los últimos discos de los Beatles. El sonido de Preston es inmediatamente reconocible en canciones como "Get Back" (de Let It Be)
No qué hubiera sucedido si los Beatles no se hubieran separado y hubieran decidido continuar en el negocio (sería una suerte de historia contrafáctica). Imposible pronosticarlo. Pero a mi modesto entender los Fab Four siguen siendo incomparables. Y Los Rolling siguen estando muy por debajo si tuviéramos que graduar el impacto cultural y la influencia que tuvo cada grupo. Lo digo con todo respeto a mis amigos "rollingas".
Quizás resulte una nimiedad hacer un posteo sobre música habiendo temas más acuciantes o de mayor interés público, pero no me siento a gusto taladrando la cabeza de los lectores todo el tiempo sobre la actualidad política.
Punto final.