30 de enero de 2019

Termina el primer capítulo de 2019: faltan 11 más para seguir

Vamos cerrando el primer capítulo de este 2019, que en su mes debut se hizo bastante duro de sobrellevar: cortes de luz constantes, temperaturas altísimas, una recesión económica cada vez más pronunciada... sin embargo, hay que seguir adelante como se pueda. Realmente hacía años que no padecía el calor como el 28 y 29 de enero, fueron dos días que seguramente perdurarán en mi memoria por motivos poco gratos. Dejando de lado estas cuestiones, este primer tramo transcurrió con tranquilidad, quizás demasiada para mi gusto, ya que tengo que publicar noticias todos los días y hay algunos en que el calmo devenir pueblerino se torna insoportable. En abril, si todo sale bien, comenzaré a dictar un Taller de Comunicación Social, aunque prefiero no adelantar muchos detalles ya que todavía está muy "verde", hasta que tenga todo confirmado. Como suele suceder, febrero pasará rapidísimo, como un pedo en la mano, y aterrizaremos (un poco desconcertados) a la locura inherente a marzo. 

Siempre me ha costado aceptar el paso del tiempo, de hecho me cuesta creer aún que estemos en 2019, un número que parece de ciencia ficción. Sin embargo, cuando te mirás al espejo del baño todas las mañanas, las huellas de esos años son irrefutables. Ojalá en un futuro se inventen máquinas accesibles al presupuesto promedio que retarden el envejecimiento, para poder vivir dignamente los últimos cartuchos que nos quedan. En varios países europeos ya se está investigando sobre esto, pero no son precisamente "máquinas" sino tratamientos carísimos que tampoco implican que vayamos a beber de la eterna juventud. Por supuesto que uno espera los mejor para sí mismo y para los demás, pero ello debe estar sustentado en algún cimiento, de lo contrario es una vana esperanza. En resumen, a todos nos hace falta un poco de satisfacción, distensión, y descanso, para poder rendir mejor en el laburo y que no todo sea cumplir un horario determinado hasta que llegue la jubilación. 

Como mencionaba a fines de 2018, para este año en ciernes no me he fijado ninguna meta concreta, tengo varias que me gustaría ver plasmadas pero no las pongo en un primer plano, hay que tener estabilidad y fortaleza para soportar el envión, el oleaje, y no decaer en en intento. Quizás por eso, admiro a las personas que tienen tolerancia a la frustración, ya que no es mi caso. Por lo general, si algo no funciona o me sale mal, se me hace cuesta arriba volver a intentarlo. 

Aún así, cierro esta breve nota ratificando mi deseo de que sepamos ser capaces de votar a gobernantes idóneos, ya no hablemos de honestos porque eso no abunda. Pero -al menos- que sepan qué medidas tomar para sacarnos del pozo. De otro modo, seguiremos hipotecando el futuro y sumidos en el desánimo y la desazón. Porque la gente no está contenta, y eso se palpa en la calle. Punto final.

28 de enero de 2019

Por favor, perdón y gracias

Lunes con ola de calor en la ciudad. La vida me ha enseñado que todo vuelve, lo bueno y lo malo que vos irradies hacia los demás. Si no lo pagás acá, lo pagarás cuando estés muerto y enterrado. Por supuesto, en este último caso, difícilmente te enterarás de lo sucedido, pero tus deudos te lo harán saber.

Hoy quiero aprovechar esta oportunidad, para dos acciones muy sencillas: perdonar y agradecer. En principio, pido perdón a todas aquellas personas sobre las cuales tuve un prejuicio que luego se demostró que no tenía nada que ver con la realidad. También, pido disculpas por todas aquellas ocasiones en las que ofendí a alguien involuntariamente.

¿Saben qué? El viernes perdí 2.000 pesos. Todavia no puedo precisar si efectivamente los perdí o me los robaron. Sólo sé que los extraje del cajero del Banco Nación, a pocas cuadras de mi casa, y que media hora después, al constatar lo que tenía en el bolsillo, había solamente 500 (sobre un total extraído de $ 2.500). No culpo absolutamente a nadie (hasta que los hechos me demuestren lo contrario), seguramente alguien se habrá hecho la semana con esa guita, que a los valores de hoy, no es tanto, pero siempre es mejor tenerla que perderla. Y esto viene a cuento de que, de alguna manera, "me merecía" que me sucediera esto. Para darle valor a la plata. Para conocer quién se preocupa por vos y quién no (no hablo sólo del dinero). Desde el viernes hasta hoy, no comenté esto casi con nadie, me parecía una nimiedad, habiendo gente mayor a quienes las han estafado con sumas mucho más cuantiosas y que eran sus ahorros de toda la vida. Me parecía tonto hacer público un hecho de estas características. Sin embargo, como "todo vuelve", es momento de agradecer a los que siguen confiando en mi persona y en mi trabajo. Ya está, lo que no va a volver es la guita, pero eso es lo de menos.

Quiero agradecer especialmente a mi familia, que soportó mi malhumor y mi bronca, y que siempre me acompaña en todo. Con ellos, aprendo día a día a ser mejor persona. Y si no logro serlo, no es su culpa, desde luego. Decidí escribir este texto por darme cuenta de lo mucho que tengo, y que no todo pasa por la plata. Sin mis padres y mi hermano, todo hubiera sido más difícil. Es cierto que las dos lucas me las había ganado legítimamente, pero ya no pienso en eso. Pienso, por el contrario, en los gestos nobles, en las actitudes que te ayudan a mejorar porque vos las vas replicando y las adoptás para mejorar tu calidad de vida. Una vida donde todo es tan efímero y fugaz, que bien vale la pena disfrutrar el viaje. Y demostrarle a las personas que te rodean que las querés, que las apreciás, porque quizás se vayan antes que vos de este mundo y no puedas decirle todo aquello que te hacía reír, o esos secretos que sólo quedan reservados a la estrecha intimidad. Gracias a todos, y a seguirla remando. Punto final.

26 de enero de 2019

Crónica de un apagón masivo en pleno verano: somos rehenes de EDEN





Sábado por la noche en la ciudad. Hoy fue un día de furia para la mayoría de los lobenses, quienes con temperaturas muy altas padecimos al menos seis cortes de energía, y la jornada aún no terminó.  Hago esta salvedad, porque nada hace pensar que no se puedan repetir. Las calles del Centro se tornaron totalmente peligrosas porque no funcionaban los semáforos. Hubo que enchufar y desenchufar los artefactos a cada rato por temor a que cuando volviera la luz, un golpe de tensión los quemara. La gente se expresó a través de las redes sociales de forma durísima, con toda razón, ya que estamos pagando abultadas facturas por un servicio que dista mucho de ser de calidad. Pensemos no sólo en nosotros, sino en los más vulnerables, que son los niños y los ancianos.  Sin olvidar a los electrodependientes, aquellas personas cuya vida depende de la energía eléctrica, para dializarse o lo que fueren. Todos ellos seguramente no la han pasado de la mejor manera, y EDEN debería bonificar (o compensar) a sus usuarios por el lapso en el cual se interrumpe el servicio. Comercios que perdieron buena parte de su mercadería porque debía estar refrigerada. Un aparato vital en el siglo XXI, como es el celular, convertido en un objeto totalmente inútil porque la batería del mismo se iba agotando. Problemas en la conectividad a Internet. Las calles céntricas a oscuras y el alumbrado público brillando por su ausencia. Con respecto a esto ultimo, todavía quedan en muchas arterias las viejas luminarias con lámparas de mercurio, que gastan mucho más que las Led. Un derroche que tenemos que pagar todos los contribuyentes en la boleta del ABL.
Considero que es necesario realizar una protesta pacífica pero firme, para que todas las empresas privatizadas sepan que no somos sus rehenes. Pude escribir esta nota recién ahora porque atravesé el mismo problema de los lectores, no había forma de informar y de postear lo que estaba sucediendo con la luz cortada y la imposibilidad de usar la computadora (esencial para un diario digital o un blog).
Por supuesto, sabemos que los aumentos de tarifas no los fijan las empresas sino el Gobierno, pero eso no le exime de responsabilidad a EDEN ni a nadie.
El breve comunicado recibido por la empresa, dice lo siguiente:
Informamos que detectada una falla en la línea de 66 KV y en la Central Térmica Lobos, nos encontramos realizando las maniobras necesarias para restablecer el suministro.
Estas tareas pueden generar intermitencias en el servicio. Seguimos trabajando de forma ininterrumpida para restablecer el servicio a la totalidad de los usuarios a la brevedad posible.
EDEN recuerda a sus usuarios que pueden realizar consultas en cualquier momento y lugar a través de la Sucursal Virtual o de la App EDEN Móvil. También se encuentra disponible el 0800-999-3336 las 24 hs. del día.

Como suele decirse, que cada uno saque sus propias conclusiones.




23 de enero de 2019

La Venezuela convulsionada que imagina Macri

Viendo con tristeza lo que está sucediendo en Venezuela, no puedo más que indignarme ante la actitud mayoritaria de la comunidad internacional. Ante todo, reconozco que el país caribeño está atravesando una situación crítica, pero es vergonzoso, más aún que los disparates de Maduro, que un personaje de la extrema derecha se autoproclame Presidente sin haber sido elegido por el pueblo, lo cual -como es natural- fue recibido con beneplácito por Yanquilandia y otros países sumisos que se apresuraron a reconocer a este tipo como nuevo mandatario. No me cabe ninguna duda de que hace tiempo, en Venezuela hay agentes de la CIA infiltrados (lo hicieron por la frontera con Colombia), porque la ambición por dominar ilegítimamente a un país soberano no conoce límites. Y Macri, en lugar de preocuparse por los problemas que atravesamos a diario todos los argentinos, y una recesión que nos agobia,  se regodea calificando a Maduro de "dictador" para quedar bien con el establishment. Por supuesto, nadie es inocente en este juego, y es un secreto a voces que Trump facilitó las negociaciones con el FMI a cambio de este pronunciamiento repudiable. Sí, también me pareció un poco grotesco verlo a Maduro anunciando que rompía relaciones con EE. UU., cuando si los yanquis lo quisieran, te pulverizan en diez minutos.

Insisto, la situación del pueblo venezolano es dramática, pero de ningún modo justifica el intervencionismo en cuestiones que sólo sus propios habitantes y dirigentes deberán resolver. Macri se imagina una Venezuela "estilo Bolsonaro", que concuerde con su ideario neoliberal. La Argentina podría haberse pronunciado de un modo neutral y no emitir condena alguna al supuesto régimen. Digo "supuesto", porque no estamos hablando de la Alemania nazi o de la Unión Soviética. Maduro fue elegido presidente en comicios que el resto de los países desconocieron, vale decir, desconocieron el resultado electoral. Y aún con todo el fraude y la corrupción que haya podido haber en esas elecciones, lo cual es muy probable, yo tengo una posición opuesta a la de nuestra Cancillería. Al igual que en la Argentina de Alfonsín, en Venezuela militares insurrectos se sublevaron y buscaron de mil maneras su derrocamiento. 

Lo más razonable, a mi modo de ver, sería que intervenga la OEA y que se realice un nuevo llamado a elecciones con todas las garantías constitucionales. Haciendo zapping en la tele, me quedé embobado viendo el grado de cinismo de la CNN y otras cadenas de noticias al estilo de Fox News, titulando con mucho entusiasmo "Una primavera en Venezuela". Lejos está de la primavera un país al borde de la guerra civil y donde "alguien" (cuyo nombre no recuerdo) se autoproclama Presidente sin la voluntad popular expresada en el voto. 

Para concluir, el término "populismo" no es sinónimo de demagogia y corrupción. Estas cosas son vicios de un sistema que se da también en países abiertamente capitalistas. Y hasta hubo presidentes de EE. UU. que fueron calificados de populistas. El Estado de Bienestar de los países centrales de Europa, garantiza un seguro de desempleo digno, servicios públicos de calidad, y altos impuestos, que los ciudadanos pagan sin chistar porque saben que el Estado no los deja abandonados a su suerte. Punto final.

22 de enero de 2019

Segunda quicena calurosa y ajustando el presupuesto

Comienzo de semana, un lunes agitado con mucho calor, que se hizo difícil de sobrellevar, porque para ir a trabajar tenés que salir de tu casa y caminar la calle, otra no queda. Por algunas cosas que me sucedieron días atrás tenía bastante malhumor, lo cual no ayudó a que fuera una jornada ideal. Ahora, promediando la noche, ya me siento más relajado. Lobos fue uno de los distritos pioneros en la zona en materia de diarios digitales, hoy casi todos los pueblos vecinos tienen uno o más medios, de manera que no sólo hay que afrontar una competencia sana entre colegas de una misma ciudad, sino estar atentos a lo que sucede en localidades cercanas ya que no podemos permanecer ajenos. Por ejemplo, el lamentable fallecimiento de un joven en aguas del Río Salado, que ocurrió días atrás en Roque Pérez mientras estaba pescando con un grupo de amigos.

Aunque  ya me habrán escuchado decirlo, nunca puse en práctica un plan de ahorro serio que me permitiera tener una pequeña reserva de dinero para gastos inesperados. Lo que hago al final de cada día es calcular cuanto gasté, pero es demasiado tarde, la plata ya se fue. Por eso, hoy dediqué unas horas a hacer una suerte de presupuesto mensual que contemple los gastos fijos y en base a ello, determinar cuánto me queda disponible.

Nunca fui un gran derrochador, simplemente no elijo de la forma correcta en qué invertir mi plata. Por supuesto, el término "invertir" me queda grande, porque no tengo recursos para ponerlos en acciones, bonos, y todos esos productos financieros. De lo que estoy seguro, es que siempre detesté a los avaros y tacaños, sobre todo si tienen plata...como si se la fueran a llevar a la inmortalidad. Existen casos que podrían considerarse patológicos, de personas con una gran fortuna que no te invitan ni un café. Lo más razonable es buscar un equilibrio entre ambos. Por ejemplo, este mes me compré una bici y hasta ahora me está siendo muy útil, para hacer mandados, ejercitarme, o lo que sea. Me sirvió contar con una después de tanto tiempo de recorrer largos trayectos a pie, tener que pedir un remís o tomar el colectivo.
Parte 2:

Hoy ya es martes, y me desperté para empezar el día con una modorra impresionante, me costó arrancar. Por eso, cuando ya había dejado listo el trabajo pendiente, dormí una siesta, porque no daba para hacer otra cosa a las tres de la tarde con un sol calcinante y 34 grados de temperatura. Me dormí casi sin darme cuenta, en un momento dado estaba escuchando radio y sentí que me vencía el sueño, dejé los auriculares a un lado, apagué el equipo, y eso es lo último que recuerdo. Hasta ahora, que me lavé la cara y me puse a escribir estas líneas. Otro "verano cruel" para aquellos que sólo disponemos de una modesta pileta Pelopincho. Por lo menos no padecimos el "mega apagón" que tuvo en vilo a los porteños en la tarde de hoy.  Punto final.

19 de enero de 2019

Estamos a la deriva?

Cerramos la primera quincena de enero con indicadores muy poco auspiciosos para la economía y nuestra calidad de vida en general. Tras conocerse los datos oficiales de 2018, con la industria y la producción cayendo en picada, no hay mucho que esperar de este nuevo año. Siempre, claro está, que se siga con el mismo rumbo errático y perverso. Cada vez hay más gente sin trabajo, o que tiene que buscar una changa que le permita sumar unos mangos a la mesa familiar. No hay golpes destituyentes como denunciaban los K en su momento: este gobierno se está hundiendo solo, en todos los estamentos. Es víctima de su propia incapacidad para gestionar políticas públicas de calidad. Seguramente nuestros nietos continuarán pagando el millonario préstamo al FMI, porque nada es gratis para los organismos multilaterales de crédito. 

 A veces, para ser sinceros, cuesta no ser pesimistas cuando vemos que la cosa no repunta, que pasan los meses y seguimos en el fondo del pozo. No es casualidad que en Lobos proliferen las financieras, ya que la gente no tiene acceso al crédito y tiene que pagar sus deudas recurriendo a un préstamo con tasas de usura. No me quiero resignar a vivir en un país que paulatinamente se ha convertido en tierra arrasada. Un país que conoció épocas de prosperidad, las cuales yo ni siquiera había nacido todavía para verlo. Fíjense, tengo casi 40 años y salvo un lapso de dos o tres años, nunca vi que Argentina estuviera en un estado parecido a la normalidad. Entiéndase por esto, que los sueldos a los docentes sean justos, que no haya mafias ni sicarios, que la industria nacional pueda producir, que una persona común tenga la guita necesaria para poder tomarse un café o darse el gusto de viajar a Buenos Aires y salir de compras de vez en cuando. 

Alguien podrá refutarme diciendo que Mar del Plata está repleta de turistas en la temporada, pero la mayoría de la gente que va a la Costa busca gastar lo mínimo indispensable, se lleva las viandas de comida preparadas porque en esta sociedad, todos se aprovechan y el que no corre, vuela. Por eso, los HDP que tienen restoranes o bares en nuestro principal balneario, te descosen el bolsillo, buscando recuperar en un mes todo lo que no facturaron en el resto del año. Inescrupulosos, especuladores, chantas, quieren "salvarse" para toda la cosecha en lugar en cuidar al turista, aquel de clase media que históricamente veraneó en Mar del Plata y nunca lo hizo en Pinamar o Punta del Este. El día que entendamos que la economía es un círculo virtuoso y que yo vivo de tu dinero pero con esa plata a su vez le pago a otro, las cosas cambiarán. Punto final.


16 de enero de 2019

Volvemos a 2009: recuerdos de una década atrás

Mitad de semana con calor asfixiante en Lobos. No era precisamente el día ideal para ir al gimnasio, hubiera terminado bañado en sudor, de modo que me abstuve de concurrir. Para paliar un poco el sedentarismo estival, hice una buena pedaleada desde mi casa hasta La Aguada, a visitar a un amigo. Compartimos unos mates y nos pusimos al día con nuestras vidas, ya que hacía mucho tiempo que no lo veía, él recién había llegado de vacaciones. Así que hice alrededor de 10 km. en la bici, bastante más de las 40 cuadras que suelo transitar a diario. 

Creo que es un momento propicio para buscar estrategias y desandar lo que resta del camino de la mejor forma posible. Con frecuencia estamos expuestos ante situaciones ingratas o dolorosas, que nos afectan porque hay seres queridos de por medio y obviamente no queremos verlos padecer o sufrir. Cuanto más autosuficientes seamos, dependeremos menos de los demás y les generaremos menos complicaciones a las que ya tienen.

 Hoy la consigna del día en las redes sociales (sobre todo Twitter), fue una suerte de viaje en el tiempo, a 10 años atrás. Realmente no recuerdo demasiado cómo estaba yo hace una década, sí mucho mejor físicamente, con 10 o 15 kilos menos, es algo notorio. Las fotos de la época no mienten. También me acuerdo que estaba todo este mambo de la gripe "A", que yo trabajaba en el desaparecido Periódico Lobos, que comencé a hacer una terapia que no me terminó de convencer y por ello la abandoné...como este blog tiene más de 10 años, si recurriera al archivo de las notas de 2009 podría añadir más detalles, pero en rigor de verdad prefiero apelar a la memoria. Ese año, además, el kirchnerismo perdió las elecciones de medio término, lo cual no impidió que en 2011 CFK fuera reelecta. 

En 2009 la "guerra" entre el Gobierno y el Grupo Clarín comenzó a hacerse cada vez más virulenta, sobre todo ante la negativa del multimedio de apoyar la cruzada K para aumentar las retenciones al campo el año anterior. Por supuesto, había muchos intereses y mucha guita en juego de ambos lados, fue así como apareció la "Ley de Medios", que en líneas generales me resultaba adecuada, pero perseguía como principal objetivo perjudicar a Clarín, o a lo que en la jerga K se denominaba "grupos económicos concentrados". Más allá de que Macri borró la Ley de un plumazo en enero de 2016, y dio por disuelto el AFSCA, hasta entonces se dieron algunos pasos importantes, porque insisto, dicha ley permitió que se otorgaran más licencias a radios que encontraban en ello un trámite extremadamente engorroso, por ejemplo. Me acuerdo que vino a Lobos,  Mariotto (ex titular del AFSCA) a dar una "charla" que en realidad era una apología de las supuestas bondades de este engendro. Fue demasiado indulgente consigo mismo, como todas las personas con una dosis mínima de poder. Los medios masivos, como Clarín, siguen el humor social, apoyan a un gobierno hasta que éste goza del favor popular y lentamente se van distanciando cuando los hechos incontrastables demuestran que su público lector la está pasando mal, es algo de manual, un ciclo que en la Argentina ocurre cada cuatro o cinco años. Punto final.

12 de enero de 2019

Yo conozco este lugar

Sábado por la noche en la ciudad. A veces pienso que no podría vivir en otro lugar que no fuera Lobos. No lo digo por mera demagogia, sino porque realmente lo siento así. Nací acá y tuve una infancia y adolescencia felices. Me costó mucho llegar a donde estoy y todavía me falta mucho para mejorar, pero elegí esta ciudad para trabajar y hacer casi toda mi carrera profesional. Me gusta recorrer las calles olvidadas, hablar con los vecinos que de vez en cuando te invitan un mate o un vaso de agua fresca, salir a "la hora de la siesta" cuando la tranquilidad pueblerina todo lo invade y podés caminar tranquilo. 

Sé quién es el egocéntrico, el adulador, el mentiroso, el chanta. Pero también sé quién es la persona honesta, generosa, solidaria. Nunca voy a olvidar a aquellos que tuvieron gestos nobles conmigo. Fueron mis padres quienes me enseñaron a ser agradecido, pero aunque no lo hubieran hecho, es un sentimiento que nace de reconocer lo que el otro hizo por vos. Como algunos saben, entre 2000 y 2007 ejercí la docencia, como provisional y suplente. Eso me sirvió para conocer toda clase de gente, algunos directivos que me empujaban al abismo y otros que me alentaban a progresar. Mirando hacia atrás, lidiar con los alumnos no es fácil, lo hice lo mejor que pude, y creo que no lo volvería a hacer. Paralelamente empecé con el periodismo, me recibí en 1999 y volví a Lobos en una época complicada, por lo tanto al igual que muchos de ustedes me las tuve que rebuscar para ganarme el mango. En principio era para comprar las cosas que a mí me gustaban, pero ahora, la plata va a parar a comprar alimentos, artículos de higiene, lo básico para contribuir a la economía familiar. 

No me imagino viviendo nuevamente en Buenos Aires, me parece un loquero in crescendo muy diferente a 20 años atrás cuando yo habitaba un depto allí. De vez en cuando voy para algún evento específico, pero no es algo que esté esperando con ansias. Pese a todo algunos barrios porteños conservan su encanto.
 Lo mismo con viajar al Exterior. Ya está, ya lo hice, estuve casi tres meses afuera en 2002, porque una chica que salía conmigo me regaló el pasaje y yo tenía unos dólares ahorrados que se salvaron del corralito. Se dio así. Hoy sólo lo haría si la vida (y el bolsillo) me dan otra oportunidad para conocer algún rincón del mundo. Me gustaría visitar países "raros": Hungría, Rumania, Polonia, Islandia...en fin, soñar no cuesta nada, además de ayudar al buen dormir. Punto final. 

7 de enero de 2019

A no bajar los brazos!!!

A esta altura de mi vida no me voy a dejar ganar por el desánimo. Por supuesto, no todos los días son iguales y me parece que a veces somos como una "esponja", absorbemos toda la mierda de la sociedad. Pero tengo una familia, tengo amigos, gente en la cual puedo confiar plenamente, y todo ello vale más que cualquier momento de zozobra. Hace rato que, sin darnos cuenta, nos estamos enfermando por no saber "bajar un cambio", nos ser consciente de que si te dejás llevar por la marea, te arrastra el mar. Hay muchas cosas que me disgustan y con las cuales debo convivir, porque la gente se ha vuelto irrespetuosa y maleducada, y ante ello uno debe mantener la calma, y no seguir con la escalada de violencia. Como suele decirse, a menudo el árbol te impide ver el bosque. Sin embargo, puedo afirmar que tengo muchos motivos para sentirme satisfecho, tranquilo, en paz conmigo mismo. Y las relaciones interpersonales surgen mate de por medio, con un café, compartiendo una cerveza. La clave es forjar una suerte de "coraza" para que estés blindado y sólo tengan lugar en tu vida las personas que te quieren de verdad. Abrir tus sentimientos a gente que los pueda comprender y que tenga la capacidad de escuchar, la cual se ha perdido últimamente. 

Desde que comencé a tener que ganarme mi propia plata supe que la vida no es fácil, pero vale la pena luchar y pelearla, aprender que no vas a tener todo servido, que hay que caminar la calle todos los días con el mejor semblante posible para hacerle frente a todo lo bueno y lo malo que te pueda suceder en cada jornada. La mayoría de la gente no tiene la culpa de tus problemas, de manera que no está bien hacer catarsis con ellos. Para eso existe la psicología y la terapia, en caso de ser necesario.

Y es así como salís del ocio, de la pereza y la haraganería, porque te obligás a buscar nuevas oportunidades. Nuevas formar de pensar la realidad, de captar el pulso de la sociedad, y de hacerte más fuerte ante la adversidad. A no bajar los brazos, que el año recién empieza!!! Punto final.

6 de enero de 2019

Un "autoregalo"

Domingo por la noche, Día de Reyes. Después de bastante esfuerzo y de ahorrar algo de plata, pude comprarme una bici (usada) mountain bike, con cambios, que seguramente me será útil para llegar más rápido a mis lugares de trabajo y para pasear en mis ratos de ocio. Quizás parezca un chiste (o una tontería) que una persona de 39 años cuente con satisfacción que se compró una bicicleta, pero debo decir que tuve una que, quizás por dejadez,  se destruyó casi totalmente por estar a la intemperie y ponerla en condiciones me salía más que conseguir otra nueva. Mi meta original era adquirir una moto, pero lo pensé bien y no quiero tener más gastos fijos, como seguro, patente, casco, y registro. Y hoy, me sentí libre andando en dos ruedas, transitando las calles desiertas de este Lobos a la hora de la siesta, desafiando el calor y la humedad, recorriendo la Av. Yrigoyen casi en toda su extensión. Podría decirse que me hice un "autoregalo". Como podrán comprobar, me conformo con poco. Hacía casi 15 años que no me subía a una bici, por lo que mencioné antes. Con el rodado que yo tenía, circular sin frenos y con las gomas desinfladas y podridas por la humedad no era la mejor opción. 

La bici te hace pensar, porque vos sos "el motor", es pura tracción a sangre, no es como la moto que funciona a nafta. Vos vas a tu ritmo, y si estás cansado esperás un rato y seguís pedaleando. Cuando volvés a tu casa, te tomás una botella de agua bien fría y te das una ducha ídem, y el día parece distinto. Recuerdo que antes salía de mi casa (años 2003/2004), cerca del Parque, y me iba hasta Empalme, es decir que hacía casi todo el trayecto que actualmente hago en el colectivo. Pero hay que tener en cuenta que el parque automotor se incrementó considerablemente, por lo cual hoy resulta más peligroso, sobre todo en horas pico.

 En fin, ahora sólo resta acondicionar la "nueva" bici que tiene unos pequeños detalles que reparar, y comenzar a pedalear hacia cualquier lugar donde se lo requiera. Punto final.

3 de enero de 2019

Dar vuelta de página para torcer la historia de una vez por todas


En un contexto de crisis, la cual no sabemos cómo ni cuándo terminará, no queda otra alternativa que recortar gastos de la economía doméstica. Esto implica resignar un margen de ganancias para evitar que los clientes desistan de seguir con vos, etcétera. Y de produce un efecto en cadena con respecto a la reducción de gastos superfluos, ya que lo mismo hacen los comercios o anunciantes al decidir no continuar con una publicidad. Todo ello, conduce a lo que mencionaba al principio, a renegociar, y tratar de llegar a un acuerdo. Afortunadamente, muchos continúan confiando en mi producto periodístico. 

2019 arrastra la mala onda de todos los años anteriores, me refiero a que no podemos aún determinar si el actual será un buen año para nuestros bolsillos. Lo que persiste es la frustración de tener que dejar de lado determinadas cosas que uno tenía incorporadas, porque la plata no alcanza. Dejar de usar el aire acondicionado. Postergar las vacaciones por tiempo indeterminado. Redoblar los esfuerzos para seguir, que es como querer remolcar un camión con acoplado. Todo esto que estoy exponiendo parece una queja, pero no lo es. Es el prisma con el cual veo la realidad. Sí tengo bronca por ver cómo seguimos errando el rumbo, y por supuesto pienso que si se reactiva el consumo será lo mejor para todos, no me estoy mirando el ombligo solamente porque me afecte a mí.

Quizás lo bueno de esta situación ingrata, es que te obliga a rebuscártelas, a implementar nuevas estrategias, o a pensar en un trabajo alternativo. Si logro conseguir un empleo de media jornada, podré compensar la plata que dejé de cobrar por otro lado. No estoy despotricando contra Macri porque sería lo más fácil de hacer, sino más bien pensando que esta gente que detenta el poder no sabe qué rumbo tomar, y nos está conduciendo a la miseria y a la pobreza. Pero como son tan ineptos, no se dan cuenta de que el malestar social es creciente y prevén nuevos aumentos en las tarifas para este año. No es casual que Vidal trate de adelantar las elecciones en la Provincia. 

Como si todo esto fuera poco, pagamos una suma considerable en impuestos que nadie sabe adónde van, es un agujero negro. Guita que le entregamos al Estado para que éste continúe con el despilfarro. Si el hecho de pagar mejorara nuestra calidad de vida, probablemente todos lo haríamos bien predispuestos, pero pasan los años y seguimos con hospitales sin personal suficiente, escuelas que se caen a pedazos, falta de controles en la obra pública, la coima como una práctica aceptada entre empresarios y funcionarios. Todos ellos se enriquecen a costillas de los giles como nosotros que pagamos monotributo, obra social, jubilación, IVA, y podría seguir enumerando. Insisto, la mejor manera de evitar la evasión, es ver plasmado en beneficio de la sociedad la plata que se lleva el Fisco. No es cuestión de "hacer caja" con los ciudadanos, aunque creo que este planteo es demasiado utópico. Sólo me queda seguir trabajando, que es la única forma digna que concibo para vivir, y procurar hacerlo cada vez mejor, antes de que la vejez me empiece a limitar. Punto final. 

2 de enero de 2019

Primera nota de 2019

Miércoles 2, primer texto del nuevo año. Ayer tuve el impulso de escribir algo, pero luego me surgieron algunos compromisos y no lo pude concretar. Debo decir que recibí a 2019 con tranquilidad, compartiendo una cena con mi familia, sin demasiada euforia, porque como dice el poeta, "se hace camino al andar". Hoy se terminó la joda y la rueda sigue girando. Como siempre sostengo, tu vida no va a cambiar drásticamente por la transición del 31/12 al 1º/1. Aún así, es inevitable proponerse nuevos objetivos. Prefiero no mencionar muchos de ellos porque si no logro cumplirlos me voy a sentir frustrado, pero no tienen que ver con cuestiones de trabajo, sino con tratar de -a poco- ir cambiando la forma de pensar ante cosas que nos irritan, nos cargan de ansiedad, nos angustian. Por lo general, en el comienzo del año te ponés las pilas en aquello que te propusiste conseguir, pero lo que hace falta es el temple necesario para sostener esas metas. 

Ayer y hoy la pasé realmente mal por el calor agobiante y la humedad pegajosa que cuando salías a la calle te recibía como un sauna a cielo abierto. Anoche llegué a casa con la ropa empapada en sudor, me tomé casi un litro de agua de un saque, me di una ducha fría, encendí el ventilador...sin embargo, cuando me dispuse a dormir, los mosquitos parecían aviones de combate y la habitación tenía un tufo insoportable. Abrir la ventana traería consigo más mosquitos, por lo tanto no sabía bien qué hacer. Todos los productos que se suelen emplear en estos casos, a saber: vaporizadores, tabletas, espirales, aerosoles, no suelen dar resultados ante estos insectos ávidos de sangre. Fue así como hasta las 3 de la madrugada estuve sin poder conciliar el sueño, dando vueltas en la cama, mientras pensaba que mi celular anuncia "tormentas fuertes" desde hace 4 días por lo menos y nada de eso ocurrió, apenas algún chaparrón aislado. Pese a todo, no me levanté excesivamente tarde, no tenía sentido perder toda la mañana por una noche cuasi-desvelado. Me desperté medio zombie, pero seguí la rutina diaria en estos días de sequía informativa y siempre buscando algo interesante para publicar en mi diario digital. Espero que los próximos días sean más agradables para salir a la calle y no haya que gastar suelas con 40 cuadras diarias y una pesadez atmosférica que nos hace permanecer en nuestras casas todo el tiempo que podamos, a salvo de las altas temperaturas. Punto final.

Adiós domingo

Domingo por la tarde en Lobos: Una jornada más, ya casi por dar comienzo a la segunda quincena de abril, y pasada por agua. Hace como tres d...