29 de junio de 2019

Punto final a los primeros 6 meses de 2019

Sábado por la mañana en la ciudad. Por suerte, puedo decir que estoy en franca recuperación. Finalmente me decidí a ir al médico, algo que no me agrada, y me diagnosticaron tengo un principio de fiebre que requiere tomar ciertos remedios. Creo que no me cuidé lo suficiente en este crudo invierno en ciernes, y en este contexto se vio resentido mi trabajo. No siempre uno puede funcionar al 100 %, es algo que se aprende con el tiempo. Sobre todo cuando tu salud está en juego, y no podés joder con eso, lo más sensato es esperar porque no se trata de una enfermedad crónica, hay que guardar reposo y no salir demasiado a la calle. Y este día en particular, se presenta particularmente desapacible, con lloviznas, mucho frío, y escasa actividad para cubrir. Una postal típica del invierno que comienza a despuntar. 

Por esos motivos, este fin de semana lo transitaré tranquilo, cubriré todas las actividades que pueda,  y otras lamentablemente quedarán para otra ocasión. Siento un poco de desgano por ese embotamiento que se produce estar enfermo. Pero no será la primera o la última vez que suceda. Muchas veces en los períodos de letargo, cuando de tirás en la cama a  descansar un poco el cuerpo, entrás en una fase casi onírica, como si tu vida transcurriera por un túnel, y fueran apareciendo diferentes recuerdos de un pasado que supo ser feliz.

Cuando fui a la farmacia me dio la impresión de que había mucha gente solicitando el mismo tipo de remedios, de hecho nos solemos enfermar más en invierno que en verano. Los humanos tenemos aspiraciones de trascendencia o "inmortalidad", y en realidad nuestra salud es demasiado frágil para esperar algo semejante. Hoy me despierto con otro día nublado y lluvioso, y eso tampoco te pone muchas pilas. Junio ha sido un mes muy llovedor, bastante convulsionado por cierto, y lo concreto es que ya se consumió la primera mitad del año. Ya quemamos los cartuchos de los 6 meses de 2019, y lo que vendrá tendrá una impronta de campaña política, que será agotadora para todos, hasta que finalmente el octubre el pueblo decida con su voto las nuevas autoridades. Yo soy muy escéptico, honestamente me da igual quién gane, porque me han defraudado sistemáticamente. Punto final. 

27 de junio de 2019

Un jueves con cama, enfermo y con mucha tos

Jueves por la noche en la ciudad. La verdad es que no pude escribir nada en los días anteriores, porque me sentía enfermo, con tos y flema, y una congestión nasal que me fastidiaba terriblemente. Todavía estoy intentando recuperarme, lo que rescato como positivo en que durante este ciclo de convalecencia ni se me ocurrió encender un cigarrillo. Precisamente hoy, mi médico de cabecera no atiende, razón por la cual deberé esperar hasta mañana, o si evoluciono bien por mis propios medios, no será necesario ir al consultorio. Todos los inviernos me ocurre un episodio de este tipo, no falla. Puede ser antes o después, pero en algún momento hay que acudir a la farmacia para buscar antibióticos o antigripales que puedan paliar el "status quo".

En fin, fuera de lo que les acabo de comentar, estoy tratando de cumplir con mi trabajo y de llevar mi vida con normalidad, porque en definitiva lo que padezco tampoco es tan grave, es cuestión de cuidarse de los días extremadamente fríos e inhóspitos. A veces uno se cree "Superman" y te encontrá con estas cosas, con que los pulmones, las garganta, y todo tu cuerpo te empieza a pasar factura. Y tengo 40 años. No quiero ni pensar qué sucederá si Dios me concede vida por un tiempo más.

Tengo el cuerpo agotado y cansado, y creo que lo mejor será tratar de descansar un poco en la cama luego de la cena. Cuando te pasan cosas como ésta, te das cuenta de lo que es realmente importante, estar sano, y no todas los objetos que te puedan rodear. Tener una familia. Tener amigos. Tener yerba para el mate. Una ducha caliente...y podría seguir enumerando.. 

Estar enfermos nos pone a la mayoría de malhumor, porque debemos estar encerrados o recluidos en el hogar y salir solamente por cuestiones laborales. Cuando estás jodido de la garganta, una taza de café bien caliente se disfruta mucho más, eso sí. Por todos los motivos que les acabo de exponer, hoy anduve a "media máquina", no pude aprovechar plenamente el día, y por si todo esto fuera poco estoy padeciendo el frío, otra razón más para meterse en la cama y no salir hasta mañana. Desensillar hasta que aclare. Punto final.

22 de junio de 2019

Algo personal para quien lo quiera oír


A veces siento que en este blog, aunque lo haya hecho de manera inconsciente, fui contando la historia de mi vida desde 2005 a esta parte. Desde hace un par de meses tomé la decisión de "bajar un cambio" y  tomarme las cosas con más calma, lo cual no es fácil porque a menudo me dejo ganar por la ansiedad y la estrechez económica que me afecta al igual que al resto, lo cual no deja de preocuparme. Las oportunidades llegan cuando uno menos se lo espera, pero también es cierto que hay que tener la intuición necesaria para no dejarlas pasar. En Lobos hay mucha gente talentosa que merecería un mayor reconocimiento, y por otro lado hay otros que se creen grandes artistas y son una pantomima, víctimas de su propio ego. La vanidad se nota muchísimo en un pueblo chico, y trae consigo el inevitable chusmerío, esa letanía de meterse en la vida ajena y de juzgar a los demás sin mirarse el ombligo antes. Hagas lo que hagas, igual te van a criticar, por esto o por aquello. No se puede dejar conforme a todo el mundo, ni lograr caerle en gracia al resto de los habitantes de "la aldea". Pese a todo, no reniego del lugar donde vivo porque aquí coseché mis mayores afectos y eso te genera un sentimiento de pertenencia difícil de explicar. 

En rigor de verdad, lo que digan de mí poco me importa, siempre que no se metan con mi familia ni con mis acciones privadas. Mi laburo tiene bastante exposición pública, pero trato de no pensar en eso al momento de levantarme cada mañana, sino en hacer lo que me corresponde e ir pensando proyectos e ideas nuevas para no tener la sensación de estar siempre parado en el mismo lugar.

No es saludable tampoco intentar la aprobación de la sociedad, porque en tal caso estaríamos cayendo en la hipocresía y la falsedad de palmearle la espalda a todo el mundo y sonreír, esa sonrisa calcada de una publicidad de pasta dental que cualquiera puede reconocer que no es sincera. En eso estaba pensando, mientras me preparo para afrontar con todo el inminente julio. Hay cosas de esta ciudad que me gustaría preservar, como la tranquilidad y los amigos de la infancia, pero quienes hemos vivido en grandes zonas urbanas alguna vez sabemos que hay que tratar de rescatar los pro y los contra de ambas variables para encontrarle sentido a la ciudad donde vivimos e interactuar con los demás de un modo inteligente. Si continúo escribiendo en este espacio desde hace 14 años, es porque lo considero una manera de fijar posición ante determinados temas, de distenderme saliendo por un momento de aquello que concita mayor atención mediática. Y pienso seguir estando aquí, detrás de la trinchera, hasta que yo mismo decida entrar en un impasse. Punto final.

20 de junio de 2019

Cuál es tu bandera?

En un año electoral cualquiera, resulta difícil abstraerse a lo que sucede en la "rosca política". Sin embargo, todos los discursos, los spots publicitarios, y las puestas en escena que pasaron o que vendrán pasarán a un segundo plano cuando llegue el "filtro" de las PASO. Es una manera en la cual cada espacio político puede medir fuerzas y posicionarse entre las preferencias de los votantes.

Y hoy, que es una fecha patria, uno se pregunta cuándo lograremos salir del letargo y la mediocridad, para continuar modestamente con el legado de nuestros próceres. Con el país que ellos soñaron. Se jugaron la vida para que dejemos de ser una colonia y comenzar a despuntar el anhelo de una República. Me pone muy triste ver cómo todo el ideario de nuestros patriotas hace agua con el egocentrismo y la vanidad. Cada uno debería pensar, cuál es su bandera. Qué ideales enarbola para construir un futuro mejor. En la Argentina abunda la soberbia, por ese motivo nunca llegaremos a ser nada hasta tanto aprendamos a escuchar al otro, a comprender que la construcción de la nación es un proceso colectivo. Importa más el hecho de lucirse y de mostrar superioridad ante el resto, que sacar provecho del talento que cada uno tiene para un proyecto superador. Ya ni me importa si son kirchneristas o macristas, hagan algo, salgan a la calle cuando se termine la campaña, muestren lo que son capaces de hacer, recorran Lobos, vean que la gente está pasando hambre. No hay una excusa valedera para no hacerlo. Una cosa es un frente amplio, otra es una bolsa de gatos donde todos están metidos para asegurarse un lugar en la lista de candidatos. Qué quieren que les diga, la incontrastable realidad me demuestra que a veces no aprendemos más, seguimos creyendo que tomando un café se resuelven las desigualdades e inequidades de 40 millones de compatriotas que no pueden esperar a mañana, porque el tiempo es hoy. 

La Bandera es un símbolo patrio que nos identifica y nos distingue ante el mundo, no es una camiseta de fútbol, es la enseña que Belgrano plasmó en su esencia y que traía consigo un aliento de libertad. Esa libertad que hoy ejercemos a medias, porque no podemos hacer todo lo que quisiéramos, y ese es uno de los motivos por los cuales estamos frustrados, de mal humor. Además, somos un país que no aprendió a reconciliarse con su propia historia. Una Argentina que ve al pasado, precisamente, como algo que "ya no es", pero no como una lección aprendida para no volver a lo mismo. Hasta tanto no dejemos de pensar que un líder mesíanico nos va a salvar de la malaria, seguiremos siendo víctimas de nuestra propia trampa. Punto final. 

17 de junio de 2019

Vuelta de página para un fin de semana largo signado por la lluvia

Un fin de semana horrible en Lobos, con lluvias intensas y truenos que dan miedo. Obviamente no es el mejor escenario para salir a la calle, a menos que tengas que hacer una compra de comestibles. En casa se terminó la yerba hoy, y estamos esperando que amaine la tormenta para ir a buscar un paquete, junto con algo de carne para la cena. Por lo demás, nada nos falta, gracias a Dios contamos con las provisiones necesarias para tirar hasta mañana. No salgo de mi asombro por las alianzas políticas, aunque debo decir que hace rato perdí la capacidad de asombrarme por cualquier cuestión vinculada a nuestra vergonzosa clase política. Está claro que no los une el amor, sino el espanto. Están quemando las naves, saben que se la juegan en las PASO, que el país está en caída libre, y todo lo que a diario padecemos. No escuché  a ninguno que se le caiga una idea factible y coherente. Para que  no nos agobie de el parloteo de los señores de traje, es necesario que todos tengamos un poco de distensión, por lo menos gozar del "privilegio" de tener luz y ver boludeces por televisión, algo que nos fue vedado ayer con un corte de más de 10 horas que nos tuvo sumidos en un estado deprimente. Y cada uno trata de adaptarse a la realidad que le toca atravesar, que dista mucho de aquella que desearía tener. Nadie se acuerda de Güemes hoy, ni siquiera los especialistas en sumar feriados que dejan otro día más para la haraganería. Por otra parte, no creo que ninguna de las dos principales fórmulas a nivel nacional gane el primera vuelta. Por lo cual deberemos votar nuevamente entre el menos peor.

Sólo espero que mañana sea más provechoso y pueda seguir trabajando como lo vengo haciendo, realmente trato de tomarme en serio el laburo porque deposito mi motivación y mis ganas en ello. Además, nadie pagaría un mango por un medio informativo mediocre. A wveces ha sucedido que algo no me salió como lo esperaba, y es frustrante, sobre todo si vos estabas convencido de haberlo realizado bien. Por tal motivo, siempre que redacto algo, lo corrijo todas las veces que se requiera para que el texto vaya tomando forma, y sea ameno al lector. Los recursos que los periodistas aprendimos en las aulas, al igual que en cualquier otra profesión, los volcamos en el quehacer cotidiano, buscando noticias que sean de interés público y no de una minoría. Ya van 16 años de dedicarme a esto, y uno aprende un poco a fuerza de los golpes que te da la vida, o de quienes te rodean. Cuando sentís que estás haciendo un buen producto, estás tranquilo, más allá de lo que el resto pueda pensar. Porque la responsabilidad de comunicar es importante, y hay que transitar un largo camino para lograr ser cada vez más eficiente. En ese proceso estoy. Punto final. 

16 de junio de 2019

Apagón masivo y un día de furia

Un domingo completamente inusual en Lobos, con el peor apagón de los últimos 30 años, cuando el último tramo del gobierno de Alfonsín nos tenía acostumbrados a los cortes programados. No recuerdo qué hora era de la mañana, quizá alrededor de las 9 de hoy, cuando me percaté de que algo no andaba bien al intentar encender el velador. La misma escena de frustración de repitió con las teclas de las luces del baño, mientras llovía intensamente. Fue así que estuve incomunicado en mi propia casa durante buena parte del día, hasta que me harté de la situación y decidí ir un rato al bar donde concurro habitualmente, que tiene grupo electrógeno. Caso contrario, este texto que ustedes están leyendo no sería posible. Los semáforos del centro no funcionan, la lluvia no da tregua, no hay Internet en los celulares... fue así como tuvimos que recurrir forzosamente a los antiguos mensajes de texto (SMS), que supimos conocer. La verdad es que, especular con un sabotaje o una mano negra, tiene poco de verosímil, lo cierto es que más de la mitad del país sigue sin luz, junto con algunas áreas de Uruguay. Nunca vi algo así, se los aseguro. O tal vez lo viví siendo muy chico y por tal motivo lo recuerdo vagamente. Mucha bronca, mucha incertidumbre, porque nadie te puede confirmar fehacientemente cuándo volverá el suministro. Y si te vas de tu casa mejor que sea por un lapso breve, ya que los chorros probablemente aprovecharán la situación para desvalijarte todo. La verdad es que llega un punto en el cual perdés la noción del tiempo, excepto por la luz natural que más o menos te da la pauta conforme va cayendo la tarde, y en tal caso mejor preparar las velas, no sea cosa que tengamos que tantear las paredes de los pasillos como si fuéramos ciegos. Velas en mano, entonces, a afrontar aquello que los lobenses solemos llamar "tardecita". Punto final.   

14 de junio de 2019

Declaración de principios (parte 5)

Estoy en una etapa de mi vida en la que trato de reconciliarme conmigo mismo, de no autocastigarme tanto cuando las cosas salen mal. Y procuro adoptar un estilo de vida que incorpore viejos hábitos que había abandonado. Ya no escucho más música pop, le estoy dando duro al heavy metal, a los próceres del rock, que son los que me provocan adrenalina y te hacen sentir vivo. Por supuesto, es una cuestión de gustos. 

De las personas que me rodean, no espero nada de ellas, excepto que sean familia o amigos. Todo lo bueno que esté por venir será por añadidura. Como se dio con el programa de TV que empecé este año... sinceramente no lo esperaba, y es una alegría y una responsabilidad poder hacer algo interesante en la tele. 

Aprendí a vivir de un modo más racional con la guita que tengo, si puedo me doy algún gusto, y caso contrario no hay nada esencial que me falte, gracias a Dios. Por ese motivo, considero que es bueno empezar a desapegarse, como mencioné en una nota anterior. 

Estoy leyendo más, redescubriendo el ávido lector que supe ser en mi adolescencia, con grandes autores como Paul Auster, Osvaldo Soriano, Vargas Llosa, y por supuesto, Eduardo Galeano. No coincido con las ideas políticas de Vargas Llosa, por ejemplo, pero no soy tan obtuso como para no admirarlo como escritor. Me tomo mi tiempo para la lectura, voy recorriendo las páginas de un modo que me permita comprender el arte de la literatura, que yo cultivo modestamente con algunos cuentos que aún no fueron publicados. 

Tenés que comprender que sólo la gente que te quiere es la que va a estar con vos siempre, en los buenos y malos momentos. Parece sencillo, pero hay mucha hojarasca dando vueltas. Ultimamente sólo me conecto a las redes para enterarme de las noticias y para hacer algún comentario si es que cabe, nada más. Trato que el celular no sea un artefacto que me quite tiempo para hacer cosas más productivas. Yo administro mis ratos de ocio, yo decido qué hacer, no voy a dejar que un teléfono lo haga por mí. La tranquilidad de saber que el camino transitado te lleva a buen rumbo, es lo que, a la larga, te va a gratificar. Punto final. 

12 de junio de 2019

No dejarse llevar por la desesperación

Miércoles por la noche, una jornada cálida y con una humedad pegajosa que se impregna por todos lados. Hoy tuve un día bastante agitado, porque había perdido mi cámara de fotos y tal situación me tenía muy angustiado, es una de mis herramientas de trabajo. Finalmente, la encontré en un negocio que fui y allí se había caído, pero en ese interín estuve averiguando precios en las casas de electrodomésticos. Ya casi ni se venden las cámaras digitales tipo pocket, porque la mayoría de la gente utiliza el celular. Sólo en un comercio tenían una disponible, pero valía cerca de 8.000 pesos y me pareció una locura pagar semejante suma por algo que no amerita dicha cifra. El mismo modelo (usado), lo vi en una publicación de Facebook a 1.200 pesos. Por supuesto que en la medida de lo posible siempre es mejor comprar un producto nuevo, pero no todos tenemos esa solución a nuestro alcance.

Los insumos que se emplean para el periodismo digital suelen tener un costo considerable, actualmente no estoy en condiciones económicas de comprarme una cámara profesional Nikon o Canon, pero me las rebusco con los recursos que tengo. Las inversiones a realizar para que el trabajo quede prolijo también incluyen el software adecuado para editar y retocar las fotos, de forma tal de otorgarles calidad y nitidez.

Por otra parte, el incidente de la cámara me llevó a pensar cómo uno se desespera de repente ante este tipo de cosas, que pueden sucederle a cualquiera. Un persona extravía o pierde un montón de objetos en un determinado plazo, porque es normal que pase, aunque procures mantener el orden y guardar todo meticulosamente. Si me hubieran asaltado y robado mis pertenencias, mis herramientas de laburo, hubiera sido aún peor porque las chances de recuperarlas serían nulas. Lo que pretendo expresar, es que me hice mala sangre por algo que podría haber ocurrido, y porque en esos momentos no podés tener la cabeza fría para recordar el último lugar donde viste eso que se te perdió en el camino. 


De vez en cuando, es bueno dejar el ego en un rincón y darnos cuenta de que no somos el centro del universo. Dentro de unos años (sólo Dios sabe), nadie se acordará de nosotros, porque la vida sigue, y como cantaba Charly García: "Mientras miro las nuevas olas/yo ya soy parte del mar". La novedad, como sostengo siempre, es efímera, y me puse a pensar en ello leyendo un ensayo notable de Beatriz Sarlo, "Instantáneas" (1996). En el libro se aborda el fenómeno de la posmodernidad (en realidad no sé si denominarlo fenómeno), el reciclaje eterno de la moda, el hecho de que todo vuelve, como sucede ahora con el promocionado furor de los discos de vinilo. Quién sabe qué sucederá dentro de cinco o diez años, sobre todo porque las proyecciones indican que la brecha social se ensancha y hay un grupo minúsculo de gente que tiene la guita y el resto del rebaño que recibe el "chiquitaje", las migajas. Sin embargo, esto no es una queja, es una observación basada en las desigual distribución del ingreso. Pero me estoy yendo de tema: Sarlo, en el libro antes mencionado, se detiene en la estética de los shoppings, en aquellos aspectos que hacen de los centros comerciales un "no-lugar". Podés pasarte el día entero dando vueltas en el Alto Palermo, al fin y al cabo, a nadie le importa. Lo que importa es que gastes guita, que consumas: obviamente esto no es nuevo. Pero un shopping (también denominado "mall"), es el ícono del capitalismo. No importa si sos de la Villa 31 o de San Isidro, mientras saques la billetera o la tarjeta de crédito, sos bienvenido. En ese sentido, la lógica del shopping tiene un particular sentido de "inclusión".


Podría abundar en el asunto, pero prefiero dedicarle más tiempo a este tema, una vez avanzada la lectura del libro, y sin dejarme vencer por el sueño.

Para concluir, como podrán inferir, hay pérdidas mucho más importantes que calan hondo, porque son irreparables y no hay consuelo que pueda mitigar la tristeza. No hay forma de volver sobre tus pasos y dar marcha atrás. Lo de hoy fue una mera anécdota que tuvo un buen final, pero me hace pensar en la necesidad cuidar a nuestros viejos y seres queridos, porque no los tendremos para toda la vida, y esas son las pérdidas que más duelen. Quizás, las únicas que realmente merecen padecer dolor. Punto final.


11 de junio de 2019

Un nuevo ciclo: Llegué a los 40

Martes lluvioso en la ciudad. Ayer fue mi cumpleaños, y ante todo quiero agradecer a todos los amigos y conocidos que me saludaron por tan magno acontecimiento. La verdad es que llegué a los 40, me siento feliz de estar vivo y precisamente quiero que al descorchar década nueva, la vida me sorprenda en esta vuelta de página, dado que se abre un nuevo capítulo que probablemente tendrá experiencias de todo tipo que aún no me ha tocado afrontar. Confieso que todavía no me "cayó la ficha", se me vienen encima una pila de años que reflejan todo lo que fui, para llegar a ser lo que soy. Me acepto tal cual soy, pero sigo siendo bastante autocrítico ante ciertas cosas.  

Compartir un asado con tu familia, que te demuestren día a día su cariño y apoyo incondicional, es muy gratificante. Cuando era un adolescente y veía personas de 40 años me parecían viejas, y quizás de algún modo yo ya lo soy también. Por algo la juventud es el divino tesoro, un suspiro casi por su brevedad y en la mitología vemos como el mayor anhelo de los dioses y ninfas era ser eternamente jóvenes. Es obvio que hace rato dejé de ser un pendejo, que tengo un sobrepeso de 15 kg, que los cigarrillos me mancharon los dientes, que las canas cubren cada vez más mi modesta cabellera. Por el momento no me estoy quedando pelado, pero la calvicie a determinada edad siempre es una amenaza. Me esperan otros horizontes y desafíos, otra manera de entender la vida: mucha gente vive sólo porque le continúa latiendo el corazón, casi por inercia. Se lo pasan haciendo zapping en la tele o viendo gansadas por celular. En fin, allá ellos, yo lo que tengo en claro es que debo que aprovechar el tiempo que me quede por vivir para conseguir objetivos que me permitan superarme. Metas que quedaron pendientes en varias décadas donde no tenía decidido hacia dónde quería enfocarme, o cómo conseguirlo. Pues bien, creo que, en parte, plantear esto como un nuevo ciclo hace que trates de templar tu carácter, de ser firme pero conciliador a la vez, de buscar un equilibrio. Tarde o temprano, con mucha voluntad, confío en que se puede lograr. 

No me gusta hablar demasiado de mí, pero debo reconocer que el 10 de junio no fue un día más, y hay motivos para pensar que las cosas pueden mejorar. Refugiarse en el trabajo que es lo que nos da el sustento, en la familia que es quien nos respalda siempre, es una forma de establecer prioridades. No pienso en saltar en paracaídas, ni en viajar por el mundo, ni en ninguna aspiración desmesurada. Porque en realidad, si no llego a tener la posibilidad de viajar alguna vez, no me quita el sueño, y pondré énfasis en conocer nuestra querida Argentina. Por sobre todas las cosas, lo que nos brinda a la mayoría cierta satisfacción, es ver que podemos realizar acciones concretas por nosotros mismos. Punto final.   

8 de junio de 2019

Pensar en uno mismo no es ser egoísta

El Día del Periodista lo pasé trabajando(al igual que los días subsiguientes), y a decir verdad creo que es la mejor manera de honrarlo y celebrarlo. Y para fechas como estas, siempre es gratificante recibir saludos de amigos o de seres queridos. Son quienes ven a diario todo aquello que hacés y para lo cual dedicás tu vida. 

Estoy en un proceso de ordenamiento de prioridades. Ya no le doy importancia a determinados objetos como antes, trato de cultivar una vida más minimalista, desapegarme de a poco... pienso que es lo más sano para todos. Cuando reflexionás acerca de la cantidad de cosas que tenés y que se han vuelto obsoletas o inútiles, te das cuenta de aquello que realmente vale la pena. Muchas veces lleva tiempo descubrirlo y asimilarlo, pero cuando lo lográs te cambia por completo. No necesito más discos, ni libros, ni ropa,  ni un celular más, ni cualquier aparato. A menos que los mencionados objetos se pierdan o se rompan, ya no me interesan. Creo que el mejor momento del día es cuando cae la noche, y dejás de lado la vorágine para dedicarte un tiempo a pensar en vos. Que no es una actitud egoísta, porque si no te planteás en qué dirección querés ir, nadie lo hará por vos.

La mayoría de nosotros contamos con las herramientas para realizarnos y ser felices, lo que ocurre es que no siempre las tenemos a nuestro alcance, o a simple vista. Abundan las historias inspiradoras de personas comunes como nosotros, que viven con lo puesto y no necesitan nada más. No estoy diciendo tampoco que haya que llegar a esa instancia.
 Simplemente llega un punto en el cual te cae la ficha y empezás a recalcular, a despojarte de determinadas cosas y personas. Los resultados no son inmediatos, es un proceso. Pero confío que voy por buen camino. Punto final

6 de junio de 2019

Vísperas del Día del Periodista: razones para sonreír


Mañana, 7 de junio, se celebra en Argentina el Día del Periodista, y es un momento propicio para reflexionar sobre nuestra labor y la de los medios de comunicación. Pero quizás, si lo hiciera metódicamente, sería juez y parte, porque soy periodista y todos los días trato de honrar la profesión, como lo hicieron quienes nos antecedieron. 

Tengo la suerte de haber elegido hacer esto, no fue algo que me impusieron, mi familia me dio libertad para decidir qué quería estudiar. Por supuesto, una vez terminada la carrera, no todas fueron rosas: hubo que remarla bastante para hacerse en lugar entre mis colegas, y para comenzar a ganar algo de dinero con mi trabajo. Con los años las expectativas cambian, pero no hay que perder ese fuego sagrado que nos incentiva a seguir. Yo aposté al periodismo digital, y conté con la ayuda inestimable de mi padre, quien apoyó el emprendimiento. Mi vida profesional se divide en dos etapas: primero tuve un diario que se llamó Lobos Digital (de 2006 a 2017), y luego el medio actual, Lobos 24 (de 2017 en adelante). Además de buscar una ganancia como cualquier laburante, hubo que invertir para brindar un contenido acorde con los tiempos que corren, y después de varios meses pude amortizar el costo. 

A veces pienso que la opinión pública demanda demasiado a los periodistas, ante el escenario complejo que estamos viviendo, y sobre todo porque cuando pegás una buena nota sos Gardel, pero si te equivocás no te lo perdonan. Pero son las reglas del juego, hay que lidiar con eso, ser humilde pero sin falta modestia. Ser consciente de lo que valés pero no "creértela", no dejar que el ego se imponga. Afortunamente, no es algo que me suceda con frecuencia. Trato de mantener los pies sobre la tiera, y será la la sociedad quien juzgue el trabajo que hago. Lo único bueno de volverte viejo es que ya no se aprovechan de vos y te estafan como antes, si es que aprendiste algo de la vida. Informar es una responsabilidad que tenemos ante los lectores, y somos humanos como cualquiera. Debo decir que nunca tuve mayores problemas con las notas publicadas, excepto con alguna gente maleducada y irrespetuosa, que no se hacía cargo de lo que había dicho en el grabador. 

Seguramente, conforme pasen los años y si Dios me da vida suficiente, deberé adaptarme a nuevas formas de comunicar, porque en estos tiempos frenéticos, de redes sociales, de noticias falsas que se viralizan, me queda mucho por aprender. En realidad, nunca dejo de hacerlo. Aprendo de las críticas, siempre que me las hagan saber con altura y respeto. Para finalizar, quiero agradecer a mis anunciantes y clientes, que son el principal sostén para que la rueda siga girando. Punto final. 

5 de junio de 2019

Objetivo número uno: no claudicar


Hola gente, como va? Me temo que este mes no será tan productivo como el anterior en materia de textos para el blog, probablemente porque la campaña política en ciernes me insuma demasiado tiempo. Por motivos de trabajo, he llegado demasiado cansado como para garabatear algo sobre el teclado de la PC. El domingo es, por lejos, el peor día de la semana, aunque es seguido de cerca por el lunes. Muchas personas de mi entorno con quienes he abordado temas cotidianos como éste coinciden en mi diagnóstico, y casi todas admiten sentir esa depresión y melancolía instrínseca de la jornada dominical. Hay quienes encuentran solaz y esparcimiento en el fútbol, ya sea practicando este deporte, viendo un partido por TV o escuchándolo por la radio. Como los lectores saben, en otras oportunidades he confesado mi desencanto con el fútbol, y con todo acto público que provoque la enfervorización de las masas. Por supuesto, esto no quiere decir que reniegue de lo popular, pero cuando algún hecho trae consigo la irracionalidad y el descontrol masivo, a favor o en contra, es preferible huir del rebaño. No me imagino ovacionando a un político en un acto partidario, por ejemplo. Pero quizás sí me sienta parte de la multitud en un recital de rock, donde se supone que todos los concurrentes están ahí por el mismo motivo.

El invierno llegó anticipadamente desde mediados de abril, y los bruscos cambios de temperatura siempre terminan pasando factura. Siempre trato de no pensar en el lunes, en la rutina, en la vorágine, en levantarse temprano... ¡en fin, en tantas cosas! Sinceramente no pude aprovechar demasiado mis ratos libres, llega el viernes y uno se imagina un fin de semana distendido y visitando amigos, pero por distintos motivos a veces no se da de esa manera. Ya habrá oportunidad, desde luego, de planificar un poco más las cosas para hacer que ese tiempo libre rinda un poco más.
Los días de frío me dan ganas de quedarme en casa, acurrucado en la cama, debajo de una capa de frazadas, y escuchando la radio con el volumen bajito. Pero como ustedes saben, los domingos la radio no tiene mucho para ofrecer que no sea fútbol.

 Por supuesto, mi ánimo y voluntad puede variar en las próximas horas, y nunca hay que descartar la posibilidad de quedarse en casa escuchando música tirado en la cama en los momentos de ocio y descanso, hasta que el sueño comience a envolvernos. O engancharse con una película que pasan en la tele. Como verán, cuando uno va envejeciendo, las expectativas que se va creando son más modestas. O en todo caso, son más cercanas a la realidad y alejadas de los ideales. Me parece muy meritorio que una persona tenga ideales y que los sostenga, siempre que tenga claro lo que son y el abismo que los separa de la realidad. En fin, para el próximo posteo prometo recargar las pilas, afinar la puntería y darle forma a todo el momento que estoy viviendo y que deseo compartir con ustedes. Me siento satisfecho por varios objetivos que, poco a poco, voy concretando. Un abrazo a todos lo que visitan (y leen) este humilde espacio, y sigamos manteniendo este blog para comunicarnos. Punto final. 

2 de junio de 2019

Ultimos 6 meses de 2019

Hola amigos, cómo están? La verdad es que estoy agotado luego de haber hecho la cobertura periodística del desfile de nuestra ciudad. Pero de ningún modo me quejo, puesto que es la profesión que elegí y que probablemente me acompañará el resto de mi vida. 

Es demasiado pronto aún para hacer un juicio de valor sobre esta jornada de fiesta para los lobenses, en cuanto a qué se podría haber corregido, qué fue lo que dio buenos resultados... en fin, se trata de un evento que es una suerte de "vidriera" del amplio espectro social de Lobos y que en buena medida refleja nuestra idiosincrasia y la de la sociedad en su conjunto. La única crítica que -a mi modo de ver- puedo hacer, es que debería haberse realizado en la Avenida Alem, para no entorpecer al tránsito en las calles de mayor circulación de vehículos. Para mi sorpresa, en esta oportunidad el desfile no se prolongó excesivamente como el año anterior, lo cual es un punto a favor. La gente se cansa de estar tantas horas detrás de un vallado, si bien es un evento que a todos nos agrada presenciar. 

Cambiando de tema, estamos entrando en la segunda mitad de 2019, y no faltará demasiado para que la campaña política comience a entrar en ebullición, tanto en Lobos como en los distintos estamentos. Los espacios políticos en los medios son pagos, de manera que -llegado el momento- pasaré un presupuesto a los candidatos, y si están disconformes, lamento decirles que no tendrán lugar en mi diario digital ni en el programa de TV que estoy haciendo, porque yo me gano el mango como todos y no hago beneficencia. Me parece lo más razonable para las dos partes, jugar con reglas claras. Nunca les he presentado a los candidatos de turno un presupuesto exorbitante o desmesurado, está dentro de lo esperable. Pero bueno, yo no puedo decidir por los demás, por lo tanto estoy tranquilo con mi conciencia en ese sentido. Hace 10 años, quizás no hubiera sido tan firme al respecto, pero estoy en una edad donde considero que mi trabajo vale igual que el de los demás.

Seis meses ya, que se pasaron volando, entre dimes y diretes. A veces reflexiono acerca de los 16 años que me dedico a esto y cómo parece ser que la historia se repite en años electorales, me refiero a las expectativas que cada partido tiene y que, por lo que me comenta la calle, tienen poco que ver con la realidad. El electorado ya no se casa con nadie y está harto de discursos mesiánicos. Todo me hace suponer, en rigor de verdad, que este testeo o "encuesta" que son las PASO, les harán piantar un lagrimón a más de uno que pensaba que corría con el caballo del comisario. Punto final.

"No me sueltes la mano", dijeron los senadores

Viernes por la tarde en la ciudad. Estoy tranquilo, pero también somnoliento, así que procuraré escribir lo que tengo en mente. Observo que ...