27 de enero de 2020

Ganaron las elecciones, lo demás no les importa

Domingo por la noche en la ciudad. El viento frío del Sur ayudó a que a esta hora del día no estemos padeciendo el calor asfixiante de las últimas jornadas, que dificulta el dormir y es un terreno ideal para mosquitos y toda clase de insectos. Estaba viendo la ceremonia de los Premios Grammy, que por lo general tiene como criterio el éxito comercial, ya que muchos artistas con talento han sido injustamente ignorados. Lo mismo puede decirse de los Oscar, con la salvedad de que la ceremonia es aún más larga y soporífera que en la industria de la música. Minutos atrás, mientras tuve que hacer un recorrido en auto por las calles de Lobos, pensaba en el estado lamentable del denominado "asfalto negro" de la gestión anterior, pero también en la desidia de las actuales autoridades para hacer un poco de bacheo, sobre todo en la calle Belgrano al fondo, antes de llegar al Barrio Las Tosquitas. En realidad, hace falta mantenimiento por doquier, pero parece ser que esta gente ganó las elecciones y por ende ya nada le importa, habiendo conseguido quedarse en su puesto por cuatro años más. 

Lo que se hizo en materia de obra pública, ya lo sabemos. Ahora bien, no pongamos excusas de que en la Provincia y Nación gobierna el peronismo y por ello no se puede hacer nada, porque es mentira. Es cuestión de gestionar, como hizo el ex Intendente Gorosito, de Saladillo, durante tantos años cuando los estamentos superiores eran de otro signo político. Prometer es fácil, con los votos en la mano. Pero la elección ya pasó, ahora se trata de gobernar y de demostrar todo el potencial que tiene Lobos. Ya perdí la cuenta de todas las veces que se debatió y discutió sobre un parque industrial y no se avanzó en nada. Seguimos en la mediocridad, y así no existe sociedad que prospere. 

Los políticos se pelean unos con otros porque (en muchos casos) viven de eso, de la boludez, en lugar de pensar para qué les otorgaron un cargo y cómo deben actuar conforme las funciones que deben cumplir. Planteo utópico si los hay. Cada uno que asume en Provincia o Nación dice alegremente que se encontró con "tierra arrasada", y ese diagnóstico los faculta para realizar un ajuste supuestamente necesario para equilibrar los números. El problema es que somos personas, no cifras o porcentajes. Pienso que uno de los pocos aciertos del macrismo fue eliminar el IVA a determinados alimentos, pero este gobierno no lo entendió así y volvió a implementar el impuesto, mientras se llenan la boca hablando de que tienen un "plan contra el hambre", un slogan más o menos parecido a "Pobreza Cero" del presidente anterior. Lo peor de todo, es que hay una sed de revanchismo y de castigar a cualquiera que piense distinto. Los peronistas decían "vamos a volver", pues bien, ya volvieron. Ahora hagan lo que deban hacer conforme la situación de vivimos, y no con el manual de militante bajo el brazo. Punto final. 

24 de enero de 2020

Enero va diciendo adiós

De a poco, enero va diciendo adiós. El devenir de los días es como el goteo de una canilla. El primer mes del año no dejó mucho para el recuerdo, al menos hasta ahora. El Gobierno ya cuenta con las Leyes suficientes como para hacer "cirugía mayor" en la sociedad. Pero me da la sensación de que los temas de fondo no se resuelven nunca, por ejemplo el narcotráfico. Una reforma del Código Penal que endurezca las penas para determinados delitos. Mejorar y ampliar la participación ciudadana. Reducir el tan mentado déficit fiscal y no emitir moneda sin control, pero no a costa de los bolsillo de las clases bajas y medias. Insisto que lo que sostuve en otra nota, este ajuste es peor que el de Macri, sólo que ha sido convenientemente maquillado y con la promesa de que nos van a "llenar la heladera", que los recién llegados a la Rosada pudieron implementar esto. Ojo, no está en mi ánimo hacer una defensa de Macri, ni mucho menos, pero los muchachos que llegaron después lo hicieron con la fusta bajo el brazo. "Vamos a darle a los jubilados que ganen la mínima un bono de $ 5000", anunciaron los cráneos que secundan a Fernández. Pero los que ganan sumas apenas superiores al haber mínimo, siempre quedan afuera, y esto puede desatar una ola de juicios en el futuro. Durante muchos años se tomó al ANSES como botín de guerra, cualquiera metía mano en la caja para financiar programas bochornosos como 678, o Fútbol para Todos. Estaba buena la idea de que el fútbol sea accesible sin necesidad de recurrir a un servicio de cable prepago, pero los K fueron tan ineficaces que ni siquiera se preocuparon por conseguir sponsors privados, toda la publicidad que se veía durante las transmisiones por TV era del Gobierno. 


Tema dos: Cada vez resulta más difícil visitar un sitio de Internet y recorrerlo íntegramente sin que exista necesidad de registrarse. Un ejemplo es la edición digital de Clarín, aunque quizás no sea el mejor porque la calidad del diario se ha ido a pique.  Para tener acceso a todos sus contenidos, se multiplican los “filtros” que el usuario debe sortear, quien a menudo acepta de buen grado la estafa pues le aseguran que ello le dará la condición de usuario “Premium”.
Hay sitios web en los cuales tales requisitos puede llegar a justificarse, por la naturaleza de los mismos. Pero en el común de los casos se trata de un modo sencillo que los responsables de la página tienen para acceder al mail del usuario (como mínimo), entre tantos datos que deberían ser confidenciales. En tiempos donde la usurpación de identidad se ha convertido en el delito de mayor crecimiento, no me hace ninguna gracia tener que dejar datos como mi fecha de nacimiento o mi DNI en un sitio de dudosa procedencia. Me importa un carajo que ellos, los responsables de las páginas, intenten ofrecer una suerte de garantía con su “política de privacidad”. Esa no es la idea. Yo no estoy enteramente a favor del anonimato en Internet, porque ello permitiría que cualquiera pudiera insultar o agraviar impunemente ya sea en foros y demás espacios que impliquen expresar una opinión. Debe existir una forma de poner límites a la violencia verbal por Internet. En determinados casos, por ejemplo, creo que todo aquel que desea dejar un comentario en un sitio o un blog tiene acreditar su identidad para que de tal modo cada uno se haga cargo de lo que dice. Pero no confundamos las cosas.

¿Y qué me dicen de Gmail? Es el mayor proveedor de e-mail gratuito del planeta. Por supuesto, para acceder a una dirección de mail es necesario registrarse. Ahora bien: me cuesta creer, a pesar de que soy bastante ingenuo, que toda la información que ellos reciben de los usuarios con los miles de casillas de mail que se activan por día no sea usufructuada por nadie. Punto final. 

22 de enero de 2020

Villa Gesell


Es inadmisible comprobar cómo una noticia que nunca nos hubiera gustado escuchar, el asesinato de un joven en Villa Gesell a manos de rugbiers, se haya convertido en un fenómeno social sin precedentes, al punto tal que la ciudad balnearia ha cobrado pésima fama  no sólo por ese crimen aberrante, si no por otros que ocurrieron con anterioridad pero que recién ahora se dan a conocer. TN abusó el boicot a Villa Gesell, hablando de “violencia y descontrol en la playa”, y difundiendo videos filmados con celulares de hechos similares que –sospechosamente, como decíamos al comienzo- salieron del ostracismo o del desinterés que había por lo que pasa en la salida de los boliches NO SOLO de Gesell, sino de la mayoría de la Costa Atlántica.

Podríamos decir que la violencia se produce por un exceso de alcohol antes de ingresar a los boliches, sumado a lo que se consume en dichos locales. Lo importante es no descuidar la mirada y darnos cuenta de que estigmatizar a una ciudad de la Costa es de un reduccionismo evidente. En Mar del Plata se suelen dar peleas peores, y más frecuentes, a la salida de bares y discotecas. Por no mencionar los robos de pungas y carteristas, que son una constante en “La Feliz” pero se incrementan en la temporada turística. Sin embargo, no deja de ser desolador para el alma que un chico de 19 años, con toda la vida por delante, haya sido golpeado salvajemente por una patota que vuelve a poner sobre la lupa el comportamiento violento de los rugbiers. Porque estas lacras que lo mataron a golpes, flaco favor le hacen al deporte que practican, el cual inculca muchos valores como el compañerismo y la solidaridad.

Prima más el acto (escupir, pegar, romper, robar), que la palabra. El habla es lo que nos distingue del resto de los animales y nos permite dirimir las diferencias que podamos tener sin necesidad de comportarnos con brutalidad. Parece ser que no podemos evitar ir al choque con el otro. Pero esto, en un sentido amplio, ha sido una constante de la Argentina siglo XXI: la falta de diálogo y la incapacidad de resolver nuestros problemas sentándonos a la misma mesa. Punto final.


18 de enero de 2020

Volver al ruedo siendo mejores personas

Sábado por la noche en la ciudad. Me encuentro cansado, sin ganas de salir a los bares o boliches. A decir verdad, hace más de 10 años que dejé ese hábito, ya que me siento un dinosaurio rodeado de adolescentes que tienen otras pretensiones propias de su edad. Y está perfecto que así sea, creo que uno debe tener sentido común para adaptarse a las distintas etapas de la vida. Si se trata de una salida familiar o con amigos, no hay problema, pero si es de otro modo ya no me seduce demasiado. Estoy vivo, y estoy sano, es lo más importante. Estoy soltero y me siento bien en ese status quo, salvo cuando sienta que puedo brindarle a otra persona un plus, habiendo superado las carencias que todos tenemos. 

No quiero estar en una relación que se vuelva demandante, que sea un "toma y daca", no me interesa eso porque ya lo pasé, y no es cuestión de hurgar en el pasado sino de comprender las expectativas que te fijás y como te relacionás con los demás. A medida que conseguís mejorar en distintos planos, podés estar en condiciones de brindar un vínculo más sano con el otro. 

Hace poco se difundió un estudio, en el cual los encuestados priorizaban como valor el hecho de ser considerados buenas personas por sus semejantes. Hay un poco de vanidad en esto, porque nos desvela que reconozcan como seres amables y serviciales. Lo cierto es que no abundan, al menos para mí. Parece que resulta difícil hallar buena gente (que de seguro la hay), a juzgar por lo que uno puede apreciar es una sociedad donde todos quieren sacar ventaja y se cagan en el resto. Existen pocas personas dispuestas a escuchar, salvo que se dediquen a ello, como los psicólogos. Durante mucho tiempo fui uno de los que daban consejos sin que me los pidieran, en lugar de limitarme a escuchar, hasta que me tocó a mí estar del otro lado y comprendí lo irritante que resulta que un tipo nos intente resolver la vida diciéndonos lo que tenemos que hacer.
El contacto personal es algo que nunca quiero perder y que pongo por encima de cualquier chat o red social donde se comparten emojis y "caritas" para expresar sentimientos que no se comparan en nada a un abrazo franco y sincero. Estamos tan pendientes de tener el último modelo de celular o del chiche nuevo que fuere,  que en pos de esas pequeñas metas consumistas sacrificamos tiempo que bien podríamos dedicar a conocer a alguien. Tan simple como eso, conocer a alguien, no importa si lo hacemos en clave de conquista amorosa o no, lo relevante es el hecho de no descuidar el contacto humano, que es lo que nos hace ser lo que somos. A veces me da escozor pensar en lo rápido que los objetos de consumo de vuelven obsoletos, y me pregunto si no nos estaremos acostumbrando a hacer eso con las relaciones humanas.

Creo que las buenas personas están en algún lado, y que sin duda vale la pena conocerlas, estar en contacto con ellas, y escucharlas. A veces nos vemos obligados a tomar decisiones contrarias a esto, es cierto, pero eso ocurre, ni más ni menos, con los que se quedan en las buenas intenciones y nunca pasan a los hechos. Punto final. 

15 de enero de 2020

Segunda quincena de 2020

Comenzamos la segunda quincena de enero, un mes que no abunda en material informativo y se dedica más a la farándula, tomando como nave insignia los chimentos y todo eso que ya sabemos. Estamos en una era en la cual todo lo que sea impreso o en papel, excepto los libros, ha caído en desuso. Yo mismo he tenido que adaptarme a estos nuevos paradigmas, por dar un ejemplo concreto, no compro más diarios en papel, ya que replican las notas publicadas en sus propios portales de Internet.


Son tiempos signados por la intrascendencia, donde cosas que habitualmente no son noticia empiezan a ocupar un lugar destacado en los medios. Esto sucede porque se cree que toda la gente se va de vacaciones y está en plan de distensión. Esto es erróneo, el común de los argentinos no tiene acceso a un merecido descanso luego de un año que resultó agotador para la mayoría. Cada vez leo menos todo lo que tenga que ver con los medios dominantes, pero no por una cuestión ideológica, sino porque veo las mismas notas y poco esfuerzo por analizar la realidad, la política económica, y todo aquello que nos afecta directamente. Ya lo sé: es probable que si reviso las notas de años anteriores en temporada estival, se repita esta cuestión. Aquel que logra diferenciarse del resto con una buena producción periodística, es quien tiene mayores chances de ser elegido por el público lector, no se puede subestimar a la gente creyendo que determinados contenidos no son de interés. Esto sucede porque prestan demasiada atención a los temas que son tendencia en las redes sociales, y que nos necesariamente dan para mucho más que eso. Días atrás vi un programa muy interesante que nos mostraba, con cifras reales, el tiempo que perdemos de nuestras vidas por estar conectados al celular, mirar a cada rato la pantalla, cuando a decir verdad debiera ser un aparato más, que no nos tenga esclavizados. Más mate y momentos compartidos al aire libre, y menos dependencia tecnológica. Punto final. 

13 de enero de 2020

Postales del verano 2020

Lunes por la mañana en la ciudad. Mientras me cebo unos mates, voy preparando el trabajo para el resto de la semana. Estamos a punto de terminar la primera quincena de enero, que quizás nos deje sabor a poco. No obstante, hay que entender que este período tuvo escasa actividad, propia de los meses de verano, y el mayor movimiento recién comienza en marzo. Escribir aquí, en este blog, es algo que no voy a cambiar. A veces podrá ser más esporádicamente, pero siempre he querido transmitir mis impresiones sobre distintos acontecimientos de la realidad. 

En este caso, nos encontramos a poco más de un mes de la llegada al poder de Fernández y de este kirchnerismo reciclado, o "neokirchnerismo". Cepo al dólar, impuestos por doquier, dos bonos a los jubilados que ganan la mínima, y luego el Ejecutivo decidirá si otorga algún aumento. Bajaron las tasas de interés, ya no es negocio tener un plazo fijo. Aunque si querés comprar algo en 12 cuotas, el precio total financiado puede superar el 100 % del valor al contado y en efectivo. Dicen que los billetes dejarán de tener imágenes de animales autóctonos y que volverán los próceres, como si eso fuera lo más importante. Lo principal es que la plata tenga valor, es decir que no se deprecie ante otras monedas. Como siempre, la farándula y la tilinguería argentina va a Punta del Este a hacer acto de presencia, pues para ellos el dólar no es un problema y eligen mostrarse sin prurito alguno. Los laburantes, si juntamos unos pesos, nos podemos ir a Mar del Plata tres o cinco días, con suerte. Por supuesto, la dirigencia K no se mostrará en la costa uruguaya como en los tiempos de Menem, porque supuestamente estamos en un estado de emergencia. Sí lo hacen los actores, actrices, medíaticos, y prostitutas VIP. 


De a poco voy acostumbrándome a este nuevo ciclo. Mucha gente que conozco tiene grandes expectativas para este año...  Sin embargo, tTodo lleva su tiempo, requiere un proceso, vamos pendulando al compás de lo que sucede a nuestro alrededor. No somos dueños de vivir como quisiéramos, quizás porque todos tenemos carencias, ya sea afectivas o materiales. En realidad, vivimos lo mejor que podemos, estamos acá, en un "jardín de gente", donde cada uno busca la manera de sentirse lo mejor posible. Yo encuentro felicidad en cosas que tal vez otra persona ni siquiera tenga en cuenta, y esa diferencia es la que hace que podamos sentirnos plenos. Básicamente, compartir el camino que vamos recorriendo en estos 12 capítulos, algunos de los cuales pondrán a prueba nuestra paciencia y tolerancia a la adversidad.

Hoy no tengo ganas de quejarme (sólo por hoy, aclaro). Creo que la vida ha sido demasiado generosa conmigo, tengo padres que me quieren, no paso hambre ni frío, y me gusta recibir la visita de amigos para compartir unos mates o un café. El secreto está en buscar un equilibrio, no dejarse llevar por los impulsos, por esas emociones que a veces nos hacer provocar daño a los demás. Desde luego, no es sencillo, a mí mismo me cuesta dominar mis impulsos, pero si no fuera así la sociedad sería un caos. Se los dejo para que lo piensen. Punto final.

10 de enero de 2020

Fito

¿Cuándo fue la última vez que la música de Fito Páez nos comenzó a resultar insoportable? Diría que hace más de 20 años. Hoy pasé por un kiosco céntrico a comprar cigarrillos, y sonaba el gran tema del rosarino, "11 y 6" (de 1985), de hecho el propio empleado del local no pudo evitar la tentación de tararearlo. Me hubiera sumado al convite, pero escuché esa canción tantas veces que ya me produce hartazgo. Lo cierto es que el último gran disco de Páez fue "El amor después del amor" (1992). Pasaron 28 años y todo el material que publicó después es absolutamente mediocre, además de que fue ignorado por las radios y los canales de recitales y videoclips que se nutren de lo más vendido en términos discográficos. Hasta Charly García, con la salud quebrantada como es de público conocimiento, pudo lograr grabar un disco digno, como lo fue "Random" (2017). Siendo Páez durante algunos años parte de la banda de Charly en los '80, está claro que no siempre "el alumno supera al maestro". Fito no levanta cabeza, es un disco peor que el otro, ni siquiera como compositor volvió a destacarse. Vive de los años de gloria en los que llenaba estadios, era tapa de las revistas de la farándula, la prensa lo adoraba  y se metió en la nariz toca la "merca" posible, pese a lo cual no ha perdido la lucidez. Es otro burgués más que les canta a los progresistas pero tiene una mansión en Punta del Este y quién sabe en cuántos lugares más. Cuando conoció la fama comenzó a rodearse de bellas señoritas, la mayoría en plan "touch & go" y unas pocas para una relación estable, aunque no me interesa demasiado indagar en ello porque es su vida personal y no su obra artística. 

Calamaro es otro cretino que se las da de intelectual y que estuvo más intoxicado que todos aquellos que mencioné anteriormente. De esta manera el sitial sagrado del rock argentino comienza a resquebrajarse. Porque los grandes de nuestra música, históricamente fueron: Charly, Spinetta, Calamaro, Fito, y Cerati. El problema es que Spinetta y Cerati están muertos, y no se avecina un recambio generacional que no pase por estos engendros como el trap y el reggaeton. No quedan solistas talentosos en el rock nacional, hay jóvenes promesas, pero les falta mucho para llegar a ganarse un lugar en el podio. Quizás haya que esperar otros 20 años para que surja un nuevo fenómeno de masas en el rock vernáculo, no lo sé. No es casualidad que los argentinos sigamos admirando tanto, y con sobrados méritos, a Serú Girán, porque fue el punto más alto de talento y virtuosismo que parió el paladar rockero argento en los '70. Punto final. 

7 de enero de 2020

Recrudece el delito, por más cámaras que pongan

Caluroso día post-Reyes en Lobos. Luego de algunos días de ausencia, retomo el contacto habitual en el blog, que en este 2020 cumplirá 15 años. Han pasado muchas cosas en esta década y media a la que hago mención. Cuando leo las primeras notas que escribí, siento el peso del tiempo transcurrido, y la falta de preocupaciones que tenía en los comienzos. Con el tiempo la vida se complejiza, se vuelve difícil de abordar, se sale de cauce. Eso sucede, en parte, porque vos tampoco sos el mismo, y no sería bueno si lo fueras. Los años traen consigo experiencia y un modo diferente de analizar la realidad, un poco despojado de la ingenuidad que todos supimos tener.

La ciudad cada vez tiene más delitos e inseguridad, y pese a que existen cámaras en abundancia (más de 60), muchos casos no logran esclarecerse, para impotencia y bronca de quienes fueron víctimas de estos hechos. Por ejemplo si tenés un comercio y te rompen la vidriera para robarte, tenés que dejar todo como estaba hasta que lleguen los peritos. Lo que se dice, un día perdido, a quién le vas a vender algo si todavía no calculaste el perjuicio económico que te provocaron. 

Hay zonas de la periferia que son "tierra de nadie", aunque sería injusto estigmatizar y decir que los robos y atracos sólo ocurren allí, ya que quienes viven en el Centro no están exentos de sufrir el despojo de sus bienes. Es evidente que muchos robos tienen una "inteligencia previa", vale decir que los delincuentes no eligieron una vivienda o un local al azar. Conocen los movimientos, saben cuándo hay gente y cuándo no. Y si hay ocupantes en la casa, están preparados para reducirlos de distintas maneras, maniatándolos, o encerrándolos en un cuarto pequeño, que puede ser el baño. Si no los amedrentan con un arma y viven para contarlo, padecerán las secuelas de tener que vivir en un estado de alerta permanente. 

Hace varios años, por motivos que nadie sabe, catalogaron a Lobos como "la ciudad más segura". Esta denominación totalmente subjetiva y carente de veracidad sólo hizo que más chorros y carteristas perpetraran su accionar a toda hora, y los funcionarios municipales de turno se apresuraron a aclarar que ellos nunca habían dicho que éramos la ciudad más segura, lo cierto es que sonaba tentador como slogan para la gilada. Pues bien, cambiamos de gestión municipal, hubo un período en el cual se logró mejorar en la prevención del delito, y ahora estamos igual que antes. La mayoría de los negocios no permiten que sus potenciales clientes ingresen con casco o capucha, dado que ello dificulta identificar rostros en caso de que sean malvivientes. Hoy por hoy, cualquier kiosquito tiene una cámara o varias, por lo cual deduzco que su costo no debe ser elevado. Antes, eran contados los negocios que habían tomado esa medida de seguridad. 

Lo que debe impulsarse y convertirse en ordenanza, es que los padres de los menores respondan patrimonialmente por éstos en los daños que ocasionen, y que si rompen un vidrio, el banco de una plaza, un cesto de basura, o lo que fuere, paguen el costo que demanda reponerlo. De lo contrario, el dinero seguirá saliendo del bolsillo de los contribuyentes que no están al margen de la Ley. Punto final. 

4 de enero de 2020

Recapitulando para no tropezar con la misma piedra

Sábado por la noche en la ciudad. De a poco me voy recuperando de la confusión que me agarré con los días de la semana, tal es así que el jueves 2 creí que era lunes. Generalmente uno se adapta conforme pasa la semana habiendo transcurrido ya los feriados de rigor. También quienes tenían alguna consulta médica pendiente debieron reprogramarla, o el propio profesional fijó un nuevo turno si es que se toma vacaciones o no. 

Me propuse bajar de peso en este 2020, alimentándome de un modo más saludable o bien ingiriendo porciones más pequeñas. Además de caminar más y hacer bicicleta. Veremos dentro de un mes qué resultado marca la balanza. 


El verano es sinónimo de distensión y vacaciones cuando uno es adolescente, pero el paso de los años le otorga una impronta más realista. Hay que seguir, y no está mal que así sea, porque el país no puede estar paralizado tres meses, ni tampoco el Gobierno puede abusar de los feriados para fomentar la vagancia y el ocio inútil. No es cuestión de renegar de todo, pero hoy por hoy, yo no sé si la pasaría bien yendo de vacaciones a la Costa y teniendo que cuidar cada moneda, ya sea en Mar del Plata o en cualquier otro sitio. En realidad, nunca busqué nada exótico ni sofisticado, pero me encanta nadar en el mar y dejarme mecer por las olas.


Me siento incómodo cuando los demás hacen alarde de su sospechosa prosperidad económica con gastos que superan los límites de lo razonable. Irse unos días a Mar del Plata está bárbaro, desde luego, aunque más no sea para salir de esta burbuja que es Lobos. Pero lo que siempre quise hacer, y algún día lo voy a concretar, es agarrar el auto, o tomarme un micro cualquiera, y bajarme en el primer pueblito que me guste, sin pensar si tiene cines, teatros, playas o boliches. Conversar con la gente, ver cómo viven, estar en contacto con otra realidad, es muy enriquecedor. Aunque a veces los contrastes nos hagan sufrir un poco.

Cada nuevo año nos brinda la oportunidad de empezar desde cero, como si todos los ciclos anteriores no hubieran existido. Es un comportamiento común pero curioso a la vez. Porque lo que puede borrar con el codo todo lo hecho en 2009, por dar un ejemplo. No obstante, es un modo que las personas tenemos de motivarnos y proyectarnos hacia el futuro. 2019 para mí no fue un año memorable, transitó cierta mediocridad, es decir: no fue un completo desastre pero tampoco marcó un hito en mi vida.

Estamos descorchando década nueva, y el tiempo fluye con una velocidad que quizás sea eje de la propia percepción que tenemos de él. Quienes tienen un crédito por pagar seguramente estarán esperando que todo se termine lo ante posible y que puedan cancelar la deuda, porque los intereses se han vuelto muy onerosos, y terminás pagando casi el doble de lo que vale el producto que compraste con este tema de la financiación. A más cuotas, más intereses. Por otra parte, se acabó la joda de los plazos fijos, ya que no reditúan lo suficiente para ser atractivos al ahorrista. El desafío será, por lo tanto, encontrar maneras inteligentes de hacer rendir la plata, en el contexto de un ajuste que incluye subas altísimas de impuestos (sobre todo el Inmobiliario Urbano y Rural) y también de las tasas municipales. Nunca me consideré macrista, pero como muchos sostienen, si Macri hubiera aplicado este ajuste ya lo hubieran quemado vivo. Punto final.

1 de enero de 2020

Primer día de 2020

Comenzamos un nuevo ciclo, y cada uno de nosotros tiene deseos y expectativas diferentes. En lo personal, la transición del 31 al 1° de enero la viví con mi familia, con esperanza pero sin euforia. Estoy convencido de que el camino se hace al andar. Por eso, espero que mis modestas aspiraciones puedan concretarse en este nuevo año. Para eso es necesario tener en claro qué es lo que pretendés lograr, y de qué manera. Reforzar el contacto con los amigos queridos que siempre te reciben con un mate. Alejarse de las personas tóxicas que siembran la envidia y la irritación. Y algo muy importante, que es comprender que las cosas no van a cambiar por arrancar las hojas del almanaque, sino por el impulso que le pongamos a la vida.

Hay que quejarse menos, pero no tragarse la bronca. Digamos que hay que dimensionar la verdadera importancia de aquello que nos molesta y se te lo podés bancar solo, mucho mejor, así no jodés a los demás que ya bastante tienen con sus problemas. Todos tenemos un talento, un don, y es momento de capitalizarlo. Lamento informarles que la vida nos es esquiva a menudo. No todo es placer y hedonismo, sino lo contrario: esfuerzo y sacrificio. Pero cuando sembrás en suelo fértil, los frutos se saborean mejor.

Otro aspecto importante es buscar ayuda cuando sentís que no podés, porque te sentís bloqueado y no podés salir del atolladero. Siempre hay un palenque dónde rascarse. Muchas veces, un consejo que te da alguien sirve para hacerte crecer como persona. Debemos estar convencidos de que todavía hay gente buena y que no todos son hijos de puta que te quieren cagar o estafar. Cada cual carga con sus miserias y tiene que hacerse cargo de ellas. Lobos tiene muchos espacios públicos gratuitos, espectáculos, muestras y exposiciones, de manera que no siempre hay que gastar guita para elevar un poco el espíritu y distenderse del diario trajín. De hecho, la mayoría de las ciudades vecinas no tienen la profusa actividad cultural que distingue a la nuestra. Me he dado cuenta de que, por mi trabajo, suelo hacer las notas y fotos pero no me detengo a observar demasiado. Ese es un punto a corregir.

2020 parece un número futurista, fuera de nuestro alcance. Me acuerdo cómo hace 30 años nos imaginábamos robots por doquier, la casa totalmente automatizada, el dominio de la informática sobre el hombre. Hoy vemos, sin embargo, que hay gente muy postergada que sigue viviendo como en el siglo pasado, sin acceso a los servicios mínimos. Y los gobernantes de turno se jactan de haber hecho una red de cloacas en tal o cual barrio, cuando es una inmoralidad que no exista en todo el país. El hambre también es inmoral. El progreso llega sólo para unos pocos, que nunca se ven afectados por el valor del dólar o por la cotización bursátil. Esos tipos están salvados ya antes de nacer, ya que provienen de una familia con un sólido patrimonio que se va incrementando mientras el resto de los argentinos no podemos llegar a fin de mes. Pero todo esto ya lo sabemos y no hay manera de pretender una rebelión contra el capitalismo. Ser solidario no debe reducirse a donar ropa o alimentos, sino a ser amables en el trato, a buscar siempre que nos florezca una sonrisa, porque la vida es eso, un breve paso de comedia y luego se baja el telón y se termina todo. 

Les deseo el mejor año de sus vidas a mis lectores, y seguramente no volveremos a encontrar en este espacio para pensar lo que viene. Punto final. 

"No me sueltes la mano", dijeron los senadores

Viernes por la tarde en la ciudad. Estoy tranquilo, pero también somnoliento, así que procuraré escribir lo que tengo en mente. Observo que ...