28 de febrero de 2019

Bienvenidos al Capítulo 3

Cada mes que va pasando es un ciclo, o mejor dicho, una manera que elegimos para medir el paso del tiempo. A veces recurro al viejo adagio de "palabras necias, oídos sordos", porque no me interesa discutir con gente que se cree depositaria de la verdad absoluta. Respetar las opiniones del otro no significa que debas estar de acuerdo con ellas. Y yo no quiero que me pretendan convencer con argumentos sin sustento. Buena parte de mi vida cambió cuando entendí esto, cuando dejé de frecuentar determinados lugares donde no me sentía a gusto, cuando dejé de hacerme cargo de lo que el resto piense de mí. 

La gente que opina sobre mi faz profesional o laboral tiene todo el derecho de hacerlo, y si consideran que soy idóneo (o no), corre por su cuenta. Cuando a mí me llamaron la semana pasada periodistas de Clarín y La Nación por el caso Paloma, yo no hice alarde de eso. Me parecía canallesco. No obstante, pensar que me tuvieron en cuenta como medio de información es gratificante y además les puse a disposición toda la cobertura que yo he hecho al respecto. Y esas cosas te ponen pilas, brindar información confiable que un medio grande quiera "levantar" (reproducir). 

Pocos lo saben, pero yo estuve muy cerca, junto con un grupo de compañeros que estudiábamos periodismo en los '90, de acceder a una pasantía en La Nación. En aquel momento te pagaban 300 pesos/dólares en negro, es decir, sin cargas sociales. Así fue que los dos diarios más leídos se nutrieron del talento de muchos amigos y luego les pegaron una patada en el culo finalizado el período de la pasantía. Un porcentaje ínfimo logró permanecer y hacer carrera en esos medios. 

Recuerdo con cariño a mis profesores de aquellos años, muy preparados para enseñar, que nos exigían bastante  porque sabían que nosotros podíamos dar más, nos motivaban a mejorar, en tiempos donde apenas se hablaba de Internet en la Argentina y había que bucear en los archivos, o en la Biblioteca del Congreso. Iba siempre a esa biblioteca, que en esa época estaba en condiciones deplorables, no había nada digitalizado, sólo un montón de fichas ordenadas alfabéticamente que vos extraías para conseguir el libro que tanto buscabas. 

 Creo que haber tenido la suerte de recibir una formación integral, con materias como Legislación de Prensa, me permitió que el camino se allanara. Y que nunca recibiera una Carta Documento por injuriar o difamar a nadie. No estoy "mirándome el ombligo", sino dejándome llevar por la nostalgia de un pasado que me forjó para ser quien soy, con errores y aciertos. Hay quienes me verán todos los defectos existentes, y otros que rescaten la garra y el empeño que le trato de poner a cada proyecto que emprendo. Punto final. 

27 de febrero de 2019

Ultima nota de febrero

Pues bien, este mes que cronológicamente es el más corto del año, tuvo una actividad inusitada que me demandó bastante esfuerzo. Pese a ello, pude cumplir con la mayoría de los compromisos laborales. Insisto, febrero se me hizo extremadamente largo, pero es propio de un año electoral con gente que va tanteando el terreno de la campaña y no quiere dar "puntada sin hilo". Tengo que aprender a relajarme más porque hay días que termino con un gran estrés y agotamiento mental, de hecho hoy cuando terminé de hacer todo lo que tenía pendiente me metí a la pileta 15 minutos  por el solo hecho de sacarme la mufa de encima aunque el agua distaba de estar cálida. No creo que en lo sucesivo tengamos días de extremo calor, sin ir más lejos esta semana tuve que cumplir forzosamente con la rutina de todos los años de buscar ropa de abrigo porque a la mañana, cuando salgo a caminar la calle, ya está considerablemente fresco (de 13 a 18 grados en promedio). 

Estoy escuchando más radio AM, tratando de esquivar los programas deportivos, que me aburren terriblemente, en parte porque no entiendo demasiado y además porque si no viste los partidos el domingo, no podés juzgar el comentario que el periodista hace sobre tal o cual jugador. El periodismo deportivo tuvo un boom en los últimos 20 años, digamos, fue así como se abrieron academias y escuelas dedicadas a su enseñanza, pero he notado que en muchos casos la calidad de la redacción de los textos es bastante pobre. Por supuesto, no soy quién para criticar a nadie, sólo se trata de una opinión basada en los suplementos de los diarios y en algunos portales de deportes. 

No hice acto de presencia en los corsos y carnavales, los detesto, cada vez me resultan más decadentes, pero respeto a la gente que  se distiende y pasa un buen momento yendo a ellos. El año pasado sí estuve, y me parece que les falta mayor brillo y despliegue, no todo es batucada y bombo. Pero bueno, es lo que hay, y debemos considerar los costos que seguramente implica mejorar este tipo de festejos populares. Además, nunca falta el estúpido que te arroja alevosamente nieve artificial en la cámara. Si se me llega a dañar, nadie me paga y pierdo mi herramienta de trabajo.

Para concluir, quiero agradecer a todos quienes se toman la molestia de leer las notas que publico aquí. Son pocos, pero buenos. Porque la mayoría llega hasta el final de cada texto y no deja la lectura por la mitad, lo cual es una buena señal. Punto final.  

25 de febrero de 2019

Crisis social y pibes sin educación

Desde hace años, la escuela se ha convertido en un espacio de contención más que de educación. Se busca que los pibes estén escolarizados (entiéndase por ello que concurran a una institución), que vayan a los comedores, y con suerte, que aprendan algo. Es un signo de los tiempos que vivimos, con familias disgregadas y chicos que atraviesan conflictos de todo tipo. Los maestros muchas veces no saben qué hacer. Es que ellos estudiaron a Piaget, Paulo Freire, y todos los grandes pedagogos, pero el mundo real es otra cosa. No es que la formación docente que recibieron sea mala, sino que no hay autores que analicen la educación en la Argentina Siglo XXI.

Como en toda profesión, hay docentes que se la juegan por los chicos y otros que dan vergüenza (de estos últimos padecí algunos). Y jugarse, no es ni más ni menos que reinventarse para que la enseñanza deje de ser un acto repetitivo y tedioso para convertirse en un acto de conocimiento. Ahora ni siquiera nos quedan revistas como Anteojito o Billiken, que nuestros padres nos compraban para las fechas patrias, no hay nada de eso. Sólo Internet y Wikipedia. Tan lejos, tan cerca. 

El que sabe leer se da cuenta al toque cuando un texto es copiado y pegado de Wikipedia. Ya no se ven en las bibliotecas todos esos chicos que consultaban enciclopedias y diccionarios, que se forjaban el hábito de buscar información. ¿Me estaré volviendo viejo? Si hasta el libro de cabecera que teníamos todos, "La tragedia educativa" de Jaim Etcheverry, tiene olor a viejo. Si a vos te dan una netbook en la escuela, el problema no es el aparato, sino el uso que le des. Los niños de hoy se aburren rápidamente cuando no se implementan estrategias aúlicas que los atraigan. Y los libros de Santillana y otras editoriales son una mierda. Compará esos textos con el viejo Manual de Kapelusz y vas a comprender lo que quiero decir. 

Precisamente, los docentes no saben que "comprender" no es lo mismo que "entender". Los alumnos entienden, pero no comprenden, que es un proceso más complejo. Obedecen si quieren, porque no sienten la obligación de hacerlo. Celular en mano, las horas desperdiciadas en el aula son horas que ese pibe no recordará de la mejor manera, sino como un breve tránsito por la ignorancia. Aprenderán aquello que les interese y les sirva, y el resto lo descartarán. ¿Cómo le vas a hablar a un pibe de Egipto o de la antigua Grecia cuando su universo es infinitamente más pequeño? ES lógico que no entienda o que no le interese. Si le hablan de su barrio, que es su lugar de pertenencia, probablemente la actitud cambiaría. Por ejemplo, hacerlos investigar sobre la historia de los barrios de Lobos. 

Reitero que esta nota no es un ataque hacia los docentes, ni pretende desacreditar su labor, sino un diagnóstico, quizás demasiado breve, de lo que veo y percibo a diario. Porque la escuela está inserta en la sociedad, no es una burbuja flotando en el aire. Punto final. 

23 de febrero de 2019

Todo se define en doce pasos

Sábado por la noche en la ciudad. Recién hace un par de horas que me puedo conectar plenamente, dado que durante el resto del día el servicio de Internet resultó desastroso. Sólo mantengo a Speedy porque me ofrecieron una promoción cuando los amenacé con darme de baja, es el único motivo. Pero a veces se torna desastroso.

La vida a menudo se parece a patear un penal: alguien te eligió para hacerlo (Dios, el destino, tu jefe, etc) y no queda más alternativa que dirimir la situación. Para verlo de otro modo, tenés que tomar una decisión en soledad. Como sucede en el fútbol, puede suceder que la claves al ángulo y sea un golazo, que el balón salga desviado y vaya a parar a las nubes, o que el arquero ataje el disparo. Lo que quiero plantear con esta parábola, es que si te lo atajan, alguien adivinó tu intención y te ganó de mano. Si sale desviado, no fue al objetivo propuesto, vale decir que la decisión que tomaste estuvo orientada sin hacer foco en lo que tenías que resolver. Y si convertís el gol, te sentís Gardel porque acertaste y te fue bien. Al igual que los penales, que muchas veces se dice erróneamente que son una lotería, decidir no es fácil. Porque el guardameta estudia al rival, intuye para dónde va a patear, sabe que en esa instancia se definen muchas cosas. Cuando emprendés la carrera para patear, podés amagar y dejar decolocado al arquero, lo cual podríamos traducirlo como que sos hábil para dar un golpe de timón antes de que el barco se vaya a pique. 

La metáfora de los penales, de los famosos "doce pasos", viene a mi mente cada vez que presencio un partido y veo la tensión inevitable entre el que defiende el arco y quien trata de vulnerarlo. El llanto, la angustia, la euforia, todo puede pasar en menos de un minuto. Te tocó patear a vos y en ese momento sólo existen dos personas, aunque el estadio esté lleno de gente. Una vez que ejecutaste el disparo ya no hay marcha atrás, la pelota no irá donde ella quiera, sino donde vos elegiste en base a tu virtuosismo o de tu torpeza. Pero, reitero, hay otro que también busca ganarse la gloria, el arquero. Por lo cual podemos deducir lo siguiente: la decisión que tomes está condicionada a la respuesta de aquellos sujetos directamente afectados de ella. Y como sucede en el deporte, de la euforia al llanto no hay tanta distancia como parece. El jugador que pateó mal seguramente pasará todo el día maquinándose, preguntándose a sí mismo que fue lo que falló. Es lo inesperado, lo imprevisible. Por eso, en la vida 2 + 2 no siempre es cuatro. Punto final. 


21 de febrero de 2019

Nacimos para correr

Siempre que busco tranquilidad, lo hago tratando de rodearme de mis amigos y de mis afectos más cercanos. En primer lugar, porque me conocen de toda la vida. Puedo hacerles una confidencia con la seguridad de que sabrán guardar el secreto. Sin embargo, lo más valorable para mí es que las personas que  mencioné antes son las que soportan mi malhumor cuando el resultado de tu laburo no sale como uno lo espera, o cuando me dejo ganar por la ansiedad. La ansiedad lo único que hace es bloquearte mentalmente, porque estás a la espera de "algo" que quizás nunca llegue, o lo haga tardíamente, en plazos totalmente azarosos. 

Es común que veamos fantasmas donde no los hay, que creamos (exagerando un poco) que el mundo se ha confabulado contra nosotros, y en rigor de verdad, más allá del aliento de tus seres queridos, sos el responsable de tus propias decisiones. Podés saborear el éxito o morder el polvo del fracaso. Son las reglas del juego. "Fracaso" es una palabra que los autores de autoayuda buscan desdramatizar, de un modo bastante simplista. Y no está bueno el enfoque, de tomárselo a la ligera, o de pretender que nada te pasó. Hasta que no te caigas no vas a aprender nunca, es de manual. Yo concibo el fracaso como una frustración. Por ejemplo, si le puse las fichas a algo que no salió como esperaba. También irrita sobremanera la "amansadora" que es la administración pública, porque para conseguir cualquier papel o documento tenés que armarte de paciencia y trajinar miles de oficinas. Ni hablar de hacer un trámite en el banco, aunque esto ya lo aceptamos porque siempre ha sido así, por lo menos desde la época de mis abuelos. 

Quizás por eso es que nos cuesta tanto estar tranquilos y relajados, perdemos infinitas horas de nuestras vidas renegando, masticando bronca, indignándonos, pagando cuentas e impuestos, y es tiempo que le podrías haber dedicado a tu familia. A los que te bancan en las buenas y en las malas. A aquellos que son totalmente sinceros como para hacerte notar que estás tomando el rumbo equivocado, y te motivan a dar una vuelta de tuerca. Esa es la gente que vale la pena, y no el comentario desubicado que un fulano pueda hacer por las redes sociales. Porque, como sostengo siempre, es fácil hacer la guerra detrás de un monitor. Punto final.   

19 de febrero de 2019

Segunda ola de calor de 2019

Estamos atravesando la segunda ola de calor de este verano, que según los pronósticos cesará entre jueves y viernes. Ni llevo la cuenta de la cantidad de botellas de agua que tomé, pero fueron varios litros. Cada vez que salía a la calle, inevitablemente volvía a mi casa con el rostro bañado en sudor. Para las compras del día, que son aquellas salidas que no se pueden postergar, usé la bici. Desde que me acostumbré nuevamente a andar en dos ruedas, no lo cambio por nada del mundo. Llego mucho más rápido a todos lados, pero como no tiene un cesto en su parte superior, si hay que comprar algo de determinado tamaño tengo que hacer el trayecto a pie para  que no se me caigan las bolsas o cajas. 

Un verano atípico, notablemente más crudo que el de 2018, por razones que sólo la madre naturaleza sabrá elucidar. Te la debo estar en Buenos Aires en un día como hoy, una ciudad frenética, con el calor insoportable del subte, puro cemento, y para zafar seguramente te tenías que meter en algún shopping con aire acondicionado. Tengo pensado viajar, pero por suerte hoy no estaba en mis planes hacerlo. Por algún extraño prodigio no se cortó la luz, teniendo en cuenta la alta demanda de energía, y cada uno se las rebuscó como pudo, con un ventilador, un abanico, metiéndose a la Pelopincho, refrescándose con los cubitos de la heladera...en fin, espero que sea la última oleada de la temporada estival, y que lo que resta del verano se mantenga con temperaturas propias de la estación, un promedio de 30/32º C. Puse la mayor cantidad de botellas posibles en el freezer, porque uno ya está curado de espanto y si hay un corte o se baja la tensión, estamos jodidos. Peor la deben estar pasando nuestros compatriotas del Litoral, aunque ellos ya están acostumbrados a marcas térmicas de 40 grados o más.

 Lo peor de todo es que estas jornadas bochornosas te cansan notablemente el cuerpo, y lo único que querés es ir a dormir cuanto antes, siempre que tengas la suerte de no tener un perro que ladra toda la noche como ocurre en mi barrio. Dan ganas de amordazarlo para poder conciliar el sueño. Alguien recuerda la crisis energética y la ola de calor de 1988, o soy el único dinosaurio? Punto final.

15 de febrero de 2019

Se baja el telón de una semana de profunda agitación social

Hoy aproveché parte del día para intentar relajarme luego de una jornada de extrema tensión, por los hechos de público conocimiento. Llevo 16 años ejerciendo la profesión y es la primera vez que me costó disociar al "periodista", del "ciudadano". Mientras tanto, siguen circulando rumores sin fundamento alguno, a la espera de que alguno compre el pescado podrido (información falsa). Gracias a Dios tengo una familia que me ha apoyado siempre en todos mis proyectos, y que cuando me dejo ganar por el desánimo hace todo lo posible para sacarme de esa situación. Pienso que nos debemos un profundo debate, ya que está tan en boga hacerlo en las elecciones. Que todas las instituciones y partidos políticos de Lobos estén representados y que se transmita por todos los medios audiovisuales, a ver si entre todos le buscan la vuelta porque así no podemos seguir. Que elaboren un documento en conjunto en el cual se comprometan públicamente a garantizar la integridad física de todos los lobenses, como así también el acceso gratuito e irrestricto a la salud mental. Y que en lo sucesivo se brinden consejos a los padres para el cuidado de sus hijos menores cuando éstos concurren a un evento social, como puede ser un cumpleaños o una reunión de cualquier naturaleza donde puede haber gente desconocida que está al acecho para perpetrar un delito sexual. 

Para despejar cualquier suspicacia, quiero dejar en claro que lo que acabo de mencionar respecto al  consumo del alcohol no tiene nada que ver con la violación de Paloma, porque desde todo punto de vista es repudiable, aun cuando la joven se encontrara en pleno uso de sus facultades. Cualquier relación sexual con una menor de edad, incluso si ésta hubiera sido consentida, es considerada un delito (estupro). 

Esto es un signo de los tiempos. En medio del desquicio en que está sumido nuestro país, que llevará décadas revertir, estos hechos no son ni más ni menos que los síntomas de una sociedad enferma que se resiste a interpelarse a sí misma. Hasta que eso no ocurra, continuaremos con los opinólogos que hablan desde una mesa de café, con la televisión que nos intoxica cada vez más, y viviendo en un estado de alerta permanente porque cada cual cuida su pellejo. Punto final.

Paloma

El hecho, y las derivaciones del caso, son tan atroces que todavía no las puedo concebir. Una chica de 14 años, violada por uno o varios sujetos, en Lobos. En el pueblo en que nací y crecí casi toda mi vida. Cuesta poner en palabras los testimonios de una madre que nos hablan de impotencia, desidia y deficiencias en el Poder Judicial y en la salud pública. No porque no sea cierto, sino porque es la dolorosa realidad que nos toca atravesar. Ver cómo cientos de mujeres tienen que movilizarse hasta el Hospital para reclamar Justicia. Justicia por Paloma, la adolescente que padeció este delito aberrante. No se implementó un protocolo de asistencia a las víctimas de abuso, como debería haberse hecho desde el primer instante. Cuando Paloma esté en condiciones psicológicas de poder hacerlo, tendrá que prestar declaración en La Plata con una cámara Gesell. Mientras tanto, persisten las dudas acerca del avance de la investigación. Y la necesidad de ser prudentes, para no exacerbar los ánimos en una sociedad muy sensibilizada y que empieza a demandar a las autoridades un rol activo en delitos sexuales. Hemos visto como se escrachó erróneamente a un vecino que no tenía nada que ver. Por favor, que no se repita este "linchamiento" por redes sociales. Toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario en un juicio oral y público y los magistrados hagan saber la condena al acusado. 

El rumor más simplista que escuché fue que a la chica le habrían introducido un ansiolítico en gotas en el vaso que estuvo bebiendo para doblegar su voluntad y perpetrar el abuso, lo cual es posible, pero no es verosímil. Verosímil, significa que guarda similitud o aproximación alguna con la verdad, y no es el caso de este hecho que mantiene en vilo a los lobenses. 

Lo sucedido contribuye a que los ciudadanos pierdan la confianza en aquellos que deberían protegerlos, o contenerlos ante un hecho traumático de esta naturaleza, el cual requiere asistencia médica y psicológica inmediata. 

El Director del Hospital hace rato que debería haber renunciado, por numerosas irregularidades que fueron documentadas en el nosocomio a través de los medios. Sin embargo, si sigue en su puesto, es porque el poder político lo sostiene. ¿Hasta cuándo? No lo sabemos. Uno de los reclamos más enérgicos de la marcha de hoy (jueves) estuvo relacionado en ese sentido. Que los directivos y profesionales actúen en forma idónea, o de lo contrario que se vayan. Nadie es imprescindible. Es cuestión de sentido común y de advertir cómo tenemos un sistema de instituciones que tendrían que trabajar en red como tanto se jactan, pero que hacen agua por todos lados. Punto final.

10 de febrero de 2019

Sobreviviendo en tiempos de crisis

La Argentina es un país que vive en eterna crisis. Cuando no es de ínodole económica, es institucional, o ambas a la vez. En este momento, las políticas implementadas por el macrismo están provocando un cimbronazo de tales dimensiones que no sabemos cómo va a terminar esta historia. No es que los que estuvieron antes en el poder fueran honestos y eficientes, lo que sucede es que el manual de Cambiemos es mucho más voraz y depredador en el corto plazo. Veamos: 

- Cierre de fábricas e industrias, tanto locales como multinacionales. El resultado: pérdida de fuentes de trabajo, menor producción, aumento del índice de pobreza. 

- Tasas de interés que parecen de ciencia ficción, con las cuales el macrismo consiguió su objetivo de "secar la plaza de pesos". Vale decir, que no haya un mango en la calle que se vuelque al dólar. Pero a su vez, esta receta inexorablemente trae como efecto colateral una baja en el consumo y que la gente sea cada vez más selectiva en sus gastos para llegar a fin de mes. 

- Megadevaluación en 2018: entre junio y agosto del año pasado, nuestra moneda se depreció frente al dólar, que subía como la espuma de la cerveza, sin ningún control. Por tal motivo, aumentaron todos los insumos importados, y ya que estamos, remarcaron aquellos de producción nacional, tomando como referencia un dólar a $ 40. Los alimentos, combustibles, indumentaria y otros rubros, actualizaron sus valores de un modo brutal e imposible de afrontar para la clase media. 

- Lobby y propaganda de medios de comunicación "amigos". Lo que tanto se le criticaba a Página/12 y otros pasquines afines al kirchnerismo en su apogeo, ahora lo están haciendo otros. Quizás de un modo más sutil, pero no por ello menos evidente. Clarín y La Nación se alinearon con el macrismo desde la primera hora, aunque les cueste perder la credibilidad de sus lectores. La responsabilidad social de los medios masivos es enorme, porque están ocupando una posición de poder. Cuando vemos que la realidad de atravesamos en lo cotidiano va a contramano de lo que sale publicado en los diarios, algo no está funcionando bien. 

- El oficialismo se apresura a mencionar que la crisis es grave pero que ahora hay números confiables que suministra el INDEC, cuando durante el kirchnerismo dicho organismo fue intervenido y las cifras se "dibujaban" del modo más caprichoso posible. Es una verdad a medias, que responde al famoso discurso del "sinceramiento". Hay datos no oficiales que sostienen que durante los 12 años K, la inflación fue del 1.000 %. Esto es posible, pero no hay fuentes confiables que lo avalen. La inflación existió durante aquellos años, inclusive hasta se prohibió que las grandes cadenas de supermercados publicaran sus ofertas en los diarios. Pero como lo que nos importa es el aquí y ahora, vemos que el año 2018 cerró con la inflación más alta de los últimos 27 años, un 48 % que es apenas superada por algunos países africanos. Por eso es que cuando uno ve el debate presidencial Scioli-Macri de 2015, se da cuenta de que los dos candidatos estaban guionados, sólo que prevalece más el cinismo y la falta de sentido común del actual mandatario. 

- Finalmente, no está de más recordar que es el pueblo quien decide, por lo cual si este año Macri resulta reelecto, espero no escuchar a nadie quejarse por lo caro que está todo, por la misera y la malaria que hay, o por lo que fuere. Habrá que bancarse este estado de cosas por 4 años más, aunque justo es decir que desde la oposición no aparece ningún candidato con chances serias de competir, a menos que se presente CFK, que es más de lo mismo, aunque no lo parezca. Punto final. 

7 de febrero de 2019

Aprovechar el tiempo para nuestras familias y dejar de estar "conectados"

Jueves por la noche en la ciudad. Esta semana se pasó volando. Por suerte, el calor no apretó tanto como en los días anteriores, y se dio este fenómeno extraño de que nevara en Jujuy e hiciera 36º C en Ushuaia. Esto no es normal, habla de un cambio climático que se viene registrando en los últimos años, por ejemplo cuando cae un chaparrón de cinco minutos y enseguida sale el sol como si nada hubiera sucedido. Mientras tanto, el mes próximo seguramente se darán a conocer los candidatos a ocupar el Municipio, aunque no habrá muchas sorpresa, la mayoría de ellos ya dieron a conocer sus aspiraciones. Ya tengo varias campañas electorales encima, y el único beneficio concreto para mis bolsillos es que los partidos hagan publicidad en mi diario digital. Hasta tanto no se lance la carrera hacia la Intendencia, se respira cierta tranquilidad, sin embargo hay que mantener actualizado cualquier medio informativo con notas que le interesen a la gente. El periodismo es una profesión que uno abraza con dedicación, como cualquier vecino que tenga otro empleo. Siempre he tratado de mantenerme al margen del rebaño, de ser creativo, sobre todo para que en los distintos medios de nuestra ciudad no aparezca replicada la misma nota. Por supuesto, hay algunas que sí lo ameritan, por lo cual no se puede permanecer ajeno pese a que otros ya la hayan publicado. 

Somos personas "analógicas" en un mundo digital, conectados todo el tiempo al celular, descuidando el tiempo que merecen nuestras familias, pendientes de las redes sociales que en rigor de verdad no aportan demasiado. Es más, Facebook se fundó en 2004, y yo estimo que en un par de años será reemplazada por otra, como ocurrió con el Fotolog. Lo principal es no agregar contactos "al voleo", hay gente que lo hace pero en mi caso sólo tengo en FB a personas que conozco del trato diario o que al menos nos hemos visto alguna vez. Tampoco acostumbro subir fotos de los viajes que hice o que haré, es verdad que a veces a todos nos gana un poco la vanidad en ese sentido, pero en todo caso puedo publicar una, no un álbum virtual de 30 fotos sólo para decir que estuve en un determinado lugar vacacionando. 

Por el trabajo que hago, las redes sociales me sirven para compartir el contenido de información que publico en Internet, o lo mismo con las notas de este blog, pero no mucho más. No juzgo a nadie, cada cual es dueño de hacer lo que le plazca, pero mi privacidad no la van a encontrar por la "ventana" de Facebook. Punto final

3 de febrero de 2019

Primer domingo de febrero, recalculando

Un domingo cualquiera, con bastante abulia y mucha fiaca. La verdad es que este fin de semana no hubo noticias relevantes por cubrir, sin embargo siempre hay que buscar algo que resulte de interés público. La prioridad es nunca subestimar al lector, o pensar que con cualquier párrafo todo se arregla así nomás. Cuando tomo texto de otros medios, además de citar la fuente, trato de corregir los errores de ortografía que puede haber, o de darle una forma diferente que haga más amena la lectura. Hoy el día me otorgó tiempo libre para tomar unos mates, lo único que alteró la tranquilidad pueblerina fue la sirena de Bomberos, por un accidente cerca del paraje La Porteña.

A la tarde cayó un amigo a casa y nos pusimos a conversar un rato largo, tratando de esquivar la realidad que vive el país porque es algo que vemos (y padecemos) todo el tiempo. A veces, también, corresponde guardar silencio para no polemizar por estupideces, sobre todo en una sociedad tan prejuiciosa. En las relaciones humanas me molesta el doble discurso, creo que los argentinos somos expertos en declamar una serie de cosas para la tribuna que rara vez llevamos a la práctica en lo cotidiano. 

Como en todo trabajo, te tenés que topar frecuentemente con personas soberbias y vanidosas, que creen que todo se arregla con plata. El dinero no otorga autoridad ni poder, un cargo político quizás sí. Por eso es que cuando se ven despojados de esa posición de poder, se sienten ajenos al sometimiento que supieron ejercer sobre sus subordinados. De no ser así, no habria tanta fiebre reeleccionista en la Argentina, nuestros dirigentes cumplirían su mandato y luego se irían a su casa a tomarse un café. Tengo entendido que en Uruguay la Constitución no permite la reelección, por lo cual, los políticos se van rotando, terminan un período, esperan los 5 o 6 años que está el otro, y después vuelven. Nosotros somos tan necios que nos "compran" con palabras supuestamente patrióticas y llenas de buenas intenciones que nunca se plasman en los hechos. Esto ha sido siempre, pero es hora de que terminemos de ser víctimas de esa actitud cínica de quienes nos gobiernan. Pero somos nosotros quienes los pusimos en esa posición al haberlos votado, con el famoso voto útil, que consiste en votar al que creemos menos peor pero aún tiene chances de ganar. 

La izquierda, en términos electorales, no existe en la Argentina. Se quedaron en el tiempo hace rato. Tienen un promedio de 3 % de votos en las elecciones presidenciales, vale decir que no los vota ni el fiscal de mesa. Pero ellos siguen con su prédica, contra las multinacionales, contra todo lo establecido. Si cambiar el status quo fuera tan sencillo, todavia existiría la Unión Soviética y sus habitantes les darían amplio apoyo en elecciones libres. Punto final.

Adiós domingo

Domingo por la tarde en Lobos: Una jornada más, ya casi por dar comienzo a la segunda quincena de abril, y pasada por agua. Hace como tres d...