27 de septiembre de 2019

La crisis que nos enferma

Si te ponés irritable, nervioso, o te sentís agobiado, puede deberse a varias causas (no soy médico para afirmarlo). Pero convengamos que el contexto actual no es el mejor para estar bien. La gente consume cada vez más ansiolíticos porque el ritmo frenético que tiene la sociedad te lleva a eso. Y cuando no tenés un mango, hay que respirar hondo, tomar mucha agua, y pensar que el día siguiente nos deparará un escenario mejor. Cuando sobreviene una crisis, las personas se enferman con más frecuencia, porque todo tu cuerpo está en un estado de alerta como consecuencia de la incertidumbre en que vivimos, no poder pagar las deudas, o no tener acceso a una mínima satisfacción que nos acaricie el alma. Porque no vinimos a esta vida sólo a pagar cuentas, tener hijos y morir, y no podemos permitir que un grupo de perversos se salga con la suya de dañarnos la existencia. Ya no hablemos de macrismo o kirchnerismo, sino de cómo reaccionamos ante los cimbronazos que nos sacuden como a una coctelera.

Un país que atraviesa uno de los períodos más críticos de su historia reciente, no es precisamente el mejor para vivir. Pero es lo que tenemos. Habrá cosas, como determinados hábitos, que estará a nuestro alcance cambiar, y otras que sólo deciden desde la Casa Rosada. Ha habido momentos peores, es cierto, pero ya es muy remanido y facilista compararnos con el 2001. Hay que encontrar otro espejo donde mirarse, porque los macristas dicen que marchan por la República cuando ellos la han destrozado. Y los K son un "deja vu", aparecen cada tanto y lanzan proclamas imposibles de cumplir, aun suponiendo que tengan buenas intenciones. Por eso, es bueno salir de la coyuntura por un momento, de la toxicidad del combo "dólar + riesgo país". Tener una mirada amplia, contribuye a otorgar la verdadera dimensión a los problemas que afrontamos. Pienso que pese a todo, si fuéramos más solidarios, podríamos salir adelante, pero eso nunca sucederá porque va en contra de la idiosincrasia del argentino promedio que se mira el ombligo y deja que los demás se caguen. Punto final.  



Poner las cosas en claro: todo tiene un costo

En Lobos también se vive la efervescencia de la campaña política. Y tanto como ciudadano como periodista, me genera hartazgo, sobre todo por la falta de escrúpulos de algunos que buscan conseguir un voto como sea. Lo único que tengo en claro, es que las notas con tono proselitista y los avisos se pagan, y no estoy dispuesto a invertir mi tiempo a cambio de nada. Redactar un texto, y hacerlo a conciencia, lleva tiempo. Armar un spot o un banner insume plata. Todo lo demás, que son noticias consideradas de interés público, nunca las cobré, porque la cultura, el deporte, el turismo, son parte de las facetas que tiene Lobos y que merecen ser difundidas. Mis ingresos están dados por la pauta publicitaria de los anunciantes. En un medio digital, las cosas son diferentes a la gráfica. Porque la gente no va al kiosco a comprar el diario, entra a Internet y accede gratuitamente, Y ESTÁ PERFECTO QUE ASÍ SEA. Lo que digo, es que en lo sucesivo no voy a publicar notas para ningún partido que persigan un fin electoralista, excepto que yo haga una entrevista porque se me da la gana. Hay muchas cosas que deberían pagarse, como las solicitadas o los comunicados que generalmente les interesan a una minoría, y nadie pone el mango. No me dirijo a nadie en particular: quien le quepa el sayo que se lo ponga. 

Todo tenemos gastos, porque trabajamos con insumos que no son eternos y que hay que reponer. Esa plata sale de nuestros bolsillos, obviamente, así debe ser, pero que no nos tomen por boludos, al menos a mí que ya perdí la ingenuidad hace varios años.Dejé de ser ingenuo a los porrazos, porque durante mucho tiempo había quien pretendía publicidad gratis de eventos privados, por ejemplo. Esa gente estaba lucrando gracias a mí sin poner un peso! Aquel que no quiera pagar, pues que no lo haga, pero no tendrá lugar en mi diario digital. El espacio está totalmente abierto para iniciativas solidarias y sin fines de lucro, como ha sido siempre. Cuando termine la campaña y cambie el escenario político, se calmarán las aguas y la gente comprenderá que hay mucha vanidad detrás de todo esto. Punto final. 

25 de septiembre de 2019

Cuando la vida parece un videojuego

Muchas veces, la situación de Lobos o del país resulta un tema recurrente para quienes visitan este blog, y hasta puede ser motivo de hartazgo. Es que a mí también me afecta lo que pasa, no vivo en una burbuja, soy parte de una sociedad que a menudo me resulta injusta e ingrata, y en otras ocasiones se muestra más amigable. Me parece importante darnos cuenta de que Lobos está cambiando su fisonomía, y esto no tiene que ver con ningún gobierno, sino con los usos y costumbres. Necesitamos más automovilistas que cedan el paso al peatón. Más dueños de perros que no los dejen cagar en la vereda ajena. Más gente que ame lo que hace, que sienta pasión por el trabajo que tiene. Constantemente veo personas deambulando como zombies, con cara de nada, porque el trabajo que detestan es el precio que tienen que pagar para sobrevivir. Es verdad que hay laburos jodidos e insalubres, pero si vos estudiaste para algo, ponele pilas y no jodas. Tené en cuenta que estás en una posición a la cual no todos han podido acceder, ya que muchos vecinos vieron truncados sus sueños y proyectos porque había que parar la olla todos los días.  No siempre lo que te gusta hacer es lo mejor remunerado. En mi caso, yo elegí ser periodista, y quizás si fuera abogado o ingeniero me iría mucho mejor, pero nunca me detuve a pensar demasiado en eso, creo que a la larga se impone la vocación sobre la profesión.

Por otra parte, hay muchos que están disconformes con la vida que les tocó en suerte, por varios motivos.  Esto ocurre por no siempre  podemos elegir. Y debemos tomar decisiones duras, que no quisiéramos, pero no nos queda otra opción. Es a todo o nada. Y más viejo te ponés, más te das cuenta de que la vida dejó de ser un juego. Es un ciclo, un viaje, y hay que tratar de pasarlo lo mejor posible sin joder a nadie. Porque un día te despertás y cuando querés acordar, ya pasaron 10 o 20 años, y te preguntás qué estuviste haciendo todo ese tiempo, siguiendo al rebaño, sólo por quedar bien con el resto. Los garcas que se pasan todo el día en un bar no piensan en eso, porque para ellos la vida pasa por otro lado, y convengamos que cada uno tiene esa voluntad de elegir. Es algo que me interesa enfatizar. A cualquiera de nosotros, tomar una decisión crucial nos produce miedo e inquietud. Natural sensación que tenemos cuando hay muchas cosas en juego. Y si la pifiás, peor te sentís, empezás a pensar cómo hubieras actuado, o qué hubiera pasado, lo cual no conduce a nada porque con los hechos consumados, poco se puede hacer. Quizás la próxima vez tengas una pequeña revancha personal. Punto final.

24 de septiembre de 2019

Una campaña política que parece sacada del baúl de los recuerdos

Como los lobenses hemos advertido, por estos días hay muchas inauguraciones, visitas de funcionarios, y obras en los barrios que son imposibles de imaginar fuera de un período de campaña electoral. Lo que se hizo (o se hizo mal) en 3 años y medio, pareciera que súbitamente florece ante la necesidad y el afán de conseguir votos. Por supuesto, la gente no es estúpida y sabe que esto es una burbuja. Ha sido así desde siempre, con éste y con anteriores gobiernos. Como las PASO fueron muy reñidas y los dos principales candidatos pelean voto a voto, es natural imaginar un escenario semejante. Cuando pasen las elecciones, la vida será la misma de siempre, con las mismas carencias y dejadez de parte del político de turno. Lobos no crecerá solamente por una equis cantidad de cuadras de asfalto, sino cuando se genere trabajo, las empresas comiencen a producir más, los comercios vean que la gente se vuelca al consumo... no es nada nuevo, es el círculo virtuoso de la economía. Que haya guita en la calle para que vos puedas gastar, el comerciante vender, y las Pymes producir conforme a esa demanda.

Desde 2003 que cubro periodísticamente las elecciones, y en el transcurso de los años he visto lo que (a mi entender) son aquellas mañas propias de lo que suele denominarse "la vieja política". En rigor de verdad, la política no es vieja ni nueva, sino que se reinventa conforme las nuevas formas de comunicar, tal es el caso de las redes sociales. Por eso no me sorprende todo el cotillón electoral, aunque las campañas suelen hacer foco en distintas cuestiones según la coyuntura. Por ejemplo, en 2019 el oficialismo no puede poner énfasis en la economía porque sería escupir para arriba. Más bien se dedican, en todos los estamentos, a un discurso mesíanico, una especie de "vamos que podemos", y en mostrar algunas obras como el Metrobus o las nuevas estaciones de subte. Pues bien, acá en Lobos sucede lo mismo, sería absurdo para el oficialismo,  en un escenario de crisis, situar a la economía como eje de campaña. No es conveniente, sobre todo cuando se conocen cifras de desempleo que superan el 10 % a nivel nacional. Si Tato Bores, el legendario capocómico, viviera, se haría un festín con todas las contradicciones, furcios, y gansadas que estamos escuchando de parte de la mayoría de los candidatos. Punto final. 

23 de septiembre de 2019

Parado en el medio de la vida

Pocos lo saben, pero durante dos años yo cursé el Profesorado de Psicología, hasta que por razones de fuerza mayor no pude continuar. Pero me llevo lo bueno, rescato todo lo que aprendí y el nivel de exigencia que nos inculcaban. Quizás por eso, cuando hay situaciones que no puedo resolver por mí mismo, voy a hacer terapia. El psicoanálisis no me convenció, la sesiones transcurrían sin que yo pudiera obtener las respuestas o las herramientas que necesitaba. Cuesta mucho dar con un buen profesional. Luego hice una terapia convencional, y me ayudó muchísimo para afrontar problemas que me provocaban ansiedad o irritación. Recomiendo la terapia para todas aquellas personas que deseen invertir en sí mismas y en su relación con el entorno. En principio, porque aprendés a ver las cosas de otra manera, lográs modificar conductas o hábitos nocivos, y lográs una buena química (que en realidad se llama transferencia) con el psicólogo/a. Los resultados no son inmediatos, y nadie te enseña cómo vivir, de manera que tenés que jugártela solo porque un sesión dura 40 minutos y después la vida sigue hasta el próximo encuentro. 

Pensamientos que te agobian como un autocastigo, dificultades para encontrar el rumbo a tus proyectos... todo se puede resolver. Pero como mencioné antes, no es la panacea. Hay que poner mucho h... para que la cosa funcione, y comprometerse si es que estás haciendo un tratamiento. Descubrir el potencial que tenés es fascinante, todos tenemos algo que estamos en condiciones de hacer pero nos sentimos "bloqueados" infinidad de veces. 

Reflexiono sobre esto mientras tomo los últimos mates del día, me preparo para la cena y luego me dispondré a descansar, con la tranquilidad de que todo pasa, lo malo y lo bueno, haciendo foco en todo lo que he conseguido en la vida y lo que todavía me queda por lograr. Todo lo que quedó en el camino y que antes de que envejezca espero concretar.  Punto final. 

21 de septiembre de 2019

Necesitamos un poco de tranquilidad

Hay días en que siento más motivación a escribir, y otros en los que me vence el cansancio o el desgano. Si yo quisiera, podría abandonar este blog como si nunca hubiera existido, pero la intención de conservarlo está dada en mi deseo de expresarme, de hacerme escuchar aunque haya 20 o 30 personas que lo lean regularmente. No claudicar tiene que ver con eso, con seguir y no darse por vencido pese a las dificultades. Tengo confianza en que lograremos pasar este mal trago que estamos viviendo  lamayoría los argentinos, y vendrán tiempos mejores. No sé si es confianza, ingenuidad o ilusión, pero si querés perseverar, tenés que saber que en este país puede pasar de todo y por lo tanto vas a tener que afrontar lo que venga. La prosperidad y la crisis. El bienestar y el estrés constante de no saber qué tsunami está por venir. 

No nos criaron para vivir en el reino de lo imprevisible, fuimos aprendiendo cómo venía la mano cuando empezamos a laburar y vimos que con la guita que ganamos tenemos que tirar todo el mes como sea, y si no se llega con la plata necesaria habrá que ajustar hasta el último centavo para conseguir ese cometido. Hay varias personas que, como yo, todavía no podemos alquilar e independizarnos plenamente, porque no nos dan los números. Y es frustrante, claro que sí. Nuestros padres, a esa edad (30-40) ya tenían la vida resuelta, como suele decirse. Nosotros no, porque nos tocó transitar otro contexto, otro modelo de país que no alienta el desarrollo social. Los sindicatos negocian con el gobierno la suerte de millones de afiliados entre gallos y medianoche. 


Me cansé de discutir con la gente por boludeces. No importa quién tenga la razón, se trata de una actividad a todas luces desgastante, en la cual los sujetos pierden horas que podrían dedicar a acercar las posiciones que parecen irreconciliables. Hay que partir de las coincidencias para luego hacer foco en las diferencias, y no al revés. Pocas son la veces en que alguien reconozca: "Tenés razón" ante un debate. Por lo general, cuando se encuentran ante argumentos irrefutables, buscan instalar dentro de la conversación un tema relacionado y que genere una nueva chance de reanudar la disputa. Es así como se separan parejas, se pierden amistades de años, los vecinos no se saludan y los familiares dejan de reunirse para al almuerzo del domingo. A veces prefiero callar para evitar una polémica que no conduce a ningún lado y que a nadie le importa.

Todo esto, reitero, sucede porque la gente evita por todos los medios decir "perdón", por conceder en el otro cierta dosis de verdad. Suponen que ser testarudos y creer que humillar a alguien con lengua filosa los hace más fuertes. Satisfacer el ego, parece ser la premisa. Y a falta de medios más útiles para lograrlo, la gente discute, busca sacar ventaja como sea, ofende, molesta y agrede. Punto final.

18 de septiembre de 2019

Animarse a despegar en medio de la crisis

La verdad es que este período de transición hasta el próximo gobierno se vuelve cada vez más complejo de asimilar para el común de la gente. El famoso "plan alivio" de Macri es como una olla a presión, en cualquier momento va a explotar porque hay un retraso de los precios en relación con la inflación real, como está sucediendo con los combustibles. Si Macri no le hubiera puesto el cepo al surtidor, se estima que las naftas deberían haber aumentado un 40 % en el transcurso de estos meses (me acabo de enterar de que van a aumentar un 4 %). El objetivo más obvio es llegar a diciembre sin que se produzca un estallido social, algo de lo que estamos más cerca de lo que se supone. La merma en el consumo afecta directamente la producción. Si vos tenés una fábrica, producís según el cupo que puedas vender. Si ese nicho se achica, te queda capacidad ociosa, empleados de más, y nadie va a pagar sueldos a trabajadores de los cuales pueden prescindir, ya que la coyuntura te lleva a producir menos. Cuando llega el punto de que tus productos dejan de ser una prioridad de los consumidores, no te queda otra que bajar la persiana. ¿Quién va a invertir en un país con tasas de interés e inflación altísimas?

Los monotributistas vemos cómo nuestros clientes se reducen y por lo tanto, la ganancia que solíamos percibir por nuestro trabajo también se ve resentida. Podríamos ajustarnos, si no fuera porque tenemos que hacer frente a los mismos gastos de siempre. Y ni se te ocurra enfermarte, porque los remedios vienen con una suba de casi el 50 % en lo que va del año. Yo trabajo todos los días tratando de no ir a pérdida, buscando a fines o a principios de mes la compensación económica que me corresponde. Soy responsable de un medio de comunicación digital, por lo cual la ganancia que recibo está dada por los anunciantes que confían en mi emprendimiento informativo. Desde 2003 que me dedico a esto, y pasé por bastantes altibajos. Por supuesto que cada uno es libre de poner su publicidad donde quiere, pero hay cosas que no se entienden. En este estado de zozobra, lejos de aspirar a crecer, lo que uno menos espera es mantener lo que tiene y sobrevivir, no hay vuelta. Es cierto que las crisis brindan oportunidades y te obligan a ser creativo, pero aún así no es tan sencillo como se declama. Los gastos fijos que tenemos registran incrementos considerables, y a veces poder cumplir con todos se torna imposible. Por eso, a mí el tan mentado "alivio" no me ha llegado, es sólo un paliativo para determinados sectores que trata de bancar hasta las elecciones o en el mejor de los casos, hasta diciembre. No sabemos si después se viene el "tsunami", o si habrá cierta estabilidad. Y precisamente, es la incertidumbre  lo que nos paraliza y no nos permite despegar. Punto final. 

15 de septiembre de 2019

Amor de primavera

Comenzamos a atravesar días cálidos, propios de esta primavera en ciernes. El sol pega fuerte por momentos, y a veces saco al patio la reposera que otrora usábamos cuando íbamos a la playa, para dejarme calentar por el poncho de los rayos UV. Desde hace tiempo dejé de confrontar con la gente opuesta a mi pensamiento, simplemente los ignoro o si vale la pena tomo una actitud que propicie el acercamiento, tender puentes, porque somos vecinos del mismo pueblo y muchas veces tenemos más cosas en común de las que realmente suponemos.No me gusta discutir al pedo, menos en esta etapa de mi vida.  Cada uno es libre de pensar lo que desee, dentro de los límites de lo razonable, es decir: sin xenofobia u homofobia, sin discriminar a nadie.

Domingo con mucho calor en la ciudad. Dan ganas de armar la pelopincho de nuevo y darse un chapuzón. Muchas veces hay que recuperar el entusiasmo, la motivación, porque debemos trabajar todo los días pero no siempre podemos rendir al máximo, en natural que así sea. Si todos los días fueran iguales, sin matices, la vida sería demasiado lacónica y aburrida. Sin embargo, como éste es el único mundo y el único camino que conocemos, nos esforzamos más. Si la vida fuera infinita, la mayoría de la gente dejaría todo "para mañana". Pero como sabemos que es un ciclo biológico con principio y fin, ello nos hace pensar que el tiempo que nos queda es limitado, no viviremos para siempre ni seremos jóvenes para siempre. La juventud es una etapa de discernimiento, de replanteos, que cuando sos más viejo podés asimilar mejor. Imaginate que fuéramos eternamente jóvenes...nunca despegaríamos, no lograríamos conocer a nuestros nietos...quedaríamos estancados entre los 30 y los 40 años. La naturaleza es sabia y te permite envejecer con dignidad, si es que estás dispuesto a hacerlo. No hay edades para morir, hay edades para vivir. Punto final. 

12 de septiembre de 2019

Tomando mate en el atarceder lobense

Jueves por la tarde, me pongo a tomar unos mates y preparo la agenda para el finde. Sinceramente no quiero, al menos por hoy, quejarme de nada, porque siento que la vida ha sido demasiado generosa conmigo. He tenido oportunidades, algunas las pude aprovechar y otras no, pero no creo en aquello de que "el tren pasa una sola vez". Por el contrario, estoy convencido que hay diferentes "trenes" que van pasando en ese oficio de vivir, y que a veces no podemos subirnos al vagón porque nos sentimos débiles o indecisos. No hay personas que prosperen únicamente en base a su talento o aptitudes, hay que poner mucha garra para que la rueda siga girando todos los días. Sin esfuerzo, el talento es inútil porque es como tener 5.000 pesos y deber 4.000. No llegás a ningún lado. Por eso, a la capacidad natural que uno pueda advertir, hay que sumarle bastante trabajo de autoconocimiento, terapia, lectura, y todo aquello que sientas que se hace bien para mejorar. Los milagros no existen. La vida se construye día a día, porque hoy podés contar el cuento y mañana no se sabe, es algo que cuesta asimilar pero resulta tan simple como verdadero. Nadie nos va a venir a buscar para ofrecernos el trabajo ideal, porque no somos celebridades ni personalidades de TV. Hay que ir al encuentro de lo que consideramos que tenemos condiciones para hacer y lograr. 

Todos tenemos limitaciones, porque quien es bueno para el fútbol no sabe escribir, o aquel que tiene una gran oratoria no sabe cómo educar a sus hijos. Entonces es hora de que nos dejemos de joder y que aprendamos a vivir con lo que tenemos, con lo puesto, con lo que Dios nos dio y que se puede pulir y mejorar, en la medida que quieras hacerlo. Cuesta aprender algo nuevo, salirse de la "zona de confort", indagar en nuevos horizontes. Esto ocurre porque creemos que siempre vamos a trabajar de lo mismo, pero en el contexto actual nos  pueden pegar una patada en el culo en cualquier momento y en tal caso habrá que laburar de lo que sea. Los que tengan una familia a cargo se sentirán más desahuciados todavía si eso sucede. Es necesario estar preparados para todo lo que nos toque afrontar, aunque obviamente habrá situaciones que superen ampliamente nuestra capacidad emocional. Punto final. 


9 de septiembre de 2019

Lluvioso monólogo de lunes

Lunes con lluvia en la ciudad. La ciudad se saca la modorra de encima y ya se percibe el movimiento propio de un día laborable. Creo que la única manera de sacar adelante a nuestra comunidad es que el intendente de turno tenga empatía con los vecinos y pueda conocer sus necesidades. Y que lo haga no sólo en épocas de campaña electoral. El pavimento es una obra importante, pero de poco sirve si la gente no tiene para comer o no puede llegar a fin de mes. Queda mucho por mejorar, y esto no es privativo de la actual gestión, sino que arrastramos años de desidia. Hay barrios que ni en tiempos de campaña son tenidos en cuenta. Y dentro de la estrechez económica que vivimos, también se advierte una crisis de representatividad, es decir que la gente ha perdido la confianza en aquellos que son electos sus representantes. Si no fuera obligatorio votar, iría menos de la mitad del padrón habilitado, no me caben dudas, porque hay un hastío general hacia todo el proceso que finalmente concluirá con la asunción de las nuevas autoridades. En el orden nacional y provincial, es casi imposible que Cambiemos pueda "dar vuelta" el resultado, como se ilusionan los más optimistas. Solo un hecho extraordinario podría lograrlo, y no creo que se dé ese escenario. 

Quizás es la lluvia que me tiene mal y pensativo, no lo sé, lo que puedo afirmar es que las medidas "parche" del macrismo para contener el desmadre social, hubieran sido útiles y bien recibidas en otro contexto. Por ejemplo, congelar el precio de los combustibles. Realmente es un alivio contar con estabilidad en ese sentido, sobre todo si tenés un auto o usás el transporte público, y la eliminación del IVA para algunos alimentos no se sintió del todo, porque sólo sirvió para amortiguar el impacto de la inflación. Es decir, los precios igual aumentaron. ¿Quién puede pagar $ 100 por una botella de Coca Cola? No es imprescindible ni esencial, pero lo pongo como ejemplo de la brecha que hay con otras gaseosas que valen un 60 % menos. Por otra parte, CFK no tiene escrúpulos al referirse a las segundas marcas, cuando en los últimos 12 años se devaluó alegremente la moneda y por eso había que buscar una línea más accesible de leche, yerba, y otros productos, como sucede ahora. Lo cual me lleva a la amarga conclusión que ni estos, ni los anteriores, han resuelto nada. Ahora los gurúes de Wall Street sugieren "enterrar al peso" y adoptar al dólar como moneda de curso legal. Ningún país desarrollado tiene a la dolarización como bandera. Imaginate la utopía de una moneda común para el Mercosur, es más inviable todavía. La realidad de Brasil y su tipo de cambio dista mucho del de la Argentina. Tenemos que entender que nadie va a venir a salvarnos, de ésta vamos a salir el día que tengamos mayor compromiso cívico y que no nos caguemos en el resto si a nosotros temporariamente nos va bien, cosa que no sucede a menudo. Punto final.

6 de septiembre de 2019

Fin de semana para sacar el pie del acelerador

Viernes al fin! Y uno ya se pone a armar la agenda para el fin de semana... La verdad es que Lobos siempre tiene eventos culturales o deportivos para cubrir, pero no se puede estar en dos lugares a la vez, por lo cual a menudo hay que elegir lo que se considera de mayor relevancia o interés público. Cuando tenés un medio de comunicación, hay que cubrir un amplio espectro, porque los intereses de los lectores no son siempre los mismos. Pero como ya hay medios dedicados sólo al deporte, no escribo demasiadas notas al respecto. Yo estoy convencido de que el periodismo debe cumplir además una función social, de cara a la comunidad, y si ella nos necesita, no podemos permanecer ajenos. Es notable el hecho de que cuando un vecino sufrió un accidente o requiere de una cirugía compleja, enseguida se organizan festivales para recaudar fondos, en clubes o donde fuere. Y eso habla del deseo por participar e involucrarse, de no dejar sola a una familia que está padeciendo ese trance.

Mientras tanto, vivimos "al día", con una estabilidad del dólar totalmente ficticia, y el país atado con alfileres para llegar como se pueda a diciembre. El nuevo ministro Lacunza demostró ser más efectivo y expeditivo que su antecesor, a pesar de que implementa medidas a corto plazo que no son más que un paliativo hasta las elecciones. No creo que se pueda "dar vuelta" el resultado de las PASO como algunos ansían, hay mucha desilusión y frustración en la sociedad como para que este gobierno tenga otra oportunidad. Además, ya demostró su inoperancia respecto a la inflación, el tipo de cambios, y el endeudamiento externo. No es que la gente confíe en Fernández, sino que es el mal menor ante una situación que parece no tener salida. Tampoco es momento para hacer grandes inversiones dentro de la economía doméstica, primero porque no hay guita, y segundo porque cualquier plan de financiación tiene una tasa de interés altísima. Si comprás un electrodoméstico en cuotas, terminás pagando casi el doble del precio de contado. Pero bueno, subir la tasa es una de las formas que los "genios" del gobierno adoptaron para seducir a la gente a poner plata en plazo fijo en lugar de comprar dólares. Estrategia que no ha funcionado de la forma esperada, porque si así fuera estaríamos como en los últimos años de Alfonsín, que hacías un plazo fijo y con el interés que te daba al cabo de 90 días, realmente rendía bastante. Mientras no haya circulante en la calle y la gente no tenga guita para gastar, el consumo no se reactivará, por más promociones que haya. Es algo tan simple que hasta un niño lo podría entender. Como reza el dicho, por ahora hay que desensillar hasta que aclare, en estos días previos a una primavera agitada. Punto final.

3 de septiembre de 2019

Te quedan 4 meses para que 2019 sea "tu año"

Nuestros hijos, sobrinos, y nietos, seguramente deberán afrontar problemas que nosotros nunca vivimos. Aunque las necesidades básicas de alimentos y vivienda trascienden las generaciones, hay otras que fueron surgiendo en la era digital y que son propias de la sociedad de consumo. En 1980, muchos argentinos ansiaban tener un televisor a color, y hoy todos tenemos uno, es el aparato más común en una familia promedio. La irrupción del celular nos creó una nueva necesidad, porque tiene varias prestaciones que se supone que nos ayudan a comunicarnos más, cosa que dudo. Las facturas en papel están en vías de extinción, y la mayoría de los trámites deben hacerse por Internet. Dar de baja un servicio es una odisea, porque tenés que lidiar con gente que habla como simios y van a hacer todo lo posible para tenerte como un cliente cautivo. El correo postal se limita a los resúmenes de las tarjetas de crédito, o a intimaciones de deudas que ni siquiera recordás haber contraído.


Me gustaría pensar en una sociedad donde no se pierda lo más valioso que tenemos, que es el contacto personal. El hecho de no estar de acuerdo con el otro sin por ello considerarlo un enemigo. Que no haya grietas ni discusiones estériles, que los jóvenes se involucren en política con el deseo de cambiar esta realidad vergonzante y no de enriquecerse. Claro está que se trata de un planteo bastante utópico. Pero paulatinamente se van a ir dando determinados procesos que, incluso, nos tendrán como simples espectadores, no podremos hacer nada para impedir que esas cosas sucedan. Habrá países que alcanzarán el estatus de potencia mundial, y otros que se quedarán en el camino de haber sido prósperos alguna vez.


Con algo de viento de cola y mucha garra, este puede ser tu año. "Empezar de nuevo" suele ser una fantasía recurrente, en algún momento de la vida, que sobreviene en la mayoría de nosotros cuando menos lo esperamos. Dejar sepultado un pasado que nos condiciona, que nos limita socialmente, que nos ha "encorsetado" en un estereotipo del cual se nos hace cada vez más difícil salir. Las grandes ciudades, es decir, las urbes más densamente pobladas, nos ofrecen la oportunidad de permanecer como seres anónimos por un tiempo indefinido, hasta que llegue el momento en que nos debamos darnos a conocer antes un puñado de almas, otrora tan anónimas como el recién llegado.
Es muy duro tener que expiar eternamente los errores o desaciertos del pasado, en una comunidad en la cual la gente no es sólo "gente": son rótulos con entidad humana. Así pues, tenemos al homosexual, al "loquito" (o todo aquel individuo que se presume que tiene sus facultades mentales alteradas), al chanta, al estafador, al delincuente, a la prostituta, al adicto (más conocido peyorativamente como "falopero"), y la lista sigue....

¿Qué posibilidad de redención cabe para estas personas, que sin fundamentos válidos han sido estigmatizadas por el resto de los que se creen "normales"?
Desde luego, lo expuesto anteriormente no es privativo de Lobos, sino de cualquier ciudad de pequeñas dimensiones, pero no por ello deja de ser un hecho objetable desde todo punto de vista. Más aún cuando, muchas veces, aquella persona que se nos antojaba soez o desagradable -incluso no por haber presenciado en ella actitudes que denoten tales rasgos, sino por un comentario que alguien nos hizo al pasar- nos da una sorpresa, y nos demuestra lo equivocados que estuvimos en haber asumido un juicio crítico "a priori" sobre su calidad humana.
Los gestos de grandeza, de hombría de bien, de hidalguía, muchas veces provienen de conciudadanos en los cuales no reparamos, sino que por el contrario, nos complace ignorarlos o bien mofarnos de sus miserias. Y obramos de ese modo, entre otras razones, porque pesa sobre estos seres "etiquetables" un preconcepto que nos impide -una vez que esa preconcepto se ha hecho carne en nosotros- discernir entre lo que fue un mero hecho desafortunado y lo que constituye la verdadera esencia de dicha persona.
Las equivocaciones, los papelones, los comentarios fuera de lugar, incluso los agravios, muchas veces nos condenan al más insondable de los abismos, precisamente porque no cabe en este pueblo la posibilidad de redimirse. Si le diéramos a cada persona la posibilidad de explicar por qué actuó de tal o cual modo, en lugar de crucificarla alegremente, otra sería la historia. Pienso que primero hay que indagar en las razones que motivaron que alguien actúe como lo hizo, y luego -si es pertinente hacerlo- emitir un juicio al respecto.
No pretendo con esto hacer una apología de la tolerancia, de la convivencia civilizada y del respeto mutuo, porque precisamente no considero que yo sea la persona más indicada para hacerlo, pero al menos tengo la lucidez suficiente para darme cuenta de que este modo de pensar no nos conduce a ninguna parte. Punto final.

1 de septiembre de 2019

Un nuevo mes, buscando tranquilidad

Comienza un nuevo mes, y es momento de pensar en lo que vendrá. Sin miedos, sin pánico, sin psicosis colectiva. Yo ya me he quejado y renegado bastante por la situación de público conocimiento, sin embargo tengo que seguir trabajando como hace 20 años. Hay que organizar la economía doméstica acorde con las circunstancias, otra cosa no queda por hacer. La mayor gratificación en la vida es el cariño de tu familia y amigos, porque son los que van a estar siempre con vos. Lo único que me preocupa es que se me rompa algún insumo, porque está todo dolarizado y los precios cambian de un momento a otro. Mi esperanza es que la transición hasta el próximo Presidente sea lo más ordenada posible, y para ello es necesario aguantar los meses que restan hasta diciembre. Medios como C5N o Crónica TV tienen un tono entre dramático y apocalíptico, y te hacen sentir en un estado de tensión y alerta permanente. Al final de cuentas, no dicen nada nuevo que nosotros no estemos padeciendo con el bolsillo. Si desde el gobierno nos quieren optimistas, que nos den motivos para estarlo. De lo contrario, se vuelve un mero capricho de la imaginación.

En la crisis de 2001, obviamente era más joven y estaba bastante ajeno a lo que sucedía. No entendía lo que estaba pasando, pero la devaluación afectó muchísimo a mi familia, yo todavía no tenía un trabajo consolidado y me pagaban con los famosos "patacones", que eran un papel pintado, una cuasimoneda. Hoy el escenario es distinto, pero eso no quita que se agudice la conflictividad social. Yo gano lo mismo que hace cuatro meses, por poner un ejemplo al azar, pero los productos y medicamentos que consumo aumentaron más de un 70 %. El gran drama de los argentinos es la incapacidad de tener reglas claras y de ser previsibles. Mientras estuvo vigente el "1 a 1", hubo estabilidad, pero el remedio resultó peor que la enfermedad. Llama la atención que los ministros de Economía  que tuvimos y que se graduaron en las mejores universidades del mundo, no comprendan lo que está pasando, o no lo sepan resolver. Costará tiempo y sacrificio de todos los sectores, recomponer esto. Por supuesto, el sacrificio siempre lo hacemos los ciudadanos de a a pie, que vivimos el "día a día", porque como mencioné antes, tratamos de no mirar al futuro tan aciago que se nos presenta. Punto final. 

"No me sueltes la mano", dijeron los senadores

Viernes por la tarde en la ciudad. Estoy tranquilo, pero también somnoliento, así que procuraré escribir lo que tengo en mente. Observo que ...