Mitad de semana
en la ciudad. Tal como estaba previsto, este mediodía visitó Lobos nuevamente
el Gobernador Kicillof. A título personal, significó un desafío especial. La
vez anterior, que fue en mayo del año pasado, no quedé conforme con la
cobertura fotográfica que pude obtener, y por ese motivo, no iba a dejar pasar
la oportunidad de redoblar la apuesta. Honestamente, pensé que el mandatario
iba a llegar con alguna demora, pero por suerte fue bastante puntual,
considerando lo que uno puede esperar de este tipo de eventos oficiales.
Saqué muchas fotos, aunque sé que mi modesto celular está lejos de brindar la calidad de imágenes que pretendo. Bueno, es lo que hay y lo que tengo a disposición por ahora, de manera que traté de ubicarme en todos los ángulos posibles, sorteando los consabidos obstáculos que representan los patovicas de seguridad que parecen no comprender que los medios de prensa locales estábamos laburando. Está claro que ninguno de nosotros hubiera permanecido al rayo del sol en el momento más caluroso del día por amor al arte, todos los que estábamos parapetados detrás del vallado (o como quiera que se llame), lo hacíamos con la intención de conseguir la mejor cobertura. Como mencioné antes, no fue fácil acceder un lugar apropiado, había gente que ni siquiera se dedica al periodismo y que tenía como única función estorbar sistemáticamente a quienes hacíamos malabares para seguir los pasos del Gobernador y sus funcionarios. De más está decir que uno no espera un trato privilegiado, todo lo que hace falta es delimitar un sector para poder trabajar más tranquilos y presenciar el desarrollo del acto. Si yo hubiera permanecido en el mismo lugar de principio a fin, el resultado no hubiera sido el que yo buscaba, porque de nada sirve quedarse estático.
Cada uno de los que estábamos sudando la gota gorda en este
bochornoso miércoles de febrero sabíamos que era necesario llegar a casa con
una nota lista para publicar y subir a las redes, de lo contrario, cualquier
esfuerzo hubiera sido en vano. El acto fue en el patio del Museo de Perón, que
no es un espacio muy amplio, y tampoco abunda la sombra, así que todo lo que
podíamos hacer era esquivar a los que nos querían marcar la cancha sin que
nadie se los pidiera. Es comprensible que una autoridad política de alto rango
tenga personal de seguridad, pero si vos vas a restringir el laburo del
periodismo, me parece que te estás equivocando. Si tuviéramos a disposición un
micrófono que dijera TN o C5N, estoy seguro de que todo hubiera sido diferente.
En cambio, si pertenecés a un medio del Interior, no es frecuente ser tenido en
cuenta por parte de la gente de ceremonial, protocolo, prensa, o lo que fuere. Por
supuesto, mientras estaba en el patio no me puse a hacer conjeturas, soy
consciente de que mi único compromiso es con los lectores, y tengo que
conseguir el material como sea. Es evidente que esos muchachos que oficiaban de
filtro no pregonaban la empatía ni el trato cordial. No soy cholulo, por lo
tanto, no me interesa sacarme selfies con el Gobernador, si eso es lo que les
preocupa. Estoy allí porque me interesa cubrir lo que vaya a decir o retratar
algún momento con mi cámara. Así ha sido siempre, más allá de los nombres. Por
otra parte, en los días previos, no hubo una acreditación, tampoco nadie que
entregara credenciales. Cuando Scioli era Gobernador pasaba lo mismo, en ese
momento quizás había menos medios en Lobos, no recuerdo bien, pero como yo era
mucho más joven, podía clavarme dos o tres horas en pleno invierno o en pleno
verano que no me importaba. Ahora es diferente. Seguiré esforzándome hasta que
me jubile, pero si puedo evitar la amansadora, desde luego que lo voy a hacer.
Es curioso lo que hacen los fotógrafos oficiales, porque nunca nadie sabe
adónde van a parar esas fotos, lo que es seguro es que si les pedís que te
envíen alguna de ellas por mail o por WhatsApp, no te dan bola. No hay una
actitud solidaria hacia los periodistas de pueblo. En lo que a mí respecta,
puedo afirmar que cierro la jornada con la satisfacción del deber cumplido, lo
cual no es poco decir. Nos estamos viendo mañana, en esta semana corta que
recién se despierta de la modorra tras los feriados por carnaval. Seguiremos en
contacto. Punto final.