20 de septiembre de 2026

Vísperas de primavera, un escenario para reflexionar

 

Un nuevo domingo, sin mayores novedades en la superficie. Al haberse suspendido Rock al Parque, tuve que buscar otras actividades para cubrir durante este fin de semana, pero que no tienen el mismo grado de interés que cualquier lector esperaría. Cambiando de tema, asusta un poco pensar cómo se ha ido consumiendo este año. Quedan apenas tres meses para que bajemos la persiana de 2026, y el pescado sigue sin vender. Hasta ahora no he podido concretar nada relevante como para decir que ha sido un ciclo positivo. Pero también hay que mencionar que yo no he hecho demasiado para que las cosas cambien. Una de las razones por la que escribo en el este blog es porque puedo aprender a conocerme y a efectuar un contraste con mi forma de pensar en el pasado. Para ser sincero, esa comparación me permitió descubrir que he tenido muchas contradicciones. Conductas que antes aborrecía o rechazaba comencé a aceptarlas y naturalizarlas, del mismo modo que hubo hábitos que me entusiasmaban y que con el tiempo dejaron de formar parte de la rutina.


Allá por marzo empecé a tomar clases de yoga, pero en el último mes decidí no continuar porque aumentaron el costo del abono y me pareció excesivo. Cada uno puede ponerle a su trabajo el valor que le plazca, eso no se discute, pero si a mi modo de ver es demasiado elevado, la única alternativa que queda es buscar otras opciones. Me cuesta activarme, y para lograrlo necesito un impulso que me otorgue la energía y la voluntad para dar el siguiente paso. Conozco personas que tienen una voluntad admirable, que han podido concretar logros importantes y forjar vínculos sanos con su entorno. La verdad es que no sé cómo hacen, porque a mí no me resulta nada fácil sostener una actividad y mantener un espacio para el bienestar. Por ese motivo, como mencioné en otro escrito, sigo creyendo que todos merecemos una segunda oportunidad. El año pasado conté con la presencia de un acompañante terapéutico que me ayudó bastante a ponerme las pilas. Recuerdo que arranqué este 2026 con todas las esperanzas y expectativas puestas en lo que estaba por venir. Hoy, escribiendo estas líneas, me encuentro con que han transcurrido nueve meses y no he podido conseguir muchas de las cosas que me había planteado. No obstante, para hacer una valoración más completa y objetiva, quizás haya que hilar más fino. No creo que todo haya sido tiempo perdido, la vida tiene matices, y no todo es blanco o negro. Por ejemplo, la buena noticia que tengo es que, si todo sale bien, en el lapso de las próximas dos semanas tendré que grabar entre 4 y 6 programas nuevos para la tele, ya que el productor se toma vacaciones y necesita material para emitir en el canal durante ese período. Por supuesto, no lo haré gratis, me van a pagar una compensación económica, un dinero que no viene nada mal. Como estoy acostumbrado a hacer un solo programa por semana, creo que será un desafío importante, porque no se trata de mirar a la cámara y hablar, requiere una preparación específica según quién sea el invitado. Espero que sea una experiencia de la que pueda rescatar un saldo positivo o favorable. Tengo confianza en que puedo dar más y superarme ante esta nueva posibilidad que surgió sin que yo lo esperara. Y pese al diagnóstico poco alentador que hice al comienzo, pongo en juego todas las fichas para que en los meses que restan pueda revertir la mala racha y obtener un resultado superador. Más allá de todos mis defectos, si hay un rasgo que me define es la capacidad de adaptarme ante situaciones límite. Sé que el mes que viene mis ingresos serán menores, porque algunas publicidades que venía cobrando no van a seguir, pero tengo la convicción de que podré acostumbrarme a esta nueva realidad de bolsillos flacos y presupuesto gasolero. Mientras tengamos yerba para el mate, todo lo demás puede esperar. Sólo nos resta recibir a la primavera con plena conciencia de lo que significa disfrutar de cada momento en contacto con la naturaleza, una experiencia que ninguna aplicación de IA puede recrear o imitar. Mientras tanto, seguiré escribiendo y haciendo periodismo, una profesión que me ha dado muchas satisfacciones desde que decidí dedicarme a ella a tiempo completo. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

14 de septiembre de 2026

El desafío de encontrar el sentido de la vida

 

Lunes por la mañana en la ciudad. Durante el fin de semana tuve bastante trabajo, y la verdad es que me motiva la idea de recuperar el control de una agenda que últimamente se me había hecho esquiva. Tenía la intención de escribir acá hace unos días, pero como no se me ocurría nada en concreto, decidí empezar desde cero para ver si hoy puedo lograr ese objetivo. Climáticamente hablando, venimos de unos días espectaculares, a pleno sol, aunque entre ayer y hoy hemos tenido un brusco descenso de temperatura. Volviendo a lo que mencionaba en las primeras líneas de esta nota, creo que hace unos años había más actividad en Lobos, aunque no sabría precisar los motivos. El pueblo tiene una abundante oferta cultural, pero quizás el problema sea que esos eventos no consiguen impulsar la asistencia de público. La semana que viene tenemos Rock al Parque, un festival que ha podido mantenerse dentro de la consideración de los lobenses por más de 20 años. En sus últimas ediciones, Rock al Parque se ha convertido en un evento multitudinario, que abarca dos jornadas, con participación de bandas que ven en este festival una oportunidad para darse a conocer o ampliar su base de seguidores. La verdad es que no es nada simple trascender los límites del under para ampliar la audiencia y llegar a un público más amplio. Lobos no cuenta con muchos espacios para tocar, y ya no abundan tantos bares o boliches como hace 25 o 30 años. La mayoría de los grupos que van surgiendo buscan llegar al streaming, subiendo sus canciones a alguna plataforma como Spotify, lo cual tiene un costo mucho menor al de editar un álbum en formato físico. Por otra parte, últimamente se habla de un resurgimiento del CD, un soporte que nunca debió haber sido ninguneado o relegado, porque es cómodo, barato, y fácil de transportar. Durante los años dorados del vinilo, los CD se liquidaban a precios irrisorios porque casi nadie los quería juntando polvo en su hogar. Pero sigue siendo más accesible más conseguir un reproductor boombox o "chanchita" que invertir una pequeña fortuna en un tocadiscos. Pero sea como fuere, nunca me interesó el coleccionismo, no me parece que tenga sentido acumular objetos con los cuales ni siquiera interactuás. En el pasado, compré discos que rara vez he vuelto a escuchar, o libros que me da pereza leer. Por esa razón, insisto con lo que planteaba en un posteo anterior: La necesidad de volver a lo esencial y conservar sólo aquellas cosas con las cuales nos relacionamos en lo cotidiano. 


Cuando una persona muere, sus deudos suelen encontrar en la casa donde vivía varios objetos que van a parar a la basura casi sin escalas. Nuestro paso por el mundo es demasiado fugaz como para suponer que dejaremos algo que tenga valor. Lo único que dejamos es un recuerdo, que también se va esfumando con el tiempo, cuando ya nadie vaya a visitar nuestra tumba o sepultura, porque nuestros familiares han dejado atrás el duelo para seguir adelante con sus vidas. La única manera de superar una pérdida es aceptando que ya nada será igual, pero que pese a todo nos quedan motivos para continuar. Dicho así parece una mágica solución de manual, pero lo cierto es que cualquiera de nosotros sabe que no es nada fácil transitar ese proceso.


Creo que me fui de tema, pero lo importante a tener en cuenta es que la razón para vivir representa una decisión y un proceso individual. Mucha gente encontrará en sus hijos una forma de dotar de sentido a sus vidas, pero me parece que hay que pensar más en uno mismo y no delegar en los demás la responsabilidad de la subsistencia. Por ejemplo, hoy tuve que ir al Hospital, para lo cual me levanté más temprano que lo habitual, y obviamente lo que uno suele ver es gente enferma que requería la atención de un profesional. Lo mío era una cirugía menor, nada grave, pero conviví en el mismo pabellón con personas que ya no podían seguir esperando para sentirse bien, y que necesitaban recuperar la salud porque es el bien más preciado para tener una mejor calidad de vida. Por eso, en lugar de quejarme porque tuve que esperar más de tres horas (lo cual es cierto), me puse a pensar en la importancia del sistema de salud público. Pensá que si te accidentás en la vía pública, el primer lugar al que te llevan es al Hospital. Y acceder a una atención médica gratuita es un beneficio que los argentinos no valoramos lo suficiente. En otro país, incluso los más desarrollados, cualquier consulta en una clínica cuesta cientos o miles de dólares según la complejidad, por esa razón no se aconseja viajar al Exterior sin un seguro médico que permita cubrir cualquier eventualidad. Pero el meollo del asunto es, a veces, solo los que han pasado por situaciones límite tienen la capacidad de aprender a valorar lo que han conseguido, ser más empáticos en el día a día, ejercitar la gratitud hacia todo lo que nos rodea. Para muchos de nosotros, el sentido de la vida es un gran interrogante, pero mientras proseguimos en esa búsqueda, hay detalles maravillosos que no conviene perderse, ya que este viaje lo hacemos una sola vez. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

2 de septiembre de 2026

Sombras nada más

 

Ya estamos en septiembre. Si miramos hacia atrás, a más de uno le parecerá increíble haber arribado otra vez a la recta final del año. La verdad es que esa percepción que tenemos del paso del tiempo constituye una evidencia más valedera que el devenir de las hojas del almanaque. Hemos llegado a una instancia que nos deja poco margen para el error o el cálculo: Los días comenzaron a estirarse, con atardeceres largos e intensos que representan un preludio de lo que será el verano en estas latitudes. Retomé las caminatas por el Parque y empecé a activarme, pensando en que todavía nos queda la posibilidad de tener una valoración positiva de este ciclo que nos toca afrontar. Siento que durante agosto no pude lograr todo lo que pretendía, pero fue necesario transitar esa etapa para arrancar este nuevo mes con otro chip, sin ánimo de buscar excusas o pretextos para intentar justificarme. Las principales limitaciones que se suelen encontrar parten de uno mismo, más allá de la incidencia que tengan los factores externos. Ya hemos hablado en este mismo blog del efecto contraproducente que provoca la queja constante, dado que nos convierte en personas insoportables para nuestro entorno. De hecho, yo podría quejarme de varias cuestiones que no se dieron como lo esperaba, pero prefiero postergar esas demandas para un próximo texto. Me parece importante que podamos ser conscientes de nuestras propias debilidades: Es el camino más virtuoso para desarrollar una actitud que nos impulse a superarnos, a ser mejores, a seguir adelante con renovadas expectativas.


Hace tiempo que la situación del país no es alentadora, y a decir verdad, no recuerdo cuándo fue la última vez que las cosas marchaban razonablemente bien. Quizás han pasado tantos años que aquella semblanza ha quedado sepultada por el piadoso manto del olvido. El consumo minorista sigue cayendo, la escalada de las tarifas del transporte público impacta directamente en el bolsillo del laburante, los sueldos no suben lo suficiente como para ganarle a la inflación, y el Presidente se comporta como el bufón de la Corte. Claramente, sus insultos y descalificaciones le hacen un flaco favor a la convivencia en sociedad. Y no se trata de cuidar las formas, sino de actuar como se espera de un Jefe de Estado. La mayoría de la gente ha tenido que endeudarse para cubrir sus necesidades básicas, no estamos hablando de fondos buitres o especuladores. El costo de la canasta de alimentos trepó tanto en los últimos meses, que no hay plata que alcance para llegar a fin de mes. Para mí, la principal diferencia con los años K es que antes había plata circulando en la calle y la gente gastaba, y digo esto más allá de que esas variables puedan contribuir a una suba de la inflación. Cualquiera que va a un supermercado podrá advertir que nada vale menos de 1.000 o 2.000 pesos, por eso un billete de 10.000 fue quedando chico y se hizo necesario imprimir un papel de 20.000 pesos. Quienes me conocen saben que, desde mi modesto lugar, he sido muy crítico del kirchnerismo, pero esa postura no implica darle la bendición a cualquier outsider con perfil disruptivo que se comporte como mono con navaja.

 

Los primeros dos años de gestión libertaria fueron demoledores, arrasando con el rol indelegable del Estado y con todo lo que encontraron a su paso, dejando a miles de laburantes en la calle, desmantelando empresas como el Correo Argentino o los ferrocarriles, quitando subsidios, y generando una crisis sin precedentes, que muchos optan por no reconocer mientras los números y las cuentas cierren. Lo que quiero plantear es que se puede hacer un ajuste que contemple el costo social de las medidas, priorizando una contención a los sectores más postergados. Puedo mencionar, por citar un caso, a los emprendedores que tengo como sponsors en mi portal de noticias. Casi todos me dicen que no se está vendiendo nada, y la mercadería que ellos producen permanece juntando polvo en una góndola, hasta que no haya más alternativa que liquidar todo cuando se acerque la fecha de vencimiento. Va a llevar mucho tiempo revertir el vaciamiento a la industria nacional que está propiciando este Gobierno con la apertura indiscriminada de las importaciones. También hay que decir que muchos industriales sacaron provecho del contexto económico durante años para cobrar a los argentinos precios exorbitantes e irrisorios por su elevado valor. Esto no pretende ser un reclamo ni una queja, sino un diagnóstico de la realidad. Haber desmantelado el cepo al dólar puede considerarse una medida positiva, pero lo cierto es que las restricciones que existían fueron concebidas para limitar la especulación y la timba financiera. La Argentina se ha transformado en un hazmerreír del mundo por tener como Presidente a un tipo que no puede pronunciar dos palabras seguidas sin equivocarse, y mucho menos dar un discurso coherente. A pesar de todo, lo más probable es que Milei termine siendo reelecto en 2027, con lo cual podemos pronosticar que el saqueo y la malaria continuarán por varios años más. Los jubilados siguen cobrando un miserable bono de 70.000 pesos, y no hace falta ser un economista para comprobar que esa plata no alcanza para nada. Si tienen que hacerse cargo del costo de su medicación, ese solo ítem se vuelve inviable con el valor del bono. La premisa para el futuro del país, a mi modo de ver, debe ser un punto medio, cuidando las cuentas públicas y el superávit, pero no a costa del desfinanciamiento de la clase media, y a esta altura yo no estoy dispuesto a sacrificarme y ajustarme el cinturón una vez más para que la casta, de la cual tanto reniegan, se siga enriqueciendo con la teta del Estado. Nos estamos viendo pronto, y ojalá que lo que resta de 2026 nos brinde más motivos para sonreír. Punto final.

22 de agosto de 2026

Por qué vale la pena invertir en uno mismo

 

Sábado en la ciudad. La semana se pasó rápido, por suerte volvió a salir el sol, y eso hace que uno pueda encarar cada día con una perspectiva diferente. El último finde largo transcurrió sin pena ni gloria, como mencioné alguna vez, no me llevo bien con el ocio, no me gusta estar al pedo, por lo cual para mí es fundamental contar con una rutina que me permita ordenarme mejor. Pronto vendrá la primavera, volveremos a tener días más largos, y me parece importante tener presente aquello que nos impulsa a soñar, a crecer, a ilusionarnos con un futuro mejor. Digo esto porque en lo cotidiano, difícilmente nos detenemos a pensar en ello, y no reparamos en esta coyuntura que nos exige tomar las riendas de nuestra propia vida sin esperar a que alguien venga a golpearnos la puerta. Es momento de hacernos cargo de lo que nos toca, sin dudas ni vacilaciones, ni mucho menos con temor. Creo que a lo largo del tiempo he logrado más de lo que imaginaba: Construir un emprendimiento que constituye mi principal capital y fuente de ingresos, pese a más de una vez me queje de que la plata no alcanza. No todos tienen la posibilidad de disfrutar de su trabajo, y no debe haber carga más pesada que permanecer varios años haciendo un laburo que te desagrada, más allá de la remuneración que vayas a percibir. En ese sentido, creo que pude conseguir un equilibrio entre mi formación profesional y una compensación económica razonable. Aprendí a no quejarme tanto y hacerme responsable de mis errores. Tengo mucho por mejorar, y hasta el último suspiro sé que continuaré bregando contra mis propias limitaciones. Pero al mismo tiempo, es una motivación para seguir adelante.

 

Si tuviera que hace un repaso de lo que ha sido agosto hasta ahora, la verdad es que no se me ocurre mencionar un hecho puntual, pero a título personal, estoy en condiciones de afirmar que es el inicio de una nueva etapa, buscando recuperar el entusiasmo, el placer, el asombro, y todo lo que nos mantiene vivos y con conciencia plena de nosotros mismos. Retomé las caminatas por el Parque, y decidí hacerlo porque cualquier profesional de la salud pone énfasis en la actividad física. Mi estilo de vida es el mismo desde hace años, pero soy consciente de que no es adecuado continuar de esa manera. Por lo tanto, lo que esté por venir tiene que significar una ruptura con los hábitos más arraigados y más difíciles de desterrar. Todo lo que estoy dispuesto a hacer tiene como norte la búsqueda de la plenitud, lo cual implica ampliar los horizontes, ver más allá de la obviedad, no juzgarme con tanta severidad, reírme de mis propios errores sin dramatizar. Hay un rasgo en particular que quiero quitarme de encima, y es que me anticipo demasiado a los hechos, como si de esa forma pudiera tener algún control sobre ellos. Por ejemplo, en un viernes ya estoy pensando lo que debo hacer el próximo lunes, y lo más probable es que en el medio ocurran un montón de cosas en las cuales no reparamos. El azar, el destino, y todo lo que nos sucede no suele seguir una lógica establecida. Si fuera así, cualquiera podría prever y planificar con más elementos para garantizarse su propia tranquilidad y seguridad. Lo que estamos viviendo hoy como sociedad es muy complejo, y encarna la frustración crónica que embarga a la mayoría de los argentinos. Pareciera que siempre tenemos la necesidad de rotular a los demás por su forma de pensar, de obligarlos a que se definan, a que nos digan “de qué lado estás”. Esa percepción errónea y sesgada se acrecienta más en los pueblos chicos. No sé, yo puedo decir que estoy satisfecho de mi desempeño como periodista, más allá de que siempre hay aspectos por pulir. De hecho, el último programa de tele que grabé fue nada más y nada menos que una entrevista al Intendente. Lo hicimos en la Municipalidad, y estaba un poco nervioso, porque fue la primera vez que salió al aire un programa fuera de los estudios del canal. Pude preguntar lo que yo quisiera, nadie me condicionó, y para mí eso tiene mucho valor. En cuanto a las repercusiones, lo que pude saber, también fue del agrado de la audiencia. Desde el primer minuto que comencé con la nota, supe que debía dar lo mejor de mí para que el resultado fuera el que yo esperaba. Como los lectores saben, desde que comencé a dar mis primeros pasos cultivo un perfil bajo: No me interesa hacer alarde de mis conocimientos, o de mi formación académica, ni tampoco lo tomo como un trampolín para ocupar una determinada posición. Para forjar vínculos sólidos es fundamental comportarse con humildad, no dar nada por sentado, y confiar en que el público podrá esclarecer sus dudas e inquietudes con lo que se diga en el transcurso del reportaje. Es imposible dejar a todos conformes, pero pese a esa condición, mi premisa fue trasladar las consultas más comunes que se hace el vecino de a pie. Mientras yo tenga la convicción de que di lo mejor, todo lo demás queda relegado a un segundo plano. Y mantener en el aire una propuesta periodística por más de 7 años, supera holgadamente mis expectativas. Aunque muchos no lo perciban, considero que mejoré bastante, dado que no es fácil hacer televisión, cumplir con una agenda todas las semanas, y llevar adelante la conducción de un ciclo que sea de interés para los abonados del cable. Por lo menos, si en algún momento me toca dejar atrás todo lo que ha sido esta experiencia y dar un paso al costado, me quedará la satisfacción de decir que me animé a incursionar en un formato que resultó un hallazgo y una novedad para mí. En este contexto socioeconómico tan difícil, el único paliativo que nos queda son las ganas de emprender, y aprovechar el envión de una buena racha para fortalecer los vínculos que nos sostienen. Ya habrá más novedades para este boletín. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

 

9 de agosto de 2026

Una pausa necesaria

 

Domingo por la mañana en la ciudad. Esta es la primera nota que escribo en lo que va del mes. Me parece que la comunicación es un proceso que debe darse cuando uno tiene algo para contar, pero también es importante que aprendamos a respetar los silencios. Podríamos afirmar que la verborragia no siempre representa una virtud si no nos permite una conexión con lo cotidiano. Mucha gente que no para de hablar intenta llenar con palabras sus carencias más recónditas, y la verdad es que se necesita una gran dosis de temple y amor propio para cultivar el arte de callar. No intervenir en nada, dejar que las cosas fluyan naturalmente, sin forzar ninguna situación.

 

Cuando vos tenés en claro lo que querés, todo lo demás se vuelve más fácil, porque se presume que vas a transitar en la misma dirección que tus objetivos. Pero en el medio pueden pasar un montón de cosas, y eso es algo que no siempre tenemos en cuenta. Para mí es importante mantener en pie ese combustible espiritual que nos motiva a seguir adelante. Tengo una edad en la cual ya no me queda mucho margen para la duda y la indecisión. Mis mayores logros en los últimos años han sido tener una continuidad con el programa de tele, haber escrito un libro, y desarrollar mi vocación superando un montón de obstáculos que socavaron mi voluntad. Hace un tiempo me dije: “Voy a tomarme todo el tiempo que sea necesario hasta que vuelva a sentirme bien”. Básicamente mi intención era disponer de un espacio para cultivar la introspección, mirar hacia adentro, fomentar el autoconocimiento. Por supuesto, ese tiempo que nos concedemos no se puede prolongar indefinidamente. De hecho, yo nunca dejé de hacer mi trabajo pese a las dificultades que se me fueron presentando.


Por otra parte, sería un error suponer que se puede transitar esa etapa sin tener la ayuda del entorno. Necesitamos el aporte de una mirada honesta y objetiva que nos permita tener conciencia de nuestras fortalezas y debilidades. En ese sentido, mi experiencia personal me dice que hacer terapia contribuye a dar claridad en esa búsqueda. Hace más de 10 años que veo a mi psicóloga una vez por semana, y es una satisfacción sentirme acompañado por una profesional que me conoce y me incentiva a mejorar. Mi familia es otro pilar fundamental, me bancan en todo, pero no son obsecuentes: Si me mando una cagada no tengo dudas de que me lo harán saber. Yo diría que compartir experiencias nos posiciona en un lugar que nos despoja de protagonismo y nos conduce a socializar problemáticas que son más comunes y frecuentes de lo que creemos. Comprender que no estamos solos ante la adversidad nos otorga un mayor grado de empatía. Hay mucha gente que la está pasando mal y que no tiene la capacidad de poder expresarlo, vive encerrada en su propia frustración, desgastada por la rutina, sin entusiasmo ni interés por lo cotidiano. Por eso es fundamental que tengamos la capacidad de mejorar la comunicación, de transmitir lo que nos pasa con total franqueza, estableciendo prioridades que nos ordenen. En mi caso, me gustaría publicar un segundo libro, para lo cual deberé pulir los manuscritos que tengo dando vueltas por ahí, darles forma, corregir lo que sea necesario, para que sea un digno sucesor del primer ejemplar. Desde que comencé a escribir lo hice con la premisa de redoblar la apuesta para que el nuevo material sea superior a lo que venía haciendo antes, así que vamos a ver qué sale de todo esto. 


Hay muchos buenos escritores en Lobos, no me caben dudas de ello, y mi idea nunca fue compararme con nadie. Hace muchísimos años que cultivo el hobby de escribir relatos breves, pero poner esos textos a consideración del público es algo diferente. Sea como fuere, es una buena oportunidad para que en los momentos de ocio uno pueda establecer un vínculo con su propia literatura. Si me preguntan por la inspiración o la creatividad, creo que no podemos quedarnos en una actitud pasiva esperando que se nos caiga una idea. Además, hay que leer a los grandes autores, aquellos que han trascendido a su tiempo y que continúan siendo referentes para las nuevas generaciones. Más allá de que mis pretensiones sean modestas, para concebir una expresión artística debemos soñar en grande, no subestimar al lector, y superar nuestras limitaciones con perseverancia y dedicación. De manera que ya es tiempo de dejar atrás la comodidad para comenzar a ser artífices de nuestro destino, que  no es ni más ni menos que tomar las riendas de nuestra propia vida. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  

31 de julio de 2026

Todavía estamos a tiempo de alcanzar el último vagón del tren

 

Desde hace alrededor de dos años, vengo llevando adelante un cambio que tiene que ver con la aceptación y la tolerancia. El objetivo es no juzgarme tan severamente y comenzar a adoptar enfoques que me permitan alcanzar un crecimiento y un desarrollo que durante mucho tiempo me fueron esquivos, sobre todo por la falta de convicción. Como los lectores habrán comprobado, en este lapso no he escrito con tanta frecuencia en el blog, quizás porque muchas veces no encuentro la forma más adecuada de expresar cómo me siento. Cuando uno cree que ya no hay más cosas por aprender o incorporar, la vida nos sorprende y nos hace reflexionar sobre la necesidad que implementar nuevas estrategias. Para avanzar en esa dirección, es fundamental que uno aprenda a sincerarse, a dejar de lado el egoísmo y la mediocridad. Lo único que existe es el momento presente, y por ese motivo hay que darle valor a lo que vamos construyendo día a día. Quizás no podamos advertir los resultados de un día para otro, pero si tenemos la capacidad de mantener una disciplina sin desviarnos de nuestro camino, estaremos dando pasos firmes hacia un logro más significativo.


Llega una edad en la cual el tiempo se convierte en el principal limitante, porque es un recurso que se va agotando casi sin que nos demos cuenta. Me cansé de postergar proyectos: La procastinación no conduce a ningún lado, son excusas que nos vamos poniendo para no dar el siguiente paso. Para mí, escribir sigue siendo una actividad placentera, y aunque mis publicaciones sean más esporádicas, nunca he dejado de hacerlo. Es una forma de dejar un testimonio que, quizás, alguien esté dispuesto a develar alguna vez. No me considero más que nadie, soy consciente de mis puntos débiles y también de lo que mejor sé hacer. Y mi próximo objetivo es poder lograr una tranquilidad que me conduzca a una transición más fluida hacia la persona que pretendo ser. Quienes me conocen saben que mi labor profesional ha sido sin estridencias. No me importa lo que los demás hagan, yo detesto la vanidad y la soberbia, y nunca me he comportado de un modo petulante, porque representa lo opuesto a lo que en realidad soy. Cultivar un perfil bajo tiene varias ventajas, y una de ellas es que te acerca más a la gente que está en las antípodas ideológicas. No tengo ningún problema en dialogar con cualquier persona, porque mi prioridad es evitar la confrontación, salvo que reciba una agresión o un insulto totalmente injustificado. Hay muchos que se creen importantes y que se dedican a pasear su ego por foros que les son afines. Me tiene sin cuidado, cada uno sabe lo que debe hacer, y no veo mal que cada uno haga su juego. En mi caso, no me gusta la adulación ni que me soben el lomo: mientras yo esté convencido de que estoy haciendo lo correcto, es una razón más que suficiente para seguir adelante.

 

Pienso que lo fundamental es crear lazos que nos permitan fortalecer vínculos y otorgar un espacio preponderante a las relaciones humanas, que es lo más valioso que tenemos, en lugar de pasar horas embobados con la pantalla del celular. La virtualidad y las redes sociales nos cambiaron la vida, al punto tal que han derribado y echado por tierra todo lo que la sociedad fue construyendo durante décadas. No podemos soslayar el contacto personal, la lectura, el acompañamiento en los momentos de zozobra, el poder terapéutico de un abrazo. Estamos muy cerca de llegar al tercer trimestre del año, y no dejo de tener presente mis metas para este 2026. Cada vez que tengo la percepción de haberme alejado del rumbo, vuelvo a leer aquellos párrafos que escribí en los primeros días de enero, repletos de esperanza y entusiasmo, y que fueron concebidos como una forma de ir avanzando en una dirección concreta y precisa. Todo lo que esté a mi alcance hacer constituye un desafío para continuar transitando con confianza y determinación este tramo del año. Lo único de lo cual me arrepiento es de no haber hecho algún curso o taller, lo que pasa es que en marzo, cuando se abrió la inscripción, no encontré nada que me interesara ni que me sirviera como formación laboral. Cuando pasás los 40, conseguir un laburo se vuele mucho más difícil, salvo que reúnas experiencia y conocimientos que sumen puntos a la búsqueda que estás realizando. Por ahora, sigo siendo un trabajador independiente, pero Lobos es un pueblo chico y vivir del periodismo es lo más parecido a una utopía, sobre todo porque los ingresos que uno percibe están ligados a los espacios publicitarios. En tiempos de crisis, muchos comercios y empresas toman la decisión de suspender la pauta para recortar gastos, por eso la remuneración que recibís a fin de mes no es fija ni estable. El primer paso que voy a dar es actualizar mi currículum, e incorporar todo lo que me sea posible para crear un perfil atractivo y competitivo. Ya tendremos novedades para este boletín. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

23 de julio de 2026

¿Campaña antiargentina?

 

Suena extraño hablar de “campaña antiargentina”, cuando esa fue precisamente la terminología empleada por la última dictadura militar, hace casi 50 años, para desacreditar las denuncias por violaciones a los Derechos Humanos. En fin, lo cierto es que no deja de llamar la atención la escalada de violencia y odio hacia los argentinos, perpetrada por figuras del arte y de la cultura, y también por anónimos escribas que proliferan en las redes sociales. Los mensajes agresivos comenzaron a circular durante el Mundial: Para ser exactos, todos los países latinoamericanos preferían que ganara cualquier rival de la Selección en detrimento de nuestro equipo. Las sospechas de favoritismo, que nunca podrán ser probadas, encendieron las alarmas de la prensa internacional, que comenzó una andanada de hostigamientos que, por esa tendencia a generalizar todo, rápidamente salpicaron a todos los argentinos, en un fenómeno muy difícil de analizar desde la sociología. La propagación de rumores infundados, las falsas denuncias de racismo para un país que le ha abierto las puertas desde hace siglos a todos los extranjeros, promoviendo la diversidad y la igualdad de oportunidades. No se trata de exacerbar el nacionalismo ni de encender la mecha de proclamas patrióticas que quedaron obsoletas. Para mí, no fue una buena idea de los jugadores haber enarbolado un trapo con consignas sobre Malvinas. Por supuesto, el reclamo por la soberanía no se discute, pero no es el ámbito apropiado para hacerlo. El propio Scaloni, en la previa, se cansó de decir: “Es sólo un partido de fútbol”. Estamos hablando de jugadores de elite, que ganan millones, la mayoría de ellos viven en Europa, y nunca en su puta vida se mostraron sensibles ante esa causa. Pero, para ser justos, desde mucho antes de ese episodio, muchos mexicanos creadores de contenido venían agitando la sospecha de un supuesto favoritismo de la FIFA para que la Selección fuera campeona otra vez, algo que no sucedió. Y que no sucediera nada, lejos de mitigar las críticas, fue el combustible para la hoguera de teorías conspirativas. 


Claramente, la Argentina no salió a jugar la final con la misma actitud ofensiva que lo hizo contra Inglaterra, fue un partido raro, pero no hay indicios suficientes como para suponer que algo espurio ocurrió. Entonces uno se pregunta qué rol juegan en los algoritmos de las redes, personas que alta exposición como Javier Bardem, Rosalía, Patti Smith, o Samuel Jackson. Creo que se dejaron llevar por el rebaño, no es que ellos odien a los argentinos, quizás lo que detestan es el estereotipo tan arraigado del porteño, canchero, petulante, prepotente, pero eso es todo lo que diré porque no es mi intención contribuir al sentimiento antiporteño que existe en casi todo el interior del país. Cualquiera de nosotros, que tiene que parar la olla todos los días para ganarse el mango, sabe que la Selección es uno de los pocos motivos para enaltecer el orgullo nacional, porque es un equipo que pese a todo y contra todos, llegó a la final de un Mundial por segunda vez consecutiva. Puede haber personas que no sean amigables con los extranjeros, pero no representan a la mayoría de los argentinos. Nosotros compramos frutas y verduras a los bolivianos, también compramos prendas de vestir en tiendas que ellos administran, vamos al supermercado chino, y no lo hacemos por quedar bien con nadie, sino que lo hacemos porque los precios que tienen son competitivos o accesibles. Lo que puede pasar es que exista la creencia de que Milei y su pésimo gobierno representa a todo un país, cuando hay gente que no comulga en absoluto con sus epítetos delirantes. Si odian a Milei o a sus funcionarios, que lo digan expresamente, y que no metan a todos los argentinos en la misma bolsa. Es muy desagradable lo que está pasando con las políticas de la actual gestión, pero si hay algo que aprendimos, es a vivir en democracia, y a respetar lo que decide la mayoría en las elecciones. Por otra parte, el que votó a este mamarracho tampoco es el enemigo: En el común de los casos, es alguien que se cansó de los abusos del populismo y que creyó que los libertarios terminarían con la casta. Como bien sabemos, los mismos que están ahora en la Rosada encarnan la casta y se siguen beneficiando con sus privilegios. De hecho, el ajuste brutal en el gasto público afecta a los sectores más humildes, y no a aquellos que están acostumbrados a vivir de la política para enriquecerse y hacer negociados, como sigue ocurriendo hasta el día de hoy.


Sean cuales fueren los verdaderos motivos que fomentan los mensajes de odio hacia los argentinos, quedó demostrado que exceden una rivalidad deportiva o futbolística. Muchos opinólogos hablan desde el desconocimiento, o bien, como mencioné antes, creen que los argentinos fuimos creados a imagen y semejanza del Peluca. No es cierto, no salimos del mismo molde, porque el mismo tipo que en su discurso inaugural dijo que “no había plata”, es el que busca sacar chapa en los foros internacionales por su alineamiento incondicional a Estados Unidos e Israel, menospreciando y soslayando la pertenencia a foros regionales, como el Mercosur. Y no se trata de trazar antinomias entre derecha e izquierda, porque existen gobiernos de derecha que son proteccionistas y defiende la industria nacional, algo que los ideólogos del mileísmo no ven con buenos ojos. No todos somos ñoquis, no todos somos chantas, ni corruptos: Entiendan eso y absténganse de generalizar si van a lanzar proclamas desde el desconocimiento. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

Vísperas de primavera, un escenario para reflexionar

  Un nuevo domingo, sin mayores novedades en la superficie. Al haberse suspendido Rock al Parque, tuve que buscar otras actividades para cub...