9 de marzo de 2026

La saturación de la información, el nuevo mal que surge de la posmodernidad

Hacía tiempo que no escribía nada nuevo en este espacio. Pero siempre es un momento propicio para el reencuentro. El fin de semana tuve que hacer algunas notas, y la verdad es que me vino muy bien porque no me siento a gusto con el ocio, prefiero mantenerme ocupado con todo lo relacionado con mi trabajo, hoy por hoy no me imagino haciendo otra cosa, aunque dejo la puerta abierta para cualquier emprendimiento que me permita sumar ingresos.

Estoy intentando salir de la abulia, que a su vez me provoca un bloqueo creativo. En realidad no sé si es el nombre adecuado, pero yo lo defino así. Obviamente, yo me doy cuenta de que eso está ocurriendo porque me cuesta más que surja una idea, pero quizás haya otros factores que influyen y que no estoy teniendo en cuenta. Son etapas, por supuesto: Hace unos días hablaba con gente conocida que me comentaba que había arrancado el mes con muy pocas pilas, lo cual sin duda repercute en diversos aspectos de la vida cotidiana. Para mí, el hecho de escribir representa una de las pocas actividades en las que he mantenido una constancia pese a ese pronóstico desalentador. Si cada uno fuera a realizar solamente aquello que le complace, estaríamos ante un enfoque que sólo privilegia un placer efímero y a corto plazo. Todos sabemos que para obtener los resultados que esperamos, es necesario activarse, aunque no sepamos con certeza cómo lograrlo. Lo cierto es que siempre tuve como objetivo consolidarme en mi profesión, es algo que no ha variado en los últimos años. Mirando viejos textos que tengo guardados en la computadora, por momentos creo que antes escribía mejor, pero no puedo precisar qué es lo que ha cambiado como para arribar a esa conclusión.
 
Los que abrazamos el periodismo desde que éramos adolescentes nos encontramos ante un contexto muy distinto al de nuestros comienzos. Antes escribíamos crónicas que iban dirigidas a una publicación con soporte papel. En cambio, lo que vemos hoy está dominado por el auge de las redes sociales y la necesidad de implementar una síntesis en el desarrollo de la noticia. El tiempo que el común de la gente dedica a la lectura ha ido decreciendo, por lo cual la atención de los lectores es muy volátil, se desvanece rápidamente. Todo ello hace que se vuelva imperioso apelar a diversos recursos que faciliten el acceso y la llegada de la información, y el mayor problema radica en que es muy difícil saber quién te está leyendo. No es lo mismo una persona de más de 50 años que un adolescente de 18. Supongo que una transformación parecida habrá ocurrido con la irrupción masiva de la televisión en los hogares. Cuando voy a tomar un café, el contacto con el diario en papel significa una experiencia diferente a lo que era hace unos años. Los redactores actuales priorizan otro abordaje, porque un diario impreso pierde terreno ante la inmediatez que hoy brindan otros medios de prensa. Por ejemplo, si en las primeras horas de la mañana ocurrió algún hecho que conmociona a la sociedad, el periódico no lo reflejará sino hasta el día siguiente, con lo cual el lector se informará antes por los portales de Internet o bien por otros canales más tradicionales como la radio o la televisión. De todas maneras, lo cierto es que los que venimos del palo de la gráfica hoy debemos apelar a nuevas estrategias que nos conduzcan a consolidar una audiencia. La brevedad se impone como un requisito insoslayable para acceder a un público más amplio. Y muchas veces, ese afán por sintetizar el contenido termina yendo en desmedro de lo que pretendemos expresar. Pese a todo, mi impresión es que Lobos sigue siendo una ciudad donde la lectura ocupa un rol destacado. No es casualidad que haya tantos buenos escritores, y que siga consolidándose la aspiración a publicar un libro. Desde luego, escribir un libro no es una empresa imposible si se dispone del dinero para hacerlo, pero aun así, el objetivo es que ese ejemplar sea leído, que obtenga una repercusión en diversos ámbitos, y en ese sentido yo no sé si los lobenses le damos bola a los nuevos autores. Yo escribo desde muy chico, pero mucho de ese material me resulta obsoleto, no refleja quién soy hoy, y la única posibilidad de conservar esos textos es desarrollar un relato de ficción. Espero que se alineen los planetas y que la creatividad vuelva a florecer, no me caben dudas de que es una etapa transitoria, pero siempre es bueno ser consciente de lo que nos pasa. Más de una vez nos embarga la sensación de que permanecemos estáticos, sin poder avanzar en una dirección concreta, y necesitamos que alguien nos oriente para recuperar la senda que hemos perdido. El problema es que, si no nos damos esa oportunidad, vamos a continuar encerrados en nuestros pensamientos que no aportan claridad, sino más confusión. Hoy más que nunca, vivimos confundidos, pero no por una falta de información, sino por una saturación de ella. Esos son los riesgos de absorber todo lo que viene de afuera como si fuéramos una esponja. No queda otra opción que aprender a elegir. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

1 de marzo de 2026

Nada perdurable se construye desde la comodidad del sillón

 

Primer día de marzo. Esa sensación de una etapa que se va trasciende lo meramente cronológico. Si bien todavía podemos esperar algunos días de calor, no creo que se extiendan más allá de la segunda quincena. Recuerdo que hace unos años, para esta fecha, tuvimos una inesperada ola que obligó a suspender el inicio de clases. Pero fue una situación excepcional, que difícilmente se repita. Hasta no hace mucho, era habitual dejar las ventanas abiertas por la noche para poder descansar con un poco de fresco. Como suele suceder, la irrupción del otoño será sorpresiva. Un día cualquiera nos vamos a encontrar con la llegada de un frente frío, y de ahí en más ya será momento de rescatar del olvido los buzos, pulóveres, y demás ropa de abrigo.

 

Cada cierre de mes trato de hacer un balance, porque de esa manera puedo tener un registro más preciso que aquel que acostumbramos hacer a fin de año. Pero, para ser sincero, no tengo muy presente qué hice en concreto durante febrero. Sí es cierto que procuré mantener la rutina y establecer un orden, sin embargo, todo me hace pensar que no ha ocurrido nada particularmente memorable. El error es ese: Esperar, mientras se nos pasa la vida, que nos sorprenda un hecho extemporáneo que implique una ruptura o una bisagra. Es decir, que marque un antes y un después. Se trata de una aspiración que tiene una gran dosis de absurdo. En principios, deberíamos aceptar que nuestra existencia es demasiado insignificante como para pretender ser protagonistas de una gran experiencia colectiva que nos conduzca a un cambio radical. Una vez mencioné que lo mejor es no esperar nada de nadie, pero eso no implica asumir que vamos a tener una existencia anodina y carente de sentido. No hace mucho, un amigo que tiene mi misma edad me dijo: “No nos queda mucho tiempo”. En varios aspectos, tenía un estilo de vida muy parecido al mío, hasta que hace poco se puso en pareja, se fue a vivir con su novia, y tuvo un hijo. Dejó el alcohol y el tabaco, casi no se lo ve en ningún lugar fuera de su trabajo. Todo lo que estoy enunciando se produjo muy rápido, como si se tratara de un efecto dominó. No me imaginé nunca que iba a ser artífice de un cambio semejante, lo podría haber esperado de cualquier persona menos de él. Pero la cuestión es que el tipo entendió que ya estamos en la cancha para jugar el segundo tiempo, que precede inmediatamente a la vejez. Por lo tanto, no es descabellado pensar que cuando lleguen los primeros achaques ya no tendremos la capacidad y las fuerzas para emprender un despegue a nivel personal. Desde luego, hay mucha gente que se siente satisfecha con lo que ha logrado, porque tuvo la voluntad de separar esas conquistas de toda pátina o barniz autoindulgente que nos lleva a chocar contra el vacío en una ruta desierta.

 

Los peores enemigos que nos acechan son la nostalgia y la melancolía, que a menudo van de la mano. Sabemos que no tiene sentido esa evocación del pasado, pero si no estamos atravesando por una buena racha, nos refugiamos en esas épocas de supuesta prosperidad para no caer en el desamparo. El factor clave tiene que ver con el enfoque que cada uno quiera hacer. Yo sé que hay momentos que no volverán, en parte porque nadie se baña dos veces en el mismo río, y tampoco me interesa ser un testigo ocasional de mi propia vida. Más de una vez me he preguntado si yo desperdicié mi juventud, pero lo único que se me ocurre hacer es evitar que eso siga ocurriendo, teniendo en cuenta que esos años no volverán. Sea como fuere, para trazar un análisis equilibrado, es necesario reflexionar sobre nuestra percepción. Por ejemplo, yo puedo extrañar alguna etapa del pasado, pero lo más probable es que cuando esos hechos sucedieron, yo no estaba del todo convencido con eso. Una razón más para que no caer en lo que se conoce como idealizar o romantizar. El problema de ser tan inconformista es que siempre vas a ver pasar el tren, pero rara vez vas a tomar la posta de subirte al vagón y emprender el viaje. Aquellos artistas que pueden crear algo nuevo a partir de esa insatisfacción, merecen un reconocimiento por haber apostado a salir de la comodidad.

 

Es mucho más fácil quejarse de todo que activarse para dejar de lado ese lamento crónico y sistemático. Lo que estamos viendo hoy en los principales portales de noticias no representa algo inédito, por lo tanto, nuestros antepasados ya lo han visto antes. La vocación imperialista de Estados Unidos no es un fenómeno nuevo. Habíamos logrado varios avances como sociedad durante la década pasada, pero parece ser que todo eso ha quedado atrás. Veníamos bien encaminados en el objetivo de ser más tolerantes e inclusivos, y la verdad es que nunca pensé que todos estos derechos adquiridos iban a ser puestos en duda por algún Gobierno. Y no hablo sólo de Milei: Estamos ante un punto de inflexión. El surgimiento de líderes conservadores a nivel global erosiona una agenda que promovía el respeto a la diversidad. Entiéndase por esto, minorías sexuales, discapacidad, el rol de la mujer, y muchos ítems más. En ese sentido, bien podríamos afirmar que ha habido un retroceso. Flota en el aire la sensación de que estamos “en offside” ante esta nueva versión de la derecha que ha tomado el poder.  


La principal variable que sostiene la imagen positiva de los libertarios tiene que ver con cierta estabilidad económica. Pero cualquier persona que recorra las góndolas de los supermercados podrá advertir que es totalmente falso que la inflación mensual sea de un 2 %. Para efectuar una comparación se puede tomar un determinado producto y contrastar su precio en 2024 con su valor actual. De esa forma no será raro comprobar que la suba supera el 20 %, y en el caso de la carne, muchísimo más. En poco más de 2 años de gestión mileísta, vemos que el mayor capital que beneficia al Gobierno es la caída del kirchnerismo. Es una ideología que ya carece del auge y de la épica de los primeros años de la década de 2000. Los gobiernos populistas también emprenden la retirada, porque han quedado obsoletos ante el nuevo orden mundial. Sigo pensando que Milei puede ser reelecto en 2027, y es muy extraño esbozar esta posibilidad porque allá por fines de 2023, nadie pensaba seriamente que el Peluca encontraría un terreno fértil para avanzar en la implementación de su peculiar experimento. Para finalizar, cada vez que te incentiven a engancharte en una discusión o polémica que resulta totalmente al pedo, recordá esta frase: “No nos queda mucho tiempo”. Y menos aún para gastar saliva en imbéciles. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  

24 de febrero de 2026

La quita de derechos amenaza con convertirse en una avalancha con final anunciado

 

Martes por la tarde en la ciudad. Como ya hay una mayor cantidad de noticias por cubrir, volver al ruedo me permitió mantenerme ocupado y eso hizo que postergara determinadas cosas, pero se dio así porque a esta edad, la prioridad número uno es dedicarse al trabajo, sobre todo cuando uno tiene un emprendimiento que debe marcar la diferencia en un contexto donde hay mucha competencia. Lobos cuenta con varios medios de comunicación, y desde que empecé con esto me propuse hacer mi juego sin perjudicar a nadie. Soy consciente de lo que puedo dar a nivel profesional porque llevo más de dos décadas haciendo el mismo laburo. Como viene la mano, creo que seguirá siendo así hasta el día que me jubile. De más está decir que no pienso todo el tiempo en eso, pero no puedo evitar que me embargue cierta desazón viendo los magros haberes que históricamente perciben nuestros jubilados y pensionados. Todo lo que puedo hacer es seguir pagando impuestos, que a pesar de ser excesivos, son necesarios para mantener el sistema de salud pública. Digo esto porque, si bien tengo una obra social, su cobertura es ínfima. Razón por la cual, últimamente, estoy yendo al Hospital, presento el carnet, y de esa manera puedo contribuir a que el nosocomio reciba los fondos que mi mutual se niega a desembolsar. Por supuesto, hay que armarse de paciencia luego de haber solicitado un turno. Sin ir más lejos, ayer me perdí toda la mañana para realizar una consulta médica. Estuve tres horas que me atendieran pese a haber reservado un turno previamente, pero lo que puedo destacar es la buena atención que recibí del médico. Con una claridad de conceptos que debería ser imitada por más de uno, me explicó lo que me estaba pasando y me indicó lo que debía hacer para mejorar mi salud. Siempre es bueno tener una consulta presencial antes que apelar a recursos berreta como autodiagnosticarse por Internet. Cualquiera puede googlear aquella enfermedad que supone que tiene y ver la medicación y el tratamiento, sin embargo, me parece que no está bueno hacerlo, porque se parte de una presunción errónea. Un factor clave es reducir los factores de riesgo, como el tabaquismo, el consumo de alcohol, el sedentarismo, o cualquier otro que ustedes decidan agregar. Hoy por hoy, se sabe que la actividad física representa un beneficio sustancial para reducir la prevalencia de cualquier patología. Muchas veces no tengo el menor entusiasmo por ir a caminar durante una hora al Parque, pero es algo que no se puede delegar ni tramitar ante un tercero. Por ese motivo, me obligo a ir, sin dejar margen para la duda. No miro el reloj ni la pantalla del celular hasta que regreso a mi casa. Todo lo que sé es que debo estar caminando como mínimo una hora, lo demás puede variar. Mientras tanto, estoy viendo si puedo hacer algún curso de los que se dictan en el Centro de Formación Profesional. Por lo que pude ver, no hay tanta variedad como en los años anteriores. De hecho, la oferta disponible para este 2026 es bastante reducida. Sea como fuere, yo no me voy a inscribir al voleo, ya que la mayoría de los cursos duran todo el año y no me parece una buena idea estar yendo a un aula varios meses si es algo que ni siquiera me interesa.

 

Como mencioné en una nota anterior, empecé a hacer Yoga, sigo entrenando en el gimnasio, y no lo hago con la intención de demostrar nada, sino que lo hago por mí. Mientras yo me sienta bien, la percepción que tengan los demás es totalmente irrelevante. No conduce a nada estar pendientes de la mirada del otro. Lo más necesario en estos tiempos que corren es tener la capacidad de mantener un equilibrio. Recibimos un bombardeo constante de fake news, reels de Instagram, flashes de programas televisivos, y como una forma de ir decantando lo que realmente vale la pena, debemos filtrar y pasar por un tamiz esa avalancha de información superflua y estéril. Esto no significa ser ajenos a todo lo que sucede, sino otorgarle prioridad a lo que impacta en nuestra vida cotidiana. Posiblemente, lo más fácil sería no preocuparse por nada, pero no es así como funciona. Todos los días dedico unos minutos a leer los principales portales de noticias, y no lo hago sólo porque me dedique al periodismo, sino porque no puedo vivir en un frasco: los cambios se producen a un ritmo más vertiginoso y acelerado que hace 30 años. De un día para otro pueden cambiar completamente las reglas de juego. Hay normas, leyes, decretos, que se vuelven obsoletos rápidamente. Eso es consecuencia de la cirugía mayor sin anestesia que están implementando los libertarios que están en el poder. En el común de los casos, es evidente que no miden el impacto que provoca dar de baja una determinada legislación, ya que afecta a millones de personas. Lo cierto es que, hoy por hoy, el kirchnerismo no tiene ninguna chance de volver a ser Gobierno, y dentro de las pocas opciones que le quedan, está el colapso de este experimento que conduce Milei y los suyos. No hay razones para suponer que ese escenario caótico esté cerca de concretarse, pero también es cierto que la sociedad ya no tiene la tolerancia de antes para que un grupúsculo de iluminados siga manejando todo a ensayo y error. Si no aprenden a buscar consensos, consolidar la gobernabilidad se tornará un escollo insalvable por la falta de apego que tienen al arte de la negociación. Seguramente, en las próximas semanas habrá novedades en ese sentido, sobre todo cuando haga falta conseguir en el Congreso los votos necesarios para avanzar en esta progresiva quita de derechos adquiridos. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

18 de febrero de 2026

Siempre es difícil volver a casa

 

Mitad de semana en la ciudad. Tal como estaba previsto, este mediodía visitó Lobos nuevamente el Gobernador Kicillof. A título personal, significó un desafío especial. La vez anterior, que fue en mayo del año pasado, no quedé conforme con la cobertura fotográfica que pude obtener, y por ese motivo, no iba a dejar pasar la oportunidad de redoblar la apuesta. Honestamente, pensé que el mandatario iba a llegar con alguna demora, pero por suerte fue bastante puntual, considerando lo que uno puede esperar de este tipo de eventos oficiales.

 

Saqué muchas fotos, aunque sé que mi modesto celular está lejos de brindar la calidad de imágenes que pretendo. Bueno, es lo que hay y lo que tengo a disposición por ahora, de manera que traté de ubicarme en todos los ángulos posibles, sorteando los consabidos obstáculos que representan los patovicas de seguridad que parecen no comprender que los medios de prensa locales estábamos laburando. Está claro que ninguno de nosotros hubiera permanecido al rayo del sol en el momento más caluroso del día por amor al arte, todos los que estábamos parapetados detrás del vallado (o como quiera que se llame), lo hacíamos con la intención de conseguir la mejor cobertura. Como mencioné antes, no fue fácil acceder un lugar apropiado, había gente que ni siquiera se dedica al periodismo y que tenía como única función estorbar sistemáticamente a quienes hacíamos malabares para seguir los pasos del Gobernador y sus funcionarios. De más está decir que uno no espera un trato privilegiado, todo lo que hace falta es delimitar un sector para poder trabajar más tranquilos y presenciar el desarrollo del acto. Si yo hubiera permanecido en el mismo lugar de principio a fin, el resultado no hubiera sido el que yo buscaba, porque de nada sirve quedarse estático. 


Cada uno de los que estábamos sudando la gota gorda en este bochornoso miércoles de febrero sabíamos que era necesario llegar a casa con una nota lista para publicar y subir a las redes, de lo contrario, cualquier esfuerzo hubiera sido en vano. El acto fue en el patio del Museo de Perón, que no es un espacio muy amplio, y tampoco abunda la sombra, así que todo lo que podíamos hacer era esquivar a los que nos querían marcar la cancha sin que nadie se los pidiera. Es comprensible que una autoridad política de alto rango tenga personal de seguridad, pero si vos vas a restringir el laburo del periodismo, me parece que te estás equivocando. Si tuviéramos a disposición un micrófono que dijera TN o C5N, estoy seguro de que todo hubiera sido diferente. En cambio, si pertenecés a un medio del Interior, no es frecuente ser tenido en cuenta por parte de la gente de ceremonial, protocolo, prensa, o lo que fuere. Por supuesto, mientras estaba en el patio no me puse a hacer conjeturas, soy consciente de que mi único compromiso es con los lectores, y tengo que conseguir el material como sea. Es evidente que esos muchachos que oficiaban de filtro no pregonaban la empatía ni el trato cordial. No soy cholulo, por lo tanto, no me interesa sacarme selfies con el Gobernador, si eso es lo que les preocupa. Estoy allí porque me interesa cubrir lo que vaya a decir o retratar algún momento con mi cámara. Así ha sido siempre, más allá de los nombres. Por otra parte, en los días previos, no hubo una acreditación, tampoco nadie que entregara credenciales. Cuando Scioli era Gobernador pasaba lo mismo, en ese momento quizás había menos medios en Lobos, no recuerdo bien, pero como yo era mucho más joven, podía clavarme dos o tres horas en pleno invierno o en pleno verano que no me importaba. Ahora es diferente. Seguiré esforzándome hasta que me jubile, pero si puedo evitar la amansadora, desde luego que lo voy a hacer. Es curioso lo que hacen los fotógrafos oficiales, porque nunca nadie sabe adónde van a parar esas fotos, lo que es seguro es que si les pedís que te envíen alguna de ellas por mail o por WhatsApp, no te dan bola. No hay una actitud solidaria hacia los periodistas de pueblo. En lo que a mí respecta, puedo afirmar que cierro la jornada con la satisfacción del deber cumplido, lo cual no es poco decir. Nos estamos viendo mañana, en esta semana corta que recién se despierta de la modorra tras los feriados por carnaval. Seguiremos en contacto. Punto final.

16 de febrero de 2026

En el momento de la verdad, ser creíbles es el mayor capital que podemos tener

 

Aunque falta más de un mes, me da la impresión de que el verano, como período vacacional que conocemos, va diciendo adiós. Los días se han acortado notablemente, por lo cual amanece más tarde y anochece más temprano. Casi todos los que optaron por tomarse un descanso ya emprendieron el regreso. La feria judicial llegó a su fin. Las familias comienzan a frecuentar las librerías para comprar los útiles escolares antes de que se produzca una nueva remarcación en los precios. Ya estamos transitando los feriados de carnaval, unos días no laborables que en rigor de verdad generan bastante rechazo, mucho más de lo que se supone, y que bien podrían ser eliminados del almanaque. Está visto que en febrero no hay un repunte significativo del turismo, dado que en el contexto actual, una familia debe afrontar otros gastos prioritarios. La composición demográfica del país ha experimentado unos cambios rotundos desde la pandemia a esta parte. La mayoría de esos nuevos paradigmas están relacionados al descenso de la tasa de natalidad y al crecimiento de la expectativa de vida. Ambos fenómenos implican la necesidad de crear una serie de dispositivos para los cuales nuestra sociedad aún no está preparada. La consecuencia más notoria es la baja en la matrícula de los jardines de infantes, ya que, al nacer menos niños, hay mucha capacidad ociosa en las aulas, que hace varias décadas estaban repletas de alumnos y con inscripciones en lista de espera. En la actualidad, conseguir una vacante para un menor es relativamente fácil. La interrupción legal del embarazo, sumada a los métodos anticonceptivos y la caída en los ingresos de una pareja, hacen que la natalidad haya dejado de ser una opción natural y comience a tener una mayor planificación. Visto de este modo, no parece estar mal, porque concebir un hijo trae consigo responsabilidades y obligaciones de sus padres, que antes no se tenían en cuenta o no eran asumidas desde un enfoque integral. Si los dos cónyuges trabajan en empleos a tiempo completo, no es extraño que prefieran concentrar sus esfuerzos en sus emprendimientos laborales para postergar la crianza de un niño. Por otra parte, no es extraño ver a adultos mayores que gozan de buena salud y que han superado los 80 años. El sistema previsional también se verá afectado, porque los que aportan son cada vez menos para cubrir los haberes de los jubilados. En medio de todas estas variables, aparece la reforma laboral que propone el Gobierno, y que seguramente será aprobada en el Congreso con mínimas modificaciones. Todos sabemos que a lo largo de la historia reciente hubo varios intentos de modificar la Ley, pero que finalmente no prosperaron. Lo que estamos viendo ahora es que ni la oposición ni los sindicatos han logrado interpretar el sentir de una sociedad que ya no cree en caudillos ni en liderazgos mesiánicos. Hay razones para oponerse a esta reforma, por supuesto, pero lo que pasa es que los sectores que lideran esa resistencia han perdido representatividad en los últimos años. Es un momento en el que emergen nuevos liderazgos. Milei tiene aspectos frívolos y nefastos, pero su vocación disruptiva puede ser un punto a favor que lo conduzca a ser reelecto en 2027. De hecho, aunque todavía falta bastante para llegar a esa instancia, yo estoy casi convencido de que gobernará por otro período. No estoy diciendo que yo desee que sea así, simplemente estoy trazando un pronóstico. Desde que asumió el poder, sus intereses han estado centrados en favorecer a los grandes terratenientes, al empresariado, y en alinearse a los Estados Unidos.


Casualmente, el próximo miércoles tendremos una nueva visita del Gobernador Kicillof: No será para hacer ningún anuncio relevante, sino para reinaugurar el Museo de Perón. Un Museo que permaneció cerrado por muchísimo tiempo (casi dos años), y que para los vecinos de Lobos no significa un espacio de gran relevancia. Más allá de la pertenencia política de cada uno, las obras de remodelación tuvieron varias interrupciones desde su inicio, y lo que cualquier bonaerense se puede preguntar es cuál será la suerte del Gobernador si decide ser candidato a presidente. Yo antes consideraba que era una figura importante dentro del arco político, pero la verdad es que hoy por hoy me parece que su prédica se ha ido diluyendo. Lo que no comparto es el nivel de gasto público que tiene la Provincia, y que se sustenta con un desmesurado aumento en los impuestos. Para mantener el Estado elefantiásico que muchos referentes sueñan con replicar, el gran ente recaudador sigue siendo Arba, un organismo fiscal cuya única función es hacer caja con el bolsillo de los contribuyentes. En fin, lo que podemos afirmar es que Kicillof ha dado un paso importante al ser elegido presidente del PJ bonaerense. Se trata de un cargo que le otorga mayor proyección y visibilidad entre los caudillos y caciques de la provincia. Para ser un buen candidato el año próximo, es fundamental que pueda cambiar su discurso para seducir no sólo a los peronistas ortodoxos, sino también al electorado independiente. Sea como fuere, yo estoy lejos de pensar que sea un "comunista" o un "soviético", como lo tildan los libertarios. Veremos qué sucede el miércoles. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

10 de febrero de 2026

El gusto no se discute, el talento tampoco

 

Me gustaría pensar que lo que me queda por conseguir en el futuro no es una continuidad de lo ya recorrido, sino que representa experiencias nuevas que merecen ser vividas. Cuando miro hacia atrás, ya no me detengo a pensar si he dejado pasar momentos u oportunidades. Probablemente sea así, pero ese ejercicio revisionista no tiene mucho sentido en lo cotidiano. El pasado siempre estará sujeto a una autocrítica, a veces injusta o despiadada. Por eso, lo único que puede mitigar el impacto es tener la convicción o la tranquilidad de haber hecho todo lo posible. Creo que el escenario actual nos posiciona en un modo diferente. Los cambios que se han producido en esta era de la IA y del algoritmo requieren de personas dispuestas a emprender un sendero que tenga como fin último la capacidad y el compromiso. Por eso, cuando se habla tanto de “soltar”, yo lo entiendo como una forma de seguir viviendo sin ningún lastre. Siempre vamos a encontrar personas que –en apariencia- están mejor posicionadas que nosotros. Y cabe subrayar que eso es sólo en apariencia, porque son muy pocos los que están conformes de toda esa hoja de ruta que debieron seguir para llegar a un determinado objetivo. En el verano, por lo general, disponemos de más tiempo para pensar en nosotros mismos. Están quienes se habrán tomado vacaciones para disfrutar de un descanso que les permita recargar pilas y hacer frente nuevamente a la rutina. Parece que fuera ayer, pero ya pasó más de un mes desde que comenzó el año y lo que yo veo es que esa motivación se va diluyendo si no somos capaces de sostenerla en el día a día.


Desde hace unos meses, me propuse dosificar la queja. Tengo razones para que me embargue la insatisfacción, pero comprendí que todo lo que me generara molestia o incomodidad debía canalizarse en un espacio adecuado, como puede ser la terapia. Si me guío solamente por lo que he escrito en este espacio, quienes hayan leído mis notas podrán comprobar que traté de ampliar el enfoque, lo cual es muy útil si queremos evitar ser reiterativos. Luego de haber dejado pasar mucho tiempo, retomé el hábito de la lectura, y creo que es una buena manera de incorporar nuevos recursos al momento de escribir. Todavía conservo los manuscritos de lo que iba a ser mi próximo libro. Son todos cuentos escritos en 2024, y desde esa fecha no los he vuelto a tocar, aunque es lógico suponer que ameriten una revisión. Sea como fuere, en esta ocasión buscaré conseguir sponsors o instituciones que me den una mano para solventar la publicación. La realidad es que, hoy por hoy, no cualquiera puede comprar un libro, pero si logro obtener un subsidio o algo parecido, se puede reducir el precio de venta al público de cada ejemplar para hacerlo más accesible. Pero creo que va más allá de darse un gusto personal. Lo que pueda escribir tiene que superar a los relatos de mi primer libro, de lo contrario prefiero seguir puliendo el material hasta que esté en condiciones de afirmar que es de mayor valía. Por esa razón es bueno que alguien haya leído esos cuentos antes de decidirme a dar el próximo paso.

 

Lobos tiene buenos escritores, de eso no tengo dudas, y qué mejor que recibir una devolución de alguno de ellos que sea honesta y sincera. Digo esto porque si uno ya tiene todo listo y se dispone a hace una presentación, es lógico que en ese evento no haya críticas muy rotundas o categóricas. Nadie se pondría en un lugar que genere incomodidad hacia aquel que está con toda la ilusión por dar a conocer un nuevo libro. Yo no voy a hacer nombres, por supuesto, pero debo decir que me ha tocado cubrir muchas presentaciones desde que me dedico al periodismo, y más de una vez he pensado que el libro en cuestión no merecía un elogio contundente, quizás había algunas ideas interesantes, pero le faltaba el vuelo literario que hiciera de esa lectura una experiencia perdurable. En ese sentido, es bueno subrayar que yo nunca discuto el gusto de cada uno: Si todos tuviéramos las mismas preferencias, no habría mercado para el resto de las expresiones artísticas. Sigo creyendo que la escritura es un excelente cable a tierra, pero si el autor busca trascender dentro del universo de los lectores, debe dejar de lado ese abordaje terapéutico y egocentrista para hurgar un poco más profundo. Lo mismo pasa con la música, con el cine, con las artes plásticas. Es necesario emprender una búsqueda que tenga como finalidad afianzarse dentro de un estilo. Es un error frecuente pensar que los grandes escritores se regodean en su talento o capacidad innata. En el común de los casos, destinan varias horas al día a ir tramando su literatura, porque lo consideran un trabajo como cualquier otro. Desde luego que un escritor aficionado está lejos de considerar a la literatura como un empleo excluyente, pero lo principal es evitar la repetición, los lugares comunes, la obviedad, y la adjetivación innecesaria. Así que en eso estamos. Si logro avanzar, dentro de algunos meses quizás tenga novedades, por el momento es un trabajo en proceso. Vamos a ver si este verano puede marcar el comienzo de una etapa donde todos nos pongamos las pilas para darle vida a nuestros sueños. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

 

 

4 de febrero de 2026

¿Por qué es útil tener una rutina?

 

Luego de varios días de un calor agobiante, el clima parece habernos dado un respiro. No hemos tenido una lluvia abundante, aunque los escasos milímetros que cayeron ayer fueron suficientes para conseguir el ansiado descenso de las temperaturas. Hoy no fui a caminar al Parque, pero estimo que si no hay mucho barro, para mañana reanudaré la actividad. Mientras tanto, hay que seguir adelante con el laburo, tratando de brindar a los lectores todas las noticias de actualidad que marquen la diferencia. Pensándolo bien, mi fuerte nunca ha sido la primicia, sino las columnas en las cuales he volcado un análisis más profundo sin dejar de lado la opinión. Lo ideal es tener presencia en todos los frentes, porque uno nunca sabe qué tipo de noticias busca cada persona que ingresa al portal web. Los policiales, por lo general, tienen bastante audiencia, aunque no es excluyente de las demás categorías. El principal desafío pasa por ofrecer un contenido de calidad, que privilegie tanto la inmediatez como el seguimiento de los hechos, según del tema que se trate, pero sin descuidar a aquel público que busca la noticia sin conocer sus antecedentes. 


Estoy tomando clases de Yoga, algo nuevo no sólo para mí, sino para aquellos que suelen leer mis publicaciones en este espacio. Una amiga me invitó a sumarme a un grupo, y acepté porque consideré que no tenía nada que perder. Cuando me hacen una propuesta que no me convence, puedo buscar alguna excusa para no ir, pero no quería apelar a un recurso berreta para decir que no. En fin, la cuestión es que ya hace dos clases que voy, y si bien no tengo la agilidad que quisiera para hacer todas las posturas, creo que debía darme la oportunidad de intentarlo. Debo incorporar más entrenamiento para que mi cuerpo no parezca un adoquín.


Todo lo que puedo decir es que se trata de una buena manera de conectar con ese bienestar que nos hace tanta falta a todos, y que es consecuencia de vivir el día a día cargados de estrés, por no mencionar las malas decisiones que no priorizan nuestro propio equilibrio. Si uno le da una continuidad a cualquier actividad que desee emprender, al cabo de un tiempo podrá llegar a una conclusión, y en base a ello, resolver si conviene seguir adelante o no. Más allá de que sea necesario un tiempo para determinarlo, durante ese proceso está bueno disfrutar del contacto con uno mismo a través de la meditación. Cuando salís de una clase, te das cuenta de lo contaminados que estamos todos, absorbiendo la toxicidad de la televisión o de la música berreta que encabeza las listas de reproducciones, pero que no tiene el menor vuelo artístico en plena era de la IA. En una sociedad que privilegia y valora el talento, no es posible que Bad Bunny gane un Grammy a Mejor Álbum del Año. Lo que pasa es que el entretenimiento no persigue como objetivo la trascendencia, sino la superficialidad. Por un lado, es aceptable contar diariamente con una cuota de distensión y escapismo, pero lo más recomendable es que ello no nos lleve a resignar la búsqueda de bienestar.


Seguramente, cada uno de los que integramos el grupo habrá tenido un acercamiento distinto hacia el Yoga. Cuando estás abrumado por preocupaciones cotidianas, siempre es bueno encontrar un cable a tierra. Algunos lo podrán conseguir cultivando un hobby, haciendo ejercicio físico, o leyendo un libro. Pero es importante entender que, para obtener resultados confiables, no alcanzan con una o dos clases. Otro factor a tener en cuenta es saber qué nos sucede cuando dejamos pasar un tiempo sin mantener una regularidad. Por ejemplo, hasta hace unos años tenía bastante fluidez para hablar en inglés o interpretar un texto, dediqué muchos años a estudiar el idioma. Las cosas de la vida hicieron que todo quedara en stand by, y la falta de práctica hace que actualmente me cueste bastante entender una película o algunas canciones. El cerebro es como un atleta que se prepara para una competencia, hay que ejercitarlo constantemente. Por ese motivo, lo que yo hago cada vez que decido incursionar en algo nuevo, es obligarme a ir, porque descubrí que es lo único que a mí me funciona para ser constante. La única obligación real que tengo es el trabajo, pero cuando finaliza la jornada laboral, uno no puede quedar en punto muerto. Quizás lo ideal sea establecer horarios precisos para conferirle otro sentido a la rutina. Para concluir: Yo no sé aún cuánto tiempo voy a destinar al yoga, pero sí tengo en claro que es un hábito saludable, por lo cual la respuesta podría ser que lo seguiré sosteniendo mientras pueda obtener un saldo positivo. Todo lo que nos permita desenchufarnos y tener un registro pleno de nuestra conciencia es bienvenido. Pensá que a nadie le interesa escuchar tus problemas, y que si logramos construir relaciones con vínculos sanos, buena parte del trabajo para mejorar nuestra calidad de vida ya está hecho. Nos estamos viendo pronto, en lo que resta de este febrero ciclotímico e inestable. Punto final.

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