19 de abril de 2024

"No me sueltes la mano", dijeron los senadores

Viernes por la tarde en la ciudad. Estoy tranquilo, pero también somnoliento, así que procuraré escribir lo que tengo en mente. Observo que hasta LN y Clarín comienzan sutilmente a esbozar críticas hacia el Demente (Milei), todas ellas fundadas, como el recorte que afecta principalmente a las universidades públicas nacionales. Es preocupante, del mismo modo que los despidos masivos en distintas áreas del Estado, que se perpetran sin hacer siquiera un análisis respecto a si son “ñoquis” o empleados con trayectoria. Vale decir que no hay apenas un criterio uniforme para determinar qué recursos humanos deben ser preservados, y sea como fuere lo que terminará por suceder es que habrá una ola de juicios –precisamente hacia el Estado- por tratarse de despidos sin justa causa, si hablamos de empleados “de planta”. En el caso de los contratados, es más sencillo no renovarlos.

Pero volviendo a lo que decía antes, aunque los grandes medios deslicen alguna crítica, están lejos de “soltarle la mano” a los talibanes de la Rosada. Eso no va a ocurrir, al menos por ahora, hasta que el descontento social sea tan evidente que no tengan otra alternativa que informar sobre ello. Sí, podrán decir que Milei conserva una imagen “positiva” aún, pero no es tan así. Está polarizado, es un 50/50. Los porteños deberían dejar de lloriquear por los aumentos de tarifas, ya que históricamente siempre pagaron valores irrisorios comparados con los del Interior del país. Ese Interior que para ellos es “exterior”, porque se sienten cómodos con el Maxiquiosco que Jorge Macri. CABA no es más que eso: Un bastión del PRO, que aborrece al peronismo, quizás porque la composición de las clases sociales sea otra. Ese “porteñocentrismo” es peligroso, siempre lo fue. Buenos Aires fue una de las últimas metrópolis en aceptar la Constitución de 1853, y de adherir a su articulado. El Acuerdo de San Nicolás, de 1852, contó con la ausencia de la Provincia de Buenos Aires, que para la federalización, debió ceder parte de su territorio a los efectos de constituir una capital, sede de la administración pública. 

Tras la caída y posterior exilio de Juan Manuel de Rosas al ser derrotado en la Batalla de Caseros, la PBA se separó “de facto” de la Confederación Argentina, conformada por el resto de las provincias existentes hasta este entonces, ya que había “territorios nacionales” que todavía no habían alcanzado ese status quo. Surgió así lo que se denominó Estado de Buenos Aires, un antecedente de la Capital. Pero con el transcurso del tiempo, la vocación separatista de mantuvo, aun luego de la sanción de la Constitución. 

Recién en 1880 se sanciona la Ley que otorga formalmente a BA la condición de Distrito Federal, por llamarlo así a la usanza mexicana. Lo que hoy conocemos como Gran Buenos Aires, o Conurbano, son básicamente los distritos que rodean a la capital, siendo la más codiciada la Zona Norte, que tiene municipios como Vicente López o San Isidro. Todo los demás, en diferentes puntos cardinales, para los porteños son objeto de indiferencia o, en el mejor de los casos, los consideran escoria.
Aunque se lo tildó de un proyecto faraónico o ridículo, ampliamente resistido, Raúl Alfonsín tenía alguna dosis de razón para proponer el traslado de la Capital a Viedma. Si nos ponemos a pensar, BA no hubiera perdido importancia por eso. Se proyectaba una ciudad al estilo de Brasilia, diseñada para albergar a las dependencias del Estado Nacional. Claro que lo que no imaginó Alfonsín es que lanzar tamaña proeza en 1987 no sólo iba a ser resistido por motivos de centralismo, sino porque en aquel año comenzó la debacle de su Presidencia, y ya no contaba con respaldo suficiente en el Congreso como para plasmar una iniciativa semejante. Fue el fin de la primavera democrática, la inflación que comenzó a sentir con más fuerza, y todos sabemos lo que vino después.

Hoy nos desayunamos con el aumento exorbitante de las dietas de los senadores. En eso sí están todos de acuerdo, no hay chicanas ni disputas. $ 7 millones al mes no le vienen mal a nadie, ¿No? Está claro que cuando hay que “hacer caja”, nadie dice que no. Hasta "el demócrata a ultranza" (?) de Lousteau levantó la manito con disimulo, como un chico que es retado por la maestra y se siente avergonzado. Quizás quiso emular el gol de Diego a los ingleses cuya ilegalidad el árbitro no vio, pero ahora hay cámaras por todos lados, por lo cual ya sería una empresa difícil imaginarse una Mano de Dios versión 2.0.

Reacción inmediata de la gente “de bien” (que no son ellos precisamente): Dan vergüenza, propia y ajena, una inmoralidad absoluta. Y a su vez, le sirven en bandeja al Demente un infinito rosario de tuits ante actitudes tan repudiables cómo ésta. La casta está en todos lados, muchachos, no nos tomen por boludos. La única "casta", según la 2° acepción del diccionario de la RAE, es la mujer que nunca tuvo relaciones sexuales. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

16 de abril de 2024

Crónica de una sociedad en ataque de nervios

Comenzamos la semana. Ayer saltó la térmica y media casa permaneció a oscuras mientras intentaba escribir estas líneas. Así que tuve que interrumpir esta nota hasta que pudiera resolver cuestiones más urgentes: Hubiera sido una insensatez dejar que la notebook se quedara sin batería, sin tener ninguna precisión de cuando regresaría la electricidad. 

Hoy ya es martes. Tengo que recuperar el impulso, el envión, lo cual implica no buscar excusas estúpidas para dejar en stand by las acciones propias de un día común. Debería reanudar la actividad física, y ser más voluntarioso conmigo mismo, pero ya habrá novedades positivas. Es curioso, porque hace como 2 meses que dejé de ir al gimnasio y sin embargo mi peso se mantiene estable: 92 kilos. En fin, debo haber perdido masa muscular, eso sí. Estimo que durante el transcurso semana volveré, y me pondré al día con todo aquello que me quedó pendiente. 

Tantos días de lluvia nos han contagiado de algo peor que el dengue. Y es el malhumor: Hoy nos dio un leve respiro, pese a que cayó una garúa intensa pasado el mediodía. Mientras tanto, leo los portales de la Web e intento buscar alguna información interesante. Siempre algo se consigue. Lo único provechoso de los 100 mm. que marcó el pluviómetro, es que la Laguna se haya recuperado como hacía meses que no se veía. 

Sigo pensando que los K hacen una lectura errónea de la voluntad del electorado. Se resisten a efectuar una autocrítica pública, a reconocer que fueron un desastre. Y no es que Milei fuera un As de espadas con garantía de gobernabilidad, sino que Massita nos iba a hundir sin siquiera haber zarpado del barco. El balotaje se dirimió entre dos impresentables, eso lo tenemos claro. Los peronistas dejaron crecer al Peluca para debilitar a JXC, pero la jugada, a juzgar por los resultados, les salió mal. Sería bueno que, aunque sea, se hagan cargo de haber diseñado una pésima estrategia. La gente que votó a LLA no es culpable de nada: Se hartó de años de despilfarro y de joda. Me parecen nefastos los libertarios que nos están gobernando, pero si nos quedamos sólo con eso como ínfima conclusión, no nos lleva a ningún lado. 

Milei es profundamente intolerante y agresivo, del mismo modo que lo son hacia él aquellos que no lo votaron y que se quedaron con las manos vacías.  
A mí no me molesta lo que digan esos kamikazes, pero sí es incomprensible la soberbia de algunos, que no aceptan que perdieron y nos quieren dar cátedra de "buen ciudadano". Ya estudiamos Educación Cívica, muchachos. Ahí está el problema medular: Si les preocupa recuperar la aceptación de la sociedad en términos de sufragios, deberán cambiar de manual, porque así como van, no les auguro mucho futuro. Sí, es verdad que LLA está provocando un terrible agujero en las instituciones, a todo nivel, y degradando la función del Estado. Eso está fuera de discusión, es evidente y palpable. Pero ahora ya es tarde para hacer conjeturas del tipo "qué hubiera pasado si...". El año que viene habrá que volver a votar, y el pueblo decidirá si quiere darle continuidad a este modelo o volver a lo ya conocido. Bueno, llamarle "modelo" al esperpento que estamos presenciando ahora (abril 2024) suena un poco pretencioso, ya que sólo hay dos o tres ejes como política pública, que son bastante endebles de implementar en la práctica. 

Siempre queda la sensación de que uno podría haberle sacado más provecho al día. Como me comentaba un amigo: "Cuando quiero hacer las cosas que me gustan, no tengo tiempo. Y cuando tengo tiempo, estoy tan cansado que no me quedan ganas". Y así se acumulan libros, diarios y revistas sin leer, quién sabe por cuánto tiempo, hasta que alguien las rescata del olvido cuando ya hayan perdido toda actualidad. ¿Por qué hago esta digresión? Pues bien, porque retomando el párrafo anterior, no se puede salir a rasgarse las vestiduras con "el diario del lunes". No es serio. Punto final. 

14 de abril de 2024

Adiós domingo

Domingo por la tarde en Lobos: Una jornada más, ya casi por dar comienzo a la segunda quincena de abril, y pasada por agua. Hace como tres días que el clima seguía obstinado con el único fin de rompernos la paciencia, ya que todo lo que veíamos era el firmamento nublado (más firme que nunca) con lloviznas intermitentes. Pero en la madrugada de hoy, llovió copiosamente, como debe ser, así "la fuerzas del cielo" ya terminan con tanta indecisión de una buena vez.

Es entonces como tan ansiado "fin de semana" comenzó a languidecer. Habrá que prepararse mentalmente para afrontar los próximos días lo mejor que se pueda. Aunque el lunes, al suponer una reanudación de la actividad laboral (o como fuere lo que cada uno hace), no me disgusta tanto. Es un elogio para la rutina, porque es necesario un orden, una repetición en los hábitos cotidianos. Bueno, si no se repitieran, no se convertirían en hábitos, ¿no?

Hace un rato estuve escuchando un disco compilatorio de Bruce Springsteen, titulado "Live in New York", que tal como reza su nombre, constituye un registro en vivo bastante equilibrado de su trayectoria junto a la E Street Band. Se ha hecho un excelente trabajo de remasterización en todos los tracks que componen el álbum, y de esa manera se puede apreciar el sonido como si hubieras estado ahí. No hay instrumentos que tapen a otros. Se notan los matices, las texturas. Los aplausos y ovaciones del público no opacan el show. Porque resulta demasiado indulgente incitar desde el escenario a que el público cante la mitad de una canción, o que se le pidan “palmas”. Parafraseando a Dolina: Maestro, usted cante, que para eso le pagamos la entrada. Si a mí me gusta lo que hace, quédese tranquilo que lo voy aplaudir, ovacionar, o lo que sea.

Tema 2: Durante años nos comimos el verso de la tolerancia y el consenso y luego, cuando quienes declamaban esas consignas fueron gobierno, no pasaban ni 10 minutos de haber asumido que estallaban furiosas internas políticas para repartir cargos y sacar la mejor tajada. Digo esto, porque los libertarios no son palomitas inocentes: Hay una intrínseca disputa por espacios de poder, desde el momento en que Milei comprobó que le convenía sumar a lo del PRO para tener una base mínimamente sólida. No creo por el solo hecho de adoptar un estilo confrontativo e intolerante estemos viviendo una era de "nueva política". Es más de lo mismo. Estamos gobernados por gente que ejerce un profundo cinismo desde lo discursivo, y obviamente lo traslada a la acción. ¿Deberemos acostumbrarnos a que la corrupción sea natural -y funcional- a toda gestión? ¿Que accedan a un empleo los amigos o alcahuetes del partido político de turno? Los "panqueques" y los tránsfugas gozan de buena salud, y nada hace pensar que vayan a desparecer. El político cambia según su conveniencia, y los principios que tanto decía defender se los guarda en el bolsillo hasta que haya otro golpe de timón. No nos engañemos ni seamos ingenuos. Lo más triste es que se pretenda manipular y seducir a la jóvenes incautos e iletrados empleando apelativos que atrasan 50 años, como “zurditos”, y demás. El socialismo o el comunismo no son las plagas de la humanidad, pero no hay manera de que la opinión pública lo entienda. Yo creo que sólo resta sentarse a esperar (no hace falta mucho tiempo) para advertir que mensaje real es, en resumidas cuentas, el mismo que podríamos escuchar de cualquier partido de derecha, que suelen cobijarse bajo recetas liberales. Daría para seguir escribiendo, sí, porque claramente no se puede analizar o decodificar todo lo que hemos visto desde el 10 de diciembre a esta parte. Celebrar que la inflación del mes pasado fue de un 13 %, roza la insolencia total, porque en todo caso, ese porcentaje no se incrementó porque la gente no tiene ni un mango para gastar. Punto final.

11 de abril de 2024

La Generación X en Argentina

Ahora que se toma como práctica habitual distinguir a las generaciones con letras o denominaciones inusuales, el esfuerzo por identificarlas -o encontrar en ellas algún cambio que rompa con el paradigma de las anteriores-, es arduo. Por ejemplo, se dice que actualmente predomina la Generación Z. Hasta donde yo sé, su predecesora fue la Generación de Cristal. Y así podríamos seguir enunciando. 

Pero antes, en la escuela, recuerdo que en las clases de Literatura los docentes dedicaban varias horas a analizar la "Generación del '80", y se aludía a aquellos escritores, filósofos y pensadores argentinos que confluyeron en un mismo espacio temporal (entre 1870 y 1880, más o menos). No sé, al menos hicieron alguna contribución a la cultura. No mencionaré a ninguno de forma taxativa, ya que son varios, sólo basta con googlear. 

La cuestión es que supuestamente yo pertenezco a la "Generación X". Es un término que se acuñó en base a una novela de Douglas Coupland, un autor canadiense que no logró repetir en sus obras posteriores el éxito que tuvo con ese libro. De hecho, es por lo que más se lo conoce. Después vino una película muy exitosa, con Winona Ryder, Ethan Hawke y otros actores talentosos, cuyo título se tradujo en los países latinos como "Generación X", nada que ver con el original, pero todo me lleva a pensar que encaja con lo que va narrando el film: Empleos mal remunerados, contratos basura, jóvenes desencantados y sin vislumbrar un futuro, una apatía que conduce a consumir una determinada música. Música que sería grunge o indie, es decir, que no sigue la tendencia típica de la difusión radial. Es a la inversa: Se escucha, se expande en el "boca a boca", llega a las FM de los campus universitarios, y recién después se masifica como un producto codiciado para las discográficas y los yanquis. Es la vida de los "treintaypico", de gente que quedó atascada allí como el jamón del sandwich. No son pendejos, pero tampoco son hombres y mujeres que sentaron cabeza y tienen la estabilidad y previsibilidad de un empleo burocrático. Son la antítesis de los yuppies, pero sin llegar a ser hippies. Estos últimos eran roñosos y pelilargos, en cambio los de la Generación X se visten y se peinan según la moda del momento, no inventan nada nuevo per se. Hay una disminución en las tasas de natalidad, comienza a imponerse el "sexo seguro" ante el propagación del Sida, pero eso se da en términos generales. 

La década del '90 en Argentina tuvo rasgos muy específicos que no aplican al común de los países desarrollados. Qué ironía, porque fue la misma década en la que nos hicieron creer que éramos del Primer Mundo. Digamos que la falta de oportunidades nos llevó a la haraganería, motivada a su vez por el aburrimiento. Está la película Trainspotting que narra la autodestrucción de un grupo de reventados ingleses que no ven nada prometedor en el horizonte. El arte de la época sintetiza esa percepción. Son, como decía Prince, signos de los tiempos. 

Sin embargo, si dejamos de lado la tecnología, el impacto de Internet o de los celulares, hay una concatenación entre la Generación X y las que suceden a ésta. No aparecen sucesos disruptivos. Es decir, hay momentos bisagra, sí, pero que si hacemos un repaso honesto, ya venían de antes. 

Es así como se fortalece la convicción de que los políticos son chorros e inmorales, aunque surja algún movimiento que logre cosechar simpatías juveniles (kirchnerismo). Claramente no es lo mismo imaginarse a una persona que vivió en su adolescencia la desmesura de los '90, en contraste con aquella que transitó la misma etapa de su vida en el contexto de estallido social post-2001. Lo veo a menudo con mi hermano, por ejemplo. Tenemos 4 años de diferencia, que no es mucho, y pese a ello nos tocó vivir experiencias diferentes. O, mejor dicho, percepciones: Yo no viví la debacle del país en el mismo espacio temporal que lo vivió él. Dado que prefiero evitar el uso de ejemplos de personas cercanas, sólo diré en esta nota que, no deja de ser un tema apasionante y que daría para largo, porque cada uno es hijo de su tiempo. Están, por supuesto, aquellos que lo transitan con aire indiferente y otros que están más comprometidos con ese contexto. Nos estaremos viendo pronto. Punto fina
l.

8 de abril de 2024

Demasiada ego, demasiada estupidez

Es tragicómico ver cómo se desvirtúa maliciosamente el concepto de “meritocracia” según la conveniencia de unos u otros. Este inmoral de Benegas Lynch ("gente bien", a quien Milei considera una suerte de prócer), salió a decir que la escolaridad no debería ser obligatoria, y hay un grupo de chimpancés que le festejan ese exabrupto. Luego se apresuraron a aclararan que lo que (supuestamente) quiso decir es que hay chicos que preferirían estar en un taller mecánico, o algo similar. Pero estle señor no tiene aspecto de haber agarrado la pala alguna vez, es decir, no predica con el ejemplo. Porque proviene de una familia adinerada donde nunca le faltó nada para que cursara en las mejores universidades.

Pues bien, todos sabemos que para lo que Benegas Lynch sugiere, están las escuelas técnicas, o los colegios industriales, como estamos acostumbrados a llamarlos. Por otra parte, volviendo al comienzo, es imposible pensar que hoy por hoy, cualquier joven o adolescente pueda acceder a lo que desea sólo en base a su mérito y esfuerzo. Es una versión trucha del “sueño americano”, que no es viable acá, en el culo del mundo. ¿Cómo podés tomarte un colectivo todos los días para ir a estudiar, comprar los libros o apuntes, alquilar un departamento o pensión? ¿A fuerza de mérito, explicándole al chofer que vos no vas a pagar el viaje porque te estás sacrificando mucho para recibirte con diploma de honor? Nunca faltará aquel que dirá que subsidiar a esos chicos es “mantener vagos”, y quizás lo diga por resentimiento o envidia, ya que él nunca llegó muy lejos en la vida.

Es un tema que "merece" (bien usado en esta frase) ser planteado seriamente. El esfuerzo individual no es suficiente en el común de los casos. Ahora, lo que sí es correcto, es que de crearse un sistema de becas como debe ser, puedan recibirlas quienes tengan buenas calificaciones, los que dediquen su tiempo a formarse, y que se ven limitados por situaciones de vulnerabilidad. Dicho de otro modo: Las personas pobres o de clase media, difícilmente logran completar una carrera terciaria o universitaria sin una ayuda económica, que en el común de los casos sus familias no pueden solventar. Creo que todos los que tienen “dos dedos de frente” lo podrían entender, pero optan por hacerse los boludos, lo cual es sencillo ya que se confunden con el resto de la manada.

¿Saben qué? Yo no soy de ningún partido político, casi ni hace falta la aclaración. Pero no por ello dejo de reconocer que la "batalla cultural", la ganó ampliamente el kirchnerismo. Que pueda imponerse el ideario libertario por encima de ese terreno, es materia de discusión, porque es un fenómeno demasiado reciente. Pero ya habrá tiempo para ver hacia qué dirección decide encaminarse la sociedad. Punto final 

Siempre es bueno regresar

 Lunes por la tarde en la ciudad. Cómo no sentir cariño o apego hacia este blog, si fue una creación mía y buena parte de mi vida está plasmada en lo que fui escribiendo aquí (por supuesto que hay cuestiones privadas que elijo mantener en reserva). Han pasado varios modelos de computadoras y teclados, sin embargo, aquí estoy, sigo dándole continuidad desde hace 19 años, lo cual es un lapso considerable en la era digital, donde los cambios se dan vertiginosamente. Tengo una notebook, y empecé a escribir las primeras notas del blog desde un vetusto CPU, que sumado al monitor y otros periféricos, era un mamotreto absoluto.

Estos últimos días en los cuales no publiqué ningún posteo nuevo, los dediqué a afrontar otros compromisos. Y además, a tratar de descansar y dormir mejor, nada del otro mundo. Pero, aun así, consideré necesario “regalarme” ese tiempo, ya que no me tomo vacaciones en todo el año.  Mi ánimo se estabilizó bastante luego de que transcurriera el extenso fin de semana de Semana Santa. Toda esa zozobra apareció debido a que no podía cobrarles a los clientes un feriado, de manera que recién a partir del 3 de abril sentí podía contar con alguna moneda en el bolsillo. Y tan pronto como tenés algún ingreso, te toca alguna cuenta por pagar, por supuesto. Tenía dos o tres deudas que pude saldar enseguida, sumado al monotributo, que es lo primero que elijo pagar, porque si no lo hago me cortan la cobertura de la obra social. Como verán, la plata va y viene. Pero se va más seguido de lo que vuelve.

Para mí, comenzar una nueva semana significa que todo está por delante, que existe un amplio horizonte hacia el cual dirigirse. En este intervalo, lo mismo que me ha sucedido en el blog se trasladó a las notas periodísticas: No les encontraba la vuelta. Aunque tengo 22 años de profesión, me hastía la idea de que todo deba salir del mismo molde. El solo hecho de pensar en desgrabar discursos o palabras que no aportan nada ya me sumergía en el tedio, pero a su vez me paralizaba un poco. Es probable que todo ello continúe siendo así, pero lo voy a encarar con otra actitud.  

Durante el fin de semana, cumplí con casi todo lo que tenía en agenda, pero me demandó más esfuerzo que en otras ocasiones trabajar sobre ese material. Redactar una crónica puede ser una tarea sencilla, y uno ya no debería albergar la pretensión de ser muy creativo u original. A eso me refiero, cuando en el párrafo anterior mencioné que todo sale del mismo “molde”.

Es verdad que, en todo caso, te podés correr de lo convencional si se trata de una nota editorial o una columna de opinión. Pero quizás no sirva de mucho polemizar al pedo, al menos para mí. No se va a ningún lado de esa forma, y ni siquiera es atrayente para los lectores. Yo diría que hasta puede jugarte en contra si no sabés medir el impacto de la opinión pública, y la viralización de los videos o imágenes que circulan de un celular a otro.  Si te mandaste una cagada, y publicaste una nota apresuradamente, ese contenido se replica miles de veces y te deja en ridículo en cuestión de minutos. Es el lado más cuestionable de la inmediatez en la que vivimos. Pensá que Facebook tiene ya 20 años desde su irrupción a escala global, que hoy los paradigmas han cambiado, que si no tenés Instagram no sos nadie, que todo se publicita o promociona por ahí… pero yo le podría agregar el famoso WhatsApp: Cuando el servicio presenta alguna falla o “se cae”, como suele decir, enseguida es noticia. Nadie usa un teléfono de línea, pero tampoco se usa el celular para efectuar una llamada común y corriente. Todo es por WhatsApp, y así nos va, porque eso genera malos entendidos de todo tipo, y artimañas que son la delicia de los hackers. Habría bastante para hablar sobre cómo estamos parados ante esta nueva era, posterior a la masificación de Internet, que ahora va destinada a conquistar la voluntad de cada uno de nosotros basándose a complejos algoritmos o en Inteligencia Artificial. Nada es gratis en la Web, de eso podés estar seguro. Pero, a modo de consuelo, podés leer gratis este blog todas las veces que quieras. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

3 de abril de 2024

Complicado comienzo de la semana, consecuencia de 6 días de inactividad

Esta nota, probablemente sea la última que escriba dentro de unos días. Siempre que he dedicado un tiempo a actualizar el blog, ha sido porque me surge una idea que considero interesante compartirla. Pero a veces, la inspiración no llega, y si hay algo que trato de evitar, es repetirme. 

Cuando estás con un bloqueo creativo, por más vueltas que le des, se hace farragoso concentrarse en la escritura de un texto, y en tal sentido,creo que un punto clave es el hecho de preguntarnos qué veta útil le podemos encontrar a lo que pensamos. Cómo canalizar en un producto que sea atractivo hacia los demás, darle un valor que vaya orientado a sacar de la mente desde una creación imaginaria hasta un razonamiento complejo. Y desde ahí, llevarlo a la consideración pública. Las escenas, los sonidos que vamos recogiendo a lo largo del día, terminan en alguna parte de nuestra cabeza, de forma subliminal (no intencional, vale decir).

Abril de 2024. Quién iba a decir que llegaríamos a esta parte del año, y seguramente me esté repitiendo otra vez si me pongo a mirar notas anteriores. El fin de semana largo de 6 días fue una locura, me refiero a que no le encuentro lógica. Y como justo coincidió con fin de mes, ya saben ustedes lo que pasa. Una cosa es estar sin un mango pero con la agenda full time, y otra es no tener plata sumado al tiempo libre, donde hay que cuidar hasta la yerba del mate para no pasarse del presupuesto.   

Es una mañana fresca y ventosa, y mis neuronas tratan de ponerse de acuerdo entre sí para darle un marco óptimo a este comienzo del día. Como les decía antes, no hay que obstaculizar al fluir del inconsciente.

Tuvimos 6 días, además, con un clima bastante choto: Cielo nublado, con alguna lluvia breve, luego sale el sol, se nubla otra vez y vuelven a caer unas pocas gotas. Así estuvo los últimos dos días. El domingo de Pascua se pronosticaba un diluvio, pero eso no ocurrió. De manera que me puse a leer, ya que nunca está de más comprobar tu reacción hacia lo que otro escribió. Leí a Cortázar, y un par de ensayos o investigaciones políticas. Estos últimos ejemplares los tengo en mi poder, porque los compré a un valor súper económico en una feria del libro usado. De no ser así, los hubiera descartado. 

Como suele suceder, uno aprende a valorar las pequeñas cosas cuando ya no las tiene, pero yo no extraño en absoluto tirarme en la cama a ver una película o hacer zapping por la TV basura, porque prefiero elegir otro camino, aunque quizás ni siquiera sé cuál es. Sólo conozco, más o menos, por dónde no debo ir.  Dejar de cuestionarse lo que uno hace (o los motivos por los cuales hace las cosas) y otear el horizonte con otra mirada. Para eso hay que afinar la punta del lápiz. 

Podría escribir más, enumerar una por una las cosas que me irritan, o bien las que me complacen, pero siempre quise que este blog, con sus logros y sus limitaciones, sea una instancia superadora, para que el lector se sienta a gusto y no para sumirlo en el tedio con un palabrerío insostenible. Desde 2005 hasta la actualidad, sigo adelante, procurando estar en camino de lograrlo.

Primer día hábil de abril, y tal como cualquiera podría suponer, al abrir los bancos tras un largo paréntesis, el uso de los cajeros para retirar dinero o bien para hacer depósitos se vio colapsado. Fui dos veces sin poder lograr mi cometido, pero tampoco estoy apurado. Recién empiezo las cobranzas, y queda mucho por recorrer durante los días venideros. Bueno, vuelvo a lo anterior: La administración pública "disfrutó" de 6 días de inactividad, mientras que para muchos de nosotros, se nos hacía cada vez más cuesta arriba tener que lidiar para llegar a fin de mes. Hoy hablé con un compañero de trabajo, y pude constatar que no soy el único. Probablemente él gane más dinero que yo, porque estaba preocupado en pagar el vencimiento de la tarjeta de crédito. Yo nunca tuve una, y la verdad es que no me desvela. Aunque no la uses para nada, te cobran un cargo fijo de $ 20.000 (según el banco). Es más razonable contar con esa plata "cash", que destinarla al mantenimiento de un servicio cuyo uso es muy esporádico.  

Pero todo va a mejorar, de eso estoy seguro. No me refiero a las políticas públicas, sino a lo que cada uno pueda hacer por sí mismo para hacer frente a situaciones adversas. En ese punto, sí se puede decir que los argentinos somos expertos en el arte del "rebusque", promociones, y descuentos varios. Todo lo que nos conduzca a pagar menos al momento de ir al súper, es bienvenido. 

Y para finalizar, cierro la nota de hoy, desempolvando del archivo otra crónica que -según las estadísticas- está dentro de las más leídas. Sin más preámbulos, la comparto con ustedes: 

Verano de 2009 en la ciudad. Treinta grados a la sombra, me dirijo a la Plaza 1810 por ser un espacio público cercano a mi domicilio en el cual se puede fumar y ver disfrutar el gratuito pasatiempo de ver la gente pasar y hacer una suerte de ejercicio observacional. Me pongo a conversar con el placero de turno. Un hombre digno, simpático, que se acerca con una sonrisa hacia el banco donde me encuentro sentado para cambiar unas palabras conmigo. Debe estar sumamente aburrido como para detenerse a conversar sobre temas triviales con alguien que no conoce, y que poco tiene en su haber como para darle a una charla pasatista un perfil dinámico, aunque sirve por matar el tiempo nomás. 

Fue un momento grato, sin dudas, un encuentro efímero entre dos generaciones que crecieron en contextos completamente distintos pero que mantienen los valores que nos hacen suponer (sólo por un momento) que la sociedad no está totalmente desquiciada. Ese hombre, con su sencillez y su modestia, sin condicionamiento alguno, se acercó a conversar conmigo, y a hablar sobre "bueyes perdidos". Qué bueno es encontrar un momento de distensión cuando uno menos lo espera, darnos cuenta de que no estamos tan solos, de que esa persona entrada en años padece los mismos problemas y encuentra el mismo placer en las cosas que quien esto escribe, a pesar de que nos separan 30 años entre el ciclo biológico de cada uno.

El diálogo fluye naturalmente, en buena medida porque el anónimo placero escucha, y no pregunta boludeces. Muy por el contrario, devuelve lo que uno dice con un comentario certero y que ostenta la experiencia que le ha dado la vida. Ojalá haya más personas que puedan conectarse más allá de la brecha que existe entre las generaciones, y descubrir que detrás de toda una historia personal existen episodios que nos marcan, y que nos impulsan a actuar de otra manera. 

Yo no tengo dificultades para relacionarme con personas mayores, aunque debo reconocer que cuando se dejan llevar por la nostalgia recordando nimiedades, pueden volverse un poco pesados. Pero nada me da indicios de que, si llego a esa edad, vaya en esa misma dirección. 

Hay que se ser tolerantes. Quizás suceda porque están transitando la última etapa de sus vidas y les aflige ver un presente que va en contra del empeño que ellos pusieron para salir adelante. Punto final.

"No me sueltes la mano", dijeron los senadores

Viernes por la tarde en la ciudad. Estoy tranquilo, pero también somnoliento, así que procuraré escribir lo que tengo en mente. Observo que ...