12 de enero de 2026

El futuro llegó hace rato

 

Una de las últimas notas que escribí para el portal de noticias tiene que ver con el Hospital, y el sistema de turnos web que fue implementado hace unos meses. Para reservar una consulta, se puede ingresar a una página de la Provincia, o bien descargar una aplicación en el celular. Lo cierto es que no es tan sencillo como parece, y los lectores que comentaron la noticia, en su mayoría, expresaron su disconformidad. Esta modalidad fue dispuesta por la Gobernación, no por el nosocomio en particular, ya que muchos centros de salud de la zona ya la han adoptado. Lo que sí podemos decir, es que se va reemplazando a todo nivel la atención presencial, no sólo en lo que respecta a la salud pública, sino también en otras dependencias provinciales. Uno de los reclamos tiene que ver con el acceso a la tecnología. Aquellas personas mayores que utilizan un dispositivo antiguo, seguramente tendrán más complicaciones para validar su identidad, o todos los pasos que se requieren antes de elegir su turno. Si hacemos la salvedad de que no fue una decisión unilateral del Hospital, podemos ser más contemplativos y no cargar las tintas ante este proceso irreversible del cual vamos siendo testigos. Desde hace varios años, las facturas de luz y gas se envían por mail, y si el usuario desea tenerlas en soporte papel, deberá imprimirlas. Con la ganancia millonaria que tienen las empresas, no implica una erogación significativa que se sigan enviando a los usuarios como era antes. El argumento que suelen esgrimir tiene que ver con el Medio Ambiente, y el supuesto perjuicio que representa la impresión de papel. Pero estamos hablando de una hoja mensual o bimestral por cada cliente, no es algo que requiera la utilización de muchas páginas. Pero no sólo eso: Los trámites para la titularidad de un servicio, darlo de baja, o lo que fuere, también hay que hacerlos online. En la sucursal de estas empresas, hay empleados que no se sabe bien qué hacen, porque si se ha reemplazado la atención al público por una automatización de los procesos, no queda bien en claro en qué casos sí se debe concurrir a la oficina, ni siquiera se toman los reclamos si el titular recibe una boleta por un monto que juzga excesivo. 


En el Hospital, hay empleados que se dedican exclusivamente a atender la turnera. Pero como el trámite se realiza por Internet, sólo atienden las especialidades que han quedado afuera de esta nueva modalidad, o aquellas de demanda espontánea. En lugar de tener que renegar porque la página nos informa que ya no hay más cupos, si uno fuera atendido por ventanilla, al menos habría alguien que nos podría informar cuando volver a consultar si se ha liberado un turno. También existe la posibilidad de tramitarlos por WhatsApp, pero por lo que he hablado con algunos pacientes, esa alternativa sólo es válida para muy pocos profesionales, y la mayor parte de las consultas deben hacerse de forma virtual. Es frustrante tener que ingresar varias veces a la página sin que nadie nos diga una fecha estimada para poder acceder a una consulta. No obstante, se recomienda insistir, porque todos los meses hay turnos que se cancelan, y que si no son ocupados por otro usuario, se pierden.


Podríamos preguntarnos qué sucederá en el futuro con los recursos humanos. Las personas que ya han cumplido cierta edad y que se disponen a jubilarse, quizás no sean sustituidas por otras, sino que la tarea que ellos realizaban será reemplazada por la Inteligencia Artificial. Es decir, un bot o un asistente virtual con el cual tendremos la posibilidad de chatear para que nos vaya guiando en un sitio o aplicación, según el trámite que queramos hacer. ¿Y qué pasa si ninguna de las opciones disponibles tiene que ver con nuestras necesidades? ¿Cómo explicarle a una máquina que no razona, sino que está acostumbrada a solucionar todo con un menú de alternativas limitadas que fueron concebidas por algún programador que diseñó el software? Cuando llamás a algún 0 800 y recibís una respuesta automática, te dice “presione 1”, o “presione 2”, en función de lo que se supone que vos estás buscando, y en ese menú, la opción para elegir que te atienda un operador, aparece casi como en último lugar. Más de una vez, en el cine o en la industria del entretenimiento, se ha fantaseado con computadoras o tecnología que pueda procesar datos y tomar decisiones como los humanos. Pero nunca estuvimos tan cerca como ahora de caer en la alienación por un cúmulo de algoritmos que gobiernan nuestras preferencias e intereses. 


Con la IA, se pueden generar imágenes y videos que tienen la apariencia de ser reales, por eso proliferan en Internet y son compartidas por los usuarios que no pueden discernir entre aquello que fue creado artificialmente y una imagen o fotografía que testimonia un encuentro real entre dos personas, por citar un ejemplo. El procesamiento de datos constituye la principal característica de la IA, y plantea desafíos que tienen que ver con cuestiones éticas. Si una aplicación como Chat GPT tiene la capacitar de redactar cuentos o relatos con mínimos requisitos, en un futuro desaparecerán los escritores, o los compositores. Así, un texto literario, o la letra de una canción, amenazan con sustituir toda autoría humana para convertirse en un resultado ficticio que fue creado por los pocos datos que ingresó un usuario. El chat no te dice si el contenido que comparte con vos está protegido por copyright, pero de algún lado lo sacó, ya que no tiene un cerebro que tenga la capacidad de imaginar, de crear, de escribir una metáfora, o lo que cada uno se le ocurra.


Por supuesto, estos cambios no se dieron de un día para el otro, aunque se aceleraron notablemente con la pandemia de 2020. Los riesgos que representaba la presencialidad en esa coyuntura hicieron que se crearan distintas formas para que un determinado trámite pudiera realizarse a distancia. A partir de ahí, muchas modificaciones que se adoptaron pasaron a formar parte de la vida cotidiana. En algunos comercios, todavía se conservan las mamparas que separan a los clientes del mostrador para evitar posibles contagios. Aplicaciones como Google Meet, que fueron muy utilizadas para dictar clases a distancia, fueron incorporadas en los años sucesivos, y fue así como aprendimos a movernos en los vericuetos de la virtualidad. El impacto que produjo la situación sanitaria en la sociedad fue más profundo de lo que imaginamos, pero eso sería tema de un próximo posteo.


Lo que sí es cierto, es que la Inteligencia Artificial, si no es regulada por alguna legislación, representa un riesgo que pone en jaque la credibilidad de la comunicación. Si cualquiera difunde material creado por IA como si se tratara de información verdadera, chequeada y verificada por humanos, estamos ante un gran fraude. Los chats de IA utilizan datos que procesan de sus archivos para recrear la realidad. No tienen la facultad de pensar, ni de expresar emociones. Su uso se extiende a todo nivel: Entre ellos, podemos mencionar a los estudiantes que recurren a los algoritmos para elaborar monografías o trabajos prácticos. El docente no siempre puede distinguir si ese trabajo que presentaron sus alumnos fue hecho luego de una investigación de fuentes bibliográficas o utilizando alguna aplicación en línea. Hasta Wikipedia ha experimentado una merma en la cantidad de visitas que el sitio recibe, por el auge de la IA, que también propicia la comodidad de buscar cualquier cosa para que el chat responda lo que quiere. Es un buen momento para reflexionar y repensar el uso que hacemos de las nuevas tecnologías, que nos ofrece herramientas para acceder fácilmente a despejar dudas, pero que también siembran un horizonte de confusión, si es que la relación que mantenemos con los chats se torna de una dependencia preocupante. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

7 de enero de 2026

Una voracidad del fisco que no tiene precedentes

 

Llegamos casi al final de la primera semana de enero. Lentamente, la ciudad va recuperando su movimiento habitual, aunque con la impronta del verano. Muchos comercios se tomarán vacaciones a partir de la segunda quincena, una tendencia que pude notar recientemente porque varios de ellos ya han colocado carteles notificando a sus clientes. Hasta ahora, pude hacer las cobranzas de publicidad sin mayores complicaciones, todavía cuesta arrancar, pero lo fundamental es recibir ese dinero para hacer frente a los gastos más urgentes.


Este mes comenzó con la ingrata novedad de que Arba me está reteniendo un 5 % por cada transferencia que recibo a mi cuenta, o por los depósitos que hago. El año pasado, el ente recaudador había anunciado una alícuota similar para aquellos contribuyentes que estuvieran inscriptos en Ingresos Brutos. Pues bien, yo estoy exento de ese impuesto, por lo cual no deberían descontarme nada, lo que pasa es que debo renovar la exención, realizar una nueva Declaración Jurada, y una serie de trámites, ya que ese beneficio caducó en agosto del año pasado. Claro que, si yo no hubiera ido a reclamar, nunca me hubiera enterado de esta situación. El monotributo lo estoy pagando todos los meses sin ninguna demora o retraso. Fui a consultar a un contador, quien me explicó que no sabía con exactitud el motivo de esa retención que me estaba haciendo el Fisco, así que tuve que ir a la oficina de Arba. Fue entonces que me enteré que la eximición de IIBB no se ha renovado desde agosto, a lo cual hay que sumarle que acumulé una deuda durante todos esos meses hasta la fecha. No es un monto importante, pero si yo lo dejo pasar va a incrementarse cada vez más, y no es mi idea que eso suceda. Lo que me toca hacer ahora, es ir nuevamente a la delegación del Ministerio de Trabajo para ver si me restituyen la eximición. Digo nuevamente, porque hoy a la mañana concurrí para realizar el trámite, pero la persona encargada de ello no estaba en la oficina, por lo cual tendré que armarme de paciencia y repetir mi visita hasta que la encuentre y me diga qué documentación debo presentar. Pasó bastante tiempo desde la última vez que fui con todos los papeles, y no recuerdo con precisión cómo lo tenía que hacer, no sé si algo ha cambiado o es siempre igual. En fin, si efectivamente se trató de un error mío por haberme “dormido” y no tener todo en regla en los últimos años, tendré que hacerme cargo. Pero cualquier organismo que tenga acceso a mi facturación anual, podrá comprobar que son valores bajos, propios de un monotributista social. Si pusieran el mismo énfasis en atrapar a los peces gordos, otra sería la historia. Y les podrían sacar más plata que a mí, de eso no tengo dudas.


En el supuesto de que sea posible que todo vuelva a foja cero, hasta que se actualice el padrón de contribuyentes exentos, me seguirán descontando durante todo el mes, por lo cual recién en febrero todo podría volver a la normalidad. Más allá de lo que pueda pasar, la Provincia encontró, con estas retenciones que está aplicando, una forma de hacer caja rápidamente y sin ningún esfuerzo. El anuncio se difundió en septiembre del año pasado, y según lo que se informó en su momento, comenzaría a implementarse a partir de octubre. Sin embargo, me quedé tranquilo porque durante esos últimos meses de 2025 no sufrí ningún descuento, la plata que algunos clientes me transferían a mi cuenta la percibía en su totalidad. Bueno, parece ser que ha dejado de ser así, realmente no he hablado con otros monotributistas para saber si también les ha pasado lo mismo.


Ir a cualquier repartición pública en el verano es particularmente engorroso: Por lo general, si trabajan muchas personas, algunas de ellas se han tomado licencia, y si coincide con ser la que vos tenés que consultar, no queda otra alternativa que esperar a que regrese y se reincorpore en su puesto. Un 5 % puede ser una cifra poco significativa para varios contribuyentes, pero hoy por hoy la mayoría de nosotros utiliza las billeteras virtuales, como Cuenta DNI o BNA+. Es una manera de realizar transacciones sin tener que andar con el efectivo en el bolsillo. Por lo tanto, si por cada operación te sacan ese porcentaje, se convierte en un número considerable que uno podría destinar a lo que quisiera, menos a regalárselo a Arba. En mi caso, tengo mucha gente que está acostumbrada a pagar así, por una cuestión de comodidad, ya que quizás viven lejos o no se manejan con efectivo. Tenemos impuestos muy distorsivos, que atentan contra cualquiera actividad productiva que uno desee emprender. Entre Provincia y Nación, te hacen pedazos. Kicillof se debe haber asegurado una buena tajada para gastar en boludeces con esta nueva alícuota. Algún día tendremos mandatarios que cumplan con su promesa de bajar impuestos, no sé si llegaré a estar vivo para verlo. Pensemos, por ejemplo, en el IVA, que pagamos todos porque está incluido en el precio de cada producto. Tiene una tasa del 21 %, lo cual es altísimo. Si lo redujeran, como se intentó hacer varias veces, sería una forma de que disminuya el valor de los alimentos en las góndolas, y la gente dispondría de más dinero para volcar al consumo. Evidentemente, nos quedamos en el chiquitaje, en la mediocridad, y no hay una política económica que se mantenga en el largo plazo. Es necesario realizar una profunda reforma tributaria, para que los que más facturan sean los que se vean más alcanzados por la voracidad fiscal. Nos estamos viendo pronto, en un nuevo capítulo de este enero que se complica inexplicablemente con las medidas desacertadas de los tecnócratas de turno, que no pueden disimular su apetito por las ganancias ajenas para financiar un nuevo capítulo de emprendimientos faraónicos a espaldas de la ciudadanía. Punto final.

3 de enero de 2026

Ya no sirve de mirar hacia atrás

 

Mañana del sábado 3. La jornada se presentó fresca, con una temperatura inusual para esta época, pero mientras haya ropa de abrigo que uno todavía conserva en el placard, no hay motivos para quejarse. Es un cambio muy drástico, eso sí, porque si recordamos lo que fueron los últimos días de 2025, la ola de calor (la primera de este verano) fue agobiante, con marcas térmicas superiores a los 37 grados. Las primeras noticias del día provinieron del ámbito internacional. Ha sido un tema excluyente la ofensiva desplegada por las fuerzas militares de EE. UU. en Venezuela, en la cual capturaron a Maduro y pusieron en jaque al cerebro del régimen chavista. Más allá de la afinidad que se pueda tener con el modelo socialista venezolano, nadie esperaba una intervención tan agresiva de parte de los yanquis. Evidentemente es trata de una flagrante violación a la autodeterminación de un país soberano.  Veremos cómo sigue el curso de los acontecimientos. 


Dejamos atrás los festejos de Año Nuevo, y nos metemos en los primeros días hábiles que marcan el regreso a la rutina. Este ciclo significa la oportunidad de recorrer un camino que nos invita a empezar de cero. No contar con ningún lastre es una forma de quitarnos una mochila de encima. Para aquellos que pasamos los 40, el tiempo se ha convertido en el valor más preciado. Estamos en una edad en la cual no nos queda margen para tomarnos un “año sabático”. Cada minuto cuenta, porque la apuesta que estamos librando es a todo o nada. Todo lo que no nos salió bien en el año anterior, tiene la oportunidad de florecer en la nueva etapa que recién comienza.


Muchas veces, cuando ya se ha mermado el impulso inicial y volvemos a sujetarnos a la tiranía de las páginas del almanaque, nos damos cuenta de que nos hemos fijado metas muy elevadas, que difícilmente podamos cumplir. Sea como fuere, es mejor que la vara esté alta: los desafíos que cada uno se plantea suelen estar ligados al desarrollo personal. Como mencionaba en una nota anterior, en mi caso creo que puedo lograr el despegue profesional que me hace falta. Sería una manera de poner en valor todos los años que dediqué al periodismo, a consolidar mi propio medio de comunicación, y continuar ofreciendo a los lectores un panorama informativo del acontecer lobense.


Dejé muchas cosas de lado por apostar a este proyecto, pero no me arrepiento, porque creo que resignar algo es la única forma de que esos cambios sean visibles. En el último tramo de 2025 incorporé la página de Instagram, algo que a muchos le parecerá natural para sostener y promocionar el contenido multimedia, pero que yo había puesto en un impasse porque aún me siento más cómodo usando Facebook. Sin embargo, entendí  que ya era tiempo de darle un lugar a las nuevas plataformas. Por supuesto, no estoy diciendo que vaya a ser fácil, y además, uno nunca sabe lo que puede pasar en la Argentina con los avatares de la economía doméstica. No obstante, si hay algo que me dejó una enseñanza, es la necesidad de vivir a pleno cada momento. Planificar nos otorga un contexto de seguridad ante el futuro, pero lo cierto es que, por mucho que hayamos previsto determinadas cosas, debemos acostumbrarnos a lidiar con la adversidad. No tenemos forma de protegernos ante todo lo que nos provoca zozobra e inquietud. Siempre habrá factores que nos den una sensación de vulnerabilidad porque nos sorprendieron con la guardia baja. Es más frecuente de lo que parece, no se puede tener una coraza que nos haga inmunes las 24 horas.

 

Otro aspecto en el que me gustaría avanzar es en el alquiler una casa o departamento que me permita obtener un mayor grado de independencia. Podemos discutir si el valor de un alquiler es un gasto o una inversión, pero en todo caso, lo que está claro es que nos obliga a ser más cautelosos en los gastos que uno tiene todos los meses. Es una suma fija que hay que destinar para asegurarnos un techo donde vivir. Viendo lo que aconsejan muchos en las redes sociales, quizás sería un momento adecuado para ahorrar todo lo que sea posible, pensando siempre en el acceso a un inmueble propio. A pesar de que nunca nadé en la abundancia, durante el 2025 me las pude arreglar con mi ingreso mensual para cubrir mis necesidades. Y para lograr una administración más prolija, es importante tener un control de los gastos diarios, que se pueden disparar sin que nos demos cuenta.


Si hay algo que nunca dejé de hacer, es de expresar mis emociones y sentimientos en cada texto que ustedes han tenido la oportunidad de leer. Sería una carga muy pesada tener que adoptar una determinada personalidad con el solo fin de obtener la aceptación de los demás. Es algo que ni siquiera me saldría bien intentarlo. La gente que forma parte de mi entorno tiene mayor influencia porque yo lo permito y porque ellos se sienten cómodos ocupando ese lugar, no soy una persona muy demandante, y no exijo mucho de ese acompañamiento. Estamos hablando de relaciones humanas, que se van forjando y construyendo desde lo cotidiano. No me considero muy distinto a los demás: Me preocupan las mismas cosas que a la mayoría, y el gran desafío es poder identificar aquellas cuestiones que nos desvelan para que no se conviertan en una carga innecesaria.


Es posible que, al cabo de once o doce meses, me encuentre con que no pude alcanzar el grado de progreso que yo pretendía. Por lo pronto, lo que puedo hacer es continuar poniéndole pilas a lo que ya vengo haciendo. No hay que dar tantas vueltas antes de tomar una decisión, es necesario superar las dudas y temores que nos bloquean. Es la única manera de ser más expeditivo y que el resultado sea el que cada uno está esperando. Si nunca decidís nada, difícilmente uno pueda decir que obtuvo algún avance. Por lo pronto, es crucial que pueda darle continuidad a aquellos hábitos que me hacen bien, como las caminatas y el entrenamiento en el gimnasio. Parece una boludez teniendo en cuenta todo lo que dije antes, pero en el verano hay que sortear aquello que nos da comodidad para focalizar en lo que nos haga sentir bien físicamente. Mente y cuerpo no pueden funcionar disociados. Tengo algunos problemas de salud que requieren de un tratamiento a largo plazo, y lo más atinado es seguir los consejos y recomendaciones de los médicos. No es nada del otro mundo: Simplemente, eso implica aprovechar el tiempo libre para adoptar hábitos saludables. Estamos sujetos a un bombardeo constante de información, con publicaciones y reels donde hablan nutricionistas, entrenadores, motivadores, preparadores físicos, gente que hace coaching. Y si nos ponemos a pensar, no es tan complicado, sólo hace falta tener un convencimiento de lo que se está haciendo. Por ahora, creo que lo más conveniente es pensar en sostener esos hábitos y reformular lo que sea necesario. Y por supuesto, no descuidar el objetivo, porque si le dejamos que avancen la comodidad y la pereza, luego nos costará mucho más esfuerzo reordenar nuestras prioridades. Este año vamos a trabajar duro para que cuando llegue el momento de hacer un balance, tengamos la tranquilidad de haber hecho todo lo que fue posible. Lo demás vendrá por añadidura. Nos estamos viendo pronto, seguramente ya pudiendo aportar algunas definiciones más precisas y concretas. Punto final.

1 de enero de 2026

Nos esperan doce meses para vivir intensamente

 

Hoy damos inicio a una nueva etapa, que cada uno comenzará a transitar según sus expectativas. Es una oportunidad para avanzar en metas u objetivos ligados al desarrollo y al crecimiento personal. Lo que cada uno se proponga, seguramente estará condicionado a lo que nos quedó pendiente durante 2025. Creo que el saldo de los últimos doce meses ha sido positivo, no fue un año fácil a título personal, pero pese a todos los pronósticos, no estoy decepcionado con lo conseguido. Quizás haya que esperar un tiempo para poder valorarlo en toda su dimensión.


Me quejé mucho, renegué bastante, pero al final comprendí que la única solución era ponerle pilas a la adversidad. Hoy podría quedarme en la comodidad de lo que supe conseguir, pero decidí apostar a más. Fue necesario navegar en la incertidumbre y arriesgarse, a una edad en la que muchos ya tienen certezas. En la vida, hay que elegir constantemente, barajando entre aquellas alternativas que creemos que son las más apropiadas. A veces nos equivocamos, por supuesto. Pero los costos de ese error los pagamos únicamente nosotros.


Me dispongo a comenzar este nuevo año con una mirada optimista, buscando obtener un despegue profesional, que creo que puedo llegar a alcanzar luego de haber dedicado al periodismo más de dos décadas de mi vida. Quizás todavía falta para encontrar el camino adecuado, pero lo único que necesitamos es tener constancia y determinación para no perder de vista el objetivo.


Podría comparar mi situación actual tomando como referencia lo que había escrito en diciembre de 2024, pero prefiero evitar ese ejercicio dialéctico para que este texto se refiera íntegramente al momento presente. Cuando las papas queman, no es extraño encontrarnos llenos de dudas e incertidumbre, y sin embargo, se trata de un escenario propicio para aprender a valorar a aquellos que han decidido quedarse a nuestro lado a pesar de todo. Pienso que estaríamos siendo injustos si no mencionáramos, aunque sea implícitamente, a todas esas personas que nos han acompañado a transitar un recorrido hacia el desarrollo y crecimiento personal. Es un proceso que implica hacernos cargo de nuestros errores, afrontar las consecuencias de nuestros actos, y liberarnos de culpas y prejuicios para encarar el futuro desde otra perspectiva. Es increíble cómo podemos llegar a ser más empáticos con sólo ejercitar el sentido común y despojarnos del maldito ego que nos lleva a creernos portadores de una sola verdad.

 

He visto en las redes sociales a muchos amigos y conocidos que también están haciendo un balance de este ciclo que acaba de concluir. Y debo decir que he leído reseñas muy honestas y sinceras que cada uno hizo, teniendo en cuenta la importancia de sentirnos contenidos emocionalmente. Quizás ese sea el mensaje que debemos replicar en cada paso que demos en 2026: Nadie se salva solo. Por supuesto, algunas decisiones deberemos tomarlas sin que tengamos la posibilidad de recibir un consejo o una orientación en particular. La responsabilidad individual es indelegable. Pero todo lo demás, sí merece ser compartido.


Quien está con vos solamente para la diversión y la joda no es tu amigo, es un partenaire, un bufón que no puede ser tomado en serio para otra cosa. Hoy, creo que es un buen momento para agradecer a toda la gente que me bancó y me brindó su apoyo a lo largo del tiempo. Quizás no sea prudente hacer nombres a riesgo de caer en una omisión injusta. Algunos de los que han estado en determinada instancia ya ni siquiera forman parte de mi entorno actual, pero no por eso voy a restarle méritos a cada palabra que dedicaron para brindarme su punto de vista, una mirada única y personal. Mi familia me ha acompañado siempre, y si no fuera por ellos, sin lugar a dudas todo sería más difícil. No sé qué me deparará el 2026, pero si hay algo que aprendí, es que buena parte de lo que pueda suceder depende de mí. Para tomar la mejor decisión necesitamos estar más atentos en la escucha, barajar varias posibilidades, no descartar ningún escenario, y mostrarnos dispuestos a emprender un cambio. Pero también está la chance de que todo en lo que depositamos nuestros esfuerzos y esperanzas comience a rendir sus frutos. Es bueno que podamos tener la capacidad de adaptarnos a lo que nos toque afrontar. Obviamente, no todo nos va a salir como nosotros esperamos, y deberemos abrir el paraguas para convertirnos en piloto de tormentas. Todo está por verse, y con el transcurso de los días cada uno podrá sentar las bases de lo que desee construir. Vamos a apostar unas fichas al nuevo año, y ojalá que el contexto económico nos permita ver crecer nuestros sueños. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

27 de diciembre de 2025

Todavía cantamos: A no bajar los brazos

 

Sábado 27. Dejamos atrás la Nochebuena y la Navidad, que en mi caso transcurrieron sin demasiado espíritu festivo, pero sí con la satisfacción de compartir la mesa familiar con mis seres queridos. Hace unos días pusimos manos a la obra para armar la Pelopincho, una tarea que llevó más tiempo de lo que pensábamos porque siempre falta algún tornillo o clavija, o cuesta encontrar todos los caños que sostienen la estructura. Una vez que lo hicimos, nos dimos cuenta de que la lona tenía un pequeño orificio por donde perdía agua, así que fue una complicación más hasta que encontramos la manera de taparlo provisoriamente. Pero lo importante es que ya está lista para poder refrescarnos un poco ahora que comenzó el verano y el calor se siente con mayor intensidad. Esta semana no hubo muchas noticias por cubrir, casi nada, a decir verdad. Voy a tener que sacar algún truco de la galera para seguir publicando contenido en las redes y en el diario digital. Sigo yendo a caminar al Parque, todavía me cuesta hacerme el hábito, porque justo cuando estaba más cerca de lograrlo, la temperatura empezó a subir, así que ahora tengo que ir por la mañana, bien temprano, o si no a la tarde, cuando ya baja un poco el sol. Lo que puedo rescatar es que, cada vez que voy, trato de dejar de lado cualquier problema o preocupación. Una vez que cruzo el puente de la calle Ameghino y llego al Parque, me concentro en hacer un recorrido mínimo de tres vueltas, que son casi cinco kilómetros. Vamos a ver si lo puedo ir ampliando.


A nivel provincial o nacional, tampoco hay muchas noticias de relevancia. Todos los días echo un vistazo a los principales portales, y hasta ahora lo único que predomina en los titulares es el affaire de los dirigentes de la AFA, con el Chiqui Tapia a la cabeza. Desde que el tema comenzó a ganar presencia en los medios nunca le presté mucha atención, así que no estoy al tanto de la investigación. Como no me voy de vacaciones a ningún lado, lo único que espero es que no haya cortes masivos de luz. Por lo menos tengo una radio a pilas, que compré hace poco pensando en llevarla en el bolsillo cuando voy a caminar, y que siempre viene bien para no perder contacto con lo que va sucediendo. En plena era del streaming, una radio portátil parece un artefacto anacrónico, pero sigue siendo útil para reemplazar el tiempo que dedicamos a mirar la pantalla del celular. El mayor desafío será transitar este verano tratando de sacar provecho a las horas de ocio. No es que yo quiera estar al pedo, sino que tiene que ver con lo que mencionaba antes: Una merma en la actividad que los periodistas del pueblo estamos acostumbrados a cubrir. En rigor de verdad, siempre ha sido así: Seguramente si leyera lo que he escrito hace un año atrás, me daría cuenta de que hay cosas que se repiten. Por otra parte, ya terminé la temporada del programa de tele. Ibamos a grabar el último programa del año la semana pasada, pero por razones ajenas a mi voluntad no fue posible, así que ya lo dimos por finalizado, no hay margen para conseguir un invitado y coordinar todo en esta coyuntura.


Como ya dediqué bastante tiempo a trazar un balance de este año, me voy a abstener de hacerlo nuevamente. A corto plazo, pienso que lo importante será buscar nuevos desafíos para estos meses de verano. Salvo que sea algo fuera de lo habitual, no me quejo del calor ni de los factores climáticos en general. Cualquier persona se ve afectada por lo que pasa a su alrededor y ello hace que el estado de ánimo vaya cambiando, hasta que uno comprende que sólo debería preocuparse cuando reconoce que no hizo lo suficiente. Habrá gente que me pueda criticar, pero no conocen nada de mi vida: Sólo ven mi imagen pública e ignoran todo lo que me pasa a diario, precisamente porque yo trato de mantener esas cuestiones en reserva. Cortázar lo resumió en una sola frase al afirmar que hay ausencias que representan un verdadero triunfo. La gente que me banca, que me acepta, que me valora, es la que merece un párrafo especial en el libro de mi vida. Los demás podrán ir o venir según les plazca, pero como yo no espero nada de ellos, eso evita que me vea decepcionado. Por otra parte, estos meses de transición hasta que llegue marzo los quiero dedicar a pensar en un nuevo aprendizaje. A diferencia de los años anteriores, esta vez tengo ganas de hacer un curso que tenga un enfoque más práctico, como tapicería o carpintería. Siempre es útil aprender algo que nos permita hacer alguna reparación en el hogar o reciclar muebles viejos. Desde que vengo haciendo cursos en el Centro de Formación Laboral, mi experiencia ha sido buena, los grupos que se forman son de personas adultas que quieren estudiar y que no están para perder el tiempo, y me parece importante que todos estemos persiguiendo el mismo objetivo. Mirando a futuro, es lógico suponer que, para tener definiciones más concretas, habrá que esperar. Hoy por hoy, no tiene sentido darle mucha rosca al asunto. Será cuestión de ver qué nos deparan los primeros capítulos de 2026, que suelen ser los más inestables porque a todos nos cuesta volver a arrancar con la rutina. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

24 de diciembre de 2025

Salud, dinero y amor para el 2026

Falta poco para cerrar una etapa. Para poner fin a un ciclo que a muchos de nosotros nos planteó dificultades. Y ahora, estamos ante un inminente comienzo que nos otorga una dosis de motivación especial para seguir. Lo que puedo afirmar es que, contrariamente a lo que yo imaginaba, logré varios objetivos en este 2025. Es complicado recapitular, pero si yo pienso en cómo arranqué el año, he avanzado bastante. El trabajo fue más intenso, y me dio la impresión de que hubo más actividades de toda índole que en el año pasado. Escribir regularmente en este blog me permite tener un registro de cada momento, sin que por ello se convierta en un diario íntimo. Este año no estuve tan ajustado con el dinero, lo cual a título personal es digno de mención porque al final de cada mes siempre llegaba con la soga al cuello. Por supuesto, eso no quiere decir que gane una suma exorbitante, simplemente pude equilibrar más los gastos corrientes y administrar mi economía.


Si hay algo que me quedó pendiente, es publicar mi segundo libro. Y por ahora, a menos que me otorguen un subsidio o que encuentre algún sponsor, creo que todo seguirá igual. Empecé a escribir con muchas pilas, entre 2022 y 2023, y luego no volví a tocar los manuscritos. Me planché, no se me caía una idea, estaba bloqueado. Así estuve boyando durante muchos meses, dedicándome solamente al trabajo y tratando de cumplir con la rutina cotidiana. Si voy a apostar a editar un segundo libro, la calidad literaria debe superar al anterior, de lo contrario no vale la pena. A priori, creo que los relatos están mejor elaborados, veremos qué pasa cuando haga la revisión final.


Como mencionaba al principio, hubo mucho trabajo. O quizás, lo que sucedió es que todo me costó más esfuerzo que antes. Nadie te va a venir a golpear la puerta, las notas tenés que conseguirlas vos. Hoy puedo afirmar que mi diario digital tiene presencia en todas las redes sociales. Me estaba faltando Instagram y era reacio a incorporarlo, pero me insistieron tanto que al final lo hice. La idea es ampliar la audiencia, y que los lectores puedan acceder al contenido por múltiples plataformas.


El paso del tiempo nos engaña, es un gran impostor. Me cuesta tener una mirada objetiva de todo lo que hice, y eso me hace pensar que fue mucho más de lo que puedo rescatar. Para el año que viene tengo previsto hacer algunos cambios, porque la verdad es que necesito bajar el nivel de estrés y de ansiedad. Es la oportunidad ideal para conectarse con uno mismo, y cada cual lo hará a su manera: Yoga, meditación, mindfullness. A mí me cuesta bastante concentrarme en un mantra y repetirlo mentalmente, me han explicado algunas técnicas de respiración pero no me dan resultado, seguramente no lo estoy haciendo bien. Lo que es útil es acompañar ese momento de relax con música, me parece que es un complemento que ayuda muchísimo a bajar un cambio. Hay que cuidar la salud, todos lo que tienen mi edad deberían hacerlo, ya somos gente grande y el envejecimiento es inevitable. Si cualquier obstáculo te preocupa o te altera, sin duda que la vas a pasar mal, porque no vas a tener estrategias para anticiparte a esa situación, amortiguando su efecto. Para muchos de nosotros, haber lidiado con todo eso y sentir que cumplimos con nuestro deber merece ser valorado. Sea como fuere, quiero agradecer a toda la gente que me ayudó, me acompañó, me brindó palabras de aliento, me motivó a continuar. A mi familia, a mis amigos, a todos los vecinos que me encontré por la calle y que me dijeron que les gustaba ver el programa de tele. Di lo mejor de mí para que los anunciantes de mi portal pudieran incrementar sus ventas. Y como hace más de 20 años, el compromiso por honrar la profesión sigue intacto. 


Hace unas semanas, cuando fui a cubrir una sesión del Concejo Deliberante, me cayó la ficha: Hace 22 o 23 años que hago lo mismo, y haber sumado experiencia es el principal aprendizaje que me llevo para el futuro. Como les habrá sucedido a ustedes, tuve que pagar un derecho de piso para ganarme un lugar, y hoy mi apuesta tiene que ver con consolidar lo que logré. Vamos a ver qué acontece en el verano, con la expectativa puesta en arrancar marzo de 2026 con todo. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  

19 de diciembre de 2025

Cuando el vacío se convierte en una metáfora de la ausencia

 

Este mes no he escrito mucho. En los ratos libres del laburo surgen algunas ideas interesantes, pero lo más engorroso es darles la forma que yo pretendo. Bueno, en esos casos, lo que hago es escribir todo lo que me sea posible para luego seleccionar aquellos textos que me parecen mejor logrados. Ayer, después de bastante tiempo, pude dormir una siesta reparadora, la verdad es que me hacía falta un descanso para recuperar energías. Ahora lo que resta es ponerle pilas a la recta final del año. Espero cumplir con todos los compromisos pendientes y afrontar el nuevo ciclo que se avecina con renovadas expectativas. Si me pongo a recapitular, debo reconocer que me di mucha rosca pensando en el futuro y después de tanto tiempo, ahora sí estamos muy cerca de salir a la cancha por última vez. 

El mes pasado me sorprendió con un diagnóstico de pre diabetes: Siempre me he alimentado sin tener que resignar a nada en particular, y por primera vez en mi vida me veo en la obligación de implementar una dieta baja en grasas y en azúcares.

En realidad, uno sabe cuáles son los hábitos saludables y cuáles no, pero en mi caso nunca me propuse seriamente dedicarme al cuidado de mi salud, porque creí que estaba sano y que no era necesario. Para que los niveles de glucemia vuelvan a tener valores normales, no me queda otra alternativa que redoblar los esfuerzos, evitando el sedentarismo, los alimentos con grasas saturadas, el consumo de alcohol, y todo lo que ya conocemos. No me gusta tener que tomar pastillas para todo, a veces uno adopta esa costumbre inconscientemente porque cree que una medicación aporta soluciones en el corto plazo, pero es evidente que con eso no alcanza. Es lógico suponer que si te quedás en la cama mirando el techo y lamentándote por lo que te tocó en suerte, nada va a cambiar. 


Desde hace varios meses, incluso antes de que me dieran el diagnóstico, empecé a incorporar las caminatas en el Parque. En esta época del año, cuando ya aprieta el calor, será un gran desafío poder sostenerlas. En principio, voy a tener que cambiar de horario, porque yo estaba acostumbrado a ir a caminar a la hora de la siesta. Con estas temperaturas que estamos teniendo últimamente, y que superan los 30 grados, no es la mejor opción. Lo cierto es que un día promedio, se pueden destinar aunque sea una hora o dos para cumplir con una rutina de actividad física. En el verano, la vida pueblerina entra en una meseta, y eso hace que yo disponga de más tiempo libre. Como viene la mano, dudo que me vaya a tomar vacaciones en algún lugar. Lo más beneficioso que puedo hacer es aprovechar para ponerme al día con todas las cosas que fui postergando. Por ejemplo, la lectura. Tengo mucho material que quedó inconcluso, y si me organizo bien, creo que estoy en condiciones de hacerlo. Para mejorar en la escritura, un factor clave es leer a los grandes escritores y conocer los recursos que utilizaron para dar vida a sus obras literarias.


Faltan seis días para Navidad, y no es una placa roja de Crónica TV. Creo que antes, hace varios años, yo le daba más bola a todo el tema de la Fiestas. Es inevitable pensar en “la mesa larga”, cuando todavía estaban vivos nuestros abuelos y sentíamos que no había tantas preocupaciones, quizás todo parecía más simple porque los más chicos no teníamos que planificar nada, de eso se encargaban los adultos, que compraban el lechón y todo lo que se suele consumir para estas fechas, además de elegir el lugar donde íbamos a compartir la cena de Nochebuena y la víspera de Año Nuevo. Es posible que, a la distancia, como ocurre con todo, se tienda a idealizar la mística de aquellos encuentros. Seguramente en aquella época no se nadaba en la abundancia: Había crisis económica al igual que ahora, pero no se notaba, o uno no lo percibía. A decir verdad, no me pongo a reflexionar sobre esto todo el tiempo, pero sí escucho a menudo una frase que no sé si es del todo cierta: “Eramos felices y no lo sabíamos”. No le dimos valor a esos momentos donde todo parecía estar en perfecta armonía porque dábamos por sentado que siempre sería así, y hoy vemos que no hay forma de dar marcha atrás, los años maravillosos quedaron sepultados por la fugacidad del tiempo. Como mencioné al principio, si nos situamos en el contexto, probablemente había bolsillos flacos, pero teníamos a nuestros seres queridos con nosotros. Hoy vemos que daríamos cualquier cosa para que volvieran a estar compartiendo la mesa navideña, o cualquier otra fecha. No hay plata que los traiga de regreso, lo único que nos queda es el recuerdo, las anécdotas, las fotos, no mucho más.


En los años ’80, mi hermano y yo éramos niños, y jugábamos con lo que teníamos a nuestro alcance, no nos desvelaban los juguetes caros, aprendimos a crecer disfrutando de lo que teníamos, con aquello que nuestros padres pudieron brindarnos. En el verano, había cortes de luz todo el tiempo, y había que buscar algo para pasar la tarde. Sin energía eléctrica y con el termómetro en rojo, si no tenías algo para refrescarte te derretías. No es fácil tener plena conciencia de esos escasos y breves momentos en los que uno está disfrutando de la felicidad. Cuando hablamos del pasado, nos embarga la nostalgia y la sensación de que hemos dejado mucho en el camino. Es lo mismo que ver una foto: Gente mucho más joven, distintos peinados, ropa colorida, algunos fumando un cigarrillo. Para aquellos que han tenido que lamentar recientemente la pérdida de un ser querido, estas Fiestas tendrán una connotación diferente: La silla vacía. Aquel lugar donde se sentaba el abuelo o el tío para la cena de Nochebuena, es una metáfora de la ausencia. Ha quedado vacío como un mausoleo o un santuario, su histórico ocupante no volverá, y los deudos no pueden evitar pensar en esa dolorosa certeza. Está claro, entonces, que no todos reaccionan de la misma manera en este tramo final del año. Por lo tanto, lo único que nos queda es seguir adelante, aceptar que tendremos que atravesar por un período de duelo, y apostar todas las fichas a 2026. Como hemos visto, no es conveniente que nos engañemos creyendo que todo tiempo pasado fue mejor. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

 

 

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