Aunque falta más
de un mes, me da la impresión de que el verano, como período vacacional que conocemos, va diciendo adiós. Los días se han acortado notablemente, por lo
cual amanece más tarde y anochece más temprano. Casi todos los que optaron por
tomarse un descanso ya emprendieron el regreso. La feria judicial llegó a su
fin. Las familias comienzan a frecuentar las librerías para comprar los útiles
escolares antes de que se produzca una nueva remarcación en los precios. Ya
estamos transitando los feriados de carnaval, unos días no laborables que en
rigor de verdad generan bastante rechazo, mucho más de lo que se supone, y que
bien podrían ser eliminados del almanaque. Está visto que en febrero no hay un
repunte significativo del turismo, dado que en el contexto actual, una familia
debe afrontar otros gastos prioritarios. La composición demográfica del país ha
experimentado unos cambios rotundos desde la pandemia a esta parte. La mayoría
de esos nuevos paradigmas están relacionados al descenso de la tasa de
natalidad y al crecimiento de la expectativa de vida. Ambos fenómenos implican
la necesidad de crear una serie de dispositivos para los cuales nuestra
sociedad aún no está preparada. La consecuencia más notoria es la baja en la
matrícula de los jardines de infantes, ya que, al nacer menos niños, hay mucha
capacidad ociosa en las aulas, que hace varias décadas estaban repletas de
alumnos y con inscripciones en lista de espera. En la actualidad, conseguir una
vacante para un menor es relativamente fácil. La interrupción legal del
embarazo, sumada a los métodos anticonceptivos y la caída en los ingresos de
una pareja, hacen que la natalidad haya dejado de ser una opción natural y
comience a tener una mayor planificación. Visto de este modo, no parece estar
mal, porque concebir un hijo trae consigo responsabilidades y obligaciones de
sus padres, que antes no se tenían en cuenta o no eran asumidas desde un
enfoque integral. Si los dos cónyuges trabajan en empleos a tiempo completo, no
es extraño que prefieran concentrar sus esfuerzos en sus emprendimientos
laborales para postergar la crianza de un niño. Por otra parte, no es extraño
ver a adultos mayores que gozan de buena salud y que han superado los 80 años.
El sistema previsional también se verá afectado, porque los que aportan son
cada vez menos para cubrir los haberes de los jubilados. En medio de todas
estas variables, aparece la reforma laboral que propone el Gobierno, y que
seguramente será aprobada en el Congreso con mínimas modificaciones. Todos
sabemos que a lo largo de la historia reciente hubo varios intentos de
modificar la Ley, pero que finalmente no prosperaron. Lo que estamos viendo
ahora es que ni la oposición ni los sindicatos han logrado interpretar el
sentir de una sociedad que ya no cree en caudillos ni en liderazgos mesiánicos.
Hay razones para oponerse a esta reforma, por supuesto, pero lo que pasa es que
los sectores que lideran esa resistencia han perdido representatividad en los
últimos años. Es un momento en el que emergen nuevos liderazgos. Milei tiene
aspectos frívolos y nefastos, pero su vocación disruptiva puede ser un punto a
favor que lo conduzca a ser reelecto en 2027. De hecho, aunque todavía falta
bastante para llegar a esa instancia, yo estoy casi convencido de que gobernará
por otro período. No estoy diciendo que yo desee que sea así, simplemente estoy
trazando un pronóstico. Desde que asumió el poder, sus intereses han estado
centrados en favorecer a los grandes terratenientes, al empresariado, y en
alinearse a los Estados Unidos.
Casualmente, el
próximo miércoles tendremos una nueva visita del Gobernador Kicillof: No será
para hacer ningún anuncio relevante, sino para reinaugurar el Museo de Perón.
Un Museo que permaneció cerrado por muchísimo tiempo (casi dos años), y que
para los vecinos de Lobos no significa un espacio de gran relevancia. Más allá
de la pertenencia política de cada uno, las obras de remodelación tuvieron
varias interrupciones desde su inicio, y lo que cualquier bonaerense se puede
preguntar es cuál será la suerte del Gobernador si decide ser candidato a
presidente. Yo antes consideraba que era una figura importante dentro del arco
político, pero la verdad es que hoy por hoy me parece que su prédica se ha ido
diluyendo. Lo que no comparto es el nivel de gasto público que tiene la
Provincia, y que se sustenta con un desmesurado aumento en los impuestos. Para
mantener el Estado elefantiásico que muchos referentes sueñan con replicar, el
gran ente recaudador sigue siendo Arba, un organismo fiscal cuya única función
es hacer caja con el bolsillo de los contribuyentes. En fin, lo que podemos
afirmar es que Kicillof ha dado un paso importante al ser elegido presidente
del PJ bonaerense. Se trata de un cargo que le otorga mayor proyección y
visibilidad entre los caudillos y caciques de la provincia. Para ser un buen
candidato el año próximo, es fundamental que pueda cambiar su discurso para seducir no
sólo a los peronistas ortodoxos, sino también al electorado independiente. Sea como fuere, yo estoy lejos de pensar que sea un "comunista" o un "soviético", como lo tildan los libertarios. Veremos qué sucede el miércoles. Nos estamos viendo pronto. Punto final.
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