16 de febrero de 2026

En el momento de la verdad, ser creíbles es el mayor capital que podemos tener

 

Aunque falta más de un mes, me da la impresión de que el verano, como período vacacional que conocemos, va diciendo adiós. Los días se han acortado notablemente, por lo cual amanece más tarde y anochece más temprano. Casi todos los que optaron por tomarse un descanso ya emprendieron el regreso. La feria judicial llegó a su fin. Las familias comienzan a frecuentar las librerías para comprar los útiles escolares antes de que se produzca una nueva remarcación en los precios. Ya estamos transitando los feriados de carnaval, unos días no laborables que en rigor de verdad generan bastante rechazo, mucho más de lo que se supone, y que bien podrían ser eliminados del almanaque. Está visto que en febrero no hay un repunte significativo del turismo, dado que en el contexto actual, una familia debe afrontar otros gastos prioritarios. La composición demográfica del país ha experimentado unos cambios rotundos desde la pandemia a esta parte. La mayoría de esos nuevos paradigmas están relacionados al descenso de la tasa de natalidad y al crecimiento de la expectativa de vida. Ambos fenómenos implican la necesidad de crear una serie de dispositivos para los cuales nuestra sociedad aún no está preparada. La consecuencia más notoria es la baja en la matrícula de los jardines de infantes, ya que, al nacer menos niños, hay mucha capacidad ociosa en las aulas, que hace varias décadas estaban repletas de alumnos y con inscripciones en lista de espera. En la actualidad, conseguir una vacante para un menor es relativamente fácil. La interrupción legal del embarazo, sumada a los métodos anticonceptivos y la caída en los ingresos de una pareja, hacen que la natalidad haya dejado de ser una opción natural y comience a tener una mayor planificación. Visto de este modo, no parece estar mal, porque concebir un hijo trae consigo responsabilidades y obligaciones de sus padres, que antes no se tenían en cuenta o no eran asumidas desde un enfoque integral. Si los dos cónyuges trabajan en empleos a tiempo completo, no es extraño que prefieran concentrar sus esfuerzos en sus emprendimientos laborales para postergar la crianza de un niño. Por otra parte, no es extraño ver a adultos mayores que gozan de buena salud y que han superado los 80 años. El sistema previsional también se verá afectado, porque los que aportan son cada vez menos para cubrir los haberes de los jubilados. En medio de todas estas variables, aparece la reforma laboral que propone el Gobierno, y que seguramente será aprobada en el Congreso con mínimas modificaciones. Todos sabemos que a lo largo de la historia reciente hubo varios intentos de modificar la Ley, pero que finalmente no prosperaron. Lo que estamos viendo ahora es que ni la oposición ni los sindicatos han logrado interpretar el sentir de una sociedad que ya no cree en caudillos ni en liderazgos mesiánicos. Hay razones para oponerse a esta reforma, por supuesto, pero lo que pasa es que los sectores que lideran esa resistencia han perdido representatividad en los últimos años. Es un momento en el que emergen nuevos liderazgos. Milei tiene aspectos frívolos y nefastos, pero su vocación disruptiva puede ser un punto a favor que lo conduzca a ser reelecto en 2027. De hecho, aunque todavía falta bastante para llegar a esa instancia, yo estoy casi convencido de que gobernará por otro período. No estoy diciendo que yo desee que sea así, simplemente estoy trazando un pronóstico. Desde que asumió el poder, sus intereses han estado centrados en favorecer a los grandes terratenientes, al empresariado, y en alinearse a los Estados Unidos.


Casualmente, el próximo miércoles tendremos una nueva visita del Gobernador Kicillof: No será para hacer ningún anuncio relevante, sino para reinaugurar el Museo de Perón. Un Museo que permaneció cerrado por muchísimo tiempo (casi dos años), y que para los vecinos de Lobos no significa un espacio de gran relevancia. Más allá de la pertenencia política de cada uno, las obras de remodelación tuvieron varias interrupciones desde su inicio, y lo que cualquier bonaerense se puede preguntar es cuál será la suerte del Gobernador si decide ser candidato a presidente. Yo antes consideraba que era una figura importante dentro del arco político, pero la verdad es que hoy por hoy me parece que su prédica se ha ido diluyendo. Lo que no comparto es el nivel de gasto público que tiene la Provincia, y que se sustenta con un desmesurado aumento en los impuestos. Para mantener el Estado elefantiásico que muchos referentes sueñan con replicar, el gran ente recaudador sigue siendo Arba, un organismo fiscal cuya única función es hacer caja con el bolsillo de los contribuyentes. En fin, lo que podemos afirmar es que Kicillof ha dado un paso importante al ser elegido presidente del PJ bonaerense. Se trata de un cargo que le otorga mayor proyección y visibilidad entre los caudillos y caciques de la provincia. Para ser un buen candidato el año próximo, es fundamental que pueda cambiar su discurso para seducir no sólo a los peronistas ortodoxos, sino también al electorado independiente. Sea como fuere, yo estoy lejos de pensar que sea un "comunista" o un "soviético", como lo tildan los libertarios. Veremos qué sucede el miércoles. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

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