5 de mayo de 2026

Palabras cruzadas

 

Martes 5 de mayo. Llegó el frío a la ciudad. Hace tiempo que no escribía algo en este espacio, pero pienso que quizás no tenía mucho para decir, y era necesario bajar un cambio para aprender a mirar las cosas desde otra perspectiva. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo, ya estamos cerca de mitad de año, y hemos dejado atrás varios capítulos de 2026 casi sin darnos cuenta. Lo más importante es no perder de vista aquello que nos hace sentirnos plenos, y obviamente, cada uno tendrá diferentes percepciones de cómo alcanzar el bienestar. En mi caso, dar una caminata de una hora diaria o hacer una entrevista para mi diario digital representan una forma de conectar con aquello que me da satisfacción, y a decir verdad, disfrutar de mi trabajo es una gran ventaja si tenemos en cuenta que la mayor carga horaria está destinada a las obligaciones laborales.


El fin de semana comencé las cobranzas a mis clientes, y estimo que terminaré a mitad de semana. Si bien en los primeros días uno parece contar con bastante dinero, lo cierto es que se trata de una percepción engañosa si entendemos que con lo recaudado hay que tirar todo el mes. A veces no queda otra alternativa que actualizar las tarifas, sobre todo si no alcanzan para cubrir los gastos básicos. Para comprar un kilo de carne, por citar un caso, se necesita un mínimo de 20.000 pesos. Eso implica hacer una erogación que conspira contra cualquier presupuesto mesurado que uno intente proyectar. No obstante, como dato positivo puedo afirmar últimamente logré llegar a fin de mes con más tranquilidad, sin deudas, y manejándome con el dinero que tengo disponible. A esta altura, habiendo dedicado más de 20 años a esta profesión, una de las prioridades es alcanzar una estabilidad que me permita consolidarme. Tal vez no tenga las ganas ni el empuje de aquellos primeros años, pero gané en experiencia, y ese es el mejor legado que puedo capitalizar. Como le sucede a la mayoría, he pasado por etapas de mayor prosperidad que otras, pero la diferencia es que antes no tenía bien en claro en qué dirección avanzar. Por ejemplo, al cabo de un tiempo, uno ya puede conocer qué tipo de noticias tienen más alcance e interés en los lectores. Es un ejercicio útil que permite concentrar los esfuerzos para brindar una cobertura más amplia y detallada. Claro que a veces hay fallas en ese cálculo, pero nunca está de más contar con una tendencia, es lo mismo que le pasará a cualquier comerciante que sabe cuáles son los productos más vendidos de su mercadería.


Todo lo que podamos hacer tiene fecha de vencimiento, lo único perdurable son los sueños y las ilusiones. Porque si no mantenemos viva la llama, seguir adelante carecería de sentido, y no hay nada peor que andar boyando como bola sin manija. Es necesario dotar a nuestras acciones de un combustible que nos impulse a levantarnos todos los días y salir a la calle sin pensarlo dos veces. Y mientras tanto, hasta que logremos sostener y apuntalar lo conseguido, hay que aceptar que la vida nos presenta dificultades y desafíos constantes, por lo tanto, no siempre vamos a poder rendir al 100 %. Yo no pienso igual que hace diez o quince años, mis prioridades cambiaron, y me parece natural que podamos darnos la oportunidad de analizar con otra mirada el tiempo que nos queda, que seamos conscientes de las discusiones y peleas estériles, de todo aquello que nos quita la voluntad y nos aleja de lo esencial. Son muy pocas las cosas que merecen realmente la pena, todo lo demás son prejuicios limitantes que sólo persisten por la vanidad y el egoísmo, que constituyen los principales escollos para emprender un nuevo camino. Me parece que lo más importante es poder reconocer si algo no nos está dando el resultado que esperábamos, y tratar de descubrir las causas que nos permitan encarar otro rumbo. Es una premisa válida, tanto para el ámbito laboral como para los momentos de ocio, pero de lo que estoy seguro, es que cuando tenés en claro los objetivos, el resto se vuelve mucho más fácil de concretar. De manera que para lo sucesivo, lo que nos salva del desgano y del desaliento es contar con la tranquilidad del deber cumplido. De esta forma, cuando lleguemos a los últimos días del año, no volveremos a sentir la desazón de no haber podido darle vida a lo que nos propusimos lograr. Por suerte, mi programa de TV sigue teniendo buena audiencia, y con respecto al portal digital, hay anunciantes interesados en promocionar sus productos y servicios. Mientras haya un público que valore el contenido de ambos emprendimientos, confío en que la gente continuará dándole el respaldo que siempre quise tener. De eso se trata, ni más ni menos que construir un espacio para favorecer la comunicación desde un punto de vista asertivo, con firmeza y convicción. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

22 de abril de 2026

Los cambios que estamos viendo son un signo de los tiempos

 

Miércoles en la ciudad. Luego de varios días de clima inestable, hoy el cielo se despejó y asomó el sol, aunque ya dejamos atrás las jornadas cálidas y estamos vivenciando registros típicos del otoño. Creo que lo más importante que podemos tener cada mañana al levantarnos de la cama es una razón para continuar, un motivo para seguir adelante y una mirada optimista encarar la vida desde otra perspectiva. Durante el tiempo que no escribí en este blog me propuse indagar sobre esta cuestión, pero aprendí que probablemente lo más provechoso sea dejar de buscarle vueltas al asunto y pasar a la acción. Mantener una rutina es útil para ordenarnos cada día, y creo que todo lo que tenga que ver con eso tiene una connotación negativa que es inmerecida. La educación financiera, por ejemplo, forma parte de ese orden, e implica llevar una contabilidad sencilla que nos permita saber cuánta plata ganamos por mes, qué gastos fijos tenemos, y cómo podemos ahorrar aunque sea un 10 % del total. Por supuesto, todos sabemos que el contexto actual no es favorable como para hacer una gran planificación, pero es necesario poner los números sobre la mesa. En mi caso, me puse más metódico en ese sentido, anotando en un cuaderno todo lo que cobro en concepto de publicidad, y en otra hoja, los egresos, que surgen de los gastos fijos de cada mes. Todo lo que no sea de primera necesidad, es susceptible de ser modificado. Como ustedes recordarán, en los últimos años he sido crítico de Milei y de los libertarios en general, pero por mucho que me queje, es algo que me excede y que no va a cambiar en el corto plazo. No tengo presente la última vez que tuviera la percepción de que estábamos bien. En honor a la coherencia, algunos datos de la economía parecen ajustarse a la normalidad, pero el problema es que esa supuesta recuperación no llega a los bolsillos de la clase media, o media/baja. La retracción en el consumo doméstico se da porque la gente que puede hacerlo, compra directamente por Mercado Libre, una plataforma cada vez más popular, y que sirve también como formadora de precios. Cualquiera de nosotros ha escuchado alguna vez a un conocido decir: “Está más barato en Mercado Libre”. Todo lo que tiene que ver con ropa y calzado es más difícil, porque si bien hay una tabla de talles en cada producto, muchas veces no se ajustan a la realidad, y el proceso de devolución es un tanto engorroso. Tanto en ML como en Shein o Temu, hay una gran variedad, y una buena opción para orientarse son los comentarios y opiniones que dejan los usuarios que ya han efectuado una compra online. En mi caso, depende del volumen de cada transacción. Los alimentos los compro en comercios de cercanía, si bien hay gente que prefiere otros canales de venta, pero quizás para otros artículos, como herramientas, libros, o determinados repuestos, sea más conveniente hacer una búsqueda más detallada de la relación precio/calidad. Por eso, hay que desconfiar de precios excesivamente baratos, y si ese producto tiene un gasto de envío, lo más lógico sería sumar ese importe para llegar a la conclusión de si nos conviene realizar una compra por las aplicaciones de e-commerce. Mirá, hoy por hoy, hasta para sacar un turno médico tenés que hacerlo por WhatsApp, es decir, desde la virtualidad. Hace unos días llamé a un 0-800 para ver el estado de una tarjeta de débito que me deben entregar, y seguí las instrucciones de la grabación telefónica, que se reducen a “marque 1”, o “marque 2”, y así sucesivamente, sin que llegues al final pudiéndote contactar con un humano. Si te realizás algún estudio como una ecografía o diagnóstico por imágenes, te mandan un código QR donde supuestamente está todo, por lo cual vale decir que si lo perdés, cagaste, a menos que desde ese lugar conserven los archivos por un tiempo prudencial. Las empresas de servicios, como Camuzzi o Eden, avanzan cada vez más en el cierre de sus sucursales físicas. Todos los trámites se hacen desde la burbuja de la virtualidad. Es más, en un futuro no muy lejano, todos los peajes serán automáticos, con lo cual no habrá nadie en una cabina para que vos le entregues el dinero de la tarifa y recibir un mísero ticket como constancia.


Si comprás un celular nuevo, toda tu información permanece “en la nube”, en una cuenta de Google, y es un requisito ineludible contar con ella para recuperar tus datos y contactos. Hay personas que ni siquiera recuerdan su propio número, cuando antes era habitual tener una libretita donde anotábamos los números de nuestros familiares o amigos, a quienes llamábamos regularmente por un aparato fijo. No sé, quizás todo lo que ya pasó y quedó obsoleto nos provoca una nostalgia mal entendida, porque eso no quiere decir que antes haya sido mejor. Cabe contemplar esa posibilidad, como también la decadencia del soporte papel, que sobrevive en los libros y en algunos útiles escolares, pero con la ominosa sospecha de que tiene fecha de vencimiento. Todo se terminará en algún momento, porque los cambios se dan a una velocidad inusitada, que supera nuestra capacidad para incorporarlos y adaptarnos en consecuencia. Pensá que un teléfono a disco sobrevivió durante más de 40 años como la única forma de efectuar una comunicación de larga distancia, y en un lapso relativamente breve, fue reemplazado por aparatos inalámbricos, luego por el celular, el mail, y los servicios de mensajería. Tampoco hace falta que te acuerdes de los cumpleaños de tus amigos, porque Facebook hace ese trabajo por vos, debe ser una de las pocas cosas que existe de aquella red social, que ya muestra señales de agotamiento para ser sustituida por Instagram. Hoy parece ser que es más importante contar con “seguidores” que con un entorno de personas reales. Las historias, los reels, los estados de Whatsapp, y un cúmulo de nuevas herramientas nos van arrojando sin escalas hacia un terreno fangoso en el cual todavía no podemos hace pie, y que se conoce como progreso. Porque, seamos sinceros, todos queremos progresar, aunque si siquiera sepamos cómo hacerlo. ¿Adoptando nuevas tecnologías? ¿Tiene sentido aprender algo que quedará obsoleto en un abrir y cerrar de ojos? Todos los sociólogos coinciden en que el impacto de la pandemia fue de tal magnitud, que nos vimos forzados a avanzar hacia nuevas formas de comunicarnos. Fue el despegue definitivo de aplicaciones como Zoom, Meet, o Classroom. No había otra manera de que los docentes pudieran dar clases, hasta las sesiones de terapia se hacían por videollamada, y la realidad es que muchos de esos cambios se mantuvieron en la post-cuarentena. A mí me costó aceptarlo, pero no había demasiadas alternativas disponibles, si no te acostumbrabas, quedabas en el camino. Fue todo muy rápido, en menos de dos años se produjo una transición impresionante que dejó fuera de circulación a muchos objetos físicos y tangibles. Podríamos ponernos nostálgicos de que ya nadie escribe cartas, por ejemplo, pero no sé si tiene sentido. En la actualidad, la única correspondencia postal que se recibe son las cartas documento, y lo mejor que te puede pasar en la vida es no recibirlas nunca, ya que no abundan las buenas noticias que podés encontrar allí. La vuelta hacia lo analógico nos permite entender otros fenómenos más evidentes, como el revival de los discos de vinilo, o la lenta agonía de los diarios impresos. Todo lo que puedo decir es que, de no haber sido por una situación excepcional que comprometía la salud de millones de personas, esos cambios se hubieran producido más gradualmente. Lo que nos salva de esa sensación de desamparo es llegar a la conclusión de que las próximas generaciones estarán en condiciones de incorporar hábitos, usos y costumbres con una facilidad y pragmatismo que a nosotros se nos hizo cuesta arriba, pero que, en definitiva, es un signo de los tiempos. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

16 de abril de 2026

La hipocresía de la política doméstica pone en jaque el destino de los lobenses

 

Mitad de semana con algo de lluvia en la ciudad. Me pareció oportuno dejar pasar algunos días respecto de mi publicación anterior, ya que mi idea era dedicar ese tiempo a seguir avanzando en los objetivos propuestos. Para mí es importante aprovechar todos los recursos que estén a mi alcance para que cada encuentro con los lectores resulte una experiencia satisfactoria. En lugar de pretender culpar a los demás por nuestros problemas, es necesario emprender un camino hacia el autoconocimiento. Ello nos permitirá contar con estrategias y herramientas que nos lleven a prevenir nuestras reacciones más perjudiciales. 


Las noticias que provienen de los grandes medios no son alentadoras, pero todo me hace pensar que probablemente siempre ha sido así. Como mencionaba en una nota anterior, no hay que caer en la trampa de imaginar todo lo que nos mereceríamos tener o alcanzar. En la vida real, no hay una retribución equitativa en función con lo que creemos que nos corresponde. El aporte que yo puedo hacer consiste en seguir apostando a mi profesión, a aquello que aprendí, y dar lo mejor posible. Es un contexto desafiante para los que pertenecemos a otra generación, ya que no estamos acostumbrados a redactar de una forma distinta para captar la atención de un público cada vez más volátil. A mí también me pasa que ya no me despierta interés hojear un diario en papel. Toda la información impresa en esas páginas se refiere a hechos que ya fueron cubiertos por la radio, la televisión, y por supuesto Internet. Y lo que sucede en Lobos es que, durante la semana, no hay una actividad sostenida que nos permita inferir que la ciudad está atravesando por una etapa de desarrollo o crecimiento.


Lobos está huérfano de las grandes cadenas, sobre todo, a partir de que el local de Super Vea decidió cerrar sus puertas, en septiembre del año pasado. No es del todo cierto que tenía precios altos para la economía local. Así y todo, desde la apertura de la sucursal en 2006 el Vea atravesó sucesivas crisis y caída del consumo, que golpearon a todos los comercios de la zona. Por lo que yo recuerdo, la carne era de muy buena calidad, la mayoría de los productos en las góndolas eran de primeras marcas, y además se podía retirar efectivo en la línea de cajas. Pensemos por un momento en lo que está sucediendo en Cañuelas: Allí funciona un Mc Donald’s, y pronto van a abrir Rodizio y Café Martínez. Quizás se fue dando así porque se trata de una localidad cercana al AMBA, pero sea como fuere, las autoridades municipales deben bregar por la creación de puestos de trabajo en sus respectivas localidades. En Lobos no abundan las oportunidades para acceder a un empleo genuino y estable. Y esto no es nuevo, se viene dando en los últimos 15 o 20 años. Lo mismo podemos decir del agua contaminada por arsénico: No es un problema de ahora, ni que sea privativo de la actual gestión municipal. Durante los años en que Sobrero fue Intendente, que yo recuerde, no se avanzó en nada, ni tampoco se conoce alguna medida cautelar impulsada por los porteños devenidos en litigantes que llevan la voz cantante de los reclamos.


A nivel macro, en los albores del kirchnerismo el consumo estaba en un pico importante, daba la sensación de que había plata en la calle para gastar, y todavía no se hablaba de inflación, veníamos de una traumática salida de la Convertibilidad y de una época jaqueada por la ausencia de liderazgos. Por supuesto, esa supuesta prosperidad no duró mucho, porque el Estado fue creciendo de un modo incontrolable, en un infinito entramado de subsidios, trabas y regulaciones, los indicadores positivos se fueron estacando, y así (a modo de síntesis) llegamos a 2023, cuando asumió Milei. Pensar en que el Peluca podría ser presidente parecía una construcción propia de la ficción, pero así fue como se dieron las cosas. La protesta social se redujo considerablemente, el dólar se mantiene estable, y el riesgo país ya dejó de ser un tema cotidiano en los noticieros. En septiembre de 2025 se produjo una crisis que alcanzó una magnitud sorprendente en pocos días, tras la derrota electoral del oficialismo en las elecciones bonaerenses. El Gobierno salió desesperado a pedir el auxilio y el respaldo de EE.UU., y para los subsiguientes comicios de octubre, la racha negativa se revirtió. Meses antes se había eliminado el “cepo”, y pocos podían entrever que el impacto de esa decisión no arrojara consecuencias negativas en el corto plazo. Las últimas crisis nos dejan como lección que la volatilidad del mercado puede voltear a un gobierno en cuestión de unas pocas semanas. Para una mejor comprensión, es importante mencionar cómo los números de la económicos repercuten en la vida cotidiana. Las subas de los combustibles que se están dando desde que estalló el conflicto en Medio Oriente impactan directamente en el transporte público, en los fletes, y en la mayoría de los productos destinados el consumidor final. Alguien podrá decir que es poco lo que se puede hacer, pero yo no estoy tan seguro: Hay países vecinos como Chile o Uruguay que tienen economías mucho más estables que la nuestra, además de una mayor calidad a nivel institucional.


Empecé este posteo hablando de Lobos y me fui por las ramas, algo que me suele suceder, pero que en este caso tiene como objetivo analizar por qué no podemos superar este letargo crónico que nos condena a la falta de oportunidades y a la falta de incentivos para el crecimiento. No ha habido ninguna señal de avance respecto a la modificación de la Ordenanza de Zonificación. Esto significa que no hay voluntad política de los ediles del Concejo Deliberante. Cuando se renovaron las autoridades, el 10 de diciembre, hubo muchas promesas de vientos de cambio y renovación, pero más allá de las caras nuevas, el pescado sigue sin vender. Cualquier empresa que tenga la intención de radicarse acá necesita de reglas claras y previsibles. Por otra parte, ahora resulta que los mismos que se rasgan las vestiduras por el uso particular de autos oficiales no recuerdan lo que pasaba en los gobiernos anteriores, cuando era habitual que los funcionarios recorrieran miles de kilómetros en vehículos municipales sin ningún control. Como te digo una cosa, te digo la otra, porque si hay algo que todavía conservo es la memoria, y me fastidian la hipocresía y el doble discurso. Se quejan de Etcheverry, pero durante 12 años la gente le dio la espalda a la oposición y legitimó con su voto a los referentes locales de Juntos por el Cambio. Es decir que, desde el arco opositor, han sido incapaces de brindar en las urnas una alternativa que contara con el respaldo de los vecinos. En mi programa de TV, hace unas semanas estuvo como invitado un concejal peronista, que se expresa muy bien y con sentido común, pero no pude evitar recordarle que la mayoría de las irregularidades que él endilga a la actual gestión municipal se vienen dando desde mucho antes que asumiera Etcheverry, sólo que antes nadie decía nada, lo cual me hace suponer que más de uno hacía la vista gorda. Si no nos manejamos con criterio, seguiremos siendo testigos de estos proyectos o pedidos de informes que no van a parar a ningún lado, ya sea porque son archivados o porque cuando pasan a Comisión permanecen en un limbo por tiempo indeterminado. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

4 de abril de 2026

Llegó el momento de animarse a dar el gran salto

 

Sábado en la ciudad. Ya transitamos el cuarto capítulo de 2026. Arranco la jornada cebándome unos mates, y pensando en todas las actividades que resta cubrir en Semana Santa. Son días que mucha gente dedica al descanso, pero, como los lectores saben, yo prefiero seguir adelante con mi laburo, lo único que sí puedo mencionar es que aproveché para dormir un poco más. Todos los días debemos encontrar una razón para levantarnos de la cama y seguir adelante. Puede ser un objetivo nuevo o, tal vez, dotar de un renovado impulso a aquellos que permanecieron en letargo durante mucho tiempo. Por supuesto, están aquellas personas que ni siquiera se detienen a pensarlo, y en tal caso, tiene que ver con la capacidad que tenemos para sobreponernos a cualquier frustración o decepción.


Sea como fuere, para mí sigue siendo fundamental contar con proyectos, una razón para continuar, algo que nos saque de la abulia. Por eso reitero lo que mencioné hace unas semanas, y es que, desde la comodidad de un sillón, difícilmente se pueda construir algo perdurable y valedero. Compartir un momento de distensión viendo una película o un partido de fútbol no tiene nada de malo, el tema es cuando vos esperás que las ideas aparezcan desde una actitud pasiva. Por ejemplo, yo sé que tengo que caminar como mínimo una hora en el Parque, y si dejo de hacerlo, nadie me va a venir a buscar. Por lo tanto, sería totalmente desacertado culpar a alguien si yo no me pongo las pilas. Del mismo modo, cuando salgo a cubrir una nota, el principal incentivo que tengo es hacer bien mi trabajo. Todo lo demás está relacionado con la falta de motivación que a veces nos lleva a no poder rendir como quisiéramos. En los últimos dos años, es algo que me ocurrió con frecuencia. Pero a pesar de ello, cuando no tenía ganas me obligaba a ir a todos los lugares donde sabía que tenía que estar.


Probablemente, el tipo que labura en una fundición o hombreando bolsas todo el día no tiene la menor intención de perder el tiempo con planteos metafísicos o existencialistas. Si no hace lo que le corresponde, nadie le va a pagar su salario. Siempre creí que el dinero es una retribución al esfuerzo. Dicho de otra manera, es lo que uno espera percibir a cambio de su trabajo, más allá de que lo que nos pagan nos parezca insuficiente. En líneas generales, la gente que se queja de todo tiene un problema mayor al que encierran esos reclamos, y es que no se da cuenta de que a nadie le interesa escuchar boludeces. Pensá en cuántas veces te quejaste de cosas banales y superfluas, creyendo que exteriorizar ese malestar te haría sentir mejor. En realidad, es cierto que a veces nos hace bien hablar de nuestros problemas. Pero no tiene sentido desahogarse si hacemos caso omiso a lo que el otro pueda decirnos a modo de consejo o sugerencia. No estamos hablando solamente de amigos o familiares, sino de profesionales de la salud mental. Es necesario tener la capacidad de cerrar etapas y dar vuelta de página. No existe otra forma de hacer las paces con nuestro pasado y mirar hacia adelante. Si nos castigamos constantemente por haber tomado decisiones equivocadas, no vamos a avanzar nunca. 


Nadie tiene la sartén por el mango como para volverse inmune a un error de cálculo. Me ha pasado de encontrarme con conocidos que fueron mis compañeros de estudio, y que, en apariencia, han podido consolidar todo lo que habían proyectado desde la adolescencia. No obstante, desde afuera todo luce color de rosa, pero lo más factible es que los logros obtenidos haya sido el resultado de varios años de sacrificio y privaciones. A menos que seas heredero de una fortuna, para ganarse el mango hay que dejar de lado la pereza y la haraganería. Por eso, desde hace más de 20 años, yo trato de ser un periodista y comunicador que pueda brindar un mejor servicio a la sociedad.


Estamos atravesando tiempos de profundos cambios, en los cuales la IA parece haberse convertido en el recurso elegido para difundir noticias falsas, sobre todo a partir de videos o imágenes truchas. La labor profesional del periodista, seguramente, será revalorizada en los próximos años, tomando como punto de partida el vínculo que éste va forjando con la opinión pública. Para poder ser confiables y creíbles, la mejor herramienta que nos permite crecer es el análisis de los hechos, y ello implica no dar por sentado lo primero que nos dicen, aprender a desconfiar de las verdades absolutas, y abrir el juego para promover el debate y el pensamiento. A mí no me gusta que los grandes medios me den una información como si fuera un alimento masticado y listo para digerir, y entiendo que a los lectores tampoco, así que no pienso delegar en nadie la tarea de entender lo que nos pasa como comunidad, y por qué nos cuesta tanto convivir con nuestros errores y limitaciones. Nos estamos viendo pronto, con toda la carne en el asador. Punto final.

30 de marzo de 2026

Si no hay reglas claras y previsibles, la economía local seguirá estancada

 

Ultimos días de marzo, un ciclo que en la percepción popular se hace mucho más largo que sus antecesores. Es la primera vez en mucho tiempo que llego con la plata justa, y digo esto sin haber hecho gastos desmesurados, al menos que yo recuerde. No queda otra alternativa que ajustarse en lo que resta del mes y esperar a que llegue el momento de realizar las cobranzas de abril. Hubo algunos imprevistos: En teoría, ya debería haber percibido la liquidación de un programa de empleo al que estoy adherido, pero eso no sucedió y no hay ninguna estimación de la fecha de pago. Esta situación terminó de complicar aún más mi bolsillo, pero no hay mucho que pueda hacer, esa es la realidad. Lo último que se me ocurriría hacer sería sacrificar mis ahorros, salvo que se trate de una necesidad urgente. Creo que un primer paso para organizarse mejor sería separar el dinero para los gastos fijos (canasta básica, monotributo, impuestos, honorarios de consultas médicas, etc.) y ver las posibilidades que hay de ahorrar, como mínimo, un 10 %. Hablando de porcentajes, Arba no me ha reintegrado aún ni un centavo del 5 % que hasta el día de hoy me sigue descontando por las transferencias que recibo en billeteras virtuales. Hoy por hoy, casi todo el mundo se maneja de esa manera, depositando o transfiriendo, y el fisco, ni lerdo ni perezoso, encontró un curro fácil para hacer caja con los ingresos de los bonaerenses. Todo esto empezó los primeros días de enero, ya estamos casi en abril, y hasta ahora no tengo novedades de que me vayan a devolver todas las retenciones que me hicieron durante ese período. Por supuesto, esta situación no es culpa de los clientes que uno tiene, así que no les podés aumentar una publicidad diciéndoles que Arba te está descontando un porcentaje. No me parece correcto proceder de esa manera, más allá de que algunos lo consideren un motivo valedero.

 

El domingo tuvimos una lluvia torrencial, que hasta las primeras horas de la tarde había superado los 50 milímetros. Hacía falta, sin duda, porque en las últimas semanas la tormenta estuvo amagando pero nunca se concretaba el aguacero que pronosticaban los meteorólogos para esta zona de la Provincia. Hoy, lunes, el cielo comenzó a despejarse, pero persiste el calor, por lo cual todavía podemos posponer la tarea de ordenar el placard con la ropa de abrigo. Veremos qué acontece en los próximos días. Por lo pronto, tengo la intención de retomar la escritura más asiduamente que lo habitual, tanto de este blog como de mi emprendimiento periodístico. Tengo la sensación de que Lobos está muy “planchado”, pero creo que no es de ahora. Por citar un caso, desde que tengo uso de razón se viene hablando de un parque industrial, una posibilidad que aparece cada vez más lejana, porque ni los que estuvieron ni los que están tienen la menor intención de contar con un predio destinado a que se instalen fábricas. Si el impedimento es el costo de la energía, como suelen argumentar, no podría haber otros lugares funcionando en Saladillo o Roque Pérez, por mencionar dos ejemplos cercanos. Tampoco ha habido ningún avance para modificar y actualizar el código de zonificación, que es vital para empezar a proyectar el futuro de la ciudad, que ha tenido un crecimiento demográfico notable en los últimos años. Hoy por hoy, hay viviendas que están muy cerca de determinadas industrias o Pymes. Por esa razón, es necesario establecer una zona exclusiva para su radicación o instalación, y delimitar la zona residencial para adecuarla al resto de la normativa vigente. No es un trabajo que se pueda hacer de un día para el otro, ya que requiere del consenso de todos los bloques del HCD. Pero si se sigue dilatando, con distintos pretextos o excusas, van a pasar los años y seguiremos sin contar con una herramienta clave para planificar el desarrollo urbanístico del pueblo. Yo no me explico por qué nadie propone una labor seria y ordenada sobre esta cuestión, quizás sea porque no reditúa muchos votos, pero las consecuencias de la improvisación no tardarán en producirse, sobre todo ante la inminencia de un desastre natural como puede ser una inundación. Los terrenos ubicados en zonas bajas deberían requerir de un alteo u otra obra que habilite la construcción, es una forma de permite prevenir ante el desalentador pronóstico de un Lobos donde los anegamientos son moneda corriente. Edificar en zonas inundables no sólo perjudica al propietario del inmueble, sino que además implica disponer de una serie de recursos que se activan por protocolo ante una emergencia. Es decir, un despliegue de Defensa Civil, Bomberos, Policía, y todas las instituciones que ustedes quieran imaginarse. Yo recuerdo la última vez que la ciudad estuvo bajo el agua, fue en agosto de 2015, hace poco más de 10 años. Una vez que pasó lo peor y que la gente comenzó a regresar a sus hogares, todo siguió como si nada, a nadie se le ocurrió pensar que se podría haber contado con un paliativo, y lo más decepcionante es que todo sigue “atado con alambre”, con la precariedad de ordenanzas anacrónicas y obsoletas, que no brindan respuesta a las demandas de la sociedad. Por otra parte, si queremos fomentar la inversión, hay que contar con reglas claras y previsibles para que las futuras industrias consideren la posibilidad de radicarse en Lobos.

En lugar de malgastar el tiempo en una mesa de café, todos los opinólogos que se rascan las verijas deberían pensar en un proyecto superador para que haya fuentes de trabajo genuinas, y no solamente empleos precarios y mal remunerados. Aquel vecino que gana lo justo para subsistir, no dispone de dinero para volcar en el comercio local, es evidente que las prioridades pasen por otro lado. Si alguien tiene una posición que le permite gastar, es una forma de contribuir al círculo virtuoso de la economía. Una economía que, en un escenario de turbulencia, seguirá permaneciendo estancada, porque nadie se animaría a gastar un billete si no tiene la tranquilidad de que su presupuesto no volará por los aires. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

23 de marzo de 2026

Es hora de tomar al toro por las astas: Te explico por qué

 

Ya dejamos atrás el verano. Se terminaron los atardeceres eternos, la ropa liviana, las zambullidas a la pileta para refrescarnos del calor sofocante que parecía no darnos tregua. Este fin de semana aproveché para dormir un poco más que lo habitual, la verdad es que me hacía falta porque venía con el sueño cortado, y siempre tenía la sensación de no haber podido descansar lo suficiente. Pero ya es hora de retomar la actividad, que también es algo que se extraña. Ante todo, hay que decir que durante estos días no hubo muchas noticias por cubrir, y a mí lo que más me interesa es contar con material para mi diario digital, es parte de mi trabajo. Por otra parte, fueron pocos los que disponían de dinero para hacer una escapada turística, la mayoría de los lobenses permanecimos acá durante estos días no laborables, y este lunes casi todos los comercios abrieron sus puertas, porque las ventas son escasas y nadie puede darse el lujo de estar cuatro días consecutivos sin facturar. Si me pongo a recapitular cómo ha sido el verano, lo tomo como una etapa que el común de la gente transitó con la idea de conectarse con los proyectos, con los deseos, con lo que cada uno se propuso en los primeros días de 2026.


Sea como fuere, yo creo que el camino se hace al andar. Recién el miércoles volveré al estudio de grabación para hacer el programa de TV, si por mí fuera lo hubiera hecho antes, pero no fue posible. Lo bueno es que tengo margen suficiente para ir preparando todo sin sobresaltos. Por más que uno ya tenga definido quién será el invitado, nunca es aconsejable relajarse y esperar a que llegue la fecha sin tener en cuenta las dudas y preguntas que la audiencia suele hacerse, sobre todo si hablamos de alguien que es una figura pública por la posición que ocupa dentro de la sociedad. Un ejemplo de ello es un concejal, un consejero escolar, o algún funcionario municipal que por algún motivo ha sido objeto de cuestionamientos. El año pasado dediqué varios programas a contar con la presencia de los candidatos, lo cual fue una decisión lógica porque en aquel entonces no habíamos votado aún, y por lo tanto, no habían accedido a una banca. Por ese motivo consideré que era interesante que participaran, teniendo la posibilidad de dar a conocer sus propuestas, y que la opinión pública luego pudiera emitir su voto teniendo como referencia lo que esos invitados habían expresado en representación de las diferentes fuerzas políticas en pugna. A decir verdad, hubiera sido positivo que se hiciera un debate público, que tuviera como ejes aquellas cuestiones básicas que hacen a la vida de un pueblo, como salud, educación, turismo, deporte, empleo, medio ambiente, comercio e industria, entre otros. A nivel nacional, todos sabemos que no abundan las fuentes de trabajo, pero más allá de eso, en Lobos se siente una falta de incentivos que hace que los jóvenes no encuentren futuro. Yo hace rato que dejé atrás la juventud, pero, como adulto, también me cuesta ganar la plata y llegar a fin de mes. Creo que es hora de aceptar que eso no va a cambiar. La diferencia es que yo llevo más de 20 años de laburo, y honestamente, me imaginaba en otra situación cuando llegara a esta etapa de madurez. 


De todos modos, no es algo que dé lugar para continuar lamentándose. En mi caso, tengo que aceptar que es lo que me tocó, pero lo que más me pongo a pensar es que nuestros padres y abuelos pudieron comprar un terreno y construir una casa sin que les resultara una empresa imposible de realizar. Siempre fue algo que demandó esfuerzo, sólo que antes no se lo consideraba un objetivo inalcanzable como ahora. En tiempos donde todo es tan efímero y fugaz, contar con un techo propio sigue siendo una aspiración que todos deseamos poder concretar para no tener que recurrir a nuestros padres o a algún familiar que nos otorgue abrigo bajo cuatro paredes. Desde los organismos del Estado, en todos sus estamentos, tendría que haber políticas públicas destinadas al acceso a una vivienda. Es la única forma para paliar el déficit habitacional que Lobos viene arrastrando desde hace varios años. Uno sabe que pagar un alquiler no es una inversión: Es destinar una sumar mensual para seguir viviendo en un lugar que nunca va a ser tuyo, pero que constituye la única manera de contar con un espacio para no tener que depender de tus padres. Sería bueno que volviera a haber créditos como el Procrear, y que se pudiera pagar un inmueble en cuotas accesibles y en pesos. Las propiedades hoy están valuadas en dólares, y para hacerse de esos billetes, hay que surfear entre la gran volatilidad y especulación que caracteriza al mercado cambiario. Recorriendo los portales de compra y venta, lo que más me llama la atención es que en Lobos hay casas céntricas que valen lo mismo que un departamento en una zona residencial de CABA, lo cual es un absurdo total. Por supuesto, las tasaciones se rigen por la oferta y la demanda, y mientras haya gente dispuesta a pagar un valor elevado, seguirá funcionando de esa forma. Quizás, una aspiración más modesta sea la de comprar un terreno en las afueras de la ciudad, para pensar en construir de a poco, invirtiendo cada peso en ver concretado ese sueño de tantas familias. Como ustedes recordarán, en otras publicaciones yo he destacado aquellas áreas de la gestión municipal que a mi criterio están bien encaminadas, como Cultura o Turismo, pero la prioridad número uno de todos los que hemos llegado a una determinada etapa de la vida, es seguir avanzando en el camino hacia la independencia, una meta que –si por nosotros fuera- habríamos emprendido mucho tiempo antes. Veremos cómo evoluciona esta situación. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

 

17 de marzo de 2026

Que no decaiga : No culpes a la lluvia

 

La semana arrancó con una jornada extremadamente húmeda y calurosa. Si no me falla la memoria, podría afirmar que el lunes 16 fue el día más agobiante de marzo. Y hoy, martes, nos tocó atravesar un temporal de lluvia y viento (hubo más viento que lluvia), que provocó destrozos en toda la ciudad. En fin, hay que seguir adelante mientras se pueda. A corto plazo, seguiré apostando a recobrar el impulso para continuar lo que venía haciendo, sobre todo porque es un laburo de mucha competencia.

 

Cuando comenzó el año, la mayoría de nosotros tuvo sus esperanzas puestas en el nuevo ciclo, lo cual incluye determinadas metas para cumplir en el lapso de 12 meses. Pero creo que es normal darnos cuenta de que esas expectativas se ven superadas por un contexto que no ayuda a concretar nuestros deseos. Más allá de que desconozco los motivos, lo bueno es que puedo identificar lo que me pasa. En tal sentido, soy plenamente consciente de que aún me falta para rendir al 100 %. Mi trabajo me brinda la posibilidad de ampliar el espectro, y la verdad es que a lo largo de los años no me quedó otra que irme adaptando a las nuevas tecnologías. 


Cuando empecé con esto, apenas existían las redes sociales. Sin embargo, hoy mucha gente se informa por esa vía, de manera que no es algo que se pueda relegar a un segundo plano. Lo positivo es que, si hasta ahora me fui aggiornando, no hay razones para suponer que no pueda hacerlo en el futuro.

 

Por lo general, cuando escribo una nota, trato de volcar toda la información que tenga a disposición, pero la realidad es que hay datos superfluos que no hacen al meollo de la cuestión. Cuando cubrís un acto protocolar, que incluye dos o tres discursos, lo que se dijo no le interesa a nadie, ni siquiera a las propias personas que participaron. Teniendo en cuenta esas variables, mi idea es poder incorporar otra actividad que me permita afrontar mis gastos corrientes. Todo suma, y pienso que sería una buena alternativa para llegar más holgado a fin de mes. A esta altura, nada de lo que yo hago es gratis: Quizás en alguna situación puntual pueda hacerle un favor a alguien, pero no es la idea, porque esa etapa de laburar Ad Honorem ya forma parte del pasado. Hace unos días, una persona conocida, que se dedica a las artes plásticas, me decía que al principio le costaba ponerle un precio a sus trabajos. Bueno, a todos nos ha pasado, yo cobro lo que considero suficiente, no me interesa compararme con los demás. Si hay un cliente que me viene acompañado desde hace mucho tiempo, se puede ser más contemplativo por ese caso, pero si se trata de un comerciante o profesional que solamente va a pautar por un mes, lo más atinado es poner un valor acorde a lo que significa una campaña publicitaria breve, que en la mayoría de los casos incluye la difusión por las redes. No hay que “regalarse”: No suelo utilizar esa palabra porque tiene un tinte peyorativo, pero lo concreto es que cuando vos establecés una tarifa mensual, esa plata se licúa rápidamente en cualquier compra que hagas en el súper o en el almacén. La guita no rinde nada, esa es la verdad de la milanesa. Podrán decirme que no hay inflación, pero lo que yo veo en las góndolas dice otra cosa.  Básicamente, me doy cuenta porque veo que un mismo producto ha aumentado dos o tres veces en cuestión de meses. Yo no tengo auto, por lo cual no estoy muy pendiente del precio de los combustibles, pero lo cierto es que esas subas impactan en todos los rubros de la economía. En el transporte, en los fletes, en los servicios… Con la red ferroviaria desmantelada, los camiones son el principal medio de transporte de mercadería entre el mayorista y los canales de venta de los consumidores.

 

Cuando a veces encontrás por Mercado Libre un producto barato, hay que sumarle los gastos de envío, que también están relacionados con el precio del combustible, y que en determinados casos representan un 50 % más de lo que vale ese artículo. Pero ese es otro tema. Creo que el e-commerce se vio ampliamente potenciado en la Argentina durante la pandemia, como tantos otros hábitos que fuimos adoptando en esa coyuntura y que llegaron para quedarse. La situación sanitaria tuvo un impacto demoledor, que nos llevaría mucho tiempo analizar en su totalidad. Los que zafamos del Covid, no quedamos muy bien de la cabeza, de eso no hay dudas. Cuando las restricciones comenzaron a levantarse, allá por 2022, ya habíamos vivido dos años muy difíciles, y mi mayor temor es que no hayamos aprendido nada de lo que nos dejó el distanciamiento. Me refiero a que, si no entendemos que somos seres sociales, no vamos a ir a ningún lado priorizando un enfoque individualista. Dicho de otro modo, nadie se salva solo. Es sólo una frase, simple y directa, pero que encierra la certeza de que necesitamos crear un entorno sano, que nos apoye en nuestros proyectos, que nos banque en los momentos difíciles, y no hay dinero que pueda comprar esos vínculos. Pero volvamos a 2026: Todavía conservo intactas las ilusiones y los sueños que expresé en los primeros días del año, sé que todo lo que pueda hacer o lograr depende en buena parte de mí, y no puedo excusarme de esa responsabilidad, en principio porque cada uno debe hacerse cargo de su propia vida. No estamos en un contexto fácil, todo lo contrario: Es más complicado de lo que imaginamos. Pero probablemente sea así desde hace varios años, lo que sucede es que nos hemos dejado llevar por una percepción equivocada. Los titulares de los diarios, los programas de los canales de noticias, tienen una desconexión alarmante con las necesidades de la gente. Fábricas que cierran, empleados en la calle, jóvenes sin futuro, jubilados en la miseria, especuladores que hacen sus negocios con las criptomonedas. Ningún país se construye sin el aporte de la industria. El ingreso indiscriminado de cualquier porquería importada de China va a traer consecuencias que quizás nuestros hijos o nietos van a padecer a carne propia con la falta de oportunidades para acceder a un empleo calificado. Para mí, no fue fácil arrancar como monotributista, pero creo que la mejor opción que pude encontrar fue dejar de laburar en relación de dependencia y emprender mi propio proyecto. Por supuesto, puede que cambie de opinión, lo único que espero es no equivocarme cuando deba tomar una decisión de esa naturaleza. Nos estamos viendo pronto. Punto final.   

9 de marzo de 2026

La saturación de la información, el nuevo mal que surge de la posmodernidad

Hacía tiempo que no escribía nada nuevo en este espacio. Pero siempre es un momento propicio para el reencuentro. El fin de semana tuve que hacer algunas notas, y la verdad es que me vino muy bien porque no me siento a gusto con el ocio, prefiero mantenerme ocupado con todo lo relacionado con mi trabajo, hoy por hoy no me imagino haciendo otra cosa, aunque dejo la puerta abierta para cualquier emprendimiento que me considere idóneo de realizar.

Estoy intentando salir de la abulia, que a su vez me provoca un bloqueo creativo. En realidad no sé si es el nombre adecuado, pero yo lo defino así. Apelando a una metáfora futbolística, es bueno tener la capacidad de parar la pelota para tomar aire y jugar lo que resta del partido con todas la pilas. Obviamente, me doy cuenta de que algo está ocurriendo porque me cuesta más que surja una idea, pero quizás haya otros factores que influyen y no estoy reparando en ellos. Son etapas, por supuesto: Hace unos días hablaba con gente conocida que me comentaba que había arrancado el mes con desgano y apatía, lo cual sin duda repercute en diversos aspectos de la vida cotidiana. Para mí, el hecho de escribir representa una de las pocas actividades en las que he sido constante pese a cualquier pronóstico desalentador. 

Si cada uno fuera a dedicarse solamente a aquello que le complace, estaríamos ante un enfoque que sólo privilegia un placer efímero y a corto plazo. Todos sabemos que para obtener los resultados que esperamos, es necesario activarse, aunque no sepamos con certeza cómo lograrlo. Lo cierto es que siempre tuve como objetivo consolidarme en mi profesión, es algo que no ha variado en los últimos años. Mirando viejos textos que tengo guardados en la computadora, por momentos creo que antes escribía mejor, pero habría que ver qué es lo que ha cambiado como para ratificar esa presunción.
 
Los que abrazamos el periodismo desde que éramos adolescentes nos encontramos ante un contexto muy distinto al de nuestros comienzos. Antes escribíamos crónicas que iban dirigidas a una publicación con soporte papel. En cambio, lo que vemos hoy está dominado por el auge de las redes sociales y la necesidad sintetizar al máximo en el desarrollo de la noticia. El tiempo que el común de la gente dedica a la lectura ha ido decreciendo, por lo cual la atención de los lectores es muy volátil, se desvanece rápidamente. Todo ello hace que se vuelva imperioso recurrir a nuevas herramientas que faciliten el acceso y la llegada de la información, y el mayor problema radica en que es muy difícil saber quién te está leyendo. No es lo mismo una persona de más de 50 años que un adolescente de 18. Supongo que una transformación parecida habrá ocurrido con la irrupción masiva de la televisión en los hogares. Cuando voy a tomar un café, el contacto con el diario en papel significa una experiencia diferente a lo que era hace unos años. Los redactores actuales priorizan otro abordaje, porque un diario impreso pierde terreno ante la inmediatez que hoy brindan otros medios de prensa. Por ejemplo, si en las primeras horas de la mañana ocurrió algún hecho que conmociona a la sociedad, el periódico no lo reflejará sino hasta el día siguiente, con lo cual el lector se informará antes por los portales de Internet o bien por otros canales más tradicionales como la radio o la televisión. De todas maneras, lo cierto es que los que venimos del palo de la gráfica hoy debemos echar mano a nuevas estrategias que nos conduzcan a consolidar una audiencia. La brevedad se impone como un requisito insoslayable para acceder a un público más amplio. Y muchas veces, ese afán por sintetizar el contenido termina yendo en desmedro de lo que pretendemos expresar. Pese a todo, mi impresión es que Lobos sigue siendo una ciudad donde la lectura ocupa un rol destacado. No es casualidad que haya tantos buenos escritores, y que siga consolidándose la aspiración a publicar un libro. Desde luego, escribir un libro no es una empresa imposible si se dispone del dinero para hacerlo, pero aun así, el objetivo es que ese ejemplar sea leído, que obtenga una repercusión en diversos ámbitos, y en ese sentido yo no sé si los lobenses le damos bola a los nuevos autores. Yo escribo desde muy chico, pero mucho de ese material me resulta obsoleto, no refleja quién soy hoy, y la única posibilidad de conservar esos textos es desarrollar un relato de ficción. Espero que se alineen los planetas y que la creatividad vuelva a florecer, no me caben dudas de que es una etapa transitoria, pero siempre es bueno ser consciente de lo que nos pasa. 

Más de una vez nos embarga la sensación de que permanecemos estáticos, sin poder avanzar en una dirección concreta, y necesitamos que alguien nos oriente para recuperar la senda que hemos perdido. El problema es que, si no nos damos esa oportunidad, vamos a continuar encerrados en nuestros pensamientos que no aportan claridad, sino más confusión. Hoy más que nunca, vivimos confundidos, pero no por una falta de información, sino por una saturación de ella. Esos son los riesgos de absorber todo lo que viene de afuera como si fuéramos una esponja. No queda otra opción que aprender a elegir. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

1 de marzo de 2026

Nada perdurable se construye desde la comodidad del sillón

 

Primer día de marzo. Esa sensación de una etapa que se va trasciende lo meramente cronológico. Si bien todavía podemos esperar algunos días de calor, no creo que se extiendan más allá de la segunda quincena. Recuerdo que hace unos años, para esta fecha, tuvimos una inesperada ola que obligó a suspender el inicio de clases. Pero fue una situación excepcional, que difícilmente se repita. Hasta no hace mucho, era habitual dejar las ventanas abiertas por la noche para poder descansar con un poco de fresco. Como suele suceder, la irrupción del otoño será sorpresiva. Un día cualquiera nos vamos a encontrar con la llegada de un frente frío, y de ahí en más ya será momento de rescatar del olvido los buzos, pulóveres, y demás ropa de abrigo.

 

Cada cierre de mes trato de hacer un balance, porque de esa manera puedo tener un registro más preciso que aquel que acostumbramos hacer a fin de año. Pero, para ser sincero, no tengo muy presente qué hice en concreto durante febrero. Sí es cierto que procuré mantener la rutina y establecer un orden, sin embargo, todo me hace pensar que no ha ocurrido nada particularmente memorable. El error es ese: Esperar, mientras se nos pasa la vida, que nos sorprenda un hecho extemporáneo que implique una ruptura o una bisagra. Es decir, que marque un antes y un después. Se trata de una aspiración que tiene una gran dosis de absurdo. En principios, deberíamos aceptar que nuestra existencia es demasiado insignificante como para pretender ser protagonistas de una gran experiencia colectiva que nos conduzca a un cambio radical. Una vez mencioné que lo mejor es no esperar nada de nadie, pero eso no implica asumir que vamos a tener una existencia anodina y carente de sentido. No hace mucho, un amigo que tiene mi misma edad me dijo: “No nos queda mucho tiempo”. En varios aspectos, tenía un estilo de vida muy parecido al mío, hasta que hace poco se puso en pareja, se fue a vivir con su novia, y tuvo un hijo. Dejó el alcohol y el tabaco, casi no se lo ve en ningún lugar fuera de su trabajo. Todo lo que estoy enunciando se produjo muy rápido, como si se tratara de un efecto dominó. No me imaginé nunca que iba a ser artífice de un cambio semejante, lo podría haber esperado de cualquier persona menos de él. Pero la cuestión es que el tipo entendió que ya estamos en la cancha para jugar el segundo tiempo, que precede inmediatamente a la vejez. Por lo tanto, no es descabellado pensar que cuando lleguen los primeros achaques ya no tendremos la capacidad y las fuerzas para emprender un despegue a nivel personal. Desde luego, hay mucha gente que se siente satisfecha con lo que ha logrado, porque tuvo la voluntad de separar esas conquistas de toda pátina o barniz autoindulgente que nos lleva a chocar contra el vacío en una ruta desierta.

 

Los peores enemigos que nos acechan son la nostalgia y la melancolía, que a menudo van de la mano. Sabemos que no tiene sentido esa evocación del pasado, pero si no estamos atravesando por una buena racha, nos refugiamos en esas épocas de supuesta prosperidad para no caer en el desamparo. El factor clave tiene que ver con el enfoque que cada uno quiera hacer. Yo sé que hay momentos que no volverán, en parte porque nadie se baña dos veces en el mismo río, y tampoco me interesa ser un testigo ocasional de mi propia vida. Más de una vez me he preguntado si yo desperdicié mi juventud, pero lo único que se me ocurre hacer es evitar que eso siga ocurriendo, teniendo en cuenta que esos años no volverán. Sea como fuere, para trazar un análisis equilibrado, es necesario reflexionar sobre nuestra percepción. Por ejemplo, yo puedo extrañar alguna etapa del pasado, pero lo más probable es que cuando esos hechos sucedieron, yo no estaba del todo convencido con eso. Una razón más para que no caer en lo que se conoce como idealizar o romantizar. El problema de ser tan inconformista es que siempre vas a ver pasar el tren, pero rara vez vas a tomar la posta de subirte al vagón y emprender el viaje. Aquellos artistas que pueden crear algo nuevo a partir de esa insatisfacción, merecen un reconocimiento por haber apostado a salir de la comodidad.

 

Es mucho más fácil quejarse de todo que activarse para dejar de lado ese lamento crónico y sistemático. Lo que estamos viendo hoy en los principales portales de noticias no representa algo inédito, por lo tanto, nuestros antepasados ya lo han visto antes. La vocación imperialista de Estados Unidos no es un fenómeno nuevo. Habíamos logrado varios avances como sociedad durante la década pasada, pero parece ser que todo eso ha quedado atrás. Veníamos bien encaminados en el objetivo de ser más tolerantes e inclusivos, y la verdad es que nunca pensé que todos estos derechos adquiridos iban a ser puestos en duda por algún Gobierno. Y no hablo sólo de Milei: Estamos ante un punto de inflexión. El surgimiento de líderes conservadores a nivel global erosiona una agenda que promovía el respeto a la diversidad. Entiéndase por esto, minorías sexuales, discapacidad, el rol de la mujer, y muchos ítems más. En ese sentido, bien podríamos afirmar que ha habido un retroceso. Flota en el aire la sensación de que estamos “en offside” ante esta nueva versión de la derecha que ha tomado el poder.  


La principal variable que sostiene la imagen positiva de los libertarios tiene que ver con cierta estabilidad económica. Pero cualquier persona que recorra las góndolas de los supermercados podrá advertir que es totalmente falso que la inflación mensual sea de un 2 %. Para efectuar una comparación se puede tomar un determinado producto y contrastar su precio en 2024 con su valor actual. De esa forma no será raro comprobar que la suba supera el 20 %, y en el caso de la carne, muchísimo más. En poco más de 2 años de gestión mileísta, vemos que el mayor capital que beneficia al Gobierno es la caída del kirchnerismo. Es una ideología que ya carece del auge y de la épica de los primeros años de la década de 2000. Los gobiernos populistas también emprenden la retirada, porque han quedado obsoletos ante el nuevo orden mundial. Sigo pensando que Milei puede ser reelecto en 2027, y es muy extraño esbozar esta posibilidad porque allá por fines de 2023, nadie pensaba seriamente que el Peluca encontraría un terreno fértil para avanzar en la implementación de su peculiar experimento. Para finalizar, cada vez que te incentiven a engancharte en una discusión o polémica que resulta totalmente al pedo, recordá esta frase: “No nos queda mucho tiempo”. Y menos aún para gastar saliva en imbéciles. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  

24 de febrero de 2026

La quita de derechos amenaza con convertirse en una avalancha con final anunciado

 

Martes por la tarde en la ciudad. Como ya hay una mayor cantidad de noticias por cubrir, volver al ruedo me permitió mantenerme ocupado y eso hizo que postergara determinadas cosas, pero se dio así porque a esta edad, la prioridad número uno es dedicarse al trabajo, sobre todo cuando uno tiene un emprendimiento que debe marcar la diferencia en un contexto donde hay mucha competencia. Lobos cuenta con varios medios de comunicación, y desde que empecé con esto me propuse hacer mi juego sin perjudicar a nadie. Soy consciente de lo que puedo dar a nivel profesional porque llevo más de dos décadas haciendo el mismo laburo. Como viene la mano, creo que seguirá siendo así hasta el día que me jubile. De más está decir que no pienso todo el tiempo en eso, pero no puedo evitar que me embargue cierta desazón viendo los magros haberes que históricamente perciben nuestros jubilados y pensionados. Todo lo que puedo hacer es seguir pagando impuestos, que a pesar de ser excesivos, son necesarios para mantener el sistema de salud pública. Digo esto porque, si bien tengo una obra social, su cobertura es ínfima. Razón por la cual, últimamente, estoy yendo al Hospital, presento el carnet, y de esa manera puedo contribuir a que el nosocomio reciba los fondos que mi mutual se niega a desembolsar. Por supuesto, hay que armarse de paciencia luego de haber solicitado un turno. Sin ir más lejos, ayer me perdí toda la mañana para realizar una consulta médica. Estuve tres horas que me atendieran pese a haber reservado un turno previamente, pero lo que puedo destacar es la buena atención que recibí del médico. Con una claridad de conceptos que debería ser imitada por más de uno, me explicó lo que me estaba pasando y me indicó lo que debía hacer para mejorar mi salud. Siempre es bueno tener una consulta presencial antes que apelar a recursos berreta como autodiagnosticarse por Internet. Cualquiera puede googlear aquella enfermedad que supone que tiene y ver la medicación y el tratamiento, sin embargo, me parece que no está bueno hacerlo, porque se parte de una presunción errónea. Un factor clave es reducir los factores de riesgo, como el tabaquismo, el consumo de alcohol, el sedentarismo, o cualquier otro que ustedes decidan agregar. Hoy por hoy, se sabe que la actividad física representa un beneficio sustancial para reducir la prevalencia de cualquier patología. Muchas veces no tengo el menor entusiasmo por ir a caminar durante una hora al Parque, pero es algo que no se puede delegar ni tramitar ante un tercero. Por ese motivo, me obligo a ir, sin dejar margen para la duda. No miro el reloj ni la pantalla del celular hasta que regreso a mi casa. Todo lo que sé es que debo estar caminando como mínimo una hora, lo demás puede variar. Mientras tanto, estoy viendo si puedo hacer algún curso de los que se dictan en el Centro de Formación Profesional. Por lo que pude ver, no hay tanta variedad como en los años anteriores. De hecho, la oferta disponible para este 2026 es bastante reducida. Sea como fuere, yo no me voy a inscribir al voleo, ya que la mayoría de los cursos duran todo el año y no me parece una buena idea estar yendo a un aula varios meses si es algo que ni siquiera me interesa.

 

Como mencioné en una nota anterior, empecé a hacer Yoga, sigo entrenando en el gimnasio, y no lo hago con la intención de demostrar nada, sino que lo hago por mí. Mientras yo me sienta bien, la percepción que tengan los demás es totalmente irrelevante. No conduce a nada estar pendientes de la mirada del otro. Lo más necesario en estos tiempos que corren es tener la capacidad de mantener un equilibrio. Recibimos un bombardeo constante de fake news, reels de Instagram, flashes de programas televisivos, y como una forma de ir decantando lo que realmente vale la pena, debemos filtrar y pasar por un tamiz esa avalancha de información superflua y estéril. Esto no significa ser ajenos a todo lo que sucede, sino otorgarle prioridad a lo que impacta en nuestra vida cotidiana. Posiblemente, lo más fácil sería no preocuparse por nada, pero no es así como funciona. Todos los días dedico unos minutos a leer los principales portales de noticias, y no lo hago sólo porque me dedique al periodismo, sino porque no puedo vivir en un frasco: los cambios se producen a un ritmo más vertiginoso y acelerado que hace 30 años. De un día para otro pueden cambiar completamente las reglas de juego. Hay normas, leyes, decretos, que se vuelven obsoletos rápidamente. Eso es consecuencia de la cirugía mayor sin anestesia que están implementando los libertarios que están en el poder. En el común de los casos, es evidente que no miden el impacto que provoca dar de baja una determinada legislación, ya que afecta a millones de personas. Lo cierto es que, hoy por hoy, el kirchnerismo no tiene ninguna chance de volver a ser Gobierno, y dentro de las pocas opciones que le quedan, está el colapso de este experimento que conduce Milei y los suyos. No hay razones para suponer que ese escenario caótico esté cerca de concretarse, pero también es cierto que la sociedad ya no tiene la tolerancia de antes para que un grupúsculo de iluminados siga manejando todo a ensayo y error. Si no aprenden a buscar consensos, consolidar la gobernabilidad se tornará un escollo insalvable por la falta de apego que tienen al arte de la negociación. Seguramente, en las próximas semanas habrá novedades en ese sentido, sobre todo cuando haga falta conseguir en el Congreso los votos necesarios para avanzar en esta progresiva quita de derechos adquiridos. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

18 de febrero de 2026

Siempre es difícil volver a casa

 

Mitad de semana en la ciudad. Tal como estaba previsto, este mediodía visitó Lobos nuevamente el Gobernador Kicillof. A título personal, significó un desafío especial. La vez anterior, que fue en mayo del año pasado, no quedé conforme con la cobertura fotográfica que pude obtener, y por ese motivo, no iba a dejar pasar la oportunidad de redoblar la apuesta. Honestamente, pensé que el mandatario iba a llegar con alguna demora, pero por suerte fue bastante puntual, considerando lo que uno puede esperar de este tipo de eventos oficiales.

 

Saqué muchas fotos, aunque sé que mi modesto celular está lejos de brindar la calidad de imágenes que pretendo. Bueno, es lo que hay y lo que tengo a disposición por ahora, de manera que traté de ubicarme en todos los ángulos posibles, sorteando los consabidos obstáculos que representan los patovicas de seguridad que parecen no comprender que los medios de prensa locales estábamos laburando. Está claro que ninguno de nosotros hubiera permanecido al rayo del sol en el momento más caluroso del día por amor al arte, todos los que estábamos parapetados detrás del vallado (o como quiera que se llame), lo hacíamos con la intención de conseguir la mejor cobertura. Como mencioné antes, no fue fácil acceder un lugar apropiado, había gente que ni siquiera se dedica al periodismo y que tenía como única función estorbar sistemáticamente a quienes hacíamos malabares para seguir los pasos del Gobernador y sus funcionarios. De más está decir que uno no espera un trato privilegiado, todo lo que hace falta es delimitar un sector para poder trabajar más tranquilos y presenciar el desarrollo del acto. Si yo hubiera permanecido en el mismo lugar de principio a fin, el resultado no hubiera sido el que yo buscaba, porque de nada sirve quedarse estático. 


Cada uno de los que estábamos sudando la gota gorda en este bochornoso miércoles de febrero sabíamos que era necesario llegar a casa con una nota lista para publicar y subir a las redes, de lo contrario, cualquier esfuerzo hubiera sido en vano. El acto fue en el patio del Museo de Perón, que no es un espacio muy amplio, y tampoco abunda la sombra, así que todo lo que podíamos hacer era esquivar a los que nos querían marcar la cancha sin que nadie se los pidiera. Es comprensible que una autoridad política de alto rango tenga personal de seguridad, pero si vos vas a restringir el laburo del periodismo, me parece que te estás equivocando. Si tuviéramos a disposición un micrófono que dijera TN o C5N, estoy seguro de que todo hubiera sido diferente. En cambio, si pertenecés a un medio del Interior, no es frecuente ser tenido en cuenta por parte de la gente de ceremonial, protocolo, prensa, o lo que fuere. Por supuesto, mientras estaba en el patio no me puse a hacer conjeturas, soy consciente de que mi único compromiso es con los lectores, y tengo que conseguir el material como sea. Es evidente que esos muchachos que oficiaban de filtro no pregonaban la empatía ni el trato cordial. No soy cholulo, por lo tanto, no me interesa sacarme selfies con el Gobernador, si eso es lo que les preocupa. Estoy allí porque me interesa cubrir lo que vaya a decir o retratar algún momento con mi cámara. Así ha sido siempre, más allá de los nombres. Por otra parte, en los días previos, no hubo una acreditación, tampoco nadie que entregara credenciales. Cuando Scioli era Gobernador pasaba lo mismo, en ese momento quizás había menos medios en Lobos, no recuerdo bien, pero como yo era mucho más joven, podía clavarme dos o tres horas en pleno invierno o en pleno verano que no me importaba. Ahora es diferente. Seguiré esforzándome hasta que me jubile, pero si puedo evitar la amansadora, desde luego que lo voy a hacer. Es curioso lo que hacen los fotógrafos oficiales, porque nunca nadie sabe adónde van a parar esas fotos, lo que es seguro es que si les pedís que te envíen alguna de ellas por mail o por WhatsApp, no te dan bola. No hay una actitud solidaria hacia los periodistas de pueblo. En lo que a mí respecta, puedo afirmar que cierro la jornada con la satisfacción del deber cumplido, lo cual no es poco decir. Nos estamos viendo mañana, en esta semana corta que recién se despierta de la modorra tras los feriados por carnaval. Seguiremos en contacto. Punto final.

16 de febrero de 2026

En el momento de la verdad, ser creíbles es el mayor capital que podemos tener

 

Aunque falta más de un mes, me da la impresión de que el verano, como período vacacional que conocemos, va diciendo adiós. Los días se han acortado notablemente, por lo cual amanece más tarde y anochece más temprano. Casi todos los que optaron por tomarse un descanso ya emprendieron el regreso. La feria judicial llegó a su fin. Las familias comienzan a frecuentar las librerías para comprar los útiles escolares antes de que se produzca una nueva remarcación en los precios. Ya estamos transitando los feriados de carnaval, unos días no laborables que en rigor de verdad generan bastante rechazo, mucho más de lo que se supone, y que bien podrían ser eliminados del almanaque. Está visto que en febrero no hay un repunte significativo del turismo, dado que en el contexto actual, una familia debe afrontar otros gastos prioritarios. La composición demográfica del país ha experimentado unos cambios rotundos desde la pandemia a esta parte. La mayoría de esos nuevos paradigmas están relacionados al descenso de la tasa de natalidad y al crecimiento de la expectativa de vida. Ambos fenómenos implican la necesidad de crear una serie de dispositivos para los cuales nuestra sociedad aún no está preparada. La consecuencia más notoria es la baja en la matrícula de los jardines de infantes, ya que, al nacer menos niños, hay mucha capacidad ociosa en las aulas, que hace varias décadas estaban repletas de alumnos y con inscripciones en lista de espera. En la actualidad, conseguir una vacante para un menor es relativamente fácil. La interrupción legal del embarazo, sumada a los métodos anticonceptivos y la caída en los ingresos de una pareja, hacen que la natalidad haya dejado de ser una opción natural y comience a tener una mayor planificación. Visto de este modo, no parece estar mal, porque concebir un hijo trae consigo responsabilidades y obligaciones de sus padres, que antes no se tenían en cuenta o no eran asumidas desde un enfoque integral. Si los dos cónyuges trabajan en empleos a tiempo completo, no es extraño que prefieran concentrar sus esfuerzos en sus emprendimientos laborales para postergar la crianza de un niño. Por otra parte, no es extraño ver a adultos mayores que gozan de buena salud y que han superado los 80 años. El sistema previsional también se verá afectado, porque los que aportan son cada vez menos para cubrir los haberes de los jubilados. En medio de todas estas variables, aparece la reforma laboral que propone el Gobierno, y que seguramente será aprobada en el Congreso con mínimas modificaciones. Todos sabemos que a lo largo de la historia reciente hubo varios intentos de modificar la Ley, pero que finalmente no prosperaron. Lo que estamos viendo ahora es que ni la oposición ni los sindicatos han logrado interpretar el sentir de una sociedad que ya no cree en caudillos ni en liderazgos mesiánicos. Hay razones para oponerse a esta reforma, por supuesto, pero lo que pasa es que los sectores que lideran esa resistencia han perdido representatividad en los últimos años. Es un momento en el que emergen nuevos liderazgos. Milei tiene aspectos frívolos y nefastos, pero su vocación disruptiva puede ser un punto a favor que lo conduzca a ser reelecto en 2027. De hecho, aunque todavía falta bastante para llegar a esa instancia, yo estoy casi convencido de que gobernará por otro período. No estoy diciendo que yo desee que sea así, simplemente estoy trazando un pronóstico. Desde que asumió el poder, sus intereses han estado centrados en favorecer a los grandes terratenientes, al empresariado, y en alinearse a los Estados Unidos.


Casualmente, el próximo miércoles tendremos una nueva visita del Gobernador Kicillof: No será para hacer ningún anuncio relevante, sino para reinaugurar el Museo de Perón. Un Museo que permaneció cerrado por muchísimo tiempo (casi dos años), y que para los vecinos de Lobos no significa un espacio de gran relevancia. Más allá de la pertenencia política de cada uno, las obras de remodelación tuvieron varias interrupciones desde su inicio, y lo que cualquier bonaerense se puede preguntar es cuál será la suerte del Gobernador si decide ser candidato a presidente. Yo antes consideraba que era una figura importante dentro del arco político, pero la verdad es que hoy por hoy me parece que su prédica se ha ido diluyendo. Lo que no comparto es el nivel de gasto público que tiene la Provincia, y que se sustenta con un desmesurado aumento en los impuestos. Para mantener el Estado elefantiásico que muchos referentes sueñan con replicar, el gran ente recaudador sigue siendo Arba, un organismo fiscal cuya única función es hacer caja con el bolsillo de los contribuyentes. En fin, lo que podemos afirmar es que Kicillof ha dado un paso importante al ser elegido presidente del PJ bonaerense. Se trata de un cargo que le otorga mayor proyección y visibilidad entre los caudillos y caciques de la provincia. Para ser un buen candidato el año próximo, es fundamental que pueda cambiar su discurso para seducir no sólo a los peronistas ortodoxos, sino también al electorado independiente. Sea como fuere, yo estoy lejos de pensar que sea un "comunista" o un "soviético", como lo tildan los libertarios. Veremos qué sucede el miércoles. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

10 de febrero de 2026

El gusto no se discute, el talento tampoco

 

Me gustaría pensar que lo que me queda por conseguir en el futuro no es una continuidad de lo ya recorrido, sino que representa experiencias nuevas que merecen ser vividas. Cuando miro hacia atrás, ya no me detengo a pensar si he dejado pasar momentos u oportunidades. Probablemente sea así, pero ese ejercicio revisionista no tiene mucho sentido en lo cotidiano. El pasado siempre estará sujeto a una autocrítica, a veces injusta o despiadada. Por eso, lo único que puede mitigar el impacto es tener la convicción o la tranquilidad de haber hecho todo lo posible. Creo que el escenario actual nos posiciona en un modo diferente. Los cambios que se han producido en esta era de la IA y del algoritmo requieren de personas dispuestas a emprender un sendero que tenga como fin último la capacidad y el compromiso. Por eso, cuando se habla tanto de “soltar”, yo lo entiendo como una forma de seguir viviendo sin ningún lastre. Siempre vamos a encontrar personas que –en apariencia- están mejor posicionadas que nosotros. Y cabe subrayar que eso es sólo en apariencia, porque son muy pocos los que están conformes de toda esa hoja de ruta que debieron seguir para llegar a un determinado objetivo. En el verano, por lo general, disponemos de más tiempo para pensar en nosotros mismos. Están quienes se habrán tomado vacaciones para disfrutar de un descanso que les permita recargar pilas y hacer frente nuevamente a la rutina. Parece que fuera ayer, pero ya pasó más de un mes desde que comenzó el año y lo que yo veo es que esa motivación se va diluyendo si no somos capaces de sostenerla en el día a día.


Desde hace unos meses, me propuse dosificar la queja. Tengo razones para que me embargue la insatisfacción, pero comprendí que todo lo que me generara molestia o incomodidad debía canalizarse en un espacio adecuado, como puede ser la terapia. Si me guío solamente por lo que he escrito en este espacio, quienes hayan leído mis notas podrán comprobar que traté de ampliar el enfoque, lo cual es muy útil si queremos evitar ser reiterativos. Luego de haber dejado pasar mucho tiempo, retomé el hábito de la lectura, y creo que es una buena manera de incorporar nuevos recursos al momento de escribir. Todavía conservo los manuscritos de lo que iba a ser mi próximo libro. Son todos cuentos escritos en 2024, y desde esa fecha no los he vuelto a tocar, aunque es lógico suponer que ameriten una revisión. Sea como fuere, en esta ocasión buscaré conseguir sponsors o instituciones que me den una mano para solventar la publicación. La realidad es que, hoy por hoy, no cualquiera puede comprar un libro, pero si logro obtener un subsidio o algo parecido, se puede reducir el precio de venta al público de cada ejemplar para hacerlo más accesible. Pero creo que va más allá de darse un gusto personal. Lo que pueda escribir tiene que superar a los relatos de mi primer libro, de lo contrario prefiero seguir puliendo el material hasta que esté en condiciones de afirmar que es de mayor valía. Por esa razón es bueno que alguien haya leído esos cuentos antes de decidirme a dar el próximo paso.

 

Lobos tiene buenos escritores, de eso no tengo dudas, y qué mejor que recibir una devolución de alguno de ellos que sea honesta y sincera. Digo esto porque si uno ya tiene todo listo y se dispone a hace una presentación, es lógico que en ese evento no haya críticas muy rotundas o categóricas. Nadie se pondría en un lugar que genere incomodidad hacia aquel que está con toda la ilusión por dar a conocer un nuevo libro. Yo no voy a hacer nombres, por supuesto, pero debo decir que me ha tocado cubrir muchas presentaciones desde que me dedico al periodismo, y más de una vez he pensado que el libro en cuestión no merecía un elogio contundente, quizás había algunas ideas interesantes, pero le faltaba el vuelo literario que hiciera de esa lectura una experiencia perdurable. En ese sentido, es bueno subrayar que yo nunca discuto el gusto de cada uno: Si todos tuviéramos las mismas preferencias, no habría mercado para el resto de las expresiones artísticas. Sigo creyendo que la escritura es un excelente cable a tierra, pero si el autor busca trascender dentro del universo de los lectores, debe dejar de lado ese abordaje terapéutico y egocentrista para hurgar un poco más profundo. Lo mismo pasa con la música, con el cine, con las artes plásticas. Es necesario emprender una búsqueda que tenga como finalidad afianzarse dentro de un estilo. Es un error frecuente pensar que los grandes escritores se regodean en su talento o capacidad innata. En el común de los casos, destinan varias horas al día a ir tramando su literatura, porque lo consideran un trabajo como cualquier otro. Desde luego que un escritor aficionado está lejos de considerar a la literatura como un empleo excluyente, pero lo principal es evitar la repetición, los lugares comunes, la obviedad, y la adjetivación innecesaria. Así que en eso estamos. Si logro avanzar, dentro de algunos meses quizás tenga novedades, por el momento es un trabajo en proceso. Vamos a ver si este verano puede marcar el comienzo de una etapa donde todos nos pongamos las pilas para darle vida a nuestros sueños. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

 

 

4 de febrero de 2026

¿Por qué es útil tener una rutina?

 

Luego de varios días de un calor agobiante, el clima parece habernos dado un respiro. No hemos tenido una lluvia abundante, aunque los escasos milímetros que cayeron ayer fueron suficientes para conseguir el ansiado descenso de las temperaturas. Hoy no fui a caminar al Parque, pero estimo que si no hay mucho barro, para mañana reanudaré la actividad. Mientras tanto, hay que seguir adelante con el laburo, tratando de brindar a los lectores todas las noticias de actualidad que marquen la diferencia. Pensándolo bien, mi fuerte nunca ha sido la primicia, sino las columnas en las cuales he volcado un análisis más profundo sin dejar de lado la opinión. Lo ideal es tener presencia en todos los frentes, porque uno nunca sabe qué tipo de noticias busca cada persona que ingresa al portal web. Los policiales, por lo general, tienen bastante audiencia, aunque no es excluyente de las demás categorías. El principal desafío pasa por ofrecer un contenido de calidad, que privilegie tanto la inmediatez como el seguimiento de los hechos, según del tema que se trate, pero sin descuidar a aquel público que busca la noticia sin conocer sus antecedentes. 


Estoy tomando clases de Yoga, algo nuevo no sólo para mí, sino para aquellos que suelen leer mis publicaciones en este espacio. Una amiga me invitó a sumarme a un grupo, y acepté porque consideré que no tenía nada que perder. Cuando me hacen una propuesta que no me convence, puedo buscar alguna excusa para no ir, pero no quería apelar a un recurso berreta para decir que no. En fin, la cuestión es que ya hace dos clases que voy, y si bien no tengo la agilidad que quisiera para hacer todas las posturas, creo que debía darme la oportunidad de intentarlo. Debo incorporar más entrenamiento para que mi cuerpo no parezca un adoquín.


Todo lo que puedo decir es que se trata de una buena manera de conectar con ese bienestar que nos hace tanta falta a todos, y que es consecuencia de vivir el día a día cargados de estrés, por no mencionar las malas decisiones que no priorizan nuestro propio equilibrio. Si uno le da una continuidad a cualquier actividad que desee emprender, al cabo de un tiempo podrá llegar a una conclusión, y en base a ello, resolver si conviene seguir adelante o no. Más allá de que sea necesario un tiempo para determinarlo, durante ese proceso está bueno disfrutar del contacto con uno mismo a través de la meditación. Cuando salís de una clase, te das cuenta de lo contaminados que estamos todos, absorbiendo la toxicidad de la televisión o de la música berreta que encabeza las listas de reproducciones, pero que no tiene el menor vuelo artístico en plena era de la IA. En una sociedad que privilegia y valora el talento, no es posible que Bad Bunny gane un Grammy a Mejor Álbum del Año. Lo que pasa es que el entretenimiento no persigue como objetivo la trascendencia, sino la superficialidad. Por un lado, es aceptable contar diariamente con una cuota de distensión y escapismo, pero lo más recomendable es que ello no nos lleve a resignar la búsqueda de bienestar.


Seguramente, cada uno de los que integramos el grupo habrá tenido un acercamiento distinto hacia el Yoga. Cuando estás abrumado por preocupaciones cotidianas, siempre es bueno encontrar un cable a tierra. Algunos lo podrán conseguir cultivando un hobby, haciendo ejercicio físico, o leyendo un libro. Pero es importante entender que, para obtener resultados confiables, no alcanzan con una o dos clases. Otro factor a tener en cuenta es saber qué nos sucede cuando dejamos pasar un tiempo sin mantener una regularidad. Por ejemplo, hasta hace unos años tenía bastante fluidez para hablar en inglés o interpretar un texto, dediqué muchos años a estudiar el idioma. Las cosas de la vida hicieron que todo quedara en stand by, y la falta de práctica hace que actualmente me cueste bastante entender una película o algunas canciones. El cerebro es como un atleta que se prepara para una competencia, hay que ejercitarlo constantemente. Por ese motivo, lo que yo hago cada vez que decido incursionar en algo nuevo, es obligarme a ir, porque descubrí que es lo único que a mí me funciona para ser constante. La única obligación real que tengo es el trabajo, pero cuando finaliza la jornada laboral, uno no puede quedar en punto muerto. Quizás lo ideal sea establecer horarios precisos para conferirle otro sentido a la rutina. Para concluir: Yo no sé aún cuánto tiempo voy a destinar al yoga, pero sí tengo en claro que es un hábito saludable, por lo cual la respuesta podría ser que lo seguiré sosteniendo mientras pueda obtener un saldo positivo. Todo lo que nos permita desenchufarnos y tener un registro pleno de nuestra conciencia es bienvenido. Pensá que a nadie le interesa escuchar tus problemas, y que si logramos construir relaciones con vínculos sanos, buena parte del trabajo para mejorar nuestra calidad de vida ya está hecho. Nos estamos viendo pronto, en lo que resta de este febrero ciclotímico e inestable. Punto final.

2 de febrero de 2026

El final es en donde partí

 

Quizás en el pasado, hice cosas de las cuales no estoy orgulloso, o que siento que no me representan hoy. Por ese motivo, creo que mirar hacia atrás sólo es válido si nos permite no repetir conductas equivocadas. Desde luego, esa mirada también está atravesada por recuerdos, sensaciones, anécdotas, que hoy guardan un lugar destacado en nuestra memoria. Personas que ya no están porque se nos adelantaron en el camino. El aroma de la cocina de la abuela. Aquellos años que compartimos en el aula de la escuela. El primer amor. El primer trabajo. El primer sueldo. Por lo general, la primera vez que hacemos algo tiene un impacto significativo en lo que vendrá después. Pero fuera de esos casos que mencioné a modo de ejemplo, yo no sé si quisiera volver a recuperar esos momentos. La nostalgia cobra una dimensión desmedida si dejamos que aparezca la melancolía, o la tristeza que nos embarga al encontrarnos con las manos vacías, sin la presencia de esos seres queridos que nos ayudaron a recorrer un sendero que, de no haber sido por ellos, hubiera sido mucho más difícil de afrontar. Nos sucede con frecuencia que idealizamos el pasado, y por eso quisiéramos volver, pero lo cierto es que, desde un punto de vista objetivo, estuvo muy lejos de ser un lecho de rosas. Cuando me detengo a analizar cómo pensaba antes, esas expectativas arrojaron como resultado lo que fui construyendo a lo largo del tiempo. Creo que cualquiera de nosotros tiene ese sabor agridulce al efectuar un contraste entre el ayer y el hoy. Pero yo entendí desde hace bastante que mi momento es ahora.


En los primeros días de enero traté de romper con esa falsa y estéril añoranza para focalizarme en todo aquello que yo puedo corregir y modificar en el corto plazo. En realidad, decidí tomar la iniciativa y pasar a la acción en lugar de esperar que los acontecimientos vayan decantando solos. Como tengo algunos problemas de salud, sé que la responsabilidad de cuidarme es únicamente mía. Para toda persona adulta se trata de un ejercicio indelegable, y en ese sentido, se me ocurre pensar que el error está en recurrir a soluciones cortoplacistas que sólo nos brindan una satisfacción breve y transitoria.


Todos sabemos que en la vida nos toca atravesar duelos, que están ligados a una situación de pérdida. Sin embargo, en muchos casos, es necesario resignar algo para poder seguir adelante con un equipaje más liviano, sin ningún lastre ni condicionamiento. Por lo que yo recuerdo, hace 20 o 30 años no se le daba importancia a la salud mental, los pacientes que ya habían recibido un diagnóstico debían tomar una determinada medicación para paliar su enfermedad y no recibían una mirada empática de la sociedad. Ahora eso ha cambiado, afortunadamente, porque muchas figuras del deporte o del espectáculo que tienen una enorme presencia en los medios, han hablado abiertamente de las dificultades que han tenido que sortear. Ser una persona pública ha sido siempre un estigma para muchos que se han encontrado repentinamente con la fama. Más de eso no puedo conjeturar, es una situación que me excede, pero sí es cierto que podemos lograr un mayor grado de visibilización de estas problemáticas cuando alguien logra trascender y aprovecha esa popularidad para expresarse sin tapujos. Por esa razón, en los albores del Siglo XXI, dejamos atrás ese enfoque prejuicioso y sectario que predominaba en la agenda mediática, y que yo nunca avalé dentro de la profesión. 


No todo tiempo pasado fue mejor: En los años ’90, había mucha discriminación hacia los homosexuales, el rol de la mujer no era valorado, el consumo de estupefacientes había crecido exponencialmente y los adictos no tenían espacios terapéuticos para ser escuchados y poder lidiar con sus adicciones. Las personas con discapacidad no tenían ninguna posibilidad de inclusión, porque aún no se había tomado conciencia de las capacidades diferentes que posee cada individuo. Vale decir que avanzamos muchísimo, por supuesto que aún queda un largo camino por recorrer, pero yo creo que esto no es socialismo ni agenda Woke como suele proclamar Milei en los foros internacionales, es un cambio que llegó para quedarse, y las minorías que se ganaron un lugar luego de varios años de lucha ya no podrán ser silenciadas. 


Si tenemos una mirada amplia y honesta, con esos antecedentes nos sobran los argumentos para que esa vuelta a un pasado supuestamente perfecto empiece a mostrar fisuras, ya que no era más que una cáscara bajo la cual los derechos humanos eran sistemáticamente vulnerados. Y quienes perpetraban ese ninguneo no eran otros que aquellos que se jactaban de su “normalidad”, un concepto que ya nadie se atrevería a esgrimir en la actualidad. El hecho de que un comportamiento sea adoptado por la mayoría no significa que se trate de algo normal o que merezca ser replicado por el resto.


En 2026, lo que podemos decir es que todo lo nos quede por delante debe ser vivido desde una perspectiva de gratitud. En la medida que aprendamos a cultivar la aceptación y a no romperle la paciencia a los demás por lo que consideramos urgente, vamos a lograr ese ansiado reencuentro con nosotros mismos. La gente no tiene tiempo para escuchar problemas ajenos, está muy ocupada con sus propias demandas o carencias, y ser conscientes de ello nos posiciona en otro lugar. Todos los días veo personas que, aunque no me lo digan, no la están pasando nada bien. No obstante, ese padecimiento silencioso en algún momento mutará en una superación, porque nadie elige el sufrimiento o el hastío, y así como parece ser un estado mental dominante, en determinado momento llega a su fin. Ser parte de ese proceso es necesario para entender todo lo demás, y cada cual lo vive a su manera. Si tenemos la capacidad de respetar y entender los tiempos que son propios de cada individuo sin levantar el dedo acusador, estaremos contribuyendo a no juzgar a nadie por su situación. Y, sin duda, los libros de autoayuda no aportan sabiduría ni conocimiento cuando las papas queman. El arte de vivir, tal como las culturas orientales lo definen, nos lleva toda una vida dedicada al autoconocimiento. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  


Palabras cruzadas

  Martes 5 de mayo. Llegó el frío a la ciudad. Hace tiempo que no escribía algo en este espacio, pero pienso que quizás no tenía mucho para ...