22 de agosto de 2026

Por qué vale la pena invertir en uno mismo

 

Sábado en la ciudad. La semana se pasó rápido, por suerte volvió a salir el sol, y eso hace que uno pueda encarar cada día con una perspectiva diferente. El último finde largo transcurrió sin pena ni gloria, como mencioné alguna vez, no me llevo bien con el ocio, no me gusta estar al pedo, por lo cual para mí es fundamental contar con una rutina que me permita ordenarme mejor. Pronto vendrá la primavera, volveremos a tener días más largos, y me parece importante tener presente aquello que nos impulsa a soñar, a crecer, a ilusionarnos con un futuro mejor. Digo esto porque en lo cotidiano, difícilmente nos detenemos a pensar en ello, y no reparamos en esta coyuntura que nos exige tomar las riendas de nuestra propia vida sin esperar a que alguien venga a golpearnos la puerta. Es momento de hacernos cargo de lo que nos toca, sin dudas ni vacilaciones, ni mucho menos con temor. Creo que a lo largo del tiempo he logrado más de lo que imaginaba: Construir un emprendimiento que constituye mi principal capital y fuente de ingresos, pese a más de una vez me queje de que la plata no alcanza. No todos tienen la posibilidad de disfrutar de su trabajo, y no debe haber carga más pesada que permanecer varios años haciendo un laburo que te desagrada, más allá de la remuneración que vayas a percibir. En ese sentido, creo que pude conseguir un equilibrio entre mi formación profesional y una compensación económica razonable. Aprendí a no quejarme tanto y hacerme responsable de mis errores. Tengo mucho por mejorar, y hasta el último suspiro sé que continuaré bregando contra mis propias limitaciones. Pero al mismo tiempo, es una motivación para seguir adelante.

 

Si tuviera que hace un repaso de lo que ha sido agosto hasta ahora, la verdad es que no se me ocurre mencionar un hecho puntual, pero a título personal, estoy en condiciones de afirmar que es el inicio de una nueva etapa, buscando recuperar el entusiasmo, el placer, el asombro, y todo lo que nos mantiene vivos y con conciencia plena de nosotros mismos. Retomé las caminatas por el Parque, y decidí hacerlo porque cualquier profesional de la salud pone énfasis en la actividad física. Mi estilo de vida es el mismo desde hace años, pero soy consciente de que no es adecuado continuar de esa manera. Por lo tanto, lo que esté por venir tiene que significar una ruptura con los hábitos más arraigados y más difíciles de desterrar. Todo lo que estoy dispuesto a hacer tiene como norte la búsqueda de la plenitud, lo cual implica ampliar los horizontes, ver más allá de la obviedad, no juzgarme con tanta severidad, reírme de mis propios errores sin dramatizar. Hay un rasgo en particular que quiero quitarme de encima, y es que me anticipo demasiado a los hechos, como si de esa forma pudiera tener algún control sobre ellos. Por ejemplo, en un viernes ya estoy pensando lo que debo hacer el próximo lunes, y lo más probable es que en el medio ocurran un montón de cosas en las cuales no reparamos. El azar, el destino, y todo lo que nos sucede no suele seguir una lógica establecida. Si fuera así, cualquiera podría prever y planificar con más elementos para garantizarse su propia tranquilidad y seguridad. Lo que estamos viviendo hoy como sociedad es muy complejo, y encarna la frustración crónica que embarga a la mayoría de los argentinos. Pareciera que siempre tenemos la necesidad de rotular a los demás por su forma de pensar, de obligarlos a que se definan, a que nos digan “de qué lado estás”. Esa percepción errónea y sesgada se acrecienta más en los pueblos chicos. No sé, yo puedo decir que estoy satisfecho de mi desempeño como periodista, más allá de que siempre hay aspectos por pulir. De hecho, el último programa de tele que grabé fue nada más y nada menos que una entrevista al Intendente. Lo hicimos en la Municipalidad, y estaba un poco nervioso, porque fue la primera vez que salió al aire un programa fuera de los estudios del canal. Pude preguntar lo que yo quisiera, nadie me condicionó, y para mí eso tiene mucho valor. En cuanto a las repercusiones, lo que pude saber, también fue del agrado de la audiencia. Desde el primer minuto que comencé con la nota, supe que debía dar lo mejor de mí para que el resultado fuera el que yo esperaba. Como los lectores saben, desde que comencé a dar mis primeros pasos cultivo un perfil bajo: No me interesa hacer alarde de mis conocimientos, o de mi formación académica, ni tampoco lo tomo como un trampolín para ocupar una determinada posición. Para forjar vínculos sólidos es fundamental comportarse con humildad, no dar nada por sentado, y confiar en que el público podrá esclarecer sus dudas e inquietudes con lo que se diga en el transcurso del reportaje. Es imposible dejar a todos conformes, pero pese a esa condición, mi premisa fue trasladar las consultas más comunes que se hace el vecino de a pie. Mientras yo tenga la convicción de que di lo mejor, todo lo demás queda relegado a un segundo plano. Y mantener en el aire una propuesta periodística por más de 7 años, supera holgadamente mis expectativas. Aunque muchos no lo perciban, considero que mejoré bastante, dado que no es fácil hacer televisión, cumplir con una agenda todas las semanas, y llevar adelante la conducción de un ciclo que sea de interés para los abonados del cable. Por lo menos, si en algún momento me toca dejar atrás todo lo que ha sido esta experiencia y dar un paso al costado, me quedará la satisfacción de decir que me animé a incursionar en un formato que resultó un hallazgo y una novedad para mí. En este contexto socioeconómico tan difícil, el único paliativo que nos queda son las ganas de emprender, y aprovechar el envión de una buena racha para fortalecer los vínculos que nos sostienen. Ya habrá más novedades para este boletín. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

 

9 de agosto de 2026

Una pausa necesaria

 

Domingo por la mañana en la ciudad. Esta es la primera nota que escribo en lo que va del mes. Me parece que la comunicación es un proceso que debe darse cuando uno tiene algo para contar, pero también es importante que aprendamos a respetar los silencios. Podríamos afirmar que la verborragia no siempre representa una virtud si no nos permite una conexión con lo cotidiano. Mucha gente que no para de hablar intenta llenar con palabras sus carencias más recónditas, y la verdad es que se necesita una gran dosis de temple y amor propio para cultivar el arte de callar. No intervenir en nada, dejar que las cosas fluyan naturalmente, sin forzar ninguna situación.

 

Cuando vos tenés en claro lo que querés, todo lo demás se vuelve más fácil, porque se presume que vas a transitar en la misma dirección que tus objetivos. Pero en el medio pueden pasar un montón de cosas, y eso es algo que no siempre tenemos en cuenta. Para mí es importante mantener en pie ese combustible espiritual que nos motiva a seguir adelante. Tengo una edad en la cual ya no me queda mucho margen para la duda y la indecisión. Mis mayores logros en los últimos años han sido tener una continuidad con el programa de tele, haber escrito un libro, y desarrollar mi vocación superando un montón de obstáculos que socavaron mi voluntad. Hace un tiempo me dije: “Voy a tomarme todo el tiempo que sea necesario hasta que vuelva a sentirme bien”. Básicamente mi intención era disponer de un espacio para cultivar la introspección, mirar hacia adentro, fomentar el autoconocimiento. Por supuesto, ese tiempo que nos concedemos no se puede prolongar indefinidamente. De hecho, yo nunca dejé de hacer mi trabajo pese a las dificultades que se me fueron presentando.


Por otra parte, sería un error suponer que se puede transitar esa etapa sin tener la ayuda del entorno. Necesitamos el aporte de una mirada honesta y objetiva que nos permita tener conciencia de nuestras fortalezas y debilidades. En ese sentido, mi experiencia personal me dice que hacer terapia contribuye a dar claridad en esa búsqueda. Hace más de 10 años que veo a mi psicóloga una vez por semana, y es una satisfacción sentirme acompañado por una profesional que me conoce y me incentiva a mejorar. Mi familia es otro pilar fundamental, me bancan en todo, pero no son obsecuentes: Si me mando una cagada no tengo dudas de que me lo harán saber. Yo diría que compartir experiencias nos posiciona en un lugar que nos despoja de protagonismo y nos conduce a socializar problemáticas que son más comunes y frecuentes de lo que creemos. Comprender que no estamos solos ante la adversidad nos otorga un mayor grado de empatía. Hay mucha gente que la está pasando mal y que no tiene la capacidad de poder expresarlo, vive encerrada en su propia frustración, desgastada por la rutina, sin entusiasmo ni interés por lo cotidiano. Por eso es fundamental que tengamos la capacidad de mejorar la comunicación, de transmitir lo que nos pasa con total franqueza, estableciendo prioridades que nos ordenen. En mi caso, me gustaría publicar un segundo libro, para lo cual deberé pulir los manuscritos que tengo dando vueltas por ahí, darles forma, corregir lo que sea necesario, para que sea un digno sucesor del primer ejemplar. Desde que comencé a escribir lo hice con la premisa de redoblar la apuesta para que el nuevo material sea superior a lo que venía haciendo antes, así que vamos a ver qué sale de todo esto. 


Hay muchos buenos escritores en Lobos, no me caben dudas de ello, y mi idea nunca fue compararme con nadie. Hace muchísimos años que cultivo el hobby de escribir relatos breves, pero poner esos textos a consideración del público es algo diferente. Sea como fuere, es una buena oportunidad para que en los momentos de ocio uno pueda establecer un vínculo con su propia literatura. Si me preguntan por la inspiración o la creatividad, creo que no podemos quedarnos en una actitud pasiva esperando que se nos caiga una idea. Además, hay que leer a los grandes autores, aquellos que han trascendido a su tiempo y que continúan siendo referentes para las nuevas generaciones. Más allá de que mis pretensiones sean modestas, para concebir una expresión artística debemos soñar en grande, no subestimar al lector, y superar nuestras limitaciones con perseverancia y dedicación. De manera que ya es tiempo de dejar atrás la comodidad para comenzar a ser artífices de nuestro destino, que  no es ni más ni menos que tomar las riendas de nuestra propia vida. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  

31 de julio de 2026

Todavía estamos a tiempo de alcanzar el último vagón del tren

 

Desde hace alrededor de dos años, vengo llevando adelante un cambio que tiene que ver con la aceptación y la tolerancia. El objetivo es no juzgarme tan severamente y comenzar a adoptar enfoques que me permitan alcanzar un crecimiento y un desarrollo que durante mucho tiempo me fueron esquivos, sobre todo por la falta de convicción. Como los lectores habrán comprobado, en este lapso no he escrito con tanta frecuencia en el blog, quizás porque muchas veces no encuentro la forma más adecuada de expresar cómo me siento. Cuando uno cree que ya no hay más cosas por aprender o incorporar, la vida nos sorprende y nos hace reflexionar sobre la necesidad que implementar nuevas estrategias. Para avanzar en esa dirección, es fundamental que uno aprenda a sincerarse, a dejar de lado el egoísmo y la mediocridad. Lo único que existe es el momento presente, y por ese motivo hay que darle valor a lo que vamos construyendo día a día. Quizás no podamos advertir los resultados de un día para otro, pero si tenemos la capacidad de mantener una disciplina sin desviarnos de nuestro camino, estaremos dando pasos firmes hacia un logro más significativo.


Llega una edad en la cual el tiempo se convierte en el principal limitante, porque es un recurso que se va agotando casi sin que nos demos cuenta. Me cansé de postergar proyectos: La procastinación no conduce a ningún lado, son excusas que nos vamos poniendo para no dar el siguiente paso. Para mí, escribir sigue siendo una actividad placentera, y aunque mis publicaciones sean más esporádicas, nunca he dejado de hacerlo. Es una forma de dejar un testimonio que, quizás, alguien esté dispuesto a develar alguna vez. No me considero más que nadie, soy consciente de mis puntos débiles y también de lo que mejor sé hacer. Y mi próximo objetivo es poder lograr una tranquilidad que me conduzca a una transición más fluida hacia la persona que pretendo ser. Quienes me conocen saben que mi labor profesional ha sido sin estridencias. No me importa lo que los demás hagan, yo detesto la vanidad y la soberbia, y nunca me he comportado de un modo petulante, porque representa lo opuesto a lo que en realidad soy. Cultivar un perfil bajo tiene varias ventajas, y una de ellas es que te acerca más a la gente que está en las antípodas ideológicas. No tengo ningún problema en dialogar con cualquier persona, porque mi prioridad es evitar la confrontación, salvo que reciba una agresión o un insulto totalmente injustificado. Hay muchos que se creen importantes y que se dedican a pasear su ego por foros que les son afines. Me tiene sin cuidado, cada uno sabe lo que debe hacer, y no veo mal que cada uno haga su juego. En mi caso, no me gusta la adulación ni que me soben el lomo: mientras yo esté convencido de que estoy haciendo lo correcto, es una razón más que suficiente para seguir adelante.

 

Pienso que lo fundamental es crear lazos que nos permitan fortalecer vínculos y otorgar un espacio preponderante a las relaciones humanas, que es lo más valioso que tenemos, en lugar de pasar horas embobados con la pantalla del celular. La virtualidad y las redes sociales nos cambiaron la vida, al punto tal que han derribado y echado por tierra todo lo que la sociedad fue construyendo durante décadas. No podemos soslayar el contacto personal, la lectura, el acompañamiento en los momentos de zozobra, el poder terapéutico de un abrazo. Estamos muy cerca de llegar al tercer trimestre del año, y no dejo de tener presente mis metas para este 2026. Cada vez que tengo la percepción de haberme alejado del rumbo, vuelvo a leer aquellos párrafos que escribí en los primeros días de enero, repletos de esperanza y entusiasmo, y que fueron concebidos como una forma de ir avanzando en una dirección concreta y precisa. Todo lo que esté a mi alcance hacer constituye un desafío para continuar transitando con confianza y determinación este tramo del año. Lo único de lo cual me arrepiento es de no haber hecho algún curso o taller, lo que pasa es que en marzo, cuando se abrió la inscripción, no encontré nada que me interesara ni que me sirviera como formación laboral. Cuando pasás los 40, conseguir un laburo se vuele mucho más difícil, salvo que reúnas experiencia y conocimientos que sumen puntos a la búsqueda que estás realizando. Por ahora, sigo siendo un trabajador independiente, pero Lobos es un pueblo chico y vivir del periodismo es lo más parecido a una utopía, sobre todo porque los ingresos que uno percibe están ligados a los espacios publicitarios. En tiempos de crisis, muchos comercios y empresas toman la decisión de suspender la pauta para recortar gastos, por eso la remuneración que recibís a fin de mes no es fija ni estable. El primer paso que voy a dar es actualizar mi currículum, e incorporar todo lo que me sea posible para crear un perfil atractivo y competitivo. Ya tendremos novedades para este boletín. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

23 de julio de 2026

¿Campaña antiargentina?

 

Suena extraño hablar de “campaña antiargentina”, cuando esa fue precisamente la terminología empleada por la última dictadura militar, hace casi 50 años, para desacreditar las denuncias por violaciones a los Derechos Humanos. En fin, lo cierto es que no deja de llamar la atención la escalada de violencia y odio hacia los argentinos, perpetrada por figuras del arte y de la cultura, y también por anónimos escribas que proliferan en las redes sociales. Los mensajes agresivos comenzaron a circular durante el Mundial: Para ser exactos, todos los países latinoamericanos preferían que ganara cualquier rival de la Selección en detrimento de nuestro equipo. Las sospechas de favoritismo, que nunca podrán ser probadas, encendieron las alarmas de la prensa internacional, que comenzó una andanada de hostigamientos que, por esa tendencia a generalizar todo, rápidamente salpicaron a todos los argentinos, en un fenómeno muy difícil de analizar desde la sociología. La propagación de rumores infundados, las falsas denuncias de racismo para un país que le ha abierto las puertas desde hace siglos a todos los extranjeros, promoviendo la diversidad y la igualdad de oportunidades. No se trata de exacerbar el nacionalismo ni de encender la mecha de proclamas patrióticas que quedaron obsoletas. Para mí, no fue una buena idea de los jugadores haber enarbolado un trapo con consignas sobre Malvinas. Por supuesto, el reclamo por la soberanía no se discute, pero no es el ámbito apropiado para hacerlo. El propio Scaloni, en la previa, se cansó de decir: “Es sólo un partido de fútbol”. Estamos hablando de jugadores de elite, que ganan millones, la mayoría de ellos viven en Europa, y nunca en su puta vida se mostraron sensibles ante esa causa. Pero, para ser justos, desde mucho antes de ese episodio, muchos mexicanos creadores de contenido venían agitando la sospecha de un supuesto favoritismo de la FIFA para que la Selección fuera campeona otra vez, algo que no sucedió. Y que no sucediera nada, lejos de mitigar las críticas, fue el combustible para la hoguera de teorías conspirativas. 


Claramente, la Argentina no salió a jugar la final con la misma actitud ofensiva que lo hizo contra Inglaterra, fue un partido raro, pero no hay indicios suficientes como para suponer que algo espurio ocurrió. Entonces uno se pregunta qué rol juegan en los algoritmos de las redes, personas que alta exposición como Javier Bardem, Rosalía, Patti Smith, o Samuel Jackson. Creo que se dejaron llevar por el rebaño, no es que ellos odien a los argentinos, quizás lo que detestan es el estereotipo tan arraigado del porteño, canchero, petulante, prepotente, pero eso es todo lo que diré porque no es mi intención contribuir al sentimiento antiporteño que existe en casi todo el interior del país. Cualquiera de nosotros, que tiene que parar la olla todos los días para ganarse el mango, sabe que la Selección es uno de los pocos motivos para enaltecer el orgullo nacional, porque es un equipo que pese a todo y contra todos, llegó a la final de un Mundial por segunda vez consecutiva. Puede haber personas que no sean amigables con los extranjeros, pero no representan a la mayoría de los argentinos. Nosotros compramos frutas y verduras a los bolivianos, también compramos prendas de vestir en tiendas que ellos administran, vamos al supermercado chino, y no lo hacemos por quedar bien con nadie, sino que lo hacemos porque los precios que tienen son competitivos o accesibles. Lo que puede pasar es que exista la creencia de que Milei y su pésimo gobierno representa a todo un país, cuando hay gente que no comulga en absoluto con sus epítetos delirantes. Si odian a Milei o a sus funcionarios, que lo digan expresamente, y que no metan a todos los argentinos en la misma bolsa. Es muy desagradable lo que está pasando con las políticas de la actual gestión, pero si hay algo que aprendimos, es a vivir en democracia, y a respetar lo que decide la mayoría en las elecciones. Por otra parte, el que votó a este mamarracho tampoco es el enemigo: En el común de los casos, es alguien que se cansó de los abusos del populismo y que creyó que los libertarios terminarían con la casta. Como bien sabemos, los mismos que están ahora en la Rosada encarnan la casta y se siguen beneficiando con sus privilegios. De hecho, el ajuste brutal en el gasto público afecta a los sectores más humildes, y no a aquellos que están acostumbrados a vivir de la política para enriquecerse y hacer negociados, como sigue ocurriendo hasta el día de hoy.


Sean cuales fueren los verdaderos motivos que fomentan los mensajes de odio hacia los argentinos, quedó demostrado que exceden una rivalidad deportiva o futbolística. Muchos opinólogos hablan desde el desconocimiento, o bien, como mencioné antes, creen que los argentinos fuimos creados a imagen y semejanza del Peluca. No es cierto, no salimos del mismo molde, porque el mismo tipo que en su discurso inaugural dijo que “no había plata”, es el que busca sacar chapa en los foros internacionales por su alineamiento incondicional a Estados Unidos e Israel, menospreciando y soslayando la pertenencia a foros regionales, como el Mercosur. Y no se trata de trazar antinomias entre derecha e izquierda, porque existen gobiernos de derecha que son proteccionistas y defiende la industria nacional, algo que los ideólogos del mileísmo no ven con buenos ojos. No todos somos ñoquis, no todos somos chantas, ni corruptos: Entiendan eso y absténganse de generalizar si van a lanzar proclamas desde el desconocimiento. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

20 de julio de 2026

La fiesta terminó

 

La ilusión por alcanzar la cuarta estrella quedó atrás. La Selección se despidió del Mundial con una dura derrota ante España, que fue un baño de realidad para las desmedidas expectativas que existían en la previa del partido. El equipo tuvo un recorrido que fue de menor a mayor: En los dos últimos partidos mostró temple, personalidad y coraje, aunque ninguno de esos atributos fue suficiente para compensar el déficit en el campo de juego. La Argentina casi ni llegó al arco rival, dejó que la iniciativa quedara en manos de los españoles, y el desarrollo del match reflejó esa disparidad entre ambas selecciones. El combinado local logró mantener la valla en cero durante buena parte del match gracias a las atajadas del Dibu, pero relegó su vocación ofensiva. No hubo chances tampoco de apelar a un contraataque: El equipo se replegó y resignó buena parte de su potencial, Messi fue una sombra, y los delanteros no tuvieron gravitación en el juego. El marcador podría haber sido más abultado a favor de España, y la esperanza de la Argentina era aguantar hasta los penales, donde se presume que podría haber tenido mayores chances. Pero quedó demostrado que no se puede especular con un hipotético escenario favorable a la selección, sin tener en cuenta las condiciones del adversario.

 

Siempre me pareció excesiva la dependencia que el plantel mostraba ante la figura de Messi, más allá de que fue el Capitán y el conductor. Pero lo cierto es que el equipo no brindó respuestas desde lo estrictamente futbolístico para torcer la racha y ganarse un lugar en la historia. España, además de consagrarse Campeón, terminó el Mundial invicto, con un solo gol en contra en 8 partidos, y una solidez que se puso de manifiesto desde los primeros minutos de la Final. Obviamente, mi deseo era que ganara la Scaloneta, pero no se puede tapar el sol con una mano. De hecho, Argentina sólo tuvo rivales de jerarquía desde las semifinales en adelante. Más allá de la lectura que cada uno desee hacer, lo sucedido en el estadio de New Jersey marca el fin de un ciclo que supo de derrotas y triunfos, pero que ya presentaba signos de desgaste y de agotamiento. A partir de ahora, hay que pensar en un equipo sin Messi, con figuras jóvenes que prioricen el funcionamiento colectivo por sobre el lucimiento individual. Con una derrota tan reciente en la memoria, es difícil hacer futurología, pero Scaloni ha demostrado ser un entrenador que aporta mucha motivación y que tiene la capacidad de conducir a un grupo hacia la gloria, como lo hizo en 2022. Ahora es momento de barajar y dar de nuevo, pensando en que nunca antes se le dedicó tanto espacio en la agenda mediática al partido de ayer. A mi modo de ver, superó ampliamente el lugar que ocuparon todas las finales anteriores. En los días previos, era imposible buscar en los canales de noticias otro tema que no fuera la Final. Otorgar una cobertura tan hegemónica a un evento deportivo nos pone en una posición muy endeble, porque la posibilidad de perder siempre existió, desde el primer minuto de juego. Y cuando eso sucede, nos quedamos con las manos vacías, por haber apostado las últimas fichas a todo o nada. 

Por una cuestión generacional, es lógico pensar que la era dorada de Messi llegó a su fin, cronológicamente ya cumplió una etapa, y ese planteo también es válido para varios jugadores que ya deberán ceder su lugar a las nuevas camadas que van consolidándose en sus respectivos clubes, tanto de Argentina como de Europa. Nos quedamos sin piernas, sin respuestas desde lo futbolístico, y podríamos sentirnos afortunados de haber perdido solamente por un gol de diferencia. España no cesó ni un segundo en atacar, puso en el campo todo su poderío ofensivo, y cualquiera que vuelva a ver el partido podrá comprobar que no se trata de un juicio de valor exagerado. Pero todos sabemos que la derrota es huérfana, y nadie quiere hacerse cargo de ella. Por otra parte, durante los 40 días que duró el Mundial vivimos con el espejismo de un equipo que pudo suplir nuestras notorias carencias en el plano político, económico e institucional. Es decir que seguiremos siendo un país subdesarrollado, con la mayoría de su población desempleada, sumida en la pobreza, o que ni siquiera gana lo suficiente como para llegar a fin de mes. Quizás este sea el comienzo de un nuevo despertar, de un renacer, aunque no haya señales de que podemos iniciar una nueva etapa apelando a viejas recetas que ya mostraron claros indicios de ineficacia. Llegó, pues, el momento de imaginar la vida post-Mundial, sin tanta alharaca ni cotillón, y sin otro baluarte de confianza que no seamos nosotros mismos. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

13 de julio de 2026

Que el árbol no nos impida ver el bosque

 

Estamos la recta final del Mundial. Sólo quedan cuatro partidos (dos semifinales, la final, y el partido por el tercer puesto). Y más allá de que haya habido cierto favoritismo hacia la Selección, lo cierto es que recién ahora se enfrentará a rivales de jerarquía, como es el caso de Inglaterra. Algunas decisiones arbitrales, como los penales, los goles anulados, o las expulsiones, han allanado el camino para que el equipo argentino pudiera llegar a esta instancia. Pero yo no creo que nadie de la AFA o de la FIFA haya tenido intervención directa en esos fallos, simplemente digo que esas decisiones terminaron por torcer la balanza a favor de la Scaloneta. Esto no quita que el equipo haya mostrado un gran nivel, con figuras gravitantes en los 90 minutos, como Julián Alvarez, el propio Messi, o Paredes. Por otra parte, es difícil abstraerse del resultado final de cada cotejo y pensar si Argentina hizo méritos para haberse sobrepuesto a la adversidad. Obviamente, mi deseo es que podamos llegar a la final y ser Campeones otra vez. Pero, como mencioné al comienzo, hasta ahora los rivales no han sido selecciones de peligro. Hemos enfrentado a Cabo Verde, Egipto, y Suiza, que también han hecho lo suyo para llegar hasta donde llegaron. Pensemos que en el ’86 y en el ’90, Argentina se enfrentó en fase de eliminación a Brasil, Italia, Uruguay, y tantos otros representativos que tienen una trayectoria que los respalda. Lo bueno es que ahora sí podríamos afirmar que llegó la hora de la verdad. Cada minuto cuenta para imponerse sobre el adversario y demostrar el fuego sagrado que ha distinguido al equipo desde que Scaloni asumió como entrenador. A mí lo que no me gusta es que, cuando transitoriamente están en ventaja, empiezan a replegarse y a jugar para atrás, sin vocación ofensiva, regulando la marcha, caminando en el campo de juego, como si no tuvieran suficiente con la pausa de hidratación. También llama la atención que todos los países latinoamericanos expresen su animadversión con la Selección, deseando una derrota que nos deje fuera de la pelea. No tiene sentido, porque a mi modo de ver los jugadores no son soberbios ni arrogantes, es un equipo que se fue consolidando desde 2022, y de hecho, la mayoría de los Campeones de Qatar siguen vistiendo la camiseta en este Mundial.


Históricamente, los Mundiales han sido funcionales a las cortinas de humo de los gobiernos de turno, que sacan provecho del fervor colectivo para ocultar de la agenda medidas polémicas que afectan nuestra calidad de vida. Ya se está hablando de una hipotética reelección de Milei, y yo creo que va a alcanzar un nuevo mandato, porque la oposición no existe, no tiene peso en el electorado, con la excepción de algunos bastiones que conserva el peronismo. Ojo, yo no soy partidario del Peluca, por ese motivo cabe aclarar que no se trata de una expresión de deseo, sino de analizar objetivamente cómo se moverán las piezas del tablero político.


Inglaterra es un rival que siempre tiene una connotación especial, por varios antecedentes que son harto conocidos, pero sea cual fuere el resultado, la vida continúa. Por supuesto, no es lo mismo ganar que perder, y como ya dejamos atrás la fase de grupos, uno de los dos se quedará afuera. Podemos soñar con ganarle a los ingleses y disputar un nuevo duelo en la final con Francia, la verdad es que sería buenísimo que los finalistas del 2022 vuelvan a verse las caras. De algún modo, el fútbol nos une, porque es el deporte más popular, y atraviesa las clases sociales, un fenómeno que casi no se da en ningún país del Primer Mundo. En Brasil, la temprana eliminación del equipo se vivió como una tragedia y un fracaso rotundo, sin embargo, creo que nosotros hemos fracasado tantas veces que algo hemos aprendido. O al menos, así tendría que ser en teoría. Nadie juega para perder y sin duda todo el país espera un triunfo que nos haga olvidar transitoriamente nuestras frustraciones, porque seguimos siendo un país pobre, subdesarrollado, sumido en la pobreza, la corrupción, y la marginalidad, una espiral de decadencia que se viene dando desde hace por lo menos 50 años, sin que podamos salir a flote. El modelo kirchnerista parece estar agotado, pero la extrema derecha con el Estado ausente que propone Milei va a derivar –más tarde o más temprano- en un estallido social. Venimos de procesos inflacionarios que han pulverizado el poder adquisitivo de los salarios, y lo más preocupante es que los libertarios siguen sin dimensionar la magnitud de la crisis. Vamos Argentina, a ganar, pero que el árbol no nos impida ver el bosque. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

 

 

5 de julio de 2026

Salir de la melancolía

 

Domingo 5 de julio. Venía surfeando la ola de frío polar razonablemente bien, hasta que ayer no tuve mejor idea que salir unos minutos en bicicleta. El resultado: Me enfermé casi inmediatamente, de hecho, anoche no pude dormir, terminé hecho pedazos. Desde que comenzó el mes, o incluso unos días antes, las bajas temperaturas no nos han dado tregua, pero recién ahora empiezo a padecer las complicaciones de un invierno que promete ser más crudo que los anteriores. Creo que mañana me voy a quedar guardado y voy a salir solamente para finalizar con algunas cobranzas que me quedaron pendientes por hacer. La verdad es que no tengo ganas de pensar en nada, porque sé que si le doy lugar a los pensamientos recurrentes, voy a pasarlo peor todavía. Mientras tanto, sigo trabajando desde mi casa, la labor periodística no se ha visto afectada hasta el momento, y hasta el día de hoy continúa siendo mi principal fuente de ingresos. Soy consciente de que estoy escribiendo menos en el blog respecto de años anteriores, pero quizás antes tenía más cosas para decir. En cambio, hoy por hoy, siento que todo lo que me pueda suceder ya me ha pasado antes, con lo cual no hay ningún atisbo de novedad.


En fin, más allá de estas consideraciones, creo que en el último tiempo he logrado más de lo que imaginaba en un principio. Cada vez que siento flaquear mis esfuerzos, vuelvo a leer lo que escribí a comienzos de 2026, y esa declaración de principios me brinda motivación para no fallarme a mí mismo. La vida cotidiana carece de experiencias memorables, por lo general consiste de algunas situaciones aisladas que nos otorgan satisfacción, y a esta altura, ya deberíamos aceptar que seguirá siendo así. No obstante, hay algunos proyectos que pueden llegar a concretarse. Es mejor no decir nada por ahora, pero sólo diré que mi gran meta es alcanzar una mayor independencia, y para lograrlo es necesarios dar pasos firmes y decididos. Muchos de mis contemporáneos ya viven solos o alquilan alguna casa, y yo sigo haciendo números para ver cuál opción está más cerca de mi presupuesto. Puede sonar un poco desalentador, pero lo cierto es que antes de quemar las naves, hay que achicar gastos, de lo contrario siempre va a haber un déficit que nos impedirá acercarnos a aspiraciones más elevadas. Como le sucede a la mayoría, a veces no sé si estoy yendo por el camino correcto, pero es mucho peor quedarse en la cama sin hacer nada, esperando que alguien nos toque la puerta para darnos una noticia que nos saque de la abulia.


Como les comentaba en los primeros párrafos, mi salud ya no es la misma de cuando tenía 20 años, y es lógico suponer que con el envejecimiento uno está más expuesto a los achaques. No sirve de nada tratar de determinar si uno sigue siendo viejo o joven. Obviamente, sé que ya dejé atrás la adolescencia y buena parte de mi juventud, eso lo tengo en claro, y por esa razón tengo la convicción de que no me queda mucho tiempo. No puedo resignar ni un día porque seguramente cuando la vejez me alcance, me voy a arrepentir de no haber vivido con plenitud, disfrutando cada momento con mis seres queridos y con la gente que realmente me importa. 


Todavía no he tenido que lamentar ninguna pérdida importante en mi familia, y -si vamos al caso- no tiene sentido teorizar al respecto, porque cuando realmente suceda, será un mazazo muy duro de sobrellevar. Por mucho que pienses que estás preparado, la realidad te supera por completo, te golpea donde más duele, te arrebata a las personas con las que imaginaste ideas y proyectos, y te devuelve a un sitial de máxima vulnerabilidad. Sí, esa es la palabra clave: Cada vez nos sentimos más vulnerables, más indefensos, más solos. Crecimos construyendo un proyecto de vida que se torna débil en los cimientos, esos mismos cimientos que creíamos sólidos e inalterables. Por eso perdemos el entusiasmo y nos dejamos ganar por la depresión. 


Nada ocurre porque sí, siempre hay algún motivo para que los hechos se vayan dando de una determinada forma, excepto ante la pérdida física de nuestros amigos y familiares. Vamos por la vida creyendo que tenemos la sartén por el mango, y de un momento a otro, todo se derrumba. La salud mental se deteriora, los tratamientos duran meses, años, décadas, y nada parece mejorar tragando pastillas. No sabemos cuánto tiempo vamos a estar en este mundo, y ni siquiera las religiones nos otorgan un consuelo, por eso la Fe va perdiendo adeptos, aunque en el fondo a todos nos gustaría que existiera una doctrina que nos brinde confianza en un futuro mejor. La mayoría de las enfermedades son psicosomáticas: Te afectan el cerebro y después tu físico, vos no te das cuenta porque ni siquiera tenés ganas de verte al espejo, pero a ojos de los demás te convertís en una ruina. Más de una vez he visto personas otrora felices, que están desaliñadas, se les caen los dientes, el pelo, y ya ni les importa la mirada del otro, ni cómo los demás las puedan ver. Son víctimas de la depresión, han caído en un pozo del cual cuesta mucho salir, puedo afirmarlo porque alguna vez me ha pasado y me sentí con mucho miedo al encontrarme sin proyectos, ni deseos, ni motivación. Pese a todas las dificultades, los duelos, el desamor, la soledad, y los prejuicios que aún existen sobre la salud mental, la vida vale la pena. Siempre es mejor luchar por alcanzar las utopías antes que estar muerto y enterrado. Y siempre se está a tiempo de forjar vínculos duraderos, inclusive en esta época dominada por el auge de la virtualidad, la Inteligencia Artificial, y la falta de incentivos que premien y valoren el esfuerzo por lograr la superación personal. Cuando el hombre cree que todo está perdido, aparece un instinto de supervivencia que constituye la fuerza más primitiva y primigenia de los humanos, pero que resulta útil para no rendirse y salir del atolladero. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

30 de junio de 2026

Es momento de barajar y dar de nuevo

 

Fin de mes en la ciudad. Más allá de lo que indica el almanaque, un indicio evidente del último tramo de este ciclo puede advertirse en cualquier comercio donde uno haga sus compras habituales. Creo que voy a lanzar alguna promoción para ver si puedo sumar anunciantes a mi diario digital. La idea es contar con clientes estables, que conozcan cómo funciona la publicidad, y digo esto porque a veces, es común escuchar reclamos del tipo “no me llamó nadie”. Que tus ventas no se hayan incrementado o que no te hayan llamado por tus servicios no significa que la publicidad no funcione. Hay que darle tiempo, como mínimo tres meses, hasta que la gente comience a asociar tu nombre al de tu negocio. Como mencioné alguna vez, no sirve de mucho sostener una pauta con un anunciante que ni siquiera está convencido de lo que está haciendo. Prefiero cobrar tarifas económicas, pero que me permitan asegurarme una continuidad a mediano o largo plazo. 


Hace rato que vengo percibiendo una caída en las ventas, la cual afecta a casi todos los rubros, y mi caso no es la excepción. Por eso es importante tener en claro cuánta plata cobrás todos los meses y qué excedente te queda disponible luego de pagar todos los gastos fijos. Por ejemplo, si vivís solo, la prioridad es pagar el alquiler, los servicios, los impuestos, y la comida. Una vez que pudiste separar el dinero para esos menesteres, no es extraño que te sobren apenas unas monedas para tirar durante todo el mes. Si tenés la mala suerte de enfermarte, vas a tener que gastar en medicamentos, que no son nada baratos, por lo cual esa pequeña reserva que uno posee ante cualquier imprevisto se verá reducida a su mínima expresión.


Cuando pasás la primera quincena, se comienza a complicar el asunto, porque ya cobraste todo lo que te correspondía y no queda otra alternativa que arreglarse con eso para tirar lo que resta del mes. Al final, yo no sé si antes la plata rendía más, probablemente sea una percepción errónea, lo que sí puedo decir es que hace 10 o 15 años había un mayor consumo, pese a que teníamos índices de inflación bastante elevados. Por ese motivo, aunque hoy la inflación mensual es de un dígito y el riesgo país está por debajo de los 500 puntos, no hay una recuperación en el salario real que se vuelque en el comercio minorista. Con sueldos que raras veces superan el millón de pesos, y con jubilaciones de hambre, cualquier persona sabe que no están dadas la condiciones para llenar el changuito. Todo esto hace que nos tengamos que resignar a vivir al día, comprando lo justo y necesario, y a veces ni siquiera nos alcanza para ese objetivo. Está claro que el costo del ajuste no lo pagan todos por igual, y el impacto se siente con mayor magnitud en la clase media/baja. En los primeros años del kirchnerismo (2005 o 2006, por citar un ejemplo) hubo una recuperación de la economía que también alcanzó a los sectores más postergados, pero no se pudo sostener por mucho tiempo. Hoy lo que necesitamos es un Estado presente que brinde contención a los argentinos, porque la matriz ideológica de los libertarios que nos gobiernan va en el sentido opuesto. Ya estamos viendo las consecuencias de la desregulación de la economía, con una apertura indiscriminada de las importaciones que está destruyendo la industria nacional. Contratos basura para los trabajadores y despidos express. Una cobertura precaria e insuficiente para las personas con discapacidad.


A pesar de este contexto desalentador, podemos afirmar que detrás de una crisis nace una oportunidad. Hasta no hace mucho tiempo, yo creía que me había consolidado como referente de un medio de comunicación, pero todo parece indicar que voy a tener que seguirla remando. Nunca fue mi intención dormirme en los laureles, de hecho, todos los días pienso en reinventarme para ofrecer a los lectores información relevante de Lobos y la zona. Mi única aspiración era poder capitalizar la trayectoria que uno fue forjando a lo largo de más de dos décadas en el periodismo. Sin embargo, este escenario poco promisorio que estamos atravesando me obliga a tomar las riendas y asumir un rol protagónico para enfrentar una realidad que, si no tenemos una estrategia clara, nos va a pasar por encima sin miramientos. No es momento para débiles o pusilánimes, hay que repartir los naipes y volver a jugar otra vez. Siempre mantuve un perfil bajo, e hice mi laburo sin alardes ni estridencias. Pero las circunstancias actuales requieren de una toma de posición que se imponga por sobre lo ya conocido. Es necesario ocupar un rol que nos permita apostar por un periodismo de calidad, teniendo en cuenta que la IA y las fake news de las redes sociales se erigen como las principales amenazas de la información veraz y confiable. Creo que, si no tomamos acciones concretas, nos vamos a quedar a mitad de camino. Por otra parte, si la gente renueva su confianza en los portales de noticias, buena parte del trabajo ya estará logrado. En esta coyuntura tan compleja para la prensa independiente, debemos responder a esta realidad que nos interpela todos los días con una propuesta superadora. Esto significa que habrá que convivir con las nuevas tendencias, pero sin descuidar un ápice en el tratamiento de la información, para que mantenga la rigurosidad y calidad que los lectores demanda. Vamos avanzando en esa dirección, luego les comentaré los resultados. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

18 de junio de 2026

Delivery de paciencia para afrontar la segunda quincena

 

Ya estamos cómodamente instalados en la segunda quincena de junio. Hace varios días que no escribía nada por aquí, de hecho, ni siquiera lo hice para fechas que son importantes para mí, como el Día del Periodista, o mi cumpleaños. En realidad, lo que trato de evitar es ser reiterativo o redundante, aunque pensándolo bien, lo más acertado sería renunciar a cualquier pretensión de originalidad, y aceptar que nos vamos repitiendo casi sin darnos cuenta.


Este año está atravesado por lo que representa el Mundial: El martes fue el esperado debut de la Selección, con un resultado categórico, y todos queremos que el equipo se vaya consolidando durante el desarrollo de la Copa del Mundo para seguir en carrera. No hay mucho que agregar, llegó la hora de la verdad y sólo resta esperar a los próximos rivales para ver si estamos en condiciones de pelear en lo más alto. La verdad es que un partido que comenzaba a las 22 hs, en un día de semana, era un poco incómodo para hacerse un hueco y resignar algunas horas de descanso frente al televisor, pero más allá de eso, pude ver los tres goles antes de buscar refugio en las sábanas. Bueno, en ese sentido, recuerdo que fue mucho más complicado seguir los partidos del Mundial de Corea/Japón, ese olvidable certamen que nos hizo permanecer desvelados de madrugada para presenciar la rápida eliminación del equipo en fase de grupos.


En la Argentina, todos sabemos que un Mundial representa la oportunidad perfecta para ocultar escándalos y negociados, pero el fútbol nos brinda satisfacciones que los grandes actores de la política difícilmente puedan equiparar. Hace unos días fue noticia el riesgo país, que alcanzó su valor más bajo en ocho años. Más allá de que sea cierto, para el bolsillo del asalariado ese indicador no significa ningún paliativo. La economía doméstica no repunta, la caída del consumo no encuentra piso, y los sueldos son demasiado bajos como para pensar en satisfacer el ego dándose un pequeño gusto. Las expectativas del común de la gente no son alentadoras en el corto plazo, las tarifas del transporte público suben casi todos los meses, y si necesitás del bondi o del tren para ir a laburar, todo ese combo representa un gasto fijo que hay que absorber recortando otros menos acuciantes. En ese contexto, yo no creo que podamos salir del atolladero en el corto plazo. Sin embargo, yo creo que la gente es más consciente de antes respecto al intento de generar una cortina de humo con la Scaloneta. De todos modos, una vez que finalice su participación, todo seguirá como antes. A título personal, estoy tratando de despojarme de preocupaciones superfluas o innecesarias para poder lograr una visión distinta de lo que me toca afrontar día a día.


Siempre sostuve que el principal capital que tenemos consiste en mantener la calma y la paz interior, que a menudo se ve amenazada por la intromisión de diversos factores externos que no sabemos bien cómo manejar. Pero si vos dejás que todo eso aparezca y te complique, vas a estar constantemente alterado, relegando a un segundo plano esos momentos de felicidad que no abundan, y que también te sorprenden cuando menos los esperás. Por supuesto, todos tenemos dificultades y problemas, el tema está en pensar qué hacés con eso, cómo se puede sostener una estructura a partir de cimientos que nunca suelen ser demasiado sólidos. Por ese motivo, a veces es útil hacer una pausa, bajarnos del caballo, y volver a pensar qué es lo que queremos conseguir. Si no tenemos un propósito o una razón que nos motive a vivir, todo lo demás se hará más cuesta arriba. Ese proceso de autoindagación requiere de un análisis honesto, porque sería una tontería engañarse a uno mismo adoptando una imagen que no le pertenece. Cuanto más certero sea el diagnóstico, más claro será nuestro propósito. Por ejemplo, yo este año acabo de cumplir 47, y no me queda otra opción que asumir que estoy finalizando una etapa, lo cual implica dejar atrás la juventud para dar paso a una instancia en la cual uno espera cosechar lo que ha sembrado durante tantos años. 


Obviamente, cuando te acercás a los 50 comprendés el tiempo no te sobra, y que aquellas cosas que te otorgaban envión y motivación ya no existen más. La vida está llena de vericuetos y vueltas de tuerca, y eso significa que nuestras expectativas se van renovando y adaptando a nuestra versión más reciente.  Y en ese sentido, si no logramos parar la pelota y recuperar la calma, no vamos a poder adoptar decisiones acertadas.


Cuando dejás que la ansiedad se apodere de tu ser, estás priorizando a la emoción por encima de la razón. No se trata de vivir sin emociones, sino de aprender a equilibrar ese plato de la balanza con un componente racional que te permita ser más consciente de tu realidad. Al cabo de un tiempo, uno se da cuenta de que la mayoría de las preocupaciones e inquietudes no son relevantes, y si tuviste que lamentar la pérdida de un ser querido, vas a comprender que la vanidad y la superficialidad son espejismos de la conciencia que te han mantenido ocupados sin ningún fundamento. Para quienes han leído otras notas del blog, cuando yo mencioné las ventajas de llevar “equipaje liviano”, me refería principalmente a no estar atado a nada, a aprender que estamos de paso, y que el momento para disfrutar del viaje es aquí y ahora. Te podés lamentar de no haber hecho algo que te quedó pendiente, pero eso no quiere decir que el tiempo que todavía te queda transcurrirá al pedo. El dinero no compra la felicidad, pero no padecer deudas ni privaciones hace que te saques un problema de encima, y te otorga la posibilidad de concentrarte en otros objetivos. Esa es, para mí, la única función verdadera de la guita en una sociedad capitalista. Es comprensible que la mayoría de la gente que tiene cuentas por pagar no pueda pensar en otra cosa, ya que llegar a fin de mes se ha convertido en una odisea para los sectores más postergados. A nadie le agrada ir acumulando deudas que luego se vuelve una carga muy pesada para el bolsillo cotidiano. Por eso, creo que es un buen momento para valorar lo que tenemos y aprender que seguir quejándose por boludeces es una afrenta al sentido común. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

5 de junio de 2026

No te olvides de vivir

 Primeros días de junio en la ciudad, sin mayores novedades en la superficie. Este mes es mi cumpleaños, y pienso que para la mayoría de nosotros representa una fecha que nos incita a reflexionar. Es una ocasión propicia para poner en valor todo lo que hemos podido lograr a lo largo de un año, lo cual seguramente tendrá una extensión superior a lo que imaginamos. Este ejercicio revisionista cobra sentido cuando aprendemos a emplear todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance para salir del estancamiento. Cada vez estoy más cerca de los 50, y debo decir que nunca creí que iba a llegar a esta edad. Por otra parte, es importante contar con una rutina que nos permita ordenar nuestros hábitos cada día. Cuando hablamos de rutina, hay que reconocer que es un término que no tiene buena prensa o reputación, pero que es necesario incorporar como una manera de lograr que cada jornada nos rinda más.


Hacer periodismo en una época en la cual el hábito de la lectura pierde terreno ante la virtualidad implica una adaptación hacia nuevas plataformas que van marcando tendencia, y que priorizan un componente audiovisual por encima de la palabra escrita. A decir verdad, la gente sigue leyendo, sólo que ahora lo hace desde la pantalla del celular, un formato que exige textos breves y que vayan directo al grano, sin grandes prolegómenos. Ser parte de esa transición me posiciona en un lugar distinto, porque desde que lancé el portal de noticias, pensé en concebirlo como un formato accesible para los dispositivos móviles. Pero hay que aceptar que, hoy por hoy, las redes sociales constituyen la principal fuente por la cual el público se informa, cuando antes era un mero complemento. Volviendo a lo que mencionaba al comienzo, cumplir años es mucho más que un festejo compartido con familiares y amigos, sobre todo cuando estás transitando la adultez. Básicamente, aparecen otros factores de peso como para inclinar la balanza en otra dirección. Lo único que pedimos es que los años que nos quedan por vivir sean con salud, sin achaques, y en pleno uso de nuestras facultades mentales. No es casualidad que cada vez más gente elija conectarse con el yoga, la meditación o el mindfullness. La idea es encontrar soluciones no farmacológicas que permitan alcanzar el bienestar. Probablemente, cuando tenía 20 o 23 años, no pensaba en nada de eso, pero es lógico aceptar que vamos cambiando nuestras prioridades e intereses. Lograr la estabilidad emocional, a mi modo de ver, es una de las aspiraciones que se posiciona como la más valorada en lo cotidiano. Hace poco, mencionaba en otra nota que muy pocas cosas son realmente importantes a medida que vamos desandando el camino. Los afectos, las relaciones humanas, ocupan un lugar preponderante como un recurso que propone un espacio para el desarrollo personal, contribuyendo a salir de la alienación y el aislamiento. A veces, me da la impresión de que andamos muy apurados y ansiosos: Nos vemos superados y desbordados por situaciones que no revisten verdadera relevancia, y una de las posibles causas tiene que ver con que no podemos establecer un equilibrio, como si fuéramos una hoja que se balancea por el capricho del viento. 


Yo descubrí que, para sentirme mejor, debía dejar de quejarme por lo que no me salía como yo esperaba y poner en valor todo lo que he conseguido. Y con respecto a mi profesión, me propongo seguir adelante en la búsqueda de ser una caja de resonancia de lo que acontece en la comunidad. Cuando sos un adolescente, tenemos la impresión de que el tiempo no se agota nunca, y que siempre se puede posponer o postergar una decisión. En resumen, esto pasa porque creemos que es un recurso infinito e inagotable. En cambio, al llegar a cierta edad, comprendemos que ya no nos queda margen para continuar dilatando decisiones. Cada día que dejamos pasar sin haber hecho algo por nosotros mismos, es tiempo que en algún momento vamos a lamentar por haberlo perdido. Por ese motivo, hoy más que nunca, es importante darnos un lugar para el disfrute, incluso dentro de nuestro trabajo. Haber laburado a conciencia para alcanzar un determinado propósito nos otorga la satisfacción de saber que nos esforzamos para poder verlo concretado. Ahora que estoy cerca de mi medio siglo de existencia, aprendí que todo lo que pueda conseguir es fruto de la voluntad y el empeño que yo ponga para lograrlo. Seguramente, a muchos de los que están leyendo estas líneas les sucederá lo mismo. Hemos atravesado pérdidas, duelos, desamores, frustraciones, y luego de haber sido testigos de ese proceso, podemos ver que lo único perdurable es aquello que se construye desde lo cotidiano. 


En definitiva, la vida es como una novela, con un comienzo y un final, sólo que no podemos adelantar páginas si la lectura se torna aburrida, porque transcurre en tiempo real. Resta por saber si ya está todo escrito o si tiene la estructura de esos libros destinados al público juvenil, al estilo de “Elige tu propia aventura”, con lo cual queda flotando la hipótesis de que existen varios caminos para que el lector vaya conduciendo su destino por encima de lo que, en apariencia, ya no admite ningún tipo de duda o indecisión. Sea como fuere, creo que es momento de jugársela, de apostar las fichas que nos quedan, de asumir riesgos, porque de lo contrario seguiremos creyendo que lo cómodo y previsible nos otorga confianza y seguridad, cuando en realidad es el síntoma de una forma de vivir carente de vértigo y de grandes conquistas. "Me olvidé de vivir", como el título de aquella balada que inmortalizó Julio Iglesias en el imaginario popular. Nos estaremos viendo pronto. Punto final.

27 de mayo de 2026

Equipaje liviano

 

Mayo se me hizo más largo que lo habitual, no sé bien los motivos. Dentro de todo, estimo que podré llegar al final de este ciclo un poco más holgado económicamente, y en ese sentido cabe mencionar que pude cobrar una pauta anual de un cliente de esos que no abundan. Lo primero que hice fue cancelar varios gastos que son inherentes al mantenimiento de un diario digital, como el hosting, un servicio que también se renueva todos los años y que cada vez es más costoso, pero si yo decido continuar pagando, es porque sigo apostando a brindar información de calidad, es parte del compromiso que uno tiene con el proyecto periodístico que representa. Falta muy poco para que comience el Mundial, pero mi percepción es que no hay demasiada euforia, lo cual probablemente tenga que ver con que pocos creen que la Selección pueda consagrarse Campeón en dos Copas del Mundo consecutivas. Sea como fuere, cuando se aproxima el certamen, suele haber un repunte en las ventas de televisores. Si ya tenías en mente la idea de cambiar tus electrodomésticos, puede considerarse una buena opción. Más allá de cuál sea el seleccionado que levante el trofeo, es una buena oportunidad para ser testigos de resultados que desafían la lógica y los antecedentes de cada uno de los participantes. El fútbol, pese al VAR y a las nuevas tecnologías que repercuten en lo que sucede en el campo de juego, sigue siendo un deporte imprevisible, ya que un ignoto equipo africano puede imponerse frente a la opulencia y el estirpe de los europeos. Mientras tanto, lo que sí resulta evidente es que la venta de figuritas va viento en popa, es un pasatiempo propio del siglo pasado que resiste estoicamente en tiempos donde la virtualidad y la Inteligencia Artificial han calado hondo en cada aspecto de nuestras vidas. Claro que, para completar el álbum, se estima que será necesario desembolsar casi 2 millones de pesos. Sinceramente no recuerdo si en mi infancia tenía avidez por el coleccionismo de figuritas, pero siempre hubo estampas más difíciles de conseguir. En determinados casos, cuando llenabas el álbum podías canjearlo en el kiosco por algún premio que siempre tenía sabor a poco, teniendo en cuenta todo el esfuerzo y el dinero que eran necesarios para acceder a ese cometido.


A título personal, y retomando lo que manifestaba en el comienzo del posteo, creo que mi gran apuesta tiene que ver con recuperar la calma, y no permitir que la ansiedad o los impulsos tomen el control, porque ninguna decisión será la mejor si nace condicionada por esos factores. Hablaba del hábito de coleccionar, y siempre me pareció medio al pedo el frenesí acumulativo. Hasta hace unos años, yo compraba muchos CD’s, realmente me gustaba tener en formato físico a la música que fue marcando mi vida, pero hoy por hoy, creo que es mejor transitar nuestro paso por este mundo, con un equipaje liviano y sin estridencias, si al final de cuentas todos vamos a terminar en el mismo lugar, y las pertenencias que nos queden en este plano se las repartirán nuestros herederos. Si aprendemos a cultivar el desapego, pienso que todo nos resultará más fácil. ¿Cuántas canciones almacenan los servicios de streaming como Spotify? ¿Alguien recuerda qué pasó con los reproductores de MP3 que todos usábamos hace 20 años? Bueno, la única certeza que tenemos, es que la música sigue ocupando un lugar fundamental en lo cotidiano, y ese es el secreto del éxito de radios como Aspen o Blue, con muy pocos programas fijos, y escasa intervención de los locutores. Me pasa cuando voy a algún bar a tomar un café: El dueño decidió que era más fácil sintonizar una de esas emisoras con repertorio "Adult Contemporary" y no complicarse la paciencia. Y si hablamos de paciencia, tengo la convicción de que constituye una de las principales virtudes que podemos llegar a conseguir. Como mencionaba en otra nota, hay que domesticar al tigre, comprender que debemos respetar ciertos plazos o procesos para llegar hacia donde queremos ir.


Tenemos la tendencia a vivir demasiado apresurados, y no comprendemos que los días se nos escapan como arena entre los dedos. La única forma que tenemos para ejercitar la conciencia plena es entendiendo que nada se logra de un día para el otro, por lo cual todavía estamos a tiempo de volver a lo esencial. Pocas cosas son realmente importantes como para que aceptemos  negociar nuestro derecho a ser felices. Por supuesto, todos tenemos que laburar y pagar las cuentas para que no nos corten la luz o el gas, pero si contamos con los recursos para hacerlo, debería dejar de ser un motivo de preocupación. La Argentina está atravesando por una etapa que profundas transformaciones, que a mi criterio no son alentadoras, pero si el año que viene asume alguien de otra fuerza política, quizás podamos recuperar la senda que nunca debimos haber perdido. Y hasta que ello no ocurra, habrá que reflexionar sobre lo que nos bloquea, nos inmoviliza, y nos impide avanzar, para no tropezar dos veces con la misma piedra. Nos estamos  viendo pronto. Punto final.

17 de mayo de 2026

Qué hacer cuando la necesidad de adaptarse nos lleva a cometer errores no forzados

 

Desde hace aproximadamente dos años, estoy escribiendo menos en el blog, no sé si se debe a alguna razón en particular o si simplemente se dio así. Pero lo cierto es que ya perdió mi interés comentar sobre banalidades o hechos cotidianos que no aportan sustento a lo que pretendo expresar. Por supuesto, esperar a que suceda algo trascendental que nos marque un quiebre también sería un error.


Lo que más me preocupa en este momento es ir construyendo un futuro a corto y mediano plazo, y creo que transitar por ese proceso constituye una buena razón para continuar. Estamos atravesando un contexto difícil, con mucha gente que no llega a fin de mes, una caída notable en el consumo, y una gran polarización en el espectro político, como si ya no hubiera lugar para los moderados y todo lo que marca tendencia fuera blanco o negro. El ajuste perpetrado a las arcas del Estado en la gestión de Milei afecta a los sectores más vulnerables, algo de eso ya se vislumbraba desde la aprobación de la Ley Bases. Conociendo lo que ha sido la manipulación histórica de las estadísticas en este país, cualquiera podría inferir que la pobreza y la indigencia han escalado a niveles muy superiores a los informados oficialmente por el INDEC. Aquellos que todavía tienen acceso al crédito se endeudan para cubrir gastos de la canasta básica. Los comedores o merenderos no dan abasto para asistir a la gente que ha perdido su empleo y que no tiene los recursos mínimos para su subsistencia. A título personal, esta es la primera crisis que me golpea de cerca, porque cuando sucedió la debacle de 2001 todavía estaba en un limbo y tenía otra perspectiva que contribuyó a mitigar el impacto. Es irónico que Milei insista en afirmar que “no hay plata”, cuando los diputados, senadores y ministros cobran sueldos abultados, por lo cual no hace falta ser un gurú de la política doméstica para comprobar que la casta goza de buena salud. Podemos pensar en el esfuerzo que le cuesta a un asalariado promedio ganar 10.000 o 20.000 pesos, y cómo ese dinero se evapora comprando dos boludeces en el supermercado. Por otra parte, el transporte público, los combustibles y los peajes siguen subiendo. Es casi un lujo viajar a Buenos Aires en combi, cuando hace 20 años una familia podía afrontar el costo de un paseo por los shoppings o por los bosques de Palermo sin las privaciones que hoy se han vuelto una desagradable costumbre. 


Como suele decirse, antes había plata para gastar, el consumo había alcanzado un pico sostenido, sobre todo en los primeros años del kirchnerismo, antes de que la inflación comenzara a erosionar el poder adquisitivo. Mientras tanto, tener un trabajo en blanco se convirtió en un privilegio más que en un derecho. El sistema previsional está colapsado al igual que el PAMI, y los futuros jubilados se encontrarán con un panorama aún más desolador. Los recortes en la cobertura de los medicamentos, golpean a una franja etaria que suele enfermarse con más frecuencia que la población en actividad. Sea como fuere, tampoco podemos caer en la mediocridad de culpar al gobierno de turno por cada cosa que no nos sale bien, eso es harina de otro costal, como suele decirse. De hecho, yo creo que Milei va a ser reelecto. Más allá de que está en las antípodas de mi pensamiento, es una estimación que tengo porque la mayoría de la gente está convencida de que antes estábamos peor. Para ser francos, como mencioné antes, el ajuste salvaje de los libertarios me sorprende en un momento en el cual yo pensé que podía expandirme y seguir apostando al trabajo que tantas satisfacciones me ha dado. Es verdad que he pasado por tragos amargos, pero los buenos momentos lo compensar con creces. Cómo ocurre con cualquiera de ustedes, no me queda otra que aceptar lo que me toca y seguir adelante. Es decir, no quiero trasladar mis frustraciones hacia una determinada gestión de gobierno. Por el contrario, lo único que puedo hacer es administrar mejor mis ingresos para no tener que llegar a cada mes con la lengua afuera. Y aunque hablar de un ahorro suena a una utopía,cualquier gasto imprevisto se convierte en un dolor de cabeza si no contás con un mínimo excedente que te permita salir del paso con mayor comodidad.


En este mes se produjo un cambio con los anunciantes, lo cual hizo que tuviera que modificar varios banners publicitarios de mi diario digital. Todo eso lo hace un diseñador, por lo cual tiene un costo, que se puede amortizar con la plata que ingresa en concepto de publicidad. Para las grandes empresas, los valores que estoy manejando no representan una erogación significativa, pero cuando cobro todos los meses, lo hago tanto con el almacén, el kiosco, el remisera, o a quien fuere. Curiosamente, los clientes más fieles suelen ser los que menos pagan, pero esa perdurabilidad hace que uno sea más cauteloso al momento de aplicar un aumento. Yo confío en que, a pesar del contexto adverso, pueda seguir dándole volumen a los sueños e ilusiones que todos compartimos en los primeros minutos de 2026. Mientras tanto, por lo menos vamos a tener el escapismo del Mundial. Falta menos de un mes para que arranque una nueva Copa del Mundo, y aunque no le cambiará la vida a nadie, es la única oportunidad que tenemos cada 4 años para poder ver fútbol de calidad por TV. Los pibes que coleccionan figuritas no dejan de ser un fenómeno digno de análisis, ya que le aportan una mística y colorido a un hobby que uno ya creía completamente sepultado por la virtualidad y el auge de la IA. Nos estamos viendo pronto, con más novedades para este boletín, en un otoño que en este rincón del mundo siempre se vive de una forma muy particular. Punto final, hasta que el destino nos vuelva a encontrar en el laberinto de los algortimos.

5 de mayo de 2026

Palabras cruzadas

 

Martes 5 de mayo. Llegó el frío a la ciudad. Hace tiempo que no escribía algo en este espacio, pero pienso que quizás no tenía mucho para decir, y era necesario bajar un cambio para aprender a mirar las cosas desde otra perspectiva. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo, ya estamos cerca de mitad de año, y hemos dejado atrás varios capítulos de 2026 casi sin darnos cuenta. Lo más importante es no perder de vista aquello que nos hace sentirnos plenos, y obviamente, cada uno tendrá diferentes percepciones de cómo alcanzar el bienestar. En mi caso, dar una caminata de una hora diaria o hacer una entrevista para mi diario digital representan una forma de conectar con aquello que me da satisfacción, y a decir verdad, disfrutar de mi trabajo es una gran ventaja si tenemos en cuenta que la mayor carga horaria está destinada a las obligaciones laborales.


El fin de semana comencé las cobranzas a mis clientes, y estimo que terminaré a mitad de semana. Si bien en los primeros días uno parece contar con bastante dinero, lo cierto es que se trata de una percepción engañosa si entendemos que con lo recaudado hay que tirar todo el mes. A veces no queda otra alternativa que actualizar las tarifas, sobre todo si no alcanzan para cubrir los gastos básicos. Para comprar un kilo de carne, por citar un caso, se necesita un mínimo de 20.000 pesos. Eso implica hacer una erogación que conspira contra cualquier presupuesto mesurado que uno intente proyectar. No obstante, como dato positivo puedo afirmar últimamente logré llegar a fin de mes con más tranquilidad, sin deudas, y manejándome con el dinero que tengo disponible. A esta altura, habiendo dedicado más de 20 años a esta profesión, una de las prioridades es alcanzar una estabilidad que me permita consolidarme. Tal vez no tenga las ganas ni el empuje de aquellos primeros años, pero gané en experiencia, y ese es el mejor legado que puedo capitalizar. Como le sucede a la mayoría, he pasado por etapas de mayor prosperidad que otras, pero la diferencia es que antes no tenía bien en claro en qué dirección avanzar. Por ejemplo, al cabo de un tiempo, uno ya puede conocer qué tipo de noticias tienen más alcance e interés en los lectores. Es un ejercicio útil que permite concentrar los esfuerzos para brindar una cobertura más amplia y detallada. Claro que a veces hay fallas en ese cálculo, pero nunca está de más contar con una tendencia, es lo mismo que le pasará a cualquier comerciante que sabe cuáles son los productos más vendidos de su mercadería.


Todo lo que podamos hacer tiene fecha de vencimiento, lo único perdurable son los sueños y las ilusiones. Porque si no mantenemos viva la llama, seguir adelante carecería de sentido, y no hay nada peor que andar boyando como bola sin manija. Es necesario dotar a nuestras acciones de un combustible que nos impulse a levantarnos todos los días y salir a la calle sin pensarlo dos veces. Y mientras tanto, hasta que logremos sostener y apuntalar lo conseguido, hay que aceptar que la vida nos presenta dificultades y desafíos constantes, por lo tanto, no siempre vamos a poder rendir al 100 %. Yo no pienso igual que hace diez o quince años, mis prioridades cambiaron, y me parece natural que podamos darnos la oportunidad de analizar con otra mirada el tiempo que nos queda, que seamos conscientes de las discusiones y peleas estériles, de todo aquello que nos quita la voluntad y nos aleja de lo esencial. Son muy pocas las cosas que merecen realmente la pena, todo lo demás son prejuicios limitantes que sólo persisten por la vanidad y el egoísmo, que constituyen los principales escollos para emprender un nuevo camino. Me parece que lo más importante es poder reconocer si algo no nos está dando el resultado que esperábamos, y tratar de descubrir las causas que nos permitan encarar otro rumbo. Es una premisa válida, tanto para el ámbito laboral como para los momentos de ocio, pero de lo que estoy seguro, es que cuando tenés en claro los objetivos, el resto se vuelve mucho más fácil de concretar. De manera que para lo sucesivo, lo que nos salva del desgano y del desaliento es contar con la tranquilidad del deber cumplido. De esta forma, cuando lleguemos a los últimos días del año, no volveremos a sentir la desazón de no haber podido darle vida a lo que nos propusimos lograr. Por suerte, mi programa de TV sigue teniendo buena audiencia, y con respecto al portal digital, hay anunciantes interesados en promocionar sus productos y servicios. Mientras haya un público que valore el contenido de ambos emprendimientos, confío en que la gente continuará dándole el respaldo que siempre quise tener. De eso se trata, ni más ni menos que construir un espacio para favorecer la comunicación desde un punto de vista asertivo, con firmeza y convicción. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

22 de abril de 2026

Los cambios que estamos viendo son un signo de los tiempos

 

Miércoles en la ciudad. Luego de varios días de clima inestable, hoy el cielo se despejó y asomó el sol, aunque ya dejamos atrás las jornadas cálidas y estamos vivenciando registros típicos del otoño. Creo que lo más importante que podemos tener cada mañana al levantarnos de la cama es una razón para continuar, un motivo para seguir adelante y una mirada optimista encarar la vida desde otra perspectiva. Durante el tiempo que no escribí en este blog me propuse indagar sobre esta cuestión, pero aprendí que probablemente lo más provechoso sea dejar de buscarle vueltas al asunto y pasar a la acción. Mantener una rutina es útil para ordenarnos cada día, y creo que todo lo que tenga que ver con eso tiene una connotación negativa que es inmerecida. La educación financiera, por ejemplo, forma parte de ese orden, e implica llevar una contabilidad sencilla que nos permita saber cuánta plata ganamos por mes, qué gastos fijos tenemos, y cómo podemos ahorrar aunque sea un 10 % del total. Por supuesto, todos sabemos que el contexto actual no es favorable como para hacer una gran planificación, pero es necesario poner los números sobre la mesa. En mi caso, me puse más metódico en ese sentido, anotando en un cuaderno todo lo que cobro en concepto de publicidad, y en otra hoja, los egresos, que surgen de los gastos fijos de cada mes. Todo lo que no sea de primera necesidad, es susceptible de ser modificado. Como ustedes recordarán, en los últimos años he sido crítico de Milei y de los libertarios en general, pero por mucho que me queje, es algo que me excede y que no va a cambiar en el corto plazo. No tengo presente la última vez que tuviera la percepción de que estábamos bien. En honor a la coherencia, algunos datos de la economía parecen ajustarse a la normalidad, pero el problema es que esa supuesta recuperación no llega a los bolsillos de la clase media, o media/baja. La retracción en el consumo doméstico se da porque la gente que puede hacerlo, compra directamente por Mercado Libre, una plataforma cada vez más popular, y que sirve también como formadora de precios. Cualquiera de nosotros ha escuchado alguna vez a un conocido decir: “Está más barato en Mercado Libre”. Todo lo que tiene que ver con ropa y calzado es más difícil, porque si bien hay una tabla de talles en cada producto, muchas veces no se ajustan a la realidad, y el proceso de devolución es un tanto engorroso. Tanto en ML como en Shein o Temu, hay una gran variedad, y una buena opción para orientarse son los comentarios y opiniones que dejan los usuarios que ya han efectuado una compra online. En mi caso, depende del volumen de cada transacción. Los alimentos los compro en comercios de cercanía, si bien hay gente que prefiere otros canales de venta, pero quizás para otros artículos, como herramientas, libros, o determinados repuestos, sea más conveniente hacer una búsqueda más detallada de la relación precio/calidad. Por eso, hay que desconfiar de precios excesivamente baratos, y si ese producto tiene un gasto de envío, lo más lógico sería sumar ese importe para llegar a la conclusión de si nos conviene realizar una compra por las aplicaciones de e-commerce. Mirá, hoy por hoy, hasta para sacar un turno médico tenés que hacerlo por WhatsApp, es decir, desde la virtualidad. Hace unos días llamé a un 0-800 para ver el estado de una tarjeta de débito que me deben entregar, y seguí las instrucciones de la grabación telefónica, que se reducen a “marque 1”, o “marque 2”, y así sucesivamente, sin que llegues al final pudiéndote contactar con un humano. Si te realizás algún estudio como una ecografía o diagnóstico por imágenes, te mandan un código QR donde supuestamente está todo, por lo cual vale decir que si lo perdés, cagaste, a menos que desde ese lugar conserven los archivos por un tiempo prudencial. Las empresas de servicios, como Camuzzi o Eden, avanzan cada vez más en el cierre de sus sucursales físicas. Todos los trámites se hacen desde la burbuja de la virtualidad. Es más, en un futuro no muy lejano, todos los peajes serán automáticos, con lo cual no habrá nadie en una cabina para que vos le entregues el dinero de la tarifa y recibir un mísero ticket como constancia.


Si comprás un celular nuevo, toda tu información permanece “en la nube”, en una cuenta de Google, y es un requisito ineludible contar con ella para recuperar tus datos y contactos. Hay personas que ni siquiera recuerdan su propio número, cuando antes era habitual tener una libretita donde anotábamos los números de nuestros familiares o amigos, a quienes llamábamos regularmente por un aparato fijo. No sé, quizás todo lo que ya pasó y quedó obsoleto nos provoca una nostalgia mal entendida, porque eso no quiere decir que antes haya sido mejor. Cabe contemplar esa posibilidad, como también la decadencia del soporte papel, que sobrevive en los libros y en algunos útiles escolares, pero con la ominosa sospecha de que tiene fecha de vencimiento. Todo se terminará en algún momento, porque los cambios se dan a una velocidad inusitada, que supera nuestra capacidad para incorporarlos y adaptarnos en consecuencia. Pensá que un teléfono a disco sobrevivió durante más de 40 años como la única forma de efectuar una comunicación de larga distancia, y en un lapso relativamente breve, fue reemplazado por aparatos inalámbricos, luego por el celular, el mail, y los servicios de mensajería. Tampoco hace falta que te acuerdes de los cumpleaños de tus amigos, porque Facebook hace ese trabajo por vos, debe ser una de las pocas cosas que existe de aquella red social, que ya muestra señales de agotamiento para ser sustituida por Instagram. Hoy parece ser que es más importante contar con “seguidores” que con un entorno de personas reales. Las historias, los reels, los estados de Whatsapp, y un cúmulo de nuevas herramientas nos van arrojando sin escalas hacia un terreno fangoso en el cual todavía no podemos hace pie, y que se conoce como progreso. Porque, seamos sinceros, todos queremos progresar, aunque si siquiera sepamos cómo hacerlo. ¿Adoptando nuevas tecnologías? ¿Tiene sentido aprender algo que quedará obsoleto en un abrir y cerrar de ojos? Todos los sociólogos coinciden en que el impacto de la pandemia fue de tal magnitud, que nos vimos forzados a avanzar hacia nuevas formas de comunicarnos. Fue el despegue definitivo de aplicaciones como Zoom, Meet, o Classroom. No había otra manera de que los docentes pudieran dar clases, hasta las sesiones de terapia se hacían por videollamada, y la realidad es que muchos de esos cambios se mantuvieron en la post-cuarentena. A mí me costó aceptarlo, pero no había demasiadas alternativas disponibles, si no te acostumbrabas, quedabas en el camino. Fue todo muy rápido, en menos de dos años se produjo una transición impresionante que dejó fuera de circulación a muchos objetos físicos y tangibles. Podríamos ponernos nostálgicos de que ya nadie escribe cartas, por ejemplo, pero no sé si tiene sentido. En la actualidad, la única correspondencia postal que se recibe son las cartas documento, y lo mejor que te puede pasar en la vida es no recibirlas nunca, ya que no abundan las buenas noticias que podés encontrar allí. La vuelta hacia lo analógico nos permite entender otros fenómenos más evidentes, como el revival de los discos de vinilo, o la lenta agonía de los diarios impresos. Todo lo que puedo decir es que, de no haber sido por una situación excepcional que comprometía la salud de millones de personas, esos cambios se hubieran producido más gradualmente. Lo que nos salva de esa sensación de desamparo es llegar a la conclusión de que las próximas generaciones estarán en condiciones de incorporar hábitos, usos y costumbres con una facilidad y pragmatismo que a nosotros se nos hizo cuesta arriba, pero que, en definitiva, es un signo de los tiempos. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

16 de abril de 2026

La hipocresía de la política doméstica pone en jaque el destino de los lobenses

 

Mitad de semana con algo de lluvia en la ciudad. Me pareció oportuno dejar pasar algunos días respecto de mi publicación anterior, ya que mi idea era dedicar ese tiempo a seguir avanzando en los objetivos propuestos. Para mí es importante aprovechar todos los recursos que estén a mi alcance para que cada encuentro con los lectores resulte una experiencia satisfactoria. En lugar de pretender culpar a los demás por nuestros problemas, es necesario emprender un camino hacia el autoconocimiento. Ello nos permitirá contar con estrategias y herramientas que nos lleven a prevenir nuestras reacciones más perjudiciales. 


Las noticias que provienen de los grandes medios no son alentadoras, pero todo me hace pensar que probablemente siempre ha sido así. Como mencionaba en una nota anterior, no hay que caer en la trampa de imaginar todo lo que nos mereceríamos tener o alcanzar. En la vida real, no hay una retribución equitativa en función con lo que creemos que nos corresponde. El aporte que yo puedo hacer consiste en seguir apostando a mi profesión, a aquello que aprendí, y dar lo mejor posible. Es un contexto desafiante para los que pertenecemos a otra generación, ya que no estamos acostumbrados a redactar de una forma distinta para captar la atención de un público cada vez más volátil. A mí también me pasa que ya no me despierta interés hojear un diario en papel. Toda la información impresa en esas páginas se refiere a hechos que ya fueron cubiertos por la radio, la televisión, y por supuesto Internet. Y lo que sucede en Lobos es que, durante la semana, no hay una actividad sostenida que nos permita inferir que la ciudad está atravesando por una etapa de desarrollo o crecimiento.


Lobos está huérfano de las grandes cadenas, sobre todo, a partir de que el local de Super Vea decidió cerrar sus puertas, en septiembre del año pasado. No es del todo cierto que tenía precios altos para la economía local. Así y todo, desde la apertura de la sucursal en 2006 el Vea atravesó sucesivas crisis y caída del consumo, que golpearon a todos los comercios de la zona. Por lo que yo recuerdo, la carne era de muy buena calidad, la mayoría de los productos en las góndolas eran de primeras marcas, y además se podía retirar efectivo en la línea de cajas. Pensemos por un momento en lo que está sucediendo en Cañuelas: Allí funciona un Mc Donald’s, y pronto van a abrir Rodizio y Café Martínez. Quizás se fue dando así porque se trata de una localidad cercana al AMBA, pero sea como fuere, las autoridades municipales deben bregar por la creación de puestos de trabajo en sus respectivas localidades. En Lobos no abundan las oportunidades para acceder a un empleo genuino y estable. Y esto no es nuevo, se viene dando en los últimos 15 o 20 años. Lo mismo podemos decir del agua contaminada por arsénico: No es un problema de ahora, ni que sea privativo de la actual gestión municipal. Durante los años en que Sobrero fue Intendente, que yo recuerde, no se avanzó en nada, ni tampoco se conoce alguna medida cautelar impulsada por los porteños devenidos en litigantes que llevan la voz cantante de los reclamos.


A nivel macro, en los albores del kirchnerismo el consumo estaba en un pico importante, daba la sensación de que había plata en la calle para gastar, y todavía no se hablaba de inflación, veníamos de una traumática salida de la Convertibilidad y de una época jaqueada por la ausencia de liderazgos. Por supuesto, esa supuesta prosperidad no duró mucho, porque el Estado fue creciendo de un modo incontrolable, en un infinito entramado de subsidios, trabas y regulaciones, los indicadores positivos se fueron estacando, y así (a modo de síntesis) llegamos a 2023, cuando asumió Milei. Pensar en que el Peluca podría ser presidente parecía una construcción propia de la ficción, pero así fue como se dieron las cosas. La protesta social se redujo considerablemente, el dólar se mantiene estable, y el riesgo país ya dejó de ser un tema cotidiano en los noticieros. En septiembre de 2025 se produjo una crisis que alcanzó una magnitud sorprendente en pocos días, tras la derrota electoral del oficialismo en las elecciones bonaerenses. El Gobierno salió desesperado a pedir el auxilio y el respaldo de EE.UU., y para los subsiguientes comicios de octubre, la racha negativa se revirtió. Meses antes se había eliminado el “cepo”, y pocos podían entrever que el impacto de esa decisión no arrojara consecuencias negativas en el corto plazo. Las últimas crisis nos dejan como lección que la volatilidad del mercado puede voltear a un gobierno en cuestión de unas pocas semanas. Para una mejor comprensión, es importante mencionar cómo los números de la económicos repercuten en la vida cotidiana. Las subas de los combustibles que se están dando desde que estalló el conflicto en Medio Oriente impactan directamente en el transporte público, en los fletes, y en la mayoría de los productos destinados el consumidor final. Alguien podrá decir que es poco lo que se puede hacer, pero yo no estoy tan seguro: Hay países vecinos como Chile o Uruguay que tienen economías mucho más estables que la nuestra, además de una mayor calidad a nivel institucional.


Empecé este posteo hablando de Lobos y me fui por las ramas, algo que me suele suceder, pero que en este caso tiene como objetivo analizar por qué no podemos superar este letargo crónico que nos condena a la falta de oportunidades y a la falta de incentivos para el crecimiento. No ha habido ninguna señal de avance respecto a la modificación de la Ordenanza de Zonificación. Esto significa que no hay voluntad política de los ediles del Concejo Deliberante. Cuando se renovaron las autoridades, el 10 de diciembre, hubo muchas promesas de vientos de cambio y renovación, pero más allá de las caras nuevas, el pescado sigue sin vender. Cualquier empresa que tenga la intención de radicarse acá necesita de reglas claras y previsibles. Por otra parte, ahora resulta que los mismos que se rasgan las vestiduras por el uso particular de autos oficiales no recuerdan lo que pasaba en los gobiernos anteriores, cuando era habitual que los funcionarios recorrieran miles de kilómetros en vehículos municipales sin ningún control. Como te digo una cosa, te digo la otra, porque si hay algo que todavía conservo es la memoria, y me fastidian la hipocresía y el doble discurso. Se quejan de Etcheverry, pero durante 12 años la gente le dio la espalda a la oposición y legitimó con su voto a los referentes locales de Juntos por el Cambio. Es decir que, desde el arco opositor, han sido incapaces de brindar en las urnas una alternativa que contara con el respaldo de los vecinos. En mi programa de TV, hace unas semanas estuvo como invitado un concejal peronista, que se expresa muy bien y con sentido común, pero no pude evitar recordarle que la mayoría de las irregularidades que él endilga a la actual gestión municipal se vienen dando desde mucho antes que asumiera Etcheverry, sólo que antes nadie decía nada, lo cual me hace suponer que más de uno hacía la vista gorda. Si no nos manejamos con criterio, seguiremos siendo testigos de estos proyectos o pedidos de informes que no van a parar a ningún lado, ya sea porque son archivados o porque cuando pasan a Comisión permanecen en un limbo por tiempo indeterminado. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

4 de abril de 2026

Llegó el momento de animarse a dar el gran salto

 

Sábado en la ciudad. Ya transitamos el cuarto capítulo de 2026. Arranco la jornada cebándome unos mates, y pensando en todas las actividades que resta cubrir en Semana Santa. Son días que mucha gente dedica al descanso, pero, como los lectores saben, yo prefiero seguir adelante con mi laburo, lo único que sí puedo mencionar es que aproveché para dormir un poco más. Todos los días debemos encontrar una razón para levantarnos de la cama y seguir adelante. Puede ser un objetivo nuevo o, tal vez, dotar de un renovado impulso a aquellos que permanecieron en letargo durante mucho tiempo. Por supuesto, están aquellas personas que ni siquiera se detienen a pensarlo, y en tal caso, tiene que ver con la capacidad que tenemos para sobreponernos a cualquier frustración o decepción.


Sea como fuere, para mí sigue siendo fundamental contar con proyectos, una razón para continuar, algo que nos saque de la abulia. Por eso reitero lo que mencioné hace unas semanas, y es que, desde la comodidad de un sillón, difícilmente se pueda construir algo perdurable y valedero. Compartir un momento de distensión viendo una película o un partido de fútbol no tiene nada de malo, el tema es cuando vos esperás que las ideas aparezcan desde una actitud pasiva. Por ejemplo, yo sé que tengo que caminar como mínimo una hora en el Parque, y si dejo de hacerlo, nadie me va a venir a buscar. Por lo tanto, sería totalmente desacertado culpar a alguien si yo no me pongo las pilas. Del mismo modo, cuando salgo a cubrir una nota, el principal incentivo que tengo es hacer bien mi trabajo. Todo lo demás está relacionado con la falta de motivación que a veces nos lleva a no poder rendir como quisiéramos. En los últimos dos años, es algo que me ocurrió con frecuencia. Pero a pesar de ello, cuando no tenía ganas me obligaba a ir a todos los lugares donde sabía que tenía que estar.


Probablemente, el tipo que labura en una fundición o hombreando bolsas todo el día no tiene la menor intención de perder el tiempo con planteos metafísicos o existencialistas. Si no hace lo que le corresponde, nadie le va a pagar su salario. Siempre creí que el dinero es una retribución al esfuerzo. Dicho de otra manera, es lo que uno espera percibir a cambio de su trabajo, más allá de que lo que nos pagan nos parezca insuficiente. En líneas generales, la gente que se queja de todo tiene un problema mayor al que encierran esos reclamos, y es que no se da cuenta de que a nadie le interesa escuchar boludeces. Pensá en cuántas veces te quejaste de cosas banales y superfluas, creyendo que exteriorizar ese malestar te haría sentir mejor. En realidad, es cierto que a veces nos hace bien hablar de nuestros problemas. Pero no tiene sentido desahogarse si hacemos caso omiso a lo que el otro pueda decirnos a modo de consejo o sugerencia. No estamos hablando solamente de amigos o familiares, sino de profesionales de la salud mental. Es necesario tener la capacidad de cerrar etapas y dar vuelta de página. No existe otra forma de hacer las paces con nuestro pasado y mirar hacia adelante. Si nos castigamos constantemente por haber tomado decisiones equivocadas, no vamos a avanzar nunca. 


Nadie tiene la sartén por el mango como para volverse inmune a un error de cálculo. Me ha pasado de encontrarme con conocidos que fueron mis compañeros de estudio, y que, en apariencia, han podido consolidar todo lo que habían proyectado desde la adolescencia. No obstante, desde afuera todo luce color de rosa, pero lo más factible es que los logros obtenidos haya sido el resultado de varios años de sacrificio y privaciones. A menos que seas heredero de una fortuna, para ganarse el mango hay que dejar de lado la pereza y la haraganería. Por eso, desde hace más de 20 años, yo trato de ser un periodista y comunicador que pueda brindar un mejor servicio a la sociedad.


Estamos atravesando tiempos de profundos cambios, en los cuales la IA parece haberse convertido en el recurso elegido para difundir noticias falsas, sobre todo a partir de videos o imágenes truchas. La labor profesional del periodista, seguramente, será revalorizada en los próximos años, tomando como punto de partida el vínculo que éste va forjando con la opinión pública. Para poder ser confiables y creíbles, la mejor herramienta que nos permite crecer es el análisis de los hechos, y ello implica no dar por sentado lo primero que nos dicen, aprender a desconfiar de las verdades absolutas, y abrir el juego para promover el debate y el pensamiento. A mí no me gusta que los grandes medios me den una información como si fuera un alimento masticado y listo para digerir, y entiendo que a los lectores tampoco, así que no pienso delegar en nadie la tarea de entender lo que nos pasa como comunidad, y por qué nos cuesta tanto convivir con nuestros errores y limitaciones. Nos estamos viendo pronto, con toda la carne en el asador. Punto final.

Por qué vale la pena invertir en uno mismo

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