28 de febrero de 2020

Pensar en una sociedad versión 2020

Noche de viernes en Lobos, sopla una fresca brisa en este mes que se va, y dan ganas de abrir las ventanas para dormir sin el agobio del calor. 
Estoy en una etapa de mi vida en lo que menos me interesa es discutir, salvo que me agredan física o verbalmente. Y discutir con estúpidos también es una pérdida de tiempo, mejor darles la razón o ignorarlos. Cuando se abre una polémica por una cuestión que sí lo merece, estoy dispuesto a debatir. Los argentinos nos debemos un planteo en serio sobre temas que nunca se han resuelto, como la salud, la educación, el trabajo. Es increíble, llevamos más de 200 años como nación y en ese sentido seguimos igual. O a nadie se le cae una idea, o las supuestas soluciones fueron meros parches producto de la coyuntura de un determinado momento de la historia. Si los chicos no aprenden, ¿Qué hacen docentes y padres para que sí lo hagan? La escuela no está preparada para los pibes de hoy, que conviven con tablets y celulares, que golpean al mismo profesor que trata de que aprendan algo, y que cada vez que van a dar clases sienten miedo y estrés. 

Podríamos suponer, habiendo muerto Hitler, Bin Laden, Saddam Hussein, entre tantos otros opresores, que el mundo es un lugar más seguro, que se ha restablecido la paz entre las naciones, que todos los hombres son tratados por igual, y siguiendo esa fantasía podríamos derivar en desatinos aún mayores, como centrar el mal en la figura de una persona y librarnos de la responsabilidad que nos cabe por las miserias humanas que vemos a diario y que deberían darnos vergüenza como especie que se dice civilizada. Como el femicida Fabián Tablado, que será recordado por haber apuñalado a su novia más de 100 veces, y que hoy recuperó la libertad. 
No es irracional preguntarse si Bin Laden efectivamente está muerto, porque llega un punto en el cual uno empieza a dudar y a cuestionar todo lo que ve o escucha: si realmente es cierto, qué motivos habría para ocultar o distorsionar la información, y quién gana o pierde en este juego que no conoce escrúpulos con tal de obtener un rédito político. Muertos que no existen, evidencia que no aparece, contradicciones inexplicables, golpes de efecto mediáticos... al fin y al cabo, durante años persistió la duda acerca de si Yabrán, el empresario que se suicidó en una de sus estancias, había pasado a ser cadáver.

Pensemos en un país donde los trenes funcionen bien y lleguen a horario, donde no haya piquetes ni cortes de calles. En el actual gobierno K llama no deja de sorprender cómo los gremios y sindicatos se llamaron a silencio y se la bancaron calladitos esperando "la heladera llena", que prometió Fernández en campaña. Bueno, convengamos que en campaña de dice cualquier cosa para ganar una elección y que nadie resiste un archivo.

Podemos pensar, asimismo, en un país donde los periodistas no sean considerados enemigos ni se vean presionados para ocultar la realidad, donde la inflación no exista o al menos no sea tan voraz con nuestros sueldos, pensemos en un lugar donde nos gustaría que nuestros hijos vivieran y prosperaran. Es más, podemos incluso pensar en un lugar cuya calidad de vida nos motive a concebir un hijo, con la convicción de que podrá crecer, estudiar y trabajar. Pero hay que empezar con lo más sencillo de resolver antes que proponerse objetivos ambiciosos como sociedad. "Bajemos un cambio" a lo que nos toca vivir día a día en la Argentina 2020 y dejemos de hacer conjeturas sobre hechos cuyos pormenores probablemente nunca vamos a saber con certeza. Punto final. 

27 de febrero de 2020

Psicosis por el Coronavirus en Lobos

El avance del Coronavirus ha llegado a estas pampas, y mucha gente está excesivamente alarmada al respecto. Hoy fui a una farmacia de Lobos y vi cómo una mujer compraba varios recipientes de alcohol en gel (los más grandes), y barbijos. De más está decir que el costo de toda esta "protección" es de miles de pesos. Está bien que los medios masivos informen los nuevos casos o brotes, pero también debería haber una explicación clara y sencilla de qué consiste la enfermedad. Porque aunque parezca que todo el mundo conoce de qué se trata, no es así. Por ejemplo, no te vas a morir por compartir un mate. La bebida más popular entre los argentinos y uruguayos siempre generó muchas polémicas entre quienes nos visitaban de otro país, al considerar poco higiénico el hábito de beber todos con la misma bombilla. Pero no conozco a nadie que se haya enfermado por eso. 

Por otra parte, esto me hace acordar al impacto que tuvo la Gripe A, en 2009. Pasaron 11 años pero aún recuerdo que los boliches estaban cerrados, que se prohibió el consumo de carne de cerdo, y varias cosas más. Inclusive, el medicamento (cuyo nombre comercial es Tamiflu), no se conseguía en el país, al menos al principio, y mucha gente viajaba a Uruguay para adquirirlo, con un costo considerable. Más allá de que en ciertos casos sea necesario, debe ser horrible para un paciente estar aislado en cuarentena, sin contacto con nadie, ni siquiera su familia. Pero como pueden comprobar, ya nadie habla de la Gripe A, que tuvo una cobertura mediática sin precedentes. Fue en aquel entonces cuando comenzó a usarse el alcohol en gel para las manos, antes era un producto que no tenía demasiada venta porque la gente compraba alcohol líquido. El Poder Judicial elaboró un protocolo súper estricto para quienes trabajan en Tribunales. Lo publiqué en mi diario digital LOBOS 24. 

Nunca sabemos qué hechos, fortuitos o no tanto, nos harán cambiar nuestra forma de pensar y de replantearnos la vida. Puede ser una enfermedad con un diagnóstico sombrío, la separación de nuestra pareja, la frustración de no haber podido terminar una carrera, el despido de un trabajo. Pero, a veces, es necesario que se dé ese "clic" para que nuestra vida cambie. me refiero a tener que atravesar instancias cruciales. Yo estoy en ese proceso, en tomarme las cosas con más calma, en evitar discusiones innecesarias, en disfrutar del ocio cuando me deja algún margen para la reflexión. Porque no es lo mismo pasarse varias horas boludeando por Facebook que ver una buena película. En ambos casos se trata de ocio, de tiempo libre, pero me parece mucho más provechosa la segunda opción. En mi caso, dejé de comprar discos como solía hacer antaño, porque me ocupa mucho espacio y tengo otras prioridades económicas: lo que me interesa lo descargo por Internet o lo veo por Youtube. Comencé a reencontrarme con mis afectos, a retomar el contacto con gente que por esas cosas de la vida me separaba un viejo resentimiento o el rencor. En algunas ocasiones, es mejor olvidar, aunque nos hayan ofendido. Por supuesto, la vida sigue y no es un remanso de paz como a uno le gustaría, algo parecido me ocurre cuando veo fotos de hace 10 años y compruebo que la juventud se me está escurriendo entre los dedos. Pero dentro de lo posible, lo más sano es superar todo aquello que nos afecte a nosotros. Me refiero que, al perdonar a alguien, estamos siendo generosos en un punto pero también un poco egoístas (y eso es lo bueno), porque nos estamos dando la oportunidad de no tener un karma con alguien que nos hizo daño, quizás involuntariamente. 

Hay que desconectarse un poco: Apagar el televisor o el celular, tomar unos mates con amigos o con la compañía de la radio, sentarse a leer un buen libro, respirar profundo y seguir este camino, que es el único que conocemos como seres vivos. Es la mejor manera de sentirse sano, sin las necesidades de la sociedad moderna de recurrir a ansiolíticos, terapias alternativas o meditación. Por supuesto, la meditación es una actividad muy saludable, pero podemos bucear en nuestro interior de distintas maneras, simplemente planteándonos honestamente cómo somos. Punto final. 

25 de febrero de 2020

Segundo feriado de carnaval

Estos feriados de carnaval tuvieron un ritmo demasiado tranquilo. Ya los corsos en Salvador María y Lobos habían concluido, de manera que perdieron su razón de ser. En años anteriores, el segundo día feriado la mayoría de los comercios abrían, pero veo que en esta oportunidad se han tomado ambos días sin atención al público. Por suerte las horas de descanso las aprovecho para dormir, o emprender la lectura de algún libro que quedó por la mitad. Lo mismo me sucede con las películas en DVD, no es habitual que las vea "de un tirón", salvo que tenga el tiempo y la predisposición necesarias para hacerlo. Lo bueno es que, a diferencia del cine, podés poner pausa y continuar en cualquier momento.

Creo que la importancia que se le otorga a un feriado está dada por el hecho que éste conmemora o recuerda. Y a veces, ese recuerdo se ve desdibujado con los famosos "puentes" que no se compadecen con la fecha real. Hace falta bastante laburo en el país como para pensar en dos días consecutivos sin trabajar. Yo lo hago todos los días, por supuesto que no siempre con la misma intensidad. Pero siempre estoy a la búsqueda de lo que pueda surgir. Cuando ando un poco flojo de material, voy redactando notas para determinadas fechas, que son casi atemporales, y de esa manera me mantengo ocupado haciendo algo. Nunca me gustó tirarme en la cama a mirar el techo, porque se te cruzan muchos pensamientos negativos, o te ponés a pensar en todo lo que te queda por hacer, pero sin reaccionar. Tuve la oportunidad de ver por TV la última ceremonia de los Grammy y ratifiqué mi presunción de que ya está todo inventado, los artistas que definen a las próximas generaciones son un pastiche de todo lo que vimos en las décadas anteriores. Por lo general este tipo de premios se entregan conforme las tendencias de EE. UU., por este motivo es frecuente ver a raperos o a artistas casi desconocidos en la Argentina que ganan estatuillas importantes. Puede suceder que se invente un estilo por el modo de vestirse o la estética de los videos, como sucedió con Billie Eilish (la máxima ganadora), pero no hay nada nuevo bajo el sol. Es casi igual a Lana Del Rey, pero más joven y menos talentosa. Y los Oscars premiaron a una película coreana que casi nadie vio, pero que queda bien decir que es una obra maestra entre los críticos de cine. Mucha hipocresía dando vueltas, cuando lo que en realidad importa es el gusto popular, que va en contramano a la tendencia de quienes se creen depositarios de una verdad superior. Punto final. 

20 de febrero de 2020

Otra vez el país en default y obligado a negociar para salir a flote

Vamos terminando la semana, en este febrero que se hizo más largo que lo pensado. Hace tiempo ya que el verano dejó de ser considerado un período de transición, incluso para la clase política. La mayoría de nosotros debe trabajar durante todo el año, puede ser que ocasionalmente nos tomemos unos días de descanso, pero para el ocio también se necesita plata. Leer un libro, dormir una siesta o escuchar música todavía sigue siendo gratis.

Estamos a un paso de caer en el default o cesación de pagos, algo que muchos en el Gobierno secretamente querían para renegociar la deuda a su antojo. De esta manera, en el contexto que ellos diagnosticaron al país y a la provincia como "tierra arrasada", la herencia que dejó el macrismo con un endeudamiento descomunal se hace más evidente. La única salida será llegar a un acuerdo con los bonistas, que como suponemos, no estarán dispuesto a resignar un centavo a menos que no tengan otra alternativa. Cuando el fondo declara "insostenible" el pago de la deuda, abre la puerta para que esto suceda. El problema es que en la Argentina 2020, hay varias cosas que se han vuelto insostenibles hace ya largo tiempo: salud, educación, empleo...en fin, seguimos poniendo parches y castigando a los sectores productivos. Nada nuevo bajo el sol. 

Sería un error pensar que los gobiernos peronistas nunca pidieron créditos al FMI, y en muchos casos la imposibilidad de pagarlos hizo que sus sucesores debieran levantar el "muerto" que ellos dejaron. La promesas de "llenar la heladera" que hizo el presidente chocan con la realidad de precios cada vez más inaccesibles para la clase media. Haber vuelto a implementar el IVA para los alimentos esenciales motivó un abrupto salto en harinas, lácteos y aceites, y un forzoso reacomodamiento (hacia arriba, obviamente) de los precios de la canasta básica. Si una familia necesita 40.000 pesos para no ser pobre, cualquier explicación que intenten dar choca contra los fríos números de las estadísticas. Pero cada nueva gestión que asume tergiversa la realidad según su conveniencia, esto no es nuevo. Hay una lucha interna en el seno del Gobierno, que se dio en llamar "fuego amigo", donde desde el propio kirchnerismo hay sectores más duros que contrastan con los esfuerzos del presidente de mostrarse como un mandatario moderado y conciliador.

La suerte de Alberto depende directamente de la de Cristina, aunque esto parece ser recíproco. El peronismo siempre nos depara sorpresas en cada nueva gestión. Pero llamar peronismo a este esperpento, es casi insultar la memoria de su creador. Probablemente, con un poco de viento de cola, recién para 2023 se pueda cancelar la deuda, pero no faltará un sucesor que echará mano a la "caja" aduciendo motivos varios. Punto final. 

18 de febrero de 2020

Caminando la calle en medio de un verano "otoñal"

Estamos transitando un martes agradable en la ciudad, ya que el calor nos dio un respiro y esta mañana era un placer desandar las mismas calles de todos los días con una brisa fresca y el cielo límpido de nubes. Esto puede cambiar en lo sucesivo, por eso hay que disfrutar cada jornada según lo que ella nos pueda ofrecer. Y una buena manera de hacerlo, es discutiendo menos, sobre todo con personas que no entienden razones y que constituyen una pérdida de tiempo. No dejemos que nada ni nadie nos arruine el día, salvo que sea algo realmente grave que justifique nuestra preocupación. Pensemos que el verano se está yendo, y aunque no te hayas ido de vacaciones, se sabe que el movimiento fuerte comienza en marzo, junto con el inicio de clases. Hay dos feriados de carnaval este mes, que para mí no tienen razón de ser, pero bueno, ya hace años que están en el calendario hasta que alguien decida removerlos. En otras notas anteriores ya he hablado de los feriados puente, por ejemplo, que existen con la pretensión de fomentar el turismo, pero carecen de sentido como conmemoración de hechos históricos. 

Cuando entremos en el otoño, ya será tiempo de ir buscando la ropa de abrigo que dejamos olvidada en alguna caja de cartón, y es probable que comprobemos con bronca que ya nos queda chica, pues nuestra fisonomía de fue haciendo cada vez más voluminosa, o dicho de otra manera, hemos engordado demasiado. Yo lo que trato es de mantener mi peso estable, si puedo bajar algunos kilos mucho mejor, pero por lo menos no dejar que la aguja de la balanza se siga disparando. Mucha gente me aconseja hacer más actividad física, pero lo cierto es que parece no ser suficiente que uso la bici a diario o bien salgo caminando para ir a un negocio o a hacer un trámite. Antes, que no vivía tan cerca del Centro, me veía obligado a hacer trayectos más largos. En fin, es lo que hay. 

Después de muchas idas y vueltas, hoy el Municipio confirmó que este año se realizarán nuevamente las Olimpíadas del Salado. Mucho se especuló con la falta de fondos para solventar este evento y con la dificultad para conseguir un subsidio de la Provincia. Seguramente, cuando hagan el anuncio oficial en conferencia de prensa, las autoridades brindarán precisiones al respecto. Me parece sensato que haya una continuidad, porque aunque el costo económico exceda la capacidad del Municipio, es uno de los grandes atractivos que Lobos no debe perder, por la cantidad de distritos participantes que convoca. Espero que la organización sepa prever el fracaso de años anteriores en materia de las ceremonias de apertura y cierre, y que sea una verdadera fiesta popular. Punto final. 



16 de febrero de 2020

Mañana de domingo en la ciudad

Este domingo me desperté varias veces, hasta que finalmente logré conciliar el sueño. En consecuencia me levanté más tarde de lo previsto, y más cansado de antes de reposar mis huesos en el colchón. Pero estoy tranquilo, listo para afrontar lo que el día me depare. No le temo a lo que vendrá, lo acepto como parte de la incertidumbre que todos tenemos respecto al futuro. Lo que sí puedo afirmar es que soy bastante inconformista, sobre todo en mi trabajo. Muchas veces hay notas que están bien hechas, o que al menos son completas, pero rara vez me satisfacen. Es que yo no pienso en el tiempo que me puede demandar, sino en el lector, que es como debería ser. Exigirse a uno mismo más de la cuenta nunca es bueno, pero constituye una motivación para dar lo mejor posible. Por citar un caso, ayer cubrí la última jornada de "Artenoche" y quizás para exponer todo lo que viví como cronista, tendría que escribir un mamotreto larguísimo que pierde interés rápidamente. Debo reconocer que me falta poder de síntesis, más aún si estás escribiendo para un portal de noticias donde la gente entra para enterarse rápido de lo que sucedió. Es decir, el tiempo dedicado a la lectura es diferente a un diario en papel. 

A veces cuesta expresar una idea sin ofender a nadie. Por eso, a menudo, uno se "autocensura" casi sin darse cuenta, porque todos hacemos un recorte distinto de la realidad, vemos las cosas desde un prisma diferente. De hecho, hay cosas que me gustaría decir para agitar un poco las aguas. Pero si no lo hago es para evitar la confrontación en un pueblo como el nuestro, que todavía está lleno de prejuicios. Tengo mis convicciones y trato de defenderlas, pero no tengo ganas de perder tiempo en una discusión en la cual mi interlocutor se considera el dueño de la verdad. Mis opiniones sobre este Gobierno podrán irritar a algunos, pero francamente no puedo evitar indignarme cuando percibo cómo vamos perdiendo la capacidad de reacción y nos acostumbramos a que el caos sea lo normal, a que la ilegalidad se convierta en un modo de vivir, y tantos otros incisos que sería largo mencionar.

Cambiando de tema, hace tiempo que no escucho un programa completo de Dolina.  No obstante, por las últimas veces que lo hice, siento que es un formato agotado y que le falta algo: esa "chispa", esos guiños cómplices, esa espontaneidad. No sé que pensar al respecto, será que ya me he hartado de Dolina y me niego a admitirlo o quizás, efectivamente, la calidad del programa haya mermado.

Como el fútbol ha dejado de interesarme hace rato, los días en que las emisoras de AM transmiten partidos se asemejan a los discursos por Cadena Nacional. No hay posibilidad de escuchar otra cosa, excepto Radio 10, que no transmite partidos de ninguna clase. A veces siento que la decadencia de la televisión también llegó a la radio, y que las viejas glorias de la radiofonía, como Cacho Fontana o Pinky, deben percibir esto con más claridad que yo porque han trabajado en el medio y saben cómo hacer bien las cosas. Considero que se subestima a la gente, se parte de la idea de que no es rentable ofrecer un programa de calidad porque no tendrá audiencia. Y hay además una cuestión de costos: es más barato hacer un programa de chimentos (con "guerra de vedettes" incluida) que pagarle el sueldo a un grupo de panelistas de un programa periodístico. Punto final. 

12 de febrero de 2020

Alberto, de city tour en Europa

Pensar en el futuro siempre genera incertidumbre. Lo que veo de este Gobierno es que, más allá del paquete de medidas que logró aprobar en el Congreso a poco de asumir, no tiene un plan económico. Hay una voluntad de pagar la deuda con el FMI, lo cual es saludable. Pero también han multiplicado la ayuda social sin un criterio uniforme. Por ejemplo, si vos tenés la AUH, no te debería corresponder la Tarjeta Alimentaria, a mi modo de ver. Esto es fácil de lograr si se hace un entrecruzamiento de datos y hay voluntad política para cortar de a poco con la maraña de subsidios y planes que el Estado financia todos los meses. Antes de que me salten a la yugular aclaro que no soy de derecha, ni tampoco reaccionario. El Estado debe estar presente ante necesidades reales y concretas. Y la Anses no puede ser un botín de guerra del gobierno de turno. Si vos otorgás dos bonos y aumentás el haber a los jubilados de cobrar la mínima, es injusto que el resto quede excluido. Fernández hizo un viaje por Europa y se reunió con los líderes de las principales potencias buscando consenso para el pago de la deuda. El Ministro de Economía expuso en el Parlamento los lineamientos básicos de lo que recién ahora va tomando forma de plan, es decir, de algo sustentable basado en la situación que estamos viviendo.

Como cualquier persona, tengo que ir todos los días al almacén o al supermercado a comprar alimentos y veo que la carne, frutas y verduras están considerablemente más caras que el año pasado. Un kilo de carne a $ 300 (en promedio), es una obscenidad para un asalariado que gane 20.000 pesos, por citar un caso. Los quesos tienen un valor tan exorbitante que ni siquiera se puede concebir comprar un buen trozo para hacer una picada entre amigos. La brecha de precios entre las segundas marcas y las de primera línea se achicó, y antes de que se lanzara la nueva versión de Precios Cuidados, ya habían remarcado lo suficiente como para asegurarse una buena tajada o ganancia. De un plumazo se hizo un ajuste descomunal, y parece que nadie se dio cuenta de ello. Con un dólar altísimo, cualquier insumo importado se vuelve imposible de comprar, y si lo necesitás para tu laburo, el problema se agudiza. Podemos hablar del tóner para la impresora, o bien de un modesto pendrive. También dejó de ser accesible comprar online en sitios del exterior, como Amazon. Y para quienes usamos Mercado Libre de vez en cuando, el costo de envío que cobra el correo es cada vez más alto, aumentó un 40 % respecto al año pasado. De esta manera, estamos volviendo al verso de "sustitución de importaciones" del primer kirchnerismo, que fue un fracaso rotundo porque en el país no invertía nadie para permitir lograr ese prodigio. Comprendo que el macrismo nos dejó en la ruina y que la recuperación demandará tiempo, pero si no se planifica lo que se va a hacer, y vamos a los ponchazos, tampoco sirve demasiado. Si los bonistas aceptan una quita de la deuda, volvemos a la época del auge K, cuando Néstor logró pagarle a los europeos mucho menos de lo que merecían. Pero ante el riesgo de no cobrar nada, los tipos aceptaron las chirolas. Repetir la historia no es sencillo, cuando pasaron casi 15 años y el escenario mundial es otro. Menos mal que no repiten aquello de la "redistribución de la riqueza", porque no lo cree nadie. Punto final. 




10 de febrero de 2020

Cambiar el chip mental para vivir mejor

Comencé la semana dedicando buena parte de la tarde a pagar cuotas de electrodomésticos que fui comprando, generalmente para reemplazar los que dejaron de funcionar. Por supuesto que comprarlos abonando el precio de lista en efectivo ahorrás mucha guita, comparado por el precio financiado. Pero rara vez tengo el dinero suficiente como para pagar todo junto. Claro está que luego se vuelve una carga muy pesada, porque sabés que todos los meses tenés que disponer de la plata necesaria para saldar ese tipo de deudas. Cuando finalmente se terminan las 12 cuotas, es casi como si hubieras comprado es aparato dos veces, por el interés usurario que se aplica. No obstante, sigue siendo conveniente jugarse por comprar un producto nuevo antes que algo usado y con el desgaste lógico del paso del tiempo.


 Algún día voy a terminar de ver la película "El cartero llama dos veces", que compré en DVD y que hasta el momento parece interesante, pero sucede que me cuesta concentrarme dos horas en una pantalla y en el desarrollo de la trama. Si hablamos de fiascos más recientes, uno de ellos es “Vivir de noche” (2017), un típico film de gangsters escrito, dirigido y protagonizado por el inexpresivo Ben Affleck.

Claro está, también hay que hacerse un lugar para conciertos o recitales épicos que merecen ser vistos. Soy inconstante en algunas cosas. Por ejemplo, hace rato que no escucho a Dolina por AM 750, me parece que se repite a sí mismo, aunque a no voy a negar que todavía me hacer reír con alguna de sus recurrentes gansadas. Pero está a años luz de aquel Dolina que supe escuchar todas las noches por Radio Continental, a mediados de los noventa. Baja línea a favor del Gobierno porque trabaja para la radio que es “casi” del Estado, y tiene un staff mediocre que tampoco lo ayuda a mejorar la puntería.

Creo que está todo muy chato, muy quieto últimamente, en términos de arte y espectáculo masivo. No hay, a mi criterio, músicos nuevos que valgan la pena y que no hayan surgido de ningún reality show. En cuanto a los actores, no quiero meterme en temas que no conozco demasiado, pero muy pocos actores argentinos me resultan convincentes. La mayoría carece de naturalidad y ello estropea la ilusión de hacernos creer que realmente "son" el personaje que interpretan y que no están actuando. Lo peor es que tienen éxito, filman coproducciones con España y se llenan de guita, viajan a festivales presentando la película, y siempre en Europa hay un grupo de críticos que son condescendientes con el cine latinoamericano.

La vida es una lucha diaria, que nos prodiga, por suerte, algunos momentos de distensión. Sin embargo,  uno no puede hacer un registro minucioso de cada cosa que le pasa, y se me ocurre pensar que no sería saludable hacerlo. Hay días en que te sentís el dueño del mundo y otros en que sos apenas un mosquito en medio de gigantes que quieren pisarte la cabeza. En Lobos, como en cualquier sociedad, hay gente muy "superada" y que no tiene ningún problema en abusar de tu confianza, o en hacerte esperar al pedo, o en creerse merecedores del Nobel de Literatura por haber escrito cuatro páginas. Hay momentos en que uno debe decir basta, porque es una cuestión de supervivencia: o lográs que todo eso te resulte indiferente (lo cual no es fácil), o te vas a enfermar de resentimiento y bronca contra personas que ni siquiera merecen perder el tiempo pensando en ellas. Como dije antes, no es fácil cambiar de chip. No es fácil para la clase trabajadora tener que cuidar cada moneda para tomar una cerveza o un café en un bar mientras ves cómo otros se llenan los bolsillos sin el menor esfuerzo.Si acaso hay algún sentido en tener sueños y aspiraciones, es que estás tratando de volar más alto de superar la mediocridad. Que lo logres o no, es otra historia. Punto final. 


9 de febrero de 2020

Después de la tormenta siempre llega la calma

Domingo por la mañana. Comienzo el día con pilas, luego de haber podido redactar las notas que tenía pendientes en compañía del mate. Es un día para disfrutar, no por ningún motivo especial, sino porque el termómetro bajó notablemente y una brisa fresca nos acaricia luego de la ola de calor por todos conocida. Creo que ya quedan pocos días para la pileta, pero febrero suele ser el mes más impredecible de todos. Mi rutina de los fines de semana, cuando tengo algún rato libre, implica ordenar correctamente la ropa en el placard, hacer limpieza, escuchar música con los auriculares, ya sea de la radio FM o de algún disco que me viene a la mente repasar. Continuar la lectura de los libros que quedaron "anclados" con un señalador en una determinada página. Ver alguna película en DVD, porque detesto Netflix y cualquier servicio de streaming. Muchas veces te llevás un gran chasco por las críticas que se le hacen a las películas o series, al final de cuentas es la visión subjetiva de una persona que supuestamente tiene conocimientos de cine. Permanecer 90 minutos o más, según la duración del filme, siguiendo la trama que nos devuelve la pantalla, es todo un desafío para una persona como yo que cargo con bastante ansiedad, por lo cual si no me convence en los primeros minutos, mi interés va menguando.

Por otra parte, si surge un problema o algo que me genera malestar, trato de resolverlo o de dimensionarlo para ver si vale realmente la pena preocuparse por ello. Esto no siempre es posible, obviamente, porque uno no está preparado para lo que pueda venir. Cuando estás tranquilo razonás mejor, y en consecuencia, se supone que las decisiones que tomes serán más acertadas.

Por lo pronto, ya me estoy preparando para comenzar la semana, agendando entrevistados para ampliar un poco el espectro, y salir de lo que es la estricta actualidad. Hace falta volver a hablar de política en Lobos, y debatir con fundamentos sólidos. Hace tiempo que tengo la sensación de que se está "haciendo la plancha" después de las elecciones de 2019. Hay mucha dejadez. Veo que la ciudad está sucia y descuidada en un montón de aspectos, sin mencionar los perros vagabundos, y en muchos casos mordedores, que proliferan por las calles céntricas. Nadie, excepto las entidades protectoras, está haciendo nada al respecto. Eso sí, las tasas y los impuestos te los aumentan igual, aunque no lo veamos plasmado en obras concretas. Punto final. 

7 de febrero de 2020

Calor agobiante en Lobos: ¿Una historia repetida?

Calor intolerable en la ciudad. Más lluvia, más humedad y todo se conjuga para crear un escenario agobiante. Hace tres días, por lo menos, que estamos así. Por si todo esto no bastara, se corta la luz con frecuencia. Si uno, que es adulto, padece este sopor, ni pensar qué queda para los niños y los ancianos, que suelen ser los grupos más vulnerables. Hasta en la Antártida está haciendo "calor": 18 grados, la temperatura más alta en la historia del Polo Sur. 

Aunque sepamos que luego recibiremos como castigo una tarifa alta, si tenemos aire acondicionado y no queremos que sea un mueble más de la casa, no queda otra alternativa que encenderlo periódicamente para paliar como se pueda este marco climático inusual para la época. Recuerdo haber escrito aquí que durante enero el verano había sido benigno, con pocos días que pusieran el termómetro a tope. Pues bien, eso se terminó con el mes actual, donde estamos sumidos en una olla a presión a punto de estallar. El fin de semana viene con una agenda complicada, mucha actividad para cubrir, y al menos espero no desfallecer en el intento, sudando la gota gorda mientras hago mi trabajo. Es fundamental un buen descanso para poder rendir bien durante el resto del día, y es imposible dormir sin que la habitación se convierta un sauna y el ventilador lo único que hace es arrojar más aire caliente. Es la primera vez, creo yo, que me quejo por algo que no es culpa de nadie en particular. 

Sin embargo, debo decir que la extracción de árboles que se realiza sin ningún control tampoco ayuda demasiado, no sólo porque priva de sombra a un vasto sector de la ciudad, sino porque contribuye a que cada vez haya más cemento y edificios con oficinas diminutas en zonas donde antaño florecían los potreros, las casas con zaguanes y frondosos patios, los vecinos que sacaban la reposera a la vereda para tomar mate. Eso no existe más, aquellas tardes de verano han quedado sepultadas por la voracidad de nuevos emprendimientos inmobiliarios. Punto final. Nos estamos encontrando nuevamente cuando las condiciones mejoren.

4 de febrero de 2020

Vivir intensamente

(Última revisión: Mayo de 2023)

Vivir intensamente no es sólo la experiencia inolvidable que te puede deparar viajar por el mundo y conocer otras culturas y paisajes. Todo lo que acabo de mencionar es genial, pero dado que la mayoría de nosotros no tiene acceso a esa oportunidad, podemos pensar que tener plena conciencia de cada momento que nos toca vivenciar, desde el mate de la mañana hasta un vaso de vino tinto con la cena, son cosas que nos complacen. 

La vida es efímera, nuestro tiempo es limitado, y bla, bla, blá. Eso sí, más allá de dogmas religiosos, o de pensar que cuando muramos alguien nos recordará, hay que activar la mente, como si fuera un aparato. Apelar a la sencillez. Ponerla en modo "ON", y no en "Stand by". Lleva todo un proceso lograrlo, y en mi caso trato de conseguirlo con lo que tengo a mano. La ambición es un estímulo para avanzar pero a su vez si se vuelve desmedida está muy ligada a la insatisfacción y la codicia. Cuando dejás de juzgar al otro e indagás en tu interior, la cosa cambia. A veces aprendo más cosas de mi sobrino de 8 años que de un adulto de 45. Los chicos de hoy piensan distinto, la tienen re clara, razonan distinto, tienen una gran intuición y rapidez que nosotros cuando teníamos esa edad. Y no es porque fuéramos boludos o ingenuos, sino porque la sociedad cambió y cada uno es hijo de su tiempo. Entonces te va a pasar que un día te despertás, vas al baño, te mirás al espejo y sentís que envejeciste 20 años. El tiempo se te vino encima. Ayer fuiste joven, hoy eso no existe más, te convertiste en una persona con canas, ojeras, y el rostro bajo la sombra del cansancio cotidiano. 

Vivir con una eterna sonrisa sería un engaño que sólo nos volvería más bobos. La existencia consciente tiene una carga de sufrimiento que es necesario aceptar para darle valor a todo lo bueno que estará por venir luego de atravesar ese lapso de inestabilidad. El sentido de la vida está ligado a la experiencia de aceptación del sufrimiento como parte de nuestro ciclo biológico. Cuando ese período pasa, y nos toca una buena racha, tiene un sabor que de otra manera no hubiéramos sido capaces de apreciar.  

A veces los hechos te sorprenden de tal manera que no sabés cómo reaccionar. Te pegaron tal cachetazo, que te preguntás qué hacer, cómo seguir. Porque cuando tenés una angustia, una situación realmente apremiante, por lo general no hay muchas alternativas para decidir. Lo que estoy diciendo no es nada original, pero me nace expresarlo porque comparto este sentimiento con mucha gente que me lee. No sabés si continuar en tus proyectos, sobre todo cuando lo que hiciste hasta ese momento parece irse a la mierda. No estás seguro de si estás haciendo las cosas bien, porque no vislumbrás un resultado que te sirva como compensación ante tanto esfuerzo. Sentís la presión de caerle bien a todo el mundo y de mostrarte como un ser sociable. ¿No es demasiado? ¿Tan difícil se nos hace vivir como seres humanos plenos? Si se fijan bien, la "gente tóxica" (título del libro de Bernardo Stamateas) está por todas partes. Hay que tamizar, hay que filtrar, no queda otra, porque si no tu salud mental se ve afectada por el entorno. 

De mi parte, esta breve nota pretende, simplemente, poner sobre la mesa esto, en pocas líneas, sin que nadie pretenda victimizarse, porque a decir verdad me disgusta la gente que lo hace. Estoy harto, podrido, de muchas situaciones cotidianas, pero la sigo peleando como puedo, desde cada lugar, desde distintos espacios donde encuentro un poco de paz. Escuchando música que me lleve hacia un viaje sónico, procurando encontrar algo interesante en la tele, leyendo a Miguel de Unamuno, a Paul Auster... es decir, buscando la verdad de la milanesa en la gente que realmente no te contamina y no te enferma. Los artistas y escritores no se proponen revelar ninguna verdad, pero se interpelan sobre lo que pasa. Ellos también son (o fueron) hijos de su tiempo. Este señor Stamateas no descubrió nada nuevo, de hecho sus libros son mediocres, pero le puso un nombre a algo que hoy se utiliza ampliamente para describir conductas de las personas jodidas. 

Les sugiero que busquen su propio bienestar y que sigan aquello que les dé placer o satisfacción, porque la sociedad está plagada de gente que te quiere arruinar el día, de una forma o de otra. Desde la más obvia y alevosa, hasta el que te quiere usar (porque necesita algo de vos, claro está) y busca colgarse las medallas del laburo ajeno. Cuidado con esas personas, no sé si hay que alejarse, pero tampoco les den el menor margen de confianza, porque el resultado puede derivar en una enorme frustración. Punto final. 

Confesiones de una cálida noche de verano

Creo que lo principal en esta vida es no perder la estabilidad emocional. Si lográs eso, ya tenés un 50 por ciento a tu favor. En la sociedad en que vivimos, es normal que estemos demasiado expuestos y que por momentos sintamos que perdemos el control. Nos paralizamos, no sabemos cómo actuar, y aunque no tengamos un ataque de pánico diagnosticado, nos hallamos en un estado de alerta que termina por hacer cada día más difícil de sobrellevar. Yo no estoy conforme con mi cuerpo: he engordado considerablemente y ahora comprendo lo cruel que es burlarse de personas que tienen sobrepeso. De alguna manera, estoy bebiendo de mi propia medicina. Ha sido un aprendizaje. Trato de mantenerme activo lo más que puedo, aun en jornadas de intenso calor como estos últimos días que hemos atravesado. Además de que no es saludable, el sedentarismo me aburre. Mantener una actitud excesivamente pasiva me aburre.

Hace más de un año que me compré una bici, y la uso bastante, llego rápido a todos lados, no busco nada más. Por supuesto, al lado de los nuevos modelos que valen más de 50.000 pesos, parece una carreta. Pero es lo que hay. Pienso que cuando termine el verano, le voy a ganar a la balanza y lograré bajar aún más kilos. Lo que pretendo ahora no es tanto bajar, sino mantenerme en el peso que tengo hace tres o cuatro meses. Si alguien me saca una foto en "plano americano", desde el pecho hacia arriba, no se nota demasiado la obesidad. Pero cuando empieza a asomar la panza, es frustrante. 

Los objetivos que me planteo en un corto plazo son los siguientes: 1) No bajar la guardia en el laburo, insistir en conseguir nuevos clientes y hacer un trabajo profesional, con producción periodística propia. 2) Dejar atrás rencores y enconos y pensar en que las cosas se dan aunque no las elijas. 3) Incrementar la actividad física, más allá de que esté pasado de kilos, por el mero hecho de adoptar hábitos saludables. 4) Este punto está ligado al #1, que sería obtener más ganancia, más plata, y emplearla para invertirla en insumos y todo lo relacionado con mi labor. 

En fin, se me ocurren algunos enunciados más, pero en síntesis, ésos serían los principales por el momento. Las metas que no me tracé para Año Nuevo, como suele hacer la  mayoría, lo hago ahora. Tu tiempo es hoy. Punto final. 

1 de febrero de 2020

Asoma febrero y una nueva etapa de transición

Transcurrió un tiempo sin que escribiera nada en este espacio, en parte porque tenía ideas para hacerlo pero no terminaba de encontrarle la vuelta. No obstante, hoy me motiva el comienzo de un nuevo mes, que se irá rápidamente no sólo porque tiene menos días, sino porque para nuestra percepción también lo sentimos así. Hoy, por ejemplo, que es un día de descanso debido a la escasa actividad periodística, aproveché para dormir un poco más y para escuchar aquellos discos que tenía olvidados en una caja de cartón. Obviamente, es un estado transitorio, porque no hay que bajar la guardia cuando tenés a tu cargo la responsabilidad de informar, que a veces sale de mejor manera que otras. Lo importante es tratar de ser creativo, pero estamos hablando de un diario digital donde el género nota o crónica es lo que más se publica,  y no de una revista que te da mayor margen para titular y redactar de un modo distinto. 


Los días empiezan a "acortarse"... el verano nos castiga con sus últimos latigazos de treinta grados y pico, pero comparado con años anteriores, ha sido bastante benigno. Febrero es un mes  que transcurre entre corsos, carnavales y feriados. Detesto los carnavales, para mí no tienen la menor gracia, quizás me divertía cuando era niño y hasta los primeros años de la adolescencia. Pero ya han perdido su encanto para mí, si es que alguna vez lo tuvieron. Las murgas y comparsas me aburren, en principio porque las que pueden verse por estos pagos carecen de brillo y colorido. A veces, no hay más que agudizar el ingenio para lograr ofrecer un lindo espectáculo, no todo es cuestión de plata. Y otra cosa que me rompe bastante la paciencia es la música brasileña, excepto la bossa nova. Es distintos puntos del país se realizan corsos, pero con un sabor local, no queriendo imitar a las "Scolas do Samba".Y da la casualidad que a la medianoche, cuando me dispongo a dormir (esto puede pasar cualquier día de la semana), se comienza a escuchar el estruendo de los redoblantes de cualquier murga que supuestamente ensaya para lucirse en los corsos. Esto suele durar una o más horas, suficientes para que intentar conciliar el sueño resulte imposible. Es probable que antes no me fastidiara tanto, pero lo que ocurre es que estos muchachos no practicaban su talento para la percusión con tanta frecuencia. 

Tal vez parezca prematuro afirmarlo, pero estamos en plena etapa de transición hacia el otoño, estación que me agrada bastante y que nos brinda la posibilidad de hacer una vida "normal", sin tener que estar encerrado en una habitación con un ventilador a fondo.Los argentinos somos incoformistas y seguramente cuando llegue marzo también no estaremos quejando de algo.  Es que no hay manera de mitigar el calor, que nos obliga a recluirnos hasta que baje un poco el sol, salvo para aquellos privilegiados que tengan una pileta. En realidad, yo tengo una modesta "Pelopincho" que tampoco es un lujo y está relativamente al alcance de cualquiera, pero uno pasa más tiempo limpiando la pileta y echándole cloro al agua que nadando dentro de ella. Otro detalle del verano: todo el mundo parece esperar la misma hora para hacer las compras, para ir al supermercado o donde carajo sea, y hay que hacer colas interminables para comprar las dos o tres boludeces que uno consume a diario. Es la misma historia de todos los años, quizá con protagonistas diferentes, con gente que viene a Lobos porque eligió vivir aquí y otra que se va porque ya no soporta el tedio de la "tranquilidad pueblerina". Punto final.

Barco a la deriva

  Frío comienzo de semana en la ciudad. En el contexto actual, cuesta ser innovador o creativo: Los hechos que merecen ser difundidos se rep...