30 de octubre de 2021

Somos una pieza más del tablero, cualquier otra aspiración es vanidad

 No es más inteligente quien se considera a sí mismo que lo es. Ese es el  principal error, más aún si un grupo de aduladores lo hizo creer que es depositario de tal condición . Es el mismo personaje que se jacta de los libros que ha escrito o leído, o bien de sus pinturas y fotografías. Hay gente que tiene un ego claramente exacerbado, por Dios! En realidad, más que ego, lo llamaría vanidad. Porque el ego, si lo ejercitás en dosis razonables, te ayuda a levantar la autoestima y ser consciente de lo que valés como persona.

Como les decía, esta clase de personas es insoportable. Inclusive en un pueblo chico donde se supone que "nos conocemos todos", te quieren enseñar a vivir, a pensar, y te explican por qué tal cosa es de tal manera. Los soberbios son lobos con piel de corderos, por eso merecen mi desprecio. El mismo desprecio que ellos tienen para el resto de los mortales, puesto que se consideran en un sitial superior. Vaya uno a saber quién los convenció de que  son más que los demás.

Pero ahí van por la vida, a veces con un libro o una carpetita debajo del brazo, o si nos remontamos lo que sucedía en otras épocas, leyendo algún diario supuestamente "progre" (como fue La Opinión en los '70, por eso se lo llamó burlonamente como "el diario del sobaco").


Me resulta una tontería asumir la pose de bohemios y "modernos". Modernos, esa palabra tan de moda entre los porteños de los '80 para calificar a un grupo urbano que se distinguía por su sectarismo intencional y supuestamente "cool" que Federico Moura inmortalizó y satirizó en un canción. Nada más sensato que ubicarse como lo que ello representa. Inclusive si sos un artista, el trabajo es metódico y sostenido. Los grandes escritores no se la pasan durmiendo la siesta, ni tomando café o whisky todo el día.


 Por supuesto que hay lobenses que poseen una inteligencia genuina, pero por lo general no hacen alarde de ello. Simplemente no les interesa, y esa sencillez es lo que los hace más grandes. El inteligente se adapta, navega en aguas turbulentas. El necio, tropieza ante cada dificultad porque da vueltas siempre en torno a lo mismo. Todos tenemos algo de necedad, y de vez en cuando, algún destello de inteligencia e intuición. Precisamente, quien adopta una postura intelectualoide, se cree el centro del Universo, y  a su vez, su mayor deseo es acaparar la atención en cualquier reunión social. Esos tipos son repulsivos, porque no se hacen cargo de su propia mediocridad.

Por otra parte, mientras esta gente se siente satisfecha y halagada por haber salido en el recuadrito de un diario que al día siguiente se usa para envolver los huevos en el almacén, hay otra realidad. La de los pibes que le ponen pilas de verdad a lo que hacen. Trabajar y estudiar es muy difícil, realizar ambas cosas requiere de un esfuerzo superlativo, y de tener el temple necesario para no claudicar en la carrera que estás cursando. Porque puede suceder que te hagan una oferta por un buen sueldo, y ello te incentive a dejar de estudiar. Al cabo de unos años, posiblemente te arrepientas de esa decisión (o no). Es algo que Sabato menciona en su ensayo "Hombres y engranajes", o si querés un ejemplo más conocido, Charles Chaplin en "Tiempos Modernos", y me refiero al concepto del capitalismo sin ser de izquierda tampoco. El enfoque es más amplio, por eso no puede reducirse sólo a un sentido ideológico. Lo común es que laburás (todos lo hacemos) para tener un autito y una casa, todos los días de tu vida, y cuando llega el momento de disfrutar lo conseguido ya sos demasiado viejo, enfermo, estresado, desganado, tus hijos se fueron a vivir solos, y vos recibís la jubilación mínima.. excepto en determinados empleos que tienen un régimen distinto. Por no mencionar que tengas que reclamarle a PAMI que te cubra los remedios. Los países de Oriente respetan a los ancianos. En Occidente, son un estorbo, como una botella descartable. No por nada, las personas más longevas (que lograron superar los 100 años) vivieron en Japón o en otros países asiáticos. Punto final.


29 de octubre de 2021

Tristán Bauer, el ministro mediocre y eterno oportunista de cargos inútiles

Hoy me pasó algo curioso, aunque al final de cuentas no es nada del otro mundo. Fui a un conocido supermercado, que tiene música funcional, y en un momento dado empieza a sonar "Get Back", de los Beatles. Daba ganas de quedarse un rato más deambulando entre las góndolas para escuchar la canción completa. Hace unos años, una tarde de verano, vi a un coche de alta gama por la calle Buenos Aires, y el tipo estaba escuchando "If I Fell", otra bellísima canción de grupo de rock más famoso de la historia. Todo esto no debería ser novedad, pero como hoy se imponen el trap, el reggaeton y lo que todos sabemos, se convierte en una rareza. No voy a entrar a hacer un juicio de valor sobre estos géneros porque ya todos conocen mi opinión, y además no viene al caso. Por un lado, siempre surgirán corrientes nuevas y si un chico nunca escuchó a Los Beatles o a Pink Floyd, no merece la Inquisición ni mucho menos. El trap, si nos ponemos a pensar, es un fenómeno que nació en las calles, como ocurrió en EE. UU. con el rap, el hip hop, o el breakdance. Emergió en el Bronx y se expandió al mundo de un modo insospechado para una época en la cual Internet no existía y menos aún las plataformas de streaming. Eminem es un tipo respetable que rompió con lo establecido porque abrió camino a los raperos blancos, un territorio dominado por los afroamericanos. Claro que si no sabés inglés, puede que la experiencia de escucharlo no depare mucha satisfacción. El ejemplo más claro de que no sólo los latinos convocan a esta suerte de reguetoneros, es que en 1986 (si mal no recuerdo), Aerosmith hizo una nueva versión de "Walk this Way" junto con los raperos RUN DMC, y fue un éxito comercial. Es lo que en la jerga se denomina crossover: Vale decir, cuando un artista que se supone que saca un disco dirigido a un determinado segmento de público, logra la aceptación de una audiencia más amplia. El primero que lo hizo fue Michael Jackson, luego le siguieron otros. No habrá otro tipo que logre vender 100 millones de discos a nivel global, en principio por lo que decía en la nota anterior respecto a la decadencia del formato físico, y en segundo lugar porque nadie después de Elvis y los propios Beatles causó un impacto de esa magnitud. 

Tema 2: Hoy vino al Museo de Perón el Ministro de Cultura, Tristán Bauer. Hasta acá, nada relevante. El tema es que el día anterior, habían invitado, o convocado, a los medios de prensa para dialogar con este muchacho. Estaba pautado a las 10 de la mañana. El tipo habrá llegado a las 10:30, como temprano, mientras los periodistas soportábamos estoicamente 36 grados a la sombra. Pues bien, cuando finalmente llegó, se dispuso a saludar a los "compañeros" y a recorrer el Museo, ante la mirada atónita de todos los que veíamos cómo nos tomaban por boludos (o "boludes"). La Directora del Museo en un momento, cuando le hicimos saber que estábamos esperando porque nos habían citado, hizo un tímido esfuerzo por decírselo a Bauer (valoro el gesto que tuvo), y como toda respuesta, el "ilustre visitante" dijo: "Primero quiero hablar con los compañeros". Se refería a un grupo de artistas que también habían sido citados y que (se supone) son afines al Frente de Todos, y no hay nada malo en eso. Por supuesto, cuando notamos que era un desquicio total porque ni siquiera tuvo la deferencia de saludarnos y de tomarse 10 minutos para hablar con el periodismo, el camarógrafo que venía conmigo, yo, y la mayoría de los que estabámos nos mandamos a mudar. No es la primera vez que lo hacen, ¿Para qué invitan a la prensa si no les interesa en absoluto nuestra presencia?  Me cansé de ese boludeo constante, y ya les hice saber que no cuenten más conmigo. Mi tiempo vale lo mismo que el de los demás. 

A Bauer, por lo único que se lo conoce es por haber dirigido la película "Iluminados por el Fuego", que tampoco es una joya del cine, precisamente. Siempre vivió de la teta del Estado, ocupando cargos de cuya gestión nunca salió bien parado porque cometió la misma actitud miserable de sus antecesores: querer confundir Gobierno con Estado en el uso de los medios públicos. Pero no es mi intención atacarlo al Señor Ministro, sino hacer público que, aunque cobre un sueldo sideral, sigue siendo un pobre pelotudo y genuflexo. Perdón Bauer, nos hubiera dicho que para hablar con Ud. había que llenar la ficha de afiliación, así ni siquiera nos tomábamos la molestia de ir. Por lo visto, cuando CFK habló de los "funcionarios que no funcionan", usted no se dio por aludido.

Nada más que agregar, Señor Juez. Punto final. 

27 de octubre de 2021

¿Cómo "resucitar" a una banda de rock?

Mitad de semana. Estamos atravesando una inusual ola de calor, que (según dice el pronóstico) menguará recién el domingo. Tenía previsto retomar esta semana el gimnasio, pero chorrear transpiración en un galpón de chapa que sólo dispone de un ventilador no parecía el mejor plan. Igual, no me voy a engañar: Muchas veces me invento excusas para no hacer algo. El sol calcinante pega fuerte ya desde las primeras horas de la mañana, y nos da un breve respiro al caer la tarde. Pero bueno, es lo que hay, un mero anticipo del verano. Dan ganas de armar la "Pelopincho" apresuradamente y darse un buen chapuzón.

 Hoy me llegó una encomienda por correo, estaba dormido en ese momento y, por boludo, no me quedó otra alternativa que ir a retirarla a la sucursal. Me suele pasar que me despierto a las 7 de la mañana, veo el reloj y al comprobar que la alarma todavía no ha sonado, intento seguir durmiendo. Cuando finalmente suena, me da la impresión de que ya es muy tarde, como me ocurrió hoy. Si no estoy muy cansado, ya para las 9 hs. estoy desayunando y preparándome para afrontar el día. Ultimamente vi que muchos negocios ya están usando el aire acondicionado, que te refresca un poco, pero cuando salís a la calle el contraste puede derivar en una alergia o algo peor. Hace muchísimos años que llevo un pañuelo en el bolsillo, sin importar qué época del año sea, porque es algo que me pasa con frecuencia, si me das un paquetito de pañuelos descartables te lo liquido en cinco minutos. 

La pregunta que da título a esta nota, tiene que ver con que me he enterado del "regreso" de Los Abuelos de la Nada. Sí, así como lo oyen. ¿Es posible ofrecer un producto digno, sin Miguel Abuelo y la negativa a participar de Calamaro? Depende, el resultado es variado. Parece ser que el hijo de Miguel, Gato Azul Peralta, tiene los derechos del nombre del grupo, y convocó a algunos músicos conocidos para grabar un disco con reversiones de aquellos viejos hits. Ricardo Mollo, Javier Malosetti, Hilda Lizarazu...en fin, algunos nombres son interesantes. Pero el contexto es otro, y hay ciertas canciones de los '80 que ya no resisten el paso del tiempo, con excepción de "Himno de mi corazón" y un puñado más. Lo mismo podría decirse de Soda Stereo, y esa estafa al público que quisieron perpetrar los dos sobrevivientes de la banda, reemplazando a Cerati por otros artistas, o por el cantante de Coldplay, Chris Martin, que hizo una aparición virtual como invitado estrella. ¿Acaso no curraron bastante ya, habiendo hecho dos "reuniones" sin siquiera haber grabado un disco o un tema nuevo? Recordemos que Soda se despidió (para supuestamente no volver) en 1997, pero 10 años más tarde, los millones de dólares pudieron más y volvieron a juntarse para una gira nostálgica, tras la cual cada uno siguió con su vida como siempre. Por supuesto, para aquellos que no tuvieron oportunidad de ver a Soda en vivo, no dejó de ser atrayente. Cerati, en sus últimos años, quiso tener el control artístico de todo y llevarse la mejor tajada posible. Uno nunca sabe cómo van a salir estas cosas, que tienen bastante de experimento comercial. Pues bien, en el caso de los Abuelos, lanzar un álbum con nuevas versiones puede ser un gesto simpático, pero ya componer temas nuevos y alcanzar la masividad de los '80, es poco probable que suceda. El "rock divertido" al estilo de Los Twist, fue símbolo de una época post-dictadura después de muchos años de opresión. 

Por esa inútil voluntad de recrear lo que ya no existe, también me fastidia cada nuevo compilado o artificio que lleva el nombre de Queen, desde que Freddie Mercury dejó este mundo. Intentar reemplazarlo por otro, es imposible, y lucrar con ello, es de la peor calaña.

Bandas como AC/DC lograron superar el estigma del cantante fallecido, y seguir facturando con una nueva formación que no decepcionó a sus seguidores, quizás porque todas las canciones suenan más o menos igual. En el caso de INXS, los miembros sobrevivientes se metieron en  un reality con la intención de buscar un sucesor a Hutchence, pero el fracaso fue rotundo. Lo mejor, se me ocurre pensar, es que si tenés una banda y uno de los integrantes muere o queda imposibilitado para cantar, tratá de hacer una carrera solista y olvidarte de un regreso con sesgo épico. 

El rock es un gran negocio, desde luego, y esto no es nuevo. Pero con la decadencia en las ventas de discos, los principales ingresos se obtienen haciendo giras y tocando en vivo. Esto, con la pandemia, estuvo totalmente limitado, como todos sabemos. Y los shows que se transmitían en forma virtual dejaban sabor a poco. Estar presente en un concierto o recital no se puede comparar con el hecho de verlo por el celular o la pantalla de la compu. Y el artista también necesita del público. En ese sentido, de a poco se va recuperando la normalidad. Nos llevó casi dos años. Ojalá que todo el tiempo trascurrido no haya sido en vano, porque muchos seres queridos se quedaron en el camino al contraer el virus. Varios países de Europa oriental (Hungría, Rumania, Bulgaria, República checa), aún no pudieron controlar este desastre. 

En lo que a nuestra realidad respecta, insisto en que depende mucho de nosotros que no vuelva a ocurrir algo semejante y que nos cambió la vida para siempre, porque aquel que suponga que en determinado momento volveremos a ser los mismos, no entendió nada. Punto final.

25 de octubre de 2021

"Los amigos del Campeón", y el arte de lo posible

Lunes 25 de octubre en la ciudad. A Charly García prefiero recordarlo como era hace 15 o 20 años, cuando todavía podía componer y cantar, antes que iniciara su proceso de autodestrucción. Siempre me atrajo su música, podría decirse que fui (y sigo siendo) un fan más, pero eso no me volvió incondicional ante lo que fui viendo con el paso de los años. Es un milagro que esté vivo, pero es evidente que está muy medicado, con movimientos erráticos, en los casos en que puede moverse. Nada dijo la prensa al respecto, el cumpleaños de Charly transcurrió en el recuerdo de viejas glorias pasadas en lugar de hacer foco en su presente. De hecho, como no recuerda las letras de sus propias canciones, en la transmisión televisiva se vio con claridad que tenía un telepromter a su disposición. 

 Quizás fue un piadosa omisión para ocultar la verdadera situación del ídolo de varias generaciones. Ya no tenemos a Maradona, sólo nos queda Charly. 

Tema 2: "Si no mejora la economía, es difícil que ganemos. Está todo muy caro", me dijo hoy un viejo militante peronista. No es "viejo" por su edad, sino más bien por propia militancia, digamos. Es la primera persona que, aunque sea en una conversación privada, logra dimensionar cuál es el problema. La inflación es muy alta. Hay que pagarle a los fondos buitre y demás acreedores. La plata no alcanza, y mucha gente votó a J X C como un castigo a la actual gestión, más que por convicción. El Gobierno ha hecho todo tan mal, y de un modo tan torpe, que ya no tiene forma de justificarse, ni siquiera puede culpar a Macri. Si hay algún signo de reactivación, se debe a que en 2020 tocamos fondo, es un efecto rebote y no una realidad objetiva. Sería, a grandes rasgos, como comparar 2002 con 2003. Mientras tanto, se está discutiendo una ley de flexibilización laboral que permita despedir empleados más fácilmente, con el pretexto de que ello, a su vez, facilitará futuras contrataciones. Vale decir, que es una vuelta más hacia la precarización del trabajo y los "contratos basura". 

Está claro que, si no recuperan la iniciativa política, la oposición se va a hacer un festín y empezará a marcar la cancha, algo que paulatinamente ya está ocurriendo. Pero claro, es más fácil echarle la culpa a los medios que a la propia ineptitud.

En Lobos, el Frente de Todos no sólo no va a ganar, sino que es posible que pierda votos en contraste con 2019. Y hasta puede pasar que pierda una banca en el HCD. Al no haber liderazgo ni conducción, un partido netamente verticalista está caminando a la deriva. Puede suceder que, si queman los últimos cartuchos, consigan sumar voluntades y hacer una mejor elección de cara a noviembre, más allá de que ningún modo les alcanzará para dar vuelta los números de septiembre. Pero no puedo dejar de destacar que, pese a todo, están haciendo un esfuerzo importante por recuperar protagonismo y sumar adhesiones. Y los jóvenes (tanto del PJ como de "Juntos") están asumiendo un rol importante en ese sentido, poniéndose la campaña al hombro.

 En una próxima nota profundizaré más sobre esto. Amigos, nos estamos viendo pronto. Punto final. 

22 de octubre de 2021

Todo lo que vemos no es más que cotillón y marketing político

Tarde de viernes pasado por agua en la ciudad. Se reanudó la campaña política, con la expectativa de "Juntos" por consolidar el resultado de las PASO, y el Frente de Todos buscando hace la mejor elección posible. No creo que los números del 14 de noviembre vayan a ser muy distintos, pero todo puede pasar. Culpar a los medios de prensa ya no representa una excusa válida para nadie. De hecho, hay medios o canales oficialistas, y otros que están más ligados a la oposición. 

Hace unos años, era habitual que se hiciera un debate televisado entre los candidatos locales. Sería bueno retomar esa práctica en algún momento, y que se digan en la cara lo que realmente piensan en lugar de recurrir a chicanas que no conducen a ninguna parte. La mayoría de los candidatos tiene un "speech" más o menos armado, lo que antes se conocía como "ponerse el cassette", y es difícil sacarlos de ese lugar donde se sienten seguros. En el caso de que alguno pase por mi casa (porque según ellos, están recorriendo los barrios), no voy a ser tan ingenuo como para negar que sólo se acuerdan de los vecinos en tiempos electorales. Me causó gracia que ayer mandaran un informe anunciando con bombos y platillos que el Municipio pavimentó dos cuadras de asfalto en la calle Belgrano. La obra es tan insignificante por su escasa magnitud, que yo ni siquiera haría campaña con algo así. Despojándome de mi rol de periodista, como simple ciudadano siento que nos están tomando por boludos, y no sólo por el ejemplo de los 200 metros de calle que acabo de mencionar. Pero es así como funciona.

Casi siempre los spots publicitarios son vergonzosos para quien los ve por la tele o los escucha por la radio. Hay algunos que evidencian una clara falta de marketing político. Lo que pasa, es que para eso se necesita contratar a una agencia de publicidad, o a una consultora. Y ni siquiera eso te garantiza el triunfo.

En el común de los casos, te prometen más trabajo, mejor educación, reactivación económica. Vos estás fundido, necesitás plata, no pudiste trabajar casi todo el 2020, y todo lo que te puedan decir no te va a llenar la heladera, como prometió "Alberto". Después de la derrota del oficialismo en las Primarias, se habló mucho de un cuarto IFE, pero nada de eso ocurrió. Y acá hay que tener en cuenta dos cosas: por un lado, hay que cortar con la maquinita de hacer billetes (emisión monetaria), pero no es menos cierto que hay que reactivar el consumo y para eso la gente debe tener plata en el bolsillo. Hace años que venimos con la misma receta: control de precios para controlar la inflación, aumento del dólar en las "cuevas", y planes sociales que no están correctamente direccionados, porque ese dinero que el Estado otorga no va a parar a quienes realmente lo necesitan. Hay sectores de la clase media que, sin ser considerados estrictamente como "pobres", también deberían recibir algún tipo de estímulo. Pero hasta ahora, ni la Anses ni el Ministerio de Economía se dieron por enterados, porque piensan que sólo los pobres que mide el INDEC fueron los que les dieron la espalda en la PASO. Hay cuestiones de sentido común que cualquier persona, sin ser funcionario, se daría cuenta, menos ellos. Está perfecto que aumenten la AUH y el monto de la Tarjeta Alimentar, pero es un error pensar que ello por sí solo te va a hacer cambiar el voto. 

No me canso de recordar que hace poco más de un año, en marzo de 2020, yo fui uno más de los que casi me fundí porque se cortó la cadena de pagos, no podía cobrarle los avisos a nadie, pero no me voy a extender más en eso, quiero dar vuelta de página, por respeto a muchos vecinos que lo pasaron peor que yo. Por suerte las cosas han ido mejorando, y lo que me tocó vivir me quedó tan grabado en mi mente que a partir de ese entonces, traté de regular mis gastos de otra manera. No siempre lo consigo, esa es la verdad. Por supuesto que todos quisiéramos comprar algo que nos gusta, pero eso sólo es viable si a vos o a mí no nos impide llegar a fin de mes, de lo contrario dudo que estemos en condiciones de hacerlo. Con más de más de un 50 % de inflación interanual, intentamos ponernos el traje de expertos en crisis argentinas. Siempre se salvan los pescados gordos (vaya novedad), el resto somos escoria. No pretendan que la clase política renuncie a sus privilegios, eso nunca ocurrirá, porque la variable de ajuste somos nosotros. Ahora, ¿Esto puede cambiar? En un corto plazo, no. Hasta que no se haga un gran acuerdo nacional con todos los sectores sentados en la misma mesa, no a va pasar. Y con talibanes como Aníbal Fernández en el Gobierno, las posibilidades se reducen drásticamente. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  


20 de octubre de 2021

¿Para quién escriben los diarios?

Miércoles por la noche en la ciudad. Hay cosas que parecen no tener solución, hasta que llega un momento en que arriesgás, le das una vuelta de rosca y el resultado es mejor al que esperabas. Logré que me repararan mi notebook en tiempo récord, y lo menciono porque no es habitual. Me sorprendió gratamente: El tipo vino, revisó, se llevó la compu, me dijo "para tal hora la tenés", y cumplió con todo. Además, no me cobró muy caro. Ya le dije al técnico en cuestión que lo voy a recomendar. Lo más curioso del caso es que no lo conocía, me pasó su número otra persona que está más volcada al software. La confianza de ambas partes permitió que todo saliera bien. Ojalá hubiera más gente así, sin tantas vueltas, y no como muchos que se creen que trabajan en una central nuclear. Pero no es excluyente de la informática: vos vas a la bicicletería porque se te pinchó una goma, o lo que fuere, y te dicen "dejámela que yo te la hago a tal hora, tengo mucho trabajo". Lo más probable que el tipo esté al pedo, haga la reparación el 15 minutos, y te haga esperar para que vos pienses que le costó mucho tiempo y esfuerzo hacerlo. Es algo que nunca voy a entender: si el trabajo te demanda 15 minutos o una hora, yo te voy a pagar lo mismo que vos me hayas presupuestado. 

En lo que a mí respecta, si bien es otro rubro, redacto y cargo las notas lo antes posible. Si un día me encuentro con mucho material, voy regulando, y publico lo que considero más importante en primer lugar. Esto no es muy diferente a lo que sucede en la Redacción de los grandes diarios, donde hay pilas de notas "en parrilla", listas para ocupar cualquier bache. Ese tipo de artículos son atemporales, porque no abordan temas de estricta actualidad, lo cual te deja margen para publicarlos a modo de comodín en una determinada ocasión. Esto no significa que sean pavadas o boludeces, sino que resisten un poco más el paso del tiempo. 

Lo que pasa es que el diario, como lo conocimos nosotros hace 30 años, no existe más, y no sólo por la decadencia del formato papel. Un periódico cualquiera, hoy por hoy, adopta un tono más frívolo, se parece más a una revista al estilo de "Gente". Esto, entiendo yo, debe formar parte de una estrategia para apuntar a un público lector más amplio. La información "dura", es decir, que requiere un proceso intelectual para comprenderla, cambió notablemente. Si viajás en tren y compraste un diario (toda una rareza en 2021), lo único que querés es echarle un vistazo a los titulares, ver cómo salió Boca el domingo (o el equipo del que seas hincha), y no mucho más. Por esa razón cada vez las páginas tienen menos texto y más fotos. Cualquier medio de prensa busca seducir al lector, y para lograrlo hay varias estrategias comunicacionales que no voy a mencionar aquí. Pero lo fundamental, es pensar para quién escribís, hacia quién o quiénes está dirigido esa nota. Podés emplear un estilo coloquial, pero no vulgar, de ninguna manera hay que subestimar a la gente. Algunos lo hacen, no es mi caso. El problema está en que ese "esfuerzo" por llegar a un público masivo, puede hacerte perder a quienes te fueron fieles desde el comienzo. Es una cuestión que daría para largo, pero prefiero dejarla así. Nos estamos viendo pronto. Punto final. 


18 de octubre de 2021

Regla número uno: El periodista nunca debe aspirar a ser protagonista

Lunes por la noche en la ciudad. Probablemente, esta sea el último texto que escriba por unos días, dado que la computadora otra vez me está trayendo problemas. Pero dejémoslo ahí, eso no le importa a nadie. 

La semana arrancó bien, en el diario no publiqué demasiadas notas en el día de hoy, y elegí no hacerlo porque mucha gente dedicó el domingo a estar con su familia por el Día de la Madre y quizás no tuvo oportunidad de leer todo lo que hubo el finde. Este martes ya me meto de lleno en la arena política: tengo un par de entrevistas que hacer a los candidatos oficialistas de Lobos, y además en el programa de tele estará otra candidata de un espacio político diferente. Es necesario tener una mirada amplia y que la audiencia pueda sacar sus propias conclusiones durante los procesos electorales, siempre lo he entendido así. El protagonista de la noticia no soy yo, me alejo lo más posible de esa exposición innecesaria, me corro de ese lugar, porque entiendo que los reportaje o entrevistas (por más que parezca obvio decirlo), deben hacer foco en las personas que aceptan participar. En los grandes medios, es común ver cómo algunos periodistas (como este muchacho Wiñazki) buscan lucirse y marcarle la cancha al entrevistado. Me parece pésimo. Si vos haces un análisis político propio en base a tu propia percepción o a los números de alguna encuesta, la cosa cambia, porque en tal caso implica ejercer una subjetividad plena que depende solamente de vos.

Sepan disculpar si hay algún error de tipeo, ya que estoy redactando desde otra máquina y con otro teclado. Pero pienso que me acostumbraré enseguida. Todo lo que pueda hacer desde una PC, incluido el uso de redes sociales, lo he implementado para no estar todo el tiempo con el celular, un aparato en apariencia inofensivo pero que está llevando a mucha gente a permanecer desvelada frente a una pantalla, chequear el teléfono infinitas veces para ver si nos enviaron un mensaje de WhatsApp, y un gran entramado del cual no quiero ser partícipe por motivos que no sean estrictamente laborales. 

Los domingos, por lo general, si es que no tengo mucho que hacer, uso demasiado el celular, y llega un punto en que no sos consciente de cuántas horas perdiste en lugar de priorizar un buen descanso. Este fenómeno antes se veía con más frecuencia con el televisor. A mí nunca me pasó, pero era bastante común que la gente se durmiera con la TV encendida, y creo que por ese motivo los modelos más nuevos incorporaron un temporizador o "timer", que permite que la caja boba se apague sola transcurrido el tiempo que el usuario indicó. 

Tema 2: Profundizando un poco con lo audiovisual, estoy notando que abunda mucha sofisticación respecto a la calidad de imagen y sonido, es algo que bordea la desmesura. Lo primero tiene que ver directamente con la tele propiamente dicha, con la alta definición, y esa vana aspiración de pretender que lo que vemos en la pantalla se parezca cada vez más a la realidad. Si un programa se grabó en un estudio o se transmite en vivo, es irrelevante, lo que prima es el mayor realismo posible. Una gran farsa. Y en cuanto al sonido, están quienes usan servicios de streaming como Spotify para escuchar música y se acostumbraron a ese formato. Pero desde hace unos años, se generó un nicho  considerable para satisfacer a melómanos empedernidos, que son capaces de gastar mucha guita por un disco de vinilo que -sostienen- tiene mayor fidelidad. Esto está vinculado, también, a la necesidad del soporte físico, es decir, tener algo que se pueda "tocar", y la supuesta experiencia que brinda quitar con cuidado el vinilo del sobre, colocarlo en la bandeja, posicionar la púa en el lugar correcto, y una serie de cuestiones que son propias del coleccionismo. Es la tendencia hoy en día, y quizás si encontrás un long play en buen estado en el altillo de tu casa, le podés sacar buena plata.

 Como la industria del entretenimiento va mutando vertiginosamente, es probable que los tan denostados CD's dentro de 10 años, se vuelvan a convertir en un formato elegido y recuperen el protagonismo perdido. Nos estamos viendo pronto (espero). Punto final.


16 de octubre de 2021

Reflexiones de una madrugada

 Terminé el viernes agotado, pero satisfecho de haber podido cumplir con el laburo. Hoy, sábado, me espera mucho más aún, la agenda viene cargada. Pareciera como si de repente todos se hubieran puesto de acuerdo para organizar actividades cuyos horarios coinciden irremediablemente. Hasta no hace mucho, desde Cultura del Municipio se consensuaba con quienes querían organizar algo el fin de semana para evitar estas cosas.

 Más allá de esto, todo cuanto sea de interés para la gente debe tener su lugar, al menos para mí, y lo hago con gusto, siempre es una mejor opción que estar al pedo, tirado en la cama y mirando las manchas de humedad del cielorraso.

 Pienso que no me va a pesar cumplir con mi presencia en todos los sitios donde deba ir. Que yo recuerde, lo más extenuante siempre ha sido la cobertura de las Olimpíadas del Salado. Porque aunque no me dedico a escribir sobre deportes, las ceremonias de apertura y de cierre (donde por lo general hay un show musical y obviamente se procede a la premiación), son duras de llevar. Y cuando todo termina, llegás a tu casa para editar y retocar las fotos, elegir las mejores, teniendo en cuenta que por cada 10 que saques, sólo una o dos son rescatables. También es un gran desgaste cuando se espera la visita de algún alto funcionario, y pasa el tiempo, tiempo muerto, sin que el invitado dé señales de su presencia. Si preguntás cuánto falta o cuándo llega, la respuesta típica y que pretende ser tranquilizadora es "está pasando el peaje", pero ni aunque el Ministro y su comitiva viajaran en un sulky ese trayecto de Uribe a Lobos se prolongaría tanto.

Nuestro tiempo es limitado, como dijo Steve Jobs, el gurú de Apple. Y más allá de los credos religiosos, o de pensar que cuando ya no estemos aquí viviremos en el recuerdo de otros, hay que activar la mente, como si fuera un aparato o un switch. Ponerla en modo "ON", y no "Stand by". El camino para lograrlo se construye día a día. No hay otra manera, porque suponer en estar siempre sonrientes y felices es una utopía. Tampoco sé si sería bueno permanecer así.

Ahora son las 23:13 hs del sábado. Pude hacer casi todo el trabajo que me había propuesto, pasé más de la mitad del día en la calle, de un lado para otro. A veces aprendo más cosas de mi sobrino de 9 años que de un adulto de 40. Los chicos de hoy la tienen re clara, tienen una rapidez mental que nosotros cuando teníamos esa edad. Y no es porque fuéramos boludos o ingenuos, sino porque la sociedad cambió y cada uno es hijo de su tiempo. Entonces puede ocurrir que un día cualquiera te despertás, vas al baño, y la imagen que te devuelve el espejo puede ser demoledora: sentís que envejeciste 20 años, una percepción que no siempre coincide con tu tiempo biológico. Dicho de otra manera, podés tener una determinada edad pero tu rostro denota otra cosas. Ayer fuiste joven, hoy eso no existe más, te convertiste en una persona con el rostro bajo la sombra del cansancio cotidiano. Y eso no está ni mal ni bien, simplemente pasa porque tiene que pasar.

 A veces la vida te sorprende con un cachetazo (o con un cross de izquierda) y no sabés cómo reaccionar. Te preguntás qué hacer. Porque cuando tenés una situación realmente apremiante, por lo general no hay "Plan B". Lo que estoy diciendo no es nada original, pero me nace expresarlo porque comparto este sentimiento con mucha gente que me lee. No sabés si seguir en tus proyectos o largar todo a la mierda. No estás seguro de si elegiste ser la persona que querías. Sentís la presión de caerle bien a todo el mundo y de mostrarte como un ser sociable. ¿No es demasiada presión? ¿Tan difícil se nos hace vivir como seres humanos plenos? Seguro que sí. Si se fijan bien, la "gente tóxica" (título del patético libro de Bernardo Stamateas) está por todas partes. 

Hay que tamizar, hay que filtrar, no queda otra, porque si no tu salud se va a ver afectada por esos tipos excesivamente demandantes que van minando tu voluntad. De ninguna manera me posiciono en el rol de víctima o de pretender que los demás de compadezcan conmigo. Eso no sirve. Al igual que muchos de ustedes, estoy hastiado de muchas cosas que me toca vivir y de tratar a diario con personas infumables, pero la sigo remando como puedo, desde distintos lugares donde encuentro un poco de paz. Escuchando la música que me gusta, procurando encontrar algo interesante en la tele, leyendo a Miguel de Unamuno... básicamente, buscando la verdad de la milanesa en la gente que realmente nos enseña a pensar.

Tratemos de buscar aquello que nos apasiona, porque la sociedad está plagada de gente que te quiere arruinar el día, de una forma o de otra. Desde la más obvia y alevosa, hasta el que te quiere usar (porque necesita algo de vos, claro está) y busca apropiarse del esfuerzo ajeno. Cuidado con esas personas. No huyan, pero tampoco les den el menor margen de confianza, porque erosionan tu energía como las sanguijuelas. Punto final.


13 de octubre de 2021

Sobredosis de TV

 Llegamos a mitad de semana, lentamente la ciudad va recuperando la rutina y el ritmo que se mantuvo a media máquina por el extenso feriado. Ayer (martes), todavía se notaba cierta "pereza" en las calles,  y conforme avanzaba la tarde se reanudó la actividad propia de un día hábil cualquiera. Grabé el programa de tele, siento que salió bien y lo digo sabiendo que soy muy crítico conmigo mismo. 

Cuando voy al estudio, no siempre puedo dar lo mejor, porque como el común de la gente, tengo preocupaciones que me aquejan y que -si te ponés a pensar- terminan no siendo tales, lo cual ocurre cuando te quemaron la cabeza con algo que en rigor de verdad no revestía mayor importancia.

 Pero como la prioridad es el respeto al público, salgo al ruedo con mi mejor versión posible y si al invitado no lo conozco demasiado voy tanteando el terreno, mientras la charla fluye soy consciente de qué conviene preguntar o qué no. Si la otra persona se siente cómoda, el desarrollo del programa transcurre de un modo descontracturado, y eso te permite abordar temas tanto triviales como serios. Con los políticos es distinto. Voy a fondo, porque muchos de ellos integran el Ejecutivo y reformulo las preguntas todas las veces que sean necesarias para obtener una respuesta esclarecedora. Son expertos en llenar su oratoria de gansadas al mejor estilo Aníbal Fernández (bueno, no es el mejor ejemplo hoy por hoy). 

Yo no indago al entrevistado sólo por mí, sino por el televidente que quiere sacarse las dudas que de otra manera no podría. Ojo, no me creo el "fiscal del pueblo" ni mucho menos. Soy uno más del montón. No busco confrontar al pedo ni nada parecido. Hasta ahora (toco madera), nunca he tenido una discusión en el aire, y si en algún momento eso ocurre no aceptaría que ese programa se difundiera.

 La audiencia no quiere ver a dos tipos peleándose, para eso están los canales que todos conocemos. Claro que si vos me chicaneás desviando el tema que te estoy planteando, no esperes una actitud pasiva de mi parte. El invitado puede decir previamente que no quiere hablar o hacer declaraciones al respecto, y eso es diferente, porque en lugar de hacerte perder el tiempo te está diciendo abiertamente que sobre ese tema no va a hablar. Y es respetable. Llevo tres temporadas haciendo televisión, un mundo que era desconocido para mí, pero de a poco me voy acomodando y adaptando. Ha habido programas que me parecían interminables, porque percibía que no iban a ninguna dirección, y los terminé liquidando en 35 minutos. Simplemente consideraba que no daban para más. Y otros, que resultaron ser mucho más provechosos, y se prolongaron por más de una hora. Encontrar el momento preciso para hacer el cierre también es un detalle no menor. No se puede agobiar al televidente dando vueltas siempre sobre lo mismo. 

Lo que les puedo garantizar, es que si un día cualquiera me levanto y lo veo como una obligación o como algo que me pesa hacer, será la última vez que aparezca por el estudio. Si no estoy convencido de un producto periodístico del cual yo soy parte, no continuaría.

Para no hablar demasiado de mí, quiero agradecer a todos quienes han pasado por el ciclo durante estos tres años, ha sido un placer entrevistar a la mayoría de ellos, y la lista de los invitados que han estado cada semana no la tengo en mente, pero debe haber más de 150 vecinos, de hecho algunos estuvieron más de una vez. Hoy más que nunca, hay que jerarquizar la profesión y redoblar el compromiso. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

11 de octubre de 2021

Nadie puede decidir por los demás

 Domingo por la noche en la ciudad. Terminé de ver el partido Argentina-Uruguay por las Eliminatorias, y debo decir que sentí que en determinados momentos, pese a que mis ojos se dirigían a la pantalla, mi cabeza estaba en otro lado. No por alguna preocupación, sino por la total indiferencia que me embargaba. Acepté ver el partido para hacerle compañía a mi viejo, pero no me importaba absolutamente nada el resultado, al igual que dejaron de importarme un montón de cosas. Si la Selección hubiera perdido por goleada, me daba lo mismo. Si llegamos bien al Mundial, veremos. Las cosas que realmente importan se pueden contar con los dedos de la mano, y a su vez, son las más difíciles de preservar. Tienen un valor intrínseco que nace de las relaciones humanas. Esta apatía que describo implica, también, la necesidad de iniciar una búsqueda de todo aquello que merece la pena y que aún no pude conocer o indagar lo suficiente.

 Las prioridades o intereses de una persona van cambiando según el ciclo en que te encuentres, o qué hechos te toque atravesar. El trabajo es una prioridad, tanto para aquellos que lo tienen como para los que intentan conseguir uno. Es la única forma digna de ganar plata. Hay muchas truchadas por Internet que prometen ganar dinero, por ejemplo, viendo videos, lo cual ya de por sí me genera desconfianza. Conseguir un laburo freelance con algún medio de prensa del exterior siempre puede ser una opción interesante, yo había llenado un formulario para escribir unas notas, pasaron unos días y me mandaron un WhatsApp, lo cual me pareció poco serio, prometiendo una paga de 250 dólares por una determinada cantidad de notas. Si "alguien" se hubiera comunicado conmigo mediante un llamado, permitiendo evacuar todas las dudas que cualquiera puede tener, quizás hubiera aceptado. WAP es un servicio de mensajería en el cual, se supone, nos comunicamos con gente que conocemos, y es un poco riesgoso porque quizás enviaste un audio a un amigo, que quedó fuera de contexto o que formaba parte de una conversación privada, y ya perdiste el control sobre tus propios dichos, porque ese mensaje se replica y viraliza hasta límites insospechados. 

Hace unos días me mandaron un audio de unos 4 minutos. Era una mujer que se quejaba por una nota que no había sido publicada en mi diario. A los 30 segundos ya sabía lo que me pretendía decir, no me detendría a escuchar 4 minutos de alguien monologando excepto que fuera un familiar o un amigo. Le respondí por escrito, y creo que fue lo mejor, porque de esa manera no le di lugar a que siguiera hinchando las pelotas sin motivo alguno. Con tono didáctico, le expliqué por qué "su" nota no estaba publicada aún, le dije que lo iba a hacer a la brevedad, y así fue. Yo puedo asistir a un evento cualquiera, pero eso no implica la obligación de hacer una cobertura periodística. A menos que me paguen. Si vos me pagás, te dedico todo el espacio que quieras, es así de simple.

 Para que resulte más claro, podemos verlo a la inversa: Supongamos que yo presento un libro, una exposición de pintura, o lo que fuera. Quizás van cuatro medios de prensa, pero luego veo que sólo dos redactaron una nota sobre el tema y le dedicaron espacio para difundir. Yo de ninguna manera podría enojarme con los que no lo hicieron, ni tengo derecho a reclamar nada. ¿Si me molestaría? Puede ser, también podría discutirse si es descortés o desconsiderado de la otra parte. Pero valoraría más a quienes sí se mostraron interesados que a los que no escribieron ni una línea. 

Y acá hay algo que todos deberíamos entender: Nadie puede decidir por lo demás. Yo no puedo decirle al otro lo que tiene que hacer, porque seguramente ya lo sabe y si no lo hace, por más que le insista, lo voy a obtener una respuesta que me satisfaga. En el amor funciona igual. Tiene que darse solo, y no pretender cambiar a quien es o será tu pareja. Si no te gusta cómo es o sentís que te hace daño, no conviene seguir en esa relación. Pero eso ya sería un tema más complejo de abordar, dado que la gente cambia por propia voluntad o porque está en un entorno de que algún modo la condiciona. En una próxima nota voy a darle un poco más de espacio a este asunto. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

7 de octubre de 2021

Puja de intereses y artilugios judiciales para esconder la verdad

 Se viene otro fin de semana largo. "Largo" en el más obvio de los sentidos, es decir, por su extensión. Y largo también, porque para mí es tiempo muerto, hay que llenar el diario con notas todos los días (por eso justamente es un diario), y no siempre hay material disponible. Como estamos en una época en la cual todos necesitamos laburar, no creo que muchos comercios vayan a permanecer cerrados cuatro días. Tenía previsto una consulta médica para el lunes, pero por esta cuestión, pasará a la semana subsiguiente. Cambiando de tema, la mayoría de ustedes ya habrá leído la nota publicada por Clarín esta mañana, respecto a los agrotóxicos en Lobos y a la apelación que hizo el Municipio para evitar proveer de agua potable a vecinos de la Laguna y de otros sectores. Lo más vergonzoso, es que la periodista que la escribió consultó a las autoridades, y la respuesta que recibió fue tan insulsa y burocrática que no resiste el menor análisis. Si al diario más leído del país le responden con un argumento de no más de dos renglones, ¿Qué nos queda para los medios locales e independientes, que obviamente tenemos mucho menos poder y alcance de lectores? Mientras tanto, la Ordenanza de Medio Ambiente (o el proyecto de la misma), sigue durmiendo en algún cajón, hasta que pasen las elecciones. No conozco a ningún concejal que haya dicho: "Señores, esto es imperioso tratarlo ahora". Los motivos podrán ser diversos, pero el más evidente es no entrar en un terreno que a ninguno de los partidos dominantes le resulta cómodo, o le conviene, durante una campaña electoral. 

Ahora, si el oficialismo se impuso en las PASO por más del 50 % de los votos (sumados los de Juntos PRO y Juntos UCR), a muchos les podría decir: bancátela. Es lo que votó la mayoría, y es muy probable que en noviembre el resultado sea parecido. Nos llenamos la boca hablando de la "voluntad popular" y de una serie de gansadas, pero lo concreto es que estas cifras le otorgan al oficialismo local el margen suficiente para hacer caso omiso a cuestiones que no le interesen o que no impliquen un rédito político. Teóricamente, quien triunfa en una elección no por ello debe avasallar todo lo que no le sea funcional a sus intereses. Nos enseñaron erróneamente que Bartolomé Mitre fue quien sentenció: "La victoria no da derechos", aunque en realidad esa frase pertenece a Mariano Varela, Ministro de Sarmiento. Sea como fuera, ese noble enunciado se ha transformado en una suerte de aforismo cándido y anacrónico que todos se pasan por el culo. 

Los ambientalistas no decidieron llevar esta situación a un litigio judicial porque les guste o porque estén al pedo. Por supuesto que también hay que escuchar la otra campana, entre ellas, la Sociedad Rural y todas las entidades vinculadas al campo. Nadie debe estar excluido en el debate. Precisamente, desde la Rural me habían comunicado (porque yo mismo me ocupé de llamar por teléfono a su Presidente), que iban a realizar un informe ambiental por su cuenta para rebatir el que efectuaron los otros. Y que iban a llamar a conferencia de prensa para darlo a conocer. Pues bien, eso nunca sucedió, se limitaron a enviar una solicitada a la que no tuve acceso, es decir: no me la enviaron (es más, la hubiera publicado gratis). Pero sólo salió publicada en un diario. Qué bueno hubiera sido, si el citado informe finalmente se hizo, exponer sus conclusiones ante la prensa y permitir preguntas, si es que algo no quedó del todo claro. De todos modos, no tengo nada en contra de la institución, la relación es buena. Pero estoy planteando las diferencias en la forma de comunicar. 

Lo voy a ilustrar con dos refranes muy conocidos. Uno dice: "El que calla otorga". El otro: "El silencio es salud". Ninguno de los dos son concluyentes ni aplicables a los mismos casos. Para el tema que nos convoca, el que prevalece es el primero. No hablar puede significar un encubrimiento de determinados hechos o datos que avalan la posición del contrario. Esa misma posición que pretendés rebatir. Y si hablamos en términos generales, cuando hay un rumor malicioso o no tanto, lo mejor es decir tu verdad, porque de no ser así se forma una bola de nieve que después es imposible detener. Más aún, en tiempos donde los escraches en las redes están a la orden del día. Pero bueno, yo no voy a decirle a nadie cómo debe defenderse. De hecho, si me sucediera algo así seguramente tampoco sabría cómo reaccionar.  

El Municipio intenta ganar tiempo apelando a una medida cautelar, para que esto no estalle en plena campaña. Al tomar estado público a través de los medios nacionales, no es posible negar que la problemática existe. Si las preocupaciones de los vecinos pasan solamente por los baches de una calle o por algún semáforo que no funciona, en lugar de la calidad del agua que consumimos, estamos "al horno". Punto final. 

5 de octubre de 2021

Después del "apagón", tuvimos que volver a aprender

Martes por la noche en la ciudad. Pienso en el "apagón informático" de ayer, y en la necesidad de replantearnos varias cosas. No lo padecí ni mucho menos, lo único que lamenté fue el hecho de no haber podido publicar notas de mi diario. Quizás, si hubiera sido más prolongado, habría motivos para empezar a patalear y quejarse. Hubo que volver al viejo y querido SMS durante unas horas, lo cual es extraño porque ya todo se hace y se maneja por WhatsApp, sobre todo en países como el nuestro. Los yanquis no lo usan, y tampoco hay Wi Fi en todos lados como acá. Cada uno se conecta con la red de su propio celular. Esto no es ni bueno ni malo, funciona así. En fin, la cuestión es que, casi como una postal anacrónica, nos acordamos de que existe el teléfono fijo o "de línea". En mi casa está pero se utiliza poco, probablemente no tenga mucho sentido seguir conservándolo, pero por ahora el aparato resiste, con llamadas ocasionales para hacer encuestas o números equivocados de personas que piden un tema una radio muy conocida. Buscar en la guía telefónica es terriblemente engorroso por la letra minúscula que tiene, es un intento evidente de ahorrar papel y páginas de un objeto que casi no se usa. La mayoría de nosotros tienen anotados en algún otro lugar los números que considera importantes y nada más. Claro que a veces hay que buscar, por ejemplo, de una escuela, y no lo hallás tan fácil, porque seguramente está a nombre de un Ministerio, no dice "Escuela tal". Y no siempre la dirección que figura en la guía coincide. Bueno, ahora que tenemos Google Maps, parecería ser más fácil, pero es muy invasivo como toda búsqueda que realices en la Web. 

Hay verdades absurdas y mentiras solapadas dondequiera que vayas, y más aún en lnternet. Abundan, también, los susurros estridentes y los pájaros inquietos que brotan de la boca de los mercaderes. Todo se ha vuelto demasiado difuso como para esbozar una conclusión, o arribar a una certeza. Así vivimos en la Argentina, donde la información es un producto que se compra y vende al mejor postor, con escuchas telefónicas ilegales, casillas de mail hackeadas y un complejo entramado de teorías conspirativas. Todo el mundo desconfía hasta de su sombra. Hoy tuvimos una muestra más de la gran mezquindad política que hay, cuando se tenía que discutir una normativa tan importante como la Ley de Etiquetado de Alimentos. Como consumidores, tenemos derecho a saber qué es lo que estamos comiendo, qué contiene, y no tener que darle infinitas vueltas al envase de un producto para que aparezca, en una tipografía casi ilegible, una serie de conservantes y aditivos que nada tienen que ver con aquello que creemos comer. Basta con revisar cualquier paquete de galletitas, por ejemplo. 

 Desde aquel 30 de junio de 2005, el blog se va aproximando a los 2.100 textos publicados. De más está decir que buena parte de ellos no ha resistido el paso del tiempo y lograr ser perdurables porque los escribí en el marco de una coyuntura o en un contexto determinado que ya no existe. También hay otras notas que hoy no hubiera redactado, o lo hubiera hecho de otra manera. Pero traté de ser consecuente conmigo mismo y no borrarlas porque representan a quien yo fui, o supe ser. Creo que he hecho lo mejor que pude, teniendo en cuenta que no es un blog de noticias y que lo que intento es desentrañar una realidad que a menudo nos sobrepasa por completo.

 Cuando hace unos meses hablé del trabajo, y de la frustración que sienten muchas personas por no poder laburar de aquello para lo cual estudiaron, varios lectores me manifestaron que compartían ese sentimiento. El tema es que eso no nos impida seguir adelante con nuestra vida, que no nos paralice, y que podamos aceptar que el futuro es diferente al que imaginábamos cuando éramos estudiantes. 

Crecimos con la idea de que nuestro ascenso en la escala social no tenía techo si estudiábamos con dedicación y nos abocábamos a alcanzar la excelencia. Entonces, no es extraño que la primera vez que te das contra la pared sea cuando nos postulamos para un puesto que creemos merecer por nuestra trayectoria profesional, y hoy vemos que está ocupando ese lugar alguien mediocre o un inútil. Es normal, a todos nos pasa, y no debe confundirse con envidia. Y te digo más: te va a seguir pasando, porque donde sea el lugar que vayas te vas a encontrar con gente que no está capacitada y que no te podés explicar como accedió a un determinado empleo que era el que vos estabas buscando a menos de un acomodo o un intercambio de favores non sanctos. Yo ya lo tengo asumido, además de que la vida no es una carrera de Fórmula 1,  ni una competencia. Cada cual va recorriendo el camino a su propio ritmo y voluntad.

 También es frustrante para los padres que dejaron todo atrás para que sus hijos pudieran acceder a una buena educación, verlos haciendo laburos subcalificados que poco tienen que ver con su formación intelectual, y en los cuales no pueden desarrollarse plenamente. Inclusive, a veces pienso más en esos padres (los míos, los tuyos) que en los propios damnificados de este sistema perverso y tóxico. Alguien podrá decirme, que después de todo lo vivido en 2020, no es muy alentador redactar estas líneas, cuando uno tiene ya tiene las pilas un poco más cargadas. Precisamente por esa razón hay que continuar dando lo mejor, pero sin dejar que el árbol nos tape el bosque. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

 

 

 




3 de octubre de 2021

Se puede "salir a flote", pero no por las dudas no nades muy profundo

Entramos de lleno en un nuevo ciclo, ya casi despidiéndonos de 2021, pero con renovadas esperanzas. A este año no le hizo falta mucho para ser mejor que el anterior, que fue catastrófico. La economía va a ir repuntando, lentamente. Hacen falta, por lo menos, 8 años de un crecimiento sostenido para volver a valores previos a 2015. No importa quién sea Presidente en el futuro, si Alberto, CFK, o si se van alternando mutuamente. Hoy vemos un descontento evidente que hizo que la gente votara a J X C. Pero, pensar que ese resultado se repetirá en 2023, dependerá en buena medida de lo que el actual Gobierno es capaz de hacer para seducir al electorado. Si algo nos hizo ver la pandemia, es nuestra propia fragilidad y el surgimiento de kamikazes como Milei o Espert. No serían un peligro si nadie los votara, debo decir que esta aparición de los que dicen llamarse "libertarios" es un fenómeno nuevo y que cosecha adhesiones en personas jóvenes. En fin, si Trump llegó a ser Presidente, estos tipos también podrían hacerlo, nuestra historia está repleta de políticos inútiles e inoperantes. 

Retomando lo que decía al comienzo, este año, por ejemplo, los Juegos Olímpicos de Tokio (que estaban previstos para 2020 pero se postergaron), pasaron totalmente desapercibidos. En parte, la diferencia horaria hizo que el común de la gente que vive en Argentina tuviera cosas más importantes que hacer durante la mañana. Entre ellas, ir a laburar. De todas maneras, los que manejan los derechos de la televisación no son necios, y buscan adaptar los horarios lo más posible para los países occidentales. Algo parecido ocurrió con el Mundial Corea/Japón de 2002, del cual nadie se acuerda porque a decir verdad no hay demasiado para recordar. La actuación de la Selección fue tan mediocre y decepcionante que duró un suspiro, y por ese motivo el resto del torneo careció de todo interés. 

Esta nota la había comenzado a redactar el primer día de octubre, pero quedó en "stand by" debido a que he tenido bastante laburo este fin de semana y esa es mi prioridad. Lo que yo pueda escribir por placer, viene después. Pienso que pedimos y exigimos demasiado, y por otra parte, damos muy poco. Esto es aplicable en todos los órdenes de la vida, desde luego. Cuando una persona se vuelve muy demandante (sin razones que lo justifiquen de algún modo), lo mejor es alejarse de ellas. En mi caso, como yo trato de hacer bien mi laburo, lo único que pretendo es que los demás cumplan conmigo. Que hagan las cosas en tiempo y forma, porque no les estoy pidiendo que lo hagan gratis, sino que valoro el conocimiento del otro y le pago lo que él/ella me diga, casi nunca pido una rebaja, sobre todo si se trata de informática. En última instancia, si no me da el bolsillo, esperaré a que llegue el momento de poder juntar la guita. 

Solemos olvidarnos, a esta altura del año, de todo lo que pasó en los últimos nueve meses. Cuando tenés la capacidad de recapitular, entendés que, en rigor de verdad, no todo fue tan negativo como lo vivenciamos en aquella oportunidad. Como estamos en constante cambio y debemos adaptarnos o acostumbrarnos, desde un punto de vista pragmático, la inteligencia no es ni más ni menos que la capacidad de adaptarse ante aquello que en principio nos sorprende y nos descoloca. Sin dejar de lado, ese proceso constante de "aprender y desaprender", porque caen viejas estructuras y aparecen otras. Nos estamos viendo pronto. Punto final. 

"No me sueltes la mano", dijeron los senadores

Viernes por la tarde en la ciudad. Estoy tranquilo, pero también somnoliento, así que procuraré escribir lo que tengo en mente. Observo que ...