31 de diciembre de 2023

Adiós 2023

 Primeras horas del 31 de diciembre. Es inminente el final de 2023, del mismo modo que lo es el comienzo de 2024. Permítanme una digresión: Qué lejos estamos de todas las expectativas que existían en torno al año 2000, ¿lo recuerdan? Creo que esto ya lo he contado antes, pero cuando era chico me preguntaba cómo sería el nuevo milenio, qué edad iba a tener yo en aquel momento, y por supuesto, tratándose de lo que imaginábamos como una instancia bisagra, no faltaban las teorías conspirativas. Siempre los caprichos de la numerología o los recovecos de la pseudociencia son terreno propicio para presagiar un cataclismo. Transcurrieron más de dos décadas: Si hacemos memoria, Internet empezaba paulatinamente a aparecer en los hogares, pero el colapso de 2001 trajo consigo que perdiéramos la brújula forzosamente. Nadie tenía un mango, el país estaba en ruinas y todo lo que era considerado prescindible era postergado. Era la decisión más atinada, desde luego. 

Tranquilos: Sé que no es la mejor ocasión como para hablar del contexto socioeconómico, ni de las consecuencias que las decisiones políticas traerán aparejadas en nuestra vida cotidiana. No tardaremos en percibirlas, de modo que -a los efectos de esta nota- prefiero dejarlo así.

No recuerdo exactamente cómo fue el 30 y 31 de diciembre de 2022, debo decirlo. Quizás haya sido un día común y corriente. Mientras pueda conservar buena salud, trato de no quejarme en demasía, porque aprendí a considerarla como el bien más preciado. Vos ves a Bruce Willis o a Michael Fox, por citar dos actores consagrados y que han ganado millones de dólares, que padecen enfermedades degenerativas y no han encontrado un tratamiento que detenga ese deterioro. La vida es azarosa. De un día para otro, aquello que habías planificado o que dabas por sentado queda reducido a una mera ilusión. El futuro, obviamente que sí. Es un salto al vacío que todos aceptamos como parte de las reglas del juego.

 Asimismo, hay experiencias que te marcan: A la mayoría nos ha tocado el shock de ver a un amigo caminando por la calle como si nada o haber compartido una charla de café, y al día siguiente tener la mala noticia de que partió de este mundo. Reitero: Es un mazazo, un shock terrible, básicamente porque cuando sabés que alguien está enfermo, te vas preparando mentalmente para lo que es irremediable. En cambio, cuando no hay nada que haga prever ese desenlace y damos por hecho que esos seres queridos nos acompañarán por unos años más, te chocás contra una pared. No sé por qué me sale escribir esto, realmente debe ser un bajón si alguien lo está leyendo.

Es cierto, sí, que al presenciar situaciones extremas nos interpelamos, nos preguntamos “de qué me quejo”, y eso nos hace un poco de ruido. Si renegás porque no tenés plata para los cigarrillos y cerca tuyo vive una familia en una casilla de chapa que apenas logra sobrevivir con changas, sería una afrenta al sentido común que esos contrastes no motoricen en vos un proceso interior ligado a la reflexión.

Pero yo descubrí que esa suerte de consuelo y/o compensación, o bien de acomodar las fichas ante la disparidad del otro o de sus condiciones de vida, no dura mucho. Te podés quedar pensando en eso uno o dos días, y después casi sin darte cuenta te vas a seguir quejando sobre lo que te afecta puntualmente a vos. Vale decir que aunque uno intente ponerse en el lugar de aquel que está atravesando una posición de “desventaja” en términos comparativos, nos es imposible naturalizar y asimilar determinadas experiencias que se nos antojan lejanas a nuestra realidad. Precisamente, por este motivo: No dejamos de considerarlas desgracias ajenas.

Por otra parte, debemos comprender que hay que ponerle un límite al enrosque, de lo contrario te volvés un tipo insoportable. Lo he vivido en carne propia, ya que pensé que era el único que rompía las bolas por hechos irrelevantes o carentes de gravedad, hasta que un par de veces me encontré con gente que me superaba en ese sentido. En cierta manera, era como verse en un espejo roto. Eso me hizo ir entendiendo que si sos excesivamente demandante con tus reclamos –aunque los consideres justos-, no vas a conseguir nada, excepto que el resto salga corriendo ni bien te ve. Y otra cosa más: Nos gusta engañarnos declamando que somos un pueblo solidario (me refiero al pueblo argentino), y en rigor de verdad continúa primando el individualismo. No estoy seguro de si llegará el tiempo en que esa indiferencia se tornará en una actitud más comprometida. Existen personas que despiertan amores y odios por igual, pero que no son indiferentes para la mayoría. A su vez, están lo que desean hacerse notar a cualquier precio y ni siquiera así logran que los demás se percaten de ellos.

Si podemos frenar el carro, desensillar hasta que aclare, y no dejarnos llevar por un horizonte que -a priori- parece ser bastante sombrío, no lo haremos por el bien de nadie, sino por nosotros mismos, lo cual no es un esfuerzo menor. Vale intentarlo, debemos convencernos de ello, lo demás vendrá por añadidura. Nos estaremos viendo el año próximo. Punto final.

 

 

27 de diciembre de 2023

Un mamotreto de 183 páginas

 Un amigo me acaba de pasar el Proyecto de Ley "Ómnibus", que el Ejecutivo envió al Congreso. En fin, consta de 664 artículos, que no solamente establecen cambios profundos en la economía, sino también en la educación, la salud, los contratos laborales, etc. En síntesis: Es letal. Tiene algunos puntos rescatables, pero son ínfimamente minoritarios.

Vale decir que, en el caso de ser aprobado a libro cerrado y sin ninguna modificación, nos va a liquidar a todos. El artículo 1° dice: "La presente Ley tiene como objeto promover la iniciativa privada". Toda una declaración de principios, ya desde el arranque. Ese espíritu se naturaliza a lo largo de 183 páginas, que resultan completamente ilegibles para cualquier persona común, por la magnitud de fojas que tiene un "ladrillo" de esa naturaleza. Pero eso sí, todo sea en nombre de la libertad, tal es el emblema que pretende justificar esta aberración y barrer de un plumazo con los derechos adquiridos. Es probable que los legisladores de LLA, sumados a los de Juntos por el Cambio, tengan los votos suficientes para darle vía libre a esta sinvergüenzada. Párrafo aparte, tratándose de un proyecto que ha sido redactado por personas supuestamente instruidas, hay dos o tres faltas de ortografía que lo vuelven aún peor. 

Es curioso al echar una rápida ojeada, ver cómo se repiten frases al estilo de "propiedad privada", y este paquete de leyes, por otra parte, le otorga facultades al Ejecutivo para privatizar empresas, lo cual no es novedad porque el propio Presidente deslizó ese deseo en varias ocasiones. 

Los ministros de cada área tendrán mayor poder para hacer y deshacer a su antojo. Se contempla la posibilidad de disolver o fusionar dependencias públicas. Se podrán revender las entradas a los espectáculos deportivos sin ningún control. Todos los trámites de la administración pública deberán ser efectuados digitalmente. Las personas que viajen al Exterior y regresen trayendo en su equipaje objetos que hayan comprado "con fines no comerciales", no deberán pagar nada, ninguna tasa ni impuesto alguno. Claro que es demasiado subjetivo determinar si traer en una valija varios artículos de valor persigue fines comerciales o no. 

En cuanto al blanqueo de capitales, no hay grandes requisitos ni impedimentos para hacerlo. Veamos: "Art. 133: El plazo para adherir al Régimen de Regularización de Activos se extenderá hasta el 30 de noviembre de 2024. Art. 134- Manifestación de adhesión. Para adherir al presente Régimen de Regularización de Activos, el contribuyente deberá realizar su adhesión en la forma que indique la reglamentación. Al momento de manifestar su adhesión, no deberá aportar documentación o información adicional respecto de la adhesión al régimen".

Por otra parte, las compañías de seguros tendrán menos requisitos para operar, y podrán ampliar sus rubros casi sin ninguna restricción, lo cual hace pensar que en el caso de que se declaren insolventes, el asegurado no tendrá protección ni reclamo ante ello. En teoría seguirá funcionando un organismo de control, o una Superintendencia, pero su eficacia da lugar a dudas. 

Los empleados podrán afiliarse libremente a la obra social que deseen, más allá del sindicato al cual pertenezcan. En principio, no está mal planteado. Después hay un capítulo íntegramente dedicado a las sociedades comerciales, a la constitución de las sociedades anónimas, y ya eso me excede porque no sé cómo se establecían hasta ahora. 

Más adelante, el extenso texto hace referencia a las "pautas" publicitarias de los dirigentes políticos, o a nivel gubernamental. En el caso de los actuales funcionarios, no podrán utilizar las redes sociales para promoción personal. En teoría, también parece correcto. Se modifica la Ley de Movilidad Jubilatoria, o para ser más concretos, queda sin efecto, no hay tampoco una fórmula propuesta para incrementar los magros haberes que se cobran. Sólo se hace referencia a que el Estado priorizará "aumentos periódicos" al sector pasivo de menores ingresos, sin mayores especificaciones. 

Las obligaciones fiscales (impuestos impagos), tendrán una suerte de moratoria, siempre que sean anteriores al 30 de noviembre de 2023. Se establece un plazo para que el contribuyente regularice su situación, y después si no lo hacés en ese período te hacen pedazos. 

Más adelante, nos encontramos con una serie de "tablitas" o recuadros de difícil comprensión. Sigo mirando. Voy por la página 70, aproximadamente. Se modifica casi completamente la ley de hidrocarburos, y se extienden los plazos para la explotación de esos recursos naturales. 

Página 120 (ya falta menos): Cambios en el Registro de la Propiedad Automotor.  En materia de minoridad, se da marcha atrás en lo que se conoce como la "Ley de los Mil Días", que tiene que ver con la asistencia para el cuidado del embarazo y la primera infancia. Se crea una nueva asignación. Copio el artículo completo: "La Asignación por Embarazo para Protección Social consistirá en una prestación monetaria no retributiva mensual que se abonará desde el inicio del embarazo hasta su finalización, siempre que no exceda de nueve (9) mensualidades, debiendo solicitarse a partir de la decimosegunda (12) semana de gestación. Dicha asignación quedará sujeta al cumplimiento de los controles médico sanitarios que establezca la autoridad de aplicación".

Parafraseando a Milei, "hay más", mucho más, de lo que está explícitamente escrito en este megaproyecto, y las eventuales consecuencias que surjan -reitero- si este esperpento se aprueba sin el menor debate de diputados y senadores, ya que puede dar lugar a un nuevo orden social que nos sitúa lejos de la "Argentina potencia" que el Presidente nos quiere convencer que podemos ser. En rigor de verdad, nunca lo fuimos, ni lo vamos a ser. Hemos tenido prosperidad en algún momento del siglo XX, pero no al punto de ocupar una posición de liderazgo a nivel mundial. No los aburriré más, quizás si alguno de ustedes tiene acceso a la interminable sucesión de artículos y le sobra el tiempo para leerlos minuciosamente, les deseo suerte. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  


  


26 de diciembre de 2023

Navidad 2023

Son las 22.44 del martes 26. El día de Navidad transcurrió tranquilo, sin mayores novedades o hechos de relevancia, al menos a nivel personal. Tampoco esperaba nada excepcional, digamos. Recapitulando, en la Nochebuena hicimos lo que el común de las familias suele hacer para esa fecha, que es compartir una cena, ver por televisión una seguidilla de recitales mediocres, género en el cual Crónica TV ya es pionero absoluto. Van perfeccionándose en el arte de la decadencia del material audiovisual, eso sí. No sé de dónde sacan esos shows anacrónicos, pero es lo que hay. 

Antes de la medianoche, ya estábamos todos un poco cansados por las tareas que cada uno había emprendido a lo largo del día, de manera que uno se puso a escuchar música, otro se puso a leer, otro aceptó con resignación masoquista seguir mirando la pantalla haciendo zapping inútilmente, buscando quizás alguna película que rescatara al espectador de la abulia. Es sabido que la mayoría de la programación de Año Nuevo o Navidad es grabada, y los únicos que deben quedar en los canales deben ser los que tienen que supervisar la operación técnica y la puesta en el aire. Sin embargo, pese a ese breve éxodo en el cual cada uno hizo rancho aparte, no somos tan antisociales: Llegado el momento, hicimos el brindis de rigor y nos abrazamos en los primeros minutos del 25, con buenos augurios y cosas por el estilo. Ya para esa instancia dimos por concluida la celebración, no se estiró en demasía, y no hacía falta tampoco. Respondí todos y cada uno de los mensajes de gente conocida y no tanto, deseándome Felices Fiestas. En algunos casos, yo también envié saludos a amigos que hace tiempo no he vuelto a ver, ya que muchos de ellos ya no viven en Lobos. 

Pero no quiero irme del tema que dio origen a esta nota: Si hablamos del 25/12 en particular, casi no salí de casa durante la mañana. Me levanté tarde, alrededor de las 10 AM, pero me desperté antes. Hace varios días que no vengo durmiendo bien, pero no faltará oportunidad. En un momento dado me harté de estar en la cama sin poder dormir, me vestí, fui al baño, desayuné, y todo siguió su curso normal. Pasado el mediodía, fuimos a cortar el pasto que había crecido considerablemente en los alrededores de la modesta pileta que tenemos. Nos llevó tiempo, dos horas o un poco más. Terminamos, guardamos las herramientas, tomé abundante agua de la heladera porque era obvio que sentía calor y transpiración, y me cambié la ropa.

Tipo 17 hs salí de la madriguera a bicicletear por el Centro, todavía las calles estaban semivacías, como cualquiera podría imaginarse. Quise comprar cigarrillos y estaban todos los kioscos cerrados, encontré uno muy conocido que está en la 9 de Julio, pero me hice el gil y no compré nada porque me pareció carísimo lo que pretendían cobrarme. Después, al cabo de una recorrida, vi que había abierto otro, que si bien tenía un poco alto el precio de los puchos, no eran tan exorbitantes como el local anterior que visité y que abandoné en cuestión de segundos. Cada vez que puedo, saco fotos de la Estación de Ferrocarril, aprovechando que ahora no me rompen las bolas los de seguridad de la empresa que me hacían la vida imposible por el mero hecho de tomar imágenes ilustrativas. La Estación quedó muy bien, eso no se puede negar, pero considerando los pocos servicios que llegan a Lobos, me parece un gasto innecesario, y todo me hace suponer que hay un gran negociado de por medio. Reitero que es una suposición, basada en que movilizar cuadrillas de 14 operarios o más no es gratis, y habría que ver los pliegos y todo eso para determinar a qué empresa se le adjudicaron las obras. 

Fui al supermercado Marc, el único que estaba abierto, y me lamenté por que las cajeras y los repositores tuvieran que trabajar en un día tan particular donde casi todos quieren estar con su familia o sus amigos. No está a mi alcance resolver eso, desde luego, y por un momento dudé si entrar o no por ese mismo motivo, para contribuir a que el personal no tuviera que soportar más laburo aún. Pero como mi compra se redujo a dos o tres cosas, me retiré enseguida. No había mucho más para hacer, sumado a que tengo que ajustarme hasta fin de mes. A decir verdad, pasarán los meses y la economía de guerra continuará, pero esa es otra historia con final impredecible.  

Retorné a mi casa, encendí la computadora, me puse a ver las noticias por Internet, y no había nada de interés. Mucho no se podía esperar, es cierto. Lo bueno es que, al parecer, encontré una página medio trucha que publica las notas que Clarín o LN sólo permite leer a sus suscriptores. De más está decir que no pienso pagar para leer un pasquín digital que sólo esporádicamente incluye algún artículo periodístico de calidad.

Hoy, martes, tuve que levantarme temprano, así que cuando estaba en pleno sueño me sobresaltó la alarma del celular y adelanté la rutina diaria para llegar a tiempo a la consulta médica que tenía programada. Volvió la rutina, y bienvenida sea. No se puede vivir sin un mínimo orden en cuanto a horarios o hábitos, porque además te terminás aburguesando y al final del día no habrás logrado nada relevante para tu laburo, y si eso ocurre por un lapso prolongado, nadie te va a pagar por "hacer la plancha". El plazo de ocio, de distensión, o de descanso, debe tener un límite. Al menos esa es mi forma de verlo. Habrá que continuar, entonces, sabiendo que en mi caso, las noticias empiezan a escasear en la temporada veraniega, lo cual es un estímulo para ser creativo y original, si se lo entiende bajo esa concepción. Nos estaremos viendo pronto, en esta semana "corta" que se da por los caprichos del calendario. No pienso en absoluto en 2024, aunque falte muy poco. El tiempo es ahora. Punto final.  


23 de diciembre de 2023

El medio vaso

Sábado 23. En este momento no tengo ganas de hablar (tampoco de escribir) sobre política o economía. Solamente lo hago cuando me moviliza la necesidad de expresarme: Aunque lo que yo pueda decir lo lean 10 personas, no me interesa. Nunca he tenido la pretensión de ser influyente, sino de analizar la realidad en base la formación periodística que tengo y tomando como referencia lo que he vivido antes. Es decir, los antecedentes que existen sobre modelos que ya han fracasado.

Pienso en el futuro, en el de mi familia y seres queridos. En la Nochebuena, no importa qué haya de comer en la mesa, sino el placer de compartir un momento que puede tener un mayor o menor trasfondo religioso según las creencias de cada uno. Si sabés que te vas a encontrar con personas que no te agradan, mejor no ir, resulta una hipocresía fingir concordia y armonía por el mero propósito de hacer un rejunte de parientes al pedo, y -desde luego - eviten mencionar temas que pueden derivar fácilmente en una discusión. Es una decisión personal celebrar algo o tomarlo como un día más, creo que algún día avanzaremos en ese sentido y aprenderemos a respetar al que quiere comer un plato de fideos en su casa mientras mira televisión, sin ser tan demandantes en lo que respecta a invitaciones casi forzadas para pasar las noche del 24 en tal o cual domicilio.

Estarán aquellos que harán lo imposible por obsequiar regalos costosos, o por arrojar pirotecnia, o por reventarse comiendo lechón y bebidas por doquier. 

Claro que después, la vida sigue. El martes 26, se vuelve a la normalidad, se acaba la joda, el menú vuelve a ser el de siempre, y ya no habrá nada que "festejar" (por elegir una palabra) hasta vísperas de Año Nuevo. De manera que cuando llegamos a esa instancia, se termina todo el jolgorio. Arranca el segundo día de 2024 y con él, se abre un capítulo más que vendrá con las complicaciones y dificultades propias de lo cotidiano, pero lo que define esa percepción es la mirada con la cual las afrontemos. Es la eterna disyuntiva del "medio vaso lleno", o del "medio vaso vacío". Uno puede contar un hecho que pasó hace 10 o 20 años y parece nada en términos temporales, pero recién te das cuenta de ello cuando recapitulás al finalizar los 365 días que tenemos por delante. 

Pongámosle unas fichas a lo que vendrá, se los dice alguien que no se caracteriza particularmente por derrochar optimismo. Démonos esa chance. Aprendamos la sabiduría que implica envejecer, el único punto rescatable de nuestro ciclo biológico. Y brindemos por cualquier cosa, sin importar lo utópico que parezca. Con agua, con soda, con sidra, con cerveza, con vino espumante, con lo que haya. Sáquense todas las fotos que quieran, ríanse, distiendan la situación, antes de que más de uno entre en la borrachera y se empiece a poner cargoso. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

21 de diciembre de 2023

El experimento de jugar con fuego

 La verdad es que, en un principio, yo pensaba otorgarle a este Gobierno Nacional un plazo de tres meses hasta poder ver cómo evolucionaba la gestión. Pero creo que voy a acortar esa expectativa. Ayer vimos por televisión cómo el Presidente daba a conocer un megadecreto pocas veces visto, que implica cambios sustanciales y bastantes discutibles. Es el mayor viraje de la economía argentina en más de 40 años, en caso de que se logre el cometido propuesto en el voluminoso texto.

Por otra parte, la mayoría de esas desregulaciones no podrán implementarse de un día para el otro. Como hay muchos sectores afectados, es probable que se termine judicializando ese mamotreto, con recursos de amparo o medidas cautelares. El Congreso y varios especialistas advirtieron que el Ejecutivo no puede atribuirse facultades que no les son propias. 

Al tratarse de un "Mega DNU", es necesario hacer un desglose a los efectos de analizar cada uno los puntos, de las modificaciones. Pero sería una tarea tediosa, y seguramente los grandes medios ya se encargarán de eso. El único cambio que parecería ser positivo, es la derogación de la Ley de Alquileres. Sin embargo, debe existir un marco legal que sustituya a la norma que se pretende eliminar y no dejar todo a la buena de Dios. No está mal, tampoco, que los profesionales de la salud hagan sus recetas de forma electrónica, y que los medicamentos sean prescriptos por su genérico (es decir, la droga que contienen) en lugar de marcas comerciales que son el gran negocio de los laboratorios farmacéuticos. 

Bajo el ideario del libre mercado, y tomando como única ley la de "oferta y demanda", se ciernen peligrosamente situaciones que dejarán de estar contempladas por las leyes del Congreso. Es humillante que un trabajador tenga que resignar parte de su sueldo para un seguro de desempleo. Vale decir, que en el caso de ser despedido, la indemnización que recibirá saldrá de su propio bolsillo. Quiero suponer que los sindicatos se opondrán a esto. Si lo hacen, tienen razón. Los costos laborales pueden reducirse en base a otras variables, suponiendo que fuera ése el objetivo que persiguen los libertarios. 

Por eso, el gran engaño es que todo esto se hace en nombre de la Libertad. Si cada uno hiciera lo que quisiera esgrimiendo esa bandera, estaríamos en problemas. Insisto: Los alquileres constituyen un tema demasiado complejo como para dejar que se produzcan abusos de ambas partes, tanto del propietario como del inquilino. Todo estamos de acuerdo con que debe haber mayor disponibilidad de inmuebles, pero habrá mucha especulación en el medio, de manera que ampliar la oferta de propiedades no es algo que se verá reflejado en lo inmediato. Simplemente porque volvemos a lo mismo: No hay regulación alguna y se da por descontado que ambas partes tendrán que firmar un contrato, de lo contrario no habría ningún documento que avale esa transacción.

Los precios se disparan sin control. En un hecho inédito, los supermercados están dispuestos a "escrachar" a sus proveedores para demostrar que no son las cadenas las formadoras de precios. Nunca había visto algo así.

A sólo 11 días de haber asumido, el "experimento Milei" marcha a todo vapor, y las consecuencias pueden ser imprevisibles. Están jugando con fuego, y esto no va a terminar bien. Por más que en su introducción el Presidente haya aludido a la herencia recibida (una vez más) y a la pobreza, no creo que lo que plantea el decreto, a grandes rasgos, contribuya a mejorar el bolsillo de los pobres. Me queda una sensación extraña: Eso recién empieza, pero puede terminar muy pronto, y de la peor manera. Ojalá me equivoque, no hace falta agregar más. Nos estaremos viendo pronto. Punto final.  


19 de diciembre de 2023

El desafío de seguir adelante como sea

Martes por la noche en la ciudad. Tardé unos días en escribir esto porque quería encontrar la forma adecuada de expresarlo. Desde hace varios años que no registrábamos un temporal tan feroz como el que azotó durante todo el fin de semana a buena parte de la Provincia. Por suerte, en Lobos no hubo que lamentar consecuencias personales, voladura de techos, o que los árboles cedieran y terminaran desplomándose sobre algún vehículo. El Barrio FONAVI sigue sin ningún tipo de solución cada vez que cae una lluvia intensa, y las calles se inundan sin que nadie se haga cargo, para lógica indignación de los vecinos. 

Sin embargo, si uno observa arterias de la zona céntrica (puedo citar la esquina de Salgado y Las Heras), no es necesario que se registren varios milímetros para que se vuelva intransitable, sobre todo para los peatones, y si pasa algún auto, debés tener mucho cuidado porque si pretendés cruzar de vereda cuando pasa por el badén te puede dejar cubierto de barro. Consecuencia natural de que la Salgado haya sido asfaltada donde existía el empedrado, y de no haber tomado correctamente los niveles.

Pero hubo un apagón desde las 2 o 3 de la madrugada del domingo, afectando a muchos vecinos, sobre todo quienes viven detrás de las vías del ferrocarril, en la zona aledañas al Hospital y al Club Madreselva, por citar algunos puntos de referencia. Esos lobenses estuvieron sin luz por casi 15 horas, lo cual es inadmisible desde todo punto de vista, por más que se haya tratado de un fenómeno meteorológico inusual y de gran magnitud. No se puede vivir así, privado de un servicio esencial. Pensemos que la poca comida que uno puede comprar hoy en día y que necesita refrigeración, se pudre irremediablemente en la heladera. No hay forma más triste de tirar la plata en una coyuntura que no da lugar a que eso ocurra.

 Esta vez zafé, en casa tuvimos un corte aquella madrugada, no recuerdo cuánto tiempo pasó, habrán sido una o dos horas como mucho. Lo único para rescatar es que se produjo en un horario donde uno ya se dispone a dormir, y el uso de energía en el hogar se reduce al mínimo.

Esto me hace reflexionar sobre algo mucho más abarcativo, como es nuestra capacidad para reaccionar ante distintas situaciones que se nos presentan. En Bahía Blanca hay gente que lo ha perdido todo, pero el Presidente priorizó ir a votar para las elecciones en Boca y luego hizo un paso fugaz por la zona afectada "para la foto", vestido con un uniforme militar que lo vuelve doblemente ridículo (y estúpido). Y es inevitable pensar: Nos tomamos demasiado en serio hechos que ni siquiera merecen ser considerados problemas dado que (al menos en mi punto de vista) no ponen en juego aspectos realmente importantes de la vida, como la salud. No soy precisamente una persona tranquila, pero no nos va a quedar otra que serenarnos. Es evidente que estas dos semanas del nuevo Gobierno han provocado un cimbronazo sin precedentes. Habría que remontarse a 1975 para encontrar un escenario similar, el famoso "Rodrigazo". Es más, yo creo que si cambiamos las fechas y los nombres de lo que pasó hace ya 48 años, sería lo mismo. Sólo que el desquicio económico de aquella época no hizo más que precipitar el final y acrecentar el malestar social que derivó en el Golpe del año siguiente.  

Más allá de lo enunciado en los párrafos anteriores, estoy sentado frente al monitor, y como las ideas que pretendía esbozar se me ocurren generalmente por la noche, antes de dormir, buena parte de ellas se han esfumado de mi mente, como se te borran todos los datos cuando tenés que formatear un disco rígido. En estos momentos estos leyendo dos libros que a priori parecen interesantes : Uno de ellos es "En busca de uno mismo", del filósofo Jaime Barylko, y el otro es un ensayo histórico titulado "Argentina 1930-1960", publicado por Editorial Sur, que dio nombre a la famosa revista literaria donde escribieron las plumas más notables de la Argentina.

Este blog nació en 2005, los lectores seguramente lo saben. Y desde 2006/2007, todos los textos que ustedes pueden ver ha sido escritos por mí. Al principio publicaba colaboraciones que me enviaban, porque lo pensé como un espacio abierto, y lo sigue siendo. Por lo tanto, cualquiera que desee enviarme un relato, una poesía, o una nota de opinión no tiene más que hacérmelo llegar por mail (firmado con su nombre real). Fuera de eso, he tratado siempre de aumentar la cantidad de posteos por mes. Cuando no fue posible, ha sido porque no tenía tiempo o no me sentía bien para escribir algo que merezca ser leído. No lo tomo como un trabajo, en líneas generales me siento a gusto haciéndolo. El día en que ya no tenga motivación, dejaré este blog en "stand by", lo borraré para siempre, o lo que sea.

Tema 2: Es interesante observar a la gente que concurre a un gimnasio. Muchos van para tonificar su cuerpo y sentirse mejor, otros sólo buscan "levantar kilos" pero me da la impresión de que se pasan de rosca, ellos sabrán lo que hacen. Sumar cada vez más kilos, tanto en los distintos elementos como en las pesas o mancuernas, no está mal si es que lo consultás antes con el instructor para evitar lesiones. Algunos van vestidos como si fueran a competir en el Mundial de Fisicoculturismo, con muñequeras, rodilleras, zapatillas caras, y todo eso. Otros van simplemente con ropa cómoda para hacer una rutina de ejercicio, tal es mi caso. Cuando voy al gimnasio, trato de concentrarme y despejar la cabeza en el tiempo que estoy ahí, de lo contrario no me sirve, esa es la razón principal por la que yo voy. Está bueno tener la sensación de cansancio cuando llegás a tu casa, te das una ducha, y considerás que estás haciendo algo por vos mismo. Correr 15 ó 20 minutos en una cinta, es algo que ya no hago, pero es también útil para olvidarse transitoriamente de las preocupaciones cotidianas. En fin, cada uno llega con un objetivo definido y se dedica a cultivar ese propósito, lo cual es totalmente válido. 

Lo importante es no perder continuidad, siempre que tus ocupaciones te lo permitan. Para eso se requiere un mínimo de voluntad, y quizás ahí está la clave, se trata de un espacio que te desafía y te interpela como una forma de medir tu capacidad de asumir un compromiso con una actividad a la cual no estás obligado. No hay que dejarse estar, así de simple. Nos estaremos viendo pronto. Punto final. 

16 de diciembre de 2023

¿Viejazo?

 "Qué falta de respeto", "qué maleducados son estos chicos". Eran frases recurrentes que nosotros solíamos escuchar hasta el cansancio de nuestros padres o familiares, y que no nos importaban en absoluto, por diversos motivos. Éramos pendejos, por supuesto, y teníamos un largo camino por delante. Tampoco conocíamos las dificultades que se avecinarían, ni cómo relacionarnos de un modo correcto con una persona mayor. Teníamos menos de la mitad de la edad que en aquel momento tenían ellos. Ahora que pasamos la barrera de los 40, casi sin darnos cuenta, repetimos aquellas quejas de nuestros progenitores.

En realidad, no sé si éramos maleducados, quizás nuestros modales no se comparecían con lo que ellos consideraban adecuado. Pero a su vez, eso está ligado al respeto. Una palabra que no se puede definir en todo su sentido ni siquiera recurriendo al diccionario de la RAE. Sería más conveniente mencionar lo opuesto: Humillar, subestimar, insultar, comportarse de un modo arrogante y soberbio, pretender llevarse al mundo por delante sin ningún escrúpulo. Y para lograr ese fin, pisotear a todo aquel que se cruce en el medio. En fin, no me alcanzaría el espacio disponible para seguir citando posibles ejemplos. Ni hace falta, si vamos al caso.

 Vamos a suponer que vos y yo somos dos pobres ratas de clase media, o media/baja. En ese caso ejercer la altanería entre uno y otro, es casi una ridiculez porque no hay disparidad en términos generales, seríamos lo que en la jerga se conoce como "piojos resucitados". En cambio, si hablamos de gente de dinero, o que se cree pertenecedora a un grupo selecto por ser miembro de un club,  una comisión pedorra, o una masonería, ellos mismos consideran que al ostentar una posición elitista, quienes no reúnen un status similar al suyo son de segunda categoría.

Pero me estoy yendo de tema: Lo que pretendo expresar es que cuando ya llegamos a determinada edad, entonces sí entendemos a nuestros padres un poco mejor, por el ciclo propio de la vida. Parece una obviedad, pero nos empiezan a fastidiar aquellas actitudes que ellos mismos denostaban, y actuamos de un modo distinto porque ni el físico ni los horarios nos lo permiten. Si el país está en medio de una crisis, sea cual fuere, nuestros antecesores directos ya han padecido unas cuantas, por ese eterno deja vu del ADN argentino.

No estoy seguro, pero estimo que al cabo de unos años, yo o mis contemporáneos hablaremos de "la juventud" refiriéndonos a eso que dejamos de ser. Seguramente diremos que la juventud está perdida, entre tantas afirmaciones burdas y pelotudas. Pero está claro que, si trazamos esa distinción, aceptamos que -como dice la canción-, nosotros somos los jóvenes de ayer, y esa etapa irremediablemente quedó atrás.

 ¿La juventud es un divino tesoro? Según como quieras verlo. Hay personas que han atravesado esa etapa de un modo horrible, que han padecido abusos, maltratos o agresiones de toda índole. Y qué decir de aquellas que quedaron huérfanas muy pronto, y no tuvieron otra alternativa que salir a laburar incluso en la preadolescencia. Sí, laburar, mientras yo y mis amigos jugábamos a la pelota, íbamos a meter unas fichas en los rudimentarios videojuegos de aquella época, recibíamos regalos para nuestros cumpleaños, o para el Día del Niño, siempre tuvimos un plato de comida, y estábamos ajenos a la vida real que- se supone- es propia de los adultos. 

La juventud es un "tesoro", en sentido estricto, si entendemos que (biológicamente hablando) estás en la plenitud física, la salud de una persona promedio es buena, y después comienza un lento declive que se va profundizando hasta el final. Tenía razón Clint Eastwood, veterano actor: "no hay que dejar que entre el viejo". Si te entregás a la vejez anticipadamente, estás al horno. A riesgo de ser redundante, es similar a ese enunciado tan nuestro, que a veces se tiñe de un dejo de melancolía: "Me agarró el viejazo". Perdón si los aburrí. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

13 de diciembre de 2023

Panic show en vivo

Probablemente esta sea la última nota que escriba en 2023, si es que no consigo evadir temas recurrentes como política y economía que a mí también me están agotando. Todo lo que pueda decir, en esta era donde las noticias se transmiten en tiempo real, ya es de público conocimiento. Hoy por hoy, no están dadas las condiciones para derrochar optimismo, pero tampoco para caer en la zozobra. Pienso que cada uno buscará mantener la calma y seguir adelante de la forma que mejor le sea posible.

Ser sincero no significa decir o afirmar cualquier cosa. Por ejemplo, si yo a un vecino le digo que es un hijo de puta, nace de mi sinceridad porque creo que es merecedor de ello, pero es un insulto, y (por supuesto) no creo que la cosa termine bien. Por lo tanto, cuando se habla en lo discursivo de un “sinceramiento”, sería un eufemismo que pretende convencernos de que desde el 10 de diciembre hacia atrás fuimos engañados, porque no nos dijeron la verdad, o no se trataba del país real. Nos tomaron por estúpidos, en resumidas cuentas, según se desprende de esa expresión.

Por todo eso, será un fin de año muy particular, y lo que venga está ligado a las medidas que se dieron a conocer. Si son correctas o no, podría ser materia de discusión. Más de uno tendrá que tragarse el sapo porque votó a este gobierno o hacía alarde de ello. Querían "que explote todo", lo he escuchado no una sino varias veces entre la “gente bien” que uno suele ver en Lobos y en cualquier ciudad donde vaya. Pues bien, deseo cumplido.

Si el plan en ciernes da resultado y al cabo de 6 meses (como mínimo) estamos mejor, por supuesto que ya sería digno de  otra lectura, pero ante todo, es evidente que pasarán muchas cosas en el medio. Tuvimos que votar tres veces este año, y en la última oportunidad, elegir entre dos candidatos que eran impresentables para buena parte de la sociedad. El balotaje nunca debió haber existido, sabemos que obviamente está en la Constitución y por ende debe cumplirse, pero ha sido muy desgastante, en todos los sentidos.

¿Ya vendrán tiempos mejores? Puede que sí, puede que no. “Habrá que pasar el verano”, parafraseando aquella vieja sentencia de Alsogaray que, incluso aquellos que no habíamos nacido todavía, escuchamos hasta el día de hoy. Reducir el número de ministerios, y toda la maraña de dependencias del Estado que nadie sabe para qué sirve ni por qué están, es una buena señal, al menos para mí. Durante años, se han turnado para manejar una suculenta “caja” que era repartida discrecionalmente entre ñoquis por doquier. Pero digamos las cosas como son: Gente al pedo cobrando un sueldo ha habido ahora, al igual que hace 50 años, vale decir que no es un fenómeno nuevo. Y la fiesta del despilfarro la hemos pagado todos, sin darnos cuenta, porque no es fácil acceder a documentación pública que acredite cuánto personal hay, qué función cumple, o si ocupan un puesto por ser “hijos de” (nepotismo). 

En fin, es todo lo que voy a decir por ahora. Hoy más que nunca, es necesario ser tolerantes y evitar cualquier tipo de confrontación que nos lleve a romper una amistad o cualquier vínculo que ustedes quieran imaginarse, porque si seguimos así, la famosa grieta continuará hasta el infinito, mientras se nos pasa la vida. Punto final.

11 de diciembre de 2023

Lunes negro

 Lunes por la tarde en la ciudad. Como los lectores habrán advertido, estuve varios días sin publicar nada en este espacio, y tal decisión se fundamenta en que no quería ser redundante, ni continuar con la "rosca" sobre lo que sucedería, hasta la asunción del nuevo Presidente. Sin embargo, este 11 de diciembre estamos igual que antes: ¿Por qué? Bueno, porque no hay ningún tipo de precisión sobre las medidas económicas que se adoptarán. El foco estaba puesto en el dólar, pero el BCRA se apresuró a aplicar una serie de restricciones para evitar que la cotización del billete se disparara. De hecho, hasta el mediodía, el blue había bajado unos 10 o 20 pesos respecto al viernes (finalmente cerró a $ 1.000). Se preveía una escalada mucho peor. Sin embargo, al menos por hoy, la decisión del Central aportó algo de tranquilidad. En pocos días ya habrá novedades.

Para ser honesto, pensé que el día después iba a explotar todo, pero hasta ahora no ha sido así, solamente porque desde el Ministerio de Economía están terminando de pulir la reforma del Estado que implica una poda significativa del gasto público y un paquete de leyes que se enviarán al Congreso. 

Lo único rescatable del discurso de Milei, es que el tipo dijo sin anestesia qué es lo que va a hacer: Anticipó meses de inflación alta, no dudó en afirmar que se tomarán medidas de shock, que todo ello producirá un estancamiento de la economía, entre otras expresiones. 

Sería momento de comprender, a esta altura, que vamos camino a una recesión, que en los hechos ya existía, pero que se acentuará notablemente. Si vos limitás la emisión monetaria, podés llegar a tener menos inflación, pero a su vez no habrá circulante en la calle y eso restringe el consumo. No soy economista, pero cualquiera podría efectuar un diagnóstico parecido. En su discurso, el flamante mandatario no se privó que aquello que más detesto escuchar: "La herencia recibida". Las cifras que aportó para sostener en escenario de crisis no son del todo ciertas. Pero eso ya a nadie le interesa, porque en la cancha se ven los pingos y ya habiendo concluido todos los pasos que indica el protocolo, deben dedicarse a gobernar. Parafraseando a Winston Churchill, esto nos costará sangre, sudor y lágrimas. 

Hemos llegado a un punto de no retorno, y nada volverá a ser igual. Hasta ahora, parece ser que la sociedad está dispuesta a hacer el "sacrificio" (o ajuste) que propone Milei, pero es imposible determinar hasta cuándo gozará del respaldo popular. Así y todo, es la primera vez en 40 años que un presidente asume con un discurso lapidario y pese a ello, la población reconoce que no hay soluciones a corto plazo. Sería bueno, por supuesto, que el ajuste se haga en primera instancia sobre la clase política y no sobre el común de los argentinos. Soy un iluso.

¿Le puede ir bien a los libertarios? Sí, siempre y cuando tengan el timing de ver aprobadas rápidamente todas las leyes o decretos abiertamente impopulares. Si se "duermen", será peor, porque no habrán sabido aprovechar el envión o el impulso que siempre despierta un cambio de gobierno. No hay que ser un intelectual para pronosticar lo que sucederá en breve: Aumentos de tarifas en transportes y servicio públicos, quita de subsidios, un nuevo viraje en la política exteior, enfrentamientos entre piqueteros y fuerzas de seguridad. Está bien que Milei haya dicho "el que corta, no cobra". En relación a esto último, no hubo una definición clara sobre los planes sociales. Algunos deberían ser auditados y luego darles continuidad, al menos por un tiempo. Es una olla a presión.

En cuanto a los piquetes, es lo que la mayoría venimos reclamando hace años, que esos grupúsculos no se adueñen de las calles interrumpiendo el tránsito. Por otra parte, se estima que las protestas no darán ningún resultado a sus organizadores en la medida de que el Gobierno no dé el brazo a torcer, pero nunca se sabe. Para concluir, existe preocupación por los aumentos de precios de la canasta básica, que casi por inercia no tardarán en llegar debido a las subas de los combustibles. Mucho más no se puede proyectar dentro de un análisis político, es demasiado pronto aún. Para decirlo de otro modo: Esto recién empieza. Nos estamos viendo pronto. Punto final. 

(Aclaración: La versión original de esta nota contenía algunos errores de tipeo -no ortográficos- que ya fueron corregidos)   

7 de diciembre de 2023

72 horas

Una transición de gobierno debe (o debería ser) un proceso relativamente normal. Pero acá no ha sido así. Desde que se realizó el balotaje y se conocieron los resultados, los diarios han saturado con todo tipo de titulares los integrantes del futuro Gabinete, versiones que luego cayeron por su propio peso, marchas y contramarchas, movimientos erráticos por doquier. Faltan 3 días y mucha gente lo está viviendo como si fuera la final del Mundial, aunque no sin euforia sino con sensaciones de otra índole. Algunos tendrán temor, otros incertidumbre, y una minoría conservará una dosis de esperanza. En fin, será lo que tenga que ser. 

No conviene anticiparse, aunque en algún punto es casi inevitable porque cuando vas a tomar un café o a hacer un mandado, la gente habla de eso que se vuelve omnipresente. Los que se están por ir, ya que estaban, le hicieron un regalito a Milei con una nueva devaluación del dólar oficial (6 %). Si bien no es significativa, no corresponde. Si hablamos de que faltan apenas 72 horas, debe hacerlo el próximo presidente. Creo, sin embargo, que realmente la preocupación que pueda existir no pasa por el 10 de diciembre en sí, sino por el día posterior. ¿Con qué nos desayunaremos el lunes? En ese caso, comparto el sentir del común de la sociedad. 

Recuerdo cuando Macri ganó en 2015, y si hablamos de cambios de Gobierno, en aquel momento el triunfo del Gato no tuvo al país en vilo como ahora está pasando, sumado a que el ex presidente se las arregló para seguir en el poder como infiltrado luego de la victoria de LLA, por aquel acuerdo infame sobre el que ya se ha polemizado tanto. La ambición desmedida lo impulsa a regresar como presidente de Boca, un club que maneja una "caja" de millones de dólares. 

Todavía hay cabezas de termo que repiten: "El (o ella) es millonario, no va a robar". No tiene nada que ver, sobran ejemplos que refutan esa afirmación, no sólo en Argentina, sino en varios países vecinos. Pero profundizando un poco más, me parece que lo que predomina -hoy por hoy- es la resignación. El hecho de pensar "peor de lo que estamos no podíamos estar", "tocamos fondo", y pronósticos similares. No es tan certero como se cree, hemos atravesado tantas crisis que sería arduo elegir una para determinar cuál fue la peor de todas. 

Algo que siempre tuve en claro, por otra parte, es lo siguiente: No es lo mismo el antiperonismo que el anti-kirchnerismo. Perón ya forma parte de la historia (con sus luces y sus sombras). En cambio el kirchnerismo, si ha llegado a su fin, no será recordado de la misma manera. Pero eso recién lo sabremos al cabo de unos años.

El concepto de justicia social es fundamental para comprender todo lo que uno intente analizar. Y hay que saber que no es privativo del peronismo: Es entender una gestión en la cual el Estado esté presente, y muchas cosas que la mayoría ya ha escuchado o leído. Alfonsín fue un presidente que tomó parte de esas ideas, y lo hizo lo mejor que pudo. Lo que no logró es ordenar la economía, que es lo mismo que esta ocurriendo ahora. Quizás por eso, hoy la historia lo reivindica por su defensa de los Derechos Humanos y de las instituciones, más que por una época convulsionada y colapsada por la inflación. Nos estaremos viendo pronto. Punto final. 

5 de diciembre de 2023

Herencia

 Sea quien fuere el político que asume una nueva gestión, y sin distinción de ideologías, desde tiempos inmemoriales hay algo que se repite: El trillado discurso de "la pesada herencia recibida", lo cual me tiene bastante harto, porque es una manera de contrastar caprichosamente el supuesto desbarajuste que dejó la gestión anterior para justificar, en muchos casos, la implementación de medidas de "shock", como se las conoce popularmente. Vale decir que Milei, el 10 de diciembre, pasará revista del país que él dice haber heredado, como si se tratara de una auditoría, para luego anunciar una serie de políticas que -gran parte de elllas- ya han anticipado los portales de noticias. 

Por supuesto, cuando se trata de reelecciones, todo ello es prolijamente ignorado, de lo contrario sería "escupir para arriba". En tales casos, el presidente, gobernador, o intendente que accede a un nuevo mandato, se dedica por lo general a afianzar lo que considera que ya ha hecho en los períodos previos que estuvo en el cargo. 

Pero déjenme decir lo siguiente: Yo siento que nos toman por estúpidos, como si cualquier ciudadano no conociera las condiciones económicas actuales en las que nos encontramos sumidos, por experiencia propia y no por índices estadísticos. Hagan el ajuste si lo desean, pues al fin y al cabo es eso lo que declamaron durante la campaña, pero no gasten saliva una vez más apelando a una mirada retrospectiva. Como he dicho en varias ocasiones, si te postulás para un cargo electivo se supone que sabés con qué país te vas a encontrar, y tu tarea no es convertir a los antecesores en chivos expiatorios, sino brindar condiciones para demostrarle a la sociedad que el modelo que vos pretendés llevar a cabo es sustentable, y -por sobre todas la cosas- viable. Ya sabemos que Milei "vendió" el verso de la dolarización y desde hace tiempo no volvió a mencionar nada más del asunto. Sabemos, también, que guardó la motosierra en el bolsillo porque sus aliados por conveniencia se lo aconsejaron. El Gabinete del libertario es un rompecabezas variopinto con algunos personajes que no tienen un pasado que otorgue certezas, precisamente. 

Macri instaló a varios ex funcionarios suyos, eso es evidente, y no es descabellado pensar que este improvisado acuerdo electoralista detonará en algún momento cuando comience una puja por el poder real. Es un experimento que puede tener consecuencias tan pronto como los tecnócratas que aterrizaron por casualidad en un ministerio o secretaría, manifiesten diferencias públicas con el presidente electo. Por ahora, son hipótesis que uno analiza en base a lo que ha sucedido en la historia reciente. 

Esto no significa que el gobierno de Alberto F. y los de CFK hayan sido un emblema de prosperidad, ni mucho menos. Pero es muy berreta caer nuevamente en lo mismo, que un tipo se crea el salvador de la Patria para purgar todo el desquicio en que incurrieron los que lo precedieron. Me gustaría que Milei destine su tiempo a exponer su plan, si es que lo tiene, y que se limite a eso, no tardaremos demasiado en comprobar si está bien encaminado o no. Es un enigma, dado que nunca antes ha llegado a presidente una persona que cometió toda clase de exabruptos que algunos pasaron por alto, y otros consideraron motivo suficiente para no votarlo. No obstante, por primera vez tiene el consenso de la mayoría de la sociedad para el ya mencionado ajuste, que implica una drástica Reforma del Estado con el objetivo, en teoría, de reducir el déficit fiscal a cualquier precio. Es razonable cerrar el grifo del despilfarro del gasto público, pero no podés recortar todo de un día para el otro. Milei no es tan necio como para no tomar nota de ello.

El domingo 10, escucharemos un discurso que dedicará buena parte de su extensión a machacar sobre la famosa "herencia", que no aportará nada nuevo. Posteriormente, el nuevo presidente, en base a lo que él considera tierra arrasada, se dedicará a anunciar cómo -a su juicio- se saldrá de esta situación. Pero tendrá que negociar con los sindicatos, con la casta a la que actualmente pertenece y que dijo aborrecer, y con los privilegios que han caracterizado a la clase política. Entre ellos, la Corte Suprema, y los jueces federales que siempre han sido afines al gobierno de turno. La independencia de poderes nunca existió en tiempos recientes, y debería dar señales claras de que ese status quo se recompondrá. Porque la corrupción no es excluyente de un determinado partido o coalición: algunos han perpetrado negociados con total descaro, y otros con un poco más de disimulo, pero en definitiva el resultado ha sido el mismo. Te roban la guita a vos y a mí, con toda clase de sobreprecios y coimas, una suma imposible de calcular mientras hay escuelas y hospitales que se caen a pedazos. 

De manera que el libertario intentará hacer docencia explicándonos por qué estamos mal, y luego ensayará las recetas con las que pretende que estemos mejor, esa sería la idea. Insisto en que no sería prudente escarbar más sobre dicha cuestión hasta tanto no anuncie qué piensa hacer, y sobre todo, cómo lo va a hacer. Es posible que le vaya bien al comienzo, porque además a un nuevo presidente se le concede tácitamente un plazo de gracia de tres o seis meses, antes de emprender una crítica que esté basada en datos más contundentes. 

Retomando el primer párrafo de esta nota, no hace falta que nos recuerden que la pobreza y el desempleo son alarmantes, o que la inflación está totalmente descontrolada. Encárganse que poner en marcha el plan que supuestamente tienen, para eso fueron elegidos. Podríamos hablar largo y tendido de conceptos como estanflación o recesión, pero yo prefiero guiarme por lo que pasará a partir del domingo, ya que las conjeturas que puedan hacerse antes carecen de todo sentido. Nos estamos viendo pronto. Punto final. 

 

1 de diciembre de 2023

Todos tenemos un anecdotario a elección

 Cada mes trae consigo expectativas, en mayor o menor medida. Y si se trata del último del año, las sensaciones se acrecientan aunque a la postre no termine pasando nada que sea digno de mención. Es inevitable pensar que “ya estamos en diciembre”, inclusive de un modo inconsciente, porque es una frase que flota en alguna parte de nuestra memoria y nos remite a otros fines de año, al cotillón navideño, y semblanzas por el estilo.

Como es sabido, las anécdotas van sumando ingredientes conforme pasa el tiempo: Surgen de un hecho real, que puede haber sido gracioso o divertido, pero para recrearlo, involuntariamente se añaden detalles que no tienen nada que ver con la versión original. Sería como los cuentos de Landriscina, que duran 20 minutos. Entonces esa anécdota se estira, se alarga, se distorsiona, para que sea funcional a comer un asado en un quincho, ponele. Las apostillas de la vida de cualquier persona son breves, causan gracia o sorpresa cuando suceden, y luego desaparecen. Hasta que le encontramos la vuelta para hacer de ello algo interesante de contar. Y bueno, qué decir, no está mal, es así. A mí me aburren un poco los artilugios barrocos de una conversación que aparecen cuando alguien te cuenta sobre un viaje que hizo, por ejemplo. Y no es envidia, descarten esa posibilidad. Solamente que se incluyen pinceladas innecesarias, como si se tratase de un cuadro hecho por un principiante.

Párrafo aparte, estaba pensando que los cambios de conducta de un sujeto se producen por varios motivos: Quizás quiera ser aceptado y tener sentido de pertenencia hacia un grupo que considera selecto o prestigioso, o simplemente comprende que necesita cambiar el chip para afrontar una etapa que se promete ser más exigente.

A mí me cuesta levantarme temprano, no es algo que me agrade. Pero eso no me suma ni me resta, ya que nunca descuido lo que representa mi trabajo. Aprendí que el hecho de madrugar constituye la mejor manera de sacarle provecho al día. Te brinda la posibilidad de pensar mejor, de no tener que hacer todo apresuradamente... claro, eso no significa que esa jornada vaya a ser memorable en sí misma. Será un día más del montón, y esto tiene que ver con lo dicho en los primeros párrafos: Dentro de lo cotidiano, de vez en cuando se cuela algún suceso sorprendente. Y es así, por la sencilla razón de que no te lo esperabas. Desde el reencuentro con un viejo amigo, hasta salir en bicicleta y llegar empapado por una lluvia torrencial. Sentir que un día se ha vivido plenamente puede sonar exagerado. Sin embargo, si arrancás desde las 7 AM hasta el anochecer, vas a ser más perceptivo y por ende habrá menos cosas que pases por alto. En un pueblo chico como Lobos, todos los días ocurren situaciones insólitas que damos como habituales (o normales) porque no nos detenemos a pensar. Un turista o un visitante las notaría enseguida, como de hecho ocurre.

Con respecto al descanso, tengamos en cuenta que 8 de las 24 horas del día las dedicamos a dormir (en promedio), sin mencionar el tiempo que nos demanda higienizarnos y ponernos en condiciones para afrontar lo que nos toca vivir a diario. Ahora bien, la siesta veraniega se nota muchísimo acá. Un día de enero a las tres de la tarde, por citar un ejemplo: las calles están desiertas en pleno centro, parece un campo asfaltado. Recién se reanuda el movimiento cerca de las 18 o 19 hs. Siempre ha sido así, y dudo que vaya a cambiar. Pero si en tu laburo no hacés horario corrido, lo positivo que sí caés en medio de la siesta a un supermercado, podrás comprar lo que necesites sin tener que esperar.

Si tenés buena salud, un trabajo que te alcanza para cubrir tus gastos, y podés comer todos los días, en la Argentina de hoy podés considerarte un afortunado, sin que ello implique ser conformista. Es necesario tener una cuota de ambición, porque eso te motiva a ir por más. Claro que, si te pasás de rosca,  vas a estar todo el tiempo pensando en lo que no pudiste lograr, nada de lo que alcances te será suficiente, y puedo asegurar que yo he visto mucha gente así a lo largo de mi vida. Lo mirás desde afuera y en apariencia lo tienen todo, pero cada vez quieren más, y no se dan la oportunidad para disfrutar de lo que sí consiguieron. Si tienen guita, buscan poder, y viceversa.

 Esto daría para hablar bastante, de manera que lo retomaré en otra ocasión. Pero antes de despedirme, diría que lo más importante es ponerle un freno a toda la mierda que nos toca afrontar para que no termine socavando nuestra confianza interior. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

"No me sueltes la mano", dijeron los senadores

Viernes por la tarde en la ciudad. Estoy tranquilo, pero también somnoliento, así que procuraré escribir lo que tengo en mente. Observo que ...