5 de diciembre de 2023

Herencia

 Sea quien fuere el político que asume una nueva gestión, y sin distinción de ideologías, desde tiempos inmemoriales hay algo que se repite: El trillado discurso de "la pesada herencia recibida", lo cual me tiene bastante harto, porque es una manera de contrastar caprichosamente el supuesto desbarajuste que dejó la gestión anterior para justificar, en muchos casos, la implementación de medidas de "shock", como se las conoce popularmente. Vale decir que Milei, el 10 de diciembre, pasará revista del país que él dice haber heredado, como si se tratara de una auditoría, para luego anunciar una serie de políticas que -gran parte de elllas- ya han anticipado los portales de noticias. 

Por supuesto, cuando se trata de reelecciones, todo ello es prolijamente ignorado, de lo contrario sería "escupir para arriba". En tales casos, el presidente, gobernador, o intendente que accede a un nuevo mandato, se dedica por lo general a afianzar lo que considera que ya ha hecho en los períodos previos que estuvo en el cargo. 

Pero déjenme decir lo siguiente: Yo siento que nos toman por estúpidos, como si cualquier ciudadano no conociera las condiciones económicas actuales en las que nos encontramos sumidos, por experiencia propia y no por índices estadísticos. Hagan el ajuste si lo desean, pues al fin y al cabo es eso lo que declamaron durante la campaña, pero no gasten saliva una vez más apelando a una mirada retrospectiva. Como he dicho en varias ocasiones, si te postulás para un cargo electivo se supone que sabés con qué país te vas a encontrar, y tu tarea no es convertir a los antecesores en chivos expiatorios, sino brindar condiciones para demostrarle a la sociedad que el modelo que vos pretendés llevar a cabo es sustentable, y -por sobre todas la cosas- viable. Ya sabemos que Milei "vendió" el verso de la dolarización y desde hace tiempo no volvió a mencionar nada más del asunto. Sabemos, también, que guardó la motosierra en el bolsillo porque sus aliados por conveniencia se lo aconsejaron. El Gabinete del libertario es un rompecabezas variopinto con algunos personajes que no tienen un pasado que otorgue certezas, precisamente. 

Macri instaló a varios ex funcionarios suyos, eso es evidente, y no es descabellado pensar que este improvisado acuerdo electoralista detonará en algún momento cuando comience una puja por el poder real. Es un experimento que puede tener consecuencias tan pronto como los tecnócratas que aterrizaron por casualidad en un ministerio o secretaría, manifiesten diferencias públicas con el presidente electo. Por ahora, son hipótesis que uno analiza en base a lo que ha sucedido en la historia reciente. 

Esto no significa que el gobierno de Alberto F. y los de CFK hayan sido un emblema de prosperidad, ni mucho menos. Pero es muy berreta caer nuevamente en lo mismo, que un tipo se crea el salvador de la Patria para purgar todo el desquicio en que incurrieron los que lo precedieron. Me gustaría que Milei destine su tiempo a exponer su plan, si es que lo tiene, y que se limite a eso, no tardaremos demasiado en comprobar si está bien encaminado o no. Es un enigma, dado que nunca antes ha llegado a presidente una persona que cometió toda clase de exabruptos que algunos pasaron por alto, y otros consideraron motivo suficiente para no votarlo. No obstante, por primera vez tiene el consenso de la mayoría de la sociedad para el ya mencionado ajuste, que implica una drástica Reforma del Estado con el objetivo, en teoría, de reducir el déficit fiscal a cualquier precio. Es razonable cerrar el grifo del despilfarro del gasto público, pero no podés recortar todo de un día para el otro. Milei no es tan necio como para no tomar nota de ello.

El domingo 10, escucharemos un discurso que dedicará buena parte de su extensión a machacar sobre la famosa "herencia", que no aportará nada nuevo. Posteriormente, el nuevo presidente, en base a lo que él considera tierra arrasada, se dedicará a anunciar cómo -a su juicio- se saldrá de esta situación. Pero tendrá que negociar con los sindicatos, con la casta a la que actualmente pertenece y que dijo aborrecer, y con los privilegios que han caracterizado a la clase política. Entre ellos, la Corte Suprema, y los jueces federales que siempre han sido afines al gobierno de turno. La independencia de poderes nunca existió en tiempos recientes, y debería dar señales claras de que ese status quo se recompondrá. Porque la corrupción no es excluyente de un determinado partido o coalición: algunos han perpetrado negociados con total descaro, y otros con un poco más de disimulo, pero en definitiva el resultado ha sido el mismo. Te roban la guita a vos y a mí, con toda clase de sobreprecios y coimas, una suma imposible de calcular mientras hay escuelas y hospitales que se caen a pedazos. 

De manera que el libertario intentará hacer docencia explicándonos por qué estamos mal, y luego ensayará las recetas con las que pretende que estemos mejor, esa sería la idea. Insisto en que no sería prudente escarbar más sobre dicha cuestión hasta tanto no anuncie qué piensa hacer, y sobre todo, cómo lo va a hacer. Es posible que le vaya bien al comienzo, porque además a un nuevo presidente se le concede tácitamente un plazo de gracia de tres o seis meses, antes de emprender una crítica que esté basada en datos más contundentes. 

Retomando el primer párrafo de esta nota, no hace falta que nos recuerden que la pobreza y el desempleo son alarmantes, o que la inflación está totalmente descontrolada. Encárganse que poner en marcha el plan que supuestamente tienen, para eso fueron elegidos. Podríamos hablar largo y tendido de conceptos como estanflación o recesión, pero yo prefiero guiarme por lo que pasará a partir del domingo, ya que las conjeturas que puedan hacerse antes carecen de todo sentido. Nos estamos viendo pronto. Punto final. 

 

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