28 de diciembre de 2019

2010-2020: El final de una década impensada

Siempre tuve como premisa que los posteos de este blog deben ser de interés público, y para que ello ocurra es necesario abordar temas que preocupan a la gente o que son motivo de debate. Me suele pasar que, habiendo transcurrido casi 15 años de la primera nota, cuesta no repetirse involuntariamente. Los primeros años me refería a cuestiones que me interesaban solamente a mí o un grupo reducido de personas. Pero eso fue cambiando, porque mis inquietudes e ideas son otras. Ultimamente me está costando bastante hacer un análisis político porque me siento un poco agobiado ante la cruda realidad: por momentos pienso que estos tipos son peor que Macri, y en otras ocasiones creo que Fernández está haciendo las cosas del modo correcto. La palabra "ajuste" seguirá existiendo en el léxico del argentino promedio aunque ya no sea mencionada por los medios masivos.

Es fácil hacer un ajuste cuando congelás las jubilaciones y exceptuás a los legisladores, judiciales, y diplomáticos. Ellos son los que más ganan, y parece que no hubo una decisión política de empezar desde cero, y que la ley sea igual para todos. Si te jubilaste con la mínima te dan un bono de 5.000 pesos, si ganás 1 peso más que el haber mínimo no te corresponde ningún beneficio. Por otra parte, hoy nadie va a ahorrar e invertir en un plazo fijo, porque las tasas de los bancos bajaron considerablemente. La pregunta que me hago es cómo le van a pagar la deuda al FMI y a los bonistas: está bien decir para la tribuna que no se va a pagar a costa del sufrimiento de la gente, pero la realidad es que estamos en un virtual default y bajo estas condiciones nadie invertirá un peso en el país.

¿Qué nos queda por decir sobre este 2019 que no hayamos dicho antes? Muy poco, tal vez. Y sin sonar contradictorios, también podríamos afirmar con propiedad que quedaron demasiadas cosas sin decir. Este no es un blog informativo, y los lectores lo saben, hay muy buenos sitios donde informarse y no me parece relevante crear uno más. Pero traté de ir relatando el pulso de la sociedad, desgranando lo que iba pasando y cómo reaccionábamos ante diferentes situaciones que en muchos casos eran inesperadas. Cambié hábitos que no me hacían bien, reconstruí amistades, forjé nuevos lazos, cumplí 40, casi la mitad de mi vida. Lo importante es ser protagonistas, no meros testigos contemplativos y pasivos de lo que ocurre. Y cuidar nuestra salud mental, porque el bocho tiene muchos vericuetos y hay que programarlo como si fuera un disco rígido.  

Durante estos doce meses escogí los hechos que concitaron mi atención y mi interés y los retraté buscando ser creativo, lo cual quizás no lo he logrado del todo. Ahora, cuando falta un día para que termine el año, creo que la decisión fue acertada. Hablar de música o de las costumbres de antaño, cuando la vida parecía más sencilla, no representa un escapismo, sino parte de la sentimientos que me surgen en contraste con el presente. Esto no significa que de vez en cuando no haya pinceladas de la realidad cotidiana. Al fin y al cabo, siempre es preferible lo heterogéneo a lo chato y acartonado. Ser consciente de lo que uno está haciendo (y esto incluye escribir) es fundamental para aportar claridad en lo que se pretende expresar. No sé cómo me encontrará el 2020. Todo tenemos un grado de incertidumbre ante "lo que vendrá", y más aún en un país como Argentina, donde no sabés con qué noticia te vas a despertar mañana. En mi caso, trato de no hacer conjeturas ni especulaciones y les recomiendo no hacerlas, porque depositar demasiadas expectativas en 365 días no conduce a ningún resultado. Hay proyectos que lleva toda una vida concretarlos y que no se pueden medir simplemente con hojas de almanaque. Hay sueños, ilusiones, esperanzas, que van más allá de lo temporal. Ojalá las metas más modestas y esenciales, como acceder a un trabajo, puedan concretarse en un país que está por concluir una década bastante desigual. Punto final. 

25 de diciembre de 2019

El día después de una Navidad bajo la lluvia

Los días post-Navidad, se caracterizan por una modorra propia de la semana corta que resta para llegar a Año Nuevo. Cuando digo "semana corta", me refiero a que con los asuetos a la administración pública, los días laborables se reducen considerablemente. Sin embargo, en mi caso yo no puedo hacer la plancha, tengo que seguir laburando aunque a veces me venza el cansancio que trae aparejado un año de trajín. Quiero culminar este ciclo de la mejor manera posible, porque ya no pienso tanto en los meses transcurridos, sino en qué fue lo que sucedió durante ese lapso, qué hice yo para mejorar mi calidad de vida, y para que las cosas cobren un sentido diferente. La vida no es un camino lineal, sino que está lleno de vericuetos.  Como he comentado en notas anteriores, algunas personas toman el comienzo de un nuevo año como un cambio de etapa, un renacer espiritual. Sin embargo, por más que caigan las hojas del almanaque, pueden transcurrir los años sin que se produzca el famoso "clic" en tu cabeza. Que es, ni más ni menos, que cambiar la forma de pensar. Cuando llegaste a los 40, es hora de que uno empiece a reenfocar, con otro prisma para ver la realidad. 

En tal sentido, estoy tratando de ser más tolerante ante ciertas cosas, lo cual no es sencillo por la naturaleza de mi personalidad. O en el mejor de los casos, permanecer indiferente ante situaciones que en otros momentos me alteraban más allá de lo necesario.

Conozco muchas personas que piensan como yo, a saber: nadie está exento de tener defectos, pero hay que tener una buena dosis de paciencia ante el soberbio y el arrogante, aquel que quiere llevarse al mundo por delante. Sería bueno que esos individuos se den cuenta de que todos tenemos la necesidad de ser respetados, por encima de cualquier situación económica o cuestiones de clase. Y los políticos... qué decir de ellos. Cada día estoy más convencido que de ellos no se puede esperar nada. Que los problemas que aquejan al país tenemos que resolverlos nosotros mismos. Las leyes que se puedan sancionar resultan sólo un paliativo. Pienso que vivimos demasiado pendientes de los ministros y legisladores, cuando puertas adentro no sabemos ordenar la economía doméstica. No sé, es un planteo medio tonto el que estoy haciendo, pero hay gente que gana buen dinero y se lo gasta todo en el Casino, por ejemplo. Y como hemos hablado en otra ocasión, estar endeudado en una condición terrible, porque la guita que cobrás se esfuma para cumplir con los compromisos que tenés con sus acreedores.  Podría extenderme más, pero llegó el momento de dormir para recargar las pilas. Buenas noches y punto final!

21 de diciembre de 2019

Pateando un hormiguero

Sábado por la noche en la ciudad. ¿Qué loco, no? Diputados y Senadores sesionando de madrugada para aprobar el megaproyecto del Ejecutivo entre gallos y medianoche, mientras durante el resto del año se rascaron a dos manos y el común de la gente está más preocupada de otras cuestiones más propias de la vida cotidiana. De más está decir que este año no me iré de vacaciones a ningún lado, algo que no me molesta porque tengo que adaptarme a esta nueva realidad. Tengo otros gastos más urgentes antes que tomarme un descanso que puedo hacer en mi casa. Hoy en Lobos, después de la hora de la siesta, parecía que había "pateado un hormiguero": hubo un flujo incesante de gente por las calles del centro, haciendo compras en los negocios, buscando el tradicional regalo navideño para sus seres queridos o familiares.Los cajeros automáticos colapsaron, porque la demanda superaba a la cantidad de plata que tenía disponible cada máquina. Por supuesto, este escenario no fue de la intensidad de hace diez años, cuando el consumo registraba marcas históricas, porque había plata en la calle y la gente gastaba sin dudarlo demasiado. Las compras de este 2019 son más selectivas, de hecho en los supermercados, los lobenses compraban la mercadería habitual para las Fiestas, pero con un criterio más racional porque no estamos en una época que permita tirar manteca al techo. 

Fue muy curioso lo que acabo de describir, porque me encontré con amigos y conocidos que no suelo ver habitualmente, algo parecido a lo que me sucede cuando hay elecciones y aparecen entre los pasillos de las escuelas vecinos que aprecio, pero que no tengo oportunidad de ver asiduamente. Esto suele pasar porque ya no viven en Lobos pero tienen domicilio acá, por lo tanto también votan en nuestra ciudad. 

Tengo esperanzas de que se reactive el mercado interno para poder salir de la malaria en que nos encontramos sumidos, pero tampoco veo con agrado que el peronismo haya reclamado "superpoderes" ni bien asumió, bajo el argumento de declarar la emergencia económica y alimentaria. La Constitución concede amplias facultades al Presidente como para que se le otorgue más poder con una reforma que no se discutió en profundidad porque lo que prevaleció fue convertirla en Ley cuanto antes, casi sin leer lo que se estaba votando. Así como el macrismo se fortaleció con el famoso "se robaron todo" y Lázaro Báez revoleando bolsos con dólares, ahora es el kirchnerismo quien habla de "tierra arrasada". Parece ser que cuanto peor estemos, mejor para ellos, porque constituye un pretexto para avanzar con nuevos impuestos, modificaciones en la movilidad jubilatoria, tratando de poner un huevo en cada canasta. No es algo nuevo: de hecho, Macri lo hizo pero sin necesidad de este artilugio legal, ya que aumento las tarifas a niveles exorbitantes con la sola formalidad de convocar a una audiencia pública que no sirve para nada. No le podés hablar de déficit fiscal a la mayoría de los asalariados que se vieron empobrecidos por una política económica errática y poco efectiva, porque ni siquiera con el desembolso del FMI se logró paliar el déficit, sino que esa guita se destinó a contener la escalada del dólar en los bancos y casas de cambio. Y los monotributistas como yo, aunque sea una obviedad, no cobramos aguinaldo, sino que facturamos según nuestros ingresos. 

Esto recién empieza. Enero promete ser un mes picante, ya con un Presidente "blindado" con las facultades que le otorgó el Congreso al sancionar este esperpento de Ley. Ya habrá más novedades para este boletín. Punto final. 

19 de diciembre de 2019

2020: No quieras llegar al destino sin pagar los peajes

No está bueno "vivir del pasado". Sin embargo, sólo mirando el camino transcurrido te das cuenta de lo que hiciste, y de aquello que no pudiste lograr. Podés tener una visión real de dónde estás parado.  Llegamos al último capítulo del año estresados y cansados en la mayoría de los casos, pero si miramos los 11 episodios previos, veremos que el esfuerzo no ha sido en vano, y que seguramente hemos conseguido más logros de los que pensábamos. Me refiero a todo lo relacionado con la realización personal, con sentirnos plenos, despojados de los prejuicios o apariencias. La vida se construye en base a metas que debemos ir sorteando, conforme la edad, o etapas que consideramos superadas.

Es similar a una carrera de obstáculos: no todos los competidores llegan al final, ni tampoco todos lo harán sin derribar ninguna valla. Yo ya dejé de ser tan exigente conmigo mismo, sé lo que debo hacer pero si no puedo alcanzar ese anhelo, será cuestión de barajar y dar de nuevo. El éxito es subjetivo y solamente el propio individuo podrá determinar si al final del partido hubo un ganador.

Se está discutiendo hoy en el Congreso, un "mega paquete de medidas", que son las que nos condicionarán durante los próximos 4 años. Ya sin financiamiento externo, el Gobierno necesita "hacer caja" como sea para paliar la crisis social. El problema es que este engendro atraviesa diversos ejes más allá del impuesto para la compra de dólares, como por ejemplo los haberes de los jubilados. Sobre todo, se verán afectados quienes están próximos a jubilarse y que en el futuro recibirán una magra cosecha después de 30 años de trabajo. Por todo ello, no es un diciembre más. El próximo test que deberá aprobar Fernández es el índice de inflación. Si los precios siguen subiendo, y le dan rosca a la maquinita de hacer billetes, estamos en la misma receta de los últimos años K, que distan de ser los mejores. Diputados y senadores cobran jubilaciones exorbitantes, mientras el resto de la clase pasiva tiene que comer, pagar los servicios, comprar remedios, y muchos más, con $ 19.000. Imposible llegar a fin de mes con un escenario semejante, incluso teniendo en cuenta el bono de $ 5.000 que Anses va a otorgar a los que cobren la mínima. Esta Ley de Emergencia desalienta la incorporación de nuevos trabajadores, pero pese a ello es necesario poner el cepo de la Doble Indemnización para evitar más despidos. Un verdadero cuello de botella. Los productos con insumos importados se encarecerán. La intención es fortalecer el mercado interno, pero dudo que esas medidas sean las más adecuadas. No se puede hacer cirugía mayor a un paciente que está en coma. 

Así las cosas, y mientras otra ola de calor se cierne sobre la ciudad, con los ya conocidos cortes de luz, sólo resta esperar a que un nuevo ciclo traiga consigo nuevos desafíos por cumplir. A prepararse para lo que venga. Punto final. 


17 de diciembre de 2019

La búsqueda de un camino correcto lleva tiempo

Nada es gratis para la economía doméstica: el Fisco comienza a apretar con un complejo entramado de impuestos de todo tipo para financiar el gasto público. Es cierto que se aumentarán las jubilaciones mínimas con un bono especial, pero la plata hay que sacarla de algún lado, y qué mejor entonces que establecer gravámenes a todo lo que se considere "de lujo", aunque en realidad no es tal. La compra de dólares ya había sufrido un cepo que ahora se hace más estrecho. Como hay muchos productos importados que el país no puede producir, esto se traducirá inevitablemente en un aumento de precios. Por supuesto, algo había que hacer, pero el impacto de estas medidas es aún impredecible. 

Mientras tanto, vamos transitando la mitad del último mes del año, y trato de tomármelo con tranquilidad, de pensar en todo lo que logré y no tanto en lo que me falta conseguir. Porque si fuera así, a cualquiera el balance le daría "en rojo". Creo que a veces nos castigamos demasiado con este ejercicio mental, que no aporta mucho más que nostalgia. Es momento de no proyectar metas imposibles de cumplir, de tener aspiraciones modestas pero no por ello menos importantes. Cuando cambiás la formas de pensar, también cambia el modo en que te relacionás con el entorno. Y es un proceso necesario, porque si no te quedás estancado siendo alguien que ya no sos vos. 

Si nosotros logramos darle la dimensión justa a cada cosa, la vida va a ser un camino más fácil y agradable. Lo cual no es poco decir, porque el único camino que conocemos es éste y lo que viene después es un misterio. Desde luego que no es fácil, pero antes de quejarnos por tonterías, reflexionar unos minutos y decir: "¿Esto realmente vale la pena para que yo me preocupe?", es una herramienta útil. Punto final. 

14 de diciembre de 2019

Declaración de principios (y finales)

Nunca fui oficialista ni opositor, siempre me mantuve en un punto equidistante, pudiendo rescatar, como ser racional que soy, las medidas acertadas de un gobierno de aquella que nos condujeron al desastre. Y esto no tiene que ver solamente con ejercer el periodismo, porque en rigor de verdad hay pocas cosas que me despiertan fanatismo. Son afín a algunas posturas progresistas, pero no estoy totalmente de acuerdo con ellas. Así como critiqué a Macri por lo que hizo o dejó de hacer, pienso hacerlo con Fernández si no muestra señales claras de querer mejorar nuestra calidad de vida, que es la de todos los ciudadanos. Trato de evitar discusiones de índole política, no porque le tema al debate, sino porque creo que ni la otra persona ni yo cambiaremos nuestra manera de pensar, por lo tanto es al pedo perder el tiempo en una mesa de café con el "diario del lunes". 

Pasar hambre o no tener dónde vivir, en un país que se jacta de muchas cosas, es totalmente inmoral, y me opongo a cualquier político que nos lleve a esa dirección. Que una empresa como Zanella, que pasó por todas las crisis, esté quebrada y venda sus bienes en una subasta, es muy doloroso. Más aún por los trabajadores que quedaron en la calle. Si vos pregonás Pobreza Cero y te vas con un 40 % de la población que no le alcanza para comer, algo no funciona bien. Ni siquiera Menem destruyó tanto en tan poco tiempo. El liberalismo o neoliberalismo no se acota a lo meramente económico, sino que atraviesa todos los ejes, y es algo que los que se dicen liberales en la Argentina nunca entendieron. Un tipo como Alsogaray, por ejemplo, era lo más reaccionario que se puede imaginar. Imaginate que estás con el agua al cuello, y alguien te tira un salvavidas, ¿no lo vas a agarrar? Pues bien, es lo que está pasando ahora, buscás quien te saque a flote pero no sabés adónde te va a llevar. 

¿Y qué pasa con los medios? En la TV actual, abundan las sonrisas, los comentarios más crueles y carentes de sutileza, y el morbo elevado a la máxima potencia. Todo esto, claro está, no apareció de un día para el otro, pero uno que vive el día a día rara vez se pone a reflexionar en lo bajo que hemos caído. No hablemos ya de programas culturales, porque a mí también me gusta reírme de boludeces o engancharme viendo un videoclip. Tampoco me interesa asumir una actitud moralista, porque esto va más allá de la moral. Entra en juego el hecho de que nos toman como estúpidos y que nos pueden vender cualquier cosa, como para que no pensemos demasiado. O razonamientos simplistas. Sin embargo, hoy por hoy se destina más tiempo a las redes sociales que a la radio o la tele. 

Entran a jugar otros factores: la television analizada como entretenimiento de las masas. La búsqueda de seducir al televidente con recursos miserables y vergonzosos. La falta de oportunidades que tenemos para ejercer un pensamiento crítico, para no dejarnos engañar por las luces de colores.

Cuando uno es consciente de que está consumiendo un producto comunicacional de baja calidad, tiene al menos algunos puntos a favor para ir separando la paja del trigo, porque no es lo mismo la BBC News que Crónica TV. Punto final. 

13 de diciembre de 2019

Cambio de época: Fernández y CFK regresaron al poder

¿Qué nos pasa a los argentinos, que nos hemos convertido en un mar de frustraciones colectivas y no podemos salir a flote? No podemos despegar, estamos siempre volando bajito para subsistir y pucherear. Los que veían a Alberto Fernández como el salvador de la Patria, deberán esperar por lo menos dos años para que la economía se reactive. Eso sucederá, claro está, si nuestros legisladores se despiertan de la siesta eterna y aceptan sesionar el paquete de medidas que seguramente tiene previsto el Presidente.

Mientras, tanto, la "jaula" se empieza a abrir para los presos K, tal como se preveía, y se viene un revanchismo judicial por el cambio de época. No es descabellado pensar que varios funcionarios de Macri puedan ser procesados en el futuro. Lo que sí es cierto, es que hubo un abuso de la prisión preventiva en supuestos delitos de corrupción, cuando el imputado no tiene peligro de fuga ni motivos que entorpezcan el proceso. Fernández habló en su discurso ante el Congreso de persecución judical y linchamiento mediático, término que le sienta muy bien a CFK, pero no se olviden de que ahora se dio vuelta la torta y por lo tanto, la pauta publicitaria volverá a  repartirse entre los amigos de turno, no importa que tengan un pasquín de cuatro páginas o un canal de cable que no lo mira nadie. No me cabe duda de que, hablando en buen romance, se van a cobrar varios asuntos pendientes con el macrismo. 

Así es como Macri ya es historia, si es que la historia le guarda algún lugar de memoria en un infinito arcón de recuerdos inútiles. Hubo mayor institucionalidad, y un intento por bajar el déficit fiscal, pero si la gente no tiene para comer, las buenas intenciones poco importan, con una espiral inflacionaria que no dio tregua, sobre todo en los últimos dos años. Es de destacar que la transición se dio en un marco de normalidad que, precisamente por vivir en la anormalidad y el sobresalto, nos resulta extraña. Macri hizo y deshizo, perdió y se fue a su casa. Ahora es el turno de Alberto, y hasta tanto no vea medidas concretas en beneficio que quienes más las necesitan, no puedo trazar un pronóstico. Está en su fuero íntimo tener amplitud de criterio y no quedar sometido a ser un mero títere de Cristina. Punto final. 

9 de diciembre de 2019

Ola de calor versión 2019

La semana comenzó complicada. Estamos atravesando una terrible ola de calor en la ciudad, que seguramente se prolongará por dos días más. Aunque no soy muy amigo de la pileta, hoy me metí como cuatro veces a la Pelopincho porque me agobiaban las altas temperaturas. Fue difícil de tolerar, y esto recién empieza en el marco del verano en ciernes. Por supuesto que uno sabe que es propio de esta época, pero aún así es inusual que se manifieste de esta manera. Pese a todo, traté de mantenerme activo para cumplir con las obligaciones diarias. Grabé un nuevo programa de la tele, pagué cuentas, hice una pasada fugaz por el bar para tomarme un café, y aquí estoy. Cae la noche, y con ella, el alivio tan necesario.Un alivio meramente transitorio, ya que hasta el miércoles no tendremos respiro, por lo cual habrá que refrescarse e hidratarse como sea. 

Mañana, 10 de diciembre, asumen las nuevas autoridades elegidas por la voluntad popular: Consejeros Escolares, Concejales, Intendente y sus secretarios. Creo que será un día largo y tedioso, ya he cubierto anteriormente este tipo de protocolos y estoy acostumbrado a lidiar con ellos. Es un acto formal, que en definitiva debe hacerse más allá de los ocasionales triunfadores. Como al común de la gente este tipo de material periodístico no le interesa demasiado, voy a hacer la cobertura de rigor pero sin extenderme más allá de lo razonable. Me ha pasado en otras oportunidades que desgrababa muchísimo y en rigor de verdad, Internet es un medio que requiere de un gran poder de síntesis.Lo que más atrae son las fotos, si podés ubicarte en el lugar adecuado y captar el instante preciso. En ese sentido, muchas veces la cámara de los celulares más modernos nos facilitan enormemente la tarea. Punto final. 

7 de diciembre de 2019

Cuando lo simple encierra una belleza que desconocemos

Con un presupuesto forzosamente acotado, en las largas tardes de verano cuesta salir de la monotonía. Escuché el discurso de Macri por Cadena Nacional, que fue la viva imagen de la derrota de un modelo que nos sumió en la miseria. A mí me tiene sin cuidado que digan que tal o cual gobierno es populista, creo que nos hace falta un serio debate ideológico para saber de qué estamos hablando. Ver a Alberto Fernández como un tipo con un aura mesiánica, que viene a salvarnos del infierno, tampoco resulta muy prometedor. Él encarna el neokirchnerismo, que es diferente -al menos en las formas-a aquel que gobernó entre 2003 y 2015. Nadie cree ya en "la década ganada" y en todos esos eslóganes estúpidos que enarboló Cristina. Al menos, en esta instancia los futuros ministros parecen no contar con un prontuario tan frondoso como en la primera versión del kirchnerismo que supimos conocer. Por supuesto, la mayoría de la gente no es ingenua y se baraja la posibilidad de que Alberto sea un "títere" de CFK, algo que él mismo deberá desterrar del imaginario colectivo con decisiones firmes y autónomas. Lo más urgente, es que el clima de la sociedad cambie, que no vivamos en este estado de constante alteración y bronca contenida hacia un tecnócrata que no hizo nada por el país. Macri no fue elegido presidente por lo que ostentaba su figura, sino por el espanto a volver a los 12 años K. Quizás la historia lo juzgue de un modo diferente, como sucedió con Alfonsín, y dentro de unos años se tenga otra valoración de su mandato. Es difícil predecirlo o pronosticarlo. Cuando las aspiraciones de la clase media comienzan a verse cercenadas por una realidad incontrastable, es el principio del fin, porque no hay recoveco por dónde puedas escapar.

Trato de mantenerme alejado de los grandes diarios o de las noticias nacionales, a veces echo un vistazo por Internet pero hace años ya que no compro un diario en papel, ni pienso hacerlo. Al igual que la gente tal vez entra en este blog a ver qué onda, a mí me atraer visitar lo que otros blogueros tienen para ofrecer. Muchos se vuelcan hacia la literatura por este medio, y hay creaciones realmente admirables, y eso sí es un anhelo de la mayoría, salir de la burbuja del ciberespacio y poder publicar en formato papel. Para ello, en el común de los casos, se necesita de un subsidio que financie la publicación, y de un puñado de amigos y allegados que estén dispuestos a pagar por un ejemplar. Punto final. 

5 de diciembre de 2019

Caballo manso

Aprendí a ser más tolerante ante ciertas situaciones incómodas que me alteraban o me generaban malestar. Hay que bancársela muchas veces, sobre todo si notás que las quejas o reclamos que hacés son recurrentes, y por otra parte no está en tus manos resolverlo. Hoy puedo decir esto porque me siento tranquilo, pero es difícil de sostener en el tiempo. La crisis, sumado al ritmo de vida que tiene cualquier asalariado de medio pelo, nos rompe la paciencia. Pareciera que lo único que hacemos es sacar plata de los bolsillos para parar la olla todos los días. Por supuesto que vivir de esa manera pone de malhumor a todos, además de que no hay un peso en la calle. Cuando sos adolescente, si tenés la suerte de contar con una familia que no necesita que trabajes precozmente vivís en una burbuja que poco tiene que ver con la realidad. Ven? Me estoy quejando de nuevo, es más fuerte que yo. Es que hay que entrenar el bocho para alcanzar un poco de paz interior, otorgándole a cada cosa su verdadera dimensión e importancia. Las veces que me tocó estar enfermo, sobre todo este año que me agarró una gripe muy fuerte, me di cuenta de que sin salud, no hay nada que pueda hacer, todos los libros, programas de radio o de TV, no te interesan porque estás peleándola para sentirte sano. Sin salud no podés laburar, o lo hacés mal, que es lo mismo que nada. Por eso yo estoy tratando de dejan que muchas cosas me chupen un h... para dedicarme a cuidar de mí y de mis seres queridos, que es lo único que realmente mi importa. 

Como les mencionaba, entrenar la mente para ponerla en stand by no es tarea sencilla, pero se entiende como una manera de no dejarte llevar por la locura de una sociedad cada vez más desquiciada, en particular la gente sin carácter que vomita todo su odio por las redes sociales, como si fueran a resolver algo de ese modo tan infantil. Punto final.

1 de diciembre de 2019

La última hoja del almanaque ha llegado

Cada mes comienza un nuevo capítulo, con la particularidad de que éste es el último. Ya no quedan más hojas por arrancar del almanaque. Llegamos a diciembre. Y es natural que te preguntes si pudiste concretar algunos de los objetivos que se planteaste aquel 31 a la medianoche cuando el cielo se iluminaba de fuegos artificiales y levantabas la copa para brindar con tu familia. Cada uno tendrá su propia percepción del tiempo, para algunos el año ha pasado rápido y para otros se hizo agotador y estresante. De más está decir que existen hechos que no podemos manejar y que están fuera de nuestro alcance, pero que afectan nuestra calidad de vida. Lobos no es la excepción a lo que estoy tratando de explicar. Han ocurrido cosas que fueron motivo de sorpresa, por lo insólito, por lo atroz, o por lo inesperado. Nos estábamos acostumbrados como pueblo chico, a que se produjeran homicidios, femicidios y violaciones. A la rutina, casi diaria, de accidentes en lo que chocan autos con motos y el considerable gasto a la salud pública que se podría evitar con precaución y sentido común. Parece ser que las campañas de tránsito son ineficaces o inútiles, algo no funciona bien. Si vos vas al Hospital porque te sentís enfermo, estás haciendo un uso responsable del servicio de salud. Pero si vas sin casco y chocás contra un auto, hay un montón de profesionales que deben abocarse a que puedas recuperarte a causa de tu propia negligencia. 
2019, año duro para la mayoría, si hablamos del contexto socioeconómico. Yo lo padecí, porque mi rentabilidad o ganancia se vio resentida en estos 4 años de zafarrancho macrista. Lo cual, claro está, no quiere decir que los que están por venir sean mejores. Eso lo dirá el tiempo, y no quiero hacer futurología. 

¿Cuánto vale una sonrisa, un beso, un abrazo, compartir unos mates? En esta sociedad chota, donde todos vivimos a mil, no prestamos atención a nuestros seres queridos, hasta que ya es demasiado tarde. Lo mismo sucede con los amigos. Yo tengo amigos que no veo hace tiempo, pero sé que están de mi lado y que el afecto es mutuo. Como diría Charly García, son aliados. Si viven lejos, trabajan muchas horas, o lo que fuere, eso no quita que sigan siendo mis amigos. Y si tenés un primo que vive en el medio del campo o quizás en Europa (quién sabe), lo mismo da. 

Es jodida la distancia con los afectos. Internet ayudó a acortar un poco ese abismo, pero el contacto personal es irremplazable, siempre lo he sostenido así. Un mensaje de WhatsApp puede ser muy seductor, pero no es nada más que eso. Por supuesto, si tenés un amigo o un familiar que vive en Tierra del Fuego, no le vas a pedir que se tome un vuelo de Aerolíneas para juntarse en un bar de Lobos. La experiencia me dice que Internet es un paliativo para la distancia, el problema es cuando se pretende construir un vínculo "desde cero" a partir de la Web. El chateo con personas desconocidas es una boludez que no sirve ni aporta nada, a menos que sea por motivos laborales. Tengo un amigo en Puerto Madryn que quizás venga de visita a Lobos para las Fiestas. Una excelente noticia, tomar un café en un bar, desandar esas calles que parecen olvidadas, o lo que sea, no tiene precio. Punto final.

"No me sueltes la mano", dijeron los senadores

Viernes por la tarde en la ciudad. Estoy tranquilo, pero también somnoliento, así que procuraré escribir lo que tengo en mente. Observo que ...