4 de febrero de 2026

¿Por qué es útil tener una rutina?

 

Luego de varios días de un calor agobiante, el clima parece habernos dado un respiro. No hemos tenido una lluvia abundante, aunque los escasos milímetros que cayeron ayer fueron suficientes para conseguir el ansiado descenso de las temperaturas. Hoy no fui a caminar al Parque, pero estimo que si no hay mucho barro, para mañana reanudaré la actividad. Mientras tanto, hay que seguir adelante con el laburo, tratando de brindar a los lectores todas las noticias de actualidad que marquen la diferencia. Pensándolo bien, mi fuerte nunca ha sido la primicia, sino las columnas en las cuales he volcado un análisis más profundo sin dejar de lado la opinión. Lo ideal es tener presencia en todos los frentes, porque uno nunca sabe qué tipo de noticias busca cada persona que ingresa al portal web. Los policiales, por lo general, tienen bastante audiencia, aunque no es excluyente de las demás categorías. El principal desafío pasa por ofrecer un contenido de calidad, que privilegie tanto la inmediatez como el seguimiento de los hechos, según del tema que se trate, pero sin descuidar a aquel público que busca la noticia sin conocer sus antecedentes. 


Estoy tomando clases de Yoga, algo nuevo no sólo para mí, sino para aquellos que suelen leer mis publicaciones en este espacio. Una amiga me invitó a sumarme a un grupo, y acepté porque consideré que no tenía nada que perder. Cuando me hacen una propuesta que no me convence, puedo buscar alguna excusa para no ir, pero no quería apelar a un recurso berreta para decir que no. En fin, la cuestión es que ya hace dos clases que voy, y si bien no tengo la agilidad que quisiera para hacer todas las posturas, creo que debía darme la oportunidad de intentarlo. Debo incorporar más entrenamiento para que mi cuerpo no parezca un adoquín.


Todo lo que puedo decir es que se trata de una buena manera de conectar con ese bienestar que nos hace tanta falta a todos, y que es consecuencia de vivir el día a día cargados de estrés, por no mencionar las malas decisiones que no priorizan nuestro propio equilibrio. Si uno le da una continuidad a cualquier actividad que desee emprender, al cabo de un tiempo podrá llegar a una conclusión, y en base a ello, resolver si conviene seguir adelante o no. Más allá de que sea necesario un tiempo para determinarlo, durante ese proceso está bueno disfrutar del contacto con uno mismo a través de la meditación. Cuando salís de una clase, te das cuenta de lo contaminados que estamos todos, absorbiendo la toxicidad de la televisión o de la música berreta que encabeza las listas de reproducciones, pero que no tiene el menor vuelo artístico en plena era de la IA. En una sociedad que privilegia y valora el talento, no es posible que Bad Bunny gane un Grammy a Mejor Álbum del Año. Lo que pasa es que el entretenimiento no persigue como objetivo la trascendencia, sino la superficialidad. Por un lado, es aceptable contar diariamente con una cuota de distensión y escapismo, pero lo más recomendable es que ello no nos lleve a resignar la búsqueda de bienestar.


Seguramente, cada uno de los que integramos el grupo habrá tenido un acercamiento distinto hacia el Yoga. Cuando estás abrumado por preocupaciones cotidianas, siempre es bueno encontrar un cable a tierra. Algunos lo podrán conseguir cultivando un hobby, haciendo ejercicio físico, o leyendo un libro. Pero es importante entender que, para obtener resultados confiables, no alcanzan con una o dos clases. Otro factor a tener en cuenta es saber qué nos sucede cuando dejamos pasar un tiempo sin mantener una regularidad. Por ejemplo, hasta hace unos años tenía bastante fluidez para hablar en inglés o interpretar un texto, dediqué muchos años a estudiar el idioma. Las cosas de la vida hicieron que todo quedara en stand by, y la falta de práctica hace que actualmente me cueste bastante entender una película o algunas canciones. El cerebro es como un atleta que se prepara para una competencia, hay que ejercitarlo constantemente. Por ese motivo, lo que yo hago cada vez que decido incursionar en algo nuevo, es obligarme a ir, porque descubrí que es lo único que a mí me funciona para ser constante. La única obligación real que tengo es el trabajo, pero cuando finaliza la jornada laboral, uno no puede quedar en punto muerto. Quizás lo ideal sea establecer horarios precisos para conferirle otro sentido a la rutina. Para concluir: Yo no sé aún cuánto tiempo voy a destinar al yoga, pero sí tengo en claro que es un hábito saludable, por lo cual la respuesta podría ser que lo seguiré sosteniendo mientras pueda obtener un saldo positivo. Todo lo que nos permita desenchufarnos y tener un registro pleno de nuestra conciencia es bienvenido. Pensá que a nadie le interesa escuchar tus problemas, y que si logramos construir relaciones con vínculos sanos, buena parte del trabajo para mejorar nuestra calidad de vida ya está hecho. Nos estamos viendo pronto, en lo que resta de este febrero ciclotímico e inestable. Punto final.

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