24 de febrero de 2026

La quita de derechos amenaza con convertirse en una avalancha con final anunciado

 

Martes por la tarde en la ciudad. Como ya hay una mayor cantidad de noticias por cubrir, volver al ruedo me permitió mantenerme ocupado y eso hizo que postergara determinadas cosas, pero se dio así porque a esta edad, la prioridad número uno es dedicarse al trabajo, sobre todo cuando uno tiene un emprendimiento que debe marcar la diferencia en un contexto donde hay mucha competencia. Lobos cuenta con varios medios de comunicación, y desde que empecé con esto me propuse hacer mi juego sin perjudicar a nadie. Soy consciente de lo que puedo dar a nivel profesional porque llevo más de dos décadas haciendo el mismo laburo. Como viene la mano, creo que seguirá siendo así hasta el día que me jubile. De más está decir que no pienso todo el tiempo en eso, pero no puedo evitar que me embargue cierta desazón viendo los magros haberes que históricamente perciben nuestros jubilados y pensionados. Todo lo que puedo hacer es seguir pagando impuestos, que a pesar de ser excesivos, son necesarios para mantener el sistema de salud pública. Digo esto porque, si bien tengo una obra social, su cobertura es ínfima. Razón por la cual, últimamente, estoy yendo al Hospital, presento el carnet, y de esa manera puedo contribuir a que el nosocomio reciba los fondos que mi mutual se niega a desembolsar. Por supuesto, hay que armarse de paciencia luego de haber solicitado un turno. Sin ir más lejos, ayer me perdí toda la mañana para realizar una consulta médica. Estuve tres horas que me atendieran pese a haber reservado un turno previamente, pero lo que puedo destacar es la buena atención que recibí del médico. Con una claridad de conceptos que debería ser imitada por más de uno, me explicó lo que me estaba pasando y me indicó lo que debía hacer para mejorar mi salud. Siempre es bueno tener una consulta presencial antes que apelar a recursos berreta como autodiagnosticarse por Internet. Cualquiera puede googlear aquella enfermedad que supone que tiene y ver la medicación y el tratamiento, sin embargo, me parece que no está bueno hacerlo, porque se parte de una presunción errónea. Un factor clave es reducir los factores de riesgo, como el tabaquismo, el consumo de alcohol, el sedentarismo, o cualquier otro que ustedes decidan agregar. Hoy por hoy, se sabe que la actividad física representa un beneficio sustancial para reducir la prevalencia de cualquier patología. Muchas veces no tengo el menor entusiasmo por ir a caminar durante una hora al Parque, pero es algo que no se puede delegar ni tramitar ante un tercero. Por ese motivo, me obligo a ir, sin dejar margen para la duda. No miro el reloj ni la pantalla del celular hasta que regreso a mi casa. Todo lo que sé es que debo estar caminando como mínimo una hora, lo demás puede variar. Mientras tanto, estoy viendo si puedo hacer algún curso de los que se dictan en el Centro de Formación Profesional. Por lo que pude ver, no hay tanta variedad como en los años anteriores. De hecho, la oferta disponible para este 2026 es bastante reducida. Sea como fuere, yo no me voy a inscribir al voleo, ya que la mayoría de los cursos duran todo el año y no me parece una buena idea estar yendo a un aula varios meses si es algo que ni siquiera me interesa.

 

Como mencioné en una nota anterior, empecé a hacer Yoga, sigo entrenando en el gimnasio, y no lo hago con la intención de demostrar nada, sino que lo hago por mí. Mientras yo me sienta bien, la percepción que tengan los demás es totalmente irrelevante. No conduce a nada estar pendientes de la mirada del otro. Lo más necesario en estos tiempos que corren es tener la capacidad de mantener un equilibrio. Recibimos un bombardeo constante de fake news, reels de Instagram, flashes de programas televisivos, y como una forma de ir decantando lo que realmente vale la pena, debemos filtrar y pasar por un tamiz esa avalancha de información superflua y estéril. Esto no significa ser ajenos a todo lo que sucede, sino otorgarle prioridad a lo que impacta en nuestra vida cotidiana. Posiblemente, lo más fácil sería no preocuparse por nada, pero no es así como funciona. Todos los días dedico unos minutos a leer los principales portales de noticias, y no lo hago sólo porque me dedique al periodismo, sino porque no puedo vivir en un frasco: los cambios se producen a un ritmo más vertiginoso y acelerado que hace 30 años. De un día para otro pueden cambiar completamente las reglas de juego. Hay normas, leyes, decretos, que se vuelven obsoletos rápidamente. Eso es consecuencia de la cirugía mayor sin anestesia que están implementando los libertarios que están en el poder. En el común de los casos, es evidente que no miden el impacto que provoca dar de baja una determinada legislación, ya que afecta a millones de personas. Lo cierto es que, hoy por hoy, el kirchnerismo no tiene ninguna chance de volver a ser Gobierno, y dentro de las pocas opciones que le quedan, está el colapso de este experimento que conduce Milei y los suyos. No hay razones para suponer que ese escenario caótico esté cerca de concretarse, pero también es cierto que la sociedad ya no tiene la tolerancia de antes para que un grupúsculo de iluminados siga manejando todo a ensayo y error. Si no aprenden a buscar consensos, consolidar la gobernabilidad se tornará un escollo insalvable por la falta de apego que tienen al arte de la negociación. Seguramente, en las próximas semanas habrá novedades en ese sentido, sobre todo cuando haga falta conseguir en el Congreso los votos necesarios para avanzar en esta progresiva quita de derechos adquiridos. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

No hay comentarios.:

La quita de derechos amenaza con convertirse en una avalancha con final anunciado

  Martes por la tarde en la ciudad. Como ya hay una mayor cantidad de noticias por cubrir, volver al ruedo me permitió mantenerme ocupado y ...