9 de agosto de 2026

Una pausa necesaria

 

Domingo por la mañana en la ciudad. Esta es la primera nota que escribo en lo que va del mes. Me parece que la comunicación es un proceso que debe darse cuando uno tiene algo para contar, pero también es importante que aprendamos a respetar los silencios. Podríamos afirmar que la verborragia no siempre representa una virtud si no nos permite una conexión con lo cotidiano. Mucha gente que no para de hablar intenta llenar con palabras sus carencias más recónditas, y la verdad es que se necesita una gran dosis de temple y amor propio para cultivar el arte de callar. No intervenir en nada, dejar que las cosas fluyan naturalmente, sin forzar ninguna situación.

 

Cuando vos tenés en claro lo que querés, todo lo demás se vuelve más fácil, porque se presume que vas a transitar en la misma dirección que tus objetivos. Pero en el medio pueden pasar un montón de cosas, y eso es algo que no siempre tenemos en cuenta. Para mí es importante mantener en pie ese combustible espiritual que nos motiva a seguir adelante. Tengo una edad en la cual ya no me queda mucho margen para la duda y la indecisión. Mis mayores logros en los últimos años han sido tener una continuidad con el programa de tele, haber escrito un libro, y desarrollar mi vocación superando un montón de obstáculos que socavaron mi voluntad. Hace un tiempo me dije: “Voy a tomarme todo el tiempo que sea necesario hasta que vuelva a sentirme bien”. Básicamente mi intención era disponer de un espacio para cultivar la introspección, mirar hacia adentro, fomentar el autoconocimiento. Por supuesto, ese tiempo que nos concedemos no se puede prolongar indefinidamente. De hecho, yo nunca dejé de hacer mi trabajo pese a las dificultades que se me fueron presentando.


Por otra parte, sería un error suponer que se puede transitar esa etapa sin tener la ayuda del entorno. Necesitamos el aporte de una mirada honesta y objetiva que nos permita tener conciencia de nuestras fortalezas y debilidades. En ese sentido, mi experiencia personal me dice que hacer terapia contribuye a dar claridad en esa búsqueda. Hace más de 10 años que veo a mi psicóloga una vez por semana, y es una satisfacción sentirme acompañado por una profesional que me conoce y me incentiva a mejorar. Mi familia es otro pilar fundamental, me bancan en todo, pero no son obsecuentes: Si me mando una cagada no tengo dudas de que me lo harán saber. Yo diría que compartir experiencias nos posiciona en un lugar que nos despoja de protagonismo y nos conduce a socializar problemáticas que son más comunes y frecuentes de lo que creemos. Comprender que no estamos solos ante la adversidad nos otorga un mayor grado de empatía. Hay mucha gente que la está pasando mal y que no tiene la capacidad de poder expresarlo, vive encerrada en su propia frustración, desgastada por la rutina, sin entusiasmo ni interés por lo cotidiano. Por eso es fundamental que tengamos la capacidad de mejorar la comunicación, de transmitir lo que nos pasa con total franqueza, estableciendo prioridades que nos ordenen. En mi caso, me gustaría publicar un segundo libro, para lo cual deberé pulir los manuscritos que tengo dando vueltas por ahí, darles forma, corregir lo que sea necesario, para que sea un digno sucesor del primer ejemplar. Desde que comencé a escribir lo hice con la premisa de redoblar la apuesta para que el nuevo material sea superior a lo que venía haciendo antes, así que vamos a ver qué sale de todo esto. 


Hay muchos buenos escritores en Lobos, no me caben dudas de ello, y mi idea nunca fue compararme con nadie. Hace muchísimos años que cultivo el hobby de escribir relatos breves, pero poner esos textos a consideración del público es algo diferente. Sea como fuere, es una buena oportunidad para que en los momentos de ocio uno pueda establecer un vínculo con su propia literatura. Si me preguntan por la inspiración o la creatividad, creo que no podemos quedarnos en una actitud pasiva esperando que se nos caiga una idea. Además, hay que leer a los grandes autores, aquellos que han trascendido a su tiempo y que continúan siendo referentes para las nuevas generaciones. Más allá de que mis pretensiones sean modestas, para concebir una expresión artística debemos soñar en grande, no subestimar al lector, y superar nuestras limitaciones con perseverancia y dedicación. De manera que ya es tiempo de dejar atrás la comodidad para comenzar a ser artífices de nuestro destino, que  no es ni más ni menos que tomar las riendas de nuestra propia vida. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  

No hay comentarios.:

Una pausa necesaria

  Domingo por la mañana en la ciudad. Esta es la primera nota que escribo en lo que va del mes. Me parece que la comunicación es un proceso ...