27 de mayo de 2026

Equipaje liviano

 

Mayo se me hizo más largo que lo habitual, no sé bien los motivos. Dentro de todo, estimo que podré llegar al final de este ciclo un poco más holgado económicamente, y en ese sentido cabe mencionar que pude cobrar una pauta anual de un cliente de esos que no abundan. Lo primero que hice fue cancelar varios gastos que son inherentes al mantenimiento de un diario digital, como el hosting, un servicio que también se renueva todos los años y que cada vez es más costoso, pero si yo decido continuar pagando, es porque sigo apostando a brindar información de calidad, es parte del compromiso que uno tiene con el proyecto periodístico que representa. Falta muy poco para que comience el Mundial, pero mi percepción es que no hay demasiada euforia, lo cual probablemente tenga que ver con que pocos creen que la Selección pueda consagrarse Campeón en dos Copas del Mundo consecutivas. Sea como fuere, cuando se aproxima el certamen, suele haber un repunte en las ventas de televisores. Si ya tenías en mente la idea de cambiar tus electrodomésticos, puede considerarse una buena opción. Más allá de cuál sea el seleccionado que levante el trofeo, es una buena oportunidad para ser testigos de resultados que desafían la lógica y los antecedentes de cada uno de los participantes. El fútbol, pese al VAR y a las nuevas tecnologías que repercuten en lo que sucede en el campo de juego, sigue siendo un deporte imprevisible, ya que un ignoto equipo africano puede imponerse frente a la opulencia y el estirpe de los europeos. Mientras tanto, lo que sí resulta evidente es que la venta de figuritas va viento en popa, es un pasatiempo propio del siglo pasado que resiste estoicamente en tiempos donde la virtualidad y la Inteligencia Artificial han calado hondo en cada aspecto de nuestras vidas. Claro que, para completar el álbum, se estima que será necesario desembolsar casi 2 millones de pesos. Sinceramente no recuerdo si en mi infancia tenía avidez por el coleccionismo de figuritas, pero siempre hubo estampas más difíciles de conseguir. En determinados casos, cuando llenabas el álbum podías canjearlo en el kiosco por algún premio que siempre tenía sabor a poco, teniendo en cuenta todo el esfuerzo y el dinero que eran necesarios para acceder a ese cometido.


A título personal, y retomando lo que manifestaba en el comienzo del posteo, creo que mi gran apuesta tiene que ver con recuperar la calma, y no permitir que la ansiedad o los impulsos tomen el control, porque ninguna decisión será la mejor si nace condicionada por esos factores. Hablaba del hábito de coleccionar, y siempre me pareció medio al pedo el frenesí acumulativo. Hasta hace unos años, yo compraba muchos CD’s, realmente me gustaba tener en formato físico a la música que fue marcando mi vida, pero hoy por hoy, creo que es mejor transitar nuestro paso por este mundo, con un equipaje liviano y sin estridencias, si al final de cuentas todos vamos a terminar en el mismo lugar, y las pertenencias que nos queden en este plano se las repartirán nuestros herederos. Si aprendemos a cultivar el desapego, pienso que todo nos resultará más fácil. ¿Cuántas canciones almacenan los servicios de streaming como Spotify? ¿Alguien recuerda qué pasó con los reproductores de MP3 que todos usábamos hace 20 años? Bueno, la única certeza que tenemos, es que la música sigue ocupando un lugar fundamental en lo cotidiano, y ese es el secreto del éxito de radios como Aspen o Blue, con muy pocos programas fijos, y escasa intervención de los locutores. Me pasa cuando voy a algún bar a tomar un café: El dueño decidió que era más fácil sintonizar una de esas emisoras con repertorio "Adult Contemporary" y no complicarse la paciencia. Y si hablamos de paciencia, tengo la convicción de que constituye una de las principales virtudes que podemos llegar a conseguir. Como mencionaba en otra nota, hay que domesticar al tigre, comprender que debemos respetar ciertos plazos o procesos para llegar hacia donde queremos ir.


Tenemos la tendencia a vivir demasiado apresurados, y no comprendemos que los días se nos escapan como arena entre los dedos. La única forma que tenemos para ejercitar la conciencia plena es entendiendo que nada se logra de un día para el otro, por lo cual todavía estamos a tiempo de volver a lo esencial. Pocas cosas son realmente importantes como para que aceptemos  negociar nuestro derecho a ser felices. Por supuesto, todos tenemos que laburar y pagar las cuentas para que no nos corten la luz o el gas, pero si contamos con los recursos para hacerlo, debería dejar de ser un motivo de preocupación. La Argentina está atravesando por una etapa que profundas transformaciones, que a mi criterio no son alentadoras, pero si el año que viene asume alguien de otra fuerza política, quizás podamos recuperar la senda que nunca debimos haber perdido. Y hasta que ello no ocurra, habrá que reflexionar sobre lo que nos bloquea, nos inmoviliza, y nos impide avanzar, para no tropezar dos veces con la misma piedra. Nos estamos  viendo pronto. Punto final.

17 de mayo de 2026

Qué hacer cuando la necesidad de adaptarse nos lleva a cometer errores no forzados

 

Desde hace aproximadamente dos años, estoy escribiendo menos en el blog, no sé si se debe a alguna razón en particular o si simplemente se dio así. Pero lo cierto es que ya perdió mi interés comentar sobre banalidades o hechos cotidianos que no aportan sustento a lo que pretendo expresar. Por supuesto, esperar a que suceda algo trascendental que nos marque un quiebre también sería un error.


Lo que más me preocupa en este momento es ir construyendo un futuro a corto y mediano plazo, y creo que transitar por ese proceso constituye una buena razón para continuar. Estamos atravesando un contexto difícil, con mucha gente que no llega a fin de mes, una caída notable en el consumo, y una gran polarización en el espectro político, como si ya no hubiera lugar para los moderados y todo lo que marca tendencia fuera blanco o negro. El ajuste perpetrado a las arcas del Estado en la gestión de Milei afecta a los sectores más vulnerables, algo de eso ya se vislumbraba desde la aprobación de la Ley Bases. Conociendo lo que ha sido la manipulación histórica de las estadísticas en este país, cualquiera podría inferir que la pobreza y la indigencia han escalado a niveles muy superiores a los informados oficialmente por el INDEC. Aquellos que todavía tienen acceso al crédito se endeudan para cubrir gastos de la canasta básica. Los comedores o merenderos no dan abasto para asistir a la gente que ha perdido su empleo y que no tiene los recursos mínimos para su subsistencia. A título personal, esta es la primera crisis que me golpea de cerca, porque cuando sucedió la debacle de 2001 todavía estaba en un limbo y tenía otra perspectiva que contribuyó a mitigar el impacto. Es irónico que Milei insista en afirmar que “no hay plata”, cuando los diputados, senadores y ministros cobran sueldos abultados, por lo cual no hace falta ser un gurú de la política doméstica para comprobar que la casta goza de buena salud. Podemos pensar en el esfuerzo que le cuesta a un asalariado promedio ganar 10.000 o 20.000 pesos, y cómo ese dinero se evapora comprando dos boludeces en el supermercado. Por otra parte, el transporte público, los combustibles y los peajes siguen subiendo. Es casi un lujo viajar a Buenos Aires en combi, cuando hace 20 años una familia podía afrontar el costo de un paseo por los shoppings o por los bosques de Palermo sin las privaciones que hoy se han vuelto una desagradable costumbre. 


Como suele decirse, antes había plata para gastar, el consumo había alcanzado un pico sostenido, sobre todo en los primeros años del kirchnerismo, antes de que la inflación comenzara a erosionar el poder adquisitivo. Mientras tanto, tener un trabajo en blanco se convirtió en un privilegio más que en un derecho. El sistema previsional está colapsado al igual que el PAMI, y los futuros jubilados se encontrarán con un panorama aún más desolador. Los recortes en la cobertura de los medicamentos, golpean a una franja etaria que suele enfermarse con más frecuencia que la población en actividad. Sea como fuere, tampoco podemos caer en la mediocridad de culpar al gobierno de turno por cada cosa que no nos sale bien, eso es harina de otro costal, como suele decirse. De hecho, yo creo que Milei va a ser reelecto. Más allá de que está en las antípodas de mi pensamiento, es una estimación que tengo porque la mayoría de la gente está convencida de que antes estábamos peor. Para ser francos, como mencioné antes, el ajuste salvaje de los libertarios me sorprende en un momento en el cual yo pensé que podía expandirme y seguir apostando al trabajo que tantas satisfacciones me ha dado. Es verdad que he pasado por tragos amargos, pero los buenos momentos lo compensar con creces. Cómo ocurre con cualquiera de ustedes, no me queda otra que aceptar lo que me toca y seguir adelante. Es decir, no quiero trasladar mis frustraciones hacia una determinada gestión de gobierno. Por el contrario, lo único que puedo hacer es administrar mejor mis ingresos para no tener que llegar a cada mes con la lengua afuera. Y aunque hablar de un ahorro suena a una utopía,cualquier gasto imprevisto se convierte en un dolor de cabeza si no contás con un mínimo excedente que te permita salir del paso con mayor comodidad.


En este mes se produjo un cambio con los anunciantes, lo cual hizo que tuviera que modificar varios banners publicitarios de mi diario digital. Todo eso lo hace un diseñador, por lo cual tiene un costo, que se puede amortizar con la plata que ingresa en concepto de publicidad. Para las grandes empresas, los valores que estoy manejando no representan una erogación significativa, pero cuando cobro todos los meses, lo hago tanto con el almacén, el kiosco, el remisera, o a quien fuere. Curiosamente, los clientes más fieles suelen ser los que menos pagan, pero esa perdurabilidad hace que uno sea más cauteloso al momento de aplicar un aumento. Yo confío en que, a pesar del contexto adverso, pueda seguir dándole volumen a los sueños e ilusiones que todos compartimos en los primeros minutos de 2026. Mientras tanto, por lo menos vamos a tener el escapismo del Mundial. Falta menos de un mes para que arranque una nueva Copa del Mundo, y aunque no le cambiará la vida a nadie, es la única oportunidad que tenemos cada 4 años para poder ver fútbol de calidad por TV. Los pibes que coleccionan figuritas no dejan de ser un fenómeno digno de análisis, ya que le aportan una mística y colorido a un hobby que uno ya creía completamente sepultado por la virtualidad y el auge de la IA. Nos estamos viendo pronto, con más novedades para este boletín, en un otoño que en este rincón del mundo siempre se vive de una forma muy particular. Punto final, hasta que el destino nos vuelva a encontrar en el laberinto de los algortimos.

5 de mayo de 2026

Palabras cruzadas

 

Martes 5 de mayo. Llegó el frío a la ciudad. Hace tiempo que no escribía algo en este espacio, pero pienso que quizás no tenía mucho para decir, y era necesario bajar un cambio para aprender a mirar las cosas desde otra perspectiva. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo, ya estamos cerca de mitad de año, y hemos dejado atrás varios capítulos de 2026 casi sin darnos cuenta. Lo más importante es no perder de vista aquello que nos hace sentirnos plenos, y obviamente, cada uno tendrá diferentes percepciones de cómo alcanzar el bienestar. En mi caso, dar una caminata de una hora diaria o hacer una entrevista para mi diario digital representan una forma de conectar con aquello que me da satisfacción, y a decir verdad, disfrutar de mi trabajo es una gran ventaja si tenemos en cuenta que la mayor carga horaria está destinada a las obligaciones laborales.


El fin de semana comencé las cobranzas a mis clientes, y estimo que terminaré a mitad de semana. Si bien en los primeros días uno parece contar con bastante dinero, lo cierto es que se trata de una percepción engañosa si entendemos que con lo recaudado hay que tirar todo el mes. A veces no queda otra alternativa que actualizar las tarifas, sobre todo si no alcanzan para cubrir los gastos básicos. Para comprar un kilo de carne, por citar un caso, se necesita un mínimo de 20.000 pesos. Eso implica hacer una erogación que conspira contra cualquier presupuesto mesurado que uno intente proyectar. No obstante, como dato positivo puedo afirmar últimamente logré llegar a fin de mes con más tranquilidad, sin deudas, y manejándome con el dinero que tengo disponible. A esta altura, habiendo dedicado más de 20 años a esta profesión, una de las prioridades es alcanzar una estabilidad que me permita consolidarme. Tal vez no tenga las ganas ni el empuje de aquellos primeros años, pero gané en experiencia, y ese es el mejor legado que puedo capitalizar. Como le sucede a la mayoría, he pasado por etapas de mayor prosperidad que otras, pero la diferencia es que antes no tenía bien en claro en qué dirección avanzar. Por ejemplo, al cabo de un tiempo, uno ya puede conocer qué tipo de noticias tienen más alcance e interés en los lectores. Es un ejercicio útil que permite concentrar los esfuerzos para brindar una cobertura más amplia y detallada. Claro que a veces hay fallas en ese cálculo, pero nunca está de más contar con una tendencia, es lo mismo que le pasará a cualquier comerciante que sabe cuáles son los productos más vendidos de su mercadería.


Todo lo que podamos hacer tiene fecha de vencimiento, lo único perdurable son los sueños y las ilusiones. Porque si no mantenemos viva la llama, seguir adelante carecería de sentido, y no hay nada peor que andar boyando como bola sin manija. Es necesario dotar a nuestras acciones de un combustible que nos impulse a levantarnos todos los días y salir a la calle sin pensarlo dos veces. Y mientras tanto, hasta que logremos sostener y apuntalar lo conseguido, hay que aceptar que la vida nos presenta dificultades y desafíos constantes, por lo tanto, no siempre vamos a poder rendir al 100 %. Yo no pienso igual que hace diez o quince años, mis prioridades cambiaron, y me parece natural que podamos darnos la oportunidad de analizar con otra mirada el tiempo que nos queda, que seamos conscientes de las discusiones y peleas estériles, de todo aquello que nos quita la voluntad y nos aleja de lo esencial. Son muy pocas las cosas que merecen realmente la pena, todo lo demás son prejuicios limitantes que sólo persisten por la vanidad y el egoísmo, que constituyen los principales escollos para emprender un nuevo camino. Me parece que lo más importante es poder reconocer si algo no nos está dando el resultado que esperábamos, y tratar de descubrir las causas que nos permitan encarar otro rumbo. Es una premisa válida, tanto para el ámbito laboral como para los momentos de ocio, pero de lo que estoy seguro, es que cuando tenés en claro los objetivos, el resto se vuelve mucho más fácil de concretar. De manera que para lo sucesivo, lo que nos salva del desgano y del desaliento es contar con la tranquilidad del deber cumplido. De esta forma, cuando lleguemos a los últimos días del año, no volveremos a sentir la desazón de no haber podido darle vida a lo que nos propusimos lograr. Por suerte, mi programa de TV sigue teniendo buena audiencia, y con respecto al portal digital, hay anunciantes interesados en promocionar sus productos y servicios. Mientras haya un público que valore el contenido de ambos emprendimientos, confío en que la gente continuará dándole el respaldo que siempre quise tener. De eso se trata, ni más ni menos que construir un espacio para favorecer la comunicación desde un punto de vista asertivo, con firmeza y convicción. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

Equipaje liviano

  Mayo se me hizo más largo que lo habitual, no sé bien los motivos. Dentro de todo, estimo que podré llegar al final de este ciclo un poco ...