22 de agosto de 2026

Por qué vale la pena invertir en uno mismo

 

Sábado en la ciudad. La semana se pasó rápido, por suerte volvió a salir el sol, y eso hace que uno pueda encarar cada día con una perspectiva diferente. El último finde largo transcurrió sin pena ni gloria, como mencioné alguna vez, no me llevo bien con el ocio, no me gusta estar al pedo, por lo cual para mí es fundamental contar con una rutina que me permita ordenarme mejor. Pronto vendrá la primavera, volveremos a tener días más largos, y me parece importante tener presente aquello que nos impulsa a soñar, a crecer, a ilusionarnos con un futuro mejor. Digo esto porque en lo cotidiano, difícilmente nos detenemos a pensar en ello, y no reparamos en esta coyuntura que nos exige tomar las riendas de nuestra propia vida sin esperar a que alguien venga a golpearnos la puerta. Es momento de hacernos cargo de lo que nos toca, sin dudas ni vacilaciones, ni mucho menos con temor. Creo que a lo largo del tiempo he logrado más de lo que imaginaba: Construir un emprendimiento que constituye mi principal capital y fuente de ingresos, pese a más de una vez me queje de que la plata no alcanza. No todos tienen la posibilidad de disfrutar de su trabajo, y no debe haber carga más pesada que permanecer varios años haciendo un laburo que te desagrada, más allá de la remuneración que vayas a percibir. En ese sentido, creo que pude conseguir un equilibrio entre mi formación profesional y una compensación económica razonable. Aprendí a no quejarme tanto y hacerme responsable de mis errores. Tengo mucho por mejorar, y hasta el último suspiro sé que continuaré bregando contra mis propias limitaciones. Pero al mismo tiempo, es una motivación para seguir adelante.

 

Si tuviera que hace un repaso de lo que ha sido agosto hasta ahora, la verdad es que no se me ocurre mencionar un hecho puntual, pero a título personal, estoy en condiciones de afirmar que es el inicio de una nueva etapa, buscando recuperar el entusiasmo, el placer, el asombro, y todo lo que nos mantiene vivos y con conciencia plena de nosotros mismos. Retomé las caminatas por el Parque, y decidí hacerlo porque cualquier profesional de la salud pone énfasis en la actividad física. Mi estilo de vida es el mismo desde hace años, pero soy consciente de que no es adecuado continuar de esa manera. Por lo tanto, lo que esté por venir tiene que significar una ruptura con los hábitos más arraigados y más difíciles de desterrar. Todo lo que estoy dispuesto a hacer tiene como norte la búsqueda de la plenitud, lo cual implica ampliar los horizontes, ver más allá de la obviedad, no juzgarme con tanta severidad, reírme de mis propios errores sin dramatizar. Hay un rasgo en particular que quiero quitarme de encima, y es que me anticipo demasiado a los hechos, como si de esa forma pudiera tener algún control sobre ellos. Por ejemplo, en un viernes ya estoy pensando lo que debo hacer el próximo lunes, y lo más probable es que en el medio ocurran un montón de cosas en las cuales no reparamos. El azar, el destino, y todo lo que nos sucede no suele seguir una lógica establecida. Si fuera así, cualquiera podría prever y planificar con más elementos para garantizarse su propia tranquilidad y seguridad. Lo que estamos viviendo hoy como sociedad es muy complejo, y encarna la frustración crónica que embarga a la mayoría de los argentinos. Pareciera que siempre tenemos la necesidad de rotular a los demás por su forma de pensar, de obligarlos a que se definan, a que nos digan “de qué lado estás”. Esa percepción errónea y sesgada se acrecienta más en los pueblos chicos. No sé, yo puedo decir que estoy satisfecho de mi desempeño como periodista, más allá de que siempre hay aspectos por pulir. De hecho, el último programa de tele que grabé fue nada más y nada menos que una entrevista al Intendente. Lo hicimos en la Municipalidad, y estaba un poco nervioso, porque fue la primera vez que salió al aire un programa fuera de los estudios del canal. Pude preguntar lo que yo quisiera, nadie me condicionó, y para mí eso tiene mucho valor. En cuanto a las repercusiones, lo que pude saber, también fue del agrado de la audiencia. Desde el primer minuto que comencé con la nota, supe que debía dar lo mejor de mí para que el resultado fuera el que yo esperaba. Como los lectores saben, desde que comencé a dar mis primeros pasos cultivo un perfil bajo: No me interesa hacer alarde de mis conocimientos, o de mi formación académica, ni tampoco lo tomo como un trampolín para ocupar una determinada posición. Para forjar vínculos sólidos es fundamental comportarse con humildad, no dar nada por sentado, y confiar en que el público podrá esclarecer sus dudas e inquietudes con lo que se diga en el transcurso del reportaje. Es imposible dejar a todos conformes, pero pese a esa condición, mi premisa fue trasladar las consultas más comunes que se hace el vecino de a pie. Mientras yo tenga la convicción de que di lo mejor, todo lo demás queda relegado a un segundo plano. Y mantener en el aire una propuesta periodística por más de 7 años, supera holgadamente mis expectativas. Aunque muchos no lo perciban, considero que mejoré bastante, dado que no es fácil hacer televisión, cumplir con una agenda todas las semanas, y llevar adelante la conducción de un ciclo que sea de interés para los abonados del cable. Por lo menos, si en algún momento me toca dejar atrás todo lo que ha sido esta experiencia y dar un paso al costado, me quedará la satisfacción de decir que me animé a incursionar en un formato que resultó un hallazgo y una novedad para mí. En este contexto socioeconómico tan difícil, el único paliativo que nos queda son las ganas de emprender, y aprovechar el envión de una buena racha para fortalecer los vínculos que nos sostienen. Ya habrá más novedades para este boletín. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

 

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