Mitad de semana con algo de lluvia en la ciudad. Me pareció oportuno dejar pasar algunos días respecto de mi publicación anterior, ya que mi idea era dedicar ese tiempo a seguir avanzando en los objetivos propuestos. Para mí es importante aprovechar todos los recursos que estén a mi alcance para que cada encuentro con los lectores resulte una experiencia satisfactoria. En lugar de pretender culpar a los demás por nuestros problemas, es necesario emprender un camino hacia el autoconocimiento. Ello nos permitirá contar con estrategias y herramientas que nos lleven a prevenir nuestras reacciones más perjudiciales.
Las noticias que
provienen de los grandes medios no son alentadoras, pero todo me hace pensar
que probablemente siempre ha sido así. Como mencionaba en una nota anterior, no
hay que caer en la trampa de imaginar todo lo que nos mereceríamos tener o
alcanzar. En la vida real, no hay una retribución equitativa en función con lo
que creemos que nos corresponde. El aporte que yo puedo hacer consiste en
seguir apostando a mi profesión, a aquello que aprendí, y dar lo mejor posible.
Es un contexto desafiante para los que pertenecemos a otra generación, ya que
no estamos acostumbrados a redactar de una forma distinta para captar la
atención de un público cada vez más volátil. A mí también me pasa que ya no me
despierta interés hojear un diario en papel. Toda la información impresa en
esas páginas se refiere a hechos que ya fueron cubiertos por la radio, la
televisión, y por supuesto Internet. Y lo que sucede en Lobos es que, durante
la semana, no hay una actividad sostenida que nos permita inferir que la ciudad
está atravesando por una etapa de desarrollo o crecimiento.
Lobos está
huérfano de las grandes cadenas, sobre todo, a partir de que el local de Super
Vea decidió cerrar sus puertas, en septiembre del año pasado. No es del todo
cierto que tenía precios altos para la economía local. Así y todo, desde 2006
el Vea atravesó sucesivas crisis y caída del consumo que golpearon a todos los
comercios de la zona. Por lo que yo recuerdo, la carne era de muy buena
calidad, la mayoría de los productos en las góndolas eran de primeras marcas, y
además se podía retirar efectivo en la línea de cajas. Pensemos por un momento
en lo que está sucediendo en Cañuelas: Allí funciona un Mc Donald’s, y pronto
van a abrir Rodizio y Café Martínez. Quizás se fue dando así porque se trata de
una localidad cercana al AMBA, pero sea como fuere, las autoridades municipales
deben bregar por la creación de puestos de trabajo en sus respectivas
localidades. En Lobos no abundan las oportunidades para acceder a un empleo
genuino y estable. Y esto no es nuevo, se viene dando en los últimos 15 o 20
años. Lo mismo podemos decir del agua contaminada por arsénico: No es un
problema de ahora, ni que sea privativo de la actual gestión municipal. Durante
los años en que Sobrero fue Intendente, que yo recuerde, no se avanzó en nada,
ni tampoco se conoce alguna medida cautelar impulsada por los porteños
devenidos en litigantes que llevan la voz cantante de los reclamos.
A nivel macro, en los albores del kirchnerismo
el consumo estaba en un pico importante, daba la sensación de que había plata
en la calle para gastar, y todavía no se hablaba de inflación, veníamos de una
traumática salida de la Convertibilidad y de una época jaqueada por la ausencia
de liderazgos. Por supuesto, esa supuesta prosperidad no duró mucho, porque el
Estado fue creciendo en un infinito entramado de subsidios, trabas y
regulaciones, el crecimiento se fue estacando, y así (a modo de síntesis)
llegamos a 2023, cuando asumió Milei. Pensar en que el Peluca podría ser
presidente parecía una construcción propia de la ficción, pero así fue como se dieron las cosas. La
protesta social se redujo considerablemente, el dólar se mantiene estable, y el
riesgo país ya dejó de ser un tema cotidiano en los noticieros. En septiembre
de 2025 se dio una crisis que alcanzó una magnitud sorprendente en pocos días,
tras la derrota electoral del oficialismo en las elecciones bonaerenses. El
Gobierno salió desesperado a pedir el auxilio y el respaldo de EE.UU., y para
los subsiguientes comicios de octubre, la racha negativa se revirtió. Meses
antes se había eliminado el “cepo”, y pocos podían entrever que el impacto de
esa decisión no arrojara consecuencias negativas en el corto plazo. Las últimas
crisis nos dejan como lección que el mercado puede derribar a un gobierno en
cuestión de unas pocas semanas. Para una mejor comprensión, es importante
mencionar cómo los indicadores económicos repercuten en la vida cotidiana. Las
subas de los combustibles que se están dando desde el conflicto en Medio
Oriente impactan directamente en el transporte público, en los fletes, y en la
mayoría de los productos destinados el consumidor final. Alguien podrá decir
que es poco lo que se puede hacer, pero yo no estoy tan seguro: Hay países
vecinos como Chile o Uruguay que tienen economías mucho más estables que la
nuestra, además de una mayor calidad a nivel institucional.
Empecé este posteo
hablando de Lobos y me fui por las ramas, algo que me suele suceder, pero que
en este caso tiene como objetivo analizar por qué no podemos superar este
letargo crónico que nos condena a la falta de oportunidades y a la falta de incentivos
para el crecimiento. No ha habido ninguna señal de avance respecto a la
modificación de la Ordenanza de Zonificación. Esto significa que no hay
voluntad política de los ediles del Concejo Deliberante. Cuando se renovaron
las autoridades, el 10 de diciembre, hubo muchas promesas de vientos de cambio
y renovación, pero más allá de las caras nuevas, el pescado sigue sin vender.
Cualquier empresa que tenga la intención de radicarse acá necesita de reglas
claras y previsibles. Por otra parte, ahora resulta que los mismos que se
rasgan las vestiduras por el uso particular de autos oficiales no recuerdan lo
que pasaba en los gobiernos anteriores, cuando era habitual que los
funcionarios recorrieran miles de kilómetros en vehículos municipales sin
ningún control. Como te digo una cosa, te digo la otra, porque si hay algo que
todavía conservo es la memoria, y me fastidian la hipocresía y el doble
discurso. Se quejan de Etcheverry, pero durante 12 años la gente le dio la
espalda a la oposición y legitimó con su voto a los referentes locales de
Juntos por el Cambio. Es decir que, desde el arco opositor, han sido incapaces
de brindar en las urnas una alternativa que contara con el respaldo de los
vecinos. En mi programa de TV, hace unas semanas estuvo como invitado un concejal
peronista, que se expresa muy bien y con sentido común, pero no pude evitar
recordarle que la mayoría de las irregularidades que él endilga a la actual
gestión municipal se vienen dando desde mucho antes que asumiera Etcheverry,
sólo que antes nadie decía nada, lo cual me hace suponer que más de uno hacía
la vista gorda. Si no nos manejamos con criterio, seguiremos siendo testigos de
estos proyectos o pedidos de informes que no van a parar a ningún lado, ya sea
porque son archivados o porque cuando pasan a Comisión permanecen en un limbo por tiempo indeterminado. Nos
estamos viendo pronto. Punto final.
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