16 de abril de 2026

La hipocresía de la política doméstica pone en jaque el destino de los lobenses

 

Mitad de semana con algo de lluvia en la ciudad. Me pareció oportuno dejar pasar algunos días respecto de mi publicación anterior, ya que mi idea era dedicar ese tiempo a seguir avanzando en los objetivos propuestos. Para mí es importante aprovechar todos los recursos que estén a mi alcance para que cada encuentro con los lectores resulte una experiencia satisfactoria. En lugar de pretender culpar a los demás por nuestros problemas, es necesario emprender un camino hacia el autoconocimiento. Ello nos permitirá contar con estrategias y herramientas que nos lleven a prevenir nuestras reacciones más perjudiciales. 


Las noticias que provienen de los grandes medios no son alentadoras, pero todo me hace pensar que probablemente siempre ha sido así. Como mencionaba en una nota anterior, no hay que caer en la trampa de imaginar todo lo que nos mereceríamos tener o alcanzar. En la vida real, no hay una retribución equitativa en función con lo que creemos que nos corresponde. El aporte que yo puedo hacer consiste en seguir apostando a mi profesión, a aquello que aprendí, y dar lo mejor posible. Es un contexto desafiante para los que pertenecemos a otra generación, ya que no estamos acostumbrados a redactar de una forma distinta para captar la atención de un público cada vez más volátil. A mí también me pasa que ya no me despierta interés hojear un diario en papel. Toda la información impresa en esas páginas se refiere a hechos que ya fueron cubiertos por la radio, la televisión, y por supuesto Internet. Y lo que sucede en Lobos es que, durante la semana, no hay una actividad sostenida que nos permita inferir que la ciudad está atravesando por una etapa de desarrollo o crecimiento.


Lobos está huérfano de las grandes cadenas, sobre todo, a partir de que el local de Super Vea decidió cerrar sus puertas, en septiembre del año pasado. No es del todo cierto que tenía precios altos para la economía local. Así y todo, desde 2006 el Vea atravesó sucesivas crisis y caída del consumo que golpearon a todos los comercios de la zona. Por lo que yo recuerdo, la carne era de muy buena calidad, la mayoría de los productos en las góndolas eran de primeras marcas, y además se podía retirar efectivo en la línea de cajas. Pensemos por un momento en lo que está sucediendo en Cañuelas: Allí funciona un Mc Donald’s, y pronto van a abrir Rodizio y Café Martínez. Quizás se fue dando así porque se trata de una localidad cercana al AMBA, pero sea como fuere, las autoridades municipales deben bregar por la creación de puestos de trabajo en sus respectivas localidades. En Lobos no abundan las oportunidades para acceder a un empleo genuino y estable. Y esto no es nuevo, se viene dando en los últimos 15 o 20 años. Lo mismo podemos decir del agua contaminada por arsénico: No es un problema de ahora, ni que sea privativo de la actual gestión municipal. Durante los años en que Sobrero fue Intendente, que yo recuerde, no se avanzó en nada, ni tampoco se conoce alguna medida cautelar impulsada por los porteños devenidos en litigantes que llevan la voz cantante de los reclamos.


A nivel macro, en los albores del kirchnerismo el consumo estaba en un pico importante, daba la sensación de que había plata en la calle para gastar, y todavía no se hablaba de inflación, veníamos de una traumática salida de la Convertibilidad y de una época jaqueada por la ausencia de liderazgos. Por supuesto, esa supuesta prosperidad no duró mucho, porque el Estado fue creciendo en un infinito entramado de subsidios, trabas y regulaciones, el crecimiento se fue estacando, y así (a modo de síntesis) llegamos a 2023, cuando asumió Milei. Pensar en que el Peluca podría ser presidente parecía una construcción propia de la ficción, pero así fue como se dieron las cosas. La protesta social se redujo considerablemente, el dólar se mantiene estable, y el riesgo país ya dejó de ser un tema cotidiano en los noticieros. En septiembre de 2025 se dio una crisis que alcanzó una magnitud sorprendente en pocos días, tras la derrota electoral del oficialismo en las elecciones bonaerenses. El Gobierno salió desesperado a pedir el auxilio y el respaldo de EE.UU., y para los subsiguientes comicios de octubre, la racha negativa se revirtió. Meses antes se había eliminado el “cepo”, y pocos podían entrever que el impacto de esa decisión no arrojara consecuencias negativas en el corto plazo. Las últimas crisis nos dejan como lección que el mercado puede derribar a un gobierno en cuestión de unas pocas semanas. Para una mejor comprensión, es importante mencionar cómo los indicadores económicos repercuten en la vida cotidiana. Las subas de los combustibles que se están dando desde el conflicto en Medio Oriente impactan directamente en el transporte público, en los fletes, y en la mayoría de los productos destinados el consumidor final. Alguien podrá decir que es poco lo que se puede hacer, pero yo no estoy tan seguro: Hay países vecinos como Chile o Uruguay que tienen economías mucho más estables que la nuestra, además de una mayor calidad a nivel institucional.


Empecé este posteo hablando de Lobos y me fui por las ramas, algo que me suele suceder, pero que en este caso tiene como objetivo analizar por qué no podemos superar este letargo crónico que nos condena a la falta de oportunidades y a la falta de incentivos para el crecimiento. No ha habido ninguna señal de avance respecto a la modificación de la Ordenanza de Zonificación. Esto significa que no hay voluntad política de los ediles del Concejo Deliberante. Cuando se renovaron las autoridades, el 10 de diciembre, hubo muchas promesas de vientos de cambio y renovación, pero más allá de las caras nuevas, el pescado sigue sin vender. Cualquier empresa que tenga la intención de radicarse acá necesita de reglas claras y previsibles. Por otra parte, ahora resulta que los mismos que se rasgan las vestiduras por el uso particular de autos oficiales no recuerdan lo que pasaba en los gobiernos anteriores, cuando era habitual que los funcionarios recorrieran miles de kilómetros en vehículos municipales sin ningún control. Como te digo una cosa, te digo la otra, porque si hay algo que todavía conservo es la memoria, y me fastidian la hipocresía y el doble discurso. Se quejan de Etcheverry, pero durante 12 años la gente le dio la espalda a la oposición y legitimó con su voto a los referentes locales de Juntos por el Cambio. Es decir que, desde el arco opositor, han sido incapaces de brindar en las urnas una alternativa que contara con el respaldo de los vecinos. En mi programa de TV, hace unas semanas estuvo como invitado un concejal peronista, que se expresa muy bien y con sentido común, pero no pude evitar recordarle que la mayoría de las irregularidades que él endilga a la actual gestión municipal se vienen dando desde mucho antes que asumiera Etcheverry, sólo que antes nadie decía nada, lo cual me hace suponer que más de uno hacía la vista gorda. Si no nos manejamos con criterio, seguiremos siendo testigos de estos proyectos o pedidos de informes que no van a parar a ningún lado, ya sea porque son archivados o porque cuando pasan a Comisión permanecen en un limbo por tiempo indeterminado. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

No hay comentarios.:

La hipocresía de la política doméstica pone en jaque el destino de los lobenses

  Mitad de semana con algo de lluvia en la ciudad. Me pareció oportuno dejar pasar algunos días respecto de mi publicación anterior, ya que ...