12 de septiembre de 2013

Post express de un día de lluvia

Ahora resulta que el supuesto violador serial de Villa Urquiza no era tal. Basados en un identikit que aseguraba "un 99 % de certeza", la Policía detuvo a un sujeto a la salida de un boliche y los medios se hicieron un festin con la noticia. Lo peor de todo es que hasta hicieron público el nombre del tipo, lo escracharon terriblemente, siempre amparándose en esas cortesías periodísticas como dar una determinada información en modo potencial. ¿Cómo puede limpiar este hombre su buen nombre y honor, luego de que su identidad, profesión, edad, y domicilio fueran difundidos por todos los medios? Si hacés algo así en un diarito de pueblo te crucifican y te rompen el  orto con un juicio, pero como los multimedios deben tener un ejército de abogados siempre listos para la ocasión, lo más probable es que este "presunto violador" cuyo nombre no recuerdo deba resignarse a ser víctima del escarnio público. Muchas veces, en ese afán por tener la primicia, por ganarle a la competencia, se cometen estas imperdonables torpezas. Nos querían hacer creer que el tipo era el demonio personificado cuando en realidad era una persona que los vecinos denunciaron por supuestos abusos sexuales, lo cual es aberrante desde luego, pero hay que informar con datos certeros y no proporcionados por "fuentes confiables", porque de lo contrario pasa lo de siempre: nadie se hace cargo y al monstruo de Villa Urquiza le cagaron la vida. Punto final.

Barco a la deriva

  Frío comienzo de semana en la ciudad. En el contexto actual, cuesta ser innovador o creativo: Los hechos que merecen ser difundidos se rep...