4 de septiembre de 2012

Otro ladrillo en la pared

Hace unos años, escribí un post sobre los hornos de ladrillos en Lobos que, hasta el momento, es el más leído del blog. Siempre me pregunté el motivo de esa popularidad, porque era un texto sencillito y sin demasiadas pretensiones. Quizás haya mucha gente que escribe eso en Google y entre los resultados de la búsqueda aparece mi blog. 

Lo cierto es que los hornos de ladrillos siguen siendo un submundo dentro de Lobos, están muy alejados de la zona urbana. La mayoría de los trabajadores son de nacionalidad boliviana y ocasionalmente se los puede ver por el Centro cuando vienen en busca de provisiones, o bien se permiten tomar una cerveza cuando cobran su jornal. Pero no me quiero ir del tema: he escrito muchos textos que, modestamente, me parecieron mejores, y sin embargo la gente sigue eligiendo éste. De no ser por el contador de visitas que tengo y que  me brinda esa información, nunca me hubiera percatado de ello. 

Ese "ida y vuelta" que se da entre el que escribe y el que lee ha sido objeto de múltiples teorías que sería largo enumerar, pero lo que quiero decir es que yo no sé para qué tipo de audiencia escribo, o para qué franja etaria. Y eso es bueno, de algún modo, porque de lo contrario me condicionaría y me cuidaría más de decir ciertas cosas porque sé que Fulano de Tal lee mi blog. 

Como vivimos en un pueblo chico, uno se siente muy expuesto y pese a tratarse de un blog chiquito, siempre he escrito con completa libertad, evitando caer en golpes bajos. Es así, pero lo bueno es que uno conoce los límites, hasta dónde puede llegar. Puedo comentar en este blgo sobre una película que vi, o alguna banda de rock que descubrí por streaming y que concitó mi atención, pienso que el hecho de compartir temas que pueden interesarle a otros es lo que me hace feliz. Si tuviera que pronunciarme políticamente sobre un tema sensible lo pensaría dos veces, pero no dudaría en hacerlo, no me parece correcto mirar para otro lado cuando en el pueblo ocurren cosas que merecen una reflexión sobre qué pretendemos conseguir como sociedad y por qué no hemos podido materializarlas.

Por los testimonios que uno recoge se va dando cuenta de que este blog tiene aceptación, de que la gente (poca o mucha) lo lee, pero lo más importante es que sea leído y comentado por aquellos amigos que me siguen a la distancia, y que encuentran en este espacio una forma de conocer otra mirada de las cosas, que no tiene como pretensión ser original, pero sí desde mi mirada personal. Punto final. 


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