19 de diciembre de 2016

Que la historia no se repita

Lunes por la noche en la ciudad. Parece haber un principio de solución en  la discusión por el impuesto a las Ganancias, y los medios han cubierto este hecho como si fuera una telenovela o una comedia de enredos. En rigor de verdad, el mínimo no imponible, aun cuando sea de $ 37.000, está muy lejos de los que la mayoría de la gente gana con su salario, de manera que me tiene sin cuidado. Los "gordos" de la CGT meten presión, a sabiendas que tienen todas las de ganar, con el dictamen favorable en la Cámara de Diputados. Error mayúsculo del Gobierno, el de convocar a sesiones extraordinarias en el Congreso siendo minoría y por lo tanto, teniendo que someterse a un desgaste político innecesario. Esto no es nuevo. La impericia de un Gobierno que se maneja más por las redes sociales que por otros canales de comunicación más directos, provoca que los tropiezos estén a la orden del día. 

Hoy se cumplen 15 años de la crisis política y económica más grave de nuestra historia. La famosa escena del helicóptero llevándose a un Presidente de la Casa Rosada. Me pregunto si aprendimos la lección, o si transcurrido el vendaval, seguimos como si nada hubiera pasado. Lo peor que observo en muchos compatriotas, es que creen que la Argentina es un país diferente o superior al resto de los de Latinoamérica, que somos privilegiados, cuando en realidad es uno más, subdesarrollado y pobre como todo en Cono Sur. Establecer lazos con países europeos no conduce a nada, al menos por ahora, porque no están dadas las condiciones para que lleguen inversiones. Ningún empresario sensato aceptaría invertir en la Argentina con el actual escenario. La tan remanida "hermandad latinoamericana" se predica, pero no se practica. Debemos fortalecer el Mercosur y evitar conflictos con Venezuela. Para eso están los cancilleres y diplomáticos de carrera, para evitar caer en exabruptos y cruces verbales que son totalmente estériles. La "sociedad" que mantuvieron los K con Venezuela fue un completo manual de corrupción y golpes de efecto, como que éramos un país "progresista" cuando se despilfarraba el dinero que poníamos todos los argentinos con nuestros impuestos. 

El desafío, hoy, es detener la mirada en los cacerolazos, en el corralito, en el infame "1 a 1", pero no como un acto de autoflagelación sino como un modo de entender qué políticas nos llevaron al colapso. Quiénes fogonearon los saqueos y el caos social. Quiénes conspiraron contra la gobernabilidad. Porque, sabido es que la historia es cíclica, y no podemos permitirnos revivir aquella debacle. Ojalá que, de una vez por todas, encontremos un rumbo que aleje los fantasmas del pasado para dan una vuelta de página y empezar a crecer. Punto final.

Barco a la deriva

  Frío comienzo de semana en la ciudad. En el contexto actual, cuesta ser innovador o creativo: Los hechos que merecen ser difundidos se rep...