18 de octubre de 2017

Lluvia de primavera en el medio de la noche

Miércoles por la noche en la ciudad. Llueve torrencialmente, con una furia pocas veces vista desde que comenzó esta primavera. Ya hace varios días que comenzó a apretar el calor, y yo me resistí hasta último momento a dejar de lado los buzos y las camisas, pero tampoco voy a sucumbir con 26 o 27 grados de temperatura. Ayer fue francamente un día agobiante, la cosa  no daba para más entre el tufo y la humedad ambiente, de manera que encendí el ventilador durante la tarde, inaugurando mi modesta "temporada primavera/verano", y volviendo a colocar las remeras y los shorts en el palcard. Como siempre, la ropa que ya no usaré hasta el año próximo la guardo en bolsas negras, de consorcio.  Maldito sea el verano, lo padezco bastante porque basta con salir a la calle para que mi rostro se llene de sudor, transpiro más que el común de la gente, y ello hace que tenga que bañarme y cambiarme de ropa con mucha frecuencia cada día. Este invierno que pasó, casi no tuvimos frío intenso o frío polar, por supuesto que hubo días en los que no quedaba otra alternativa que salir bien abrigado, pero no fue nada comparado con aquellos inviernos crudos que supimos conocer años atrás. 

Habrá que buscar, cuando se vaya acercando la temporada estival, alguna pileta, quinta, o lo que fuere. Disfruto mucho nadar, creo que es lo único que rescato del verano. Podría ir a una pileta climatizada, pero no me termina de convencer. Como suele suceder, los precios para alquilar algo en la Costa estarán a "años luz" del bolsillo promedio, y esto sucede en casi todos los destinos turísticos cuando empieza la temporada: los comerciantes e inmobiliarias buscan "salvarse" en dos meses por todo aquello que no pudieron facturar en el resto de año. En lo que respecta a mi trabajo, como es sabido, enero y febrero son meses "muertos" periodísticamente hablando, y el perfil de las notas va cambiando: ya no hay tanto lugar para la política (tampoco hay sesiones en el Concejo Deliberante), y aparece más material de interés general. Se abre el espectro a noticias más livianas, vinculadas a personajes o gente de Lobos que se destaque por algún logro deportivo, cultural,  o por su trayectoria, y ello en parte es positivo porque hay más margen para crear y darle forma al texto, te otorga mayor libertad y te podés tomar ciertas licencias al momento de redactar, ya que no es meramente desgrabar y sacar fotos. Una buena conversación es como un diamante en bruto, puede ser el primer paso para una obtener una entrevista distendida, con una impronta más social, hurgando de algún modo en "el Lobos que no miramos", contando en primera persona, con la palabra de sus protagonistas. Punto final.

Barco a la deriva

  Frío comienzo de semana en la ciudad. En el contexto actual, cuesta ser innovador o creativo: Los hechos que merecen ser difundidos se rep...