16 de diciembre de 2017

Temporal feroz y sábado a oscuras

Sábado complicado en Lobos. El feroz temporal de lluvia y viento me obligó a recluirme en mi casa buena parte del día. Con las persianas bajas, para que el agua no golpeara en la ventana, lo cual deteriora notablemente los postigos. Me dediqué a desgrabar unas notas que había hecho, material que tenía en "parrilla" y que me pareció útil publicar. En determinado momento de la tarde, cerca de las 15, se bajó la tensión de tal manera, que la luz del velador estuvo a punto de apagarse. Desconecté todos los aparatos y lo único que podía hacer era leer algún libro, un hábito que nunca viene mal. 

Más recientemente, entre las 21 y las 23 hs, la luz se cortó por completo, tanto en las casas del  barrio, como en las luminarias del alumbrado público, lo que constituye un verdadero peligro. Cerramos todas las rejas y nos quedamos cenando con velas, algo que no es tan romántico como parece. Estábamos con la familia de mi hermano, y nos pusimos a conversar, a recordar viejos cortes de luz, incluso antes de que la empresa fuera privatizada. Lo más llamativo, es que en esas dos horas, nos comunicamos mucho más que mientras estaba el servicio funcionando. Es decir, sin televisor, con poca batería en el celular, y con una radio a pilas, nos dispusimos a cenar tranquilos mientras hablábamos de bueyes perdidos. Cuando volvió la luz, es como si se hubiera roto el hechizo: todos volvieron a sus respectivos celulares, o a lo que estaban haciendo antes. 

Siempre que ocurre un fenómeno meteorológico como éste, es inevitable para mí pensar en aquellas familias que tienen una vivienda precaria, o que viven sin los servicios esenciales. Y no hay que ir muy lejos para comprobarlo: aquí mismo, en Lobos o en Empalme, vemos gente que quedó totalmente excluida y librada a su suerte, porque nadie se ocupa de ellos excepto cuando hay elecciones (sean del partido que fueren). Quizás por eso, aunque renegué por no tener luz (que probablemente se corte otra vez), no fue una tragedia ni muchos menos, más tarde o más temprano iba a volver. Y como suele ocurrir, me acuerdo de la necesidad de tener una linterna, justo en estos momentos. El lunes seguro que compro una, que sea berreta nomás, pero que alcance para iluminar lo suficiente y no andar a los tumbos con la casa a oscuras. Punto final.

13 de diciembre de 2017

Los adolescentes y nuestra lógica incapacidad para entenderlos

Debo reconocer que a veces me decepciona un poco pensar que hay un número mayoritario de adolescentes que nunca leyeron un diario en papel (Clarín, La Nación, Página/12, o cualquiera de circulación nacional). Probablemente para ellos sea algo inútil, casi obsoleto. También es frustrante que estos chicos escuchen reggaetón, un género musical que promueve la promiscuidad, la falta de límites, y no me voy a poner a hacerme el moralista. Porque si vamos al caso, encontramos también parte de ello en el rock, con la diferencia de que el rock no es una repetición burda de una base rítmica sobre la cual el "cantante" dicta una serie de consignas o enunciados sin sentido. Ahora que se declaró difunto al CD, y a todos los formatos conocidos para reproducir música, salieron a la venta esos parlantes a los cuales le conectás un pendrive con mp3, que se ven en las plazas ante la mirada asombrada de gente que es aún más vieja que yo. 

Democratizar el acceso a la música siempre es bueno, pero cuando vos pagás por algo, lo valorás más, porque tuviste que hacer un esfuerzo para adquirirlo. Trabajar muchas horas, ahorrar, privarte de determinadas cosas. Por eso, estoy a favor de que se pague por escuchar música, ya sea a través de plataformas como Spotify, o bien comprando el CD o vinilo. Estos chicos, probablemente escucharon hablar de Pink Floyd o de Led Zeppelin, pero como las canciones son "largas" (oscilan entre 5 y 7 minutos, si no más), y además están cantadas en un idioma que no entienden, ni se molestan en incursionar en estas dos bandas legendarias que di a modo de ejemplo. 

Quizás, aunque estas reflexiones hace tiempo que las tengo en la mente, me "cayó la ficha" debido a que, con mi ex compañeros de primaria, planeamos un reencuentro, y han transcurrido muchísimos años. Egresé en 1991, pueden calcular fácilmente la edad que tengo. 

Los millenials tampoco sabrán lo que fue un videoclub, porque pueden conseguir películas truchas en cualquier lugar, o bien verlas por Netflix. No sabrán lo que significaba para nosotros, que ahorrábamos con la poca plata que nuestros padres nos daban por mes, contar con un cassette, que era el formato más pequeño que existía para reproducir música, y grabar desde la radio las canciones del momento. Otra cosa: Recuerdo cuando me quise comprar mi primer cassette "original", costaba 50.000 australes, un valor altísimo para la época. Al final, me lo terminó regalando mi abuela, que falleció este año. 

Pero todas estas últimas consideraciones no son culpa de ellos, los adolescentes, sino de una época que no vivieron, y podría pensar, con el mismo criterio, que mis padres atravesaron usos y costumbres que a mí me resultaron ajenos. En fin, si ser adolescente no es fácil, menos aún es verlo desde afuera, cuando en mi caso ni siquiera tengo un hijo de esa edad. Punto final. 

11 de diciembre de 2017

Nuevos concejales y consejeros: vecinos que tienen todo un camino por delante

Comenzamos una nueva semana. Ayer, domingo, terminé agotado luego de cubrir la asunción de los nuevos concejales y consejeros escolares. Afortunadamente, los discursos que se pronunciaron tuvieron una duración dentro de lo razonable, y la sesión para que nuestros representantes iniciaran su mandato transcurrió sin sobresaltos. En el palco donde solía estar la Juventud Peronista y agrupaciones afines al PJ, ahora están los chicos de la Juventud Radical. El principal cambio fue en el secretario rentado, que ya no es más Don Carlos Leiva, luego de 16 años en el cargo. Lo reemplazó Pablo Apella, un joven a quien veo con muchas ganas de trabajar y de ponerse al hombro la responsabilidad que le fue encomendada. 

Fue así como ayer, procurando hacer una síntesis de lo vivido pero sin dejar nada importante fuera de la crónica, me puse a escribir, a desgrabar, a seleccionar las fotos...en fin, nada nuevo para mi. Creo que el resultado fue bastante bueno, traté de rescatar lo esencial sin extenderme demasiado porque las notas para Internet deben ser concisas, dentro de lo posible. El lector de formato papel no es el mismo de aquel que busca información por la Web. Terminé a las 0:05 de hoy, aproximadamente, y también en el día de la fecha fue el momento para escribir la nota de los consejeros escolares, de forma tal de que todo lo acontecido quedara completo. Mañana martes, habrá que salir como todos los días, a buscar noticias. Algo va a salir, veremos qué me depara la jornada. 

Todavía resta aprobar el Presupuesto Municipal, y espero que tanto los nuevos ediles como aquellos que estaban previamente, piensen en el bolsillo de los vecinos, que está siendo vapuleado de todas las maneras posibles. Ya es un hecho que habrá aumento de tasas, y habrá que ver qué modificaciones se introducen al proyecto original elevado por el Ejecutivo al HCD. 

Por el momento, sólo nos queda confiar en quienes ocupan un lugar en en Concejo, y ver de qué forma se establecen vínculos y negociaciones entre los "veteranos" y los recién llegados. No hace falta mucho tiempo para darse cuenta de ello. Punto final.

9 de diciembre de 2017

Crónica de un verano anticipado y con "nuevos presos"

Sábado por la mañana. Aquí estoy, soportando el calor agobiante, que parece haber llegado para quedarse. Ayer, durante buena parte del día el cielo plomizo nos hizo pensar en una tormenta, algo que finalmente no sucedió en Lobos (sí diluvió en Mar del Plata, por ejemplo). Además, tengo el inconveniente de que transpiro más de lo normal, con lo cual la menor suba en el termómetro me deja la cara empapada de sudor. 
Sin embargo, esta ola de calor no me ha impedido realizar mi trabajo, ir a las conferencias de prensa, asistir a distintos actos, lo cual además de mantener informado al lector, me distrae un poco de tedio cotidiano. Seguramente en estos días iré a una pileta, porque más allá de refrescarte, me gusta nadar. 

Yendo al ámbito político y a esa ofensiva con el kirchnerismo, es difícil emitir opinión. Viéndolo desde afuera, llama la atención que la Justicia súbitamente haya despertado de su letargo y que se pida prisión preventiva a ex funcionarios de alto rango, o a la propia ex Presidenta. Hay mucho de revanchismo, y siempre que ocurre algo de gran impacto mediático, como fue en este caso, yo sospecho de los servicios de inteligencia. Hay un intento de desviar la atención del temas realmente preocupantes, como la reforma laboral o previsional. No estoy diciendo con eso que los kirchneristas sean "angelitos": lo que pretendo expresar, es que este hecho sacó de agenda varias cuestiones relacionadas con las políticas públicas. O el misterioso paradero del Submarino ARA San Juan. Por otra parte, como me explicaba un abogado amigo, en muchos casos no hay motivo para dictar la prisión preventiva, se debe aplicar ante circunstancias excepcionales, como que el imputado pueda entorpecer la investigación o fugarse. 

Lo que esto percibiendo, cada vez más, es que los grandes medios que  "marcan la cancha",  siguen siendo demasiado complacientes o condescendientes con el macrismo. Ustedes saben, porque lo he mencionado antes, que el aumento de  las tarifas y de los combustibles  impacta muchísimos en el comercio, en la industria y en los hogares. Realmente no sé hasta cuándo se podrá sostener este ajuste (palabra muy "manoseada", por cierto), aún cuando nos quieran vender el cuentito que deseen. Alguna vez dije que estamos viviendo un escenario político parecido al del año 2000 (con recesión, leyes de flexibilización, y caída de empleo), sólo que a diferencia de hace 17 años, Macri conserva una imagen positiva importante y por el último resultado electoral Cambiemos se siente respaldado o fortalecido. Esperemos, aunque sea pecar de ingenuos, que no se abusen de la voluntad popular que les dio su aval en las urnas. Punto final.

6 de diciembre de 2017

De regreso: reflexiones de mitad de semana

Estimados amigos: estuve unos días sin publicar nada aquí, en el blog, debido a que me surgieron innumerables complicaciones, propias de una agenda cargada en esta época del año. Nada demasiado grave, pero se van acumulando los compromisos contraídos, y uno no puede multiplicarse por diez para cubrir varios eventos a la vez. Hay veces que siento que cierta gente es muy demandante, quizás porque desconoce cómo es mi modo de trabajar, entonces quieren que todo sea "ya", de inmediato. Pero también pasa al revés, yo desconozco la modalidad de trabajo de otros rubros, y asimismo también tengo mis exigencias. 

Escribir en este espacio es motivo de satisfacción para mí, porque aunque me lea una sola persona, significa que el mensaje le llegó a alguien, que evaluará si las notas del blog son de su agrado o no. Lo vengo haciendo desde 2005, y cada año intento superarme, redactar mejor, porque considero que aunque hayas estudiado Periodismo o lo que sea, nunca terminás de aprender. Y de las sugerencias, de los consejos, se aprende muchísimo. Como sostengo siempre, quienes lean los primeros textos (en el lateral derecho de la página está todo el archivo año por año), notarán que antes eran otras cosas las que me preocupaba o me interesaban, precisamente porque yo era más joven, tenía menos obligaciones y otra forma de ver las cosas. Poco a poco se fue poniendo más "serio" el tratamiento de los temas, y traté siempre de no caer en la frivolidad o el abordaje superficial. 

Este miércoles por la tarde, mientras redacto estas líneas, me pongo a pensar en el largo trecho que nos separa de una sociedad normal, donde nadie reciba una golpiza o la muerte por sus ideas políticas, donde se respete el Estado de Derecho, y nos demos cuenta de que el único interés de los políticos es llegar al poder. El poder se más codiciado que el dinero. ¿Por qué? Porque en política, el poder te permite humillar y pisotear a otros, nombrar familiares y amigos para cargos públicos, levantar el teléfono y tener en 15 minutos a todos tus subordinados en tu despacho. En cambio, el dinero en sí mismo se plasma en la compra de objetos o de bienes de gran valor, pero no genera poder "per se". Es, más bien, un símbolo de status y de una determinada clase social. Al "nuevo rico" se lo identifica enseguida,  porque lo primero que suele hacer es cambiar  el auto, o viajar al Exterior. En cambio, aquellos que heredaron un patrimonio importante y nunca les faltó el dinero, en su mayoría son más discretos y racionales en sus gastos. Punto final.

3 de diciembre de 2017

Vivir siendo auténtico, es un modo de sentirse libre

Los domingos por la noche suelen ser esos momentos que dedico a organizar el trabajo de la semana venidera, a destinar más tiempo a la lectura de diarios, o escuchar a los Rolling Stones. Esto último me sucedió hoy pero ha pasado otras veces, puse un disco de Rod Stewart, que es de una calidad aceptable, pero necesitaba algo más power y no tan melancólico, fuera del formato balada. Por eso busqué el último de los Rolling, "Blue & Lonesome", donde hacen covers de los clásicos del blues. Pero del blues más eléctrico y rockero, el de Chicago, no aquel que cultivó B.B King y que es propio del Sur de los EE. UU. 

Más allá del ocio (que todos nos merecemos de vez en cuando), mis pretensiones siempre son modestas. El día que tenga dinero para hacer un nuevo viaje en avión, lo haré. La única vez que me subí a una aeronave fue en 2002, como la mayoría de los lectores ya saben. Hoy por hoy, tengo otras prioridades, como afianzar el diario digital, buscar material que sea útil e interesante de publicar, y eso se va dando en el "día a día". Estoy pensando que, quizás, este año me parece mejor al anterior, no porque objetivamente haya sido así, sino porque mi actitud ante ciertas cosas cambió.


A veces es difícil fijarse prioridades, o decidir qué es aquello importante a lo que te vas a enfocar. Porque tenés varios frentes de tormenta. En tal caso, no queda otra que elegir, y te puede ir bien o mal, como a cualquiera que apuesta a un proyecto. Desde el más humilde hasta el  más ambicioso, todos son válidos. Si todos pudiéramos predecir cómo van a evolucionar los hechos, no habría comercios que cierran, o empresas que entran en quiebra. En el común de los casos ni siquiera depende de nosotros, más allá del esfuerzo que podamos poner. 

Muchas políticas públicas de este Gobierno Nacional me provocan rechazo, y lo peor de todo es que las consecuencias no se verán de inmediato. Yo no me caso con nadie: así como cuestioné a los K, tengo la amplitud de criterio como para expresarme en un marco de respeto. Sobre todo, porque no estoy afiliado a ningún partido, no tengo compromisos políticos con nadie, y creo que esta escalada de precios que no se detiene (nafta, luz, agua, gas), el paquete de reformas impositivas y previsionales, la falta de soluciones a la pobreza, nos va a conducir a un futuro sombrío. Un vasto sector de la sociedad vive una "luna de miel" con Cambiemos, pero inevitablemente el romance se terminará, y el "divorcio" puede ser estrepitoso. Punto final.

2 de diciembre de 2017

Recapitulando los últimos 11 meses, intensos y duros

Sábado por la tarde en la ciudad. Cuando entramos en el último mes del año y pensamos en el tiempo transcurrido de este 2017, seguramente se nos escapan cosas. Porque la vida tiene matices: no todo fue un desastre, ni tampoco un éxito rotundo. Es que además, si todo fuera tan lineal, resultaría un tedio el devenir de los meses.
Por supuesto, para aquellos que debieron lamentar el fallecimiento de un ser querido, o tuvieron que atravesar una situación traumática,  este año no será recordado de la mejor manera. Es natural y absolutamente humano que así sea. 

Si tuviera que hacer memoria, salvo algunos hechos puntuales, no recuerdo, mes por mes, cómo los fui transitando, y qué pasó en ese interín. Una de las razones de este blog fue esa: sin llegar a ser un "diario íntimo", recordar todo lo que me ha tocado vivir. Como dije en más de una ocasión, soy optimista respecto a este año, si lo comparo con aquellas cosas que me afectaron en 2016. Pero es la percepción subjetiva de cada uno la que determina esto, y en realidad tampoco tiene mucho sentido hacerlo. Son 365 días, es un ciclo, y nada más. Después vendrá otro, y habrá que prepararse para hacerle frente. 

Lo más terrible que te puede pasar es no tener trabajo, estar enfermo, o ambas cosas. Y si bien yo tengo algunas enfermedades, no me impiden hacer una vida normal. Con respecto al trabajo, dependo de mí mismo: yo soy mi propio jefe, no estoy en relación de dependencia. Manejo mis tiempos lo mejor que puedo, y a veces termino de almorzar o cenar a cualquier hora, porque la prioridad es escribir la nota periodística, descargar las fotos de la cámara, todo el laburo propio a lo que yo me dedico. Cada empleo tiene sus particularidades, pero considero que lo esencial es que ello no te obligue a restarle tiempo a los amigos y a la familia. Conozco casos de gente que vive atormentada y arrepentida de no haberle dedicado suficiente tiempo a sus hijos (o viceversa, a sus padres), anteponiendo horas de laburo, que ellos creían que era lo mejor. No quiero que mi vida sea estar 30 años (o más), trabajando para terminar recibiendo una jubilación miserable.

Del mismo modo, respecto a lo que comentaba recién sobre nuestros afectos, no voy a pemitir que eso me suceda. Mis seres queridos, son queridos, precisamente, porque ocupan un lugar en mi vida.  Punto final.

Por qué es necesario fortalecer el debate

Mitad de semana en la ciudad. Estoy ante el desafío de recuperar la motivación, atravesé una etapa en la cual el común denominador era el de...