22 de septiembre de 2025

Nos vemos en la próxima crisis

 

Lunes en la ciudad. Ayer, con una jornada fría y nublada, comenzó la primavera. Es el inicio de un nuevo ciclo que ya da señales de ser complejo, por la crisis económica y la campaña electoral en ciernes rumbo a los comicios del 26 de octubre. En la radio ya se escuchan los spots de los principales partidos, que llevan al oyente a un hartazgo tal que no se puede resistir al impulso de apoderarse del dial para cambiar la sintonía. Hace tiempo que no escribía nada nuevo en el blog, la verdad es que me veo superado por los acontecimientos. Vivimos en un contexto difícil, que va empeorando progresivamente con la suba sin control del dólar que amenaza con llevarse puesto a los precios de la canasta básica. Todos coinciden en que es el peor momento de la era Milei, y lo que más sorprende es la rapidez con la que se desmoronó todo. En cuestión de meses la economía se derrumbó y la incertidumbre se apoderó de los mercados financieros. Si la escalada de la divisa no trajera consecuencias en la vida cotidiana, probablemente no sería digna de mención, pero es inevitable que eso suceda. Está claro que al Gobierno se le quemaron los papeles. No mostró capacidad de reacción tras la derrota en las elecciones bonaerenses, y desde el día después hasta ahora sólo ha sabido dar pasos en falso. La vieja receta de vender reservas para contener el precio del billete ya no da resultado. Hasta los medios más complacientes del oficialismo empiezan a mostrar sus reparos ante este descontrol que no tiene señales de resolverse desde la ortodoxia económica. Mientras esto sucede, CFK y sus laderos se regodean sin poder creer aún el imprevisto regalo que han recibido de un Gobierno que no da respuestas ante el rojo financiero. Es la misma administración que enarbolaba la consigna “Kirchnerismo nunca más”. ¿Y si vuelven? Todo es posible. Kicillof no es un kirchnerista clásico, porque tiene su propio proyecto político. Puede ser candidato en 2027, es uno de los pocos que salió fortalecido tras las elecciones del 7 de septiembre. Pero sabe que le conviene llevarse bien con Cristina y con los sectores más incondicionales para respaldar su candidatura y sentar las bases del Movimiento Derecho al Futuro.

 

Milei dilapidó el apoyo que supo cosechar de la ciudadanía de un modo increíble. En pocos meses, el declive de la gestión se hizo cada vez más pronunciado. De hecho, no sería extraño que vuelvan a caer derrotados en las elecciones de octubre. El cepo cambiario se levantó en abril, el dólar inicialmente se mantuvo estable, y en la previa de las elecciones bonaerenses comenzó a mostrar una suba sostenida que se tornó imposible de contener. El Banco Central debió intervenir en el mercado de cambios, pese a que habían jurado lo contrario. Supuestamente, la divisa debía flotar según la oferta y demanda. Lo que estamos viendo ahora no es muy distinto a lo que ocasionó la caída de gobiernos anteriores. En una economía bimonetaria, es casi de manual pensar cómo impactará este salto de la cotización en los índices de inflación y en el costo de vida. Cuando yo era más joven, estas contingencias no me preocupaban en exceso porque tenía mucho camino por recorrer y la plata rendía más. En cambio, ahora debo mantenerme y sostenerme exclusivamente con mis ingresos, que son escasos teniendo en cuenta el costo de los alimentos y de los bienes esenciales. Si vas al supermercado, comprando tres o cuatro boludeces ya te gastaste 10.000 pesos. La plata no alcanza como antes. Sin embargo, cuesta mucho esfuerzo ganársela. Desde que asumió la gestión libertaria, la sociedad supo ponderar la baja de la inflación y la estabilidad económica por encima de la intolerancia al disenso y la debilidad institucional.


Lo que estamos viendo ahora es que el Gobierno no ha podido torcer la voluntad de los legisladores. En el Congreso, diputados y senadores rechazaron los vetos del Presidente consiguiendo los votos necesarios con gran facilidad. La Libertad Avanza es una coalición que ha mostrado un gran desgaste en poco tiempo. El respaldo popular se ha visto erosionado desde que la gente comenzó a percibir que su calidad de vida se veía cada ver más deteriorada. La caída del consumo es una señal de que sólo se compra lo indispensable para el sustento cotidiano. Los escándalos de corrupción se acumulan, haciendo mella en el discurso oficial que pregonaba transparencia. Ha sido un gran daño para el Círculo Rojo del poder, ya que está socavando la principal bandera que enarbolaba el Gobierno al diferenciarse de los K. Con la filtración de estos audios, lo único que están demostrando desde la Rosada es que son más de lo mismo.  


El Gobierno se muestra desconcertado ante la crisis. Tiene que apelar a algún manotazo de ahogado. Hoy se conoció la noticia de que eliminarán las retenciones hasta el 31 de octubre, como un recurso para que el campo liquide los dólares de las exportaciones. La fuga de divisas es de una magnitud que difícilmente se pueda contener con estos parches, pero –por otra parte- no hay mucho que se pueda hacer en el corto plazo. Por lo cual, podríamos decir que esta semana será decisiva para ver si el oficialismo logra recuperar la iniciativa política y recomponerse tras el cimbronazo. En los últimos días, los canales de noticias contribuyeron a sembrar la paranoia: No se habla de otra cosa. Hay sectores de la oposición que están agazapados, al acecho, esperando un nuevo paso en falso para atacar y conspirar como si fueran aves de rapiña. No podemos darnos el lujo de tener un deja vu de 2001. Es necesario que haya un consenso para garantizar la gobernabilidad hasta 2027. De Milei podrán decirse muchas cosas, pero no deja de ser el Presidente, elegido por la mayoría de la población. El peronismo deberá ser prudente con su sed de revancha, y propiciar que haya un acuerdo con todos los actores sociales, porque la situación es delicada y estamos en la previa de un nuevo proceso electoral que puede marcar una ruptura. Cualquiera puede ser crítico de este gobierno, como he sido yo desde mi modesto lugar, pero al común de la gente nunca se le ocurriría hacer lobby para que Milei finalice su mandato antes de tiempo. Tenemos que demostrar, hoy más que nunca, que hemos aprendido la lección, y que no se puede alentar un nuevo vacío de poder para favorecer el liderazgo de los supuestos iluminados. Sólo resta esperar el devenir de los acontecimientos, todavía estamos a tiempo de evitar que se agudice el descontrol, porque lo que se debe priorizar, ante todo, es que el arco político brinde señales de querer garantizar un mandato constitucional más allá de las diferencias ideológicas, lo cual parece una utopía para un país que está sumido en una creciente fragmentación. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  

15 de septiembre de 2025

Crónica del día después

 

Dejamos atrás las elecciones e iniciamos una nueva etapa. Un período en el cual regresamos a la normalidad pueblerina, sin muchas estridencias. Es momento de ofrecer a los lectores otro tipo de contenidos que no tengan que ver con el proceso electoral, aunque se votará nuevamente en octubre, esta vez con la tan mentada boleta única. Lo que pasa es que, luego de los comicios, las noticias no abundan. Es poco lo que puede considerarse digno de ser publicado. Lo que uno trata de priorizar, antes de redactar una nota y de ponerla a consideración del público, es que sea de interés. Para ello, hay que tener olfato periodístico: A veces, uno cree que una noticia tendrá impacto y por más que tenga años de oficio, es posible que eso no ocurra. Sin embargo, no me quejo, es lo que elegí hacer. Como mencionaba en un texto anterior, es importante aceptar los gajes del oficio y no quejarse por todo. Cada uno tiene sus propios problemas, y si reconocemos que los demás están atravesando por dificultades, nos daríamos cuenta de que no es saludable abrumar al resto con nuestras preocupaciones. Claro está que en determinados momentos uno necesita un consejo, una guía, una orientación. Pero para obtener una devolución adecuada en esos casos, no hay que volverse demasiado demandante.


Al comienzo de este posteo, mencioné el escenario que se presenta hoy para quienes ejercemos el periodismo en Lobos. Pero quizás la gente tenga otra percepción que yo desconozco. Hay muchos vecinos que que arrastran padecimientos y conflictos, y que sin embargo todos los días apuestan por seguir adelante. Me parece que debemos darle valor a quienes cuentan con la fuerza de voluntad suficiente para continuar confiando en el futuro. No existen las soluciones mágicas. Los que tenemos la suerte de tener nuestras necesidades básicas cubiertas creemos que siempre será así, y no advertimos que, en un país en crisis, puede darse vuelta la tortilla en cualquier momento. Cuando alguien camina por el centro de la ciudad, debería saber que es en la periferia donde se advierten las mayores desigualdades. Siempre he pensado que la lucha por la superación personal es muy valiosa, porque implica superar tus propias marcas, entender que es posible mejorar a pesar de un contexto adverso. Somos un poco soberbios al creer que la vida siempre nos recompensará, cuando hay gente que se traga su bronca y su malestar para seguir peleándola todos los días.


Si cualquiera de nosotros lo perdiera todo en una inundación o en un incendio, seguramente aprenderíamos a valorar muchas cosas con las que estamos acostumbrados a contar: Un techo, un plato de comida, un lugar confortable donde dormir. Por supuesto, en lo cotidiano no es frecuente que pensemos en esto. No nos entra en la cabeza que, por un siniestro, podemos quedarnos sin nada en cuestión de minutos. Seguimos mirando de costado, creyendo que a nosotros nunca nos va a tocar una mala racha, que la diosa fortuna siempre nos sonreirá. Pero es en las situaciones límite donde se pone a prueba el temple, la capacidad de salir adelante, de buscar alternativas para alcanzar el bienestar. Vamos ensimismados en nuestras preocupaciones y eso nos impide ver lo que les toca afrontar a los demás. Lo que pasa es que vivimos en una sociedad muy individualista, cada cual busca salvarse a cualquier costo, aunque para lograrlo haya que pisotear al resto. Es cierto que Lobos es solidario, pero también hay mucha envidia y mezquindad. La gente es chusma, la gusta vivir de la vida ajena, enseguida empiezan a juzgar sin siquiera saber el trasfondo de los hechos. Tal vez en otros pueblos chicos suceda lo mismo, pero yo sólo puedo hablar de Lobos porque vivo acá desde siempre y puedo afirmar que eso no ha cambiado. No obstante, hay que adaptarse a lo que nos toca. Pensemos, por ejemplo, en el cierre de la sucursal de Super Vea. En lugar de solidarizarse con las 20 familias lobenses que quedaron en la calle, están quienes cuestionan en las redes sociales si el supermercado era caro o barato para hacer las compras, cuando nadie los obligaba a ir a tal o cual lugar. Hay comercios a los que yo no voy porque exceden mi presupuesto, pero no por eso voy a anhelar que cierren. Ellos tendrán su clientela, que seguramente cuenta con mayor poder adquisitivo, y está perfecto que así sea. Por otra parte, no es verdad que Vea sea tan caro como mencionan algunos. Tenía mercadería en oferta, y el sector de Carnicería estaba bien provisto. Yo era cliente frecuente, así que de ahora en más deberé ir a un súper chino. Cosas que pasan. Ojalá que los empleados puedan acceder a otras fuentes de trabajo, lo cual no es fácil de imaginar si tenemos en cuenta la coyuntura económica que nos toca atravesar. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

6 de septiembre de 2025

La satisfacción del deber cumplido

 

Bueno, ya finalizó de la campaña, hace unos días hice la última nota antes de la veda y ahora sólo resta esperar. La verdad es que esta etapa proselitista me exigió más de lo que pensaba, pero por suerte pude cobrar por mis servicios y hacer una diferencia en épocas de vacas flacas. Estoy satisfecho de saber que hice todo lo que estuvo a mi alcance para brindar a los lectores una cobertura completa. Después del domingo, el foco de la atención pasará por otro lado. Habrá que buscar noticias que no tengan que ver con la política, que ya comienza a generar un hartazgo en la sociedad. Todo este tiempo no he dicho nada sobre el escándalo de corrupción que salpica a Milei, voy siguiendo el rumbo de los acontecimientos por los medios. Sinceramente, estoy un poco cansado de todo y lo único que quisiera es que la situación económica mejore. Ya terminé con las cobranzas, y en lo sucesivo lo único que me queda es ir tirando el resto del mes con la guita que junté. Por suerte ya llegaron los días cálidos y el frío emprende la retirada, aunque todavía hay algunos momentos del día en los que es necesario abrigarse. Tengo ganas de incursionar en nuevos desafíos, seguramente la semana próxima, con más tranquilidad, me voy a dedicar a hacer más actividad física. Siempre es mejor mantenerse ocupado haciendo algo útil que estar al pedo, al menos en mi caso. No me llevo bien con el ocio, los días que tengo mucho tiempo libre me termino aburriendo, salvo que aproveche unas horas para descansar. En fin, todavía tengo por delante la jornada del domingo. Cuando cierre el escrutinio, seguramente haré una recorrida por los distintos locales partidarios para ver cuál es la reacción de los militantes ante la voluntad popular. Y ya con eso daré por concluida mi tarea.


Hay que mantener la calma, no dejarse ganar por la ansiedad. Tenemos unos cuantos meses por recorrer aún, no es momento de bajar la guardia. Uno puede imaginar que habrá novedades post-electorales, de hecho yo ya tengo un pronóstico de quién va a ganar, pero no es bueno apresurarse. Lo más conveniente es esperar los resultados. Pienso que para los candidatos ha sido una campaña muy larga y desgastante, en medio de la indiferencia de buena parte de la población. Sea como fuere, la vida continúa su curso y el lunes será un día como cualquier otro, porque no hay cargos ejecutivos en juego. Son elecciones de medio término y eso le quita un poco de atractivo a los comicios. Yo nunca dejé de ir a votar, incluso cuando no tenía el menor interés. Entre tantas boletas en pugna, tiene que haber una opción razonable para sufragar. De más está decir que se gasta mucha plata para un acto electoral: Hay que pagarles a las autoridades de mesa, movilizar a las fuerzas de seguridad, los partidos tienen que imprimir las boletas. Esta vez habrá clases al día siguiente, por lo que el mismo domingo tendrá que haber personal limpiando las aulas que funcionan como cuarto oscuro. Como mencioné antes, tengo la tranquilidad de afirmar que he transitado todo este proceso procurando informar de la mejor manera posible. La verdad es que no me puedo quejar, me gusta mi trabajo, es lo que elegí hacer y he dedicado mi vida a esto. A partir del lunes comienza una nueva etapa. Ya transcurridas las elecciones, habrá que buscar material de otra índole para dar a conocer a los lectores. Y uno, como siempre, tiene que estar preparado para asumir nuevos responsabilidades y afrontar lo que venga. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

31 de agosto de 2025

No digas que no te lo avisé

 

Llegamos al último día del mes. Llueve torrencialmente en la ciudad, no hay mucho para hacer. Me parece que hoy me voy a quedar guardado en casa, no tengo ganas de gastar plata al pedo. Hay un descenso de la temperatura que –según dicen- se extenderá hasta mañana. Vamos a ver si en los próximos días hay una mayor actividad por fuera de la campaña política. La semana que viene vuelvo a grabar el programa de tele, la verdad es que hace rato que me tomé un receso y ya es tiempo de reanudar el ciclo. No quiero repetir invitados de temporadas anteriores, pero es difícil encontrar a alguien nuevo que tenga algo interesante para decir. Si tengo que trazar un balance de agosto, diría que ha habido momentos gratificantes y otros complicados. A decir verdad, este año no es el mejor para mí, pero en lo cotidiano no me detengo a pensar en eso. Ya llegará el momento de buscar revancha. 


Si hay algo que aprendí es a no tomarme la vida tan en serio. Nunca es bueno hacer una novela de problemas triviales y corrientes. Hay que ser capaz de adaptarse a diferentes situaciones. Si vamos al caso, yo no me puedo quejar, me refiero a que he logrado metas que ni siquiera imaginaba y que uno da por sentado que las tiene. Entonces no las valora en su justa dimensión. Hay gente que la está pasando realmente mal, no debería quejarme “de lleno”, como diría mi vieja. Si las cosas no salen bien, hay que aceptarlo, ya habrá tiempo para mejorar. Eso es lo que pretendo expresar cuando digo que la vida siempre da revancha. Nada es tan grave como la pérdida de un ser querido, para eso no hay remedio que valga. Deberíamos ser más empáticos como para entender que no somos el ombligo del mundo, nos hace falta tener una mirada amplia de lo que sucede a nuestro alrededor, no dejar que el árbol nos tape el bosque. Damos por sentado que todos los días tendremos un plato de comida, cuando hay personas que no llegan a cubrir sus necesidades básicas. Ahora que lo pienso bien, debería quejarme menos. Sé que lo seguiré haciendo, porque uno nunca está satisfecho con lo que hace o con lo que tiene, pero lo menos que puedo intentar es no renegar de todo lo que me pasa. Otro factor importante es que no debemos mirarnos en el espejo de la desgracia ajena para que nos sirva de consuelo. De lo que se trata, es de aprender a darle valor a lo que supimos construir.


Faltan cuatro meses para que termine el año, y todavía es posible que el balance final dé un saldo positivo, no lo sé. Creo que es bueno empezar a cuestionarse, a hacerse preguntas. Mediante ese proceso de indagación se puede arribar a conclusiones más profundas y esclarecedoras. Todos hemos pasado por etapas en las cuales la suerte nos fue esquiva. Pero a veces es bueno mirar hacia atrás para tener verdadera dimensión de lo que logramos en todo este tiempo. Creo haber hecho bastante, pero no me puedo relajar en lo ya conseguido, ni conformarme con eso. Sí puedo afirmar que me sirve de estímulo para saber que estoy en condiciones de afrontar nuevos desafíos. Cada uno tendrá en mente distintos objetivos, pero lo fundamental es que sean metas concretas y reales. No se puede vivir de la ilusión. Y como mencioné en el párrafo anterior, quejarnos constantemente porque las cosas no se nos dan no sirve de nada. Lo único que logramos con eso es hartar a quien nos está escuchando, porque nos convertimos en personas demandantes e insoportables. A tenerlo en cuenta en lo sucesivo. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

30 de agosto de 2025

Trátame suavemente

 

Sábado en la ciudad. Son los últimos días del mes y me dispongo a arrancar con las cobranzas, redoblando los esfuerzos para seguir mejorando con mi emprendimiento y para dotarlo de contenido. Ultimamente estoy yendo a caminar al Parque, sobre todo a la hora de la siesta. Me hace sentir bien, lo tomo como una manera de descargar energías. La verdad es que necesito bajar un cambio, estoy bastante estresado y hay cuestiones que me exceden, ya que no está a mi alcance resolverlas. Busco un poco de tranquilidad, recuperar el sueño, dormir mejor. Hace tiempo que decidí transitar un nuevo camino de desarrollo personal. Si yo no me preocupo por mí, nadie lo hará en mi lugar. Debo priorizar mi propio bienestar por encima de cualquier otra situación que pueda suceder. Esta campaña política me liquidó. Demasiada presión. Pese a todo, creo haber cumplido con los partidos que depositaron su confianza en mí. Laburé más de lo que pensaba, hice entrevistas con los candidatos, difundí sus propuestas. Les dediqué un espacio destacado en mi portal, y me siento satisfecho de haber podido brindar un servicio para que la opinión pública tenga más en claro a quién votar. Yo no voy a regalar mi tiempo a aquellos que no quisieron hacer publicidad. Cada uno sabe qué le conviene, a esta altura no me voy a hacer mala sangre por eso. Tengo la tranquilidad de haber hecho todo lo posible para que mis clientes tengan la respuesta que esperan. Lo que pase después ya no es mi responsabilidad.


Como en campañas anteriores, los militantes de cada espacio tienen stands en la Plaza 1810 para indicarle a la gente en qué escuela tiene que votar. Ha habido cambios significativos en los lugares de votación respecto de las últimas elecciones. No sé si habrá un gran ausentismo, se me ocurre pensar que se notará más en los comicios de octubre, ya que no habrá candidatos locales. Hay listas que no me convencen para nada, me parecen un rejunte de oportunistas. Pero mientras acepten pagar por los servicios publicitarios de mi medio, yo les doy espacio a todos para que den a conocer sus propuestas. Al final de cuentas, son vecinos de Lobos, y con la mayoría de ellos ya he tenido trato en otra oportunidad. Sin embargo, debo decir que algunos ni siquiera saben por qué integran una lista, no tienen ningún proyecto ni nada que se le parezca, por lo cual uno puede deducir que su desempeño como futuros concejales será paupérrimo. Por estas cosas que suelen pasar, es inevitable no decepcionarse con la política. La mayoría de los partidos dedica tiempo y recursos a grabar videos para Instagram, pero llegará el día en el cual esos candidatos asuman sus bancas y ahí se termina la virtualidad, a más de uno no se le conoce la voz, porque su desempeño es intrascendente. 


Yo nunca votaría a La Libertad Avanza, la lista que presentaron es un cachivache, y creo que la ciudadanía ha tomado nota de ello para restarle su apoyo en las urnas. El voto es algo muy valioso como para darse el lujo de desperdiciarlo. De hecho, los políticos hacen cualquier cosa para conquistarlo y ganarse el favor del electorado. La verdad es que Lobos necesita un cambio: Así como estamos no se puede seguir. No hay gestión, tampoco impulso por progresar, estamos sumidos en una decadencia absoluta. No sé cuánto hace que estamos en esta situación, pero no es de ahora. Hace, por lo menos, diez años. Muchos funcionarios municipales ganan fortunas sin hacer demasiado, todos los meses se llevan al bolsillo una buena tajada por calentar una silla. Quizás es momento de que el peronismo vuelva al poder. Podemos endilgarle un montón de cosas, pero lo cierto es que sus dirigentes tienen vocación por hacer y construir. Es necesario volver a las fuentes y darles una oportunidad a los jóvenes de asumir un cargo electivo. Pienso que Martín Carriquiry puede hacer una buena elección, y repetir el resultado favorable en 2027 cuando se postule como candidato a Intendente. Es una figura que trae consigo vientos de renovación y consenso. Si alguien logra terminar con la grieta y se pone la camiseta de Lobos, será un buen motivo para celebrar que hemos dejado atrás una página de estancamiento y mediocridad. Nos estamos viendo pronto, ya con mayores precisiones para efectuar un análisis. Punto final.

21 de agosto de 2025

Por qué es necesario fortalecer el debate

Mitad de semana en la ciudad. Estoy ante el desafío de recuperar la motivación, atravesé una etapa en la cual el común denominador era el desgano y la falta de entusiasmo. Ahora me propuse hacer todo lo que me sea posible, redoblando los esfuerzos para ofrecer un producto periodístico de calidad. No voy a claudicar ni a dejarme ganar por el desánimo, todavía tengo mucho para dar. Me siento preparado para hacer frente a lo que me depare el futuro, no estoy en condiciones de dar ventaja ni de regalar nada. En los próximos días voy a retomar las entrevistas a los candidatos políticos. Me parece interesante que la gente tenga la posibilidad de elegir en base a las propuestas que cada uno de ellos puedan ofrecer. Yo les ofrezco el espacio a todos los partidos, pero priorizo a los que contrataron mis servicios porque ellos son los que están pagando. El oficialismo aún no me pidió presupuesto, y yo no voy a ofrecerme ni nada que se le parezca. Ellos tienen mi número, saben dónde encontrarme, no es un secreto para nadie. Todavía no han presentado la lista, quizás estén demasiado confiados en obtener un resultado favorable pese a que hoy los números están marcando otra cosa. En fin, cada uno hace su juego. Lo que me llama la atención de esta campaña es que han diseñado spots específicos para las redes sociales. Años atrás no se le daba tanta importancia a Instagram, por citar un caso. Por otra parte, para estos comicios han cambiado la mayoría de los lugares de votación. Yo antes votaba en el Nacional, ahora tendré que hacerlo en la Escuela 11. No está claro cuál es el objetivo que se persigue con estas modificaciones, pero por las dudas no está de más consultar el Padrón.


Lobos se ve deslucido, a media máquina. Esta gestión municipal está dando muestras de agotamiento y el hecho de que presenten candidatos en la lista de La Libertad Avanza parece ser una pésima decisión. Sin embargo, quizá sea prematuro para trazar un pronóstico. Tengo la impresión de que los partidos de la oposición harán una buena elección, comenzando por el peronismo, que está poniendo toda la carne en el asador para obtener un triunfo. Los conservadores también cosechan adhesiones en el electorado, con la vuelta de la boleta corta que distinguió al partido vecinalista décadas atrás. De todas maneras, como mencioné en una nota anterior, el gran desafío será seducir a aquellos que no tienen intenciones de ir a votar. El ausentismo en estas elecciones será significativo, y se acentuará aún más en los comicios de octubre, ya que no habrá candidatos locales en pugna.


Estaría bueno que hubiera un debate televisado. Ya que tanto les gusta criticar al adversario en las redes sociales, lo más lógico sería que se dijeran en la cara lo mismo que declaman mediáticamente. Creo que un debate es un instrumento válido dentro de la democracia para que el electorado pueda llegar a mejores conclusiones. Sólo hace falta que todos los candidatos estén de acuerdo. Pero dudo que eso pase. A nadie le interesa confrontar, prefieren hacer la plancha y recurrir a viejas artimañas para asegurarse el voto. Lo que tienen que hacer para ganar adhesiones es referirse a los temas que preocupan a la gente: Seguridad, salud, educación, viviendas, empleo. Como vecinos, no podemos dejar que se nos pase el tren otra vez. Somos rehenes de un modelo sin futuro, y es hora de pasar a la acción. Necesitamos volver a creer que es posible dejar atrás 10 años de retroceso para transitar un camino de prosperidad. El partido que resulte ganador en estas elecciones se posicionará de un modo inmejorable para 2027, cuando sí se pondrá en juego qué perfil queremos para Lobos. No es momento para tibios o improvisados, sino para que asuman sus bancas aquellos que estén mejor capacitados para la función pública. Llevamos muchos años de estancamiento mientras otras localidades vecinas han experimentado un crecimiento notable. No podemos seguir recurriendo a viejas recetas que ya demostraron su fracaso. Ojalá que los próximos concejales demuestren un compromiso por honrar el cargo para el que fueron elegidos, y que presenten proyectos que contribuyan a un mejoramiento de la calidad de vida. Nos estamos viendo pronto. Punto final.


12 de agosto de 2025

El desafío de dar vuelta de página y comenzar a escribir la historia

 

Transitamos la segunda semana de agosto. Un mes que sirve como preludio de la primavera, y que se ha caracterizado por el lanzamiento de la campaña política rumbo a las elecciones del 7 de septiembre. No todos los partidos han dado inicio a la etapa proselitista, por el lado del oficialismo es muy poco lo que se sabe, ni siquiera me han pedido presupuesto para publicitar como sí lo hicieron los demás. Ayer hice una nota con un referente del peronismo local, una fuerza política que tiene buenas chances de hacer una elección que supere las expectativas. La verdad es que resulta complicado hacer entrevistas y coordinar horarios, yo creo que a medida que se acerque la fecha esa situación se notará más aún, es difícil trazar un diagnóstico porque cada partido le imprimirá a esta campaña un sello diferente. Lo que se advierte es un escenario de gran fragmentación, con pocos liderazgos y una indiferencia del común de la gente ante estos comicios. Yo creo que cuando haya que votar nuevamente, en octubre, el desencanto será mayor, porque ni siquiera habrá candidatos locales en esa segunda instancia.


He escrito tantos posteos desde que arranqué con este blog que a veces me cuesta no repetirme. Tengo la sensación de que lo que voy a expresar ahora ya lo dije antes, en otro contexto. Lo mejor es renunciar a toda pretensión por ser original y describir los hechos tal como suceden. Todavía no tengo definido por quién voy a votar. Hay algunas listas interesantes, pero me es difícil estar de acuerdo con toda la nómina de concejales y consejeros escolares. Hay vecinos que me hubiera gustado que fueran tenidos en cuenta, y que por algún motivo no figuran entre los candidatos. Son militantes reconocidos de los respectivos partidos, así que me hace un poco de ruido que no ocupen un lugar dentro de la lista. Pienso, como dije en otra nota, que el peronismo hará una buena elección a nivel local, y que logrará capitalizar el descontento que hay hacia el oficialismo. El desgaste que ha sufrido la actual gestión municipal es notorio. Lobos sigue postergado en todos los sentidos, llevan 10 años de gobierno y no han podido dar respuesta al déficit habitacional ni a resolver ninguna de las carencias que padecen los vecinos. Hay cosas que se podrían mejorar sin que ello implique un gran desembolso de dinero, sólo hace falta voluntad política y ganas de poner a la ciudad en el sitial que nunca debió resignar. Otro partido que tiene buenas chances es la UVC, que esta vez volverá a competir con la boleta corta. Aunque no ganen, fue la mejor decisión que pudieron tomar para conformar una lista “pura”, sin necesidad de tejer alianzas. Todo partido vecinalista tiene sus limitaciones, eso es cierto, pero la experiencia de haber conformado un frente como Cambiemos o Juntos por el Cambio no arrojó los resultados esperados. Y en caso de haber compartido la boleta de LLA, ello los hubiera obligado a seguir relegando posiciones. La negociación es clave dentro de la política, pero lo que está en juego es lo que cada uno está dispuesto a ceder. El oficialismo y los libertarios dejaban a los conservadores muy abajo en los lugares más codiciados de la lista, y creo que ese fue el principal motivo por el cual no prosperó un hipotético acuerdo. Claro que afrontar solos una campaña electoral no es fácil. Tendrán que redoblar los esfuerzos para llegar a todos los barrios y marcar presencia territorial. 


Yo no sé qué tan importantes son estos comicios, al fin y al cabo son elecciones de medio término, no hay en juego cargos importantes. Pero acá en Lobos, la composición del Concejo Deliberante es la llave para asegurarse la aprobación de las ordenanzas que eleva el Ejecutivo. Hasta ahora los laderos del Intendente han contado con una mayoría automática que les dio resultado para gobernar sin necesidad de consensuar. Pero eso puede terminarse pronto si, como se prevé, el peronismo y el vecinalismo se llevan la gran parte de las bancas.


Sin embargo, pese a la incertidumbre imperante, hay algo que está en claro: Sea cual fuere el resultado, se vienen dos años muy difíciles para Lobos. Quienes accedan al Deliberativo deberán mostrar compromiso y madurez para hacer frente a las cuestiones que reclama la ciudadanía. Aquellos que nunca han ocupado un cargo electivo y asuman por primera vez una banca tendrán una gran responsabilidad para que, de una vez por todas, el Concejo Deliberante no funcione de espaldas a la gente. La realidad es que hoy por hoy casi nadie concurre a las sesiones, y ello demuestra el desinterés que existe de parte de los vecinos para lo que se debate en el recinto. Todo esto se puede revertir. Sólo hace falta la voluntad de quienes ingresen al Concejo por dar vuelta de página y empezar a escribir la historia. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

Es hora de tomar al toro por las astas: Te explico por qué

  Ya dejamos atrás el verano. Se terminaron los atardeceres eternos, la ropa liviana, las zambullidas a la pileta para refrescarnos del calo...