18 de octubre de 2025

Un Gobierno que no da respuestas se encamina hacia una nueva derrota

 

Como se preveía, durante el fin de semana pasado hubo bastante actividad, luego se planchó, y en estos días no hay mucho para informar, a decir verdad. No falta demasiado para que haya que votar otra vez, y yo creo que no se ha hecho suficiente docencia respecto a cómo sufragar con la boleta única. Si bien no es muy difícil, es algo nuevo, quizás lo más atinado hubiera sido dejar esos cambios para más adelante, pero todos sabemos que este país es el reino de la improvisación. Es lógico pensar que mucha gente no esté al tanto de las modificaciones. Recién ahora, en la Plaza 1810 aparecieron algunos stands de los partidos políticos para explicar a los vecinos cómo será la jornada electoral. Básicamente, se debe hacer una marca con un bolígrafo en uno de los casilleros de la boleta, según el candidato que cada uno elija. Pero no faltarán aquellos que tilden más de un casillero, con lo cual se supone que ese voto será nulo. En la Provincia, hay 17 listas a diputados nacionales. La de La Libertad Avanza sigue con la cara de Espert, pese a que por el escándalo de público conocimiento, tuvo que resignar su candidatura. Ese lugar lo ocupará Diego Santilli, que no es muy carismático que digamos.


Cambiando de tema, lo que podemos afirmar es que Lobos no muestra señales de crecimiento. Hace bastante tiempo que la ciudad carece del impulso que supo tener. Por ejemplo, el municipio anunció hace unos días la pavimentación de seis cuadras, una cifra ínfima, por más que digan que la obra se hará con fondos propios. Al común de la gente no le interesa de dónde salga la guita, siempre y cuando ese dinero se vuelque para el mejoramiento de la infraestructura de la ciudad. El asfalto siempre es bienvenido, pero no hace falta ser muy perspicaz para suponer que hay otras prioridades. Por ejemplo, un plan de viviendas. No se trata de entregar casas gratuitamente, sino de ofrecer una financiación en cuotas que resulte accesible para poder acceder al techo propio. Los alquileres suben constantemente e implican una erogación importante del sueldo promedio. Y cabe detenerse en una situación que se viene percibiendo desde que asumió la gestión libertaria. Los sueldos son bajos, y aunque los índices de inflación no sean significativos, ello implica que el acceso a la canasta básica es cada vez más lejano. Si al costo del alquiler le sumamos los impuestos nacionales y las tarifas de los servicios públicos, nos encontraremos ante un monto considerable que se lleva buena parte de los ingresos. Esos gastos fijos no contemplan otras variables como el valor de los medicamentos. Si vamos a la canasta básica, cualquiera que vaya al supermercado podrá comprobar que un kilo de carne vale más de 10.000 pesos. Es un alimento esencial, que difícilmente se pueda reemplazar por otro. Para ser precisos, con dos o tres productos que uno lleve de la góndola ya supera esa suma. Es decir, que para mantener un hogar promedio hay que desembolsar un mínimo de 10.000 pesos por día. Claro está que en el caso de tener un auto se acumulan muchas erogaciones más: Patente, combustible, VTV, seguro. En el supuesto de que un asalariado gane un millón, tendrá que ajustarse bastante para llegar a fin de mes. Casi la mitad de ese dinero que percibe irá destinado a pagar el alquiler. Y con lo que le queda en el bolsillo, tendrá que pagarle al fisco y comprar los comestibles para consumir cada día. No sé, puse el ejemplo de un millón de pesos porque en primera instancia pensé que alcanzaba, pero ahora que me pongo a hacer números, no es una cifra que permita hacer frente a todos los gastos.


Con estos indicadores, podemos afirmar que llegamos a la última etapa de 2025 con un clima enrarecido. El sostenimiento artificial de los mercados por la intervención del Tesoro de EE.UU. no se extenderá más allá de las elecciones. ¿Cómo seguimos después? Toda esta movida que están haciendo los yanquis no es gratis, ellos no van a otorgar un préstamo o un swap para quedarse con las manos vacías. Se han encontrado con el contexto ideal para poder meter presión, ellos saben que les debemos un favor. Una de las condiciones tiene que ver con limitar el rol y la influencia de China en la región. Aunque políticamente estemos en las antípodas, se trata de un socio estratégico de la Argentina. Los chinos son uno de los principales compradores de la soja que exportamos. Por esa razón, más allá de no compartir la forma de gobierno, es necesario preservar la relación comercial. Párrafo aparte, en las últimas ruedas financieras de la City la suba del dólar no pudo ser contenida ni siquiera con todo el arsenal que los funcionarios de Trump pusieron a disposición para evitar una escalada. La principal preocupación es que el salto de la divisa se traslade a los precios de la canasta básica. Si eso ocurre, el impacto de la volatilidad cambiaria se empezará a sentir en los bolsillos más humildes. Y como falta poco para las Fiestas, en esta época del año se suele dar un aumento de los productos que trae aparejado una mayor inflación. Vamos a ver qué pasa en los próximos días. Por ahora, lo que podemos anticipar es que el escenario post-electoral tiene elementos complejos de analizar. La Libertad Avanza puede sumar una nueva derrota si el Gobierno sigue obsesionado en complacer al FMI y no da indicios de reactivar la economía doméstica. Hay muchas alternativas que pueden implementarse para incentivar el consumo y recuperar el poder adquisitivo, pero la intransigencia de los talibanes del oficialismo se ha convertido en un escollo insalvable. Mientras tanto, el peronismo se ilusiona con dar otro batacazo el 26 de octubre. En la mayoría de los casos será un voto castigo. No son ciudadanos que comulguen con el ideario justicialista ni mucho menos que otorguen un respaldo incondicional a sus candidatos, sino que simplemente ven que la plata no les alcanza para vivir. Sólo resta sentarse a esperar. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

10 de octubre de 2025

Nada volverá a ser igual

 

Hola amigos, me reencuentro con el blog y con ustedes tras algunos días de ausencia. El transcurso de la semana no fue muy productivo, por momentos sentí que no había mucho para hacer, pero lo importante es que para este finde hay varias actividades programadas. Veremos qué pasa, por lo que dice el pronóstico tendremos lluvias nuevamente, pero nunca se sabe.


Trataré de darle prioridad a aquello que tenga más interés para los lectores, aunque por más olfato periodístico que uno tenga, es difícil saber qué atrae la atención del público. Como mencionaba en una nota anterior, mi búsqueda personal está orientada a tener objetivos por los cuales luchar y seguirla remando. Ya no pienso en el pasado, porque no hay forma de volver atrás el reloj. A veces surgen imágenes que sirven como disparador para recordar cómo era yo hace 10 o 15 años, o en qué contexto me encontraba. Es algo que aparece de forma inconsciente, no es que yo me ponga a pensar todo el tiempo en eso. Para mí, haber transitado buena parte del año con una idea más clara y precisa de lo que puedo hacer para mejorar, es un punto a favor. 


Probablemente tenga más sentido detenerse a observar el pasado reciente, porque ese ejercicio nos permite tener un registro de cómo ha sido nuestra evolución y en qué situación nos encontramos posicionados hoy. En la vorágine en que vivimos, se hace necesario hacer un repaso mental para poder dimensionar lo que hemos conseguido y otorgarle valor. Escribir en este blog es una tarea que emprendí hace mucho tiempo, más de 20 años. Y desde los comienzos me he propuesto darle continuidad porque me atrae la idea de poner en palabras aquello que me ha ido sucediendo y que nos parece tan complejo de expresar. Yo podría hablar de la actualidad política o de la coyuntura económica como hacía antes, pero hoy por hoy estamos saturados de información y es muy difícil aportar un análisis que sea original. Sí es interesante indagar en la reacción de provoca en la sociedad un determinado hecho o la difusión de una noticia. El rol del periodismo está cada vez más cuestionado. Hay personas que no saben ni hablar ni redactar y que pese a ello aparecen en los grandes medios, es decir que no se le otorga valor a la formación profesional que antes era vista como un requisito esencial para poder laburar en la prensa. Cualquiera adquiere notoriedad vistiéndose de influencer, haciendo videos para Instagram o Tik Tok, y obtiene una fama y una llegada masiva que antes sólo era posible con un programa de televisión. El alcance y el impacto de las redes sociales ha sido un fenómeno arrollador, todos consumimos ese contenido y muchas veces ni nos damos cuenta. Incluso, todos sabemos que si uno quiere leer los diarios por Internet, te dejan acceder a dos o tres notas y después te piden que te suscribas, lo cual obviamente implica disponer de una tarjeta de crédito para pagar un costo mensual. Por lo tanto, podríamos afirmar que el acceso a la información ha cambiado notablemente. A decir verdad, no es tan nuevo, hace algunos años que esto se empezó a notar. Muchos pensábamos que Internet iba a ser un camino para poder democratizar la comunicación, llegar a más voces, pero lo cierto es que todos buscan conseguir un rédito económico, y por esa razón en la mayoría de los casos hay que pagar para poder recibir las noticias o el contenido multimedia de un sitio. En cuanto al diario en papel, hace mucho tiempo que se viene diciendo que dejará de existir, pero pese a ello sigue circulando con normalidad. No tiene la tirada de antes, ha habido una merma en la cantidad de ejemplares que se vendían hace 30 o 40 años, y eso tiene que ver con que los hábitos han cambiado, ya que un diario impreso ha dejado de ser la única manera de informarse. En la actualidad, desde un celular, uno recibe al instante el acontecer de los hechos. Es decir, los mismos hechos por lo que hace un tiempo había que esperar que los diarios llegaran a los kioscos. Por supuesto, la televisión en su momento fue un mazazo, pero si nos detenemos a observar lo que ha pasado en el último tiempo, para muchos argentinos ya es un medio anacrónico. Los jóvenes y adolescentes no suelen destinar su tiempo a esa pantalla. Y la calidad de los programas que podemos ver desde la caja boba, ha ido cuesta abajo. Nadie va a hacer un gran desembolso para destinarlo a un formato que ya no ostenta el alcance y la popularidad que supo tener. Pero cuando advertimos la presencia de esos cambios, lo más probable es que ya se hayan producido mucho tiempo atrás. Como dije alguna vez, estamos en constante movimiento. Por ejemplo, la forma de escuchar música tuvo un golpe rotundo con el streaming y la decadencia de los formatos físicos. El auge de las plataformas como Spotify significó un gran cambio para la industria, que antes invertía en la promoción de los discos y destinaba plata para que los cortes de difusión tuvieran rotación en las radios. 


Quizás sea mejor aceptar que hemos llegado a un punto de no retorno. Si dejamos la mirada nostálgica de lado, vamos a descubrir que las nuevas generaciones han crecido con otras demandas e intereses, y con un dispositivo móvil al alcance de la mano.  Para ellos, tener conectividad a Internet es lo más normal del mundo, cuando muchos de nosotros crecimos con una conexión lenta y precaria hasta que llegó la banda ancha. No es casualidad la inmediatez que hoy predomina como un signo de los tiempos: Todo deber ser ya, al instante, no se admite esperar. Claro que esa urgencia conduce a desenlaces que está lejos de ser los que el sujeto está buscando, porque no adquirir el hábito de la paciencia y de la espera es un error. Tarde o temprano te vas a dar contra la pared, en un país donde para realizar cualquier trámite en una oficina pública es necesario esquivar la burocracia e insistir infinitas veces con toda la perseverancia y constancia que puedas conseguir. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  

5 de octubre de 2025

A armarse de paciencia: Esto recién empieza

 

Entramos de lleno en el tramo final del año. Siempre que llega octubre hago una afirmación parecida, en ese sentido podríamos decir que no soy muy original. Ya empieza a hacer calor desde temprano. Si saliste a la calle por la mañana vestido con un buzo o pulóver, probablemente sudes la gota gorda cuando se acerca el mediodía. También habría que agregar que la ansiedad que uno suele acumular hace que la transpiración se propague por doquier en cualquier momento del día. Bueno, es lo que hay. Habrá que adoptar nuevas estrategias, cambiar de hábitos, todo lo que sea útil como una solución no farmacológica. Es decir, un estilo de vida que no requiera de medicación. Mucha gente logra bajar un cambio haciendo meditación, o con ejercicios de respiración consciente. Como tengo tantas cosas en la cabeza, a mí se me hace difícil concentrarme en un mantra o algo parecido, pero si otros lo pueden hacer, quiere decir que no es algo imposible de implementar. Es importante que cada uno conozca sus puntos débiles para saber que todas las acciones deben concentrarse ahí, para fortalecer la voluntad que suele flaquear en determinadas instancias. Digo esto porque es frecuente que nos aferremos a la comodidad, a lo ya conocido, y todo ello es un gran limitante, nos impide avanzar. La mayoría de nosotros sabemos lo que es recomendable para alcanzar el bienestar, pero eso no quiere decir que vayamos a cambiar de hábitos de un día para el otro. Si vas a ver a un médico, es casi seguro que te aconsejará caminar y hacer ejercicio. Está probado que es algo saludable. Pero nos resistimos un poco, vamos a decir las cosas como son. Nos cuesta sostener una caminata, porque siempre encontramos excusas para quedarnos en casa y no hacer nada. Por supuesto, esto no sucede con todos por igual. Hay personas que tienen una gran fuerza de voluntad y que realizan actividades al aire libre con constancia y dedicación. Han podido organizar su tiempo para emprender una caminata y cumplir con sus obligaciones laborales sin que una cosa interfiera con la otra.


Sin duda, lo que más nos cuesta es activarnos, dejar la pereza, ponernos las pilas. Yo retomé el gimnasio hace unos días, y a partir de ahora el gran desafío es mantener una rutina de dos o tres veces por semana. Como sucede con todo, uno arranca con mucho entusiasmo, pero después hay que compensar de alguna forma la falta de motivación para poder darle continuidad. Pensándolo bien, si nos inventamos excusas para ir postergando algo indefinidamente, pasará el tiempo y vamos a estar siempre en el mismo lugar. Todavía nos quedan por delante los últimos cartuchos de 2025, y es importante poder llegar a diciembre con la tranquilidad de que los 12 meses arrojaron un resultado positivo. Si nos quedamos esperando a que nos suceda un gran acontecimiento, se nos va a pasar la vida y no vamos a aprender a valorar los pequeños pasos que podemos dar para sentirnos mejor. Así que en eso estamos, tratando de renovar los esfuerzos para alcanzar ese estado de bienestar que nos merecemos. 


Según mi percepción, la sociedad está muy violenta y convulsionada. No puedo precisar cuánto hace que venimos así, pero no hay señales de que eso vaya a cambiar en un corto plazo. La grieta que existe no es solo por una preferencia política, sino que cualquier juicio de valor sirve para fomentar la polémica y la división. No nos ponemos de acuerdo en nada, lo cual es muy frustrante. Desde el oficialismo, la Libertad Avanza no cesa con su prédica confrontativa, muchas veces sin ningún tipo de argumentos. En lugar de buscar consensos, hacen exactamente lo contrario. Así es muy difícil que obtengan la adhesión de los bloques opositores para impulsar proyectos en el Congreso. Luego de la derrota en las elecciones del 7 de septiembre, deberían reflexionar sobre la estrategia que han adoptado, porque es evidente que no se logró el efecto esperado. El escándalo por la candidatura de Espert amenaza con repercutir negativamente en los comicios de este mes. Hoy más que nunca, es necesario evitar la confrontación, ya que no conduce a nada positivo. Antes, por lo menos, se discutía con altura, a otro nivel. En cambio, lo que vemos ahora es una descalificación constante de aquel que piensa diferente. La tolerancia es una virtud que todos debemos ejercer a diario si entendemos que cada uno es libre de expresar sus ideas como desee. Cualquiera puede tener una opinión distinta a la nuestra, pero lo que sí provoca hartazgo es que los demás nos pretendan convencer de su verdad. Bueno, eso es lo que hacen los partidos durante la campaña: Intentar seducir al electorado para que los vote. Habrá que armarse de paciencia, porque la etapa proselitista recién empieza. Nos estamos viendo pronto. Punto final.


30 de septiembre de 2025

Quien quiera oír que oiga

 

Ultimo día de septiembre. Transitamos el final de un mes que tuvo momentos de mucha intensidad, comenzando por las elecciones del 7/9 y siguiendo con las repercusiones del resultado de los comicios, la reacción de los mercados, la respuesta del Gobierno, y el salvataje provisorio de EE. UU. Ahora entramos en la recta final del año, y es difícil pronosticar qué nos depararán los últimos meses de 2025. A veces no somos conscientes del paso del tiempo, tal vez porque estamos acostumbrados a vivir en piloto automático. No somos capaces de valorar y disfrutar del día a día. La vorágine del ritmo de vida actual, que antes era propio de las grandes ciudades, se ha propagado a los pueblos del Interior. Todavía existe la hora de la siesta, ciertos rituales que se mantienen, pero por lo que he visto en tiempos recientes, ya no se vive con la misma tranquilidad de hace 20 o 30 años. Son tantas las cosas que han cambiado que es imposible enumerarlas en su totalidad. No puedo decir con certeza qué factores han incidido, pero lo que se ve en Lobos es que la gente circula muy apurada en sus vehículos, siempre con prisa, y no se dan cuenta de que están librando una carrera absurda, porque llegar a determinado lugar 5 minutos antes o después no hace la diferencia. Por otra parte, en Lobos la fisonomía de la ciudad se fue adaptando a los hábitos del público joven, pero aquellos que ya peinamos algunas canas no tenemos muchos lugares que nos identifiquen. Tiene que ver con el sentido de pertenencia, que no florece si hay locales comerciales de vida efímera. Si todo es tan fugaz y descartable, uno no puede sentirse partícipe de ese espacio que comparte con otros vecinos. Los clubes de barrio, por ejemplo, no suelen ser frecuentados por adolescentes. En la cantina los viejos juegan al truco o matan el tiempo con un partido de bochas. El fenómeno de los cafés de especialidad está sepultando la identidad de los viejos bares que supimos conocer, donde el café era para todos los parroquianos por igual, donde se podía pedir un vaso de vino berreta o una copita de licor sin quedar catalogado como un dinosaurio. La decoración de los locales posmodernos es siempre la misma, lo único que cambia es el nombre del negocio, pero fuera de eso es difícil encontrar rasgos que distingan a un lugar de otro. Posiblemente sea una moda, y como tal, en algún momento comenzará a languidecer, cuando deje de ser una novedad y la zona céntrica de la ciudad vuelva a reinventarse con otra propuesta comercial. Lo que es digno de destacar es la visión del dueño de un emprendimiento cuando logra detectar una necesidad, algo que el público está demandando, y destina su inversión a satisfacer ese nicho del mercado.

 

En el tiempo que resta hasta el final del año, es fundamental tener una mirada amplia para que el balance de los 12 meses arroje un resultado positivo. En mis últimos posteos, por ejemplo, mencioné que este año no ha sido muy provechoso en el plano personal. Sin embargo, estoy convencido de que tuvo buenos momentos. Es evidente que cuando me propuse analizar este ciclo, no he reparado en esas buenas rachas, y por lo tanto no les he otorgado una valoración significativa. Por lo general, el tránsito por etapas de crisis e incertidumbre hacen que la balanza se incline hacia lo negativo. Si nos tocó atravesar situaciones difíciles, no caben dudas de que dejarán  huella en nuestra memoria y en nuestro futuro accionar. Pienso que lo más importante es descubrir que hemos aprendido algo de ese recorrido aciago. Cuando todo marcha sobre ruedas no es frecuente que pensemos en haber aprendido una lección, simplemente nos dejamos llevar, porque queremos disfrutar de ese viento a favor. En cambio, si las cosas no salen bien, el único consuelo que nos queda es decir que nos sirvió para corregir el rumbo. A priori, podríamos afirmar que nada puede ser tan terrible como para opacar por completo lo sucedido en el transcurso de un año. Pero todos sabemos que lo imprevisible, lo imprevisto, es parte de la vida misma. El camino se hace al andar, no hay nada escrito con anterioridad. La mayoría de nosotros tenemos que tomar decisiones urgentes, contra reloj, en situaciones críticas. Y si no tenemos margen para evaluar posibles consecuencias, todo se vuelve más difícil. A nadie le agrada tener que decidir bajo presión, pero lo cierto es que es algo que se da en el común de los casos. Todos hemos escuchado alguna vez historias de resiliencia sorprendentes, de personas que sufrieron la pérdida de un ser querido y pese a ello supieron hacer el duelo y seguir adelante. No todos pueden recuperarse luego de haber vivenciado un golpe semejante, y es oportuno recordar que el duelo es un proceso cuya duración no es exacta, y va variando de una persona a otra.

 

Lo que podemos rescatar de esta nueva etapa que se inicia, es que estamos quemando los últimos cartuchos de 2025. Si no hemos podido sacarle el jugo al año en los meses previos, tenemos tiempo aún para intentar paliar ese déficit. Vamos a apostar todas las fichas en estos meses finales, que pueden tener sabor a revancha en el caso de que nos estemos quedado sin incentivos. Siempre es posible salir delante de la adversidad, lo que varía en cada persona es el plazo que necesitamos para lograr esa recuperación. Todavía tenemos chances de dar vuelta la historia y de cerrar este ciclo con una mirada optimista. La suerte está echada, sólo se trata de vivir. Nos estamos viendo pronto. Punto final.   

26 de septiembre de 2025

Tu tiempo es hoy (versión 2025)

 

Estamos transitando los últimos días de septiembre. El tiempo pasó muy rápido. Queda muy poco por delante, pero lo cierto es que el devenir cotidiano aún puede depararnos sorpresas. Como mencioné en alguna nota, si tengo que hacer un análisis de lo acontecido hasta ahora, podría afirmar que 2025 no ha sido mi mejor año. Me tocó atravesar por momentos complicados, y tuve que aprender a dejar pasar, a soltar, a no quedar atrapado de recuerdos. Algo positivo de este período es que ya no pienso en el pasado, y digo esto porque con frecuencia mi mente deambulaba por etapas de mi vida en las que fui feliz, sin preocupaciones ni compromisos. Comprendí que el presente quizás no sea muy auspicioso, pero es lo único que tenemos. Antes no tenía estrés, ni ansiedad, pero también es cierto que ahora tengo que asumir otras responsabilidades, hacerme cargo de lo que me toca. Este año, lo que me sucedió fue que me encontré con más tiempo libre de lo que esperaba. En principio, eso no sería problema alguno, todo lo contrario. Pero yo creo que varía según la persona. No me gusta pasar mucho tiempo al pedo, y por ese motivo prefiero mantenerme ocupado antes que permanecer ocioso. En ese sentido, sí es conveniente recapitular para ver cómo era mi vida años atrás. En 2024, por ejemplo, hice más cursos, redacté más notas, y la lista podría seguir. Creo que este blog tiene valor porque, visto a la distancia, me permite efectuar una relectura para ver cómo pensaba yo en otras épocas. Hay cuestiones que ya no me preocupan, como decía al comienzo. Pero no sería sincero si no dijera que hay tópicos que se repiten.


Mi rutina diaria no tiene muchos matices o variaciones, casi todos los días son iguales. Pese a todo, trato de cultivar la aceptación y no quejarme por pavadas. Disfruto de conectarme con la naturaleza, de caminar en el Parque, es una forma de sentirme vivo. Por lo general, cuando camino entre los árboles no pienso en nada, no miro el reloj ni el celular, me concentro en eso. Solo sé que debo hacerlo porque me hace sentir bien. Es una forma de ganarle a la decadencia del paso de los años, porque después de los 40 ya todo se vuelve cuesta arriba, vamos adoptando viejas mañas casi sin darnos cuenta. Cada mañana, si no puedo dormir, me levanto temprano. Después de desayunar enciendo la computadora, reviso los mails, busco información en los portales de noticias de la zona. Últimamente, tal vez porque es más cómodo, uso más el celular para navegar por Internet y las redes sociales. Pero me he dado cuenta de que paso mucho tiempo con el aparato, así que por las noches lo apago hasta el día siguiente. Es una manera de saber que mi cuerpo descansará mejor sin estar expuesto a una pantalla diminuta por varias horas. No tengo un estilo de vida muy saludable, pero de a poco estoy siendo más consciente de que es necesario un golpe de timón. Unos mates bien cebados siempre vienen bien, sólo se necesita un poco de yerba y agua caliente. Por lo que he podido averiguar, cada vez más gente hace meditación o adopta técnicas de relajación para bajar un cambio. A veces nos cuesta concentrarnos en un mantra o como ustedes gusten llamarlo. Debe ser porque estamos acostumbrados a ir a mil, a la inmediatez, y somos impacientes. No nos gusta esperar. Sin embargo, si vamos a hacer un trámite a alguna oficina pública o tenemos que hacer un depósito en el banco, no nos queda otra que esperar, siempre ha sido así. De hecho, en un cualquier consultorio médico hay una sala de espera, y los pacientes aguardan su turno leyendo revistas viejas o escuchando la música que el médico o la secretaria eligió para esos menesteres.

 

Lo único que sé es que de nada sirve ser nostálgico. Por supuesto, no podemos evitar el recuerdo o la añoranza de los buenos tiempos. Lo que pasa es que idealizamos hechos o sucesos que no tuvieron esa misma relevancia cuando ocurrieron. El pasado no siempre es una etapa gloriosa, nosotros lo vamos acomodando para darle una apariencia distinta a la que debería tener en términos objetivos. No sé, quizás yo esté sosteniendo esa hipótesis porque no he tenido la pérdida de un ser querido, o alguna otra situación irremediable. Probablemente, si me sucediera algo así, recordaría los días en los que contaba con la compañía y la presencia de esas personas. Pero eso no hace más que reforzar lo que vengo diciendo: Son pocos los hechos irremediables e irreversibles. El desamor, la soledad, la angustia, todo eso viene de algún lado que está vinculado a una pérdida. Y si no se hace el duelo, si esas heridas no cicatrizan, todo se vuelve más difícil, porque nos quedamos cautivos de un recuerdo. Cada uno lo va asimilando a su modo, no soy psicólogo para definirlo mejor. Todo lo que puedo decir es que no debemos dejar que la nostalgia nos arrastre por el fango. Como decía el Flaco Spinetta, tu tiempo es hoy. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

22 de septiembre de 2025

Nos vemos en la próxima crisis

 

Lunes en la ciudad. Ayer, con una jornada fría y nublada, comenzó la primavera. Es el inicio de un nuevo ciclo que ya da señales de ser complejo, por la crisis económica y la campaña electoral en ciernes rumbo a los comicios del 26 de octubre. En la radio ya se escuchan los spots de los principales partidos, que llevan al oyente a un hartazgo tal que no se puede resistir al impulso de apoderarse del dial para cambiar la sintonía. Hace tiempo que no escribía nada nuevo en el blog, la verdad es que me veo superado por los acontecimientos. Vivimos en un contexto difícil, que va empeorando progresivamente con la suba sin control del dólar que amenaza con llevarse puesto a los precios de la canasta básica. Todos coinciden en que es el peor momento de la era Milei, y lo que más sorprende es la rapidez con la que se desmoronó todo. En cuestión de meses la economía se derrumbó y la incertidumbre se apoderó de los mercados financieros. Si la escalada de la divisa no trajera consecuencias en la vida cotidiana, probablemente no sería digna de mención, pero es inevitable que eso suceda. Está claro que al Gobierno se le quemaron los papeles. No mostró capacidad de reacción tras la derrota en las elecciones bonaerenses, y desde el día después hasta ahora sólo ha sabido dar pasos en falso. La vieja receta de vender reservas para contener el precio del billete ya no da resultado. Hasta los medios más complacientes del oficialismo empiezan a mostrar sus reparos ante este descontrol que no tiene señales de resolverse desde la ortodoxia económica. Mientras esto sucede, CFK y sus laderos se regodean sin poder creer aún el imprevisto regalo que han recibido de un Gobierno que no da respuestas ante el rojo financiero. Es la misma administración que enarbolaba la consigna “Kirchnerismo nunca más”. ¿Y si vuelven? Todo es posible. Kicillof no es un kirchnerista clásico, porque tiene su propio proyecto político. Puede ser candidato en 2027, es uno de los pocos que salió fortalecido tras las elecciones del 7 de septiembre. Pero sabe que le conviene llevarse bien con Cristina y con los sectores más incondicionales para respaldar su candidatura y sentar las bases del Movimiento Derecho al Futuro.

 

Milei dilapidó el apoyo que supo cosechar de la ciudadanía de un modo increíble. En pocos meses, el declive de la gestión se hizo cada vez más pronunciado. De hecho, no sería extraño que vuelvan a caer derrotados en las elecciones de octubre. El cepo cambiario se levantó en abril, el dólar inicialmente se mantuvo estable, y en la previa de las elecciones bonaerenses comenzó a mostrar una suba sostenida que se tornó imposible de contener. El Banco Central debió intervenir en el mercado de cambios, pese a que habían jurado lo contrario. Supuestamente, la divisa debía flotar según la oferta y demanda. Lo que estamos viendo ahora no es muy distinto a lo que ocasionó la caída de gobiernos anteriores. En una economía bimonetaria, es casi de manual pensar cómo impactará este salto de la cotización en los índices de inflación y en el costo de vida. Cuando yo era más joven, estas contingencias no me preocupaban en exceso porque tenía mucho camino por recorrer y la plata rendía más. En cambio, ahora debo mantenerme y sostenerme exclusivamente con mis ingresos, que son escasos teniendo en cuenta el costo de los alimentos y de los bienes esenciales. Si vas al supermercado, comprando tres o cuatro boludeces ya te gastaste 10.000 pesos. La plata no alcanza como antes. Sin embargo, cuesta mucho esfuerzo ganársela. Desde que asumió la gestión libertaria, la sociedad supo ponderar la baja de la inflación y la estabilidad económica por encima de la intolerancia al disenso y la debilidad institucional.


Lo que estamos viendo ahora es que el Gobierno no ha podido torcer la voluntad de los legisladores. En el Congreso, diputados y senadores rechazaron los vetos del Presidente consiguiendo los votos necesarios con gran facilidad. La Libertad Avanza es una coalición que ha mostrado un gran desgaste en poco tiempo. El respaldo popular se ha visto erosionado desde que la gente comenzó a percibir que su calidad de vida se veía cada ver más deteriorada. La caída del consumo es una señal de que sólo se compra lo indispensable para el sustento cotidiano. Los escándalos de corrupción se acumulan, haciendo mella en el discurso oficial que pregonaba transparencia. Ha sido un gran daño para el Círculo Rojo del poder, ya que está socavando la principal bandera que enarbolaba el Gobierno al diferenciarse de los K. Con la filtración de estos audios, lo único que están demostrando desde la Rosada es que son más de lo mismo.  


El Gobierno se muestra desconcertado ante la crisis. Tiene que apelar a algún manotazo de ahogado. Hoy se conoció la noticia de que eliminarán las retenciones hasta el 31 de octubre, como un recurso para que el campo liquide los dólares de las exportaciones. La fuga de divisas es de una magnitud que difícilmente se pueda contener con estos parches, pero –por otra parte- no hay mucho que se pueda hacer en el corto plazo. Por lo cual, podríamos decir que esta semana será decisiva para ver si el oficialismo logra recuperar la iniciativa política y recomponerse tras el cimbronazo. En los últimos días, los canales de noticias contribuyeron a sembrar la paranoia: No se habla de otra cosa. Hay sectores de la oposición que están agazapados, al acecho, esperando un nuevo paso en falso para atacar y conspirar como si fueran aves de rapiña. No podemos darnos el lujo de tener un deja vu de 2001. Es necesario que haya un consenso para garantizar la gobernabilidad hasta 2027. De Milei podrán decirse muchas cosas, pero no deja de ser el Presidente, elegido por la mayoría de la población. El peronismo deberá ser prudente con su sed de revancha, y propiciar que haya un acuerdo con todos los actores sociales, porque la situación es delicada y estamos en la previa de un nuevo proceso electoral que puede marcar una ruptura. Cualquiera puede ser crítico de este gobierno, como he sido yo desde mi modesto lugar, pero al común de la gente nunca se le ocurriría hacer lobby para que Milei finalice su mandato antes de tiempo. Tenemos que demostrar, hoy más que nunca, que hemos aprendido la lección, y que no se puede alentar un nuevo vacío de poder para favorecer el liderazgo de los supuestos iluminados. Sólo resta esperar el devenir de los acontecimientos, todavía estamos a tiempo de evitar que se agudice el descontrol, porque lo que se debe priorizar, ante todo, es que el arco político brinde señales de querer garantizar un mandato constitucional más allá de las diferencias ideológicas, lo cual parece una utopía para un país que está sumido en una creciente fragmentación. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  

15 de septiembre de 2025

Crónica del día después

 

Dejamos atrás las elecciones e iniciamos una nueva etapa. Un período en el cual regresamos a la normalidad pueblerina, sin muchas estridencias. Es momento de ofrecer a los lectores otro tipo de contenidos que no tengan que ver con el proceso electoral, aunque se votará nuevamente en octubre, esta vez con la tan mentada boleta única. Lo que pasa es que, luego de los comicios, las noticias no abundan. Es poco lo que puede considerarse digno de ser publicado. Lo que uno trata de priorizar, antes de redactar una nota y de ponerla a consideración del público, es que sea de interés. Para ello, hay que tener olfato periodístico: A veces, uno cree que una noticia tendrá impacto y por más que tenga años de oficio, es posible que eso no ocurra. Sin embargo, no me quejo, es lo que elegí hacer. Como mencionaba en un texto anterior, es importante aceptar los gajes del oficio y no quejarse por todo. Cada uno tiene sus propios problemas, y si reconocemos que los demás están atravesando por dificultades, nos daríamos cuenta de que no es saludable abrumar al resto con nuestras preocupaciones. Claro está que en determinados momentos uno necesita un consejo, una guía, una orientación. Pero para obtener una devolución adecuada en esos casos, no hay que volverse demasiado demandante.


Al comienzo de este posteo, mencioné el escenario que se presenta hoy para quienes ejercemos el periodismo en Lobos. Pero quizás la gente tenga otra percepción que yo desconozco. Hay muchos vecinos que que arrastran padecimientos y conflictos, y que sin embargo todos los días apuestan por seguir adelante. Me parece que debemos darle valor a quienes cuentan con la fuerza de voluntad suficiente para continuar confiando en el futuro. No existen las soluciones mágicas. Los que tenemos la suerte de tener nuestras necesidades básicas cubiertas creemos que siempre será así, y no advertimos que, en un país en crisis, puede darse vuelta la tortilla en cualquier momento. Cuando alguien camina por el centro de la ciudad, debería saber que es en la periferia donde se advierten las mayores desigualdades. Siempre he pensado que la lucha por la superación personal es muy valiosa, porque implica superar tus propias marcas, entender que es posible mejorar a pesar de un contexto adverso. Somos un poco soberbios al creer que la vida siempre nos recompensará, cuando hay gente que se traga su bronca y su malestar para seguir peleándola todos los días.


Si cualquiera de nosotros lo perdiera todo en una inundación o en un incendio, seguramente aprenderíamos a valorar muchas cosas con las que estamos acostumbrados a contar: Un techo, un plato de comida, un lugar confortable donde dormir. Por supuesto, en lo cotidiano no es frecuente que pensemos en esto. No nos entra en la cabeza que, por un siniestro, podemos quedarnos sin nada en cuestión de minutos. Seguimos mirando de costado, creyendo que a nosotros nunca nos va a tocar una mala racha, que la diosa fortuna siempre nos sonreirá. Pero es en las situaciones límite donde se pone a prueba el temple, la capacidad de salir adelante, de buscar alternativas para alcanzar el bienestar. Vamos ensimismados en nuestras preocupaciones y eso nos impide ver lo que les toca afrontar a los demás. Lo que pasa es que vivimos en una sociedad muy individualista, cada cual busca salvarse a cualquier costo, aunque para lograrlo haya que pisotear al resto. Es cierto que Lobos es solidario, pero también hay mucha envidia y mezquindad. La gente es chusma, la gusta vivir de la vida ajena, enseguida empiezan a juzgar sin siquiera saber el trasfondo de los hechos. Tal vez en otros pueblos chicos suceda lo mismo, pero yo sólo puedo hablar de Lobos porque vivo acá desde siempre y puedo afirmar que eso no ha cambiado. No obstante, hay que adaptarse a lo que nos toca. Pensemos, por ejemplo, en el cierre de la sucursal de Super Vea. En lugar de solidarizarse con las 20 familias lobenses que quedaron en la calle, están quienes cuestionan en las redes sociales si el supermercado era caro o barato para hacer las compras, cuando nadie los obligaba a ir a tal o cual lugar. Hay comercios a los que yo no voy porque exceden mi presupuesto, pero no por eso voy a anhelar que cierren. Ellos tendrán su clientela, que seguramente cuenta con mayor poder adquisitivo, y está perfecto que así sea. Por otra parte, no es verdad que Vea sea tan caro como mencionan algunos. Tenía mercadería en oferta, y el sector de Carnicería estaba bien provisto. Yo era cliente frecuente, así que de ahora en más deberé ir a un súper chino. Cosas que pasan. Ojalá que los empleados puedan acceder a otras fuentes de trabajo, lo cual no es fácil de imaginar si tenemos en cuenta la coyuntura económica que nos toca atravesar. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

Es hora de tomar al toro por las astas: Te explico por qué

  Ya dejamos atrás el verano. Se terminaron los atardeceres eternos, la ropa liviana, las zambullidas a la pileta para refrescarnos del calo...