30 de noviembre de 2016

El rock lobense busca su lugar

Miércoles por la tarde en la ciudad. Ultimo día del mes. Ya tenemos a diciembre encima, que trae consigo su habitual agenda de despedidas, actos de fin de curso, agasajos, Pesebres Vivientes, y eventos varios. La vida pueblerina se nutre de estos hechos que en urbes más grandes serían meramente anecdóticos. Pero no lo digo de un modo peyorativo, o despectivo. Cualquier ciudad chica tiene menos actividad que otra más poblada. Aún así, Lobos brinda una oferta cultural interesante, pero orientada a un público adulto. Me refiero a que casi no hay festivales de rock, para jóvenes y adolescentes. Y hay muchas bandas que pugnan por ganarse un lugar y dar a conocer lo que hacen. Es una pena, porque sería cuestión de buscar un espacio físico, fijar una fecha, y hacer algo bien organizado. Concretamente, que los músicos se suban al escenario y empiecen a tocar de inmediato, para que el público no tenga que soportar las tediosas pruebas de sonido.El último "Rock al Parque" que se hizo este año, a mi modo de ver, no estuvo bien organizado. Faltó difusión, y muy poca gente se enteró. Sería lamentable que no se le pudiera dar continuidad con el marco de público que se merece. Insisto, muchas bandas lobenses están buscando un espacio para tocar, para dar a conocer lo que hacen, y desde el Municipio se podría armar una "movida rockera", que incluso exceda a los jóvenes, sino que sea para toda la familia. El rock trasciende una determinada franja etaria, hace más de 50 años que en la Argentina este género empezó a surgir. Y nuestra ciudad no puede permanecer ajena a esto. 

Además, si bien los orígenes del rock se remontan a Elvis Presley o a Chuck Berry, ya tiene una identidad argenta, que está dada por las letras y las composiciones, por ser un espejo de la realidad social o bien por sentirse influenciados por próceres como Spinetta o Charly García. Es difícil vivir de la música, en principio por la voracidad comercial de las discográficas, que buscan temas que duren tres minutos para que suenen en la radio. Conseguir un contrato con una multinacional parece una utopía. Pero es entonces donde, a modo de paliativo, debemos darles un lugar a las decenas de grupos que se han formado en Lobos, y que ensayan todas las semanas, graban demos, o difunden sus canciones por Internet. Si les damos la espalda, o dejamos que se autogestionen como puedan tocando en bares de los pocos que quedan, nos estamos perdiendo la oportunidad de apostar por el futuro, por quienes quizás tengan el talento suficiente para alcanzar una consideración masiva. No es tan difícil, es cuestión de mirar como hay una radio que tiene únicamente rock nacional, como La Mega, y de ser permeables a este fenómeno. Tengo muchos amigos que son músicos y que se merecen una oportunidad. Punto final.

Barco a la deriva

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