13 de diciembre de 2010

Los okupas y todo lo demás


Redacto rápidamente el post de hoy, porque si me pongo a divagar sobre todo lo que he visto y oído últimamente debería extenderme al menos una hora con el teclado. Desde hace tiempo vengo percibiendo que hay más kirchneristas en la sociedad de los que uno piensa, y están aquellos que se han inmolado a la "causa", y otros que por mera conveniencia se han alineado al movimiento K. No sorprende tanto, en rigor, si nos ponemos a pensar que lo mismo sucedio con Menem cuando estaba en la cima del poder.

Los gendarmes custodian el perímetro del Parque Indoamericano en Villa Soldati y hay, como dice la muletilla, una "tensa calma". Es probable que los ocupas reciban dinero para irme de allí y construir algo semejante a una vivienda, cuando a cualquier persona, como en mi caso, nos llevará años tener una casa propia y tendremos que alquilar unos cuantos años hasta poder disponer de una propiedad. Realismo mágico, que le dicen...

Me jode terriblemente que se quiera considerar a la gente que históricamente ha vivido de los subsidios del Estado como parte de la "inclusión" que el gobierno pregona. ¿Y a mí quién me ayuda? ¿Quién me da un crédito, si los bancos te investigan hasta la mugre debajo de las uñas para prestarte 100.000 pesos? ¿Alguna autoridad se preocupa para que los que tenemos 30 años y todavía no disponemos de ingresos suficientes podamos tener nuestro propio hogar?

Creo que, en realidad, a nadie le importa demasiado de los demás. A Macri, que no es precisamente el Premio Nobel de la Paz, lo quieren incinerar. No se bancan, o mejor dicho no aceptan, que la Capital Federal siempre tuvo gobiernos de centro derecha. Me acabo de enterar de que está de moda ocupar predios y montar carpas: mientras escribo esto, otros okupas avanzan en Bernal y Villa Lugano. Y ya se empieza a escuchar en la calle el comentario suspicaz pero no por ello desatinado: "¿Todo esto no estará armado por el sólo hecho de que está Macri y lo quieren destrozar políticamente?".

Nos toca vivir en un clima enrarecido, donde sospechosamente dos fuerzas policiales que deberían aunar esfuerzos para poner orden en una zona donde hay un serio conflicto social, hacen todo lo contrario y parecen ponerse de acuerdo para dejar una zona liberada y que la gente se cague a golpes y a balazos. Por eso me parece de un cinismo sin límites que desde el gobierno se haga un llamamiento a construir una Argentina "plural". En estas condiciones, ¿es eso posible?

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