28 de diciembre de 2012

Entre oportunistas y traidores

El Gobierno parece decidido a llevar la puja con el Grupo Clarín por la Ley de Medios hasta las últimas consecuencias. Pero el multimedios aspira a ganar tiempo hasta las elecciones del año próximo presentando sucesivas medidas cautelares que declaran la inconstitucionalidad de determinados artículos. 

El oficialismo ya tuvo un revés ayer, cuando la Corte Suprema rechazó el pedido de "per saltum" por considerarlo "inadmisible". Pero como dijo algún dirigente de la oposición, en caso de que entre en vigencia la Ley de Medios, estaríamos pasando de un monopolio privado (como el que proclaman los K), a un monopolio estatal, con nuevos empresarios afines al Gobierno que se apoderarán de las licencias de radio y televisión vacantes. 

Podemos coincidir es que era necesaria una nueva Ley de Medios, que se adecuara a los nuevos contenidos que se emiten por radio y TV, y que tuviera en cuenta la aparición de Internet. Lo que ocurre es que esta Ley no fue concebida con esa intención, sino con el propósito de fragmentar al Grupo Clarín. Los K prefieren olvidar que fue el propio Kirchner quien dio su visto bueno a la fusión de Cablevisión y Multicanal, en 2007, pocos días antes de que asumiera Cristina.

Esta semana, además, la Justicia condenó por corrupción a la primera funcionaria K: la ex Ministra de Economía, Felisa Miceli, por la famosa bolsa de dinero que hallaron en el baño de su oficina. Miceli no supo explicar el origen de los fondos y se contradijo en varias oportunidades cuando intentó hacerlo, motivo que no convenció a los magistrados de su inocencia. El resultado: una condena de 4 años de prisión y 8 años de inhabilitación para ejercer cargos públicos. Como suele suceder, los abogados de Miceli ya anunciaron que apelarán el fallo ante la Cámara de Casación, y como la sentencia no quedó firme, la ex funcionaria seguirá en libertad hasta que ello suceda. No obstante, es un paso alentador en medio de tantas historias de traiciones y sospechas. 

Pero hay más: Todavía nadie puede (o quiere) explicar con argumentos sólidos por qué el líder de los Camioneros, Hugo Moyano, rompió su alianza con CFK. Ambos parecían ser funcionales al mismo proyecto, y de un día para otro lo vemos a Moyano compartiendo la mesa con Mauricio Macri. Definitivamente, la política, la mala política, es el arte de lo posible. Si no pregúntenle a Menem, que sigue como una momia petrificada ocupando una banca en el Senado para ampararse en los fueros y zafar de las causas penales de pesan en su contra. ¿Algún día aprenderemos a no ser tan ingenuos cuando tengamos que ir a votar? Punto Final.

Barco a la deriva

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