24 de febrero de 2026

La quita de derechos amenaza con convertirse en una avalancha con final anunciado

 

Martes por la tarde en la ciudad. Como ya hay una mayor cantidad de noticias por cubrir, volver al ruedo me permitió mantenerme ocupado y eso hizo que postergara determinadas cosas, pero se dio así porque a esta edad, la prioridad número uno es dedicarse al trabajo, sobre todo cuando uno tiene un emprendimiento que debe marcar la diferencia en un contexto donde hay mucha competencia. Lobos cuenta con varios medios de comunicación, y desde que empecé con esto me propuse hacer mi juego sin perjudicar a nadie. Soy consciente de lo que puedo dar a nivel profesional porque llevo más de dos décadas haciendo el mismo laburo. Como viene la mano, creo que seguirá siendo así hasta el día que me jubile. De más está decir que no pienso todo el tiempo en eso, pero no puedo evitar que me embargue cierta desazón viendo los magros haberes que históricamente perciben nuestros jubilados y pensionados. Todo lo que puedo hacer es seguir pagando impuestos, que a pesar de ser excesivos, son necesarios para mantener el sistema de salud pública. Digo esto porque, si bien tengo una obra social, su cobertura es ínfima. Razón por la cual, últimamente, estoy yendo al Hospital, presento el carnet, y de esa manera puedo contribuir a que el nosocomio reciba los fondos que mi mutual se niega a desembolsar. Por supuesto, hay que armarse de paciencia luego de haber solicitado un turno. Sin ir más lejos, ayer me perdí toda la mañana para realizar una consulta médica. Estuve tres horas que me atendieran pese a haber reservado un turno previamente, pero lo que puedo destacar es la buena atención que recibí del médico. Con una claridad de conceptos que debería ser imitada por más de uno, me explicó lo que me estaba pasando y me indicó lo que debía hacer para mejorar mi salud. Siempre es bueno tener una consulta presencial antes que apelar a recursos berreta como autodiagnosticarse por Internet. Cualquiera puede googlear aquella enfermedad que supone que tiene y ver la medicación y el tratamiento, sin embargo, me parece que no está bueno hacerlo, porque se parte de una presunción errónea. Un factor clave es reducir los factores de riesgo, como el tabaquismo, el consumo de alcohol, el sedentarismo, o cualquier otro que ustedes decidan agregar. Hoy por hoy, se sabe que la actividad física representa un beneficio sustancial para reducir la prevalencia de cualquier patología. Muchas veces no tengo el menor entusiasmo por ir a caminar durante una hora al Parque, pero es algo que no se puede delegar ni tramitar ante un tercero. Por ese motivo, me obligo a ir, sin dejar margen para la duda. No miro el reloj ni la pantalla del celular hasta que regreso a mi casa. Todo lo que sé es que debo estar caminando como mínimo una hora, lo demás puede variar. Mientras tanto, estoy viendo si puedo hacer algún curso de los que se dictan en el Centro de Formación Profesional. Por lo que pude ver, no hay tanta variedad como en los años anteriores. De hecho, la oferta disponible para este 2026 es bastante reducida. Sea como fuere, yo no me voy a inscribir al voleo, ya que la mayoría de los cursos duran todo el año y no me parece una buena idea estar yendo a un aula varios meses si es algo que ni siquiera me interesa.

 

Como mencioné en una nota anterior, empecé a hacer Yoga, sigo entrenando en el gimnasio, y no lo hago con la intención de demostrar nada, sino que lo hago por mí. Mientras yo me sienta bien, la percepción que tengan los demás es totalmente irrelevante. No conduce a nada estar pendientes de la mirada del otro. Lo más necesario en estos tiempos que corren es tener la capacidad de mantener un equilibrio. Recibimos un bombardeo constante de fake news, reels de Instagram, flashes de programas televisivos, y como una forma de ir decantando lo que realmente vale la pena, debemos filtrar y pasar por un tamiz esa avalancha de información superflua y estéril. Esto no significa ser ajenos a todo lo que sucede, sino otorgarle prioridad a lo que impacta en nuestra vida cotidiana. Posiblemente, lo más fácil sería no preocuparse por nada, pero no es así como funciona. Todos los días dedico unos minutos a leer los principales portales de noticias, y no lo hago sólo porque me dedique al periodismo, sino porque no puedo vivir en un frasco: los cambios se producen a un ritmo más vertiginoso y acelerado que hace 30 años. De un día para otro pueden cambiar completamente las reglas de juego. Hay normas, leyes, decretos, que se vuelven obsoletos rápidamente. Eso es consecuencia de la cirugía mayor sin anestesia que están implementando los libertarios que están en el poder. En el común de los casos, es evidente que no miden el impacto que provoca dar de baja una determinada legislación, ya que afecta a millones de personas. Lo cierto es que, hoy por hoy, el kirchnerismo no tiene ninguna chance de volver a ser Gobierno, y dentro de las pocas opciones que le quedan, está el colapso de este experimento que conduce Milei y los suyos. No hay razones para suponer que ese escenario caótico esté cerca de concretarse, pero también es cierto que la sociedad ya no tiene la tolerancia de antes para que un grupúsculo de iluminados siga manejando todo a ensayo y error. Si no aprenden a buscar consensos, consolidar la gobernabilidad se tornará un escollo insalvable por la falta de apego que tienen al arte de la negociación. Seguramente, en las próximas semanas habrá novedades en ese sentido, sobre todo cuando haga falta conseguir en el Congreso los votos necesarios para avanzar en esta progresiva quita de derechos adquiridos. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

18 de febrero de 2026

Siempre es difícil volver a casa

 

Mitad de semana en la ciudad. Tal como estaba previsto, este mediodía visitó Lobos nuevamente el Gobernador Kicillof. A título personal, significó un desafío especial. La vez anterior, que fue en mayo del año pasado, no quedé conforme con la cobertura fotográfica que pude obtener, y por ese motivo, no iba a dejar pasar la oportunidad de redoblar la apuesta. Honestamente, pensé que el mandatario iba a llegar con alguna demora, pero por suerte fue bastante puntual, considerando lo que uno puede esperar de este tipo de eventos oficiales.

 

Saqué muchas fotos, aunque sé que mi modesto celular está lejos de brindar la calidad de imágenes que pretendo. Bueno, es lo que hay y lo que tengo a disposición por ahora, de manera que traté de ubicarme en todos los ángulos posibles, sorteando los consabidos obstáculos que representan los patovicas de seguridad que parecen no comprender que los medios de prensa locales estábamos laburando. Está claro que ninguno de nosotros hubiera permanecido al rayo del sol en el momento más caluroso del día por amor al arte, todos los que estábamos parapetados detrás del vallado (o como quiera que se llame), lo hacíamos con la intención de conseguir la mejor cobertura. Como mencioné antes, no fue fácil acceder un lugar apropiado, había gente que ni siquiera se dedica al periodismo y que tenía como única función estorbar sistemáticamente a quienes hacíamos malabares para seguir los pasos del Gobernador y sus funcionarios. De más está decir que uno no espera un trato privilegiado, todo lo que hace falta es delimitar un sector para poder trabajar más tranquilos y presenciar el desarrollo del acto. Si yo hubiera permanecido en el mismo lugar de principio a fin, el resultado no hubiera sido el que yo buscaba, porque de nada sirve quedarse estático. 


Cada uno de los que estábamos sudando la gota gorda en este bochornoso miércoles de febrero sabíamos que era necesario llegar a casa con una nota lista para publicar y subir a las redes, de lo contrario, cualquier esfuerzo hubiera sido en vano. El acto fue en el patio del Museo de Perón, que no es un espacio muy amplio, y tampoco abunda la sombra, así que todo lo que podíamos hacer era esquivar a los que nos querían marcar la cancha sin que nadie se los pidiera. Es comprensible que una autoridad política de alto rango tenga personal de seguridad, pero si vos vas a restringir el laburo del periodismo, me parece que te estás equivocando. Si tuviéramos a disposición un micrófono que dijera TN o C5N, estoy seguro de que todo hubiera sido diferente. En cambio, si pertenecés a un medio del Interior, no es frecuente ser tenido en cuenta por parte de la gente de ceremonial, protocolo, prensa, o lo que fuere. Por supuesto, mientras estaba en el patio no me puse a hacer conjeturas, soy consciente de que mi único compromiso es con los lectores, y tengo que conseguir el material como sea. Es evidente que esos muchachos que oficiaban de filtro no pregonaban la empatía ni el trato cordial. No soy cholulo, por lo tanto, no me interesa sacarme selfies con el Gobernador, si eso es lo que les preocupa. Estoy allí porque me interesa cubrir lo que vaya a decir o retratar algún momento con mi cámara. Así ha sido siempre, más allá de los nombres. Por otra parte, en los días previos, no hubo una acreditación, tampoco nadie que entregara credenciales. Cuando Scioli era Gobernador pasaba lo mismo, en ese momento quizás había menos medios en Lobos, no recuerdo bien, pero como yo era mucho más joven, podía clavarme dos o tres horas en pleno invierno o en pleno verano que no me importaba. Ahora es diferente. Seguiré esforzándome hasta que me jubile, pero si puedo evitar la amansadora, desde luego que lo voy a hacer. Es curioso lo que hacen los fotógrafos oficiales, porque nunca nadie sabe adónde van a parar esas fotos, lo que es seguro es que si les pedís que te envíen alguna de ellas por mail o por WhatsApp, no te dan bola. No hay una actitud solidaria hacia los periodistas de pueblo. En lo que a mí respecta, puedo afirmar que cierro la jornada con la satisfacción del deber cumplido, lo cual no es poco decir. Nos estamos viendo mañana, en esta semana corta que recién se despierta de la modorra tras los feriados por carnaval. Seguiremos en contacto. Punto final.

16 de febrero de 2026

En el momento de la verdad, ser creíbles es el mayor capital que podemos tener

 

Aunque falta más de un mes, me da la impresión de que el verano, como período vacacional que conocemos, va diciendo adiós. Los días se han acortado notablemente, por lo cual amanece más tarde y anochece más temprano. Casi todos los que optaron por tomarse un descanso ya emprendieron el regreso. La feria judicial llegó a su fin. Las familias comienzan a frecuentar las librerías para comprar los útiles escolares antes de que se produzca una nueva remarcación en los precios. Ya estamos transitando los feriados de carnaval, unos días no laborables que en rigor de verdad generan bastante rechazo, mucho más de lo que se supone, y que bien podrían ser eliminados del almanaque. Está visto que en febrero no hay un repunte significativo del turismo, dado que en el contexto actual, una familia debe afrontar otros gastos prioritarios. La composición demográfica del país ha experimentado unos cambios rotundos desde la pandemia a esta parte. La mayoría de esos nuevos paradigmas están relacionados al descenso de la tasa de natalidad y al crecimiento de la expectativa de vida. Ambos fenómenos implican la necesidad de crear una serie de dispositivos para los cuales nuestra sociedad aún no está preparada. La consecuencia más notoria es la baja en la matrícula de los jardines de infantes, ya que, al nacer menos niños, hay mucha capacidad ociosa en las aulas, que hace varias décadas estaban repletas de alumnos y con inscripciones en lista de espera. En la actualidad, conseguir una vacante para un menor es relativamente fácil. La interrupción legal del embarazo, sumada a los métodos anticonceptivos y la caída en los ingresos de una pareja, hacen que la natalidad haya dejado de ser una opción natural y comience a tener una mayor planificación. Visto de este modo, no parece estar mal, porque concebir un hijo trae consigo responsabilidades y obligaciones de sus padres, que antes no se tenían en cuenta o no eran asumidas desde un enfoque integral. Si los dos cónyuges trabajan en empleos a tiempo completo, no es extraño que prefieran concentrar sus esfuerzos en sus emprendimientos laborales para postergar la crianza de un niño. Por otra parte, no es extraño ver a adultos mayores que gozan de buena salud y que han superado los 80 años. El sistema previsional también se verá afectado, porque los que aportan son cada vez menos para cubrir los haberes de los jubilados. En medio de todas estas variables, aparece la reforma laboral que propone el Gobierno, y que seguramente será aprobada en el Congreso con mínimas modificaciones. Todos sabemos que a lo largo de la historia reciente hubo varios intentos de modificar la Ley, pero que finalmente no prosperaron. Lo que estamos viendo ahora es que ni la oposición ni los sindicatos han logrado interpretar el sentir de una sociedad que ya no cree en caudillos ni en liderazgos mesiánicos. Hay razones para oponerse a esta reforma, por supuesto, pero lo que pasa es que los sectores que lideran esa resistencia han perdido representatividad en los últimos años. Es un momento en el que emergen nuevos liderazgos. Milei tiene aspectos frívolos y nefastos, pero su vocación disruptiva puede ser un punto a favor que lo conduzca a ser reelecto en 2027. De hecho, aunque todavía falta bastante para llegar a esa instancia, yo estoy casi convencido de que gobernará por otro período. No estoy diciendo que yo desee que sea así, simplemente estoy trazando un pronóstico. Desde que asumió el poder, sus intereses han estado centrados en favorecer a los grandes terratenientes, al empresariado, y en alinearse a los Estados Unidos.


Casualmente, el próximo miércoles tendremos una nueva visita del Gobernador Kicillof: No será para hacer ningún anuncio relevante, sino para reinaugurar el Museo de Perón. Un Museo que permaneció cerrado por muchísimo tiempo (casi dos años), y que para los vecinos de Lobos no significa un espacio de gran relevancia. Más allá de la pertenencia política de cada uno, las obras de remodelación tuvieron varias interrupciones desde su inicio, y lo que cualquier bonaerense se puede preguntar es cuál será la suerte del Gobernador si decide ser candidato a presidente. Yo antes consideraba que era una figura importante dentro del arco político, pero la verdad es que hoy por hoy me parece que su prédica se ha ido diluyendo. Lo que no comparto es el nivel de gasto público que tiene la Provincia, y que se sustenta con un desmesurado aumento en los impuestos. Para mantener el Estado elefantiásico que muchos referentes sueñan con replicar, el gran ente recaudador sigue siendo Arba, un organismo fiscal cuya única función es hacer caja con el bolsillo de los contribuyentes. En fin, lo que podemos afirmar es que Kicillof ha dado un paso importante al ser elegido presidente del PJ bonaerense. Se trata de un cargo que le otorga mayor proyección y visibilidad entre los caudillos y caciques de la provincia. Para ser un buen candidato el año próximo, es fundamental que pueda cambiar su discurso para seducir no sólo a los peronistas ortodoxos, sino también al electorado independiente. Sea como fuere, yo estoy lejos de pensar que sea un "comunista" o un "soviético", como lo tildan los libertarios. Veremos qué sucede el miércoles. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

10 de febrero de 2026

El gusto no se discute, el talento tampoco

 

Me gustaría pensar que lo que me queda por conseguir en el futuro no es una continuidad de lo ya recorrido, sino que representa experiencias nuevas que merecen ser vividas. Cuando miro hacia atrás, ya no me detengo a pensar si he dejado pasar momentos u oportunidades. Probablemente sea así, pero ese ejercicio revisionista no tiene mucho sentido en lo cotidiano. El pasado siempre estará sujeto a una autocrítica, a veces injusta o despiadada. Por eso, lo único que puede mitigar el impacto es tener la convicción o la tranquilidad de haber hecho todo lo posible. Creo que el escenario actual nos posiciona en un modo diferente. Los cambios que se han producido en esta era de la IA y del algoritmo requieren de personas dispuestas a emprender un sendero que tenga como fin último la capacidad y el compromiso. Por eso, cuando se habla tanto de “soltar”, yo lo entiendo como una forma de seguir viviendo sin ningún lastre. Siempre vamos a encontrar personas que –en apariencia- están mejor posicionadas que nosotros. Y cabe subrayar que eso es sólo en apariencia, porque son muy pocos los que están conformes de toda esa hoja de ruta que debieron seguir para llegar a un determinado objetivo. En el verano, por lo general, disponemos de más tiempo para pensar en nosotros mismos. Están quienes se habrán tomado vacaciones para disfrutar de un descanso que les permita recargar pilas y hacer frente nuevamente a la rutina. Parece que fuera ayer, pero ya pasó más de un mes desde que comenzó el año y lo que yo veo es que esa motivación se va diluyendo si no somos capaces de sostenerla en el día a día.


Desde hace unos meses, me propuse dosificar la queja. Tengo razones para que me embargue la insatisfacción, pero comprendí que todo lo que me generara molestia o incomodidad debía canalizarse en un espacio adecuado, como puede ser la terapia. Si me guío solamente por lo que he escrito en este espacio, quienes hayan leído mis notas podrán comprobar que traté de ampliar el enfoque, lo cual es muy útil si queremos evitar ser reiterativos. Luego de haber dejado pasar mucho tiempo, retomé el hábito de la lectura, y creo que es una buena manera de incorporar nuevos recursos al momento de escribir. Todavía conservo los manuscritos de lo que iba a ser mi próximo libro. Son todos cuentos escritos en 2024, y desde esa fecha no los he vuelto a tocar, aunque es lógico suponer que ameriten una revisión. Sea como fuere, en esta ocasión buscaré conseguir sponsors o instituciones que me den una mano para solventar la publicación. La realidad es que, hoy por hoy, no cualquiera puede comprar un libro, pero si logro obtener un subsidio o algo parecido, se puede reducir el precio de venta al público de cada ejemplar para hacerlo más accesible. Pero creo que va más allá de darse un gusto personal. Lo que pueda escribir tiene que superar a los relatos de mi primer libro, de lo contrario prefiero seguir puliendo el material hasta que esté en condiciones de afirmar que es de mayor valía. Por esa razón es bueno que alguien haya leído esos cuentos antes de decidirme a dar el próximo paso.

 

Lobos tiene buenos escritores, de eso no tengo dudas, y qué mejor que recibir una devolución de alguno de ellos que sea honesta y sincera. Digo esto porque si uno ya tiene todo listo y se dispone a hace una presentación, es lógico que en ese evento no haya críticas muy rotundas o categóricas. Nadie se pondría en un lugar que genere incomodidad hacia aquel que está con toda la ilusión por dar a conocer un nuevo libro. Yo no voy a hacer nombres, por supuesto, pero debo decir que me ha tocado cubrir muchas presentaciones desde que me dedico al periodismo, y más de una vez he pensado que el libro en cuestión no merecía un elogio contundente, quizás había algunas ideas interesantes, pero le faltaba el vuelo literario que hiciera de esa lectura una experiencia perdurable. En ese sentido, es bueno subrayar que yo nunca discuto el gusto de cada uno: Si todos tuviéramos las mismas preferencias, no habría mercado para el resto de las expresiones artísticas. Sigo creyendo que la escritura es un excelente cable a tierra, pero si el autor busca trascender dentro del universo de los lectores, debe dejar de lado ese abordaje terapéutico y egocentrista para hurgar un poco más profundo. Lo mismo pasa con la música, con el cine, con las artes plásticas. Es necesario emprender una búsqueda que tenga como finalidad afianzarse dentro de un estilo. Es un error frecuente pensar que los grandes escritores se regodean en su talento o capacidad innata. En el común de los casos, destinan varias horas al día a ir tramando su literatura, porque lo consideran un trabajo como cualquier otro. Desde luego que un escritor aficionado está lejos de considerar a la literatura como un empleo excluyente, pero lo principal es evitar la repetición, los lugares comunes, la obviedad, y la adjetivación innecesaria. Así que en eso estamos. Si logro avanzar, dentro de algunos meses quizás tenga novedades, por el momento es un trabajo en proceso. Vamos a ver si este verano puede marcar el comienzo de una etapa donde todos nos pongamos las pilas para darle vida a nuestros sueños. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

 

 

4 de febrero de 2026

¿Por qué es útil tener una rutina?

 

Luego de varios días de un calor agobiante, el clima parece habernos dado un respiro. No hemos tenido una lluvia abundante, aunque los escasos milímetros que cayeron ayer fueron suficientes para conseguir el ansiado descenso de las temperaturas. Hoy no fui a caminar al Parque, pero estimo que si no hay mucho barro, para mañana reanudaré la actividad. Mientras tanto, hay que seguir adelante con el laburo, tratando de brindar a los lectores todas las noticias de actualidad que marquen la diferencia. Pensándolo bien, mi fuerte nunca ha sido la primicia, sino las columnas en las cuales he volcado un análisis más profundo sin dejar de lado la opinión. Lo ideal es tener presencia en todos los frentes, porque uno nunca sabe qué tipo de noticias busca cada persona que ingresa al portal web. Los policiales, por lo general, tienen bastante audiencia, aunque no es excluyente de las demás categorías. El principal desafío pasa por ofrecer un contenido de calidad, que privilegie tanto la inmediatez como el seguimiento de los hechos, según del tema que se trate, pero sin descuidar a aquel público que busca la noticia sin conocer sus antecedentes. 


Estoy tomando clases de Yoga, algo nuevo no sólo para mí, sino para aquellos que suelen leer mis publicaciones en este espacio. Una amiga me invitó a sumarme a un grupo, y acepté porque consideré que no tenía nada que perder. Cuando me hacen una propuesta que no me convence, puedo buscar alguna excusa para no ir, pero no quería apelar a un recurso berreta para decir que no. En fin, la cuestión es que ya hace dos clases que voy, y si bien no tengo la agilidad que quisiera para hacer todas las posturas, creo que debía darme la oportunidad de intentarlo. Debo incorporar más entrenamiento para que mi cuerpo no parezca un adoquín.


Todo lo que puedo decir es que se trata de una buena manera de conectar con ese bienestar que nos hace tanta falta a todos, y que es consecuencia de vivir el día a día cargados de estrés, por no mencionar las malas decisiones que no priorizan nuestro propio equilibrio. Si uno le da una continuidad a cualquier actividad que desee emprender, al cabo de un tiempo podrá llegar a una conclusión, y en base a ello, resolver si conviene seguir adelante o no. Más allá de que sea necesario un tiempo para determinarlo, durante ese proceso está bueno disfrutar del contacto con uno mismo a través de la meditación. Cuando salís de una clase, te das cuenta de lo contaminados que estamos todos, absorbiendo la toxicidad de la televisión o de la música berreta que encabeza las listas de reproducciones, pero que no tiene el menor vuelo artístico en plena era de la IA. En una sociedad que privilegia y valora el talento, no es posible que Bad Bunny gane un Grammy a Mejor Álbum del Año. Lo que pasa es que el entretenimiento no persigue como objetivo la trascendencia, sino la superficialidad. Por un lado, es aceptable contar diariamente con una cuota de distensión y escapismo, pero lo más recomendable es que ello no nos lleve a resignar la búsqueda de bienestar.


Seguramente, cada uno de los que integramos el grupo habrá tenido un acercamiento distinto hacia el Yoga. Cuando estás abrumado por preocupaciones cotidianas, siempre es bueno encontrar un cable a tierra. Algunos lo podrán conseguir cultivando un hobby, haciendo ejercicio físico, o leyendo un libro. Pero es importante entender que, para obtener resultados confiables, no alcanzan con una o dos clases. Otro factor a tener en cuenta es saber qué nos sucede cuando dejamos pasar un tiempo sin mantener una regularidad. Por ejemplo, hasta hace unos años tenía bastante fluidez para hablar en inglés o interpretar un texto, dediqué muchos años a estudiar el idioma. Las cosas de la vida hicieron que todo quedara en stand by, y la falta de práctica hace que actualmente me cueste bastante entender una película o algunas canciones. El cerebro es como un atleta que se prepara para una competencia, hay que ejercitarlo constantemente. Por ese motivo, lo que yo hago cada vez que decido incursionar en algo nuevo, es obligarme a ir, porque descubrí que es lo único que a mí me funciona para ser constante. La única obligación real que tengo es el trabajo, pero cuando finaliza la jornada laboral, uno no puede quedar en punto muerto. Quizás lo ideal sea establecer horarios precisos para conferirle otro sentido a la rutina. Para concluir: Yo no sé aún cuánto tiempo voy a destinar al yoga, pero sí tengo en claro que es un hábito saludable, por lo cual la respuesta podría ser que lo seguiré sosteniendo mientras pueda obtener un saldo positivo. Todo lo que nos permita desenchufarnos y tener un registro pleno de nuestra conciencia es bienvenido. Pensá que a nadie le interesa escuchar tus problemas, y que si logramos construir relaciones con vínculos sanos, buena parte del trabajo para mejorar nuestra calidad de vida ya está hecho. Nos estamos viendo pronto, en lo que resta de este febrero ciclotímico e inestable. Punto final.

2 de febrero de 2026

El final es en donde partí

 

Quizás en el pasado, hice cosas de las cuales no estoy orgulloso, o que siento que no me representan hoy. Por ese motivo, creo que mirar hacia atrás sólo es válido si nos permite no repetir conductas equivocadas. Desde luego, esa mirada también está atravesada por recuerdos, sensaciones, anécdotas, que hoy guardan un lugar destacado en nuestra memoria. Personas que ya no están porque se nos adelantaron en el camino. El aroma de la cocina de la abuela. Aquellos años que compartimos en el aula de la escuela. El primer amor. El primer trabajo. El primer sueldo. Por lo general, la primera vez que hacemos algo tiene un impacto significativo en lo que vendrá después. Pero fuera de esos casos que mencioné a modo de ejemplo, yo no sé si quisiera volver a recuperar esos momentos. La nostalgia cobra una dimensión desmedida si dejamos que aparezca la melancolía, o la tristeza que nos embarga al encontrarnos con las manos vacías, sin la presencia de esos seres queridos que nos ayudaron a recorrer un sendero que, de no haber sido por ellos, hubiera sido mucho más difícil de afrontar. Nos sucede con frecuencia que idealizamos el pasado, y por eso quisiéramos volver, pero lo cierto es que, desde un punto de vista objetivo, estuvo muy lejos de ser un lecho de rosas. Cuando me detengo a analizar cómo pensaba antes, esas expectativas arrojaron como resultado lo que fui construyendo a lo largo del tiempo. Creo que cualquiera de nosotros tiene ese sabor agridulce al efectuar un contraste entre el ayer y el hoy. Pero yo entendí desde hace bastante que mi momento es ahora.


En los primeros días de enero traté de romper con esa falsa y estéril añoranza para focalizarme en todo aquello que yo puedo corregir y modificar en el corto plazo. En realidad, decidí tomar la iniciativa y pasar a la acción en lugar de esperar que los acontecimientos vayan decantando solos. Como tengo algunos problemas de salud, sé que la responsabilidad de cuidarme es únicamente mía. Para toda persona adulta se trata de un ejercicio indelegable, y en ese sentido, se me ocurre pensar que el error está en recurrir a soluciones cortoplacistas que sólo nos brindan una satisfacción breve y transitoria.


Todos sabemos que en la vida nos toca atravesar duelos, que están ligados a una situación de pérdida. Sin embargo, en muchos casos, es necesario resignar algo para poder seguir adelante con un equipaje más liviano, sin ningún lastre ni condicionamiento. Por lo que yo recuerdo, hace 20 o 30 años no se le daba importancia a la salud mental, los pacientes que ya habían recibido un diagnóstico debían tomar una determinada medicación para paliar su enfermedad y no recibían una mirada empática de la sociedad. Ahora eso ha cambiado, afortunadamente, porque muchas figuras del deporte o del espectáculo que tienen una enorme presencia en los medios, han hablado abiertamente de las dificultades que han tenido que sortear. Ser una persona pública ha sido siempre un estigma para muchos que se han encontrado repentinamente con la fama. Más de eso no puedo conjeturar, es una situación que me excede, pero sí es cierto que podemos lograr un mayor grado de visibilización de estas problemáticas cuando alguien logra trascender y aprovecha esa popularidad para expresarse sin tapujos. Por esa razón, en los albores del Siglo XXI, dejamos atrás ese enfoque prejuicioso y sectario que predominaba en la agenda mediática, y que yo nunca avalé dentro de la profesión. 


No todo tiempo pasado fue mejor: En los años ’90, había mucha discriminación hacia los homosexuales, el rol de la mujer no era valorado, el consumo de estupefacientes había crecido exponencialmente y los adictos no tenían espacios terapéuticos para ser escuchados y poder lidiar con sus adicciones. Las personas con discapacidad no tenían ninguna posibilidad de inclusión, porque aún no se había tomado conciencia de las capacidades diferentes que posee cada individuo. Vale decir que avanzamos muchísimo, por supuesto que aún queda un largo camino por recorrer, pero yo creo que esto no es socialismo ni agenda Woke como suele proclamar Milei en los foros internacionales, es un cambio que llegó para quedarse, y las minorías que se ganaron un lugar luego de varios años de lucha ya no podrán ser silenciadas. 


Si tenemos una mirada amplia y honesta, con esos antecedentes nos sobran los argumentos para que esa vuelta a un pasado supuestamente perfecto empiece a mostrar fisuras, ya que no era más que una cáscara bajo la cual los derechos humanos eran sistemáticamente vulnerados. Y quienes perpetraban ese ninguneo no eran otros que aquellos que se jactaban de su “normalidad”, un concepto que ya nadie se atrevería a esgrimir en la actualidad. El hecho de que un comportamiento sea adoptado por la mayoría no significa que se trate de algo normal o que merezca ser replicado por el resto.


En 2026, lo que podemos decir es que todo lo nos quede por delante debe ser vivido desde una perspectiva de gratitud. En la medida que aprendamos a cultivar la aceptación y a no romperle la paciencia a los demás por lo que consideramos urgente, vamos a lograr ese ansiado reencuentro con nosotros mismos. La gente no tiene tiempo para escuchar problemas ajenos, está muy ocupada con sus propias demandas o carencias, y ser conscientes de ello nos posiciona en otro lugar. Todos los días veo personas que, aunque no me lo digan, no la están pasando nada bien. No obstante, ese padecimiento silencioso en algún momento mutará en una superación, porque nadie elige el sufrimiento o el hastío, y así como parece ser un estado mental dominante, en determinado momento llega a su fin. Ser parte de ese proceso es necesario para entender todo lo demás, y cada cual lo vive a su manera. Si tenemos la capacidad de respetar y entender los tiempos que son propios de cada individuo sin levantar el dedo acusador, estaremos contribuyendo a no juzgar a nadie por su situación. Y, sin duda, los libros de autoayuda no aportan sabiduría ni conocimiento cuando las papas queman. El arte de vivir, tal como las culturas orientales lo definen, nos lleva toda una vida dedicada al autoconocimiento. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  


La quita de derechos amenaza con convertirse en una avalancha con final anunciado

  Martes por la tarde en la ciudad. Como ya hay una mayor cantidad de noticias por cubrir, volver al ruedo me permitió mantenerme ocupado y ...