Sábado por la noche en la ciudad. En esta Semana Santa que estamos transitando, las calles de Lobos lucieron desiertas. Sin embargo, muchos comercios abrieron sus puertas porque no se pueden dar el "lujo" de estar dos días sin vender. Me he vuelto reiterativo con toda esta cuestión de la conflictividad social, pero como es lo que uno palpa a diario, no puede permanecer ajeno.
Llegan noticias de que los yanquis bombardean Siria, los rusos para no ser menos muestran su arsenal, al igual que Corea del Norte. Durante los años de la Guerra Fría, al menos, era sólo eso: un recelo mutuo entre dos potencias, con espionaje, y una gran escalada de armamento nuclear. Ahora, bombardean una ciudad, con edificios antiquísimos destruidos, miles de muertos, en un país que supuestamente es una amenaza para la seguridad nacional, a decir de los yanquis. Justo ellos se sienten amenazados, que están armados hasta los dientes y que le vendieron a la comunidad internacional la mentira de que había armas químicas en Irak. Ya no se habla más de Irak, ni de Bosnia, ni de otros sitios tan remotos que escapan a nuestra comprensión y a la capacidad de discernir el horror de la guerra. El espanto de la muerte, que se consuma en nombre de la libertad y la democracia. Pero a no engañarse, que si no era Trump el que cometía estos genocidios, hubiera sido cualquier Presidente que asumiera en EE. UU. Y son tan forros e hipócritas que después hacen colectas o eventos benéficos por la hambruna en Africa. Como se puede advertir, el neo-populismo llegó para quedarse, y de la peor manera: anotarse un "triunfo" en la defensa de las fronteras tiene más rédito para la gilada que el sistema de salud de Estados Unidos (Medicare), que es un desastre. Nuestros hospitales estarán arruinados, pero al menos hay un mínimo grado de compromiso por la salud pública. Punto final.
Blog de Lobos, ARG, desde hace 20 años en la Web.
15 de abril de 2017
13 de abril de 2017
Hacer la guerra detrás de un monitor
Luego de un prolongado paréntesis, volví a tener tiempo (y ganas) de escribir, de intentar esbozar una idea sobre lo que nos pasa. Vivimos en una sociedad cada vez más intolerante y ofuscada consigo misma. Es decir: ni nosotros mismos nos soportamos. La escalada de violencia no se detiene, y muchos prefieren agredir detrás de un monitor que mantener una discusión un poco más sensata en forma personal. Honestamente, me parecen unos cobardes y unos forros.
Hoy por hoy, cualquier opinión política que publiques en Facebook da lugar para que te puteen, te insulten, o se haga una cadena interminable de comentarios a favor y en contra. A favor y en contra de los docentes. A favor y en contra del Gobierno. A favor y en contra de cualquier cosa que te puedas imaginar. El juego es contradecir al otro, generarle irritación, provocar, siempre con escasos argumentos. Estamos peor que en los años del kirchnerismo, cuando la división o la grieta se daba entre quienes leían Clarín y quiénes no. Los que fogoneaban la Ley de Medios y los que se oponían. El conflicto con el campo en 2008. Pues bien, todo eso parece un cuento de hadas comparado con lo que estamos viviendo.
Antes, la gente se sentaba en un bar con un grupo de amigos, tomaba un café, discutían de política, y así pasaban las horas, comentando las noticias de los diarios o simplemente el pulso de la actualidad. Después cada uno de iba a su casa y listo, está claro que no iban a arreglar el mundo. Pero al menos, había la posibilidad de disentir, cuestionar, indagar. Estoy hablando de hace por lo menos 30 años atrás. Hoy todo eso no existe. De hecho, yo casi no uso las redes, salvo para subir alguna foto o para promocionar mis publicaciones. Es el "todos contra todos".
Antes, la gente se sentaba en un bar con un grupo de amigos, tomaba un café, discutían de política, y así pasaban las horas, comentando las noticias de los diarios o simplemente el pulso de la actualidad. Después cada uno de iba a su casa y listo, está claro que no iban a arreglar el mundo. Pero al menos, había la posibilidad de disentir, cuestionar, indagar. Estoy hablando de hace por lo menos 30 años atrás. Hoy todo eso no existe. De hecho, yo casi no uso las redes, salvo para subir alguna foto o para promocionar mis publicaciones. Es el "todos contra todos".
El sentido común indica que uno ya tiene bastantes problemas en el plano personal como para perder tiempo respondiendo comentarios estúpidos. No acepto ni tolero la agresión, no se puede justificar de ningún modo, de lo contrario entraríamos en una "cyber guerra" de nunca acabar. Yo tengo mis convicciones firmes, y nunca claudiqué en ello. Seguramente quien está del otro lado también las tendrá.
Es inaceptable el enfrentamiento, y más aún ese modo encubierto de agredir publicando cartelitos o "memes". Somos gente grande, déjense de joder, no malgasten la vida perdiendo el tiempo en una red social, ¿no es mucho mejor acaso tomar unos mates bien cebados escuchando radio? ¿Compartir una cerveza y una picada? O lo que sea, pero que nos haga sentir más humanos y menos bestias. Punto final.
9 de abril de 2017
Domingo de diluvio
Con los años, casi forzosamente, he aprendido a ser más tolerante, a dejar pasar ciertas cosas que antes me indignaban muchísimo. No es que claudiqué en mis principios, sino que comprendí que era lo mejor para mí mismo no renegar inútilmente con gente que no entra en razones o que no vale la pena. En esta profesión estás muy expuesto, asumís la responsabilidad de informar, y si un funcionario no te contesta una pregunta o lo hace en forma irrespetuosa, no queda otra que aceptarlo. Siempre estuve en desacuerdo con quienes detentan un cargo y se vuelven autoritarios. Siempre habrá alguna excepción, pero debo decir que todos los gobiernos que pasaron, incluido el actual, me han decepcionado. Para vivir acá tenés que acostumbrarte a los altibajos: puede haber dos o tres años buenos, pero nunca sabés con qué te vas a encontrar.
Uno trata, dentro de lo posible, que no lo tomen por estúpido o por boludo, pero creo que lo que más duele es la traición. Sentirse defraudado por la persona en que supiste confiar, o ver cómo se lleva los laureles a costa de esfuerzo ajeno. Aprender a confiar, y consecuentemente a desconfiar, también es un proceso. Hay muchos lobos disfrazados de corderos.
Creo que, lo que verdaderamente reconforta, es sentir que hiciste bien tu laburo, y que los demás lo perciben. Hay quienes consideran que hacer periodismo en un pueblo chico carece de valor, cuando para mí es todo lo contrario. El mismo tipo al que criticaste en una nota te lo cruzás todos los días por la calle. Hay que bancársela. Y por sobre todas las cosas, ser creativo. La creatividad, aunque no la apliques al ámbito profesional, es buenísimo para salir de la chatura, de lo establecido, de lo ya conocido. Cuando decimos que alguien "se las rebusca", no está ni más ni menos que siendo creativo, y eso es lo que tiene verdadero valor. Punto final.
Uno trata, dentro de lo posible, que no lo tomen por estúpido o por boludo, pero creo que lo que más duele es la traición. Sentirse defraudado por la persona en que supiste confiar, o ver cómo se lleva los laureles a costa de esfuerzo ajeno. Aprender a confiar, y consecuentemente a desconfiar, también es un proceso. Hay muchos lobos disfrazados de corderos.
Creo que, lo que verdaderamente reconforta, es sentir que hiciste bien tu laburo, y que los demás lo perciben. Hay quienes consideran que hacer periodismo en un pueblo chico carece de valor, cuando para mí es todo lo contrario. El mismo tipo al que criticaste en una nota te lo cruzás todos los días por la calle. Hay que bancársela. Y por sobre todas las cosas, ser creativo. La creatividad, aunque no la apliques al ámbito profesional, es buenísimo para salir de la chatura, de lo establecido, de lo ya conocido. Cuando decimos que alguien "se las rebusca", no está ni más ni menos que siendo creativo, y eso es lo que tiene verdadero valor. Punto final.
5 de abril de 2017
15 años de periodismo
Hace ya 15 años que me dedico a esto, y continúo tratando de dar lo mejor. En las conferencias de prensa, la postura más cómoda que encuentran algunos es dejar que el funcionario de turno hable, grabar lo que dice y luego difundirlo. Es decir, tenemos a un tipo monologando 20 minutos, ¿y te vas a quedar callado? El periodismo es indagar, es preguntar, es incomodar de alguna forma al otro. Lo contrario es ser sumiso, complaciente, aceptar las cosas como te las dicen y con eso alcanza. Yo sé que hay personas que ven con desagrado que yo haga preguntas, pero lamentablemente no voy a ceder y se van a tener que acostumbrar. Si algo no se entiende, ¿cómo lo vas a dejar pasar sin pedir una explicación más clara, para que el lector también lo pueda entender? A mí no me van a manipular, porque yo no le debo nada a nadie en esta profesión, me costó mucho ser tenido en cuenta, y aún así aspiro a más. Yo tengo mi propio emprendimiento, de manera de no me condiciona nadie: sólo me debo a los lectores y anunciantes. El resto, que se aparte del camino porque es un estorbo. Y no esperen de mí convocarme a una "pseudoconferencia" para que haga publicidad encubierta. La publicidad se cobra como cualquier otro servicio, vivimos de eso, si querés prensa vas a tener que pagar.
Este año, con el tema de las elecciones, será particularmente "picante", y todo lo que escribí antes viene a colación de que, por decisión del Intendente, no se podrán hacer más preguntas durante las conferencias de prensa, sino al término de las mismas. Perfecto, si esas son las reglas de juego, deben ser para todos por igual, y yo no me voy a quedar callado ni me voy a autocensurar. Uno no realiza una pregunta para lucirse, sino para "exprimir" al entrevistado, para obtener la mayor información posible, para hacerle notar sus contradicciones. Quien me conoce, sabe cuál es mi modo de trabajar, que no es el único, pero es el que yo elegí. Muchas veces la gente a la que entrevisto, se sorprende porque desgrabé textualmente lo que dijeron, y hasta me han felicitado como su fuera un mérito. Sólo cumplí con mi deber, jamás pondría en boca de un tercero algo que éste no dijo. Que otros tengan esa metodología es otra cosa, no juzgo a nadie, y espero que no lo hagan conmigo. A mayor cantidad de medios, mayor es la exigencia que uno mismo se impone, para acceder a la información. Ya dije una vez que la primicia no me desvela, si la consigo la tomo como una satisfacción, nada más. Ojalá algún día quienes detentan el poder aprendan que el periodismo es un arma de doble filo y que quienes abrazamos esta profesión vivimos de ella, pero la ejercemos sin ningún tipo de condicionamiento. Punto final.
Este año, con el tema de las elecciones, será particularmente "picante", y todo lo que escribí antes viene a colación de que, por decisión del Intendente, no se podrán hacer más preguntas durante las conferencias de prensa, sino al término de las mismas. Perfecto, si esas son las reglas de juego, deben ser para todos por igual, y yo no me voy a quedar callado ni me voy a autocensurar. Uno no realiza una pregunta para lucirse, sino para "exprimir" al entrevistado, para obtener la mayor información posible, para hacerle notar sus contradicciones. Quien me conoce, sabe cuál es mi modo de trabajar, que no es el único, pero es el que yo elegí. Muchas veces la gente a la que entrevisto, se sorprende porque desgrabé textualmente lo que dijeron, y hasta me han felicitado como su fuera un mérito. Sólo cumplí con mi deber, jamás pondría en boca de un tercero algo que éste no dijo. Que otros tengan esa metodología es otra cosa, no juzgo a nadie, y espero que no lo hagan conmigo. A mayor cantidad de medios, mayor es la exigencia que uno mismo se impone, para acceder a la información. Ya dije una vez que la primicia no me desvela, si la consigo la tomo como una satisfacción, nada más. Ojalá algún día quienes detentan el poder aprendan que el periodismo es un arma de doble filo y que quienes abrazamos esta profesión vivimos de ella, pero la ejercemos sin ningún tipo de condicionamiento. Punto final.
Por siempre Charly
Charly García es -a mi modo de ver- es más grande compositor en la historia del rock argentino. Comparte el podio con el Flaco Spinetta, y ambos músicos tenían mutua admiración. Soy enemigo de los fanatismos, y todos sabemos que Charly ha sido protagonista de escándalos, excesos de todo tipo, situaciones absurdas, y polémicas interminables. Tuve la oportunidad de presenciar un recital suyo, en 1999, en el ciclo "Buenos Aires Vivo" en Puerto Madero. No me lo olvido más, fue una noche para atesorar en la memoria, A pesar de que no estaba en su mejor forma, cantó sus clásicos inoxidables y muchos temas del disco que había grabado por aquel entonces, "El Aguante".
En febrero de este año, para sorpresa de muchos, Charly lanzó un nuevo disco, "Random". Y como bien tituló Clarín en una crónica sobre el álbum fue "el regreso del mejor Charly posible". El disco es breve, dura apenas 33 minutos, pero es el mejor de los últimos 15 años. La voz desgastada y por momentos arruinada, no impiden disfrutar canciones de una belleza extraordinaria. Ya no están sus compañeros de ruta, de esa banda que supo conformar a prueba de balas: la "Negra" María Gabriela Epumer y del Negro Carlos García López fallecieron, y en este último álbum, Charly hace una dedicatoria muy especial a ambos.
García es inclasificable, en términos musicales: hizo folk con Sui Generis, jazz rock o rock progresivo con La Máquina de hacer Pájaros, continuó en los años brillantes de Serú Girán, hasta lanzarse como solista. "Clics Modernos", de 1983, es el disco que rompió con todo en la primavera democrática, que combina temas bailables con otros de medio tiempo como "Los dinosaurios" o "Ojos de videotape". Grabado y mezclado en New York, sigue vigente porque su sonido ya era innovador desde el vamos, y tiene una producción impecable
No se trata aquí de hacer una reseña que Charly, que podrán encontrar en Wikipedia o en cualquier libro biográfico. Lo que lo distingue, es cómo supo atravesar sucesivas generaciones y convertirse en un ícono del rock en español. Los años '90, cuando lo descubrí siendo yo un adolescente, no fueron lo más prolíficos de García. Enredado en su propio caos, en sus propios dogmas, creó un concepto extraño, el ya famoso "Say No More", de mismo modo que Prince reemplazaba su nombre de las tapas de los discos por un símbolo impronunciable.
Pero volviendo a "Random", hay que tener en cuenta que el Charly de hoy tiene 65 años, cultiva un perfil más bajo que en sus épocas de descontrol, y está pagando las consecuencias de un largo período de adicciones. Por ello, considero que ese nuevo disco es una brisa de aire fresco en medio de tanta mediocridad, los "hits de moda" de las radios FM. Escuchar este álbum es como encontrar un juguete extraviado y recordar las satisfacciones que nos supo dar. Punto fina.
En febrero de este año, para sorpresa de muchos, Charly lanzó un nuevo disco, "Random". Y como bien tituló Clarín en una crónica sobre el álbum fue "el regreso del mejor Charly posible". El disco es breve, dura apenas 33 minutos, pero es el mejor de los últimos 15 años. La voz desgastada y por momentos arruinada, no impiden disfrutar canciones de una belleza extraordinaria. Ya no están sus compañeros de ruta, de esa banda que supo conformar a prueba de balas: la "Negra" María Gabriela Epumer y del Negro Carlos García López fallecieron, y en este último álbum, Charly hace una dedicatoria muy especial a ambos.
García es inclasificable, en términos musicales: hizo folk con Sui Generis, jazz rock o rock progresivo con La Máquina de hacer Pájaros, continuó en los años brillantes de Serú Girán, hasta lanzarse como solista. "Clics Modernos", de 1983, es el disco que rompió con todo en la primavera democrática, que combina temas bailables con otros de medio tiempo como "Los dinosaurios" o "Ojos de videotape". Grabado y mezclado en New York, sigue vigente porque su sonido ya era innovador desde el vamos, y tiene una producción impecable
No se trata aquí de hacer una reseña que Charly, que podrán encontrar en Wikipedia o en cualquier libro biográfico. Lo que lo distingue, es cómo supo atravesar sucesivas generaciones y convertirse en un ícono del rock en español. Los años '90, cuando lo descubrí siendo yo un adolescente, no fueron lo más prolíficos de García. Enredado en su propio caos, en sus propios dogmas, creó un concepto extraño, el ya famoso "Say No More", de mismo modo que Prince reemplazaba su nombre de las tapas de los discos por un símbolo impronunciable.
Pero volviendo a "Random", hay que tener en cuenta que el Charly de hoy tiene 65 años, cultiva un perfil más bajo que en sus épocas de descontrol, y está pagando las consecuencias de un largo período de adicciones. Por ello, considero que ese nuevo disco es una brisa de aire fresco en medio de tanta mediocridad, los "hits de moda" de las radios FM. Escuchar este álbum es como encontrar un juguete extraviado y recordar las satisfacciones que nos supo dar. Punto fina.
3 de abril de 2017
Despertemos de la siesta y reaccionemos
Que prime la concordia y la convivencia en un país con
tantas heridas por cerrar, es lo más cercano a la utopía. Que el Presidente
desconozca cuánto gana de mínima un jubilado, es lamentable. Podría haber
dicho: “no lo recuerdo en este momento”, o haber optado por cualquier salida
elegante, pero arriesgó en un programa de TV una cifra de 9.000 pesos, casi
3.000 pesos más del haber mínimo.
La famosa “grieta”, término que se acuñó en los años del
kirchnerismo, no cesará en la medida que entendamos el respeto a las
instituciones. Los sucesivos gobiernos democráticos que nos defraudaron en los
34 años de vigencia del Estado de Derecho se sirven de las mismas prácticas que
supimos conocer: asistencialismo, clientelismo, nombramientos por amistad y no
por mérito e idoneidad. No es menos cierto que hay un sector que pretende
desestabilizar al Gobierno Nacional, y que tiene a su disposición canales de
noticias, radios, diarios, la mayoría de ellos propiedad del empresario K
Cristóbal López.
Es preocupante que los asesores de imagen de Cambiemos estén
más pendientes de Facebook y Twitter como medios de comunicarse con la
ciudadanía, en lugar de salir a caminar la calle, tomar nota de los reclamos de
los millones de argentinos, sin distinción de quienes votaron a este Gobierno y
quiénes no. La Constitución dice: “El pueblo no delibera ni gobierna sino a
través de sus representantes”. Pues bien, nuestros representantes dejan mucho
que desear. Mientras tenemos un 30 % de pobreza, cierran las fábricas, y las
economías regionales están en crisis, salimos a “buscar inversiones” a España y
Holanda, que no desembolsarán un centavo hasta que no haya reglas claras y
previsibles. Además, y por obvio que resulte decirlo, los empresarios no están
para hacer beneficencia: si no ven la posibilidad de obtener un rédito
económico buscarán otros destinos más sustentables para radicar sus industrias.
Brasil (que tiene profundas desigualdades sociales del mismo modo que Argentina), es el país del
Cono Sur con mayor cantidad de empresas extranjeras, tiene enormes polos
industriales como la Zona Franca de Manaos, y ellos exportan productos manufacturados
mientras nosotros seguimos con el modelo agroexportador del Siglo 19. Algo está
fallando: si tenemos ingenieros electrónicos de excelencia, un capital humano
excepcional, ¿Cómo es posible que no se pueda fabricar bienes de consumo,
electrodomésticos, con los mismos estándares de calidad de los países del
Primer Mundo? La mano de obra barata de las economías asiáticas conspira contra
eso, justo es decirlo, pero es hora de que se brinden los incentivos para que
Tierra del Fuego no se dedique sólo a ensamblar componentes importados, sino
que los mismos se produzcan acá. No será de un día para el otro, pero es un
compromiso que nos debemos si nuestro deseo es jerarquizar la producción
nacional. Punto final.
2 de abril de 2017
Malvinas: la manipulación política de una causa nacional
En el acto oficial por el 2 de abril, que se llevó a cabo en nuestra ciudad y al cual asistí, escuché en palabras de un veterano (que habló en nombre de toda la Agrupación que representa), un discurso que sintetiza perfectamente el sentimiento de muchos que no aceptamos que se manche el nombre de nuestros héroes. Walter Di Lorenzo, ex combatiente, cuestionó en duros términos que agrupaciones o "movimientos" políticos que dicen defender los DD. HH. se quieran apropiar de un hito de la historia argentina. O lo que es peor, tergiversarlo, deformarlo, establecer conclusiones totalmente absurdas para obtener un rédito espurio. Relacionar a los veteranos con la última dictadura (que ellos mismos repudian), es una canallada. Pero durante mucho tiempo se intentó, desde ciertos sectores, ligar a un gobierno de facto con una causa justa. Podemos convenir en que a Galtieri le hubiera otorgado enorme popularidad una hipotética victoria argentina en la guerra. La que, en cambio, se quedó con ese rédito político fue la Premier Británica, Margaret Thatcher, cuando en el Reino Unido había numerosas protestas de la clase trabajadora.
Se pueden ensayar numerosos análisis, en el contexto histórico adecuado, pero nada más elocuente que el discurso de este lobense que lo vivió en carne propia junto con sus compañeros y que advierte, con dolor y perplejidad, cómo se ha creado un nuevo prisma desde el cual se ve la historia reciente, que es alentado y fogoneado por quienes ni siquiera se tomaron la molestia de hablar con los soldados que volvieron. 35 años después, ¿aprendimos algo? Sí, nadie quiere más una guerra, pero quienes combatieron no pudieron elegir entre hacerlo en democracia o en dictadura. Fue la inicitiva de una Junta Militar, y ellos cumplieron con su deber, ¿qué otra cosa podían hacer? ¿Desertar, esconderse, irse del país? Más allá de quien detentaba el poder, ellos fueron y combatieron, en una lucha desigual, y el resultado del conflicto es por todos conocido.
Definitivamente, el oportunismo político no tiene escrúpulos, y cuando resultaba conveniente, el gobierno o el partido de turno se rasgaba las vestiduras, invocando una causa que nos pertenece a todos. Y del mismo modo, cuando en el país se vivía la fiesta del dólar barato, del "1 a 1", se quiso seducir a los isleños con el inefable aporte del ministro menemista Guido Di Tella. Los kelpers serán piratas, pero no estúpidos, y no están dispuestos a renunciar a ser ciudadanos británicos, al menos por ahora. Por lo tanto, lo que nos queda es mantener una línea coherente por la vía diplomática, ante las Naciones Unidas, y todos los organismos y foros internacionales. Sin demagogia. Simplemente con la verdad, que está a nuestro favor. Punto final.
Se pueden ensayar numerosos análisis, en el contexto histórico adecuado, pero nada más elocuente que el discurso de este lobense que lo vivió en carne propia junto con sus compañeros y que advierte, con dolor y perplejidad, cómo se ha creado un nuevo prisma desde el cual se ve la historia reciente, que es alentado y fogoneado por quienes ni siquiera se tomaron la molestia de hablar con los soldados que volvieron. 35 años después, ¿aprendimos algo? Sí, nadie quiere más una guerra, pero quienes combatieron no pudieron elegir entre hacerlo en democracia o en dictadura. Fue la inicitiva de una Junta Militar, y ellos cumplieron con su deber, ¿qué otra cosa podían hacer? ¿Desertar, esconderse, irse del país? Más allá de quien detentaba el poder, ellos fueron y combatieron, en una lucha desigual, y el resultado del conflicto es por todos conocido.
Definitivamente, el oportunismo político no tiene escrúpulos, y cuando resultaba conveniente, el gobierno o el partido de turno se rasgaba las vestiduras, invocando una causa que nos pertenece a todos. Y del mismo modo, cuando en el país se vivía la fiesta del dólar barato, del "1 a 1", se quiso seducir a los isleños con el inefable aporte del ministro menemista Guido Di Tella. Los kelpers serán piratas, pero no estúpidos, y no están dispuestos a renunciar a ser ciudadanos británicos, al menos por ahora. Por lo tanto, lo que nos queda es mantener una línea coherente por la vía diplomática, ante las Naciones Unidas, y todos los organismos y foros internacionales. Sin demagogia. Simplemente con la verdad, que está a nuestro favor. Punto final.
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