19 de mayo de 2022

Nada es gratis, ni la música ni los libros: el verdadero negocio detrás de los contratos

Cada vez hay más bibliografía sobre los impulsos que nos llevan a tomar malas decisiones. O sobre la inteligencia emocional. Está claro que hay emociones que no podemos reprimir, e incluso no sería bueno intentarlo. En el caso de la ansiedad, sí puede haber estrategias que te ayuden a manejarla de un modo más adecuado. Varias cosas me generan ansiedad, y ojalá pudiera "bajar un cambio" cuando estoy en presencia de ellas. Además, la ansiedad en sí misma te bloquea, no te permite avanzar porque por momentos eso que te altera se convierte en tu única preocupación, por mínima que sea. Pero es posible superar todo eso, ya que también tiene que ver con quién te relacionás. Una persona que se rodea de gente que no es demandante en exceso y que tiene la virtud de saber escuchar sin juzgar, se va a sentir mucho mejor, porque no será estereotipado, y su entorno sabrá comprender que la ansiedad y el estrés son dos de los fenómenos más comunes de este siglo. 

Las preocupaciones que afrontamos son cada vez mayores y en pocos casos logramos mitigarlas, o al menos encontrar una respuesta. Pero en otra nota abordaré más en detalle este tema. 

Tema 2: Bueno, como comprenderán, el tema excluyente de este jueves fue el censo de ayer, y las quejas y reclamos de los vecinos que esperaron todo el día al censista sin que éste se haya presentado en el domicilio. No puedo determinar las causas, pero una eventual explicación tiene que ver con que no todas las calles de la periferia de Lobos están señalizadas, y menos aún en Empalme. De hecho, se repiten nombres de calles en ambas localidades, como San Martín, por ejemplo. Hay un amplio espectro de nombres que bien podrían imponerse a esas arterias para evitar confusión, pero hasta ahora nadie demostró demasiado interés en hacerlo. Creo que acá no hubo mala fe o negligencia de los censistas, y comprendo que no es grato para nadie quedarte "clavado" todo el día en tu casa al pedo. Algo funcionó mal, pero por otros motivos. Y como obviamente quedaron datos incompletos, el INDEC, en una muestra más de la improvisación argentina, decidió extender por 6 días el período para dar por concluido este relevamiento. Pero bajo ningún concepto puedo avalar esa frase que a los censistas sólo les interesaba cobrar: En primer lugar, no era una suma de gran magnitud, y segundo; habría que evaluar caso por caso, no hay muchas vueltas para darle al asunto. 

Tema 3: Ayer, aprovechando la abulia del feriado y de los negocios cerrados, aproveché para sentarme a escribir un nuevo cuento. Rara vez me sale de un tirón, por lo general comienzo a escribir, ese borrador queda "durmiendo" un par de días, hasta que retomo el texto y voy haciendo correcciones. Por supuesto que en el hipotético caso de que vaya a formar parte de un futuro libro, la corrección más profunda la realizarán en la Editorial en función a los manuscritos originales que yo vaya a presentar. Pero falta mucho para eso, por ahora es sólo un proyecto. De lo que estoy seguro, es que escribiré mejor y habiendo tomado nota de sutiles errores que algunos vecinos, con la mejor onda, me hicieron saber. 

Tema 4: Tenemos que aprender a lidiar con nuestras propias limitaciones. Yo no podría ser músico, porque requiere de una formación académica que no es para cualquiera. Vale decir, hay que estudiar en un Conservatorio. Podés hacer música popular (rock, baladas, etc) y ser casi un autodidacta, pero eso no es válido para todos los géneros. Muchas bandas de rock rollinga o barrial están formadas por músicos aficionados, es verdad, pero si no tienen un productor que les marque alguna cagada, el resultado nunca va a ser el mejor. La Beriso es una banda que convoca multitudes y que todos dicen destestar, pero suena en la radio, y ese es un factor clave. La discográfica pone guita para que tus canciones tengan rotación radial, porque los tipos te bancaron los gastos de un buen estudio de grabación, ingenieros de sonido, productores, etc, y todo tiene un costo. 

Y aunque para algunos hablar de "vender discos" parezca anacrónico, las descargas digitales o el streaming también generan guita. Un músico profesional firma un contrato para editar un determinada cantidad de discos en un plazo establecido, y a su vez recibe las regalías de SADAIC por derechos de autor. Por ejemplo, yo firmo diciéndote que te voy a grabar tres discos en ocho años, y voy a ser cautivo de la empresa hasta que cumpla con lo pactado. Es similar a lo que explicaba (el escritor) Saccomanno en su polémico discurso de la Feria del Libro. Vos firmás para una editoral importante, digamos, y desde el momento de la publicación del libro, ellos tienen el control absoluto sobre tu obra. Si la pegaste y te convertís en un best seller, ahí sí vas a poder negociar un acuerdo más ventajoso, pero como dije antes, no es lo más habitual. Cuando la sociedad está pasando momentos de zozobra o crisis, los libros de autoayuda se venden bien, pero no te ayudan precisamente a vos como lector, sino a engrosar los bolsillos del autor y de la editorial. Y tiene razón Saccomanno cuando dice que la Feria del Libro no tiene casi nada de cultural, más bien podríamos afirmar que es un supermercado donde se venden libros, y no hay mucho más que ver. En fin, comencé hablando de música, y me fui para el lado de los libros. Nada es casualidad, ¿no? Nos estaremos viendo pronto, seguramente. Punto final.  

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