23 de marzo de 2026

Es hora de tomar al toro por las astas: Te explico por qué

 

Ya dejamos atrás el verano. Se terminaron los atardeceres eternos, la ropa liviana, las zambullidas a la pileta para refrescarnos del calor sofocante que parecía no darnos tregua. Este fin de semana aproveché para dormir un poco más que lo habitual, la verdad es que me hacía falta porque venía con el sueño cortado, y siempre tenía la sensación de no haber podido descansar lo suficiente. Pero ya es hora de retomar la actividad, que también es algo que se extraña. Ante todo, hay que decir que durante estos días no hubo muchas noticias por cubrir, y a mí lo que más me interesa es contar con material para mi diario digital, es parte de mi trabajo. Por otra parte, fueron pocos los que disponían de dinero para hacer una escapada turística, la mayoría de los lobenses permanecimos acá durante estos días no laborables, y este lunes casi todos los comercios abrieron sus puertas, porque las ventas son escasas y nadie puede darse el lujo de estar cuatro días consecutivos sin facturar. Si me pongo a recapitular cómo ha sido el verano, no se me ocurre nada digno de mención, fue una etapa que el común de la gente transitó con la idea de conectarse con los proyectos, con los deseos, con lo que cada uno se propuso en los primeros días de 2026.


Sea como fuere, yo creo que el camino se hace al andar. Recién el miércoles volveré al estudio de grabación para hacer el programa de TV, si por mí fuera lo hubiera hecho antes, pero no fue posible. Lo bueno es que tengo margen suficiente para ir preparando todo sin sobresaltos. Por más que uno ya tenga definido quién será el invitado, nunca es aconsejable relajarse y esperar a que llegue la fecha tener en cuenta las dudas y preguntas que la audiencia suele hacerse, sobre todo si hablamos de alguien que es una figura pública por la posición que ocupa dentro de la sociedad. Un ejemplo de ello es un concejal, un consejero escolar, o algún funcionario municipal que por algún motivo ha sido objeto de cuestionamientos. El año pasado dediqué varios programas a contar con la presencia de los candidatos, lo cual fue una decisión lógica porque en aquel entonces no habíamos votado aún, y por lo tanto, no habían accedido a una banca. Por ese motivo consideré que era interesante que participaran, teniendo la posibilidad de dar a conocer sus propuestas, y que la opinión pública luego pudiera emitir su voto teniendo como referencia lo que esos invitados habían expresado en representación de las diferentes fuerzas políticas en pugna. A decir verdad, hubiera sido positivo que se hiciera un debate público, que tuviera como ejes aquellas cuestiones básicas que hacen a la vida de un pueblo, como salud, educación, turismo, deporte, empleo, medio ambiente, comercio e industria, entre otros. A nivel nacional, todos sabemos que no abundan las fuentes de trabajo, pero más allá de eso, en Lobos se siente una falta de incentivos que hace que los jóvenes no encuentren futuro. Yo hace rato que dejé atrás la juventud, pero, como adulto, también me cuesta ganar la plata y llegar a fin de mes. Creo que es hora de aceptar que eso no va a cambiar. La diferencia es que yo llevo más de 20 años de laburo, y honestamente, me imaginaba en otra situación cuando llegara a esta etapa de madurez. 


De todos modos, no es algo que dé lugar para continuar lamentándose. En mi caso, tengo que aceptar que es lo que me tocó, pero lo que más me pongo a pensar es que nuestros padres y abuelos pudieron comprar un terreno y construir una casa sin que les resultara una empresa imposible de realizar. Siempre fue algo que demandó esfuerzo, sólo que antes no se lo consideraba un objetivo inalcanzable como ahora. En tiempos donde todo es tan efímero y fugaz, contar con un techo propio sigue siendo una aspiración que todos deseamos poder concretar para no tener que recurrir a nuestros padres o a algún familiar que nos otorgue abrigo bajo cuatro paredes. Desde los organismos del Estado, en todos sus estamentos, tendría que haber políticas públicas destinadas al acceso a una vivienda. Es la única forma para paliar el déficit habitacional que Lobos viene arrastrando desde hace varios años. Uno sabe que pagar un alquiler no es una inversión: Es destinar una sumar mensual para seguir viviendo en un lugar que nunca va a ser tuyo, pero que constituye la única manera de contar con un espacio para no tener que depender de tus padres. Sería bueno que volviera a haber créditos como el Procrear, y que se pudiera pagar un inmueble en cuotas accesibles y en pesos. Las propiedades hoy están valuadas en dólares, y para hacerse de esos billetes, hay que surfear entre la gran volatilidad y especulación que caracteriza al mercado cambiario. Recorriendo los portales de compra y venta, lo que más me llama la atención es que en Lobos hay casas céntricas que valen lo mismo que un departamento en una zona residencial de CABA, lo cual es un absurdo total. Por supuesto, las tasaciones se rigen por la oferta y la demanda, y mientras haya gente dispuesta a pagar un valor elevado, seguirá funcionando de esa forma. Quizás, una aspiración más modesta sea la de comprar un terreno en las afueras de la ciudad, para pensar en construir de a poco, invirtiendo cada peso en ver concretado ese sueño de tantas familias. Como ustedes recordarán, en otras publicaciones yo he destacado aquellas áreas de la gestión municipal que a mi criterio están bien encaminadas, como Cultura o Turismo, pero la prioridad número uno de todos los que hemos llegado a una determinada etapa de la vida, es seguir avanzando en el camino hacia la independencia, una meta que –si por nosotros fuera- habríamos emprendido mucho tiempo antes. Veremos cómo evoluciona esta situación. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

 

17 de marzo de 2026

Que no decaiga : No culpes a la lluvia

 

La semana arrancó con una jornada extremadamente húmeda y calurosa. Si no me falla la memoria, podría afirmar que el lunes 16 fue el día más agobiante de marzo. Y hoy, martes, nos tocó atravesar un temporal de lluvia y viento (hubo más viento que lluvia), que provocó destrozos en toda la ciudad. En fin, hay que seguir adelante mientras se pueda. A corto plazo, seguiré apostando a recobrar el impulso para continuar lo que venía haciendo, sobre todo porque es un laburo de mucha competencia.

 

Cuando comenzó el año, la mayoría de nosotros tuvo sus esperanzas puestas en el nuevo ciclo, lo cual incluye determinadas metas para cumplir en el lapso de 12 meses. Pero creo que es normal darnos cuenta de que esas expectativas se ven superadas por un contexto que no ayuda a concretar nuestros deseos. Más allá de que desconozco los motivos, lo bueno es que puedo identificar lo que me pasa. En tal sentido, soy plenamente consciente de que aún me falta para rendir al 100 %. Mi trabajo me brinda la posibilidad de ampliar el espectro, y la verdad es que a lo largo de los años no me quedó otra que irme adaptando a las nuevas tecnologías. 


Cuando empecé con esto, apenas existían las redes sociales. Sin embargo, hoy mucha gente se informa por esa vía, de manera que no es algo que se pueda relegar a un segundo plano. Lo positivo es que, si hasta ahora me fui aggiornando, no hay razones para suponer que no pueda hacerlo en el futuro.

 

Por lo general, cuando escribo una nota, trato de volcar toda la información que tenga a disposición, pero la realidad es que hay datos superfluos que no hacen al meollo de la cuestión. Cuando cubrís un acto protocolar, que incluye dos o tres discursos, lo que se dijo no le interesa a nadie, ni siquiera a las propias personas que participaron. Teniendo en cuenta esas variables, mi idea es poder incorporar otra actividad que me permita afrontar mis gastos corrientes. Todo suma, y pienso que sería una buena alternativa para llegar más holgado a fin de mes. A esta altura, nada de lo que yo hago es gratis: Quizás en alguna situación puntual pueda hacerle un favor a alguien, pero no es la idea, porque esa etapa de laburar Ad Honorem ya forma parte del pasado. Hace unos días, una persona conocida, que se dedica a las artes plásticas, me decía que al principio le costaba ponerle un precio a sus trabajos. Bueno, a todos nos ha pasado, yo cobro lo que considero suficiente, no me interesa compararme con los demás. Si hay un cliente que me viene acompañado desde hace mucho tiempo, se puede ser más contemplativo por ese caso, pero si se trata de un comerciante o profesional que solamente va a pautar por un mes, lo más atinado es poner un valor acorde a lo que significa una campaña publicitaria breve, que en la mayoría de los casos incluye la difusión por las redes. No hay que “regalarse”: No suelo utilizar esa palabra porque tiene un tinte peyorativo, pero lo concreto es que cuando vos establecés una tarifa mensual, esa plata se licúa rápidamente en cualquier compra que hagas en el súper o en el almacén. La guita no rinde nada, esa es la verdad de la milanesa. Podrán decirme que no hay inflación, pero lo que yo veo en las góndolas dice otra cosa.  Básicamente, me doy cuenta porque veo que un mismo producto ha aumentado dos o tres veces en cuestión de meses. Yo no tengo auto, por lo cual no estoy muy pendiente del precio de los combustibles, pero lo cierto es que esas subas impactan en todos los rubros de la economía. En el transporte, en los fletes, en los servicios… Con la red ferroviaria desmantelada, los camiones son el principal medio de transporte de mercadería entre el mayorista y los canales de venta de los consumidores.

 

Cuando a veces encontrás por Mercado Libre un producto barato, hay que sumarle los gastos de envío, que también están relacionados con el precio del combustible, y que en determinados casos representan un 50 % más de lo que vale ese artículo. Pero ese es otro tema. Creo que el e-commerce se vio ampliamente potenciado en la Argentina durante la pandemia, como tantos otros hábitos que fuimos adoptando en esa coyuntura y que llegaron para quedarse. La situación sanitaria tuvo un impacto demoledor, que nos llevaría mucho tiempo analizar en su totalidad. Los que zafamos del Covid, no quedamos muy bien de la cabeza, de eso no hay dudas. Cuando las restricciones comenzaron a levantarse, allá por 2022, ya habíamos vivido dos años muy difíciles, y mi mayor temor es que no hayamos aprendido nada de lo que nos dejó el distanciamiento. Me refiero a que, si no entendemos que somos seres sociales, no vamos a ir a ningún lado priorizando un enfoque individualista. Dicho de otro modo, nadie se salva solo. Es sólo una frase, simple y directa, pero que encierra la certeza de que necesitamos crear un entorno sano, que nos apoye en nuestros proyectos, que nos banque en los momentos difíciles, y no hay dinero que pueda comprar esos vínculos. Pero volvamos a 2026: Todavía conservo intactas las ilusiones y los sueños que expresé en los primeros días del año, sé que todo lo que pueda hacer o lograr depende en buena parte de mí, y no puedo excusarme de esa responsabilidad, en principio porque cada uno debe hacerse cargo de su propia vida. No estamos en un contexto fácil, todo lo contrario: Es más complicado de lo que imaginamos. Pero probablemente sea así desde hace varios años, lo que sucede es que nos hemos dejado llevar por una percepción equivocada. Los titulares de los diarios, los programas de los canales de noticias, tienen una desconexión alarmante con las necesidades de la gente. Fábricas que cierran, empleados en la calle, jóvenes sin futuro, jubilados en la miseria, especuladores que hacen sus negocios con las criptomonedas. Ningún país se construye sin el aporte de la industria. El ingreso indiscriminado de cualquier porquería importada de China va a traer consecuencias que quizás nuestros hijos o nietos van a padecer a carne propia con la falta de oportunidades para acceder a un empleo calificado. Para mí, no fue fácil arrancar como monotributista, pero creo que la mejor opción que pude encontrar fue dejar de laburar en relación de dependencia y emprender mi propio proyecto. Por supuesto, puede que cambie de opinión, lo único que espero es no equivocarme cuando deba tomar una decisión de esa naturaleza. Nos estamos viendo pronto. Punto final.   

9 de marzo de 2026

La saturación de la información, el nuevo mal que surge de la posmodernidad

Hacía tiempo que no escribía nada nuevo en este espacio. Pero siempre es un momento propicio para el reencuentro. El fin de semana tuve que hacer algunas notas, y la verdad es que me vino muy bien porque no me siento a gusto con el ocio, prefiero mantenerme ocupado con todo lo relacionado con mi trabajo, hoy por hoy no me imagino haciendo otra cosa, aunque dejo la puerta abierta para cualquier emprendimiento que me considere idóneo de realizar.

Estoy intentando salir de la abulia, que a su vez me provoca un bloqueo creativo. En realidad no sé si es el nombre adecuado, pero yo lo defino así. Apelando a una metáfora futbolística, es bueno tener la capacidad de parar la pelota para tomar aire y jugar lo que resta del partido con todas la pilas. Obviamente, me doy cuenta de que algo está ocurriendo porque me cuesta más que surja una idea, pero quizás haya otros factores que influyen y no estoy reparando en ellos. Son etapas, por supuesto: Hace unos días hablaba con gente conocida que me comentaba que había arrancado el mes con desgano y apatía, lo cual sin duda repercute en diversos aspectos de la vida cotidiana. Para mí, el hecho de escribir representa una de las pocas actividades en las que he sido constante pese a cualquier pronóstico desalentador. 

Si cada uno fuera a dedicarse solamente a aquello que le complace, estaríamos ante un enfoque que sólo privilegia un placer efímero y a corto plazo. Todos sabemos que para obtener los resultados que esperamos, es necesario activarse, aunque no sepamos con certeza cómo lograrlo. Lo cierto es que siempre tuve como objetivo consolidarme en mi profesión, es algo que no ha variado en los últimos años. Mirando viejos textos que tengo guardados en la computadora, por momentos creo que antes escribía mejor, pero habría que ver qué es lo que ha cambiado como para ratificar esa presunción.
 
Los que abrazamos el periodismo desde que éramos adolescentes nos encontramos ante un contexto muy distinto al de nuestros comienzos. Antes escribíamos crónicas que iban dirigidas a una publicación con soporte papel. En cambio, lo que vemos hoy está dominado por el auge de las redes sociales y la necesidad sintetizar al máximo en el desarrollo de la noticia. El tiempo que el común de la gente dedica a la lectura ha ido decreciendo, por lo cual la atención de los lectores es muy volátil, se desvanece rápidamente. Todo ello hace que se vuelva imperioso recurrir a nuevas herramientas que faciliten el acceso y la llegada de la información, y el mayor problema radica en que es muy difícil saber quién te está leyendo. No es lo mismo una persona de más de 50 años que un adolescente de 18. Supongo que una transformación parecida habrá ocurrido con la irrupción masiva de la televisión en los hogares. Cuando voy a tomar un café, el contacto con el diario en papel significa una experiencia diferente a lo que era hace unos años. Los redactores actuales priorizan otro abordaje, porque un diario impreso pierde terreno ante la inmediatez que hoy brindan otros medios de prensa. Por ejemplo, si en las primeras horas de la mañana ocurrió algún hecho que conmociona a la sociedad, el periódico no lo reflejará sino hasta el día siguiente, con lo cual el lector se informará antes por los portales de Internet o bien por otros canales más tradicionales como la radio o la televisión. De todas maneras, lo cierto es que los que venimos del palo de la gráfica hoy debemos echar mano a nuevas estrategias que nos conduzcan a consolidar una audiencia. La brevedad se impone como un requisito insoslayable para acceder a un público más amplio. Y muchas veces, ese afán por sintetizar el contenido termina yendo en desmedro de lo que pretendemos expresar. Pese a todo, mi impresión es que Lobos sigue siendo una ciudad donde la lectura ocupa un rol destacado. No es casualidad que haya tantos buenos escritores, y que siga consolidándose la aspiración a publicar un libro. Desde luego, escribir un libro no es una empresa imposible si se dispone del dinero para hacerlo, pero aun así, el objetivo es que ese ejemplar sea leído, que obtenga una repercusión en diversos ámbitos, y en ese sentido yo no sé si los lobenses le damos bola a los nuevos autores. Yo escribo desde muy chico, pero mucho de ese material me resulta obsoleto, no refleja quién soy hoy, y la única posibilidad de conservar esos textos es desarrollar un relato de ficción. Espero que se alineen los planetas y que la creatividad vuelva a florecer, no me caben dudas de que es una etapa transitoria, pero siempre es bueno ser consciente de lo que nos pasa. 

Más de una vez nos embarga la sensación de que permanecemos estáticos, sin poder avanzar en una dirección concreta, y necesitamos que alguien nos oriente para recuperar la senda que hemos perdido. El problema es que, si no nos damos esa oportunidad, vamos a continuar encerrados en nuestros pensamientos que no aportan claridad, sino más confusión. Hoy más que nunca, vivimos confundidos, pero no por una falta de información, sino por una saturación de ella. Esos son los riesgos de absorber todo lo que viene de afuera como si fuéramos una esponja. No queda otra opción que aprender a elegir. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

1 de marzo de 2026

Nada perdurable se construye desde la comodidad del sillón

 

Primer día de marzo. Esa sensación de una etapa que se va trasciende lo meramente cronológico. Si bien todavía podemos esperar algunos días de calor, no creo que se extiendan más allá de la segunda quincena. Recuerdo que hace unos años, para esta fecha, tuvimos una inesperada ola que obligó a suspender el inicio de clases. Pero fue una situación excepcional, que difícilmente se repita. Hasta no hace mucho, era habitual dejar las ventanas abiertas por la noche para poder descansar con un poco de fresco. Como suele suceder, la irrupción del otoño será sorpresiva. Un día cualquiera nos vamos a encontrar con la llegada de un frente frío, y de ahí en más ya será momento de rescatar del olvido los buzos, pulóveres, y demás ropa de abrigo.

 

Cada cierre de mes trato de hacer un balance, porque de esa manera puedo tener un registro más preciso que aquel que acostumbramos hacer a fin de año. Pero, para ser sincero, no tengo muy presente qué hice en concreto durante febrero. Sí es cierto que procuré mantener la rutina y establecer un orden, sin embargo, todo me hace pensar que no ha ocurrido nada particularmente memorable. El error es ese: Esperar, mientras se nos pasa la vida, que nos sorprenda un hecho extemporáneo que implique una ruptura o una bisagra. Es decir, que marque un antes y un después. Se trata de una aspiración que tiene una gran dosis de absurdo. En principios, deberíamos aceptar que nuestra existencia es demasiado insignificante como para pretender ser protagonistas de una gran experiencia colectiva que nos conduzca a un cambio radical. Una vez mencioné que lo mejor es no esperar nada de nadie, pero eso no implica asumir que vamos a tener una existencia anodina y carente de sentido. No hace mucho, un amigo que tiene mi misma edad me dijo: “No nos queda mucho tiempo”. En varios aspectos, tenía un estilo de vida muy parecido al mío, hasta que hace poco se puso en pareja, se fue a vivir con su novia, y tuvo un hijo. Dejó el alcohol y el tabaco, casi no se lo ve en ningún lugar fuera de su trabajo. Todo lo que estoy enunciando se produjo muy rápido, como si se tratara de un efecto dominó. No me imaginé nunca que iba a ser artífice de un cambio semejante, lo podría haber esperado de cualquier persona menos de él. Pero la cuestión es que el tipo entendió que ya estamos en la cancha para jugar el segundo tiempo, que precede inmediatamente a la vejez. Por lo tanto, no es descabellado pensar que cuando lleguen los primeros achaques ya no tendremos la capacidad y las fuerzas para emprender un despegue a nivel personal. Desde luego, hay mucha gente que se siente satisfecha con lo que ha logrado, porque tuvo la voluntad de separar esas conquistas de toda pátina o barniz autoindulgente que nos lleva a chocar contra el vacío en una ruta desierta.

 

Los peores enemigos que nos acechan son la nostalgia y la melancolía, que a menudo van de la mano. Sabemos que no tiene sentido esa evocación del pasado, pero si no estamos atravesando por una buena racha, nos refugiamos en esas épocas de supuesta prosperidad para no caer en el desamparo. El factor clave tiene que ver con el enfoque que cada uno quiera hacer. Yo sé que hay momentos que no volverán, en parte porque nadie se baña dos veces en el mismo río, y tampoco me interesa ser un testigo ocasional de mi propia vida. Más de una vez me he preguntado si yo desperdicié mi juventud, pero lo único que se me ocurre hacer es evitar que eso siga ocurriendo, teniendo en cuenta que esos años no volverán. Sea como fuere, para trazar un análisis equilibrado, es necesario reflexionar sobre nuestra percepción. Por ejemplo, yo puedo extrañar alguna etapa del pasado, pero lo más probable es que cuando esos hechos sucedieron, yo no estaba del todo convencido con eso. Una razón más para que no caer en lo que se conoce como idealizar o romantizar. El problema de ser tan inconformista es que siempre vas a ver pasar el tren, pero rara vez vas a tomar la posta de subirte al vagón y emprender el viaje. Aquellos artistas que pueden crear algo nuevo a partir de esa insatisfacción, merecen un reconocimiento por haber apostado a salir de la comodidad.

 

Es mucho más fácil quejarse de todo que activarse para dejar de lado ese lamento crónico y sistemático. Lo que estamos viendo hoy en los principales portales de noticias no representa algo inédito, por lo tanto, nuestros antepasados ya lo han visto antes. La vocación imperialista de Estados Unidos no es un fenómeno nuevo. Habíamos logrado varios avances como sociedad durante la década pasada, pero parece ser que todo eso ha quedado atrás. Veníamos bien encaminados en el objetivo de ser más tolerantes e inclusivos, y la verdad es que nunca pensé que todos estos derechos adquiridos iban a ser puestos en duda por algún Gobierno. Y no hablo sólo de Milei: Estamos ante un punto de inflexión. El surgimiento de líderes conservadores a nivel global erosiona una agenda que promovía el respeto a la diversidad. Entiéndase por esto, minorías sexuales, discapacidad, el rol de la mujer, y muchos ítems más. En ese sentido, bien podríamos afirmar que ha habido un retroceso. Flota en el aire la sensación de que estamos “en offside” ante esta nueva versión de la derecha que ha tomado el poder.  


La principal variable que sostiene la imagen positiva de los libertarios tiene que ver con cierta estabilidad económica. Pero cualquier persona que recorra las góndolas de los supermercados podrá advertir que es totalmente falso que la inflación mensual sea de un 2 %. Para efectuar una comparación se puede tomar un determinado producto y contrastar su precio en 2024 con su valor actual. De esa forma no será raro comprobar que la suba supera el 20 %, y en el caso de la carne, muchísimo más. En poco más de 2 años de gestión mileísta, vemos que el mayor capital que beneficia al Gobierno es la caída del kirchnerismo. Es una ideología que ya carece del auge y de la épica de los primeros años de la década de 2000. Los gobiernos populistas también emprenden la retirada, porque han quedado obsoletos ante el nuevo orden mundial. Sigo pensando que Milei puede ser reelecto en 2027, y es muy extraño esbozar esta posibilidad porque allá por fines de 2023, nadie pensaba seriamente que el Peluca encontraría un terreno fértil para avanzar en la implementación de su peculiar experimento. Para finalizar, cada vez que te incentiven a engancharte en una discusión o polémica que resulta totalmente al pedo, recordá esta frase: “No nos queda mucho tiempo”. Y menos aún para gastar saliva en imbéciles. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  

24 de febrero de 2026

La quita de derechos amenaza con convertirse en una avalancha con final anunciado

 

Martes por la tarde en la ciudad. Como ya hay una mayor cantidad de noticias por cubrir, volver al ruedo me permitió mantenerme ocupado y eso hizo que postergara determinadas cosas, pero se dio así porque a esta edad, la prioridad número uno es dedicarse al trabajo, sobre todo cuando uno tiene un emprendimiento que debe marcar la diferencia en un contexto donde hay mucha competencia. Lobos cuenta con varios medios de comunicación, y desde que empecé con esto me propuse hacer mi juego sin perjudicar a nadie. Soy consciente de lo que puedo dar a nivel profesional porque llevo más de dos décadas haciendo el mismo laburo. Como viene la mano, creo que seguirá siendo así hasta el día que me jubile. De más está decir que no pienso todo el tiempo en eso, pero no puedo evitar que me embargue cierta desazón viendo los magros haberes que históricamente perciben nuestros jubilados y pensionados. Todo lo que puedo hacer es seguir pagando impuestos, que a pesar de ser excesivos, son necesarios para mantener el sistema de salud pública. Digo esto porque, si bien tengo una obra social, su cobertura es ínfima. Razón por la cual, últimamente, estoy yendo al Hospital, presento el carnet, y de esa manera puedo contribuir a que el nosocomio reciba los fondos que mi mutual se niega a desembolsar. Por supuesto, hay que armarse de paciencia luego de haber solicitado un turno. Sin ir más lejos, ayer me perdí toda la mañana para realizar una consulta médica. Estuve tres horas que me atendieran pese a haber reservado un turno previamente, pero lo que puedo destacar es la buena atención que recibí del médico. Con una claridad de conceptos que debería ser imitada por más de uno, me explicó lo que me estaba pasando y me indicó lo que debía hacer para mejorar mi salud. Siempre es bueno tener una consulta presencial antes que apelar a recursos berreta como autodiagnosticarse por Internet. Cualquiera puede googlear aquella enfermedad que supone que tiene y ver la medicación y el tratamiento, sin embargo, me parece que no está bueno hacerlo, porque se parte de una presunción errónea. Un factor clave es reducir los factores de riesgo, como el tabaquismo, el consumo de alcohol, el sedentarismo, o cualquier otro que ustedes decidan agregar. Hoy por hoy, se sabe que la actividad física representa un beneficio sustancial para reducir la prevalencia de cualquier patología. Muchas veces no tengo el menor entusiasmo por ir a caminar durante una hora al Parque, pero es algo que no se puede delegar ni tramitar ante un tercero. Por ese motivo, me obligo a ir, sin dejar margen para la duda. No miro el reloj ni la pantalla del celular hasta que regreso a mi casa. Todo lo que sé es que debo estar caminando como mínimo una hora, lo demás puede variar. Mientras tanto, estoy viendo si puedo hacer algún curso de los que se dictan en el Centro de Formación Profesional. Por lo que pude ver, no hay tanta variedad como en los años anteriores. De hecho, la oferta disponible para este 2026 es bastante reducida. Sea como fuere, yo no me voy a inscribir al voleo, ya que la mayoría de los cursos duran todo el año y no me parece una buena idea estar yendo a un aula varios meses si es algo que ni siquiera me interesa.

 

Como mencioné en una nota anterior, empecé a hacer Yoga, sigo entrenando en el gimnasio, y no lo hago con la intención de demostrar nada, sino que lo hago por mí. Mientras yo me sienta bien, la percepción que tengan los demás es totalmente irrelevante. No conduce a nada estar pendientes de la mirada del otro. Lo más necesario en estos tiempos que corren es tener la capacidad de mantener un equilibrio. Recibimos un bombardeo constante de fake news, reels de Instagram, flashes de programas televisivos, y como una forma de ir decantando lo que realmente vale la pena, debemos filtrar y pasar por un tamiz esa avalancha de información superflua y estéril. Esto no significa ser ajenos a todo lo que sucede, sino otorgarle prioridad a lo que impacta en nuestra vida cotidiana. Posiblemente, lo más fácil sería no preocuparse por nada, pero no es así como funciona. Todos los días dedico unos minutos a leer los principales portales de noticias, y no lo hago sólo porque me dedique al periodismo, sino porque no puedo vivir en un frasco: los cambios se producen a un ritmo más vertiginoso y acelerado que hace 30 años. De un día para otro pueden cambiar completamente las reglas de juego. Hay normas, leyes, decretos, que se vuelven obsoletos rápidamente. Eso es consecuencia de la cirugía mayor sin anestesia que están implementando los libertarios que están en el poder. En el común de los casos, es evidente que no miden el impacto que provoca dar de baja una determinada legislación, ya que afecta a millones de personas. Lo cierto es que, hoy por hoy, el kirchnerismo no tiene ninguna chance de volver a ser Gobierno, y dentro de las pocas opciones que le quedan, está el colapso de este experimento que conduce Milei y los suyos. No hay razones para suponer que ese escenario caótico esté cerca de concretarse, pero también es cierto que la sociedad ya no tiene la tolerancia de antes para que un grupúsculo de iluminados siga manejando todo a ensayo y error. Si no aprenden a buscar consensos, consolidar la gobernabilidad se tornará un escollo insalvable por la falta de apego que tienen al arte de la negociación. Seguramente, en las próximas semanas habrá novedades en ese sentido, sobre todo cuando haga falta conseguir en el Congreso los votos necesarios para avanzar en esta progresiva quita de derechos adquiridos. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

18 de febrero de 2026

Siempre es difícil volver a casa

 

Mitad de semana en la ciudad. Tal como estaba previsto, este mediodía visitó Lobos nuevamente el Gobernador Kicillof. A título personal, significó un desafío especial. La vez anterior, que fue en mayo del año pasado, no quedé conforme con la cobertura fotográfica que pude obtener, y por ese motivo, no iba a dejar pasar la oportunidad de redoblar la apuesta. Honestamente, pensé que el mandatario iba a llegar con alguna demora, pero por suerte fue bastante puntual, considerando lo que uno puede esperar de este tipo de eventos oficiales.

 

Saqué muchas fotos, aunque sé que mi modesto celular está lejos de brindar la calidad de imágenes que pretendo. Bueno, es lo que hay y lo que tengo a disposición por ahora, de manera que traté de ubicarme en todos los ángulos posibles, sorteando los consabidos obstáculos que representan los patovicas de seguridad que parecen no comprender que los medios de prensa locales estábamos laburando. Está claro que ninguno de nosotros hubiera permanecido al rayo del sol en el momento más caluroso del día por amor al arte, todos los que estábamos parapetados detrás del vallado (o como quiera que se llame), lo hacíamos con la intención de conseguir la mejor cobertura. Como mencioné antes, no fue fácil acceder un lugar apropiado, había gente que ni siquiera se dedica al periodismo y que tenía como única función estorbar sistemáticamente a quienes hacíamos malabares para seguir los pasos del Gobernador y sus funcionarios. De más está decir que uno no espera un trato privilegiado, todo lo que hace falta es delimitar un sector para poder trabajar más tranquilos y presenciar el desarrollo del acto. Si yo hubiera permanecido en el mismo lugar de principio a fin, el resultado no hubiera sido el que yo buscaba, porque de nada sirve quedarse estático. 


Cada uno de los que estábamos sudando la gota gorda en este bochornoso miércoles de febrero sabíamos que era necesario llegar a casa con una nota lista para publicar y subir a las redes, de lo contrario, cualquier esfuerzo hubiera sido en vano. El acto fue en el patio del Museo de Perón, que no es un espacio muy amplio, y tampoco abunda la sombra, así que todo lo que podíamos hacer era esquivar a los que nos querían marcar la cancha sin que nadie se los pidiera. Es comprensible que una autoridad política de alto rango tenga personal de seguridad, pero si vos vas a restringir el laburo del periodismo, me parece que te estás equivocando. Si tuviéramos a disposición un micrófono que dijera TN o C5N, estoy seguro de que todo hubiera sido diferente. En cambio, si pertenecés a un medio del Interior, no es frecuente ser tenido en cuenta por parte de la gente de ceremonial, protocolo, prensa, o lo que fuere. Por supuesto, mientras estaba en el patio no me puse a hacer conjeturas, soy consciente de que mi único compromiso es con los lectores, y tengo que conseguir el material como sea. Es evidente que esos muchachos que oficiaban de filtro no pregonaban la empatía ni el trato cordial. No soy cholulo, por lo tanto, no me interesa sacarme selfies con el Gobernador, si eso es lo que les preocupa. Estoy allí porque me interesa cubrir lo que vaya a decir o retratar algún momento con mi cámara. Así ha sido siempre, más allá de los nombres. Por otra parte, en los días previos, no hubo una acreditación, tampoco nadie que entregara credenciales. Cuando Scioli era Gobernador pasaba lo mismo, en ese momento quizás había menos medios en Lobos, no recuerdo bien, pero como yo era mucho más joven, podía clavarme dos o tres horas en pleno invierno o en pleno verano que no me importaba. Ahora es diferente. Seguiré esforzándome hasta que me jubile, pero si puedo evitar la amansadora, desde luego que lo voy a hacer. Es curioso lo que hacen los fotógrafos oficiales, porque nunca nadie sabe adónde van a parar esas fotos, lo que es seguro es que si les pedís que te envíen alguna de ellas por mail o por WhatsApp, no te dan bola. No hay una actitud solidaria hacia los periodistas de pueblo. En lo que a mí respecta, puedo afirmar que cierro la jornada con la satisfacción del deber cumplido, lo cual no es poco decir. Nos estamos viendo mañana, en esta semana corta que recién se despierta de la modorra tras los feriados por carnaval. Seguiremos en contacto. Punto final.

16 de febrero de 2026

En el momento de la verdad, ser creíbles es el mayor capital que podemos tener

 

Aunque falta más de un mes, me da la impresión de que el verano, como período vacacional que conocemos, va diciendo adiós. Los días se han acortado notablemente, por lo cual amanece más tarde y anochece más temprano. Casi todos los que optaron por tomarse un descanso ya emprendieron el regreso. La feria judicial llegó a su fin. Las familias comienzan a frecuentar las librerías para comprar los útiles escolares antes de que se produzca una nueva remarcación en los precios. Ya estamos transitando los feriados de carnaval, unos días no laborables que en rigor de verdad generan bastante rechazo, mucho más de lo que se supone, y que bien podrían ser eliminados del almanaque. Está visto que en febrero no hay un repunte significativo del turismo, dado que en el contexto actual, una familia debe afrontar otros gastos prioritarios. La composición demográfica del país ha experimentado unos cambios rotundos desde la pandemia a esta parte. La mayoría de esos nuevos paradigmas están relacionados al descenso de la tasa de natalidad y al crecimiento de la expectativa de vida. Ambos fenómenos implican la necesidad de crear una serie de dispositivos para los cuales nuestra sociedad aún no está preparada. La consecuencia más notoria es la baja en la matrícula de los jardines de infantes, ya que, al nacer menos niños, hay mucha capacidad ociosa en las aulas, que hace varias décadas estaban repletas de alumnos y con inscripciones en lista de espera. En la actualidad, conseguir una vacante para un menor es relativamente fácil. La interrupción legal del embarazo, sumada a los métodos anticonceptivos y la caída en los ingresos de una pareja, hacen que la natalidad haya dejado de ser una opción natural y comience a tener una mayor planificación. Visto de este modo, no parece estar mal, porque concebir un hijo trae consigo responsabilidades y obligaciones de sus padres, que antes no se tenían en cuenta o no eran asumidas desde un enfoque integral. Si los dos cónyuges trabajan en empleos a tiempo completo, no es extraño que prefieran concentrar sus esfuerzos en sus emprendimientos laborales para postergar la crianza de un niño. Por otra parte, no es extraño ver a adultos mayores que gozan de buena salud y que han superado los 80 años. El sistema previsional también se verá afectado, porque los que aportan son cada vez menos para cubrir los haberes de los jubilados. En medio de todas estas variables, aparece la reforma laboral que propone el Gobierno, y que seguramente será aprobada en el Congreso con mínimas modificaciones. Todos sabemos que a lo largo de la historia reciente hubo varios intentos de modificar la Ley, pero que finalmente no prosperaron. Lo que estamos viendo ahora es que ni la oposición ni los sindicatos han logrado interpretar el sentir de una sociedad que ya no cree en caudillos ni en liderazgos mesiánicos. Hay razones para oponerse a esta reforma, por supuesto, pero lo que pasa es que los sectores que lideran esa resistencia han perdido representatividad en los últimos años. Es un momento en el que emergen nuevos liderazgos. Milei tiene aspectos frívolos y nefastos, pero su vocación disruptiva puede ser un punto a favor que lo conduzca a ser reelecto en 2027. De hecho, aunque todavía falta bastante para llegar a esa instancia, yo estoy casi convencido de que gobernará por otro período. No estoy diciendo que yo desee que sea así, simplemente estoy trazando un pronóstico. Desde que asumió el poder, sus intereses han estado centrados en favorecer a los grandes terratenientes, al empresariado, y en alinearse a los Estados Unidos.


Casualmente, el próximo miércoles tendremos una nueva visita del Gobernador Kicillof: No será para hacer ningún anuncio relevante, sino para reinaugurar el Museo de Perón. Un Museo que permaneció cerrado por muchísimo tiempo (casi dos años), y que para los vecinos de Lobos no significa un espacio de gran relevancia. Más allá de la pertenencia política de cada uno, las obras de remodelación tuvieron varias interrupciones desde su inicio, y lo que cualquier bonaerense se puede preguntar es cuál será la suerte del Gobernador si decide ser candidato a presidente. Yo antes consideraba que era una figura importante dentro del arco político, pero la verdad es que hoy por hoy me parece que su prédica se ha ido diluyendo. Lo que no comparto es el nivel de gasto público que tiene la Provincia, y que se sustenta con un desmesurado aumento en los impuestos. Para mantener el Estado elefantiásico que muchos referentes sueñan con replicar, el gran ente recaudador sigue siendo Arba, un organismo fiscal cuya única función es hacer caja con el bolsillo de los contribuyentes. En fin, lo que podemos afirmar es que Kicillof ha dado un paso importante al ser elegido presidente del PJ bonaerense. Se trata de un cargo que le otorga mayor proyección y visibilidad entre los caudillos y caciques de la provincia. Para ser un buen candidato el año próximo, es fundamental que pueda cambiar su discurso para seducir no sólo a los peronistas ortodoxos, sino también al electorado independiente. Sea como fuere, yo estoy lejos de pensar que sea un "comunista" o un "soviético", como lo tildan los libertarios. Veremos qué sucede el miércoles. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

10 de febrero de 2026

El gusto no se discute, el talento tampoco

 

Me gustaría pensar que lo que me queda por conseguir en el futuro no es una continuidad de lo ya recorrido, sino que representa experiencias nuevas que merecen ser vividas. Cuando miro hacia atrás, ya no me detengo a pensar si he dejado pasar momentos u oportunidades. Probablemente sea así, pero ese ejercicio revisionista no tiene mucho sentido en lo cotidiano. El pasado siempre estará sujeto a una autocrítica, a veces injusta o despiadada. Por eso, lo único que puede mitigar el impacto es tener la convicción o la tranquilidad de haber hecho todo lo posible. Creo que el escenario actual nos posiciona en un modo diferente. Los cambios que se han producido en esta era de la IA y del algoritmo requieren de personas dispuestas a emprender un sendero que tenga como fin último la capacidad y el compromiso. Por eso, cuando se habla tanto de “soltar”, yo lo entiendo como una forma de seguir viviendo sin ningún lastre. Siempre vamos a encontrar personas que –en apariencia- están mejor posicionadas que nosotros. Y cabe subrayar que eso es sólo en apariencia, porque son muy pocos los que están conformes de toda esa hoja de ruta que debieron seguir para llegar a un determinado objetivo. En el verano, por lo general, disponemos de más tiempo para pensar en nosotros mismos. Están quienes se habrán tomado vacaciones para disfrutar de un descanso que les permita recargar pilas y hacer frente nuevamente a la rutina. Parece que fuera ayer, pero ya pasó más de un mes desde que comenzó el año y lo que yo veo es que esa motivación se va diluyendo si no somos capaces de sostenerla en el día a día.


Desde hace unos meses, me propuse dosificar la queja. Tengo razones para que me embargue la insatisfacción, pero comprendí que todo lo que me generara molestia o incomodidad debía canalizarse en un espacio adecuado, como puede ser la terapia. Si me guío solamente por lo que he escrito en este espacio, quienes hayan leído mis notas podrán comprobar que traté de ampliar el enfoque, lo cual es muy útil si queremos evitar ser reiterativos. Luego de haber dejado pasar mucho tiempo, retomé el hábito de la lectura, y creo que es una buena manera de incorporar nuevos recursos al momento de escribir. Todavía conservo los manuscritos de lo que iba a ser mi próximo libro. Son todos cuentos escritos en 2024, y desde esa fecha no los he vuelto a tocar, aunque es lógico suponer que ameriten una revisión. Sea como fuere, en esta ocasión buscaré conseguir sponsors o instituciones que me den una mano para solventar la publicación. La realidad es que, hoy por hoy, no cualquiera puede comprar un libro, pero si logro obtener un subsidio o algo parecido, se puede reducir el precio de venta al público de cada ejemplar para hacerlo más accesible. Pero creo que va más allá de darse un gusto personal. Lo que pueda escribir tiene que superar a los relatos de mi primer libro, de lo contrario prefiero seguir puliendo el material hasta que esté en condiciones de afirmar que es de mayor valía. Por esa razón es bueno que alguien haya leído esos cuentos antes de decidirme a dar el próximo paso.

 

Lobos tiene buenos escritores, de eso no tengo dudas, y qué mejor que recibir una devolución de alguno de ellos que sea honesta y sincera. Digo esto porque si uno ya tiene todo listo y se dispone a hace una presentación, es lógico que en ese evento no haya críticas muy rotundas o categóricas. Nadie se pondría en un lugar que genere incomodidad hacia aquel que está con toda la ilusión por dar a conocer un nuevo libro. Yo no voy a hacer nombres, por supuesto, pero debo decir que me ha tocado cubrir muchas presentaciones desde que me dedico al periodismo, y más de una vez he pensado que el libro en cuestión no merecía un elogio contundente, quizás había algunas ideas interesantes, pero le faltaba el vuelo literario que hiciera de esa lectura una experiencia perdurable. En ese sentido, es bueno subrayar que yo nunca discuto el gusto de cada uno: Si todos tuviéramos las mismas preferencias, no habría mercado para el resto de las expresiones artísticas. Sigo creyendo que la escritura es un excelente cable a tierra, pero si el autor busca trascender dentro del universo de los lectores, debe dejar de lado ese abordaje terapéutico y egocentrista para hurgar un poco más profundo. Lo mismo pasa con la música, con el cine, con las artes plásticas. Es necesario emprender una búsqueda que tenga como finalidad afianzarse dentro de un estilo. Es un error frecuente pensar que los grandes escritores se regodean en su talento o capacidad innata. En el común de los casos, destinan varias horas al día a ir tramando su literatura, porque lo consideran un trabajo como cualquier otro. Desde luego que un escritor aficionado está lejos de considerar a la literatura como un empleo excluyente, pero lo principal es evitar la repetición, los lugares comunes, la obviedad, y la adjetivación innecesaria. Así que en eso estamos. Si logro avanzar, dentro de algunos meses quizás tenga novedades, por el momento es un trabajo en proceso. Vamos a ver si este verano puede marcar el comienzo de una etapa donde todos nos pongamos las pilas para darle vida a nuestros sueños. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

 

 

4 de febrero de 2026

¿Por qué es útil tener una rutina?

 

Luego de varios días de un calor agobiante, el clima parece habernos dado un respiro. No hemos tenido una lluvia abundante, aunque los escasos milímetros que cayeron ayer fueron suficientes para conseguir el ansiado descenso de las temperaturas. Hoy no fui a caminar al Parque, pero estimo que si no hay mucho barro, para mañana reanudaré la actividad. Mientras tanto, hay que seguir adelante con el laburo, tratando de brindar a los lectores todas las noticias de actualidad que marquen la diferencia. Pensándolo bien, mi fuerte nunca ha sido la primicia, sino las columnas en las cuales he volcado un análisis más profundo sin dejar de lado la opinión. Lo ideal es tener presencia en todos los frentes, porque uno nunca sabe qué tipo de noticias busca cada persona que ingresa al portal web. Los policiales, por lo general, tienen bastante audiencia, aunque no es excluyente de las demás categorías. El principal desafío pasa por ofrecer un contenido de calidad, que privilegie tanto la inmediatez como el seguimiento de los hechos, según del tema que se trate, pero sin descuidar a aquel público que busca la noticia sin conocer sus antecedentes. 


Estoy tomando clases de Yoga, algo nuevo no sólo para mí, sino para aquellos que suelen leer mis publicaciones en este espacio. Una amiga me invitó a sumarme a un grupo, y acepté porque consideré que no tenía nada que perder. Cuando me hacen una propuesta que no me convence, puedo buscar alguna excusa para no ir, pero no quería apelar a un recurso berreta para decir que no. En fin, la cuestión es que ya hace dos clases que voy, y si bien no tengo la agilidad que quisiera para hacer todas las posturas, creo que debía darme la oportunidad de intentarlo. Debo incorporar más entrenamiento para que mi cuerpo no parezca un adoquín.


Todo lo que puedo decir es que se trata de una buena manera de conectar con ese bienestar que nos hace tanta falta a todos, y que es consecuencia de vivir el día a día cargados de estrés, por no mencionar las malas decisiones que no priorizan nuestro propio equilibrio. Si uno le da una continuidad a cualquier actividad que desee emprender, al cabo de un tiempo podrá llegar a una conclusión, y en base a ello, resolver si conviene seguir adelante o no. Más allá de que sea necesario un tiempo para determinarlo, durante ese proceso está bueno disfrutar del contacto con uno mismo a través de la meditación. Cuando salís de una clase, te das cuenta de lo contaminados que estamos todos, absorbiendo la toxicidad de la televisión o de la música berreta que encabeza las listas de reproducciones, pero que no tiene el menor vuelo artístico en plena era de la IA. En una sociedad que privilegia y valora el talento, no es posible que Bad Bunny gane un Grammy a Mejor Álbum del Año. Lo que pasa es que el entretenimiento no persigue como objetivo la trascendencia, sino la superficialidad. Por un lado, es aceptable contar diariamente con una cuota de distensión y escapismo, pero lo más recomendable es que ello no nos lleve a resignar la búsqueda de bienestar.


Seguramente, cada uno de los que integramos el grupo habrá tenido un acercamiento distinto hacia el Yoga. Cuando estás abrumado por preocupaciones cotidianas, siempre es bueno encontrar un cable a tierra. Algunos lo podrán conseguir cultivando un hobby, haciendo ejercicio físico, o leyendo un libro. Pero es importante entender que, para obtener resultados confiables, no alcanzan con una o dos clases. Otro factor a tener en cuenta es saber qué nos sucede cuando dejamos pasar un tiempo sin mantener una regularidad. Por ejemplo, hasta hace unos años tenía bastante fluidez para hablar en inglés o interpretar un texto, dediqué muchos años a estudiar el idioma. Las cosas de la vida hicieron que todo quedara en stand by, y la falta de práctica hace que actualmente me cueste bastante entender una película o algunas canciones. El cerebro es como un atleta que se prepara para una competencia, hay que ejercitarlo constantemente. Por ese motivo, lo que yo hago cada vez que decido incursionar en algo nuevo, es obligarme a ir, porque descubrí que es lo único que a mí me funciona para ser constante. La única obligación real que tengo es el trabajo, pero cuando finaliza la jornada laboral, uno no puede quedar en punto muerto. Quizás lo ideal sea establecer horarios precisos para conferirle otro sentido a la rutina. Para concluir: Yo no sé aún cuánto tiempo voy a destinar al yoga, pero sí tengo en claro que es un hábito saludable, por lo cual la respuesta podría ser que lo seguiré sosteniendo mientras pueda obtener un saldo positivo. Todo lo que nos permita desenchufarnos y tener un registro pleno de nuestra conciencia es bienvenido. Pensá que a nadie le interesa escuchar tus problemas, y que si logramos construir relaciones con vínculos sanos, buena parte del trabajo para mejorar nuestra calidad de vida ya está hecho. Nos estamos viendo pronto, en lo que resta de este febrero ciclotímico e inestable. Punto final.

2 de febrero de 2026

El final es en donde partí

 

Quizás en el pasado, hice cosas de las cuales no estoy orgulloso, o que siento que no me representan hoy. Por ese motivo, creo que mirar hacia atrás sólo es válido si nos permite no repetir conductas equivocadas. Desde luego, esa mirada también está atravesada por recuerdos, sensaciones, anécdotas, que hoy guardan un lugar destacado en nuestra memoria. Personas que ya no están porque se nos adelantaron en el camino. El aroma de la cocina de la abuela. Aquellos años que compartimos en el aula de la escuela. El primer amor. El primer trabajo. El primer sueldo. Por lo general, la primera vez que hacemos algo tiene un impacto significativo en lo que vendrá después. Pero fuera de esos casos que mencioné a modo de ejemplo, yo no sé si quisiera volver a recuperar esos momentos. La nostalgia cobra una dimensión desmedida si dejamos que aparezca la melancolía, o la tristeza que nos embarga al encontrarnos con las manos vacías, sin la presencia de esos seres queridos que nos ayudaron a recorrer un sendero que, de no haber sido por ellos, hubiera sido mucho más difícil de afrontar. Nos sucede con frecuencia que idealizamos el pasado, y por eso quisiéramos volver, pero lo cierto es que, desde un punto de vista objetivo, estuvo muy lejos de ser un lecho de rosas. Cuando me detengo a analizar cómo pensaba antes, esas expectativas arrojaron como resultado lo que fui construyendo a lo largo del tiempo. Creo que cualquiera de nosotros tiene ese sabor agridulce al efectuar un contraste entre el ayer y el hoy. Pero yo entendí desde hace bastante que mi momento es ahora.


En los primeros días de enero traté de romper con esa falsa y estéril añoranza para focalizarme en todo aquello que yo puedo corregir y modificar en el corto plazo. En realidad, decidí tomar la iniciativa y pasar a la acción en lugar de esperar que los acontecimientos vayan decantando solos. Como tengo algunos problemas de salud, sé que la responsabilidad de cuidarme es únicamente mía. Para toda persona adulta se trata de un ejercicio indelegable, y en ese sentido, se me ocurre pensar que el error está en recurrir a soluciones cortoplacistas que sólo nos brindan una satisfacción breve y transitoria.


Todos sabemos que en la vida nos toca atravesar duelos, que están ligados a una situación de pérdida. Sin embargo, en muchos casos, es necesario resignar algo para poder seguir adelante con un equipaje más liviano, sin ningún lastre ni condicionamiento. Por lo que yo recuerdo, hace 20 o 30 años no se le daba importancia a la salud mental, los pacientes que ya habían recibido un diagnóstico debían tomar una determinada medicación para paliar su enfermedad y no recibían una mirada empática de la sociedad. Ahora eso ha cambiado, afortunadamente, porque muchas figuras del deporte o del espectáculo que tienen una enorme presencia en los medios, han hablado abiertamente de las dificultades que han tenido que sortear. Ser una persona pública ha sido siempre un estigma para muchos que se han encontrado repentinamente con la fama. Más de eso no puedo conjeturar, es una situación que me excede, pero sí es cierto que podemos lograr un mayor grado de visibilización de estas problemáticas cuando alguien logra trascender y aprovecha esa popularidad para expresarse sin tapujos. Por esa razón, en los albores del Siglo XXI, dejamos atrás ese enfoque prejuicioso y sectario que predominaba en la agenda mediática, y que yo nunca avalé dentro de la profesión. 


No todo tiempo pasado fue mejor: En los años ’90, había mucha discriminación hacia los homosexuales, el rol de la mujer no era valorado, el consumo de estupefacientes había crecido exponencialmente y los adictos no tenían espacios terapéuticos para ser escuchados y poder lidiar con sus adicciones. Las personas con discapacidad no tenían ninguna posibilidad de inclusión, porque aún no se había tomado conciencia de las capacidades diferentes que posee cada individuo. Vale decir que avanzamos muchísimo, por supuesto que aún queda un largo camino por recorrer, pero yo creo que esto no es socialismo ni agenda Woke como suele proclamar Milei en los foros internacionales, es un cambio que llegó para quedarse, y las minorías que se ganaron un lugar luego de varios años de lucha ya no podrán ser silenciadas. 


Si tenemos una mirada amplia y honesta, con esos antecedentes nos sobran los argumentos para que esa vuelta a un pasado supuestamente perfecto empiece a mostrar fisuras, ya que no era más que una cáscara bajo la cual los derechos humanos eran sistemáticamente vulnerados. Y quienes perpetraban ese ninguneo no eran otros que aquellos que se jactaban de su “normalidad”, un concepto que ya nadie se atrevería a esgrimir en la actualidad. El hecho de que un comportamiento sea adoptado por la mayoría no significa que se trate de algo normal o que merezca ser replicado por el resto.


En 2026, lo que podemos decir es que todo lo nos quede por delante debe ser vivido desde una perspectiva de gratitud. En la medida que aprendamos a cultivar la aceptación y a no romperle la paciencia a los demás por lo que consideramos urgente, vamos a lograr ese ansiado reencuentro con nosotros mismos. La gente no tiene tiempo para escuchar problemas ajenos, está muy ocupada con sus propias demandas o carencias, y ser conscientes de ello nos posiciona en otro lugar. Todos los días veo personas que, aunque no me lo digan, no la están pasando nada bien. No obstante, ese padecimiento silencioso en algún momento mutará en una superación, porque nadie elige el sufrimiento o el hastío, y así como parece ser un estado mental dominante, en determinado momento llega a su fin. Ser parte de ese proceso es necesario para entender todo lo demás, y cada cual lo vive a su manera. Si tenemos la capacidad de respetar y entender los tiempos que son propios de cada individuo sin levantar el dedo acusador, estaremos contribuyendo a no juzgar a nadie por su situación. Y, sin duda, los libros de autoayuda no aportan sabiduría ni conocimiento cuando las papas queman. El arte de vivir, tal como las culturas orientales lo definen, nos lleva toda una vida dedicada al autoconocimiento. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  


27 de enero de 2026

Transpirar la camiseta es la única alternativa posible

 

Estamos transitando los últimos días de enero. Este tramo inicial se hace un poco cuesta arriba, y a decir verdad, la ola de calor tampoco ayuda. Pero si tenemos presente esas palabras de esperanza y buenos augurios que decíamos al comienzo de este ciclo, podremos tener una perspectiva más amplia. Como les estaba diciendo, me da la impresión de que este mes no se termina nunca, pero cuando lleguemos a la última hoja del calendario y nos toque arrancar febrero, vamos a notar que todo transcurre con más rapidez. Por supuesto, se trata de una valoración subjetiva: Todos los días tienen las mismas horas, más allá del período que pretendamos analizar. No es posible imaginar un tiempo de descuento como sucede en un partido de fútbol. 


Lo más complicado es mantener un equilibrio, aunque a muchos les parezca una tontería. Cualquiera puede tener una reacción desmedida, y ello no traería ninguna consecuencia, si no fuera porque nuestro comportamiento está dirigido hacia un determinado entorno. Tener conciencia de esto nos permite pasar por un filtro o un tamiz aquello que vamos a decir, para alcanzar un grado de comunicación más efectivo. Si nos ponemos violentos o agresivos, vamos a recibir una respuesta del mismo tenor, que irá escalando cada vez más, en parte porque nadie quiere dar el brazo a torcer o admitir públicamente que está equivocado. Para que quede más claro, podemos pensar al revés. Es decir, que seamos nosotros los depositarios de un mensaje lleno de bronca o resentimiento. Más allá de que lo juzguemos inmerecido, nos toca absorber una reacción totalmente extemporánea, y en lugar de preguntar a nuestro interlocutor los motivos, lo único que se nos ocurre hacer es redoblar la apuesta. Obviamente, nada justifica una situación de maltrato, lo que digo es que si seguimos la corriente, las cosas no van a terminar bien.


Creo que, por esa razón, es bueno que tengamos presente aquello que nos propusimos al comienzo del año. En mi caso, soy consciente de eso, porque lo escribí con claridad y cada vez que me embargan las dudas y la indecisión lo sigo sosteniendo. Más adelante se verá si lo pude lograr o no. Es importante hacer la salvedad de los sucesos imprevistos, que no constituyen un dato menor: En líneas generales, uno supone que tiene la sartén por el mango, pero debemos reconocer que hay cuestiones que escapan a nuestra responsabilidad.


Poner un límite nos otorga más chances para despejar el caminos de presiones o condicionamientos. No tiene ningún sentido engañarnos a nosotros mismos. Si tenemos la expectativa de alcanzar la longevidad, lo menos que podemos pedir es llegar a la vejez con la tranquilidad de saber que todo lo que hicimos no ha sido en vano, más allá de las limitaciones que cada cual pueda tener en cuanto al dinero u otras variables.


Hoy hice el primer programa de TV de la temporada, y para mí significó mucho arrancar con el pie derecho. Cuando uno no irradia confianza y actitud, el público percibe esa falta de convicción, más que uno intente disimularlo. La audiencia que esperamos alcanzar se sustenta en la credibilidad. La gente que te escucha en la radio o te mira en la tele lo hace porque confía en que vos tenés algo que vale la pena decir. Es un punto a favor contar con un invitado que valora la oportunidad que le das de participar de una entrevista. Yo nunca me dejo llevar por la vanidad, ni me ubico en un pedestal. Puede que en algún punto tenga más posibilidades que el resto, pero en todo caso, yo destino ese capital a lograr un mejor resultado. El espacio televisivo, como cualquier otro, no representa mucho si vos no lo aprovechás para marcar la diferencia. Con el auge de las nuevas tecnologías, no sé cuántas personas continúan consumiendo los medios de comunicación tradicionales. Pero eso también es consecuencia de la escasa producción que se puede advertir en los formatos actuales, sobre todo en los canales de aire. Lo que yo busco en cada nueva emisión es generar un clima distendido con el invitado, me parece un factor clave para que la conversación transite con fluidez. Es verdad que hay un desgaste que proviene de los años anteriores, pero en cada comienzo de temporada hay que dejar todo en la cancha.


No puedo saber lo que sucederá dentro de dos o tres meses, lo que sí puedo afirmar es que la buena vibra se contagia. Cualquiera que haga su laburo a desgano termina padeciéndolo más, y a esta altura de mi vida, lo único que pido es disfrutar del viaje. Voy a trabajar hasta que llegue mi jubilación, pero si puedo sentirme a gusto con lo que hago, no voy a renunciar a esa aspiración. Si tuviera 20 años, estaría dispuesto a comenzar desde cero sin demasiados rodeos. Lo cual es lógico, porque a esa edad uno tiene todo por delante, las ilusiones permanecen intactas, estás en el mejor momento de la vida. Bueno, aunque ya haya dejado atrás mi juventud y sea más cauteloso, puedo ver con mayor claridad qué es lo que quiero hacer, precisamente porque no me sobra el tiempo, y mis prioridades deben ser una brújula que me indique hacia dónde seguir. En cuanto a los riesgos, siempre están presentes, a cualquier edad. El temor a lo desconocido nos bloquea, nos llena de incertidumbre, nos provoca una inquietud que es muy difícil de morigerar. Pero si aprendemos a aceptar que debemos librar una batalla todos los días, vamos a incorporar esa dosis de lucha y perseverancia con más naturalidad. Si no tuviéramos ese combustible que nos impulsa a continuar detrás de la trinchera, todo lo que hoy conocemos y damos por sentado sería objeto de debate y discusión. Por eso es necesario reforzar las creencias que alimenten ese fuego sagrado y que nos lleven a construir el futuro que soñamos. Ojo con esto, porque es lo único que nos sostiene. Nadie quiere ver cómo se baja el telón antes de que llegue el final de la función. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

21 de enero de 2026

Mitad de semana, pensando en el futuro de la ciudad

 

Miércoles 21 en la ciudad. La semana arrancó con una jornada bastante fresca, hubo temperaturas muy bajas por la mañana (entre 10 y 15 grados), un fenómeno poco frecuente en pleno verano. Con el transcurso de los días, el termómetro fue subiendo, y crece la amenaza de una nueva ola de calor. Desde un análisis objetivo, podríamos afirmar que quizás este verano no sea muy diferente a los anteriores. Pero debemos entender que el cambio está en uno mismo, más allá de que algunos hayan salido a vacacionar y otros continúen estoicamente con la rutina del año pasado. Finalmente, la semana próxima voy a reanudar el programa de tele, será la séptima temporada en el aire, lo cual siempre representa un gran desafío a nivel personal. El principal objetivo es brindar a la audiencia la posibilidad de conocer la silenciosa labor que realizan muchos vecinos. Por supuesto, otro aspecto en el que debo trabajar es en renovar la grilla, para tener la participación de invitados que no hayan estado antes. No es tan fácil como parece, porque el formato sigue siendo el mismo, y a veces se complica lograr el resultado que uno espera. Pero este es el momento de hacer un mayor esfuerzo, precisamente porque en esta época muchos se han tomado un descanso y cuentan con una mayor disponibilidad horaria. 


Tenía la posibilidad de empezar un poco más más tarde, a partir de febrero, como fue en 2025, pero ello no hace a la diferencia, creo que lo importante es generar un buen clima en el estudio para que la gente se sienta cómoda y distendida. Si algo no sale bien, se puede editar, esa es la ventaja que ofrece un programa grabado. No obstante, en alguna ocasión estaría bueno pensar en salir en vivo, o en hacer un programa especial si la situación lo amerita. Lo que no quisiera que pasara es tener que renegar otra vez con los horarios de grabación, o lidiar con imponderables que nunca faltan, pero que no te predisponen de la mejor manera. Uno se da cuenta enseguida cuando la entrevista fluye, porque ni vos ni el invitado están mirando el reloj, la charla es amena, e incluso quedan temas pendientes porque no alcanzó el tiempo. Yo prefiero eso, antes que tener que remarla para poder cumplir con una duración de 40 o 45 minutos que parecen no llegar nunca.


El año pasado invité a varios referentes políticos porque tuvimos elecciones y estábamos en una coyuntura propicia para hacerlo, pero obviamente, en ese aspecto, este año será más tranquilo, es una etapa de transición donde los intereses del público son diferentes. Sea como fuere, para mí la prioridad siempre estuvo en dar a conocer historias de lobenses solidarios, porque si hay algo que me hace creer que no todo está perdido, es labor de tantos conciudadanos de bajo perfil que siguen apostando por una sociedad mejor. Donde no llega el Estado, por desidia o por indiferencia, ellos vienen a suplir esas carencias. Si no hubiera necesidades, no habría motivos para que existan merenderos, o colectas para asistir a alguien que requiere una intervención médica de alta complejidad. Por eso, creo que desde los medios podemos dar una mano brindando difusión a los festivales o eventos que se organizan para recaudar fondos. Después cada uno decidirá si quiere colaborar o no.


En fin, si hay algo que puedo rescatar, es que se ha reactivado la agenda. A partir de hoy, tengo casi todos los días ocupados. Conseguí gestionar algunas entrevistas con funcionarios municipales, y la idea es que esos encuentros sirvan para evacuar las dudas y consultas que la mayoría de los lectores suele tener. Más allá de lo que cada uno piense, todo lo que me permita sumar material a la producción periodística es bienvenido. No siempre se da la ocasión de hablar mano a mano con una determinada autoridad política. Por ese motivo, creo que es conveniente llevar anotadas algunas preguntas que se vayan a hacer, porque de lo contrario la conversación puede terminar en cualquier lado y lo único que se logrará es desperdiciar una oportunidad casi sin darnos cuenta. 


En lo que respecta al turismo, Lobos se va posicionando a nivel regional, pero todavía queda mucho por hacer. En los últimos años, el mayor porcentaje de visitantes provino del Gran Buenos Aires, pero como el servicio ferroviario no está funcionando, ha habido una merma de ese segmento de la población, que por lo general iba a la Laguna a pescar o a pasar el día y regresaba en el mismo tren del que había partido. La ausencia de trenes no sólo trae consigo estos efectos colaterales, sino que también nos provoca una gran incertidumbre. Estamos cada vez más incomunicados, yo no sé si el ferrocarril sigue siendo un emblema de progreso, pero con los millones que se han gastado en la renovación y reparación de las vías, lo menos que se puede esperar es que las formaciones puedan hacer su recorrido a una velocidad crucero, para que los pasajeros puedan llegar a destino en un plazo razonable. Para pensar seriamente en Lobos como un pueblo turístico, es necesario que sus habitantes sepan cómo tratar a quienes nos visitan, de forma tal que se sientan a gusto y tengan el deseo de volver en un futuro. Entre otras cosas, hay que ofrecer precios competitivos, y sumar espectáculos gratuitos que fomenten una estadía larga. Por lo tanto, si queremos que los turistas elijan nuestra ciudad, tenemos que brindarles una variedad de recursos que puedan adaptarse a todos los bolsillos y presupuestos, tanto a los más “gasoleros” como al Premium que se va a pernoctar en un Spa. Es un tema que siempre me resulta interesante de abordar, porque si realmente nos desvela alcanzar un despegue definitivo, resulta fundamental que seamos conscientes de nuestras fortalezas y limitaciones. Nada se construye desde la improvisación. Ser buenos anfitriones es un factor clave para que el visitante no sienta que alguien le está metiendo la mano en el bolsillo, y eso es apenas el comienzo. Ya habrá novedades para este boletín. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

 

17 de enero de 2026

Una segunda quincena que arranca con dudas e interrogantes

 

Ya entramos en la segunda quincena de enero. Por lo general, tengo la percepción de que el tiempo pasa demasiado rápido, aunque en este caso no sé si ha sido así. El primer mes siempre parece ser un poco más largo, hasta que uno se va acostumbrando al trajín cotidiano. Todavía no hay muchas noticias para cubrir, pero tengo la expectativa de que todo comience a reactivarse en los próximos días. Mientras tanto, estoy empezando a hacer notas o entrevistas, porque es lo que me permite tener material que surge de una producción periodística propia. Por otra parte, es una buena ocasión para ir armando una grilla de invitados, pensando en el regreso del programa de tele, que estimo que podrá darse a partir de febrero. No he hablado aún con la gente del canal, pero si tenemos en cuenta cómo fue el inicio de las temporadas anteriores, sería un buen momento para arrancar con el séptimo capítulo de este ciclo.


El Dakar finalizó hoy. A pesar de algunos contratiempos, el lobense Manu Andújar tuvo una buena participación durante la competencia. La gente lo banca y lo apoya porque es un joven con mucho futuro, y que siempre lleva bien el alto el nombre de nuestra ciudad. Tuve la oportunidad de hablar dos o tres veces con él y me dejó una excelente impresión. Ojalá que pueda conseguir todos los logros que se proponga, es un piloto con una gran proyección. Los grandes medios no les  han dado mucha bola al rally, pese a que han competido muchos argentinos en esta edición. La información más confiable la han brindado los portales dedicados al automovilismo, como Carburando o Campeones. Correr en el medio del desierto no es para cualquiera, se trata de una competencia muy exigente. Luego de que eliminaran la categoría de cuatriciclos, en la cual consiguió dos títulos, Manu siguió participando, y eso es muy alentador.


Aquellos que tenemos el hábito de ver fútbol por TV, nos encontramos con que los partidos de verano se disputan en su mayoría en Uruguay, a diferencia de lo que históricamente fueron los amistosos en Mar del Plata. Si no tenés un servicio Premium, tampoco los podés encontrar fácilmente en la pantalla. De todos modos, el torneo oficial comienza el 22 de enero, así que veremos si Boquita levanta cabeza y nos puede dar la alegría de un nuevo título. Como podrán comprobar, me conformo con poco.


Este año tenemos la gran cita del Mundial, que tendrá la particularidad de celebrarse en tres países diferentes: México, EE. UU., y Canadá. Cada nuevo Campeonato van agregando boludeces, que tienen como única finalidad recaudar más y ampliar la oferta de destinos exóticos, como lo fue Qatar en 2022. Nunca fui muy fanático del fútbol, pero prefiero ver un buen partido en directo antes que un programa de chimentos, de eso no hay dudas. La televisión de verano no brinda grandes producciones. Hay muchas “latas” (El Chavo, El Agente 86, La Familia Ingalls), y la única alternativa que uno tiene para levantar un poco la puntería son los servicios de streaming, que por supuesto tienen un costo que no tengo interés en afrontar.


En la temporada estival los cortes de luz se dan con más frecuencia, ya hemos tenido dos o tres interrupciones del servicio en los primeros días del año, y eso es una señal clara de una falta de inversión y planificación. La demanda de energía se incrementa, y el resultado anunciado es el colapso de la red. Lo único que tengo para paliar esa situación es una radio a pilas, que sin dudas te salva de permanecer ajeno a lo que está sucediendo.


Una de las noticias más impactantes hasta el momento es del plano internacional, y tiene que ver con la invasión de los yanquis a Venezuela para capturar a Maduro y asumir el control del país. No debe ser fácil para los venezolanos atravesar una transición de gran debilidad institucional. La voracidad expansionista e imperialista que ha mostrado la presidencia de Trump no tiene precedentes, ya que los anteriores mandatarios por lo menos se ocupaban de ser más sutiles y mantener las formas en su afán intervencionista en el Continente. Obama, Biden, o el propio Bill Clinton, no tenían su agenda de política exterior pensando en pisar la cabeza de los líderes de Latinoamérica que tuvieran tendencias socialistas o de izquierda. Todo este rollo de que quieren apoderarse de Groenlandia parece una locura, pero no me sorprendería que estén dispuestos a hacer un desembarco para lograr ese cometido. Aun así, un ataque de esa magnitud sería más difícil de justificar que el perpetrado en el país caribeño. 


Todas las sospechas que el común de la gente tenía respecto del codiciado recurso del petróleo terminaron de confirmarse cuando quedó en claro que Venezuela se ha convertido en el principal proveedor para el mercado yanqui. Es una incógnita qué pasará con Cuba, pero no es un objetivo geopolítico de interés para ellos porque la isla no tiene grandes recursos naturales. Trump se comporta como un demente, una persona con su nivel de megalomanía totalmente desquiciado. Cuesta creer que sea el presidente de la primera potencia mundial. Al igual que Milei, no se caracteriza por ejercer la diplomacia, y en los últimos años han llegado al poder en todo el hemisferio líderes que se distinguen por pertenecer ideológicamente a la derecha. Esto rompe con el paradigma que uno ya conocía post 2001 y que estaba más vinculado a la centroizquierda en el Cono Sur. Y no vendría mal analizar las causas de este fenómeno. El desencanto del electorado es lo que facilita la irrupción de estos personajes en la política. Analizando la marcha de la economía argentina, se puede entender este viraje. Décadas de inflación altísima. Una carga impositiva asfixiante. Pobreza y desempleo creciente. El dólar sin control. Falta de inversión privada. Y podríamos seguir enumerando. Lo que sí es cierto, es que los libertarios no han brindado ninguna solución a estas variables. La inflación bajó, pero aun así está entre las más altas del mundo. Y más allá de las mediciones que hace el INDEC, los precios al consumidor siguen subiendo, superando holgadamente el 32 % interanual. Podemos tomar como ejemplo los alquileres, o las tarifas del transporte público. Es un combo explosivo, con aumentos de casi el 70 %. Pensá en cuánta plata se te va todos los meses en pagar el alquiler de tu vivienda y tomar un colectivo para llegar al trabajo. Eso sin contar la comida, los impuestos, y otros gastos corrientes.


Si comparamos a Milei con Macri, por ejemplo, llegaríamos a la conclusión de que el Peluca es más audaz. Y eso es lo que lo sostiene. Llegó para arrasar con todo: Discapacitados, jubilados, minorías sexuales. Si la recesión se agudiza, la consecuencia más inmediata es que muchos que todavía lo bancan le retirarán su apoyo. Supo hacer buenas migas con el campo y con varios sectores del empresariado. Los principales medios de comunicación ni siquiera ocultan sus relaciones carnales con este experimento que ha sumido al país en una volatilidad creciente. Como ya mencionamos, después del colapso de 2001, era lógico que la futura clase política argentina oscilara hacia la izquierda. Claro que, probablemente, hablar en términos de izquierda o derecha suene anacrónico, porque no es suficiente para entender este fenómeno. 


El kirchnerismo tuvo muchos puntos discutibles a lo largo de casi 20 años, pero eso no significa que lo que vino después merezca obtener un respaldo incondicional. Si cualquiera que asuma entendiera que la principal preocupación de la gente es la economía, estaría más cerca de forjar un vínculo con la ciudadanía. Lo que estamos viendo ahora es el resultado de varios años de frustraciones y descontento. Como ya hubo elecciones en 2025, lo único que podemos hacer ahora es esperar hasta 2027, para reflexionar si es necesario dar un nuevo golpe de timón, y votar en consecuencia. En el tiempo que resta para llegar a ese período, pueden pasar muchas cosas que terminen provocando una agitación social. Recordemos que en septiembre del año pasado, hubo una corrida cambiaria que se tradujo en una suba incontenible del dólar y del riesgo país. Milei pudo zafar cuando fue a pedirle la escupidera a su “amigo” Trump, pero ningún favor es gratis. Tampoco lo es la intervención del Tesoro de EE. UU. en el mercado de divisas. Con los resultados de 2025 todavía frescos en la memoria colectiva, sólo nos queda pensar que al finalizar su mandato, Milei puede obtener un apoyo que priorice un frágil estabilidad económica y el posicionamiento a nivel regional, a costa del desmantelamiento del Estado tal como lo conocíamos. Este año será decisivo en la consideración pública para imaginar un escenario en el cual el niño rebelde del culo del mundo pueda alcanzar una reelección. Así que sólo nos resta esperar, ya no como protagonistas, sino como pacientes involuntarios de una cirugía mayor sin anestesia. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

14 de enero de 2026

Con la panza llena, es fácil romantizar cada aspecto de la vida (Parte 1)

 

En la vida no siempre uno obtiene lo que merece, o lo que cree merecer. Seguramente, quien esté leyendo esto alguna vez se habrá preguntado “por qué me tocó esto a mí”. Ya desde el vamos, cargamos con una mochila muy pesada, y no podemos evitar ver cómo otra gente parece haber sido bendecida por el destino. Llega una etapa en la cual nos acostumbramos a tomar decisiones bajo presión, con muy pocas alternativas disponibles, y ni siquiera estamos convencidos de haber elegido la opción correcta. Como no tenés muchas cartas en el mazo, lo único que podés pensar es en minimizar el impacto. Es decir, lo que conocemos como el mal menor. Nunca me interesó compararme con los demás, pero sí me llama la atención ver cómo otras personas pueden resolver con mayor criterio muchos de los escollos que se les presentan. Hay gente que ha debido atravesar por muchas pérdidas, por duelos que no dan tregua, y se hace cuesta arriba seguir adelante y levantar vuelo otra vez. Pese a todo, tienen la capacidad de dar vuelta de página y continuar con sus vidas. Probablemente tenga que ver con la resiliencia, no lo sé. Podemos imaginar que a dos sujetos les presentan una misma situación problemática, y que deben decidir rápidamente, como si se tratara de un ejercicio matemático. Cada uno lo resolverá a su modo, con las herramientas que tenga a mano, con su propio criterio, y poniendo en contexto sus creencias y valores, que pueden ser totalmente opuestas entre una persona y otra. Si tenemos en cuenta todos esos factores, estamos en condiciones de comprender mejor por qué hay gente que tiene más capacidad de afrontar y sobrellevar sus problemas.


Imaginate a alguien que le tocó padecer una discapacidad congénita. No vamos a entrar en detalles porque no es necesario, pero esa persona se habrá interpelado más de una vez, por qué le tocó nacer con esas limitaciones. Hay casos de figuras muy talentosas que desde que salieron del vientre materno tuvieron que convivir con ceguera o hipoacusia, por citar dos ejemplos aleatorios. La sociedad sigue siendo muy desigual, porque todo lo que fue creado (edificios, calles, automóviles, oficinas, etc) no fue pensado para atender problemáticas que piden a gritos una mayor inclusión. Pero, para no irnos de tema, podemos decir que es muy difícil crecer en un contexto de escasas oportunidades hacia las personas con capacidades diferentes. Obviamente, nadie se merece esto. Vivimos con la falsa ilusión de que se nos recompensará por nuestras acciones, o que vamos a recibir lo que creemos que nos corresponde. Pero nunca es así. Si vos actuás de determinada manera, ese proceder tiene que ser lo que vos considerás que es correcto, y esa es la única tranquilidad que vas a tener en tu conciencia. No hay mucho más bajo el sol.


En la cultura occidental, si vos supuestamente te esforzás, trabajás duro, y te preocupás por adquirir nuevos conocimientos, vas a progresar. Bueno, no siempre es así, de lo contrario, no habría ingenieros o arquitectos manejando un taxi. Los que llegan a triunfar son una ínfima parte de todos los que tenían aptitudes para seguir en carrera. En el cine comercial, en la industria del entretenimiento, las historias de “perdedores” no venden. Nadie paga una entrada para ver en la pantalla a un tipo que es un desastre, un fracaso tras otro para los estándares de las ficciones de Hollywood. No abundan las películas que muestren a alcohólicos, ludópatas o drogadictos. Y en el caso de que los muestren, es porque se trata de una historia de redención. Al cabo de 90 minutos de proyección, el tipo se recupera, forma una familia, se compra un auto y una linda casa. El sueño americano al palo. En las series, es raro que aparezca un personaje que apenas llega a fin de mes, o que lo desalojan porque no puede pagar el alquiler. Podemos mencionar a Seinfeld o Friends. Están todo el tiempo al pedo, tomando café o hablando boludeces. La vida real no es así. Si tenemos que echarle agua al shampoo para que nos rinda más, imagínate lo lejos que estamos de hacer filosofía barata en una mesa de café.


Creo que una forma de ser más felices es aprender a aceptar lo que nos toca en suerte. Vivir con eso, sin la envidia que nos provoca mirar el entorno, quizás porque siempre vas a encontrar a alguien que –en apariencia- está mejor que vos. Y no hablo solamente de guita. Hay determinadas personas que tienen bien en claro lo que quieren y que no pierden de vista ese objetivo. Es un punto a favor: Si vos sabés lo que querés, ya tenés buena parte del problema resuelto.


Cuando sos adolescente, todavía no sabés qué dirección hay que seguir, vas casi en piloto automático. Muchos pibes tienen que laburar a una corta edad, otros son mantenidos por sus padres hasta que llegan a la adultez, cuando ya pueden pagar sus propios gastos e independizarse. Por eso, yo no sé si sirve de algo darnos rosca con lo que “merecemos”. Nadie merece morir solo en la cama de un hospital, nadie se merece atravesar por una enfermedad terminal y que los médicos le digan que ya no hay más nada que hacer. Dejémonos de joder. Si entendemos que nuestro tiempo es limitado, y que ya no nos queda mucho hilo en el carretel, podemos comprender la inutilidad de romantizar pavadas que están ligadas a una literatura de autoayuda barata. ¿Nunca te pusiste a pensar lo paradójico del mundo en que vivimos? Cada vez hay más nutricionistas que te educar para mejorar tu alimentación, mientras hay gente que no tiene recursos ni para recibir un plato de comida por día. ¿A vos te parece que los habitantes de Etiopía o de Zimbabue se van a sentir mejor por leer a Bucay o a Rolón? Ellos luchan por sobrevivir. Reciben toda la basura de los países industrializados y tienen que vivir con eso. Los fardos de ropa usada que descartan los yanquis y europeos van a parar allí. Todo esto nos hace pensar lo siguiente: Nunca creas que si conseguiste algo es porque te lo merecés. Por supuesto, quizás tenga algo que ver con tu esfuerzo, pero si podemos surfear con lo azaroso y causal, y aprender que es parte del viaje, nos vamos a sentir liberados de cumplir con los mandatos y expectativas. Nos estamos viendo pronto. Punto final.    

 

 

 

12 de enero de 2026

El futuro llegó hace rato

 

Una de las últimas notas que escribí para el portal de noticias tiene que ver con el Hospital, y el sistema de turnos web que fue implementado hace unos meses. Para reservar una consulta, se puede ingresar a una página de la Provincia, o bien descargar una aplicación en el celular. Lo cierto es que no es tan sencillo como parece, y los lectores que comentaron la noticia, en su mayoría, expresaron su disconformidad. Esta modalidad fue dispuesta por la Gobernación, no por el nosocomio en particular, ya que muchos centros de salud de la zona ya la han adoptado. Lo que sí podemos decir, es que se va reemplazando a todo nivel la atención presencial, no sólo en lo que respecta a la salud pública, sino también en otras dependencias provinciales. Uno de los reclamos tiene que ver con el acceso a la tecnología. Aquellas personas mayores que utilizan un dispositivo antiguo, seguramente tendrán más complicaciones para validar su identidad, o todos los pasos que se requieren antes de elegir su turno. Si hacemos la salvedad de que no fue una decisión unilateral del Hospital, podemos ser más contemplativos y no cargar las tintas ante este proceso irreversible del cual vamos siendo testigos. Desde hace varios años, las facturas de luz y gas se envían por mail, y si el usuario desea tenerlas en soporte papel, deberá imprimirlas. Con la ganancia millonaria que tienen las empresas, no implica una erogación significativa que se sigan enviando a los usuarios como era antes. El argumento que suelen esgrimir tiene que ver con el Medio Ambiente, y el supuesto perjuicio que representa la impresión de papel. Pero estamos hablando de una hoja mensual o bimestral por cada cliente, no es algo que requiera la utilización de muchas páginas. Pero no sólo eso: Los trámites para la titularidad de un servicio, darlo de baja, o lo que fuere, también hay que hacerlos online. En la sucursal de estas empresas, hay empleados que no se sabe bien qué hacen, porque si se ha reemplazado la atención al público por una automatización de los procesos, no queda bien en claro en qué casos sí se debe concurrir a la oficina, ni siquiera se toman los reclamos si el titular recibe una boleta por un monto que juzga excesivo. 


En el Hospital, hay empleados que se dedican exclusivamente a atender la turnera. Pero como el trámite se realiza por Internet, sólo atienden las especialidades que han quedado afuera de esta nueva modalidad, o aquellas de demanda espontánea. En lugar de tener que renegar porque la página nos informa que ya no hay más cupos, si uno fuera atendido por ventanilla, al menos habría alguien que nos podría informar cuando volver a consultar si se ha liberado un turno. También existe la posibilidad de tramitarlos por WhatsApp, pero por lo que he hablado con algunos pacientes, esa alternativa sólo es válida para muy pocos profesionales, y la mayor parte de las consultas deben hacerse de forma virtual. Es frustrante tener que ingresar varias veces a la página sin que nadie nos diga una fecha estimada para poder acceder a una consulta. No obstante, se recomienda insistir, porque todos los meses hay turnos que se cancelan, y que si no son ocupados por otro usuario, se pierden.


Podríamos preguntarnos qué sucederá en el futuro con los recursos humanos. Las personas que ya han cumplido cierta edad y que se disponen a jubilarse, quizás no sean sustituidas por otras, sino que la tarea que ellos realizaban será reemplazada por la Inteligencia Artificial. Es decir, un bot o un asistente virtual con el cual tendremos la posibilidad de chatear para que nos vaya guiando en un sitio o aplicación, según el trámite que queramos hacer. ¿Y qué pasa si ninguna de las opciones disponibles tiene que ver con nuestras necesidades? ¿Cómo explicarle a una máquina que no razona, sino que está acostumbrada a solucionar todo con un menú de alternativas limitadas que fueron concebidas por algún programador que diseñó el software? Cuando llamás a algún 0 800 y recibís una respuesta automática, te dice “presione 1”, o “presione 2”, en función de lo que se supone que vos estás buscando, y en ese menú, la opción para elegir que te atienda un operador, aparece casi como en último lugar. Más de una vez, en el cine o en la industria del entretenimiento, se ha fantaseado con computadoras o tecnología que pueda procesar datos y tomar decisiones como los humanos. Pero nunca estuvimos tan cerca como ahora de caer en la alienación por un cúmulo de algoritmos que gobiernan nuestras preferencias e intereses. 


Con la IA, se pueden generar imágenes y videos que tienen la apariencia de ser reales, por eso proliferan en Internet y son compartidas por los usuarios que no pueden discernir entre aquello que fue creado artificialmente y una imagen o fotografía que testimonia un encuentro real entre dos personas, por citar un ejemplo. El procesamiento de datos constituye la principal característica de la IA, y plantea desafíos que tienen que ver con cuestiones éticas. Si una aplicación como Chat GPT tiene la capacitar de redactar cuentos o relatos con mínimos requisitos, en un futuro desaparecerán los escritores, o los compositores. Así, un texto literario, o la letra de una canción, amenazan con sustituir toda autoría humana para convertirse en un resultado ficticio que fue creado por los pocos datos que ingresó un usuario. El chat no te dice si el contenido que comparte con vos está protegido por copyright, pero de algún lado lo sacó, ya que no tiene un cerebro que tenga la capacidad de imaginar, de crear, de escribir una metáfora, o lo que cada uno se le ocurra.


Por supuesto, estos cambios no se dieron de un día para el otro, aunque se aceleraron notablemente con la pandemia de 2020. Los riesgos que representaba la presencialidad en esa coyuntura hicieron que se crearan distintas formas para que un determinado trámite pudiera realizarse a distancia. A partir de ahí, muchas modificaciones que se adoptaron pasaron a formar parte de la vida cotidiana. En algunos comercios, todavía se conservan las mamparas que separan a los clientes del mostrador para evitar posibles contagios. Aplicaciones como Google Meet, que fueron muy utilizadas para dictar clases a distancia, fueron incorporadas en los años sucesivos, y fue así como aprendimos a movernos en los vericuetos de la virtualidad. El impacto que produjo la situación sanitaria en la sociedad fue más profundo de lo que imaginamos, pero eso sería tema de un próximo posteo.


Lo que sí es cierto, es que la Inteligencia Artificial, si no es regulada por alguna legislación, representa un riesgo que pone en jaque la credibilidad de la comunicación. Si cualquiera difunde material creado por IA como si se tratara de información verdadera, chequeada y verificada por humanos, estamos ante un gran fraude. Los chats de IA utilizan datos que procesan de sus archivos para recrear la realidad. No tienen la facultad de pensar, ni de expresar emociones. Su uso se extiende a todo nivel: Entre ellos, podemos mencionar a los estudiantes que recurren a los algoritmos para elaborar monografías o trabajos prácticos. El docente no siempre puede distinguir si ese trabajo que presentaron sus alumnos fue hecho luego de una investigación de fuentes bibliográficas o utilizando alguna aplicación en línea. Hasta Wikipedia ha experimentado una merma en la cantidad de visitas que el sitio recibe, por el auge de la IA, que también propicia la comodidad de buscar cualquier cosa para que el chat responda lo que quiere. Es un buen momento para reflexionar y repensar el uso que hacemos de las nuevas tecnologías, que nos ofrece herramientas para acceder fácilmente a despejar dudas, pero que también siembran un horizonte de confusión, si es que la relación que mantenemos con los chats se torna de una dependencia preocupante. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

Es hora de tomar al toro por las astas: Te explico por qué

  Ya dejamos atrás el verano. Se terminaron los atardeceres eternos, la ropa liviana, las zambullidas a la pileta para refrescarnos del calo...