5 de junio de 2026

No te olvides de vivir

 Primeros días de junio en la ciudad, sin mayores novedades en la superficie. Este mes es mi cumpleaños, y pienso que para la mayoría de nosotros representa una fecha que nos incita a reflexionar. Es una ocasión propicia para poner en valor todo lo que hemos podido lograr a lo largo de un año, lo cual seguramente tendrá una extensión superior a lo que imaginamos. Este ejercicio revisionista cobra sentido cuando aprendemos a emplear todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance para salir del estancamiento. Cada vez estoy más cerca de los 50, y debo decir que nunca creí que iba a llegar a esta edad, lo cual implica asumir nuevas responsabilidades y desafíos. En tal sentido, es importante contar con una rutina que nos permita ordenar nuestros hábitos cada día. Cuando hablamos de rutina, hay que reconocer que es un término que no tiene buena prensa o reputación, pero que es necesario incorporar como una manera de lograr que cada jornada nos rinda más.


Hacer periodismo en una época en la cual el hábito de la lectura pierde terreno ante la virtualidad implica una adaptación hacia nuevas plataformas que van marcando tendencia, y que priorizan un componente audiovisual por encima de la palabra escrita. A decir verdad, la gente sigue leyendo, sólo que ahora lo hace desde la pantalla del celular, un formato que exige textos breves y que vayan directo al grano, sin grandes prolegómenos. Ser parte de esa transición me posiciona en un lugar distinto, porque desde que lancé el portal de noticias, pensé en concebirlo como un formato accesible para los dispositivos móviles. Pero hay que aceptar que, hoy por hoy, las redes sociales constituyen la principal fuente por la cual el público se informa, cuando antes era un mero complemento. Volviendo a lo que mencionaba al comienzo, cumplir años es mucho más que un festejo compartido con familiares y amigos, sobre todo cuando estás transitando la adultez. Básicamente, aparecen otros factores de peso como para inclinar la balanza en otra dirección. Lo único que pedimos es que los años que nos quedan por vivir sean con salud, sin achaques, y en pleno uso de nuestras facultades mentales. No es casualidad que cada vez más gente elija conectarse con el yoga, la meditación o el mindfullness. La idea es encontrar soluciones no farmacológicas que permitan alcanzar el bienestar. Probablemente, cuando tenía 20 o 23 años, no pensaba en nada de eso, pero es lógico aceptar que vamos cambiando nuestras prioridades e intereses. Lograr la estabilidad emocional, a mi modo de ver, es una de las aspiraciones que se posiciona como la más valorada en lo cotidiano. Hace poco, mencionaba en otra nota que muy pocas cosas son realmente importantes a medida que vamos desandando el camino. Los afectos, las relaciones humanas, ocupan un lugar preponderante como un recurso que propone un espacio para el desarrollo personal, contribuyendo a salir de la alienación y el aislamiento. A veces, me da la impresión de que andamos muy apurados y ansiosos: Nos vemos superados y desbordados por situaciones que no revisten verdadera relevancia, y una de las posibles causas tiene que ver con que no podemos establecer un equilibrio, como si fuéramos una hoja que se balancea por el capricho del viento. 


Yo descubrí que, para sentirme mejor, debía dejar de quejarme por lo que no me salía como yo esperaba y poner en valor todo lo que he conseguido. Y con respecto a mi profesión, me propongo seguir adelante en la búsqueda de ser una caja de resonancia de lo que acontece en la comunidad. Cuando sos un adolescente, tenemos la impresión de que el tiempo no se agota nunca, y que siempre se puede posponer o postergar una decisión. En resumen, esto pasa porque creemos que es un recurso infinito e inagotable. En cambio, al llegar a cierta edad, comprendemos que ya no nos queda margen para continuar dilatando decisiones. Cada día que dejamos pasar sin haber hecho algo por nosotros mismos, es tiempo que en algún momento vamos a lamentar por haberlo perdido. Por ese motivo, hoy más que nunca, es importante darnos un lugar para el disfrute, incluso dentro de nuestro trabajo. Haber laburado a conciencia para alcanzar un determinado propósito nos otorga la satisfacción de saber que nos esforzamos para poder verlo concretado. Ahora que estoy cerca de mi medio siglo de existencia, aprendí que todo lo que pueda conseguir es fruto de la voluntad y el empeño que yo ponga para lograrlo. Seguramente, a muchos de los que están leyendo estas líneas les sucederá lo mismo. Hemos atravesado pérdidas, duelos, desamores, frustraciones, y luego de haber sido testigos de ese proceso, podemos ver que lo único perdurable es aquello que se construye desde lo cotidiano. 


En definitiva, la vida es como una novela, con un comienzo y un final, sólo que no podemos adelantar páginas si la lectura se torna aburrida, porque transcurre en tiempo real. Resta por saber si ya está todo escrito o si tiene la estructura de esos libros destinados al público juvenil, al estilo de “Elige tu propia aventura”, con lo cual queda flotando la hipótesis de que existen varios caminos para que el lector vaya conduciendo su destino por encima de lo que, en apariencia, ya no admite ningún tipo de duda o indecisión. Sea como fuere, creo que es momento de jugársela, de apostar las fichas que nos quedan, de asumir riesgos, porque de lo contrario seguiremos creyendo que lo cómodo y previsible nos otorga confianza y seguridad, cuando en realidad es el síntoma de una forma de vivir carente de vértigo y de grandes conquistas. "Me olvidé de vivir", como el título de aquella balada que inmortalizó Julio Iglesias en el imaginario popular. Nos estaremos viendo pronto. Punto final.

No hay comentarios.:

No te olvides de vivir

  Primeros días de junio en la ciudad, sin mayores novedades en la superficie. Este mes es mi cumpleaños, y pienso que para la mayoría de no...