30 de junio de 2026

Es momento de barajar y dar de nuevo

 

Fin de mes en la ciudad. Más allá de lo que indica el almanaque, un indicio evidente del último tramo de este ciclo puede advertirse en cualquier comercio donde uno haga sus compras habituales. Creo que voy a lanzar alguna promoción para ver si puedo sumar anunciantes a mi diario digital. La idea es contar con clientes estables, que conozcan cómo funciona la publicidad, y digo esto porque a veces, es común escuchar reclamos del tipo “no me llamó nadie”. Que tus ventas no se hayan incrementado o que no te hayan llamado por tus servicios no significa que la publicidad no funcione. Hay que darle tiempo, como mínimo tres meses, hasta que la gente comience a asociar tu nombre al de tu negocio. Como mencioné alguna vez, no sirve de mucho sostener una pauta con un anunciante que ni siquiera está convencido de lo que está haciendo. Prefiero cobrar tarifas económicas, pero que me permitan asegurarme una continuidad a mediano o largo plazo. 


Hace rato que vengo percibiendo una caída en las ventas, la cual afecta a casi todos los rubros, y mi caso no es la excepción. Por eso es importante tener en claro cuánta plata cobrás todos los meses y qué excedente te queda disponible luego de pagar todos los gastos fijos. Por ejemplo, si vivís solo, la prioridad es pagar el alquiler, los servicios, los impuestos, y la comida. Una vez que pudiste separar el dinero para esos menesteres, no es extraño que te sobren apenas unas monedas para tirar durante todo el mes. Si tenés la mala suerte de enfermarte, vas a tener que gastar en medicamentos, que no son nada baratos, por lo cual esa pequeña reserva que uno posee ante cualquier imprevisto se verá reducida a su mínima expresión.


Cuando pasás la primera quincena, se comienza a complicar el asunto, porque ya cobraste todo lo que te correspondía y no queda otra alternativa que arreglarse con eso para tirar lo que resta del mes. Al final, yo no sé si antes la plata rendía más, probablemente sea una percepción errónea, lo que sí puedo decir es que hace 10 o 15 años había un mayor consumo, pese a que teníamos índices de inflación bastante elevados. Por ese motivo, aunque hoy la inflación mensual es de un dígito y el riesgo país está por debajo de los 500 puntos, no hay una recuperación en el salario real que se vuelque en el comercio minorista. Con sueldos que raras veces superan el millón de pesos, y con jubilaciones de hambre, cualquier persona sabe que no están dadas la condiciones para llenar el changuito. Todo esto hace que nos tengamos que resignar a vivir al día, comprando lo justo y necesario, y a veces ni siquiera nos alcanza para ese objetivo. Está claro que el costo del ajuste no lo pagan todos por igual, y el impacto se siente con mayor magnitud en la clase media/baja. En los primeros años del kirchnerismo (2005 o 2006, por citar un ejemplo) hubo una recuperación de la economía que también alcanzó a los sectores más postergados, pero no se pudo sostener por mucho tiempo. Hoy lo que necesitamos es un Estado presente que brinde contención a los argentinos, porque la matriz ideológica de los libertarios que nos gobiernan va en el sentido opuesto. Ya estamos viendo las consecuencias de la desregulación de la economía, con una apertura indiscriminada de las importaciones que está destruyendo la industria nacional. Contratos basura para los trabajadores y despidos express. Una cobertura precaria e insuficiente para las personas con discapacidad.


A pesar de este contexto desalentador, podemos afirmar que detrás de una crisis nace una oportunidad. Hasta no hace mucho tiempo, yo creía que me había consolidado como referente de un medio de comunicación, pero todo parece indicar que voy a tener que seguirla remando. Nunca fue mi intención dormirme en los laureles, de hecho, todos los días pienso en reinventarme para ofrecer a los lectores información relevante de Lobos y la zona. Mi única aspiración era poder capitalizar la trayectoria que uno fue forjando a lo largo de más de dos décadas en el periodismo. Sin embargo, este escenario poco promisorio que estamos atravesando me obliga a tomar las riendas y asumir un rol protagónico para enfrentar una realidad que, si no tenemos una estrategia clara, nos va a pasar por encima sin miramientos. No es momento para débiles o pusilánimes, hay que repartir los naipes y volver a jugar otra vez. Siempre mantuve un perfil bajo, e hice mi laburo sin alardes ni estridencias. Pero las circunstancias actuales requieren de una toma de posición que se imponga por sobre lo ya conocido. Es necesario ocupar un rol que nos permita apostar por un periodismo de calidad, teniendo en cuenta que la IA y las fake news de las redes sociales se erigen como las principales amenazas de la información veraz y confiable. Creo que, si no tomamos acciones concretas, nos vamos a quedar a mitad de camino. Por otra parte, si la gente renueva su confianza en los portales de noticias, buena parte del trabajo ya estará logrado. En esta coyuntura tan compleja para la prensa independiente, debemos responder a esta realidad que nos interpela todos los días con una propuesta superadora. Esto significa que habrá que convivir con las nuevas tendencias, pero sin descuidar un ápice en el tratamiento de la información, para que mantenga la rigurosidad y calidad que los lectores demanda. Vamos avanzando en esa dirección, luego les comentaré los resultados. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

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