Fin de mes en la ciudad. Más allá de lo que indica el almanaque, un indicio evidente del último tramo de este ciclo puede advertirse en cualquier comercio donde uno haga sus compras habituales. Creo que voy a lanzar alguna promoción para ver si puedo sumar anunciantes a mi diario digital. La idea es contar con clientes estables, que conozcan cómo funciona la publicidad, y digo esto porque a veces, es común escuchar reclamos del tipo “no me llamó nadie”. Que tus ventas no se hayan incrementado o que no te hayan llamado por tus servicios no significa que la publicidad no funcione. Hay que darle tiempo, como mínimo tres meses, hasta que la gente comience a asociar tu nombre al de tu negocio. Como mencioné alguna vez, no sirve de mucho sostener una pauta con un anunciante que ni siquiera está convencido de lo que está haciendo. Prefiero cobrar tarifas económicas, pero que me permitan asegurarme una continuidad a mediano o largo plazo.
Hace rato que vengo percibiendo
una caída en las ventas, la cual afecta a casi todos los rubros, y mi caso no
es la excepción. Por eso es importante tener en claro cuánta plata cobrás todos
los meses y qué excedente te queda disponible luego de pagar todos los gastos
fijos. Por ejemplo, si vivís solo, la prioridad es pagar el alquiler, los
servicios, los impuestos, y la comida. Una vez que pudiste separar el dinero
para esos menesteres, no es extraño que te sobren apenas unas monedas para
tirar durante todo el mes. Si tenés la mala suerte de enfermarte, vas a tener
que gastar en medicamentos, que no son nada baratos, por lo cual esa pequeña
reserva que uno posee ante cualquier imprevisto se verá reducida a su mínima
expresión.
Cuando pasás la primera quincena, se comienza
a complicar el asunto, porque ya cobraste todo lo que te correspondía y no
queda otra alternativa que arreglarse con eso para tirar lo que resta del mes.
Al final, yo no sé si antes la plata rendía más, probablemente sea una
percepción errónea, lo que sí puedo decir es que hace 10 o 15 años había un
mayor consumo, pese a que teníamos índices de inflación bastante elevados. Por
ese motivo, aunque hoy la inflación mensual es de un dígito y el riesgo país
está por debajo de los 500 puntos, no hay una recuperación en el salario real
que se vuelque en el comercio minorista. Con sueldos que raras veces superan el
millón de pesos, y con jubilaciones de hambre, cualquier persona sabe que no
están dadas la condiciones para llenar el changuito. Todo esto hace que nos
tengamos que resignar a vivir al día, comprando lo justo y necesario, y a veces
ni siquiera nos alcanza para ese objetivo. Está claro que el costo del ajuste
no lo pagan todos por igual, y el impacto se siente con mayor magnitud en la
clase media/baja. En los primeros años del kirchnerismo (2005 o 2006, por citar
un ejemplo) hubo una recuperación de la economía que también alcanzó a los
sectores más postergados, pero no se pudo sostener por mucho tiempo. Hoy lo que
necesitamos es un Estado presente que brinde contención a los argentinos,
porque la matriz ideológica de los libertarios que nos gobiernan va en el
sentido opuesto. Ya estamos viendo las consecuencias de la desregulación de la
economía, con una apertura indiscriminada de las importaciones que está
destruyendo la industria nacional. Contratos basura para los trabajadores y
despidos express. Una cobertura precaria e insuficiente para las personas con
discapacidad.
A pesar de este
contexto desalentador, podemos afirmar que detrás de una crisis nace una
oportunidad. Hasta no hace mucho tiempo, yo creía que me había consolidado como
referente de un medio de comunicación, pero todo parece indicar que voy a tener
que seguirla remando. Nunca fue mi intención dormirme en los laureles, de
hecho, todos los días pienso en reinventarme para ofrecer a los lectores
información relevante de Lobos y la zona. Mi única aspiración era poder
capitalizar la trayectoria que uno fue forjando a lo largo de más de dos
décadas en el periodismo. Sin embargo, este escenario poco promisorio que estamos atravesando me obliga
a tomar las riendas y asumir un rol protagónico para enfrentar una realidad
que, si no tenemos una estrategia clara, nos va a pasar por encima sin
miramientos. No es momento para débiles o pusilánimes, hay que repartir los
naipes y volver a jugar otra vez. Siempre mantuve un perfil bajo, e hice mi laburo
sin alardes ni estridencias. Pero las circunstancias actuales requieren de una
toma de posición que se imponga por sobre lo ya conocido. Es necesario ocupar
un rol que nos permita apostar por un periodismo de calidad, teniendo en cuenta
que la IA y las fake news de las redes sociales se erigen como las principales
amenazas de la información veraz y confiable. Creo que, si no tomamos acciones
concretas, nos vamos a quedar a mitad de camino. Por otra parte, si la gente
renueva su confianza en los portales de noticias, buena parte del trabajo ya
estará logrado. En esta coyuntura tan compleja para la prensa independiente, debemos
responder a esta realidad que nos interpela todos los días con una propuesta
superadora. Esto significa que habrá que convivir con las nuevas tendencias,
pero sin descuidar un ápice en el tratamiento de la información, para que
mantenga la rigurosidad y calidad que los lectores demanda. Vamos avanzando en
esa dirección, luego les comentaré los resultados. Nos estamos viendo pronto. Punto
final.
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