En un sobre.
En valijas.
En bolsas negras, de consorcio.
En el colchón.
En el cajón de la mesa de luz.
Los lugares donde se puede guardar la plata son tan diversos como los modos por los cuales accedemos a ella. Lo curioso es que siempre pensé que esos lugares, más o menos convencionales y hasta inocentes, eran patrimonio de los que podían juntar apenas unos pocos pesos, como yo. Pero resulta que tanto la Ministra de Economía como el misterioso empresario venezolano de la tierra de los petrodólares han utilizado la misma metodología para mantener a resguardo dinero que no es susceptible de ser depositado en un banco, presumiblemente por el origen espurio del mismo. Ahora bien, dónde guarda la plata una persona de clase media (si es que tal cosa todavía existe)? Y ojo que no hablo de cómo la invierte, porque sería extenderme demasiado, sino simplemente de dónde la conserva, para mantenerla a salvaguarda de los chorros. Aunque resulte obvio decirlo, en algún lugar hay que poner la plata, sobre todo si se trata de un fajito, de algo más que "cambio chico". La primera respuesta que me surge sería "en el banco", lo cual vendría a explicar la indignación de los miles de ahorristas que quedaron atrapados bajo el corralito (y posterior corralón) en la crisis de 2001. ¿Qué hace la gente con la plata? ¿La esconde, la resguarda, la disimula, la emplea para exhibirla como muestra de poder ante sus semejantes? Cómo es nuestra relación con el dinero? Somos avaros, codiciosos, tacaños? Cuando vamos a un bar con un amigo, invitamos nosotros o dejamos que el otro pague su cafecito? Me parece que es un tema demasiado amplio para un post tan humilde y despojado de pretensiones como éste, no obstante lo cual hace rato que la idea me anda dando vueltas por la cabeza, me sigue fascinando y posiblemente le dedique otras líneas más adelante. De modo que me deberán soportar teorizando sobre la cuestión durante algún tiempo.
Blog de Lobos, ARG, desde hace 20 años en la Web.
11 de agosto de 2007
2 de agosto de 2007
LA FASCINACION COLECTIVA POR "LOS SIMPSON"

Están a toda hora, como programa comodín, cubriendo baches en la pantalla de Telefé. La película inspirada en la serie bate récords de taquilla, y se convirtió en el estreno más visto en la historia del cine en nuestro país. Fueron tapa de la revista Noticias (algo así como la "Newsweek" del subdesarrollo) hace un par de semanas. Su popularidad es tal que una universidad privada decidió auspiciar los episodios que se transmiten en la cadena FOX. Por si no se han dado cuenta, estoy hablando de Los Simpson, que tras algunas temporadas flojas han vuelto a recuperar la mordacidad y la chispa de los comienzos. De más está decir que el estreno de la película le dio a la serie un envión importante, pero creo que no vale la pena indagar en las razones del éxito de Los Simpson en la Argentina. En principio, porque se trata de un fenómeno mundial (con sus matices, por supuesto) , del cual la Argentina no está exenta. Puede decirse que acá la serie tiene un piso de 10 o 15 puntos de rating en cualquier horario que se emita, lo cual no sé si sucede en otros países. Con 18 temporadas encima, lo que sería interesante profundizar es la vigencia de la serie, el impacto que tuvo en la cultura popular, teniendo en cuenta que plantea una nueva forma de concebir los dibujos animados. En principio, Los Simpson estaban orientados a un público adulto pero hoy tienen como principal "target" a los jóvenes y adolescentes.
Todavía conservo viejos videocassettes con los primeros capítulos de Los Simpson,en la era dorada del VHS, cuando aspirar a la calidad de imagen que ofrece el DVD era una proeza. Hoy, es posible conseguir los capítulos del año que uno desee, con una óptima calidad de imagen y con los "extras" de rigor, que resultan tan comunes para las ediciones en DVD. Los Simpson fueron un fiel reflejo de su época, y retrataron a los '90 de un modo impiadoso, con estereotipos como el policía gordo, ineficiente y corrupto, la maestra mediocre y aburrida, el abogado codicioso, el "nerd" que pese a estar dotado de una inteligencia superior es discriminado por sus pares.
Se me ocurren miles de cosas para decir sobre Los Simpson, pero para ello necesitaría varios "posts", y un rapto de inspiración que en este momento no se decide a aparecer.
LA FOTO Y LA HIPOCRESÍA

Recién hoy pude verla. Varias horas después de ocurrido el hecho, apareció casi al descuido, como si no fuera parte esencial de la crónica. Me refiero al derrumbe del puente en Minneapolis, y a la foto que todo el mundo esperaba ver, no por morbosidad, sino por lo que nos genera como lectores: la imagen de los autos en el agua, como barcazas lanzadas torpemente al mar. Porque hasta al momento, la foto más reproducida por los medios era la del puente quebrado, con autos que se aferraban a ambos pedazos en precario equilibrio para zafar de la zambullida. No sé si los medios norteamericanos se autocensuran, o cómo es el asunto, pero la foto de los autos sumergidos en las aguas era tan necesaria como obvia para dimensionar la magnitud del accidente. Si no hubiera habido vehículos que cayeran al río, probablemente no hubiera habido víctimas, y entonces nuestro enfoque del hecho variaría radicalmente. Una cosa es el sensacionalismo y otra cosa es omitir, ocultar, minimizar, algo que se convierte en parte decisiva de la crónica por cuanto define los alcances que tuvo el desastre.
28 de julio de 2007
Escenas de un domingo por la mañana
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(Archivo 2007)
Si quiere conocer los hábitos de los jóvenes de Lobos, una buena manera de hacerlo es levantarse temprano un domingo y recorrer las calles del Centro. Quizá la experiencia resulte algo escatológica, es cierto, pero no por ello menos efectiva. Observe las veredas. Dése una vuelta por las inmediaciones de bares y boliches. Encontrará sobre la vereda fluidos de distinto tenor, texturas y colores. Ud. podrá decir que estoy exagerando, que soy un asqueroso diciendo esto, que estoy siendo víctima de un impulso reaccionario y fascista. Pero haga la prueba y después conversamos. Como mis amigos saben cómo soy, no me voy a molestar en explicar nada o en justificarme con largos prolegómenos por escribir esto.
En los años que llevo saliendo a los boliches y bares de Lobos, nunca se me ocurrió vomitar sobre el frente de una vivienda, o -peor aún- ejercer el mismo estropicio en una vereda. Tampoco tuve necesidad de hacerlo. Incluso si alguna vez bebí en exceso, quien esto escribe ha tenido el buen tino de evacuar todo aquello que sobreviene a la descompostura o "resaca" en su propio domicilio. Viéndolo desde el lado de vecino, pienso que debe ser complicado tener tu casa cerca de un boliche, o de cualquier predio que congregue gran cantidad de gente en horario nocturno.
La inspección ocular de veredas y calles en las primeras luces del domingo arroja otros detalles interesantes: cajas de preservativos, los propios preservativos usados y con señales de haber sido anudados con furia (casi estrangulados) por su portador, marquillas de cigarrillos, botellas vacías, latas de "Speed", vasos que contienen un líquido amarillento que bien podría ser orina, manchas de sangre, envoltorios de tarjetas de telefonía celular y demás objetos que dan cuenta de una noche agitada.
¿Soy yo que me estoy haciendo viejo, o es que ya me asquea lo habitual?
20 de julio de 2007
IN MEMORIAM: ROBERTO FONTANARROSA
Mi mamá estaba viendo por Canal 13 uno de esos programas descartables de la tarde (creo que era Cuestión de Peso) cuando interrumpieron la transmisión para anunciar que Roberto Fontanarrosa había muerto. Fue como un mazazo. Un golpe a las entrañas, ahí abajo, donde verdaderamente duele. Aprendí a conocer y valorar la obra del Negro en tiempos recientes, y me dio pena comprobar que la enfermedad neurológica que lo aquejaba había hecho estragos en su cuerpo, minando su lucidez y su voluntad. No sé que sensación habrá provocado la noticia en ustedes, pero yo me siento demasiado vulnerable cuando ocurre algo así. Crónica TV, repitió una y otra vez, en la tarde de ayer, las imágenes de Fontanarrosa en el III Congreso Internacional de la Lengua, donde se propuso hablar de las malas palabras ante la mirada azorada y divertida del resto de los académicos de turno. No busquen en estas líneas reflexiones agudas o punzantes: en este post renuncio a toda pretensión de originalidad, a sabiendas de que todo lo que pueda balbucear desde este blog ya ha sido dicho por personas con mayor autoridad que yo, dado que han conocido a Fontanarrosa o disfrutado de su amistad.
Hubiera querido estar, aunque más no sea como mudo espectador, en el mítico bar El Cairo, donde él solía reunirse con sus amigos conformando ese heterogéneo y variopinto grupo que se dio en llamar "La mesa de los galanes", y que incluso dio título a uno de sus libros. Fontanarrosa era un tipo querido por todos, que no despertaba odios ni rencores, y que se dejó querer por su público, no renegó del reconocimiento popular, pues era consciente de que es ése reconocimiento el único que vale, más allá del mármol y del bronce. Por eso, su última voluntad es que tras su muerte la rutina rosarina transcurriera sin el menor atisbo de luto: se enojó cuando alguien propuso cerrar El Cairo en señal de duelo, y tampoco quiso que sus restos fueran velados en la cancha de Rosario Central. Se fue un grande, un tipo que no merecía un final así. Es la primera vez desde que escribo este blog que siento que mi pensamiento es compartido por miles de personas, que supieron valorar y la diversidad de su obra y de su talento.Como dije antes, no pretendo ser original en esta crónica, simplemente sumarme a la congoja general que impera en estas horas para rendirle homenaje al gran Fontanarrosa.
Hubiera querido estar, aunque más no sea como mudo espectador, en el mítico bar El Cairo, donde él solía reunirse con sus amigos conformando ese heterogéneo y variopinto grupo que se dio en llamar "La mesa de los galanes", y que incluso dio título a uno de sus libros. Fontanarrosa era un tipo querido por todos, que no despertaba odios ni rencores, y que se dejó querer por su público, no renegó del reconocimiento popular, pues era consciente de que es ése reconocimiento el único que vale, más allá del mármol y del bronce. Por eso, su última voluntad es que tras su muerte la rutina rosarina transcurriera sin el menor atisbo de luto: se enojó cuando alguien propuso cerrar El Cairo en señal de duelo, y tampoco quiso que sus restos fueran velados en la cancha de Rosario Central. Se fue un grande, un tipo que no merecía un final así. Es la primera vez desde que escribo este blog que siento que mi pensamiento es compartido por miles de personas, que supieron valorar y la diversidad de su obra y de su talento.Como dije antes, no pretendo ser original en esta crónica, simplemente sumarme a la congoja general que impera en estas horas para rendirle homenaje al gran Fontanarrosa.
7 de julio de 2007
ESTE BLOG CUMPLE DOS AÑOS!!!
Retomo el contacto después de varios días sin post alguno. Como ustedes saben, este blog cumplió dos años el 30 de junio último. En los días previos al aniversario estuve delineando el post alusivo a la ocasión, con los agradecimientos de costumbre y las críticas de rigor. Como no quería caer en la redundancia, ni tampoco hacerlo muy solemne, fui descartando una por una las ideas que me iban surgiendo. Para mí no deja de ser un hecho significativo que transcurridos dos años siga con este proyecto, dado que me dejo ganar fácilmente por mi tendencia a abandonar todo aquello que me aburre o que no da los resultados esperados. Lo que rescato de todo esto es que me permite manejar mis tiempos sin la presión de tener que entregar un texto escrito para una fecha equis. Acá no hay "hora de cierre": yo escribo cuando quiero, y no recibo un centavo por esto, lo cual no me preocupa dado que la naturaleza de mis escritos los hace poco rentables, al menos por ahora. Ultimamente, la parte estética del sitio es la que ha concitado mi atención, me refiero a que estoy buscando tipografías o colores que sean acordes con los contenidos del blog, y en esa búsqueda quienes me visitan podrán percibir que de una semana a otra hay cambios un tanto abruptos en el diseño, propios de una fase experimental. Como ignoro por completo el lenguaje HTML y no tengo intenciones de aprenderlo en un corto plazo, ello limita bastante las posibilidades de diseño, pero de todas maneras es interesante ver cómo cambia el aspecto de un blog con un encabezado o una foto. De modo que en eso estamos, en una etapa de búsqueda, en este maldito invierno que me ha tomado por sorpresa y me obliga a cubrir mi cuerpo con toda clase de abrigos para poder desarrollar mis actividades habituales sin ser víctima de un estado gripal.
10 de junio de 2007
CUMPLEAÑOS
Hoy es mi cumpleaños, motivo por el cual he decidido escribir un post alusivo a tan magno acontecimiento (???). El destino quiso que naciera un 10 de junio, como podría haber sido cualquier otro día del año. Con esto quiero decir que no creo en el horóscopo, en las cartas natales, ni en ninguna de esas boludeces. Si bien me entretiene leer las secciones del zodíaco de las revistas de vez en cuando, no me lo tomo en serio porque no quiero que me condicionen las predicciones que alguien hace sobre millones de seres humanos que por algún motivo han nacido en junio. En este cumpleaños tengo un dejo de melancolía más que indisimulable, producto de los sucesivos tropiezos y metas sin cumplir que uno se plantea de modo estúpido y cuasi cruel para consigo mismo año tras año. No esperen que en este post ofrezca precisiones acerca de mi edad, sólo diré que todavía no he llegado a los 30. No me confundan, no es por coquetería o vanidad que no revelo los años que tengo, sino porque no me gusta estar preso de un número que define mi temporalidad y mi permanencia en este mundo. Ideas raras que uno tiene. Lejos de la euforia de cumpleaños anteriores, traté de que fuera un día más, con algunos festejos mesurados propios de una persona que se encamina a su tercera década. En este tipo de fechas uno suele llevarse una sorpresa, tanto con los que me llaman para saludarte como con quienes no lo hacen.
Compartimos una agradable mesa en el Bar de La Porteña, en una noche en la cual la niebla parecía cubrirlo todo, y bebimos unas copas de Martini bajo el amparo del anonimato propio de mi persona (soy uno más entre en rebaño). Sacamos las fotos de rigor, y nos fastidiamos cuando las baterías se agotaron y no pudimos fotografiar a los recién llegados que se sumaban al convite. Ya a esta altura de mi vida, no me interesa andar de rotation, menos en Lobos, así que al menos que algún día me echen, voy a seguir yendo al Bar, porque los precios son módicos, los tragos son buenos y los mozos le ponen onda, dentro de sus deseos y posibilidades, claro está. Son buenos pibes, que saben que vos laburás como ellos, sólo que en distintos días y horarios, y que querés pasar un buen momento el fin de semana, entonces para qué hacerlo más difícil, servime una cerveza y haceme sentir como un cliente especial, aunque sea uno más del montón, al final de cuentas es mi cumpleaños, viejo, por lo menos traé una cerveza gratis, que venimos siempre, y todo eso. "Así que esto era la vida": palabras más, palabras menos, eso dice Rosa Montero en uno de sus cuentos. La vida es esto, te guste o no, no te queda otra, y no falta el que diga que tenés suerte de poder tener casa y comida mientras los niños de algún remoto país africano caen como moscas y se mueren de hambre (típico golpe bajo). Y ahí sobreviene la típica pregunta, que es: de qué me quejo, si hay personas que la pasan mucho peor que yo y aún así le ponen el pecho, pues bien, a esos planteos yo respondo que no me puedo hacer cargo de la realidad que viven los demás, y que si están conformes con su vida tanto mejor para ellos, pero ello no me impide quejarme de las ingratitudes inherentes a mi existencia.
Compartimos una agradable mesa en el Bar de La Porteña, en una noche en la cual la niebla parecía cubrirlo todo, y bebimos unas copas de Martini bajo el amparo del anonimato propio de mi persona (soy uno más entre en rebaño). Sacamos las fotos de rigor, y nos fastidiamos cuando las baterías se agotaron y no pudimos fotografiar a los recién llegados que se sumaban al convite. Ya a esta altura de mi vida, no me interesa andar de rotation, menos en Lobos, así que al menos que algún día me echen, voy a seguir yendo al Bar, porque los precios son módicos, los tragos son buenos y los mozos le ponen onda, dentro de sus deseos y posibilidades, claro está. Son buenos pibes, que saben que vos laburás como ellos, sólo que en distintos días y horarios, y que querés pasar un buen momento el fin de semana, entonces para qué hacerlo más difícil, servime una cerveza y haceme sentir como un cliente especial, aunque sea uno más del montón, al final de cuentas es mi cumpleaños, viejo, por lo menos traé una cerveza gratis, que venimos siempre, y todo eso. "Así que esto era la vida": palabras más, palabras menos, eso dice Rosa Montero en uno de sus cuentos. La vida es esto, te guste o no, no te queda otra, y no falta el que diga que tenés suerte de poder tener casa y comida mientras los niños de algún remoto país africano caen como moscas y se mueren de hambre (típico golpe bajo). Y ahí sobreviene la típica pregunta, que es: de qué me quejo, si hay personas que la pasan mucho peor que yo y aún así le ponen el pecho, pues bien, a esos planteos yo respondo que no me puedo hacer cargo de la realidad que viven los demás, y que si están conformes con su vida tanto mejor para ellos, pero ello no me impide quejarme de las ingratitudes inherentes a mi existencia.
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