19 de octubre de 2011

La lectura de los diarios ha cambiado

En estos tiempos donde todo se ha vuelto tan rápido y fugaz, donde predominan los 140 caracteres de Twitter, parece que la lectura debe ser lo más breve posible. Por eso es que diarios como "Libre", de Editorial Perfil, están obteniendo éxito con títulos de gran tamaño, que ocupan un gran espacio en la tapa, y notas que no desarrollan demasiado la información. En resumen: muchas fotos, poco texto. Lo que también me parece una estafa para el lector es que las páginas que están destinadas a publicidad no las compensen con otras que contengan información. Antes yo solía comprar la revista Rolling Stone, pero en un momento dado me encontré viendo más publicidades de jeans y cigarrillos que críticas de discos, por ejemplo. Hoy vemos que hay hechos "de seguimiento", como el caso Candela, y otros que solamente fueron noticia un día y pasaron rápidamente al olvido. Y también podemos analizar la diferencia entre el diario en papel y el diario por Internet. Si yo compro el diario en el kiosco y voy a leerlo a mi casa, no es lo mismo que si lo voy a leer al bar mientras tomo una cerveza. Al menos eso me sucede a mí. Cuando uno está en un bar leyendo el diario se concentra más, se olvida del entorno, del bullicio, del ruido de las mesas vecinas, del televisor encendido. En el hogar se hace más difícil encontrar un momento tranquilo para dedicarlo a hojear el diario.

En cuanto a las versiones online, hay algunas muy completas, que incluyen videos y galerías de fotos que no aparecieron publicadas en la edición impresa. Sin embargo, otros diarios de prestigio se limitan simplemente a actualizar su página web con las mismas noticias que aparecieron publicadas en la edición de papel. El rediseño de la Web de "La Nación", por ejemplo, no me parece acertado, y todavía me cuesta sentirme cómodo mientras navego por el sitio: para decirlo de un modo vulgar, agrega boludeces al pedo y sigue buscando modernizar la presentación de los contenidos para darle una impronta más ágil, con un exceso de fotos y de links en su portada. Se puede adoptar un diseño más sobrio sin que resulte de tediosa lectura, como en que mantiene desde hace años "The New York Times". Pero convengamos en que, al ser la web de acceso gratuito, los periódicos destinan sus mejores recursos para la edición impresa.

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