24 de abril de 2014

La biblioteca inconclusa

Hace más de dos años, le presté un libro de Cortázar a una chica que estudiaba conmigo. No es un ejemplar fácil de conseguir: se trata de una antología, de la colección "Biblioteca personal Jorge Luis Borges", impreso en España en 1985, tapa dura, y editado por Hyspamérica (que creo que no existe más). Todavía no sé qué me motivó a prestarle aquel libro, supongo que el hecho de que me manifestó su interés por la literatura. El libro en cuestión tiene mucho valor, dado que tiene un prólogo del propio Borges en el cual explica la impresión que le produjo conocer a Cortázar y sus primeros escritos. 

El hecho es mi "amiga", que habitaba en una casa alquilada en la calle Ameghino, por un buen tiempo se ausentó sin dejar rastros. Era secretaria de un consultorio ginecológico. Meses después la vi en la calle y me comentó que padecía algunos problemas psiquiátricos que por supuesto mantendré en reserva. Me dijo además que a consecuencia de ello, debió dejar su trabajo, no tuvo dinero para seguir pagando el alquiler y se mudó a la casa de sus padres en Empalme. Lo último que supe de ella es que está en tratamiento en un Hospital de La Plata. Debido a la situación que me planteó, no puse demasiado énfasis en reclamarle el libro, simplemente le dije si se acordaba de él, y me aseguró que me lo iba a devolver como corresponde. El tiempo pasó, y el libro nunca apareció. 

Con los hechos consumados, aprendí la lección: no prestar más libros o discos, excepto a personas de extrema confianza y que se pueda dar ciertamente con su paradero. Tengo un amigo con quien intercambiamos regularmente CD's, y me los ha devuelto en tiempo y forma, en el estado en el cual se encontraban, más allá de algún rayón que no afecta en nada poder seguir escuchándolos. Pero me quedé con la biblioteca inconclusa. No me interesan las Obras Completas de Cortázar (si es que las hay), sino aquellos cuentos que reunía el libro y que me fascinaban. Y hay algo que nunca hice ni pienso hacer, que es presta plata. Eso sí que no, por más que sea un amigo de toda la vida. Se vuelve un problema, y termina siendo uno el malo de la película cuando tiene que reclamar con justicia el dinero que prestó en su momento. Además, con mis modestos ingresos, no estoy en condiciones de hacer un préstamo con nadie, al menos  por ahora. Punto final.


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