Minutos antes de cenar, me encuentro redactando este post, luego de haber hecho un "back up" (o copia de seguridad) de numerosos textos que he redactado en este tiempo y que andaban dando vueltas por ahí. Algunos de ellos no han sido publicados en este blog todavía, porque tengo que darles una forma adecuada para que no desentonen demasiado con la línea que uno ha venido trazando. Por ejemplo, publicar un cuento sería muy bueno. En realidad, el sólo hecho de haber escrito un cuento representa un logro importante para mí.
Pero este blog se nutre de lo cotidiano, de las sensaciones que se van generando en el transcurso de la semana, de la pulsión diaria. No tiene pretensiones literarias. Para publicar un cuento aquí, debería contextualizarlo un poco. En fin, la cuestión es que, como les estaba diciendo, de algún modo todos tenemos este temor a perder información que consideramos valiosa. Para ello se han inventado distintos soportes de almacenamientos de datos, desde los viejos y hoy obsoletos diskettes, hasta los más recientes DVD's y pendrives. A veces, con el paso del tiempo, uno descubre que aquello que guardó tan celosamente para evitar que se extraviara no era en realidad tan importante, y que si se hubiera perdido, no hubiera resultado un hecho demasiado traumático. Fotos que nunca volveremos a ver, notas que nos resultan interesantes pero que seguramente nunca vamos a leer, imágenes o gráficos que nunca vamos a imprimir. Es el tiempo, y no el entorno que nos rodea, el que nos va dando la justa medida de lo importante y lo prescindible. Lo perdurable es, por definición, opuesto a lo fugaz. Aporta una mirada superadora de las cosas. Y trasciende generaciones. Lo más extraño es que esta premisa resulta válida tanto para el célebre creador de la Teoría de la Relatividad como para el tipo que inventó la televisión.
Blog de Lobos, ARG, desde hace 20 años en la Web.
15 de octubre de 2009
14 de octubre de 2009
Cuando todos hablan de lo mismo

Miércoles por la tarde. El viento ha barrido progresivamente con las nubes que se cernían amenazantes durante las primeras horas del día, de manera que es probable que mañana tengamos un día soleado. Ultimamente no estoy ilustrando mis "posts" con imágenes, creo que me debo ese detalle, a veces no encuentro una foto que me satisfaga y que resulte funcional al contenido del texto, otras veces se trata de mera pereza. Escribo con la promesa de agregarle una foto o un dibujo alusivo, pero luego pasa el tiempo y ya no tengo ganas de complementar mi prosa con ese detalle que a menudo mejora notablemente el aspecto y la apariencia del texto.
Hoy el tema casi excluyente para los medios es el partido de la Selección Argentina contra Uruguay, por las Eliminatorias del Mundial. Me pregunto qué sucederá en el hipotético caso de que clasifiquemos para la Copa del Mundo. ¿Valdrá la pena semejante cobertura, tantos ríos de tinta, soportar las arengas de ese ejército de periodistas deportivos que se creen dueños de la verdad absoluta, si el equipo nacional cumple una actuación lamentable una vez que acceda al codiciado Mundial?
La realidad de los hechos es una, pero todos tenemos un prisma que la deforma, en función a nuestras ideas, creencias o sentimientos. No obstante, creo que se podemos ser objetivos o ponernos de acuerdo en algunas cuestiones básicas: si Argentina no llega al Mundial, no nos afectará en absoluto. Nuestra calidad de vida seguirá siendo igual, mejor, o peor. Pero, de ningún modo dependerá del resultado de un partido. Seguramente lo voy a ver, y si el equipo logra clasificar me pondré contento, pero la vida continúa. Tanto para mí como para los propios jugadores. Ahora parece ser que nos estamos "dando cuenta" de que Messi no era tan bueno como parecía. Yo no sé qué opinar al respecto. Es evidente que hay muchos intereses en juego, sobre todo económicos, los cuales desconocemos y que nos impiden tener una visión más clara y menos pasional de todo esto. Para la AFA, la sola participación de Argentina en el Mundial representará una gran fuente de ingresos, más allá del desempeño que tenga en la competencia. Quizás por eso cada vez más gente se muestra interesada en las divisiones inferiores del fútbol argentino, donde todavía se respira un aire "amateur", porque hay menos dinero de por medio y los jugadores dejan todo en la cancha. Y los deportes que hasta hace mucho tiempo no eran convocantes, como el tenis, el rugby o el voley, despiertan el interés de quienes buscamos alejarnos un poco de un negocio tan manoseado y bastardeado como es el del fútbol. Es bueno que nos volquemos a seguir y a interiorizarnos por lo que sucede con otros deportes. Lo lamentable es que ello sea consecuencia de nuestro pésimo concepto del fútbol, que durante décadas ha sido el deporte nacional por excelencia. Ojalá que podamos ser equilibrados en nuestras opiniones y que no hagamos que lo sucedido en 90 minutos se convierta en una catástrofe nacional y en una desazón colectiva.
12 de octubre de 2009
Crónica de un viaje de fin de semana
Hola gente, todo listo para empezar el martes, primer día habil de esta semana extraña? Es evidente que nuestro concepto del lunes cambia con los feriados. Aquí estoy, actualizando el blog, luego de un fin de semana largo complicado. Ayer (domingo), en plan de recreación, viajé a Luján con mi familia. Aunque el trayecto no nos llevó más de 50 minutos, se me antojó terriblemente largo y tedioso. Hasta Navarro, el viaje estuvo matizado por un paisaje familiar y la compañía de distintos vehículos que se dirigían en ambas direcciones. Cuando nos tocó tomar la Ruta Provincial 47, nos encontramos con un cartel que, de un modo más que elocuente elocuente, advertía: "Peligro: zona de baches". Los citados baches había sido reparados en su mayoría, de manera que la cinta asfáltica estaba totalmente remendada por los materiales que se usan en estos casos, sin demasiada prolijidad, con lo cual el auto daba pequeños brincos cada tanto.
Varios tramos de la ruta estaban sin señalizar, y uno tenía la sensación de que las ruedas del auto iban devorando kilómetros de un camino desierto, un viaje hacia un "no-lugar". Pasaron varios minutos hasta que divisáramos un auto, o un ranchito a ambos lados de este deteriorado y maltrecho sendero que nos conducía a Luján. No sería extraño suponer que los famosos baches y las grietas en el asfalto hayan sido consecuencia de la circulación de camiones de gran porte, que se manejan con total impunidad dado que no hay en la ruta ningún puesto policial provisto de una balanza para determinar el tonelaje que transporta cada uno de estos monstruos. Como no hay peaje, es sabido que no hay mantenimiento, razón por la cual la ruta queda librada a la buena voluntad de los municipios que tiene jurisdicción sobre la red vial y al magro aporte que pueda hacer Vialidad Provincial. De algún modo, esa actitud de emparchar, de tapar agujeros, de "atar con alambre", es una metáfora de la Argentina que nos persigue desde hace años como parte de nuestro ADN.
Varios tramos de la ruta estaban sin señalizar, y uno tenía la sensación de que las ruedas del auto iban devorando kilómetros de un camino desierto, un viaje hacia un "no-lugar". Pasaron varios minutos hasta que divisáramos un auto, o un ranchito a ambos lados de este deteriorado y maltrecho sendero que nos conducía a Luján. No sería extraño suponer que los famosos baches y las grietas en el asfalto hayan sido consecuencia de la circulación de camiones de gran porte, que se manejan con total impunidad dado que no hay en la ruta ningún puesto policial provisto de una balanza para determinar el tonelaje que transporta cada uno de estos monstruos. Como no hay peaje, es sabido que no hay mantenimiento, razón por la cual la ruta queda librada a la buena voluntad de los municipios que tiene jurisdicción sobre la red vial y al magro aporte que pueda hacer Vialidad Provincial. De algún modo, esa actitud de emparchar, de tapar agujeros, de "atar con alambre", es una metáfora de la Argentina que nos persigue desde hace años como parte de nuestro ADN.
10 de octubre de 2009
Consiguieron lo que querían
Como ustedes habrán notado, durante varias semanas fue el tema excluyente en radio y televisión y generó un hartazgo en la sociedad. Cansancio, tedio, deseos de que todo se termine de una vez, sea cual fuere el desenlace. Hoy, sábado, la Ley de Medios es una realidad, y fue sancionada en una sesión bochornosa en el Senado de la Nación. Pensar que nosotros votamos a esos tipos para que ocupen las bancas que otros ilustres legisladores honraron durante su paso por el recinto. Ahora tenemos a esos señores que se venden al mejor postor, como si la abundante "dieta" que perciben como senadores no les fuera suficiente para saciar su codicia. Son los mismos que juraron por Dios y por la Patria, los mismos que responden servilmente a los intereses de las provincias que representan. Se ha consumado una de las mayores estafas a los ciudadanos desde que tengo uso de razón. ¿Qué pasará ahora, que los "K" cuentan con todo el poder para darle generoso espacio a medios adictos al Gobierno? ¿Cómo sigue esta historia? Porque los Kirchner, mal que les pese, no se quedarán indefinidamente en el poder. El Gobierno que les suceda en el cargo, ¿Tendrá la madurez y la ética necesaria para modificar los aspectos más aberrantes de esta Ley? Porque de lo contrario, se convertirá en un "traje a medida" que calzará perfecto y resultará funcional a las necesidades del poder político de turno. La última pregunta que me hago es: "¿Hasta dónde piensan llegar?"
Hoy es un día para reflexionar en el tiempo que hemos perdido, en los años que pasan mientras seguimos sumidos en el atraso, en la voracidad de los políticos, y en la ingenuidad de cierto sector de la sociedad. Sólo nos queda pensar quién y cuándo le pondrá límites a esta situación. Y no me refiero solamente a esta Ley, sino a una forma de gobernar autoritaria y que denigra el valor de las instituciones.
Hoy es un día para reflexionar en el tiempo que hemos perdido, en los años que pasan mientras seguimos sumidos en el atraso, en la voracidad de los políticos, y en la ingenuidad de cierto sector de la sociedad. Sólo nos queda pensar quién y cuándo le pondrá límites a esta situación. Y no me refiero solamente a esta Ley, sino a una forma de gobernar autoritaria y que denigra el valor de las instituciones.
8 de octubre de 2009
La pesada herencia recibida, vieja excusa de los políticos
Jueves en la ciudad, con temperaturas agradables. Un día tranquilo, sin demasiada actividad, y ello constituye un buen motivo para actualizar el blog. Mucho se está hablado últimamente acerca de un acercamiento de la Argentina al FMI. Coincido en que haber seguido las "recetas" del organismo financiero trajo consecuencias nefastas. Me atrevería a decir que los efectos de la política económica de la década pasada recién se están sintiendo ahora, pero pasarán varios años hasta que se logre revertir (si es que hay voluntad del gobierno de turno) la pérdida del rol del Estado como garante ante los ciudadanos.
Es cierto que muchas empresas funcionaban de un modo deficiente cuando pertenecían al Estado, y que la prestación de los servicios mejoró cuando pasaron a manos privadas. Pero los casos son contadísimos, y haciendo la vista gorda a muchas irregularidades podría mencionar a las telefónicas. Ahora bien, si tomamos como ejemplo el caso de Aerolíneas Argentinas, que pasó por sucesivas privatizaciones (Iberia, Grupo Marsans) y que actualmente ha vuelto al Estado, nos daremos cuenta de que adolece de serias irregularidades y que las auditorías nunca existieron. No hubo un ente que asumiera la función de contralor, que inspeccionara el estado de las aeronaves, que tomara nota de las quejas de los usuarios. El Estado, con las privatizaciones, quiso sacarse un problema de encima y endilgarlo en el sector privado. Con los usuarios como rehenes, por supuesto.
Antes de 1990, cuatro de los cinco canales de aire pertenecían al Estado. Y recuerdo que eso sí era "televisión pública". Eran canales públicos, no oficialistas. Se trabajaba con muchas limitaciones presupuestarias, que afectaban tanto lo tecnológico como lo organizativo. Pero aún así, había programas de ficción de calidad, noticieros neutros, en los cuales los periodistas no "bajanban línea", y creo que en el fondo se respiraba un aire distinto en los estudios de televisión. Cada uno, desde el técnico, hasta el maquillador, hasta el actor de una novela, hacía lo que podía. No existían la Publicidad No Tradicional (más conocida como PNT), los hoy famosos "chivos", los bloopers, y esa tendencia según la cual la televisión se alimenta de sí misma con programas de furcios y actos fallidos frente a la cámara.
Trato de evitar la nostalgia, en principio porque no se puede volver atrás, y además no creo que todo tiempo pasado haya sido mejor. La "primavera alfonsinista", que duró hasta que la UCR perdió las elecciones de 1987, fue un período en el cual, al compás del renacer democrático, florecieron todas las expresiones artísticas y culturales. También se terminó con la censura. Años después, se confundieron los tantos y se produjo una etapa de "destape" que rozó la obscenidad, como si quisiéramos liberarnos de tantos años de opresión. Hoy, la necesidad de contar con una televisión pública se confunde con demagogia de la peor calaña, buscando un rédito electoral y la adhesión de las masas. Como muestra inequívoca de lo que acabo de exponer, cabe mencionar la cifra exorbitante que el Estado debió desembolsar para el tristemente célebre "Fútbol Para Todos". Ahora, Canal 7 transmite los partidos de fútbol. Los programas que estaban previstos en esa franja horaria, que vayan a un canal de cable. Te puede gustar el fútbol o no, pero no podés creer que el Estado está siendo "bueno" con vos porque te deja ver los partidos gratis. ¿Dónde están las prioridades? ¿En ponerle freno a la inflación o en permitir que todos podamos ver fútbol por TV?
Es cierto que muchas empresas funcionaban de un modo deficiente cuando pertenecían al Estado, y que la prestación de los servicios mejoró cuando pasaron a manos privadas. Pero los casos son contadísimos, y haciendo la vista gorda a muchas irregularidades podría mencionar a las telefónicas. Ahora bien, si tomamos como ejemplo el caso de Aerolíneas Argentinas, que pasó por sucesivas privatizaciones (Iberia, Grupo Marsans) y que actualmente ha vuelto al Estado, nos daremos cuenta de que adolece de serias irregularidades y que las auditorías nunca existieron. No hubo un ente que asumiera la función de contralor, que inspeccionara el estado de las aeronaves, que tomara nota de las quejas de los usuarios. El Estado, con las privatizaciones, quiso sacarse un problema de encima y endilgarlo en el sector privado. Con los usuarios como rehenes, por supuesto.
Antes de 1990, cuatro de los cinco canales de aire pertenecían al Estado. Y recuerdo que eso sí era "televisión pública". Eran canales públicos, no oficialistas. Se trabajaba con muchas limitaciones presupuestarias, que afectaban tanto lo tecnológico como lo organizativo. Pero aún así, había programas de ficción de calidad, noticieros neutros, en los cuales los periodistas no "bajanban línea", y creo que en el fondo se respiraba un aire distinto en los estudios de televisión. Cada uno, desde el técnico, hasta el maquillador, hasta el actor de una novela, hacía lo que podía. No existían la Publicidad No Tradicional (más conocida como PNT), los hoy famosos "chivos", los bloopers, y esa tendencia según la cual la televisión se alimenta de sí misma con programas de furcios y actos fallidos frente a la cámara.
Trato de evitar la nostalgia, en principio porque no se puede volver atrás, y además no creo que todo tiempo pasado haya sido mejor. La "primavera alfonsinista", que duró hasta que la UCR perdió las elecciones de 1987, fue un período en el cual, al compás del renacer democrático, florecieron todas las expresiones artísticas y culturales. También se terminó con la censura. Años después, se confundieron los tantos y se produjo una etapa de "destape" que rozó la obscenidad, como si quisiéramos liberarnos de tantos años de opresión. Hoy, la necesidad de contar con una televisión pública se confunde con demagogia de la peor calaña, buscando un rédito electoral y la adhesión de las masas. Como muestra inequívoca de lo que acabo de exponer, cabe mencionar la cifra exorbitante que el Estado debió desembolsar para el tristemente célebre "Fútbol Para Todos". Ahora, Canal 7 transmite los partidos de fútbol. Los programas que estaban previstos en esa franja horaria, que vayan a un canal de cable. Te puede gustar el fútbol o no, pero no podés creer que el Estado está siendo "bueno" con vos porque te deja ver los partidos gratis. ¿Dónde están las prioridades? ¿En ponerle freno a la inflación o en permitir que todos podamos ver fútbol por TV?
6 de octubre de 2009
Un martes bastante positivo (al menos para mí)
Hola, amigos, como están? Hoy, martes, ha sido un día bueno, fructífero, tranquilo. Hago la salvedad de que no se trata de un día bueno porque hayan sucedido cosas particularmente "buenas" o "venturosas", sino porque todas las actividades previstas (tanto laborales, como aquellas que forman parte de la rutina de cualquier persona) se desarrollaron con normalidad y sin ningún inconveniente. A veces uno encuentra satisfacción con el mero hecho de darse cuenta de que el día ha transcurrido sin sobresaltos, en el placer de compartir la mesa con la familia, y en intentar realizar las tareas cotidianas lo mejor posible. Una semana es mucho más que una sucesión de días: es difícil encontrar una semana enteramente buena, donde todo salga tal como uno lo había planeado. Quizás por eso, un día como hoy, en el cual las cosas salieron bastante bien, es un buen motivo para irse a dormir contento, pensando en que mañana puede deparar un panorama totalmente distinto. Y recordando siempre que muchos de los incidentes o percances que nos suceden son por razones ajenas a nuestra voluntad. De manera que cuando uno y "el resto del mundo" parecen hacer una tregua, aunque sea por un rato, no deja de ser un hecho digno de ser destacado.
4 de octubre de 2009
Tiempo de cambios

Tardó un poco en llegar, pero aquí lo tienen. En esta noche de domingo, les entrego el primer "post" de octubre, un mes que se anticipa complicado tanto por la falta de solución de conflictos de larga data (tal es el caso de lo que sucede en la empresa Kraft) como por la sospechosa celeridad que existe en el oficialismo para intentar aprobar la Ley de Medios Audiovisuales. Ante todo (y aunque nadie me lo pregunte), debo decir que yo estoy respaldo el reclamo de los trabajadores de Kraft. Convengamos en que el Ministerio de Trabajo tampoco se muestra muy entusiasmado en defender sus derechos. Porque si es cierto que los despidos de los operarios fueron "con justa causa" y -por lo tanto- no les corresponde recibir indemnización alguna, me gustaría saber qué prueba tienen los directivos de la empresa de que hubo un "apriete" de los delegados gremiales para con ellos. Hasta el momento, no vi ningún video, o ninguna prueba documental, que acredite fehacientemente que existieron intimidaciones o amenazas. Nadie está de acuerdo con los piquetes o con los cortes de calles, y seguramente si yo viviera en Buenos Aires y tuviera que padecerlos me indignaría contra los manifestantes. Pero es la única forma que tienen para que los medios de comunicación tomen conciencia de que existen, de que son personas con familias. Si no hubieran cortado la Panamericana, o si agrupaciones de izquierda no se hubieran manifestado en Callao y Corrientes, debo reconocer que no me hubiera enterado de la existencia del conflicto. Yo no me imagino "tomando" un edificio, o haciendo un piquete, pero creo que hay situaciones límite que te llevan a hacer lo que nunca imaginaste. Seguramente, antes de que este diálogo de sordos estallara, nunca pasó por la cabeza de ninguno de los operarios despedidos tener que tomar medidas de este tipo. Pero asumir una actitud pasiva ante algo que uno considera injusto significa, en cierto modo, claudicar. Se los digo porque hubo veces en que me sentí así. Bueno, amigos, esto es todo por el momento. Faltan dos meses para que estrenemos el 2010 y me parece importante llegar en buenas condiciones a esa fecha, preparando el terreno para lo que se viene, sin volvernos locos con situaciones hipotéticas pero sin dejarnos estar. Que tengan una buena semana!
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