16 de noviembre de 2022

¿Sin margen de error?

 ¡Hola, amigos! Comienzo del finde, y estoy nuevamente en contacto, tratando de darle impulso a este blog, sobre todo por la falta de tiempo que tengo últimamente para actualizarlo como yo quisiera.

Más de una vez postergás aquello que te da placer y que no está ligado al laburo, porque considerás que no tenés tiempo suficiente, o porque priorizás un descanso. A falta de vacaciones en lugares exóticos, tanto unas horas de siesta como una cerveza bien fría son un buen plan cuando el calor comienza a apretar en la recta final del año.

Por ese motivo, afirmar que “no tengo tiempo para…”, puede ser una mera percepción, o un dato incontrastable que surge de la carga que demanda cumplir una jornada laboral de 8 horas o más en una persona promedio, alimentarse, pasar a buscar a los chicos al colegio en el caso de que tengas hijos, ir a pagar las tarifas de luz y gas, y un largo etcétera de pagar y pagar. Si pretendés higienizarte y además lucir con un aspecto prolijo, necesitás productos elementales como shampoo, jabón, papel, y no hace falta seguir enunciando más.

 Yo muchas veces reniego de "Yanquilandia"(el famoso American Way of Life). En efecto, no me gusta para nada el estilo de vida de los EE. UU. ni estoy de acuerdo con su política exterior intervencionista. El sólo hecho de que se tomen la atribución de invadir países ricos en petróleo y de derrocar a supuestos dictadores no es algo que me caiga bien. Pero aun así, debemos pensar que los yanquis por algo llegaron a ser la primera potencia mundial. Dejemos de lado por un momento todos los barbaridades y aberraciones que han cometido casi como una cruzada con argumentos inexistentes, y pongámonos a pensar si en Estados Unidos existen los barrabravas, o si los presos se fugan con tanta facilidad como sucede cada dos por tres en una cárcel de Ezeiza, o si la Justicia en el fuero penal es tan exasperadamente lenta como en Argentina. En EE. UU., los afiliados a los partidos políticos (que son básicamente dos) ponen dinero voluntariamente para financiar las campañas, no hay valijeros venezolanos ni grandes empresas que aporten fondos a cambio de prebendas. Lo que quiero decir, en síntesis, es que ningún sistema es perfecto. En los países desarrollados hay un respeto hacia las instituciones que nosotros no tenemos, tal vez porque no nos sentimos representados por ellas. Los yanquis impusieron a nivel global el sistema capitalista con la derrota del bloque soviético en la Guerra Fría. Ellos nos querían hacer ver al comunismo como un grupo de naciones empobrecidas gobernadas por tiranos, que se daban la gran vida mientras el resto del pueblo debía racionar los alimentos para sobrevivir. ¿Les suena? Argentina y muchos países teóricamente capitalistas no se diferencian demasiado de la caracterización antojadiza que se tenía de Moscú. Tenemos democracia y elecciones libres. No es poco, pero con eso no alcanza. Hoy todos sabemos que con la democracia (por sí sola) no se come, ni cura, ni se educa, 

Sea como fuere, retomo la idea inicial de este texto: para los individuos, para las naciones, para los pueblos, es importante aprender a dar vuelta de página. Lo hizo Alemania tras la caída del Muro de Berlín. ¿Por qué no intentarlo nosotros?

Tema dos: Revisando el archivo de notas, encontré textos que a la distancia me parecen bien escritos, pero que narran hechos que parecieran de otra persona. No soy yo, es la persona que fui cuando decidí poner en palabras eso que me estaba pasando en un determinado momento. Tiene que ver con muchos factores: con mi estilo de redacción, escribiendo a las apuradas deliberadamente porque así nace más espontáneo, a riesgo de no tomarme el tiempo necesario para buscar un orden preciso (que sea funcional a lo que pretendo expresar). 

Redactar un texto sin errores y con ese "gancho" que sólo tienen los grandes escritores lleva tiempo, no es algo que se pueda hacer de un tirón. En este verano en ciernes, trataré de sobrellevar los días cálidos lo mejor que pueda y no dejarme llevar por la locura de “las Fiestas”, o el Mundial, no lo sé. 

Pienso que antes de fin de año puede haber cambios importantes en el Gobierno, y que significará el hundimiento del FDT, pero todavía es prematuro emitir un diagnóstico irrefutable. Eso sí: Dudo que Fernández y séquito que se dice peronista, reparta sidra y pan dulce a la usanza de El General. Punto final.

14 de noviembre de 2022

Milímetros

(Disculpen los errores de tipeo)

En los países que adoptaron el sistema métrico, los milímetros se utilizan generalmente para determinar el calibre de las armas de fuego, o bien para medir con un pluviómetro la cantidad de lluvia caída. Entre la noche de ayer y la madrugada de este lunes, se registraron 16 mm. en la Planta Urbana de Lobos. No es mucho quizás, pero representó un gran alivio luego de varios días en los que imperó ese tufo y pesadez que son consecuencia de un exceso de humedad ambiente. El domingo estuve cubriendo las elecciones internas de la UCR. Todo pintaba como para que el cielo se cayera a pedazos, pero la mayoría sabíamos que no iba a pasar de ahí: La tormenta eléctrica estaba disipándose porque ya había dejado su estela en pueblos vecinos. Pero como no me agrada mojarme al pedo y además tengo que cuidar la bicicleta, tan pronto como se conoció el resultado final y se hicieron las notas con los ganadores de rigor, volví a casa, me puse a escribir, y así fue transcurriendo la tarde a resguardo de algo que no intuía como preocupante.

Estas lluvias de períodos breves y escasos milímetros, son un paliativo, y creo que tendremos que acostumbrarnos a eso, al menos hasta el año que viene. Lo único interesante fue la súbita aparición el arco iris, y poder capturarlo en una foto: Cuando uno lo ve, sea cual fuere el escenario o el “decorado” que lo rodea, no puede evitar maravillarse por la naturaleza y bla bla blá. No sé si la naturaleza es sabia, pero más que cualquiera de nosotros, seguro que sí. Debería retomar las clases de biología, indagar en los ecosistemas y los biomas, y casi sin proponérmelo, recuerdo que fue una de las materias que más detesté en la Secundaria. Me iba pésimo porque en lugar de abordar esos temas que mencioné, nos hablaban de células, glóbulos rojos y blancos, es decir, cosas que es necesario saber según un plan elaborado por pedagogos que nunca pisaron un aula, pero que son de interés de un futuro bioquímico, no de un estudiante promedio de una escuela comercial. En las pruebas, siempre había uno (o varios) que tenían la dignidad de entregar de inmediato la hoja en blanco porque no habían estudiado nada, yo me copié alguna que otra vez, pero no siempre me salió bien. Y aunque parezca una excusa, yo diría que, si enseñaran contenidos interesantes, habría más motivación para aprenderlos. Ya habrá tiempo para la microbiología. Si en la escuela hubiéramos contado con un microscopio, es posible que ver las células “in situ” y no en una página mal fotocopiada de un libro nos hubiera otorgado algún estímulo. Pero todo eso ya pasó. Ocurrió en 1995 o 1996, y 26 años es demasiado tiempo como para teorizar acerca de lo que “hubiera podido ser”.

Sin ánimo de poyectar excesivamente, lo mejor que podemos esperar es que el año termine con tranquilidad, tanto en lo personal como en las decisiones que se toman desde los despachos oficiales. Claro que esas decisiones arbitrarias y antojadizas nos joden la vida y por ende, repercuten en nuestra persona. Lo que han hecho hasta ahora es cavar para tapar un agujero, sin darse cuenta de lo elemental: taparon uno, pero con la tierra que utilizaron, crearon un hoyo nuevo, que ni siquiera sirve para largas tertulias y partidos de golf con ricachones. En la Biblia hay un ejemplo (o parábola) parecida: Nadie utiliza la tela de una túnica nueva para remendar otra má vieja, o algo así. 

Jesús era (y es) un gran líder espiritual, acaso el más grande de todos los tiempos. Te lo reconoce cualquiera, aun los no creyentes o practicantes como yo. El problema de la Biblia (o de los Evangelios en particular), es que como son relativamente sencillos de leer, caen en manos de fundamentalistas que perpetran verdaderas masacres y atrocidades en nombre de Dios, además de que se llenan el bolsillo ante la desesperación y la angustia de sus fieles. Ayer salió publicada en La Nación una nota muy crítica sobre el Opus Dei, una organización de fanáticos religiosos católicos. Me resultó llamativo siendo que LN es un medio afín al culto católico y de rasgos conservadores en general. Por mucho menos de lo que hacía o sigue haciendo esta gente, al Teto Medina lo metieron en cana por regentear charlas para una granja de adictos en recuperación. Saquen sus propias conclusiones. Nos estamos viendo pronto. Punto final. 

10 de noviembre de 2022

Día de la Tradición

Día de la Tradición. Prefiero leer literatura gauchesca, o aquellas obras de Esteban Echeverría antes que escuchar folclore. Hubo una época en que lo intenté hacer, pero no es lo mío. Sí puedo admirar el virtuosismo y el talento de guitarristas como Juanjo Domínguez, algunas cosas de Larralde, por dar dos ejemplos. Pero eso no te hace más argentino, como tampoco lo es comer una porción de locro una vez al año. Tanto el gaucho como el cowboy, tal vez sean estereotipos, pienso. Sin ánimo de ofender a nadie, ambos no andan por la calle con todas las pilchas que los distinguen como tales, aunque ese atuendo sí sea utilizado para determinadas tareas de campo. Pero debe ser medio incómodo andar con esas botas de cuero de media caña, con sombrero, rastra, bombacha, y todos los accesorios. 

Tema dos: Tiene que haber un motivo valedero para que, al cabo de unos días, necesite expresarme en este espacio, no importa cuál. Un espacio que fue mutando desde 2005 a esta parte. Me demandó alrededor de 3 años encontrarle el perfil que pretendía. No puedo aseverar si ese remedo de mutación ha sido provechoso, pero lo que resulta evidente es que me cuesta más actualizar el blog evitando temas que suenen remanidos o trillados. 

En lo sucesivo, pondré énfasis en hablar un poco más de Lobos, ya que hay muchísimo por hablar y debatir aunque se trate de una ciudad pequeña. Una ciudad que durante un tiempo indeterminado se ve sumida en la decadencia pero que -nadie sabe bien cómo ni por qué-, siempre sale a flote del mismo modo intempestivo en que sucumbió.

Lobos es el objetivo, porque es lo que nos interesa a quienes vivimos aquí. Quiero volver a eso, a trazar reseñas breves pero concretas de la historia pueblerina, que se va escribiendo en el día a día.  Esto incluye el análisis de la actualidad política y de situaciones absurdas que nos ponen en aprietos, por acción u omisión. Hay muchos funcionarios francamente poco aptos para el cargo que ostentan. Podría decir que son ineptos, pero antes de ser tan contundente, debería investigar más a fondo: Ver cómo piensan, cómo actúan en su vida pública, y entonces sí ratificar mi diagnóstico.

Nunca dejé de buscar esa veta. En la era digital, es necesario ser más conciso para lograr el efecto esperado de parte de los lectores. No es casualidad que yo haya decidido llamar a este blog "Cultura Lobos".

Está bueno debatir temas ligados a la política nacional, pero el temor a ser redundante es una advertencia de tu mente para evitar ser repetitivo como un disco rayado. Los portales digitales y los canales de noticias están atestados de ese tipo de material, que en muchos casos no merecería ser considerado periodismo. Claro que bancarte a Morales Solá durante un hora por TN, se vuelve soporífero también. Ni hablar de otros kamikazes como Pablo Duggan o el “Gato” Sylvestre.

¿Se puede ser dueño de un estilo, o aunque más no sea, de un enfoque novedoso? Sí, por supuesto. Pero para lograrlo es necesario se requiere ejercitar la capacidad de observación, indagar, dejar de lado la melancolía y la mediocridad que se vuelve un tufo asfixiante, sobre todo para nosotros mismos que somos los que nos vamos tornando mediocres sin darnos cuenta.

Las pequeñas boludeces cotidianas que nos otorgan algo de satisfacción, me hacen pensar que son dignas de tener su lugar, porque nos nutrimos de ellas. Una charla de café puede ser la excusa perfecta -o la motivación- para el reencuentro con el otro. Este pueblo conserva muchas historias que se esconden detrás de cada persona, por algo somos seres individuales y únicos. Y si a eso le agregamos el poder despojarnos de prejuicios, cada historia se vuelve más interesante todavía. Me da lo mismo la anécdota de un tipo que duerme en una casilla precaria que la del que vive en un country. Si es buen narrador, te atrapa como un buen libro, de esos que no abundan.

No es un mal plan quedarse en casa a ver una película por cable o comer una pizza casera con amigos, lo cual por otra parte me parece un opción bastante factible y que puede ser atrayente para una persona como yo, que ya dejó atrás todo tipo de pistas de baile. En realidad, debo decir que tampoco extraño demasiado esa época. No era ningún Michael Jackson o James Brown si hablamos de bailarines y cantantes notables.

Durante mucho tiempo, tuve prejuicios con la música electrónica. Inclusive, me resultaba insoportable. Pero luego de escuchar a Daft Punk a The Wekend, cambié mi percepción. Por no mencionar lo que se conoce como synth pop, la piedra fundacional de lo que hoy tiene más beats por minuto y un ritmo frenético. Podemos nombrar a los Pet Shop Boys, New Order, Depeche Mode, The Human League… y si se trata de artistas argentinos, uno de los pioneros de esa movida fue Daniel Melero, hay que reconocerlo, aunque no sea de mi agrado (a nadie le interesa que a mí no me guste, desde luego). Mi mayor aporte a la tradición, por minúsculo que resulte, es el de tomar mate y haber aprendido a prepararlo de un modo aceptable. Sobre todo, mientras escucho música o leo algo que me parece bien escrito. Una aspiración que se renueva en cada nuevo texto: Escribir bien. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

7 de noviembre de 2022

Escasa euforia pre-Mundial (hasta ahora)

Lunes 7. Faltan 15 días para el comienzo de la cita máxima del fútbol mundial. Por supuesto, no voy a descubrir nada al afirmar que todos estos eventos masivos son un gran negocio: Derechos de televisación, sponsors, contenido "premium" que los canales de deportes suelen agregar como un plus para los abonados a esas señales de TV. Lo mismo ocurre en EE. UU, con el infame Super Bowl, sólo que se trata de un solo partido que define y unifica el ganador de dos confederaciones. Hablar de Liga Mundial, como suele hacerse, es un apelativo desmesurado porque sólo compiten equipos del país del Norte, que en su mayoría son franquicias (como ocurre con la NBA). Pero dejemos eso de lado porque a nadie le interesa. 

Cada nuevo Mundial de fútbol, se vuelve más sofisticado, con infinitas cámaras para captar no sólo los goles que en definitiva son los que sentencian el resultado del match. Cada infracción o falta de un jugador hacia otro será repetida hasta el hartazgo, no sólo por el presunto interés de la audiencia en determinar si esa falta fue real, sino porque además el VAR contribuye constantemente a interrumpir el juego, para determinar si agresión realmente existió, lo cual le será comunicado al árbitro para que actúe en consecuencia. Acá en Lobos, si bien todavía restan 15 días, no parece haber mayor intereses en el Mundial. Para quienes han leído una nota anterior que dediqué al mismo tema, digamos que hay otras prioridades. Ello sumado al hecho de que los partidos de la Selección, particularmente el debut, será televisado en un horario insólito (7 AM), pero que tiene como finalidad privilegiar el huso horario de los países de Europa. 

Algo que nunca está de más mencionar, es que cada vez que la Selección iba a competir como favorito, nos ha ido invariablemente mal: Pensemos en 1994 (con el doping de Maradona y todo lo demás), 2002 (un país sumido en la crisis que ni siquiera pudo obtener una mínima satistacción con la conquista del trofeo), y ahora, en 2022, está pasando lo mismo. Haber clasificado holgadamente para el Mundial no garantiza en absoluto alcanzar la gloria una vez que dé inicio la competencia. Te lo dice alguien que no es experto de fútbol, ni mucho menos periodista deportivo. El último Mundial (Rusia 2018), fue un papelón, al punto tal que los propios futbolistas argentinos estaban disconformes con el entrenador y "dibujaron" ellos mismos su propia estrategia de juego. El DT fue elegido para conducir al plantel, no para permitir que sus dirigidos le "sugieran" cómo debe jugar el equipo. De todos modos, nos fue pésimo. Tal vez sería bueno aceptar que Argentina dejó de ser una potencia futbolística hace rato, desde 1990 en adelante, sin contar algunos certámenes menores como la Copa América y otros que en este momento no recuerdo. 

Por eso, siempre es mejor ir de "punto" y no de "banca". Nadie daba un peso por el plantel del ´86, y ya sabemos cómo terminó la historia. De hecho, la clasificación para ese Mundial fue bastante agónica y Bilardo (el DT de aquel entonces), era seriamente cuestionado por la misma prensa que luego lo consideró casi un prócer. Como decía en el primer párrafo, es posible que a medida que se aproxime la fecha de la Copa del Mundo haya mayor entusiasmo, y si la Selección hace un digno papel, obviamente que los televisores en bares y casas de familia estarán al rojo vivo. 

Messi integra el plantel, creo yo, más que nada por darse un gusto personal. Sabe que es titular indiscutido, aunque para los estándares del fútbol profesional ya es un veterano. Y como cualquier deportista de elite, perdió la velocidad y las increíbles gambetas de sus mejores épocas en el Barcelona. Así y todo (haciendo futurología), cualquiera que vea los partidos de la fase de grupos cuando llegue esa instancia, podrá advertir si lo que estoy planteando es real. Messi, hoy por hoy, "camina" la cancha, aunque conserva la habilidad para meter buenas asistencias o pases gol. O, quizás, haciendo futurología, hasta convierta algún gol de penal, siendo consciente de que los arqueros estudian bien el modo de patear los penales, sobre todo cuando ya entramos en octavos o cuartos de final. Pues bien, amigos, la suerte está echada, habrá polémicas por doquier, pero cuando termine el Mundial, cada uno volverá a lo suyo, porque ni la AFA ni los jugadores nos van a dejar plata en los bolsillos a fin de mes. Nos estamso viendo pronto. Punto final. 

PD: Sepan disculpar los errores de tipeo, escribí esta nota de un tirón y a veces se me escapan esos detalles



5 de noviembre de 2022

Evitemos ser contaminados por estúpidos

Noviembre comenzó con una progresiva escalada de calor que es natural para esta época. Todavía es tolerable, no llega a agobiar. ¿Qué nos resta esperar de esta parte hasta fin de año? Resistir y disfrutar a la vez, según el contexto. Cada uno tiene sus proyectos y trata de encauzarlos dentro del escenario actual. La sociedad nos empuja cada vez más hacia la inmediatez. No siempre estoy de acuerdo con esa vorágine, pero no es ni más ni menos que el pulso del tiempo de hoy. No sé si es conveniente hacer proyectos a largo plazo, pero aún así sigue siendo mejor que mirar hacia atrás. El futuro es importante, y para consolidarlo, digamos, no hay que perder de vista lo que está sucediendo ahora mismo. A cualquiera le embarga la frustración ante un emprendimiento que no se pudo concretar, o que no salió como esperaba. Es totalmente comprensible. Al menos lo intentaste, y no es un consuelo para salir del paso.  Es la realidad.

Hoy es sábado por la tarde/noche y mientras tomo unos mates me surgen estas reflexiones, que seguramente las he plasmado cientos de veces pero que de algún modo emergen de vez en cuando, porque están sustentadas en mi historia personal y en el diálogo que tengo con la gente que conozco. Cuando un proyecto no da el resultado esperado, te sentís un poco "acobardado", o reticente como para apostar por otro. Cabe aclarar que la incertidumbre no está ligada solamente por lo económico, sino con que el temor de repetir otro fracaso provoca un efecto demoledor, por más pilas que le hayas puesto antes.

Sin embargo, el problema esencial es este:  Nos cuesta saber realmente qué es lo que queremos hacer, o cómo actuar al sentirnos desbordados, con varios frentes por delante, apagando incendios constantemente. Pero mientras estoy sentado con la única compañía de la radio y el mate, pienso en que estamos todos en la misma. Lo dije en el párrafo anterior: No pasa por una cuestión de dinero. Hay un mínimo porcentaje que podría afirmar que ya tiene con "la vida hecha", por así decirlo, en base a sus ingresos y que por lo tanto transitará lo que le queda con holgura. La comodidad de la vida burguesa que todos añoramos en secreto es un deseo direccionado a buscar lo previsible. La casa, el auto, los hijos, los ahorros, ¿las vacaciones? Es la expectativa de muchos, y no puedo afirmar si está bien o mal. ¿Pero qué es todo ese combo, acaso comprar felicidad en cuotas? Nadie duda que es gratificante tener una familia y poder darles lo mejor, pero no caer en una dependencia donde el afecto que vos recibís se convierta en un trueque. Si vos tenés la convicción de que estás haciendo lo correcto y no te respalda ni el perro que sólo sabe ladrar, no les des bola, dale para adelante. Por esas vueltas de la vida, es probable que terminen siendo ellos los equivocados y que, con los hechos consumados, te den la razón. 

Están aquellos que saben reaccionar con mayor rapidez y eficacia ante la coyuntura, y otros a quienes las que les cuesta más. A nivel macro, hasta no hace mucho, a mí se me hacía difícil cortar con aquellas cosas que todos queremos olvidar pero que de alguna forma nos limitan. Lo único que aprendí es que a la vida debemos disfrutarla como si nos pusiéramos una camisa que nos gusta en el probador, de lindos colores, y que nos calza con el talle perfecto, sin importar lo que nos diga el empleado de la tienda. 

La mayoría de nuestros actos forman parte de lo cotidiano, y es probable que por ese motivo no les demos valor. Esperamos un gran acontecimiento, y eso nunca pasará, menos aún si ponés una vara muy alta. Esto sucede con frecuencia. En una sociedad complicada, cada uno busca su refugio. Si no encontramos algo que nos brinde un poco de paz, vamos a terminar colapsando, porque todo el tiempo nos estamos maquinando la idea de salir a flote, con la constante desconfianza de que alguien pretende cagarnos, y nadie sabe qué sucederá mañana. En algún momento, es bueno bajarse del caballo y emprender una etapa de redescubrir aquello que nos gusta (o nos gustaba) hacer: Si no lo logramos, continuaremos en medio de la confusión y el desconcierto.

 Tampoco nos damos el tiempo necesario para hablar de lo que nos pasa, para escuchar un consejo sincero, porque vamos a mil, porque sentimos vergüenza, o por lo que sea. Nos cuesta demasiado expresarnos sin rodeos, y como hay mucha gente despreciable y miserable, no es fácil encontrar alguien a quien confiarle algo que (obviamente) no se lo diríamos a cualquiera que ande caminando por la calle.

A los que leen esta nota, podría decirles: Ojalá podamos dejar de lado ese entorno que nos contamina, y rodearnos de gente que nos ayude a crecer, que no sea mezquina. Hay mucho talento lobense, y eso sí es algo que me enorgullece. Esos pibes que, sin estridencias, se esfuerzan por superarse y trascender. Son ellos quienes hacen la mayor contribución para jugársela desde la música, el dibujo, o las artes plásticas. En síntesis, diría que constituyen el reservorio cultural para las próximas generaciones. Nos estamos viendo pronto. Punto final. 

3 de noviembre de 2022

Crónica de un fenómeno global nunca visto

 Hace unos días, con un amigo hablábamos de la música disco que dominó las pistas de baile durante buena parte de los '70. Lo primero que es conveniente decir es que la música de boliche es en esencia pasatista, nadie va allí a escuchar a Serrat, y quizás ni siquiera escuche nada, lo único relevante en ese ámbito es dejarse llevar por el ritmo, por el beat, el groove, y una serie de términos que acuñaron los yanquis y que, como no soy musicólogo, se  me hace arduo de describir. Fue entonces que uno de los dos dijo: "'¿Te acordás lo que era eso, loco? Al lado de lo que escucha hoy, parece música clásica". Nos cagamos de risa porque pensábamos igual. Donna Summer, Gloria Gaynor, los Bee Gees... artistas tildados de "grasa" en su momento que hoy le pasarían el trapo (no el trap), a más de uno. 

No voy a entrar a despotricar contra el reggeatón o el trap, pero sí debo decir que los puertorriqueños, dominicanos, colombianos, y algunos más, nos conquistaron culturalmente, nadie se imaginó nunca que esto se convertiría en un fenómeno global que ya lleva casi 20 años. "Dios está muerto", sentenció aquel filósofo alemán. Bueno, probablemente el rock también, al menos tal como lo conocimos.

 Hace exactamente 20 años, por esas cosas de la vida, tuve la oportunidad de viajar a Puerto Rico. Una isla superpoblada, con algunos barrios peligrosos, que para cualquier argentino que permanezca por un tiempo superior a tres meses es bastante difícil de entender, por el choque cultural precisamente, por el spanglish: Se sabe que PR es un Estado Asociado de EE. UU, casi un enclave colonial. La mayoría de la población habla español, claro, pero a su modo, con palabras claramente fusionadas del inglés americano. Pero no deja de ser el Caribe, y las playas son muy bonitas, el sólo acto de nadar en el agua templada y casi transparente es maravilloso. Las de República Domincana son mejores, pero no tuve oportunidad de visitarlas. 

Pero para no extenderme, la anécdota es la siguiente: En julio de aquel 2002 (verano boreal en un país que tiene clima tropical todo el año), empecé a escuchar sostenidamente lo que hoy conocemos como autos tuneados, y siempre con el mismo beat, que pasaban a toda velocidad. Le pregunté a mi amiga, que residía allí: "¿Qué mierda es esto?". "Ah, se llama reaggetón", me dijo con toda naturalidad como si estuviéramos hablando del color del pasto. Cuando regresé al país, en principio lo dejé pasar como un recuerdo más, nunca imaginé que se iba a expandir de esa manera. En ese momento, en la Argentina post 2001 se escuchaba a "Los Pibes Chorros", la nunca bien ponderada cumbia villera que constituía en sí misma una apología al delito y un reservorio de decadencia. Pero ya para 2005, este ritmo extraño que yo esucuché en otras latitudes había dado sus primeros pasos aquí. Obviamente, todos podemos conjeturar como vino evolucionando hasta la actualidad. 

Volviendo al primer párrrafo, la música disco es un híbrido o un derivado del funk y el soul, pero pensado para los boliches de la época. Una canción común y corriente incluía una sección de vientos, cuerdas, coros, instrumentos reales, nada de maquinitas. Además, la mezcla (entendida como el laburo que hace el ingeniero de sonido), demandaba un tiempo considerable para evitar la superposición de uno sobre otro y lograr el equilibrio necesario. En el estudio de grabación, ningún material sale al mercado "en crudo", lo cual implica además la masterización, que es el proceso final. En fin, había versiones para la radio, los singles o "sencillos" (radio edit) que no superaban más de 4 o 5 minutos, Pero después estaban por vinilos para los DJ, entonces te metían dos o tres temas por cada lado, de 8 minutos cada uno. Incluso después de la era disco, en los '80, el pop con sintetizadores a full se continuó comercializando de las misma manera, haciendo remixes de la versión original que estaban orientadas a los boliches. Como los Pet Shop Boys, por citar un nombre al azar. 

Todo eso no existe más, o casi: No lo sé, puede ser que un "artista" actual al estilo de Bad Bunny o Daddy Yankee haga esas cosas, pero cada vez menos, no tendría razón de ser porque funciona como un enganchado eterno: Cada tema suena igual al anterior. Ante la ausencia de instrumentos, cualquiera puede armar un engendro de este tipo, subirlo a las redes, hacerse popular, y conseguir llegar al objetivo máximo, que ya no son las disquerías, sino Spotify. A mayor cantidad de reproducciones en streaming o descargas digitales, más cobran ellos y las discográficas en concepto de regalías. 

En el gimmnasio donde voy, tienen un parlante bluetooth como los que se usan ahora, bastante potente. Bueno, toda esa música era (y es) moneda corriente. Y cuando alguien conecta o sincroniza su celular con el parlante, se respeta el gusto de ese cliente o el tiempo que quiera hacer uso de ello. Hubo unos minutos de silencio ayer por la tarde, algo que rara vez ocurre. "Esta es la mía", pensé. Al toque puse una playlist de AC/DC, y algunos (los más pendejos, digámoslo), se miraban como diciendo: "¿Qué es esto?". Convengamos que AC/DC musicalmente es una banda que no se destaca por el virtuosismo, ni nada parecido. Pero es como Creedence, le gusta a todo el mundo. Y es rock.

 Lo más interesante de este breve experimento, es que aún aquellos que en la p.. vida lo habían escuchado, se engancharon, y ni hablar de los veteranos como yo. "Por fin, loco, ahora sí dan ganas de hacer fierros", me dije a mí mismo, y el resto respondió de igual manera. Por unos minutos, el clima del gimnasio había cambiado. El switch era otro. "Si les paso por el baffle una seguidilla de temas de los Stones, les vuelo la cabeza", conjeturé. Para finalizar, aquel filósofo alemán, también sostuvo que sin la música, la vida sería un error. Tenía razón, y los hechos lo demuestran. Si hay buena vibra en el ambiente, en una proeza digna de Schwarzenegger (un ejemplo demodé, casi nadie se acuerda de él porque tiene 75 años) levantaría hasta 50 kilos de una, quién sabe, aunque al otro día lo pueda mover ni el dedo meñique. Nos estamos viendo pronto. Punto final. 








  






 









 











 


1 de noviembre de 2022

Valijas

 Primer día de noviembre. Podríamos decir que comenzó un nuevo ciclo, aunque en rigor de verdad no hace falta el comienzo de un mes para afirmarlo. Cualquier cambio notorio para una persona, por ejemplo en su actividad laboral, implica una nueva etapa también. Pero al menos para mí, es más fácil dar inicio a algo que terminarlo. Vos te vas de un laburo porque renunciás o porque te rajaron. Terminás un noviazgo o cualquier tipo de relación, porque la otra persona te dejó o porque fuiste vos quien lo hizo. Muy raras veces la gente se separa "de común acuerdo". Y con la amistad sucede lo mismo, si te cansás de un amigo, o te sentiste defraudado, cortás el trato con él y listo. Pero siempre, lo que vos le hagas a lo demás pueden hacértelo a vos. Es como una calle de doble circulación. 

Se ponen de moda frases que tienen muy poco en concreto, como "cerrar ciclos". Eso es superar el duelo en términos psicológicos y seguir adelante con tu vida, no hay nada inventado. 

TEMA DOS: Cuando asume un nuevo gobierno, no es que todo comenzó desde cero: Una cosa es consecuencia de lo anterior. El electorado se hartó de determinada forma de ejercer el poder y vota a otro, que incluso puede ser peor al que estuvo antes, y eso me hace pensar en lo inútil que resulta el "voto castigo". No votaste al que más te representa, sino al que considerás opuesto al que estuvo hasta ese momento. Es meter la boleta en la urna basándonos en lo discursivo, en principios que en apariencia son éticos y morales, pero nada que tenga que ver con la capacidad de gobernar. Mucho menos, con vocación de liderazgo. Un presidente debe tenerla: De la Rúa no supo ejercer ese liderazgo, y es bueno separar la ausencia de esta virtud de la masacre de diciembre de 2001. Macri no es líder de nada tampoco, pero hubo mucho de marketing y de coaching para que el Gato llegara hasta ahí. Si espiar a tus adversarios políticos ya de por sí es nefasto, ¿qué decir entonces del espionaje contra Larreta, si teóricamente eran del mismo palo? Varias veces me referí al trabajo sucio de la SIDE y a los carpetazos. Viven de eso, pero todo me hacen pensar que son unos inútiles para prevenir un ataque terrorista. 

Mientras la economía marcha razonablemente bien, todos se hacen los boludos. Si sentís que te meten la mano en el bolsillo todo el tiempo, ahí comienza la debacle, entonces de qué ética o paparruchada me vas a hablar. La segunda presidencia de Perón no fue buena, y ni hablar del segundo mandato del Turco. A casi nadie le interesa pensar en esos antecedentes históricos, quizás porque ambos protagonistas están muertos y creemos que la dirigencia actual nació en un tubo de ensayo. Ni siquiera hablemos de eternizarse en el poder (gobernadores e intendentes), dado que si son elegidos por varios períodos no necesariamente son corruptos. La reiteración pasa en todos los órdenes por la ausencia de una oposición que tenga peso propio. Es muy ingenuo esperar que el año que viene, el que asuma en la Rosada dé un viraje drástico que conduzca a una mejora sustancial. Ni el propio Macri lo volvería hacer, quedó probado que un ajuste sin miramientos le costó el gobierno, y sólo se ganó la simpatía de los incondicionales de siempre. 

El Gerente de una multinacional despide gente todo el tiempo, personas que ni siquiera conoce y sólo sabe que trabajan para la empresa y que se han convertido en un gasto. Le pagan la indemnización y listo, a la mierda. Un tipo que fue dejado cesante a los 50 años, cuando todavía es relativamente joven, tiene que volver a empezar. Son muy escasos quienes logran hacer carrera y obtener un ascenso, eso ya quedó en el pasado. Del mismo modo, ocurre a la inversa: Contratar a personas "creativas" o "innovadoras" que por muchos pergaminos y juventud que tengan, poco contribuyen al crecimiento de una empresa, que lo que busca es vender y obtener la mayor ganancia posible. Capitalismo básico, nada nuevo bajo el sol. 

Privatizar empresas estatales con el pretexto de que son ineficientes, es sacarse el lazo de encima. Si se controla que todos los que están en planta laburen realmente, y que no haya designaciones a dedo, buena parte del déficit estructural podría reducirse. Un Municipio funciona casi como una Pyme. Es muy utópico, sí, pero en otros países funciona, porque las reglas son otras. El Estado no es entendido como una máquina de pagar sueldos a incompetentes. 

Miren a Aerolíneas Argentinas: Supo ser un orgullo, hoy da vergüenza, no sólo por el servicio, sino por demoras inexplicables y personal que no atiende correctamente a los pasajeros. 

Tanta vergüenza como la mafia de los abrevalijas, que antes de entregar el equipaje a los pasajeros, cuando pasaba por el escáner y veían algo que les gustaba,  robaban todo tipo de objetos de valor. Si vos querés turismo internacional y les afanás todo ni bien llegan al país, no es el mejor recibimiento. Claro que, cuando los "abrevalijas" se ceban y se dejan llevar por la codicia, ya es tan evidente que los rajan. Hasta que lleguen otros que hagan lo mismo. Casi nunca una empresa de aviación civil se hace cargo por los objetos sustraídos, sea AA o la que fuere. Y si bien es menos frecuente, también esa operatoria se replica en los micros de larga distancia, en los buches o "bodegas" del colectivo. El chofer, en complicidad con algún otro puede hacerlo, pero precisamente no es habitual porque saben que es más fácil individualizar a quienes manipularon el equipaje. Bueno, hay algunos más profesionales, como el venezolano Antonini Wilson que llevaba 800.000 dólares en una maleta, destinados supuestamente a financiar la campaña de los K. No logró ingresar al país con toda esa guita, pero como él debe haber varios.

Pueden pasar cinco o seis presidentes, pero con la maquinaria política ya aceitada para ganarse la voluntad la mayoría, los pobres seguirán siendo pobres, y la clase media que se cree "distinta", va cayendo progresivamente en la pobreza casi sin darse cuenta. Ya no les quedará siquiera esa satisfacción de pertenecer a un grupo levemente superiora los que están debajo del todo. No se trata de lucha de clases ni de ningún concepto marxista, porque los propios diputados o senadores de izquierda cobran su dieta todos los meses al igual que los que supuestamente son "de derecha" y ellos dicen aborrecer. Todos dicen ser progresistas porque queda bien, pero no tienen la menor idea de lo que significa. Bueno, eso ya sería tema para otra nota. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  


Es hora de tomar al toro por las astas: Te explico por qué

  Ya dejamos atrás el verano. Se terminaron los atardeceres eternos, la ropa liviana, las zambullidas a la pileta para refrescarnos del calo...