30 de agosto de 2018

Hay luz al final del túnel?

La corrrida bancaria de hoy (jueves), en la cual el dólar escaló 4 pesos en cuestión de horas, no es un tema menor. Refleja la incapacidad de una dirigencia política para controlar, con medidas eficaces, los avatares del mercado. 
Dicho de otra manera, lo que vivimos hoy no retrotrae casi dos décadas, a 1989, cuando la hiperinflación y la suba sostenida del billete verde hizo volar todo por los aires y se llevó puesto al gobierno de Alfonsín. 
Esta gente que ahora ocupa lugares de privilegio en el Gabinete, y que se supone que conocen algo de la economía argentina, es totalmente inepta. No tienen un plan, no saben qué hacer. O no les importa. Hasta que comiencen los cacerolazos de antaño, y la ciudadanía pida nuevamente que se vayan todos. 
Estamos asistiendo a una devaluación abrupta de nuestra moneda, a una inflación que no da tregua y que se trasladará en los precios. Debo decir que se me ocurrieron otras frases más terminantes antes de escribir este texto, pero luego opté por ser más mesurado. El peso argentino no vale nada en términos internacionales, y precisamente como hay insumos que dependen del dólar, den por hecho que habrá un nuevo aumento de los combustibles. Hoy (31/8), anunciaron que el valor de la nafta se incrementará cerca de $ 0,60.
No sé si estamos volviendo a 2001, quizás sería demasiado temerario afirmarlo y no quiero ser alarmista, pero la cosa no da para más. Cada vez que Macri habla por TV, produce el efecto inverso: en lugar de llevar tranquilidad, genera más zozobra e incertidumbre. Este Gobierno tiene dos opciones: o realizar un cambio de Gabinete, o dar un vuelco de timón que le permita llegar a 2019 con algo de oxígeno. Cuando te ponés a hablar con comerciantes o amigos, te das cuenta de que no sos el único que padece la crisis, a un punto tal que se ha vuelto insostenible. 
La agenda mediática, que se regodeaba con los "cuadernos K", o "los cuadernos de las coimas", se vio superada por la cruda actualidad. Estamos tocando fondo, pero pocos parecen haberse percatado de ello. Quedan un par de entusiastas que ejercitan su optimismo diciendo que todo va a mejorar. Ojalá fuera cierto. 
Vale decir que no soy el único pesimista, de hecho hasta los medios más afines al Gobierno, como La Nación o Clarín, le han dedicado una generosa cobertura a este desquicio financiero. Clarín publicó una nota en la cual explica que los precios de insumos y alimentos están fijados con un dólar a $ 30, lo que implica un evidente desfasaje ya que la divisa se cotiza a $ 42, por lo cual repercutirá irremediablemente en los precios. 

A mis amigos macristas, les recuerdo que no tengo compromisos políticos con nadie, ni pertenencia ideológica, de manera que ello me da la libertad de efectuar un análisis crítico que los lectores juzgarán acertado o no. 

Para concluir, puedo afirmar que si este Gobierno llega a 2019 (como corresponde y es el deseo de la mayoría), lo hará en condiciones muy precarias, y difícilmente Macri pueda pensar siquiera en ser reelecto en este contexto de profunda decadencia moral, económica y social. Punto final. 

29 de agosto de 2018

La economía es un barco que se va a pique

Está raro el ambiente, amigos. Con un dólar que no encuentra su techo e inflación creciente, el escenario es totalmente desconcertante. Lo único que puedo aseverar es que lo que está por venir no será provechoso, ni mucho menos. Hoy por hoy, 100 pesos argentinos valen menos que 1 dólar.  Parece que cada intento de Macri por llevar tranquilidad a los mercados, obtuviera el efecto opuesto. No suena creíble lo que el mandatario pretende transmitir, y mucho menos lo que nos toca vivir todos los días. Todo parece indicar que esta gente llegó al Gobierno sin ningún plan, creyendo que con pequeñas medidas se resolvería el desquicio heredado, pero ello lejos está de suceder. Es un escenario distinto al de 2001, no sabría explicarlo bien porque en aquella época estaba bastante desconectado de todo, pero lo que persiste es la tendencia de la gente a ahorrar en dólares. Y pagarlos al precio que sea. Esto demuestra que los supuestos casos de corrupción del gobierno K no revisten mayor interés para los mercados, mientras se anuncia un nuevo desembolso del FMI. Cualquier persona sabe que si hay que recurrir al auxilio financiero, es porque la situación actual no es muy prometedora. Y anunciarlo como un logro, como lo hizo Macri, es echar más nafta al fuego. Abunda la incertidumbre, y no es extraño que así sea, puesto que no hay reglas claras. Los políticos hablar genéricamente de "los que menos tienen", porque les molesta decir la palabra "pobres". Cada vez hay más pobreza e indigencia, crece el desempleo, y por ende no es lógico esperar un futuro mejor. 

A veces me pregunto si realmente el macrismo tenía intenciones de llegar al poder con un plan coherente. Dejemos de lado si los K cometieron actos de corrupción o de populismo. Lo que nos toca vivir es el aquí y ahora, por eso esta coalición (Cambiemos) entre la UCR y el PRO, no tiene vías de mantenerse, sobre todo por parte del radicalismo, si es que todavía queda algún dirigente con principios que comprenda que el actual  modelo no tiene nada que ver con la histórica vocación dialoguista y progresista del centenario partido. Muchos se inmolaron para poder ocupar cargos, y sumar fuerzas a los "globitos amarillos", pero a las palabras se las lleva el viento, como se está llevando las divisas extranjeras que los argentinos buscan por mera especulación, o bien para salvarse de un previsible abismo como consecuencia de la falta de políticas públicas. Punto final. 

25 de agosto de 2018

El Hospital, de mal en peor


Desde hace tiempo que la atención en el Hospital deja mucho que desear. Tengamos en cuenta que es el primer centro asistencial al cual una persona es derivada en caso de un accidente en la vía pública. Ante todo, debo decir que en mi caso, las veces que tuve que ir al Hospital para atenderme en la Guardia o por una internación, lo hicieron con profesionalismo y calidad humana. Pero no por ello puedo desconocer otros casos, de los cuales uno se entera a diario, como falsos diagnósticos, es decir que el médico receta un determinado remedio que no tiene nada que ver con el cuadro clínico del paciente.

Además, como el Ministerio no está pagando a los profesionales sus sueldos o honorarios, muchos han optado por dejar de ir y trabajar en el sector privado. Y la Terapia Intensiva, que se construyó con el esfuerzo de todos los lobenses, corre el riesgo de quedar sin un médico responsable de dicho servicio.
Esa situación  no es nueva, y hace décadas que el sistema de salud pública no funciona como los pacientes se merecen. Las huelgas o reclamos de los sindicatos son entendibles, pero estamos hablando de la salud de la gente, que no puede ir a una clínica privada y que necesita asistencia médica. Nuestro país ha sido emblema en la región por la salud pública y gratuita, y por garantizar a todos los ciudadanos el acceso a los medicamentos que necesiten. Pasan los directores, y vemos que todo sigue igual, con algunos breves períodos en los cuales las cosas parecen encaminarse. Por supuesto que sería injusto generalizar y decir que todos los médicos son negligentes. No es así. Considero que el período de mejor gestión que tuvo el nosocomio (en tiempos recientes), fue cuando el Dr. Giavino se hizo cargo de la Dirección. 

Los principales problemas que los vecinos denuncian ocurren en el servicio de Guardia, que es a donde uno acude ante una emergencia. Y es de público conocimiento que muchos médicos extranjeros flojos de papeles, luego del escándalo del Hospital Marzetti de Cañuelas, se fueron en una suerte de "éxodo" ante la posibilidad de que un desquicio similar estalle en Lobos. La Cooperadora hace lo mejor que puede, pero a mi criterio no es la función de ésta pagar sueldos, sino contribuir de otra manera, por ejemplo, para refacciones edilicias. Así las cosas, y ante los reclamos que se multiplican, urge llamar a un concurso para convocar a nuevos profesionales que reemplacen a los que se fueron, y ofrecerle condiciones de trabajo atractivas que los motiven a radicarse en nuestra ciudad para prestar servicio en el nosocomio. Punto final.

23 de agosto de 2018

Un breve recorrido por el ocio en un jueves nublado

Luego de un prolongado paréntesis vuelvo a escribir en el blog, con las ganas de siempre, tratando de abstraerme de la agenda mediática nacional al menos por un rato, y aprovechando mis momentos libres para retomar la lectura de aquellos libros que marcaron mi adolescencia o los años posteriores. Lo mismo sucede con la música. Creo que volver a aquello que nos hizo bien es reencontrarnos con nuestras raíces y con nosotros mismos. Por ejemplo, Cortázar es uno de esos autores que no me canso de recorrer. Charly García, el prócer máximo del rock nacional. También busco la manera de sanear mis finanzas y de poder hacer frente a un sinnúmero de gastos, que van surgiendo sin que uno tenga la real dimensión del impacto que provocan en el bolsillo promedio.

 Se trata, entonces, de buscar formas de distensión que no impliquen un gran gasto económico. Mientras pude hacerlo, compré libros de distintas colecciones, muchos de ellos que venían con los diarios, y que ahora tengo más tiempo para leer. O realizar una segunda lectura, más pausada que aquella inicial. Me gusta indagar en las biografías, sean autorizadas o no, ver el lado oculto o íntimo de aquellas personas que hicieron historia por su arte y su talento. Creo que todos somos mediocres en alguna faceta de nuestra vida, por eso la excelencia se nos presenta como un ideal inalcanzable, ligado a la perfección o a una realización superlativa. En esta tarde de jueves, mientras tomo unos mates, me dispuse ordenar un poco todo ese material bibliográfico y discográfico que durante varios meses ocupó un espacio ocioso en distintos lugares de la casa. Hay gente que va leyendo dos o tres libros casi a la vez, en  mi caso me resulta bastante engorroso y prefiero concentrar mi atención en un texto en particular hasta que lo termine. Pero por mi naturaleza impaciente, cuando veo que tiene muchas páginas, o que una película supera las dos horas, debe ser muy cautivante para que emprenda la tarea. Si algo se convierte en best-seller pierde un poco de interés, se ha vuelto muy masivo y todo el mundo habla de eso. Como sucedió hace poco con la miniserie de Luis Miguel que se podía ver por Netflix. No tengo Netflix, ni Spotify, ni nada de esas cosas. Quizás algún día, quién sabe, cuando ya me acostumbre a escuchar música en la compu o a ver películas dobladas al castellano. Pues bien, todo lo que he estado enumerando transcurre en los ratos que puedo tomarme un descanso, algo que no suele suceder, o que ocurre con mayor frecuencia los fines de semana lluviosos, cuando las actividades que tengo en agenda se suspenden. Hasta tanto esas cosas no pasen, continuaré con la vorágine diaria para ganarme el mango. Punto final.  

19 de agosto de 2018

Un domingo para disfrutar


Domingo fresco pero soleado en Lobos, después de la lluvia de ayer. Hola amigos, quizás en mis últimas notas tracé un panorama demasiado pesimista de lo que nos toca vivir, pero no puedo permanecer ajeno. Sin embargo, creo que el rol del periodismo, entre otras cosas, es el de ser crítico pero ecuánime, es decir, equilibrado. De lo contrario, me traicionaría en mis convicciones y terminaría escribiendo un pasquín oficialista. Lo que está bien hecho en materia de políticas públicas o gestión de gobierno, debe ser valorado, pero no le corresponde un mérito a ello (sean del partido que fueren),  puesto que así es como debe ser y para eso son elegidos. Las acciones solidarias o sin fines de lucro, como la Fiesta del Día del Niño que estamos viviendo hoy en la Plaza 1810, sí merecen todo mi reconocimiento, porque hay mucha gente colaborando sin cobrar un peso y dedicando parte de su tiempo para que los chicos tengan un día distinto.

 La corrupción, el nepotismo, la malversación de fondos, no sólo merecen ser repudiados por la sociedad, sino por quienes tenemos una responsabilidad como informar. Denunciar cualquier cosa no es “periodismo de investigación”, porque dicha denuncia debe estar sustentada y fundamentada con pruebas y documentación que deben ser presentadas a la Justicia antes de la difusión por los medios. Los periodistas no tenemos el poder de encarcelar ni condenar a nadie. Y por lo que puedo ver en medios que se dicen “serios”, se condena al imputado por televisión, no se respeta el principio de presunción de inocencia, dado que toda persona es considerada inocente hasta que la Justicia le aplique una condena por un delito. No es del todo cierto que somos “formadores de opinión”, porque la gente opina lo que se le da la gana y no necesita que nadie le marque agenda. Lo hace según sus principios o su escala de valores. La prensa va adaptándose a una nueva realidad en la cual la gente lee cada vez menos, los diarios en papel están en crisis, y toda esta histeria  de Facebook y Twitter le puede hacer pasar un mal momento a cualquiera.

Ya hubo una transición importante, de la máquina de escribir a la computadora, pero debo decir que a mí me ayudó aprender mecanografía en el colegio porque puedo escribir sin mirar el teclado. Eran clases un poco aburridas, donde el profesor iba dictando y uno escribiendo con la máquina, y por supuesto las letras de las teclas debían estar tapadas con cinta o algún elemento adhesivo, de lo contrario no tendría sentido escribir mirando la composición del teclado. Uf, y después, escribir por duplicado, con el papel carbónico, otra antigüedad que aprendí. Todavía conservo la vieja máquina Olivetti en algún lado, ya para esa época (1996), eran modelos livianos y portátiles, que venían en un bolso similar a una mochila. Muchos conocimientos que fui incorporando y que en aquel momento me parecían inútiles, a posteriori me terminaron sirviendo para algo. Claro está que dependía mucho del profesor y de su capacidad para enseñar. Eramos pendejos, jodíamos en clase como lo hace cualquier adolescente, pero no al nivel de lo que se puede ver en un aula hoy. Es duro poner orden y disciplina en el salón cuando los chicos ven que fuera de la escuela “vale todo”, entonces no entienden que hay un ámbito en el cual ciertas cosas no están permitidas, desde el uso del celular, hasta cualquier cosa que se les ocurra pensar. Por eso, como me dijeron con gran sentido común alguna vez, “la escuela es un espejo de la sociedad”. Punto final.





17 de agosto de 2018

Tiempos duros

Viernes cálido y sofocante en Lobos. La humedad se hace sentir, con temperaturas inusuales para esta época del año que oscilan los 20 grados. Muchas veces la calle es esfervecencia, movimiento, y en otra ocasiones caemos en la calma y en la abulia de un pueblo que suele ofrecer una postal diferente a la de los últimos años. Los comerciantes registran una notoria caída en sus ventas, y en las tiendas de ropa se han adelantando las liquidaciones por fin de temporada. Se trata, entonces, de consumir sólo lo esencial, los alimentos para el sustento diario y los productos de higiene y limpieza. Se conocieron esta semana datos del INDEC, según los cuales la inflación de los precios mayoristas acumula un 46 % en lo que va del año. Imposible que esta escalada no impacte en el sector minorista. El Gobierno no tiene ningún plan económico, no sabe qué hacer. Suele aceptar con parsimonia que suba el dólar hasta límites insospechados, y en otras oportunidades decide intervenir en el mercado sacrificando las reservas del Banco Central. Como la política económica no es previsible, la gente de a pie, que debe parar la olla todos los días, tiene que hacer malabares para cumplir con el Fisco, con las abultadas tarifas de los servicios públicos, cargar la SUBE para tomar el colectivo o el tren. Hoy hay que agradecer tener un trabajo, porque en las grandes empresas los  recortes de personal se hacen sentir.El caso más cercano a nuestra ciudad ha sido el de Electromac, con reducción de la planta de personal y licencias sin goce de sueldo.  

Más allá de la coyuntura, podríamos pensar que esto no es nuevo. El problema es que nos toca vivir esta realidad en tiempo presente, en el "aquí y ahora", y aunque ya hayamos atravesado momentos de zozobra, no es un consuelo para nadie. En el párrafo anterior hice mención al transporte. Para las familias que deben viajar diariamente a Empalme o a la Laguna en colectivo, insume un costo considerable. Siempre que aparece de la nada un escándalo de corrupción que involucra a un gobierno anterior (sean los K o sus antecesores), sospecho que están los servicios de inteligencia operando para hacer una suerte de contraste entre quienes supuestamente "se robaron todo", y el plan "buen onda" de Macri, que hasta ahora no ha dado ningún resultado y condena a más argentinos a la pobreza, cuando precisamente el slogan de campaña del Presidente fue "Pobreza Cero". Ellos tienen las estadísticas y las cifras, y saben muy bien que es una falacia casi obscena para un funcionario público que prometió el eterno "segundo semestre" de recuperación económica, que no sólo nunca apareció, sino que no lo vemos de ninguna manera cuando las propias cifras del INDEC van en el sentido opuesto al "mantra" de los ideólogos de este modelo. Punto final. 

14 de agosto de 2018

Cosas que hasta un niño podría hacer mejor

Noche de martes, cansado pero feliz de haber podido cumplir con el trabajo diario. Por supuesto que esto no constituye un mérito, es parte de lo que uno ha decidido hacer en la vida para ganarse unos pesos. Hay cosas que cada vez me fastidian más, porque ya no tengo 20 años, ni la paciencia ni la forma de pensar de aquella época, entonces sin darte cuenta empezás a rezongar como un viejo gagá, aunque reconozco que muchas veces tengo razón. Me molesta que cuando vas a un negocio a comprar algo te atiendan de la peor manera, o no te den bola, como si vos fueras a mendigar. Pero claro, los comerciantes se quejan de la caída de las ventas, cuando del otro lado del mostrador hay una chica con cara de nada,  a la que le pagan dos monedas, y que está jugando con el celular mientras vos esperás como un gil que alguien se digne en percatarse de tu presencia y en atenderte como corresponde. Hay ocasiones en que prefiero pagar un poco más pero recibir un trato como el que me merezco en condición de cliente. Porque en realidad, cuando vos comprás un producto estás pagando todo: el valor del mismo, el costo de los empleados, el alquiler del local...entonces, ¿por qué no reclamar un servicio en el cual los consumidores sean tratados y atendidos con consideración?

 Otra cosa que me irrita es que, por la escasez de monedas, te den como vuelto un caramelo de porquería que vale 1 peso (o dos). No es que me indigne por ser rata o amarrete (estoy lejos de serlo), sino porque esa moneda es mía, y yo las voy juntando para cosas más necesarias, dentro de lo poco que valen en tiempos de creciente inflación. Pero, por lo menos, si juntás todo el vuelto en monedas que te pueden llegar a dar en una semana, te comprás un litro de leche, un paquete de galletitas, nada del otro mundo, y que sin embargo en mucho mejor que masticar un caramelo que te queda pegado en las muelas como si fuera una prótesis.

Yo trato de cuidar a mis clientes, que son mis anunciantes, y de brindarles un servicio acorde a lo que ellos necesiten. No todos los clientes son iguales, como tampoco lo es aquello que buscan al momento de hacer publicidad. Entonces, hay que adaptarse en función a cada comerciante, y en particular al rubro al cual se dedique. El buen trato hacia los anunciantes lo tengo porque se merecen mi respeto, y porque además son mis fuentes de recursos. Ojalá haya otros comercios que también lo entendieran así. Punto final. 

Hoy más que nunca, aprendamos a vivir con gratitud

  3 de octubre. Hace varios días que tenía la intención de escribir un nuevo posteo para el blog, lo que sucede es que me embarga la sensaci...