29 de noviembre de 2020

La mentira de creer que todo tiempo pasado fue mejor

Domingo por la noche en la ciudad. Uno de los motivos por los cuales no escribo tan asiduamente como antes, es que me interesa dotar de sentido cada palabra, que no queden perdidas por ahí. Los domingos uno se vuelve más "filosófico" o introspectivo, no les pasa a todos por igual. A veces parece un día muerto, un espacio en blanco entre el sábado y el lunes. La verdad es que últimamente no me pesa comenzar la semana, cada uno sabe lo que tiene que hacer, cumplir con su trabajo o lo que sea. El futuro muchas veces nos angustia, es inevitable preocuparse por determinadas cosas. El paso del tiempo, en sí mismo, suele volverse traumático si no lo sabemos manejar. Por supuesto que nadie está preparado para la pérdida de un ser querido, pero hay otras pérdidas que vamos aceptando y que tienen más que ver con los usos y costumbres de la época en la que crecimos. Por eso es que las radios que pasan música de los '80 o '90 tienen éxito, dado que el oyente se identifica con esos años en los cuales iba a los boliches o escuchaba esas canciones en el Walkman. También se utiliza el mismo recurso con la tele, que repite series o programa viejos, aunque en mi caso esto último no me provoca nostalgia: la televisión de antaño era bastante decadente, con muchos pruritos. Además, no es lo mismo volver a ver "Clave de Sol", "Montaña Rusa" o "Feliz Domingo" cuando tenés 40, porque el target de esos programas eran los adolescentes. Es decir, los adolescentes que supimos ser, no los de ahora. 

Otro dato que es real, es que hace varios años se cometieron crímenes aberrantes, tal es el caso del infame Clan Puccio o del asesino serial Robledo Puch. Por supuesto, cada nuevo hecho no deja de provocar conmoción, pero la maldad y la perversidad han existido siempre.

Los jóvenes de ayer se peinaban a la gomina, usaban saco y corbata, y si tenés un hijo y le comentás eso difícilmente lo entienda, porque es totalmente anacrónico. Es lo mismo que decirle que había materias en el colegio que ya no existen, como caligrafía, estenografía, o mecanografía. Yo tuve esas tres materias, y debo decir que la mecanografía me sirvió para escribir sin tener que mirar el teclado, el resto no me aportó demasiado. Hoy por hoy, una máquina de escribir es un objeto en desuso, no sé si para bien o para mal, simplemente es así. Por eso, también es bueno no perder tiempo intentando recordar cosas que nunca nos importaron de verdad. O personas que nos hacían bullying, inclusive antes de que este término fuera objeto de estudio. Generalmente los "vivos" de aquel entonces terminaron siendo tipos frustrados y bastante estúpidos, porque creían que iban a poder replicar esa posición dominante en todos los ámbitos y les pegaron una patada en el culo al primer intento. Como decía Charly, desprejuiciados son los que vendrán. Punto final.  



27 de noviembre de 2020

El eterno forcejeo de cada día

Terminamos la semana, ya con miras a lo que será el último mes del año. Es difícil expresar con palabras cómo se fue dando esta transición mientras imaginamos que nos deparará la  post-pandemia. Aunque es inevitable que todos nos hayamos relajado un poco habiendo transcurrido tanto tiempo, hay que seguir con el barbijo y las medidas básicas de protección. Se está hablando de una apertura paulatina para eventos sociales de hasta 100 personas, pero es una incógnita si se podrá implementar exitosamente. Si por mí fuera, esperaría hasta el año que viene para habilitar ese tipo de aglomeraciones de público, pero hay muchos intereses en juego que están presionando para que vuelvan los boliches, teniendo en cuenta que se realizan muchas fiestas clandestinas que suponen un riesgo igual o mayor. Creo que en este aspecto debemos ser estrictos, y no permitir ni fiestas ilegales, ni boliches. Principalmente, porque el esfuerzo lo estamos haciendo todos, y ya que aguantamos un lapso tan prolongado, sería demasiado necio claudicar en esta instancia. 

Por supuesto, hay ciertas actividades que deben tener prioridad, como las clases presenciales, que de no mediar ningún inconveniente volverán en 2021 porque ambas partes, docentes y alumnos, se necesitan al no sentirse cómodos con la virtualidad. En Lobos, pese a que la mayoría de los comercios pueden abrir y que se cumplen los protocolos, no hay un mango en la calle, por más que a nivel "macro" el país esté emitiendo cada vez más billetes. Los precios aumentaron tomando como referencia un dólar a $ 200, aunque ahora esté valiendo casi 40 pesos menos. Toda esta suerte de polémica que se armó con el precio del pan dulce me parece una estupidez, porque se pueden pasar las Fiestas sin problemas consumiendo otro tipo de productos. Además, sabemos que en CABA todo es más caro porque el sueldo promedio es mayor al que se puede acceder en un pueblo del Interior. 

Una de las desventajas del verano versión 2020/21, es que no se puede usar el aire acondicionado en comercios o lugares públicos, supuestamente porque puede incrementar la circulación del virus. Hemos vuelto a los ventiladores de techo, y todo esto constituye la excusa perfecta para que bares y otros rubros no gasten un mango en la factura de luz. Lo mismo pensé cuando este tipo de negocios dejaron de ofrecer los diarios en papel a sus clientes, para evitar el manoseo de hojear las páginas, pero se ahorraron bastante plata al no comprar los diarios del día como era costumbre antes de esta "nueva normalidad". Como ustedes saben, yo dejé de comprar diarios impresos hace tiempo, pero si voy a un bar y tienen los ejemplares disponibles, me gusta leerlos mientras tomo un café y nadie me rompe las bolas. Lo que sí me gusta comprar de vez en cuando son los libros que salen en las colecciones de Clarín o La Nación, que se consiguen a un valor mucho más accesible que en una librería común y corriente. Sin embargo, recordá esto: cuanto menos te apegues a los objetos, más feliz vas a ser, porque vas a aprender a vivir con lo puesto, sin que ello implique pobreza. Es, simplemente, volver a lo esencial. Punto final. 

26 de noviembre de 2020

Caminos que no van a ninguna parte

Siempre se puede estar mejor? La respuesta es que sí, no hay que darle demasiadas vueltas al asunto,  salvo que en un determinado momento estés atravesando por un hecho traumático que te bloquea y te nubla la razón. Perdés la capacidad de reaccionar, como un boxeador que está en la lona. Por eso, estar (y sentirse) mejor no es tan sencillo como parece. Lo primero que hay que hacer, es plantearse un objetivo real, para luego sí poder aspirar a metas más ambiciosas. Como dice la célebre frase, cuando vos sonreís, el mundo sonríe contigo, pero cuando estás triste, te quedás solo. Una persona triste o depresiva no se aguanta a sí misma, por lo cual menos aún puede tolerar a los demás. Todos hemos pasado por momentos duros, hemos tenido que decidir contrarreloj sin siquiera saber cuál sería el resultado. Pero si salís airoso de esos trances, te sentís mejor. Básicamente, porque lo pudiste manejar: no es algo que se volvió fuera de control o fuera de tu alcance.

"Sentirse" mejor, no es lo mismo que "estar" mejor. Hay gente que se siente mejor tomando un Rivotril, pero eso no significa que esté bien de salud. Se traga la pastilla porque no puede consigo misma: por supuesto que no está mal consumir medicamentos recetados y prescriptos por un profesional. Pero hay que entender que es sólo un paliativo. El resto depende de vos y de la relación de confianza que debe existir con ese médico y con tu entorno. Los años, además de las canas, te dan experiencia. Si yo, que tengo 41, pensara igual que cuando tenía 21, me comportaría como un estúpido. Siempre es bueno descontracturar la vida y permitirse errores, cada uno va desandando el camino como mejor le sale. Si atravesaste por muchas pérdidas humanas y dificultades económicas, será más cuesta arriba. Y quizás no lo logres nunca, pero al menos estás haciendo algo por vos. Nadie va a hacer algo por vos contra tu voluntad, excepto la Policía. Estoy en la quietud de la noche en Lobos, y vivo este momento. Después seguramente miraré televisión y me iré a dormir para seguir con mi vida mañana y que la rueda siga girando. Lo fascinante es que, a pesar de lo que solemos creer, no todos los días son iguales. Somos nosotros quienes nos comportamos igual, y por eso es lógico que cada día parezca un calco del anterior. 

Yo me he propuesto bajar de peso porque no me gusta cómo me veo, no es que me importa cómo me ven los demás. Quiero incorporar hábitos sanos y vivir todo lo que sea posible hasta que el reloj diga basta. Disfrutar de mi familia, de mis amigos, sabiendo que no soy Maradona y que cuando ya no esté en este mundo pocos me recordarán. Pero eso, lejos de preocuparme, me saca un peso de encima. Esa mochila demasiado pesada con la cual tuvo que cargar Diego, sumado a una serie de malas decisiones y de gente que se lleno de guita a sus costillas. La verdad es que no quería referirme a Maradona, pero es casi inevitable hacerlo, está a flor de piel. Hoy vi mucha irracionalidad de parte de los supuestos "hinchas", que ingresaron a la Casa Rosada como si fuera un club de fútbol. Es la casa de todos, loco, y la casa se respeta. No seas gil. Proyectá esa admiración en tus hijos, en tus viejos, y no en una persona que ni siquiera conociste, por más talentosa que haya sido. Punto final. 


  

25 de noviembre de 2020

Y un día dijo adiós...

Si bien la noticia no deja de impactar, debo decir que no me sorprendió excesivamente la muerte de Maradona. Ojalá lo estuviera, pero cuando todos vimos las imágenes del homenaje que le hicieron al cumplir 60 años, supimos que algo no andaba bien. Que algún día no habría milagro que lo rescatara de los excesos, que no era eterno. Es, sigue siendo, la persona más famosa del país. En lo personal, sufrí una gran decepción con él por el doping positivo en el Mundial de 1994, más allá de que la sustancia haya sido cocaína o no. A partir de allí, perdí todo interés por saber de su vida, aunque era inevitable dado que Maradona siempre fue noticia y los medios informaban cualquier gansada que hacía. Esto nos demuestra, además, que los años de adicción a la cocaína le pasaron factura. Al igual que Charly García, que por suerte sigue vivo y es una de las grandes leyendas de la música. Se dice que a Diego lo fue matando el entorno, pero es él quien eligió rodearse de esas personas que estaban a su lado sólo por la guita. Se viene una gran batalla judicial por la herencia de El Diez, que se dirimirá entre los hijos ya reconocidos y aquellos que quizás tuvo en Cuba o en otros lugar. Vivió como quiso, pero también como pudo, pese a que tuvo el mundo a sus pies.

Bocón, promiscuo, tramposo, talentoso, insolente...todos esos calificativos (y muchos más) caben para Maradona. Es probable que durante varios días el periodismo deportivo le dedique un generoso espacio en las páginas de los diarios. Bien podríamos decir que es la última gran figura que dio el fútbol argentino. Sin contar a Messi, porque, como se sabe, las comparaciones son odiosas.

Los últimos años de su vida lo encontraron con la salud quebrantada, su físico privilegiado acusó recibo de años de adicciones, primero a la cocaína y luego al alcohol y las pastillas. No tengo demasiados recuerdos del Mundial de México '86 porque era muy chico, sí tengo más presente en la memoria la hazaña de llegar a la final el Mundial Italia '90. Pero nunca me pareció ni un ídolo ni un dios, mucho menos un salvador. Fue un jugador excepcional, quizás el mejor de todos los tiempos. Y ahora es el recuerdo de una Argentina que tiene una necesidad dolorosa y patológica de tener ídolos o héroes, sobre todo en el ámbito del deporte. Punto final. 

21 de noviembre de 2020

Lo que el viento nunca se llevó

La ciudad, paulatinamente, va recuperando la normalidad que supo tener. Ya es tiempo de que así suceda, sobre todo si tenemos en cuenta que la curva de contagios va decreciendo y que existe la posibilidad cierta de la vacuna. Respecto a esto último hay que ser cautelosos, porque se habla de diciembre como el mes en el cual estaría disponible, pero no hay  nada que haga pensar que podrá llegar en tan corto plazo. Ni siquiera en los países desarrollados. Por supuesto que detrás de esto hay un gran negocio de los laboratorios, y podemos suponer que el antídoto estaba listo desde hace varios meses pese a lo cual no había noticias al respecto. Pero esto forma parte de las teorías conspirativas que circularon profusamente durante el último tiempo. 

La verdad es que todos hemos tenido que adaptarnos, algunos en mayor medida que otros, y ese proceso no resultó grato para nadie. No había mucho que se pudiera hacer, más que adecuarse a una realidad que dejó de sernos ajena para formar parte de nuestras vidas. Hoy por la tarde salí a caminar un rato, y Lobos parecía una ciudad "de juguete": los comercios y edificios lucían diminutos ante la falta de clientes, porque la plata no alcanza, y la mayoría de nosotros priorizamos lo esencial. Si un par de zapatillas "de marca" sale 10.000 pesos, qué pensar para el resto de las prendas de vestir. En lo personal, la marca es lo que menos me desvela, siempre he comprado los jeans o pantalones más baratos, por citar un ejemplo. Pero estamos a 40 días de fin de año. De más está decir que ese lapso se pasará volando, creo que ya no hay margen posible para que vuelvan las clases en 2020, y tampoco habrá muchos padres que acepten llevar a sus hijos a las escuelas. 

En la Argentina siglo XXI, da la impresión de que vivimos en la ley de la selva. Cada uno hace la suya, y si te pueden pisar la cabeza para obtener una ventaja o lograr sacarte del medio, lo harán sin miramientos. Podemos creer que la desidia de los políticos y funcionarios ha contribuido a que la sociedad civil pierda toda confianza en los valores. Pero sería un análisis parcial si no entendemos que seguimos siendo masoquistas:  pareciera que nos gusta que nos mientan, que nos engañen, que nos caguen, porque esta gente que está en el poder llegó a ese lugar por medio del voto popular. No se trata de hacer leña del árbol caído, porque llegará el día en que la situación se normalizará. Pero pensemos cuántas veces no nos importa nada del prójimo, en las situaciones más simples y cotidianas. No hace falta que ocurra una pandemia para empezar a ser un poco más solidarios. Basta con pequeños gestos, con ceder el paso a un anciano si vamos en el auto aunque estemos muy apurados por llegar a casa, por ejemplo. 

La gente tiende a conmoverse cuando ocurren hechos como los que estamos viviendo, pero tan pronto como pierden espacio en los medios de comunicación, se olvida y todo vuelve a como era antes: la falta de educación, el maltrato, la agresión verbal, el escaso apego a las reglas de convivencia. Si fuéramos tan solidarios como decimos ser, no arrojaríamos bolsas de basura en las bocas de tormenta, por citar un caso. Los baños públicos estarían limpios, no habría actos de vandalismo, no destruiríamos monumentos, ni los adolescentes ensuciarían las paredes con aerosol. Por eso, insisto en esto: a nadie le importa. Nos rasgamos las vestiduras sólo cuando alguien nos toca el culo a nosotros. Si le sucede al vecino, será un problema suyo. Pero si esto sirve para que la gente que dona alimentos se sienta más "buena" y reconfortada en el espíritu, con esa estrechez de sentido común y esa miopía de pensamiento, entonces le damos para adelante. Y es cuando aparecen los 0-800, los números para "ayudar", para sentirnos reconfortados porque supuestamente hicimos algo que nos deja la conciencia tranquila de que no somos tan mezquinos y que somos personas sensibles ante la tragedia. Ojalá que cuando vuelva la calma y todos los que tienen laburo puedan volver a sus empleos en forma presencial, perdure en nosotros algo de ese espíritu de súbita solidaridad. Punto final.


19 de noviembre de 2020

Nada de lo que conocemos es completamente nuevo

Estuve leyendo el libro "Hermano", que precisamente recoge testimonios del hermano de Macri. Debo afirmar que no es gran cosa, más allá de que se haya convertido en un éxito editorial. El autor, Santiago O' Donnell, antes de cada intervención del entrevistado escribe una reseña del tema que va a hablar Mariano Macri, supongo yo que con la intención de poner en contexto al lector, pero es más el espacio que él dedica a eso que las declaraciones que uno espera encontrar. No hay nada que tenga la relevancia necesaria que justifique la inclusión en un libro. Son problemas de familia, o del clan, uno de los más poderosos del país (lo cual es imposible de negar). Pero no mucho más que eso. El maltrato y la humillación de uno para con otro, es algo que podemos encontrar en cualquier familia aún cuando no hayan jugado un rol dominante en los negocios empresariales. Vale decir, no hay un contenido polémico o que vaya a dar que hablar. Por suerte, el libro me lo dieron a préstamo en la biblioteca, no lo compré, caso contrario hubiera sido una decepción. Por si hiciera falta, aclaro que no soy macrista ni mucho menos, la lectura que hice fue la que haría cualquiera que haya comprado un ejemplar. 

Habrá gente que encontrará aspectos novedosos o interesantes, a mí no me pasó. Me hace acordar a otro best seller de los '90, "Pizza con champán", que indagaba en la frivolidad menemista, pero no en la política en sí. En cambio, otro libro del mismo período, "Robo para la corona", sí es una investigación, que seguramente ha demandado bastante tiempo.  

Si vos buscás generar polémica, tenés que abordar hechos que así lo ameriten. De lo contrario, a la persona que está leyendo le deja sabor a poco. Con la música pasa lo mismo: podés ser transgresor, pero ello no te hace más talentoso. Romper límites, o "lo establecido", es una buena apuesta, pero debe tener un sustento. Estaba pensando en eso ahora que estoy escuchando un poco más de música electrónica, tratando de descubrir la fascinación que provoca en las masas pero fuera de un boliche. Nadie se sienta a escuchar un disco de esa naturaleza en su casa tomando mate, me parece. Los DJ's, aunque combinen sonidos de un modo más o menos interesante, no son músicos de por sí, porque samplean todo el tiempo, no crean nada nuevo. O si lo hacen, es a partir de algo ya existente. Otro caso diferente es el de Daft Punk, un dúo francés que hace electrónica pero que tiene gancho, tiene swing, no es algo que se repite indefinidamente mientras la mayoría toma pastillas o alcohol en el boliche en cuestión. Quizá sea un buen momento para pensar que nada es "totalmente nuevo", ni Elvis, ni los Beatles, ni los Rolling. Lo que estos últimos sí lograron, es el éxito comercial en base a un repertorio que fue mutando, conforme iban cambiando la generación que los escuchaba. Ahora que tienen más de 70 años, no creo que vuelvan a sorprender a nadie si hay un próximo disco. Punto final. 







17 de noviembre de 2020

"Decodificar la realidad", una tarea que lleva más tiempo del que suponemos

Para analizar la realidad, es necesario tomar distancia de los hechos más recientes y despojarse de prejuicios. Sin embargo, ni siquiera así se puede lograr en el común de los casos. Por ejemplo, todo lo vivido este año, seguramente lo veremos con distintos ojos cuando transcurra el tiempo. La bronca y la frustración ocurren casi como una reacción frente al "no poder hacer algo". Es decir que tenemos comportamientos bastante instintivos, y lo que está pasando en ese momento es imposible de dilucidar hasta que no termine de ocurrir. Varios periodistas, cada uno desde su experiencia y su lugar, hemos escrito sobre la pandemia, teníamos la necesidad de hacerlo, porque más allá de la profesión somos tan humanos como cualquiera. Y nos nace expresarnos, cada uno a su modo. Pero la mirada que tengamos dentro de unos años será diferente, se los puedo asegurar. Habrá cosas que no nos parecerán tan terribles o difíciles de sobrellevar, y otras que estarán marcadas por el conflicto y la discusión (por qué no se hizo esto, o por qué no se tomó tal medida). Es el famoso diario del lunes, que yo llamaría "diario de 2022 en adelante". Sí, tal como lo leen: ni siquiera el próximo año alcanzará para decodificar todo esto que ha sido inédito para la mayoría.

Mientras tanto, voy recapitulando todas estas nuevas experiencias, leyendo en los archivos cómo yo pensaba en enero o en el pasado verano, viendo que quizás me quejaba por pavadas, sin saber lo que estaba por venir. A decir verdad, casi nadie lo sabía, tal vez alguien del gobierno chino, si es que adherimos a teorías conspirativas o que indican la supremacía del país asiático en una suerte de guerra biológica. Es evidente que una pandemia ser más devastadora que cualquier guerra con armas o fusiles. 

A veces me planteo que las crónicas que escribo en mi diario digital (Lobos 24), sean más breves. Y debo reconocer que me cuesta lograr el poder de síntesis. Parece mentira, pero cinco minutos de audio para desgrabar insumen varios párrafos de texto. Y entiendo que a veces ello hace que la lectura de la nota lleve más tiempo, algo que no abunda en tiempos de inmediatez  cuando el mayor tráfico de Internet se genera de un celular. En una página Web, la mayoría de la gente se siente atraída por las fotos más que por el texto, o podríamos decir que una cosa lleva a la otra. Digamos que también un titular atractivo es el "anzuelo" para leer la noticia, siempre sin caer en el amarillismo. Cuando desgrabo un reportaje, trato de que el texto que voy escribiendo sea lo más fiel posible a la conversación que tuve con el entrevistado, para reproducir sus dichos tal como fueron expresados. Pero a veces hay que achicar espacio y omitir determinadas partes intrascendentes que la volverían demasiado extensa.

 Cada periodista tiene su estilo para escribir, o lo va encontrando a medida que transita la profesión. A menudo cuesta deshacerse de las muletillas, de esas palabritas que siempre quedan bien para la ocasión y que sin darnos cuenta repetimos en cada crónica. Otra cuestión son los eufemismos: cuando se busca una palabra que sustituya a otra cuyo significado nos resulta demasiado fuerte o contundente. La experiencia va logrando que un texto fluya naturalmente, que tengamos en la mente lo que pretendemos expresar antes de agarrar el teclado, y de esta manera obtener una crónica sencilla, que reúna la información esencial para el lector en unos pocos párrafos. Siempre se pueden agregar datos o detalles que consideremos de interés, pero todo depende de cuánto espacio tengamos disponible o qué tipo de cobertura queramos hacer. 

Las noticias en la Web deben ser breves, porque la atención del lector es muy dispersa y no es lo mismo que una publicación en papel. Pese a ello, me he encontrado con artículos de El País o de La Vanguarida (dos diarios de España), que llevan bastante tiempo para leerlos desde la app del celular, probablemente porque el editor concibió esas notas pensando en la edición impresa. Punto final. 



Es hora de tomar al toro por las astas: Te explico por qué

  Ya dejamos atrás el verano. Se terminaron los atardeceres eternos, la ropa liviana, las zambullidas a la pileta para refrescarnos del calo...