Con un amigo discutíamos hace algunos días acerca de la conveniencia (o no) de tener una notebook. No sé si "conveniencia" es la palabra correcta, pues - en cierta manera- algo se torna necesario en la medida que me es útil, o viceversa. Además, hay un término que parece estar muy de moda en los diseñadores: funcionalidad. Un aparato que cumple una sola función, por ejemplo, un celular que permite hacer y recibir llamadas, no sirve. Un reproductor de CD para autos que hace lo suyo sin problemas, pero no permite leer MP3 o no sé cuántos formatos más, es considerado obsoleto.
La cuestión es que, más allá de todo, las personas nos dejamos seducir fácilmente por lo portátil, por aquellas cosas que podemos llevar de un lado a otro. Quizás el ejemplo más entrañable que me viene a la mente sea el de la célebre Spika, una de las primeras radios AM portátiles que yo apenas alcancé a conocer. El walkman, el discman, el Ipod, fueron concebidos posteriormente con la misma finalidad. Y qué decir de los celulares, un mercado en constante crecimiento que todavía no parece haber alcanzado un techo.
Ese encanto por lo portátil, sin embargo, choca contra la principal (e ineludible) limitación que presentan estos aparatos: la batería. En efecto, al no existir cables ni enchufes, de alguna manera el aparato tiene que disponer de la energía necesaria para funcionar. La frase "me quedé sin batería" no existía en el léxico de los argentinos hace 50 años, por ejemplo, con lo cual podríamos decir que es relativamente reciente.
Me preocupa pensar en que nos hemos convertido en una generación obsesionada por lo "wireless" (inalámbrico). Presten atención y verán que todo artefacto considerado "wireless" se vende al público bajo una idea de libertad: no necesitás cables, nada te limita, sos libre, podés usar la compu en cualquier lado.... excepto por la batería!!
Blog de Lobos, ARG, desde hace 20 años en la Web.
30 de abril de 2008
25 de abril de 2008
Destellos de grandeza en el país de la eterna imaginación
Imaginate que alguien te cuenta que existe un país en el cual un Ministro de Economía dura 4 meses en su cargo. Un país en el cual la actual Presidenta es la esposa del Presidente anterior, un señor por quien nadie daba dos pesos en 2003. Ese es el mismo que ahora se dedica a presidir el partido al cual ambos dicen pertenecer, con todos sus principios y preceptos. La señora Presidenta, además, parece tener un complejo de inferioridad por su condición de mujer, dado que constantemente hace alusión a su género en cada aparición pública.
Imaginate si alguien te cuenta que la capital de ese país, la ciudad más importante, la sede de todas las instituciones y edificios públicos de la administración federal, permanece oculta por el humo durante casi una semana.
Me da vergüenza ajena pensar o siquiera suponer que algunos argentinos se sintieron parte del "Primer Mundo" durante mucho tiempo, y que se resistan a creer que todavía no hemos desaparecido del mapa porque Dios tiene piedad por los pobres.
Alguien se imagina que en Times Square, o en el Lincoln Center de New York , por citar dos íconos de la geografía estadounidense que tienen alguna semenjanza con nuestra vapuleada Plaza de Mayo, los seguidores de Bush se caguen a trompadas con los que concurren al lugar con ánimo de realizar una manifestación pacífica?
Qué sucedería en el país del Norte, (que la mayoría decimos aborrecer por todos los abusos y atropellos que allí se cometen pero que en secreto y cuando nadie nos ve confesamos admirar) si los granjeros de Texas se rebelaran y cortaran la ruta interestatal (o como se llame) que une a este estado con su par de New York?
Por un escándalo con una prostituta, más precisamente por contratar un "servicio de acompañantes", como se le conocer de un modo causi eufemístico, el Gobernador de New York se vio obligado a renunciar. ¿Qué pasaría aquí si sucediera algo semejante? El nunca bien ponderado Porretti, intendente caído en desgracia, se aferró a su cargo hasta las últimas consecuencias y sólo renunció cuando no le quedó más remedio porque la Justicia ordenó su detención y procesamiento.
Realmente lamentable. Los que me conocen saben que no soy pro-norteamericano ni nada que se le parezca, pero ¿por qué no dejamos los prejuicios de lado y nos esforzamos por entender cómo funciona un país en serio?
Imaginate si alguien te cuenta que la capital de ese país, la ciudad más importante, la sede de todas las instituciones y edificios públicos de la administración federal, permanece oculta por el humo durante casi una semana.
Me da vergüenza ajena pensar o siquiera suponer que algunos argentinos se sintieron parte del "Primer Mundo" durante mucho tiempo, y que se resistan a creer que todavía no hemos desaparecido del mapa porque Dios tiene piedad por los pobres.
Alguien se imagina que en Times Square, o en el Lincoln Center de New York , por citar dos íconos de la geografía estadounidense que tienen alguna semenjanza con nuestra vapuleada Plaza de Mayo, los seguidores de Bush se caguen a trompadas con los que concurren al lugar con ánimo de realizar una manifestación pacífica?
Qué sucedería en el país del Norte, (que la mayoría decimos aborrecer por todos los abusos y atropellos que allí se cometen pero que en secreto y cuando nadie nos ve confesamos admirar) si los granjeros de Texas se rebelaran y cortaran la ruta interestatal (o como se llame) que une a este estado con su par de New York?
Por un escándalo con una prostituta, más precisamente por contratar un "servicio de acompañantes", como se le conocer de un modo causi eufemístico, el Gobernador de New York se vio obligado a renunciar. ¿Qué pasaría aquí si sucediera algo semejante? El nunca bien ponderado Porretti, intendente caído en desgracia, se aferró a su cargo hasta las últimas consecuencias y sólo renunció cuando no le quedó más remedio porque la Justicia ordenó su detención y procesamiento.
Realmente lamentable. Los que me conocen saben que no soy pro-norteamericano ni nada que se le parezca, pero ¿por qué no dejamos los prejuicios de lado y nos esforzamos por entender cómo funciona un país en serio?
16 de abril de 2008
Crónica de un post de mitad de semana
Dedicarse la tarea de actualizar el blog a mitad de semana (algo que continúo haciendo porque me gusta, no tengo obligación alguna), ahora que ya no dispongo de tanto tiempo libre como antes, no parece ser una idea acertada. No obstante, aquí estoy, algo cansado del diario trajín, y con ganas de retomar el contacto con los lectores.
Como suele suceder, uno aprende a valorar las pequeñas cosas cuando ya no las tiene, y ahora extraño tirarme en la cama a ver una película o hacer zapping por la TV basura, por citar ejemplos de algo bastante sencillo que podía hacer cuando esas horas me pertenecían.
Hace tiempo que no leo un libro nuevo, no los voy a engañar. No tengo tiempo, pero quizás estaría faltando a la verdad si no les confesara que tampoco tengo ganas de emprender la lectura de un texto de 300 o 400 páginas, de principio a fin. Si leo, prefiero textos breves, concretos, pero no por ello exentos de belleza o de virtuosismo literario. Tal vez por eso me enganché con uno de Paul Auster, un escritor que goza de mucha popularidad en la Argentina.
Casi sin darnos cuenta, cuando llega el miércoles ya estamos pensando en el fin de semana. Pero lo principal es disfrutar el día de hoy. A veces creo que es necesario decir basta, ante los abusos de poder y atropellos cotidianos. Dejar de cuestionarse lo que uno hace (o los motivos por los cuales hace las cosas) y otear el horizonte con otra mirada. No necesariamente más optimista, sino diferente.
Podría escribir más, enumerar una por una las cosas que me irritan, o bien las que me complacen, pero siempre quise que este blog, con sus tropiezos y limitaciones, sea una instancia superadora. Espero estar en camino de lograrlo.
Como suele suceder, uno aprende a valorar las pequeñas cosas cuando ya no las tiene, y ahora extraño tirarme en la cama a ver una película o hacer zapping por la TV basura, por citar ejemplos de algo bastante sencillo que podía hacer cuando esas horas me pertenecían.
Hace tiempo que no leo un libro nuevo, no los voy a engañar. No tengo tiempo, pero quizás estaría faltando a la verdad si no les confesara que tampoco tengo ganas de emprender la lectura de un texto de 300 o 400 páginas, de principio a fin. Si leo, prefiero textos breves, concretos, pero no por ello exentos de belleza o de virtuosismo literario. Tal vez por eso me enganché con uno de Paul Auster, un escritor que goza de mucha popularidad en la Argentina.
Casi sin darnos cuenta, cuando llega el miércoles ya estamos pensando en el fin de semana. Pero lo principal es disfrutar el día de hoy. A veces creo que es necesario decir basta, ante los abusos de poder y atropellos cotidianos. Dejar de cuestionarse lo que uno hace (o los motivos por los cuales hace las cosas) y otear el horizonte con otra mirada. No necesariamente más optimista, sino diferente.
Podría escribir más, enumerar una por una las cosas que me irritan, o bien las que me complacen, pero siempre quise que este blog, con sus tropiezos y limitaciones, sea una instancia superadora. Espero estar en camino de lograrlo.
6 de abril de 2008
NUEVA DECLARACION DE PRINCIPIOS
En lo cotidiano, son muchas las cosas con las cuales debemos lidiar, y que, por tener la mente en piloto automático y ya haberlas incorporado a nuestra lista de obstáculos diarios, no tenemos en cuenta. Pero existen, y llega un punto en que te preguntás, qué sería de tu vida si todos esos "asuntos pendientes" (como los ha denominado Calamaro) o esas pequeñas boludeces que van sumando una nueva gota al vaso, desaparecieran súbitamente.
-Ya no más locutores de radio que hablan a los gritos, que incitan a los oyentes a dejar mensajes con consignas estúpidas al estilo de "cual fue el día más feliz de tu vida?"
-Ya no más canciones patéticas y que dan vergüenza ajena pero que se te pegan a fuerza de repetición y un día te sorprendés tarareando una de esas bazofias que abundan en la radio, como por ejemplo en "Los 40 principales".
Y, hablando más seriamente, basta de prejuicios ideológicos. Basta de comunismo (o izquierda) versus capitalismo (lo que se denomina genéricamente la derecha).
Reitero: me interesa vivir bien, lo cual no implica lujos ni despilfarros, simplemente, tener acceso a las cosas indispensables en un país serio: educación, salud, seguridad. ¿Es demasiado pedir?
Voy llegando a los 30 años y noto que crece en mí, con dolorosa convicción, la vieja sentencia que repetían mis abuelos: "este país no cambia más". ¿Tendré que cederles la posta a mis futuros hijos, y demostrarles que nuestra generación también fracasó y que no pudo, o no quiso, cambiar este sistema corrupto e ineficiente? ¿Con qué cara, o mejor dicho, con qué argumentos les vamos a explicar que les dejamos un país al borde de la fragmentación social, con fuerzas de choque, abogados y médicos truchos, coimeros, sicarios, y estafadores de la peor calaña? ¿Desde cuándo se libran enfrentamientos cuerpo a cuerpo en un espacio público que nos pertenece a todos, como es la Plaza de Mayo?
¿Es que nadie se da cuenta, o a nadie le importa, que la Argentina está desquiciada? Esto es consecuencia de que cada uno hace lo que quiere y se caga en el resto. No habrá político, por honesto que sea, que consiga revertir la falta de conciencia ciudadana.
De más está decir que respeta nada, como un acto tan simple de arrojar un caja de cigarrillos vacía al cesto de residuos. Se han perdido hasta las más elementales normas de convivencia, y me da la impresión de que el tristemente célebre "sálvese quien pueda" sigue más vigente que nunca. No quiero sonar apocalíptico. Todavía estamos a tiempo. Punto final.
-Ya no más locutores de radio que hablan a los gritos, que incitan a los oyentes a dejar mensajes con consignas estúpidas al estilo de "cual fue el día más feliz de tu vida?"
-Ya no más canciones patéticas y que dan vergüenza ajena pero que se te pegan a fuerza de repetición y un día te sorprendés tarareando una de esas bazofias que abundan en la radio, como por ejemplo en "Los 40 principales".
-Ya no más publicidades que apelan a un impacto emotivo, con imágenes de niños famélicos y/o revolviendo basura, el gol de Maradona a los ingleses, la bandera argentina flameando en lo alto, los campos listos para la cosecha, y demás golpes de efecto sin que haya razón alguna que justifique su presencia en un comercial.
-Basta ya de los programas de TV que consisten en .... otros programas de TV, convenientemente editados, con abundante videograph, placas, y risitas grabadas (léase TVR; Zapping, y no sé cuántas basuras más que deberían estar pagando las regalías por derecho de autor a perpetuidad a Raúl Portal).
-Basta ya de los programas de TV que consisten en .... otros programas de TV, convenientemente editados, con abundante videograph, placas, y risitas grabadas (léase TVR; Zapping, y no sé cuántas basuras más que deberían estar pagando las regalías por derecho de autor a perpetuidad a Raúl Portal).
Y, hablando más seriamente, basta de prejuicios ideológicos. Basta de comunismo (o izquierda) versus capitalismo (lo que se denomina genéricamente la derecha).
Yo simplemente quiero vivir bien, lo cual para mí sería tener acceso a un buen sistema de salud y que no le falte nada a mi familia y a mis seres queridos, así que no me importa si los políticos se autodefinen del centro, de izquierda, del ángulo recto, o de costado, me importa un carajo todo eso, toda ideología fue concebida con un fin, y ese fin debe ser mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, déjense de joder con eso del "modelo neoliberal", sobre todo cuando muchos países que son tildados de esa manera tienen mejor calidad de vida que nosotros.
Reitero: me interesa vivir bien, lo cual no implica lujos ni despilfarros, simplemente, tener acceso a las cosas indispensables en un país serio: educación, salud, seguridad. ¿Es demasiado pedir?
Voy llegando a los 30 años y noto que crece en mí, con dolorosa convicción, la vieja sentencia que repetían mis abuelos: "este país no cambia más". ¿Tendré que cederles la posta a mis futuros hijos, y demostrarles que nuestra generación también fracasó y que no pudo, o no quiso, cambiar este sistema corrupto e ineficiente? ¿Con qué cara, o mejor dicho, con qué argumentos les vamos a explicar que les dejamos un país al borde de la fragmentación social, con fuerzas de choque, abogados y médicos truchos, coimeros, sicarios, y estafadores de la peor calaña? ¿Desde cuándo se libran enfrentamientos cuerpo a cuerpo en un espacio público que nos pertenece a todos, como es la Plaza de Mayo?
¿Es que nadie se da cuenta, o a nadie le importa, que la Argentina está desquiciada? Esto es consecuencia de que cada uno hace lo que quiere y se caga en el resto. No habrá político, por honesto que sea, que consiga revertir la falta de conciencia ciudadana.
De más está decir que respeta nada, como un acto tan simple de arrojar un caja de cigarrillos vacía al cesto de residuos. Se han perdido hasta las más elementales normas de convivencia, y me da la impresión de que el tristemente célebre "sálvese quien pueda" sigue más vigente que nunca. No quiero sonar apocalíptico. Todavía estamos a tiempo. Punto final.
23 de marzo de 2008
El fulgor de lo imaginario

(El título de este post pertenece a uno de los versos del tema "Amo lo extraño", interpretado por Fabi Cantilo en su primer disco, y compuesto por el gran Charly García).
Más allá de estas consideraciones, procedo a actualizar el blog, aprovechando la Semana Santa y esta suerte de "feriado XL" que se nos obsequia a los asalariados una vez al año.
Mucha gente me envía mails al correo electrónico que figura en este blog haciéndome consultas de índole turística sobre Lobos. Y lamento decepcionarlos cuando les digo que, si bien este blog está hecho por una persona de Lobos, no tiene por objeto la promoción turística de la ciudad, ni mucho menos hacer una apología de las bellezas naturales con las que cuenta esta bendita tierra (??). En el blog expreso mis opiniones o reflexiones sobre temas totalmente diversos que pueden -o no- coincidir con la realidad de Lobos en ese momento.
De todas maneras, quiero que sepan que siempre voy a responder todas las consultas que me hagan vía mail, porque si quizá yo no pueda ayudarles con la información que me solicitan, sí los puedo contactar con gente idónea en esas lides. Así que los mails siguen siendo bienvenidos.
Tema 1: Tengo gran expectativa por el nuevo disco de Michael Jackson, cuyo título, según ha comenzado a circular por la blogósfera, sería "7even". Sería el primer álbum de Jackson con material totalmente nuevo desde "Invincible", de 2001. Creo que Michael es uno de los artistas más grandes del siglo XX, por varios motivos que sería arduo enumerar. Desde 1982 hasta 1985, aproximadamente, podría decirse que el mundo de la música pop estuvo pendiente de Michael Jackson y lo tuvo como su principal referente. Rompió con todo tipo de barreras: raciales, comerciales, culturales, morales. Ya sé lo que me van a decir: hablarán de sus excentricidades, de que supuestamente dormía con niños, o de que se ha desfigurado su rostro y cambiado su color de piel . Nada de eso me importa (o tal vez sí), porque desde que apareció "Thriller" (1982) se convirtió en el Rey del Pop y hasta el momento (y eso que han transcurrido de 25 años) no ha aparecido nadie con méritos suficientes para disputarle la corona. George Michael amagó pero sus problemas de identidad sexual le jugaron en contra. Prince se encerró en sí mismo y hasta inventó un símbolo para que la gente se refiriera a él como "el artista antes conocido como Prince". Otro ícono del glam rock que amagó con alcanzar la cima del pop pero se bajó por propia voluntad fue David Bowie, luego del fenomenal éxito de "Let's Dance". Conclusión: Michael Jackson sigue con su reinado, no tanto por su producción actual, sino por la mediocridad de quienes lo circundan.
Tema 2:
Me hizo mucha gracia el texto que habían escrito los vecinos de Pinamar en sus pancartas de apoyo al intendente: "No a la droga, sí a Porretti (?)". Digamos que el apellido del tipo tampoco ayuda, verdad? En la Argentina hay miles de Porrettis dando vueltas, con la única diferencia que no se van a ensuciar las manos contando la platita de las coimas y para eso mandan a un pinche, puntero, "perejil" o como quieran llamarle.
Si ustedes observan bien el video que prueba el delito, notarán que Porretti sospecha de que lo están filmando. Está incómodo y nervioso. Sabe que los dueños de Ku están tramando algo para perjudicarlo, pero no puede manejar la situación, si bien nunca aparece haciendo alusión expresa al dinero. El que habla de la guita, con lujo de detalles, es el locuaz Sr. Leonián, Secretario de Gobierno, que no duró ni dos minutos y terminó preso porque las pruebas en su contra eran irrefutables.
En un rato vuelvo con más. Tengan paciencia. Ah, Felices Pascuas, si es que todavía creen en huevos de chocolate.
14 de marzo de 2008
HOY YA NO SOY YO
Durante mucho tiempo crecí con una idea que me permitió evitar esfuerzos vanos e inútiles por comprender actitudes que sólo conseguían exacerbar mi ira ante la estupidez humana: "las personas no cambian". Y todavía sostengo ese postulado, aunque con algunas salvedades. Si vos conociste a una persona por los medios convencionales (nada de chat, messenger, cita a ciegas, o fiesta rave), lo más probable es que no el sujeto no haga ningún esfuerzo en mostraste de un modo distinto al que realmente es. Y así seguirá siendo la relación (de amistad, pareja, laboral, etc.) que mantengas con esa persona en lo sucesivo. Si lo conociste garca, tacaño, miserable y envidioso, seguirá siendo así. Lo mismo cabe si lo conociste sincero, noble, receptivo y con amplitud de criterio.
Ahora bien, si vos estás en pareja con esa persona, puede ser que ésta "cambie", ya sea en caso de que vos se lo pidas expresamente, o por propia voluntad. Pero lo bueno dura poco. Al cabo de los años (o meses), cuando el amor se acaba, la persona vuelve a ser la que siempre fue y la que nunca debió haber dejado de ser.
Algunas parejas establecen una suerte de negociación en torno a los cambios, al estilo de: "Si te molesta, yo dejo de fumar, pero vos no me llames por el celular mientras estoy reunida con mis amigas". La experiencia me dice que estos acuerdos pueden funcionar en el corto plazo, pero a la larga los dos se sienten incómodos teniendo que resignar conductas que forman parte de su estilo de vida y este contrato de usos y costumbres conyugales termina por naufragar.
Pero, dejando de lado por un momento lo que concierne a una relación de pareja, si conociste a una persona y te demostró claramente que es un hijo de puta, que no le importa nada de los demás, que tiene un sentido utilitarista de quienes los rodean y que lucra con la desgracia ajena... lamento decepcionarte, pero las posibilidades de que cambie son remotas.
Ahora bien, si vos estás en pareja con esa persona, puede ser que ésta "cambie", ya sea en caso de que vos se lo pidas expresamente, o por propia voluntad. Pero lo bueno dura poco. Al cabo de los años (o meses), cuando el amor se acaba, la persona vuelve a ser la que siempre fue y la que nunca debió haber dejado de ser.
Algunas parejas establecen una suerte de negociación en torno a los cambios, al estilo de: "Si te molesta, yo dejo de fumar, pero vos no me llames por el celular mientras estoy reunida con mis amigas". La experiencia me dice que estos acuerdos pueden funcionar en el corto plazo, pero a la larga los dos se sienten incómodos teniendo que resignar conductas que forman parte de su estilo de vida y este contrato de usos y costumbres conyugales termina por naufragar.
Pero, dejando de lado por un momento lo que concierne a una relación de pareja, si conociste a una persona y te demostró claramente que es un hijo de puta, que no le importa nada de los demás, que tiene un sentido utilitarista de quienes los rodean y que lucra con la desgracia ajena... lamento decepcionarte, pero las posibilidades de que cambie son remotas.
10 de marzo de 2008
El post que más tardó en llegar

Soy consciente de que la calidad de los últimos posts no ha sido de la mejor, y no tengo excusas para ello. Podría argumentar, por ejemplo, que el trabajo me absorbe por completo y mis neuronas entran en cortocircuito al finalizar el día. Lo cual es rigurosamente cierto. Pero conozco casos de bloggers con empleos agotadores y de alta carga horaria que, sin embargo, nos ofrecen posts maravillosos e inspiradísimos. De modo que no hay excusas.
Entender las demandas de la gente es una tarea complicada a la que me voy acostumbrando por la naturaleza de mi trabajo, que me obliga a interactuar con mis pares o bien con los ocasionales clientes. Sepan disculpar si no doy mayores detalles del trabajo en cuestión, es simplemente que ya no me nace contar mis más recónditos pensamientos en un blog, en cambio si me resulta útil para hacer catarsis o filosofía barata.
Fuera de lo que es estrictamente laboral y/o profesional, me cuesta encontrar personas con las cuales pueda compartir gustos musicales, películas, o maneras de entender la vida. Y ojo, que no hablo de pareja, eh! Solamente de alguien para conversar un ratito, y sentir que esa persona sintoniza tu misma onda. Que puedas hablar del cine de los años '40 sin que te mire como un velocirraptor. Que aprenda a disfrutar del talento de Michael Jackson más allá de si el tipo se desfiguró la cara o es acosador de jovencitos. Que sepa distinguir lo sutil de lo banal, lo exótico de lo mundano, el buen gusto de la grosería, lo burocrático de lo existencial.
Ayer (domingo) fui a un shopping del Gran Buenos Aires y me compré algunas cositas: el último disco de Alicia Keys ("As I Am"), un DVD del gran Michael Jackson ("Live in Bucharest"), y una edición especial de dos discos de la película "Un tranvía llamado deseo" (la versión de Marlon Brando y Vivian Leigh).
Son pequeñas cosas que te alegran la vida, o que te hacen permiten apreciar el talento desde un lugar no snobista ni intelectual, sino por el mero disfrute de escuchar o ver algo que considerás notable.
Un celular nuevo no te va a cambiar la vida (a lo sumo, te la podrá hacer más fácil, más cómoda, etc. ); un buen disco o una buena película, sí. Tienen ese poder de hacerte ver las cosas de otra manera, de meterte, aunque sea por un instante, en la cabeza del músico que hizo los arreglos, o del director que escogió tal o cual plano, y de sentir lo mismo que sintió él. Porque una obra, no es ni más ni menos que un placer compartido, expuesto al juicio de valor y a la crítica de los otros. De lo contrario, se vuelve una manifestación egoísta y vanidosa que sólo consigue darnos una satisfacción momentánea como autores de ese hecho artístico.
Podría seguir redondeando la idea, pero me tengo que ir al laburo y además no quiero aburrir a mis fieles lectores. Saludos, gente!!!!
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