15 de diciembre de 2021

Quiénes escriben la historia, y quiénes se empeñan en borrarla

 Lo único bueno de cansarse físicamente, es que se supone que te asegura un buen dormir. Claro que no siempre se da, más aún cuando te quemaron la cabeza con toda clase de quilombos que te son totalmente ajenos, como si fueran las sesiones de un psicólogo. Lo único bueno de ser terapeuta, es que te pagan por escuchar los problemas de la gente (dicho de un modo bastante básico). Pero yo evito enroscarme en cuestiones que no me interesan y que además no tienen nada que ver conmigo. Si alguien habla mal de mí, es tan estúpido quien lo hace como aquel que me lo cuenta. 

En fin, intentaré abordar un tema que da lugar a varias interpretaciones: La historia la escriben los que ganan, pero a su vez la verdadera historia se construye en base al relato de vencedores y derrotados. Sobre todo si hablamos de procesos complejos, como una guerra. En el caso de Malvinas, los británicos pueden decir lo que quieran porque ganaron, pero nosotros tenemos otra versión de los hechos en cuanto a la soberanía de las Islas, que es lo que aprendimos en la escuela según la historiografía oficial que fue incorporada a los contenidos pedagógicos. No podemos negar que fuimos derrotados, pero sí comprender por qué sucedió. Otro ejemplo similar, que siempre me llamó la atención, es la guerra de Vietnam, que terminó con los yanquis en una humillante retirada. Sin embargo, a través del cine y de la industria propagandística, se las arreglaron para otorgarle un sesgo épico al conflicto, romantizando el sacrificio supremo de ofrendar la vida para destruir la infiltración comunista en Asia. No vas a ver nunca (o muy pocas veces), el testimonio de un vietnamita que te cuente cómo vivió durante esos 20 años de balas, misiles y napalm, entre 1955 y 1975.

 Hay algo en común: tanto los soldados argentinos como los yanquis, al regresar a su lugar de origen, fueron ninguneados por el común de la sociedad civil, y el reconocimiento les llegó tardíamente, con pensiones vitalicias u otros beneficios que obviamente merecían. Los argentinos consideran a los británicos, "piratas" e imperialistas. Sumado a que los principales países de Europa y Occidente fueron sus aliados, además de Chile. Por el lado de Argentina, sólo Perú contribuyó militarmente en un apoyo concreto, además de las gestiones diplomáticas que no prosperaron. 

Ese entramado que se teje entre el relato de vencedores y vencidos, pienso que es lo más enriquecedor. Porque es parecido a lo que ocurre en el periodismo cuando vos entrevistás a alguien, otra persona se siente aludida, y pide su derecho a réplica. De a poco, los ingleses empezaron a conocer más de la historia argentina reciente, y nosotros de la de ellos. Ellos saben quién fue Galtieri y nosotros sabemos quién fue Thatcher. Pero además, sin tener en cuenta los hechos que antecedieron, no habría manera posible de entender lo que pasó. Los militares argentinos querían tener "su" guerra para legitimarse ante la sociedad. Ya lo habían intentado en 1978 invadiendo el sur de Chile en la disputa por el canal de Beagle, y la oportuna mediación de la Iglesia contribuyó a que no se concretara un conflicto armado. Ese hecho es clave para comprender lo que vino después: ¿Cómo vos (Chile) vas a apoyar a un país que casi te declara la guerra cuatro años antes? Es inconcebible para cualquiera que conozca algo de geopolítica. Pero la intención de esta nota no es teorizar o analizar posibles escenarios, porque todo eso ya se ha hecho antes, y mejor. La conclusión que tengo, es que la historia la escribimos cada uno de nosotros día a día, aunque siempre va a pesar más la decisión que tome un Primer Ministro, un Presidente, un dictador, o un personaje de la monarquía. Es similar a lo que te pasaba cuando eras chico y te copiabas en una prueba: el amigo soplón te iba "cantando" las respuestas correctas, pero él no las escribía, eso lo tenías que hacer vos. Por lo tanto, el pueblo se puede movilizar y sublevar, pero las masas sólo construyen la historia en base a sus líderes o representados. No por nada, en 1944 Winston Churchill sentenció sobre sí mismo: "La historia será generosa conmigo, puesto que tengo la intención de escribirla". En resumen: "La historia la escriben los que ganan", es más un aforismo que una frase que encierre un sentido real. Y en todo caso -que también es discutible-, es al revés: Son los que ganan quienes escriben la historia, porque tienen los medios para hacerlo. Pero lo que ellos escriban, aun con la propaganda triunfalista, no puede imponerse por encima de lo que cada pueblo vaya forjando en su ADN. Parece un trabalenguas, pero es así. 

Nos estamos viendo pronto, espero que este posteo no lo haya aburrido, y seguiremos en contacto. Punto final. 


13 de diciembre de 2021

Nos han llevado al peor de los males posibles: La resignación

Madrugada de lunes en la ciudad. Tengo la percepción de que estos días de diciembre van transcurriendo con una sorprendente lentitud y parsimonia. Seguramente, el resto de la humanidad sostendrá lo contrario, pero si hoy no echaba un vistazo al almanaque, ni siquiera hubiera recordado qué fecha era. Claro que en la mayor de las veces uno debe ser forzosamente consciente de eso, porque si tenés pautada una nota o una entrevista para un determinado día, no sólo que te vas a perder la posibilidad de hacerla, sino que darás una pésima imagen a la persona que te agendó una fecha y horario para hablar con ella. 

Veo mucha gente resignada, más que desesperanzada. No son las mismas cosas, pero es posible que establecer cierta ligazón. Cuando alguien te dice: "No me des falsas esperanzas", una frase que por lo general está asociada al amor, lo que pretende expresar es que no le generes una expectativa en vano. O una promesa que nunca termina en trasladarse a lo hechos. En síntesis, lo que suele hacer el común de los políticos argentinos. 

La resignación es aún peor. Significa que te da lo mismo una cosa que la otra. Un inevitable sesgo de tristeza ante algo que se supone irreparable. Por eso, lo único que se les desea a los familiares de un difunto es la resignación. Poder aceptar algo que no concebimos como posible o real. Por eso, también, no podemos concebir un país sumido en la pobreza, en el eterno fracaso, en la inflación, en la inmoralidad. En la mentira alevosa y descarada que ya ni siquiera se esfuerzan por disimular. En el abandono de los gobernantes hacia la sociedad civil que los eligió. Un asalto a la ilusión, parafraseando el título de un libro muy conocido.


Con el paso de los años, uno se vuelve más quejoso. Empieza a molestarte la gente impuntual, descortés, y desagradecida. En realidad, esas personas siempre estuvieron, sólo que antes tu capacidad de tolerancia era distinta. Tener que hacer una larga cola en la caja del supermercado para comprar dos boludeces, ya de por sí es una pérdida de tiempo, pero si a eso le sumamos que el cliente que está adelante decidió pagar con tarjeta, pregunta si lo puede hacer en dos cuotas, le dicen que sí, pregunta si tiene intereses, le dicen que sí, hace un gesto de fastidio, y saca de la billetera una tarjeta negra (de esas que los bancos no se las dan a cualquiera), mi paciencia comienza a deshacerse. 


Si los increpo a ambos (cajero y cliente), voy a quedar como un antisocial al ser el único que lo haga entre todos los que estamos esperando nuestro turno, pese a que no tengo dudas de que piensan igual que yo. Y quizás sería un desahogo gritarles a esos dos tarados, pero fuera de eso no cambiaría demasiado. Si vos estás delante de mí en la fila con dos changuitos repletos y ves que yo tengo un jabón y un paquete de harina que me caben en la mano, por una cuestión de cortesía deberías cederme el lugar, ya que el tiempo que demorará abonar mi compra es mínimo. No esperes que eso ocurra: Si son porteños o turistas, difícilmente tengan ese gesto, porque ellos creen que se ganaron "su" lugar y que pueden tomarse media hora pasando tarjetas y preguntando precios y ofertas. Los que estamos detrás somos invisibles para el prestidigitador.   

Siempre es aconsejable no dejarse llevar por la indignación, pero también es cierto que si te tragás la bronca, un día terminás explotando con quien menos se lo merece. Tampoco es bueno traer los problemas del trabajo a tu casa, aunque resulte inevitable que cuando alguien de tu familia te pregunta cómo estuvo tu día o cómo anduvo todo en el laburo, no reacciones de la mejor manera.

Retomando lo que decía unos párrafos antes, yo definiría a la resignación como una claudicación. Plantás bandera porque ya estás harto de que todo el mundo te quiera cagar o estafar. Más de una vez, escribí notas en este blog exhortando a lo bajar los brazos, a no claudicar. El problema es que cada vez hay menos motivación para hacerlo.

Sin embargo, hay algo que es rigurosamente cierto: Si estamos atravesando una crisis en todos los órdenes (educación, salud, economía, seguridad,  etc), no será la primera ni la última. Nuestros abuelos seguramente la pasaron mucho peor, y no lo digo a modo de consuelo. A su vez, ellos siempre nos decían, que nosotros, "la juventud", íbamos a poder hacer lo que ellos no pudieron. Traspasar un legado de frustraciones colectivas de una generación a otra, es lo que nos ha llevado a dónde estamos. Entregarnos mansamente al desquicio generalizado que estamos viviendo, de algún modo es como "abrir la puerta" para permitir que sigan avanzando y arrasando todo lo que encuentren a su paso. La Justicia, por ejemplo. La fórmula mágica para acordar con el FMI que se desvanece tan pronto como se desintegra una burbuja de detergente. Los "libertarios", con su discurso antisistema a la usanza de Donald Trump. El sólo hecho de vivir con miedo a represalias y amenazas, y tener que callar durante años toda clase de abusos (no únicamente sexuales, sino abusos de poder) porque necesitás laburar y para no ser cesanteado te bancás esa humillación, ese disvalor hacia tu persona. 

Por lo general, cuando cae la noche, es el momento que dedico a redactar alguna reflexión, que puede surgir desde adentro (es decir, de mis propias convicciones), o "desde afuera", a raíz de un determinado hecho que me sirve de "disparador", y que vi en Internet o en la televisión. Estoy mirando cada vez menos tele, y no lo digo por hacerme el superado. Realmente es así, no me genera interés. En parte, pienso que los celulares modernos hace rato que le ganaron la batalla a la TV. En la mayoría de los bares, hay una o más pantallas, pero nadie les presta demasiada atención, excepto cuando hay un partido de fútbol. En el resto de los días, son parte del decorado, podría decirse. Como si fueran cuadros, pero con imágenes en movimiento.

En este momento, me viene a la memoria cuando hace dos o tres años, entre otras tantas gansadas, se generó una especie de debate acerca de reemplazar el color "azul" para los nenes y el "rosa" para las nenas, bajo el argumento de que era una actitud sexista. Señores, para debatir hay que hacerlo con fundamentos, que quizás yo no los tenga, por eso me abstengo de opinar sobre aquello que no conozco antes de soltar la primera estupidez que se me ocurre. Se trata de una costumbre, no de un acto discriminatorio. Es fácil que nos den todo masticado para no tener que "tragar" (leer). El feminismo fue una reacción dentro de un contexto histórico determinado, la década del '60, que no se pudo plasmar en dicho momento en muchos países como el nuestro, que estaban regidos bajo gobiernos militares y por lo cual eran profundamente retrógradas. Como en casi todo, llegamos tarde, y por esa razón los hippies de San Francisco de 1967 no son los mismos muchachos pelilargos del Siglo XXI, que se convirtieron en yuppies, o en los chetos que abrazan la espiritualidad pero nunca dejan de ser "hippies con OSDE" (o Swiss Medical), y cuya máxima aspiración es tener un monoambiente en Barrio Norte. Punto final.


11 de diciembre de 2021

Si de trabajar responsablemente hablamos...

 Una de las cosas que más me gusta hacer dentro de mi trabajo, es tratar de interpretar la realidad, de desentrañarla. Como si estuvieras pelando una fruta o rompiendo la cáscara de una nuez. Los hechos no siempre son como uno los ve en primera instancia. Detrás de cada acto de Gobierno, hay muchos conflictos que el público común no percibe, y tampoco tiene la obligación de hacerlo, simplemente se esconden porque lo que se intenta es mantener es una imagen de unidad y cohesión del oficialismo de turno. Pero, no te quepa ninguna duda de que hay más internas dentro del propio gobierno de turno que las que vos pensás. Me atrevería a decir, que aquí en Lobos, esos conflictos sobrepasan holgadamente a los de la oposición. Hoy, versión 2022, vos podés tener el poder. El problema es, una vez que lo alcanzaste, qué hacer con él. ¿Comportarse sometiendo a tus cortesanos ? ¿Hacer la pantomima de mostraste disloguidt t componedor para evitar el "fuego amigo"? Todo puede ser. Los mayores errores de cálculo parten de personas que alcanzan una posición de privilegio porque llegaron adónde están por un acuerdo, vos me das esto y yo te doy esto otro a cambio. Y cuando estalla un quilombo, no saben cómo actuar. Si vos conseguís delegar una porción en gente de confianza, digamos, puede ser que los melones se acomoden solos. Y no es menos cierto que, si vos desconfiás hasta de tu sombra, asumís todo el costo político. ¿Hay razones para desconfiar de alguien? Por supuesto, como la vida misma. Pero como decía Don Corleone, "Mantengo a mis amigos cerca, y a mis enemigos aún más cerca".

Esto viene a cuento de que en diciembre de 2021, se realizó el acto de asunción de los Consejeros Escolares. Hasta ahí, nada fuera de lo normal. Pero tanto yo, como un colega de LTVN, no pudimos ocultar nuestro malestar ante ciertos "discursos". En particular, el del Prof. Fabio Natale, consejero saliente, que entre otras palabras de ocasión para quedar bien, habló sobre "la objetividad e imparcialidad de algunos medios". Señor Natale, ¿Por qué no dijo expresamente cuáles son los medios que son objeto de su desagrado? Usted, como docente, tendrá quizás un desempeño aceptable, pero como funcionario educativo dejó mucho que desear. Y esto no lo digo sólo yo, lo dice la gente. ¿Se olvida, Sr. Natale, que se filtró un audio suyo con un supuesto maltrato hacia sus pares? Los escándalos de las naranjas y del azúcar no los inventamos los medios, son reales y fácilmente comprobables. No por casualidad vinieron desde la Provincia a hacer una auditoría, no por casualidad relegaron a los proveedores locales buscando la solución más fácil y como por "arte de magia" apareció otro de Mercedes, que -dicho sea de paso- entregó una partida de cacao el polvo vencida. Eso, claramente, es "matar al mensajero", y usted lo sabe. Podría haber renunciado al cargo y retirarse de una manera más decente, pero no lo hizo. Y por supuesto, quedará para la antología de los disparates la frase de la ex consejera Caronni: "No sé cuánto valen las naranjas porque yo no como fruta". Disculpen la expresión, pero ustedes, ex funcionarios de un cuerpo colegiado, ¿Nos toman por estúpidos, se creen que nacimos ayer? ¿O acaso pretendían que hiciéramos la vista gorda y fuéramos complacientes? Si otros medios lo hacen, allá ellos, corre por cuenta del editor responsable y no me corresponde a mí hablar de mis pares. En lugar de buscar dar lástima diciendo lo duro y difícil que fue trabajar en pandemia (como si ellos fueran los únicos que lo hicieron), deberían saber que no son héroes, y que nadie les va a dar una medalla por eso. Sería también bueno saber si ellos, los consejeros, aceptarían consumir la mercadería que les entregaban a los pibes en el bolsón. Seguramente que no, porque las veces que los he visto en el supermercado salen con el changuito lleno y con productos de primera marca.

 Es lo que tenían que hacer, les tocó a ustedes y punto. Háganse cargo. Relegaron a las consejeras Cosso y Gaitón, que fueron las que denunciaron todo lo ya mencionado, además de que "alguien" cambió sospechosamente la clave del mail institucional del Consejo. Esto nunca fue aclarado hasta el día de hoy. 

Entonces, muchachos, en lugar de hablar de imparcialidad u objetividad (términos cuyo alcance desconocen porque no son periodistas), hablen de idoneidad. El día que lo entiendan, las cosas empezarán a cambiar. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

 P.C

 

7 de diciembre de 2021

"Todos los caramelos son dulces"

 El famoso planteo que todos nos hacemos en algún momento, es: "¿Para qué m... trabajo?". Pues bien, ya sabemos cómo termina. Creemos que merecemos darnos un gusto personal o realizar un acto de autogratificación, digamos. Y no está nada mal, siempre que no te endeudes en infinitas cuotas, como a mí me ha ocurrido en alguna ocasión. 

Hay cosas que, a decir verdad, me parecen inmorales, por ejemplo, que una familia que desee comer un asado un domingo tenga que gastar 2.000 pesos o más. Esto ocurre en el país de la carne, de ahí mi indignación. Y ya no me importa si la culpa es del campo, del Gobierno, o de ambos. Todo lo que sé, es que cuando yo o mi vieja vamos a la carnicería, el precio aproximado es ese. Por no mencionar otros cortes aún más caros, como lomo, cuadril, entraña, etc. El campo, básicamente, está lleno de dos cosas: de vacas, o de soja. El "boom" por esa oleaginosa estalló a mediados de la década del 2000, obviamente porque resultaba rentable o no tenía demasiados costos de producción. La soja que se cultiva deja el suelo totalmente inutilizable, porque la planta absorbe demasiados nutrientes y minerales, más que cualquier otro producto agrícola. Entonces, lo que hacen es fertilizar artificialmente ese suelo, o buscar otro, lo que se denomina "rotación de cultivos".  Millones de hectáreas en el país quedan arruinadas todos los días a causa de esto. Pero como a los productores les conviene y al Gobierno también, puesto que implementó las retenciones, nadie se preocupa demasiado. 

En fin, empecé hablando del asado y me fui para cualquier lado. Fernández y su séquito, además de ser nefastos, son inoperantes. No saben qué hacer ni para qué lado correr. Entonces apelan a las recetas de la economía ortodoxa o "de manual", que ya demostraron su fracaso, a saber:

-Aumentar las tasas de interés de los plazos fijos en pesos, hasta límites exorbitantes, lo cual no logra convencer a nadie. Suponiendo que te ofrezcan un 60 % anual, apenas le podés ganar a la inflación interanual, que es del 52 %. 

-Vender dólares de las reservas del BCRA para intentar "planchar" el precio de la divisa. Eso funciona por muy corto plazo, es cuestión de días. Si la gente sigue demandando dólares, el precio volverá a subir. Siempre estuve a favor de que el Estado interviniera en la economía, pero no de la manera que lo están haciendo. No es viable tampoco un esquema de no intervención para que el dólar "flote" libremente. Para hacer eso, si bien no soy economista, debés tener un respaldo en divisas. No como en el "1 a 1", pero similar.

Crear más impuestos tampoco es la solución. Y lo que más bronca le da a cualquier persona, es que la guita de los impuestos, más allá de pagar sueldos a docentes, médicos y gente que merece estar bien remunerada, se derrocha a manos llenas... en boludeces. ¿Vos te pensás que el Centro Cultural Kirchner (CCK) salió gratis? No hay cifras oficiales sobre cuanto se gastó en ese mamotreto, sin contar coimas y sobreprecios a empresarios "amigos". Antes de continuar, quiero aclarar que el CCK es un lugar magnífico y digno de ver. Pero elegir la obra pública "a dedo" es lo que provoca indignación. Lo mismo cabe para la gestión macrista en CABA: Hace unos años visité la Usina del Arte, que está en el barrio de La Boca, y no me pareció gran cosa. Simplemente se trata de un edificio funcional y moderno que a su vez procuró preservar algo de la arquitectura original. Por supuesto, cuando te aproximás a la entrada, vas a ver las clásicas placas conmemorativas de los funcionarios de turno que lo inauguraron.

El soterramiento del ferrocarril Sarmiento, es otra muestra de la mediocridad y corrupción argenta. Como su supone que la gente que viaja en tren es pobre y no vale la pena gastar plata para una muchedumbre de pelagatos (que seríamos nosotros), basta con haber hecho un tramo ínfimo para las fotos, y después adiós. Detrás de todo eso estaban muchachos como Ricardo Jaime, Juan Pablo Schiavi, y otros impresentables que no sé si ya están libres, pero que terminaron en prisión. Ahora lo que vemos, es que por esa sed de revanchismo, procesaron a Macri en tiempo récord, lo cual fue casi simultáneo con el sobreseimiento de CFK. Ellos (quienes nos gobiernan) se quejan del "lawfare", pero están haciendo lo mismo. Como simple periodista, no saldría jamás en defensa de Macri, pero lo que se ve claramente es que los tiempos de la Justicia son inusualmente rápidos para algunos, mientras un juicio que un jubilado le inicia al Estado puede "dormir" más de 10 años, y hasta es posible que el querellante se muera antes de que el fallo salga a la luz.

El macrismo impulsó el slogan de "Se robaron todo" aludiendo a la gestión anterior, el cual contó rápidamente con el beneplácito de medios cómplices. Ver a Lázaro Báez revoleando bolsos en un convento, fue muy bizarro. No puedo creer que un tipo que lavó guita toda la vida comprando esto o lo otro, haya sido tan torpe. Pero como todo quedó filmado, el escándalo se amplificó de un modo sorprendente. Por la obscenidad y por lo grotesco que fue el episodio, incluyendo las fotos que mostraban el botín que Báez pretendía esconder. 

Si te ponés a pensar, decir que Macri hizo espionaje, es lo mismo que decir que los caramelos son dulces. ¡Todos lo son! Te explico la metáfora: ¡Todos los gobiernos, constitucionales o no, hay practicado espionaje ilegal! ¿Sabés la cantidad de teléfonos pinchados que debe haber por todos lados y que ni siquiera sabemos? Como sostenía en una nota anterior, el objetivo es espiar a los políticos opositores de turno, buscar los trapos sucios, y cuando llegue el momento propicio, tirar un "carpetazo", que en resumidas cuentas contiene información sensible sobre esa persona, como fotos, archivos de datos, escuchas telefónicas... No seamos ingenuos, nada es casualidad. Ahora, si me preguntás sobre el supuesto espionaje a los familiares del ARA San Juan, lo considero aberrante. Te fuiste al pasto, Mauricio.

Retomando lo que decía antes, debés saber que el periodista que recibe la tan mentada "carpeta" y empieza a tirar mierda, es tan cómplice como aquel que se la proporcionó. 

Y al Gato nunca le voy a perdonar la megadevaluación de 2018, que nos dejó a todos en bolas, con un aumento exponencial de los precios. Fue un desquicio total, y que podría haber derivado en una hiperinflación. Para ser sincero, me molesta más eso (porque tanto mi familia como muchas otras lo pasamos muy mal) que el endeudamiento con el FMI. Puede que cambie de opinión. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

5 de diciembre de 2021

Domingo por la noche/Lunes por la mañana

Domingo por la noche en la ciudad. Lo que prometía ser una jornada de mucho laburo, se fue desinflando progresivamente sin que yo me lo propusiera. Las malas condiciones climáticas que asomaban el sábado hicieron que muchas actividades fueran reprogramadas, o bien suspendidas sin ninguna fecha precisa. Para cualquier fin de semana, es fundamental contar con material y notas, aunque no sean para su publicación inmediata. Siempre algo se "pesca". 

La verdad es que estoy en una etapa en la cual ya no espero nada de nadie, lo que esté por venir será por añadidura. Debo ser agradecido a la vida, porque trabajo no me falta. Yo diría que "lo que falta", es que cierta gente acepte valorar económicamente el esfuerzo que ello implica. En líneas generales, todo laburo es respetable, y eso incluye el mío. Más de una vez tuve roces con ex parejas que no comprendían que yo no tengo horario, y que quizás puedo estar cuatro horas al pedo. Pero cuando hay que salir, hay que salir. Así de simple. 

Lo mucho (o poco)  que he logrado, es mérito mío y de los lectores. Sobre esto último, no me caben dudas. Yo podría escribir centenares de notas como lo vengo haciendo, pero mi compromiso está dirigido a las personas que me leen, y a mis anunciantes. Siempre ha sido así, por ese motivo trato de evitar que se produzca un conflicto de intereses. 

Yo escribo sobre la actualidad de Lobos, y los demás que hagan lo que quieran. Por supuesto que siempre habrá hechos que den lugar a la polémica, pero yo redacto la noticia explicando con lo que pasó, salvo que emita una opinión propia. Antes de hacer eso, hay que preguntarse a quién m... le importa tu opinión. Lo ideal es que cada uno se forme su propio juicio de valor y que vos, como comunicador, no interfieras en eso. A menos que quieras hacer lobby para un determinado sector, hay que entender que el rol del periodismo, en su fase inicial, se limita a eso. No somos sacerdotes o pastores arengando a los fieles sobre qué se debe hacer y qué no. No nos corresponde hacerlo. 

Con el tema de la usurpaciones, más de uno asumió una postura a favor o en contra. Que puede ser válida, pero hay que hurgar un poco más, indagar en las causas, ver si no hay ninguna intencionalidad política. Hoy, por ejemplo, entrevisté a un grupo de vecinos que están bregando por conseguir una vivienda, pero el portavoz, digamos era un ex concejal vinculado al piquetero Luis D' Elía. Al parecer, este político venido a menos es quien está haciendo las gestiones, prometiéndole a la gente vaya a saber qué.

Yo puedo coincidir o no con la gestión de gobierno del Municipio, pero no me voy a cansar de decir que esto es lo que votaron, hubo suficiente tiempo para decidir, y ese tiempo se agotó el 14 de noviembre. Ahora, andá a llorar al cuarto oscuro. No hay otra opción que hacerse cargo y dejar de esconder la cabeza como el avestruz. Si ganaste por el 60 % de los votos, significa que muchos de los que te putean en las redes sociales, al final terminaron metiendo en el sobre la boleta de tu partido. Por lo tanto, lo que sería más útil, es preguntarse por qué el oficialismo sigue ganando en forma consecutiva desde 2015, mientras la oposición ya dejó de seducir al electorado hacer rato. 

Retomo esta nota. Ya estamos en la mañana del lunes 6. Para resumir, no puedo dejar de mencionar que finalmente se detectó el primer caso de la variante Omicron en el país. Parece el nombre de una película de ciencia ficción. Lo primero que pensé cuando se conoció la noticia, fue: "Esto (la pandemia) no se termina más". Ojalá me equivoque, porque pasamos varios meses con un descenso sostenido de casos, y ahora es posible que volvamos a foja cero. Sería terrible en todo sentido. Mejor no pensar, tomar las precauciones del caso, pero no pensar. 

Permanecemos demasiado tiempo oprimidos por una maraña de prejuicios que nos bloquea, y cuando finalmente intentamos derribar esa muralla, no sabemos qué hacer con la libertad. Ir a un determinado lugar, vestirse de determinada manera… es un proceso que implica despojarse de la “obligación” de caerles bien a los demás. Te sacás una mochila de encima, porque aprendés que una dosis de egoísmo no viene mal y que tenés que pensar en vos mismo, de lo contrario nadie lo hará en tu lugar.

Por otra parte, ¿Quién es tan soberbio como para no arrepentirse de nada en esta vida? ¿Cuándo vamos a entender de que es un constante aprendizaje? El día que comprendamos esto, seguramente nos quitaríamos mucha presión de encima, porque ya nos despojaríamos de la necesidad de que todo nos salga bien. De más está decir que todos apuntamos a eso, a cumplir con nuestro laburo y con las tareas domésticas de la mejor manera, pero eso no siempre es posible. Cuando esa presión desaparece, y a su vez aprendés a no hacer caso a esa carga que te pretendan imponer, te sentís mucho mejor. Hay que elegir ese camino, el de prueba y error, y escapar de las "recetas" inventadas que desde que somos niños nos inculcaron que debemos ser infalibles. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  

3 de diciembre de 2021

¿Cuándo "estalla el verano"?

 Primer viernes de diciembre. El hecho de pensar que estamos en la recta final del año, nos lleva inevitablemente a reflexionar sobre acerca de todo aquello  que no fuimos capaces de lograr. Es la vieja cuestión del "vaso medio vacío". Yo ya ni me acuerdo concretamente qué me había propuesto a fines de 2020, sólo albergaba la esperanza colectiva de que 2021 fuera mejor. Y hasta ahora, lo ha sido. Costó mucho esfuerzo, no sólo al común de los ciudadanos, sino a aquellos ligados más estrechamente con la pandemia: Enfermeros, médicos, vacunadores, fuerzas de seguridad. Si el virus vuelve a recrudecer con una nueva cepa, está claro que nadie se va a bancar un nuevo encierro. En mi caso, no pienso hacerlo ante el hipotético escenario de que las autoridades lo exijan. Tengo la libertad de circular libremente como responsable de un medio de comunicación, pero si no fuera así, tampoco me quedaría dentro de cuatro paredes por tiempo indeterminado. La economía se desplomó el año pasado, y lo que se vio en este año no es más que un rebote lógico de haber vuelto a una nueva versión de la "normalidad", que las fábricas e industrias hayan retomado paulatinamente su producción, que el consumo se haya reactivado... pero insisto: Con una inflación altísima, estamos aún muy, muy lejos de afirmar que el "crecimiento" es real. En el mejor de los casos, sería una vuelta a los valores pre-pandemia, que ya de por sí no eran los más alentadores. 

Durante 2020, los únicos que trabajaron razonablemente bien fueron los supermercados, las farmacias, y los servicios de delivery. No mucho más. Y el "boom" de venta de bicicletas, tiene su explicación en que la gente trató de combatir el sedentarismo haciendo la mayor actividad física posible, en los meses que los gimnasios permanecieron cerrados. Ni hablar de hacer turismo: Primero, nadie tenía un mango. Y segundo, cuando finalmente se permitió hacerlo, los protocolos eran tan sistemáticos y exigentes que muchos encontraron una opción más práctica en alquilar durante el verano una quinta con pileta. Por la remanida cuestión de la oferta y demanda, el valor de esos alquileres se disparó notablemente. Era sabido que iba a pasar, porque de hecho lo mismo pasa con el dólar. A más demanda de un producto, más se encarece su costo. El verano de 2022 será clave, porque el Gobierno seguramente no impondrá restricciones y es posible que ese "relajamiento" traiga aparejado un rebrote de contagios. Ojala que no. 

Se está hablando, también, de la aplicación de una tercera dosis de la vacuna, a la cual por ahora sólo pueden acceder los grupos de mayor riesgo. Yo ya me apliqué las dos primeras, incluso pensé que no iba a recibir un tercer pinchazo y borré la aplicación "Vacunate" del celular. Tendré que volverla a instalar y esperar que me llamen en algún momento. 

Ya estamos inmersos en la vorágine de este último folletín por entregas, que nos depara todo tipo de situaciones de diversa índole, derivadas de los festejos navideños y del esfuerzo que todos hacemos por mantener las apariencias y cuidar las formas pese a que nos detestamos mutuamente. Eso así, en la Noche del 24, en la tradicional reunión familiar, no vaya a ser cosa que, alguno exacerbado por el alcohol, en un rapto de honestidad brutal se le escape un “entripado” y genere una disputa no prevista que termine con la parentela agarrándose a botellazos mientras los fuegos artificiales surcan el aire. Pero pongámonos serios. A menudo, nuestra vida se parece bastante a un racimo de senderos que, llegado un punto, se bifurcan, pero que no van a ninguna parte. Antes de que el lector se "horrorice", le confieso que no me convence haber perpetrado una frase tan cursi como la anterior, sobre todo mientras el cursor del procesador de textos, titila, desafiante, invitándome a borrar la pelotudez que he escrito segundos antes, pero en este momento de mi vida los hechos me demuestran que es así. Como ser medianamente sociable que soy, comparto lo que me sucede con otras personas, tratando de no agobiar a mi interlocutor. Cada día me convenzo más de que la apatía y el no saber qué estamos haciendo de nuestras vidas es un común denominador. Por suerte, tenemos tiempo para entretenernos con cosas que nos hacen relegar esos planteos existenciales, y que son un escapismo o una distensión. El que tiene un trabajo (en negro, en blanco, o como sea), se aferra a las migajas conseguidas y hace lo imposible por mantenerlas, a expensas del jefe que te quema la cabeza impunemente abusándose de su posición jerárquica. El que no tiene trabajo, sabe que la mano está dura, obviamente, y eso te obliga a mirar la vida desde un costado. Sentís que se te va el tren, y que no llegás a alcanzarlo aunque pases meses esperándolo en el andén. 

El nivel de agresividad, de locura, de intolerancia que hay en la calle puede atribuirse a diversos factores, pero sin duda, uno de ellos es que te repitan 20 veces al día por televisión un hecho de inseguridad, que constantemente en el "zócalo" de la pantalla aparezca la cotización del dólar, y todo eso contribuye a que te roben la ilusión de pensar que las cosas pueden mejorar. Nunca van a tirar una buena noticia, porque no "vende". A lo sumo, alguna nota de color con los movileros en la playa que termina siendo una gansada. En la era pre-feminista, el principal atractivo del camarógrafo era enfocar culos y tetas. A estar preparados, porque si no hay otro tema que ocupe la agenda, en el verano el común de los programas serán de ese tenor, y no faltará la cobertura a todo glamour de las playas de Punta del Este, el destino elegido por los chetos y la tilinguería argentina. 

A veces es más saludable tener en claro algunas cuestiones básicas de las relaciones humanas antes que vivir suponiendo, erróneamente, que somos víctima de una conspiración de hijos de p... que nos quieren sacar provecho todo el tiempo, ¿No les parece? Además, lo irónico de todo esto es que no somos tan "importantes" como pensamos como para que los demás dediquen minutos de su vida a vivir pendientes de lo que hacemos bien o mal. La mayoría de la gente hace la suya y no le importa nada del resto, y hasta cierto punto está bien que así sea, porque si todos viviéramos en estado de alerta hacia lo que se hace o dice de nosotros, perderíamos el disfrute que nos otorga tener una personalidad definida. 

Dado que vivimos en una sociedad, inevitablemente debemos interactuar con otras personas que no nos caen bien: el kiosquero, la cajera del supermercado, tu jefe o supervisor, tus viejos, tus hijos, en fin... Pero si aprendemos a dimensionar qué valor juega cada uno de ellos en nuestra vida, las cosas se vuelven más simples, porque con los primeros que nombré se trata de una mera relación comercial, en cambio en los últimos casos, estamos hablando de afectos que, al menos teóricamente, deberían ser cercanos. Punto final.




2 de diciembre de 2021

El SAME en Lobos

 Con respecto al tema SAME, que dio que hablar durante toda la semana, no publiqué nada al respecto por los siguientes motivos: 

1) Ya dos medios tenían la primicia, y es un mérito de ellos, por lo cual todo lo que yo pudiera decir hubiera resultado redundante. Respeto la primicia, tanto las que pueda conseguir yo como los demás. Hay quienes no lo hacen, pero yo me manejo de esa manera. 

2) Existía la posibilidad que el oficialismo local saliera a desmentirlo, lo que efectivamente ocurrió. Sin embargo, eso no quita que la presión ejercida por la opinión pública haya hecho que den marcha atrás en la decisión. Es más, estoy convencido de que fue así, porque Lobos no puede darse el lujo de prescindir de una ambulancia, no sólo ante un rebrote de COVID, sino a atender todo lo relacionado a accidentología en la vía pública. No hay semana en que no se produzca un choque, que generalmente involucra a una moto y un auto. Si hay lesionados y no se cuenta con recursos suficientes para hacer frente a la emergencia, estamos en problemas. Que la Secretaria Belardi haya salido a hablar por un canal, sea éste el que sea, no convenció a nadie, de hecho la propia funcionaria se notaba visiblemente tensa y nerviosa al dar "su versión" de lo que pasó en la entrevista televisiva. 

3) No creo que el tema se haya politizado, pero sí fue evidente que referentes políticos de la oposición aprovecharon la ocasión para rasgarse las vestiduras cuando el electorado ya les dio la espalda en los últimos comicios. Por lo tanto, reitero lo que expresé en una nota anterior: Esto es lo que votaron, o lo que votó la mayoría. Ahora bien, no por haber ganado por amplio margen, el partido gobernante puede cometer toda clase de atropellos. El triunfo, el único derecho que otorga es a seguir gobernando y mantener la mayoría en el HCD, a la luz de los resultados de noviembre. Está todo tan trastocado que creemos que, por haber obtenido la victoria, eso les da lugar a un abuso de poder. Y el límite, en este caso, fueron los propios ciudadanos que se expresaron masivamente en las redes. 

Como periodista, muchas veces me la jugué solo por una determinada causa que consideraba justa, y pese a que pocos o nadie me acompañaron, bastó mi propio convencimiento para seguir adelante. Tengo más información de la que muchos suponen, pero hasta que las pruebas no sean irrefutables, no estoy en condiciones de hacerla pública. En la gestión anterior hubo muchísimos disparates que algunos prefieren olvidar porque les conviene. Yo no. Básicamente, algunos funcionarios de segunda línea (uno de ellos se ganó fama de "mufa") querían que "habláramos bien" de ese gobierno, a lo cual me negué. Yo solamente rescato como positiva una determinada decisión política cuando considero que está bien, no porque otro me lo pretenda imponer, como sucedió varias veces durante ese período de 12 años. Además, lo que está bien hecho, no debe ser motivo de un elogio desmedido. Para eso los eligieron, para que hagan las cosas como corresponde. Para que no extraigan tosca ilegalmente, para que no se paguen sobreprecios, para que la obra pública sea de calidad, para que no haya "acomodos" que francamente resultaron vergonzantes, no sólo por la acción en sí, sino porque eran completamente inútiles. Alguien podrá decirme: "¿Acaso ahora no los hay?" Sí, por supuesto. Tenemos a un Secretario de Obras Públicas que no debe saber lo que es una tuerca. Lo cortés no quita lo valiente. Puede sonar como un planteo utópico, pero ese es mi modo de entender las cosas. 

Llevo 20 años ejerciendo la profesión, y no voy a claudicar. Si no lo hice antes, menos lo haría ahora. Si me equivoco, a los únicos a quienes debo explicaciones es a los lectores. Asimismo, pienso que la credibilidad de un medio hacia la sociedad está sustentada en muchísimos pilares, además del fundamental, que es informar con la verdad. Agradezco a todos quienes siguen confiando en mi producto periodístico, felicito a los colegas que obtuvieron la primicia, y nos estaremos viendo pronto. Punto final. 

 

Es hora de tomar al toro por las astas: Te explico por qué

  Ya dejamos atrás el verano. Se terminaron los atardeceres eternos, la ropa liviana, las zambullidas a la pileta para refrescarnos del calo...