11 de agosto de 2008

Discos para llevar a una isla desierta

Hola, gente, aquí estoy de nuevo con el segundo post del día. Después de mucho meditar, me di cuenta de que tengo algunos vinilos y bastantes CD's que en algún momento me daba gusto escuchar, y en líneas generales, creo que nunca me dejé llevar por la moda del momento. 

Me deshice de muchos de ellos, los vendí porque necesitaba hacerme de unos pesos ante un objeto que ya no iba a seguir usando. Por supuesto, uno siempre tiene presente que nunca a aquellas bandas que hicieron historia y que trascendieron por su talento, por su impulso creativo. Por romper con lo establecido. La lista sería larga de enumerar: Pink Floyd, The Doors, Genesis, Led Zeppelin, Bruce Springsteen... y también grupos de rock argentino que desafiaron los estereotipos y la pacatería, como Sumo o Divididos. 

Fue así como resolví quedarme con aquellos discos que considero esenciales o de frecuente escucha, e ir dejando de lado lo que se vuelve prescindible, también pensando en una cuestión de espacio. 

Por lo general, aprovecho la noche, antes de que me venza el sueño, para dejarme llevar por la magia de los músicos o bandas que supe admirar, y que aún admiro. De vez en cuando, le encuentro el gusto al tango, a artistas innovadores como Piazzolla o Goyeneche. No me gusta la vulgaridad, o que te den todo masticado sin la posibilidad de pensar. En el caso del celular, tengo bastante música y muy heterogénea, pero casi no escucho, salvo cuando emprendo algún viaje y necesito liquidar esas horas muertas con un poco de distensión. 

Una vez, hablábamos con un amigo de cómo se ha perdido el hábito de escuchar un disco completo, de principio a fin, como si fuera una película. Es todo un signo de los tiempos. Con Spotify y otros servicios similares, la mayoría de los usuarios va "picoteando" por diferentes artistas y rara vez escucha una obra completa. Esto no está bien ni mal, se trata de un símbolo de una época en la cual la mayoría de la gente no toma a una obra discográfica con la misma vara que el cine, o la lectura. Punto final.  

Fin de semana desvelado


Fin de semana olímpico. Entusiasmado ante la posibilidad de ver buen fútbol, me levanté de madrugada para ver el partido de la Selección ante Australia. A decir verdad, no podía conciliar el sueño, lo cual hizo que tuviera una buena excusa para ver el partido sin sentirme un estúpido por traicionar mis convicciones respecto al fútbol actual. La cuestión es que, como a esa misma hora jugaba la Selección de basquet, cada tanto pasaban flashes acerca de cómo iba el partido del deporte de los aros. No está mal si tenemos en cuenta que son los únicos dos deportes en los que Argentina tiene posibilidades reales de obtener una medalla de oro, pero ¿por qué no insertaron un recuadro con una pantalla más pequeña para ver ambos partidos simultáneamente, como hacen los noticieros cuando hay dos noticias importantes que coinciden?
El primer tiempo pasó sin pena ni gloria, y los australianos demostraron ser un hueso duro de roer. Apagué la TV con fastidio, e intenté dormirme nuevamente. Cuando me desperté, cuatro horas después, me enteré de que Argentina había ganado 1 a 0, pidiendo la hora ante un rival que ya dejó de ser un trámite para convertirse en un escollo (me sorprendió enterarme que varios jugadores de Australia integran el plantel de equipos europeos). Lo único que lamento es haberme perdido el gol, que según vi más tarde en la repetición, fue notable. Messi no se pudo soltar del todo, quizá porque estaba muy marcado y porque se enredaba en sus propias jugadas. Así y todo, tuvo un par de chances de gol.
Creo que T y C Sports debería elaborar un compacto más completo, una especie de noticiero olímpico. La cobertura que están haciendo dista mucho de la anterior, de Atenas 2004. Es cierto que la diferencia horaria era otra, pero precisamente por ese motivo es que resulta necesario ofrecer programas para los que no quieren (o no pueden) levantarse a las 6 de la mañana a ver un partido.

9 de agosto de 2008

Vinilos extra large

Qué tiene más valor, un CD remasterizado, con un booklet de 30 páginas y fotos inéditas del intérprete, con una duración promedio de 70 minutos en total, o un gastado vinilo que con suerte araña los 40 minutos? La respuesta es: a gusto del consumidor. No es ninguna novedad que el vinilo está ganando lugar en el mercado discográfico, en lo que constituye un sorpresivo resurgimiento de un formato que se creía que no volvería a aparecer de un modo masivo. Está más orientado hacia el coleccionismo, porque comprar una buena bandeja tocadiscos, y acceder a los vinilos de una calidad aceptable, sigue costando mucha guita.  

El álbum de los Beatles que es considerado el más "flojo" por la crítica ("Beatles for Sale", de 1964), tiene un valor infinitamente superior a un "Greatest Hits" de... no sé, pongamos por caso, Jennifer López (tranquilos, podría haber buscado ejemplos peores). Lo cierto es que nunca fui un fan de los Beatles y dudo de que alguna vez lo sea, pero ello no me impide ver el valor artístico de las cosas, lo cual generalmente sucede en retrospectiva. Es decir, existían muchas más limitaciones para hacer un disco en 1964 que cuarenta años después, Pro Tools mediante. 
Una consola de 4 pistas y a grabar. Los discos se grababan en una semana, y los estudios de grabación no eran un búnker donde los músicos estaban rodeados por maquilladores, peinadores y asistentes de distinta especie.
No siento nostalgia por ello, la evolución tecnológica ha propiciado rescatar los famosos bootlegs de Bob Dylan con un sonido deslumbrante, como así también la remasterización sistemática y sin criterio ha destruido grabaciones originales que merecían ser conservadas y editadas con la mismo criterio e intencionalidad estética con la cual fueron concebidas. Del mismo modo que la adrenalina de escuchar a una banda en vivo, y la química con el público, se pierde cuando se graba un disco superproducido y lleno de artificios propios del estudio, donde se pueden pulir los errores y pifias en las tomas que constituirán el material del futuro álbum.



Juegos en la madrugada


La tiranía de los husos horarios me obliga a levantarme a horas insólitas para mi rutina habitual con los Juegos Olímpicos en pleno desarrollo. Se trata del evento deportivo más importante del mundo y ocurre una vez cada cuatro años, de modo que no es cuestión de dejarlo pasar. Este post lo estoy redactando luego de haber visto a la judoca argentina, cuyo nombre -por desgracia- caerá rápidamente en el olvido, alzarse con la primera medalla de un deportista argentino en Beijing. China le ha dado una gran lección al mundo, con unos Juegos excepcionales, y una ceremonia inaugural impecable que ya ha sido reconocida como la mejor en la historia de las Olimpíadas (sí, ya sé que "Olimpíadas" no es lo mismo que decir "Juegos Olímpicos", pero no me importa demasiado). Hasta los Estados Unidos reconocieron, muy a su pesar, que los chinos están haciendo historia con este evento. Basta con comparar estos Juegos con los patéticos y bochornosos sucesos de Atlanta '96, donde los americanos armaron un circo con dos mangos y una ceremonia inaugural que se recuerda por lo berreta y por ser la viva imagen del mal gusto propio del americano promedio (Cars and girls).
Nosotros también tendemos a asociar lo chino a lo berreta, a lo devaluado, por razones obvias: el 90 % de los artículos electrónicos de consumo doméstico se producen allí, y su vida útil es efímera. Pero cuando los chinos se proponen hacer algo en serio y además son conscientes de que los ojos del mundo están sobre ellos, saben hacerlo. China será una república comunista, pero negocios son negocios, y el gigante asiático lentamente se va abriendo hacia una economía de mercado. Disfrutemos de estos juegos maravillosos, aunque haya que levantarse de madrugada.

5 de agosto de 2008

Reflexiones de un día de sol

Aquí estoy actualizando el blog, para despuntar el vicio de escribir y para no perder el contacto con los que están del otro lado. Aunque no haya ningún cambio aparente, siento que estoy en una etapa de cambios. A veces no es uno el que cambia porque lo desea, sino que hay circunstancias que se fuerzan a hacerlo (esto ya lo hablamos en otro post). Yo, en esencia, voy a seguir siendo el mismo. Se trata más bien de un cambio de hábitos, de costumbres, y no desdeño para nada de ello. Me parece saludable que ocurra en la medida que me permita romper con la rutina. Estar encerrado entre cuatro paredes porque estás enfermo es horrible, y cuando por fin te recuperás pensás que el mundo se detuvo por tu convalecencia y en rigor de verdad todo sigue igual. Nadie es imprescindible, ya lo hemos afirmado desde aquí, y el lugar que hoy ocupo yo mañana lo ocupará otro sin ninguna dificultad. Sí es cierto que hay persopnas más talentosas que otras, y son esas personas las que dejan un vacío cuando mueren o deciden retirarse. Quizá habría un par de casos en los que podríamos hacer una excepción. Quiero decir: Maradona y Charly García, por ejemplo, no son sustituibles ni reemplazables. En cambio, Ortega es fácilmente reemplazable, incluso por otro jugador que no tenga inclinación por el alcohol que ha sido el talón de Aquiles del jujeño. Creo que aquí hay un punto importante, y es que realmente nos cuesta distinguir lo imprescindible de lo superfluo, lo necesario de lo accesorio, lo genuino del refrito.
Y en ese darnos cuenta, quizás se nos va la vida, hasta que en algún momento descubrimos lo realmente importante, eso que nos hace valer y nos convierte en personas con iniciativa y voluntad.

31 de julio de 2008

Seven days in sunny July


Ultimo post de julio. Observo cómo buen parte de la sociedad se debate por la permanencia o no de Messi en el equipo olímpico y no puedo entender cómo no hay nadie que aporte una pizca de racionalidad. ¿Cuáles son tus prioridades? Seguramente los medios le están dando demasiado espacio a esa cuestión, pero cualquiera puede darse cuenta de que no es relevante en absoluto. Sería bueno si nos acostumbráramos a hacernos la idea de que somos un país pobre y subdesarrollado, o acaso alguno todavía se cree perteneciente al "Primer Mundo"? Finalmente, parece que jugará, pero lo hará lacónicamente y a desgano porque está peleado con el imbécil de Riquelme, eterno caminante del campo de juego. No obstante, si es cierto lo que dicen los periodistas, motivos no le faltan a Messi para mantenerse lejos de ese tipo aburrido, apático, inexpresivo, muerto en vida y con cara de nada que es Riquelme.

Cambiando de tema: estoy escuchando a John Denver, ese flaco bonachón de ojos tristes y anteojos estilo Lennon que me sorprendió con su poesía y su talento. Era un apasionado de los aviones (algo parecido a Pappo con las motos) y murió en un accidente aéreo en 1997, cerca de las Montañas Rocallosas a las que tanto amaba. Lamento su muerte, y lamento haberlo descubierto tan tarde. En algunos aspectos, me parece superior a James Taylor, el cantante folk americano por excelencia. Con varias escuchas encima me animaría a emitir un veredicto sobre cuál de los dos es mejor, pero todavía no estoy convencido. Además, llevaría tiempo que es mejor dedicarlo a otros menesteres, De todas maneras, está claro que ambos suelen ser ignorados en Argentina y en los países latinos en general, donde se concibe a la música como un mero escapismo.

Si sostengo este blog, es porque me complace escribir de lo que observo y me interesa. Por supuesto, ello hace que haya muchas cosas mías (quizás demasiadas) en él. De algún modo, este espacio habla por mí. Hay quienes sostienen que el fácil acceso a la creación de un blog permite que cualquiera escriba nimiedades, divagaciones carentes de todo sustento o lo que fuere, pero eso va en cada uno.

En lo que a este blog respecta, y si en algún momento debo cerrarlo será por algún motivo valedero, y trataré de preservar todo lo que he escrito en estos tres años de permanencia en el ciberespacio permanezca de alguna forma, no porque sean obras cumbres de la literatura, sino porque en el momento en que escribí estos textos fueron importantes para mí. Fueron mi reflejo. ¿Me considero una persona talentosa? Si digo esto puede parecer pedante, pero tampoco caigamos la falsa modestia. Creo que sería un desacierto no reconocer el potencial que uno tiene. Muchas veces me autocensuré, porque como soy plenamente consciente de que vivimos en un pueblo chico, hay que ser muy cuidadoso con lo que se dice. Pero de todas maneras ello no me afectó demasiado porque en un principio este blog no estaba orientado hacia lo político, que puede ser el foco de mayores discrepancias.


30 de julio de 2008

La vida es un collage de recuerdos


Muchas veces, sobre todo cuando estamos en la cama somnolientos, a punto de que nos venza el sueño, sobrevienen recuerdos de distinta índole, inconexos, que no guardan un orden cronológico. Son como flashes que surgen de alguna situación reciente que actúa como "disparador". Muchas personas buscan un modo de permanecer "flotando en el aire" después de fallecer escribiendo libros de memorias o autobiografías. Algunos reúnen méritos suficientes para escribir un texto que quizás en el futuro pueda ser objeto de estudio. A otros, en cambio, sólo los mueve la vanidad de dejar un legado antes del fin. Todos abrigamos, aunque no nos guste reconocerlo, el deseo de trascender, y es una de las grandes fuerzas movilizadoras de la historia de la humanidad. Si no hubiera la aspiración de dejar algo antes de abandonar este mundo, el hombre no se embarcaría en epopeyas, hazañas, en desafiar a la naturaleza, en luchar contra lo establecido para construir nuevos paradigmas. 

Mi principal lucha es vencer mis propias limitaciones y permanecer al margen de la mediocridad. Poco me importa cómo me recuerden en el futuro, si yo ya no estaré aquí. No me gustaría ser recordado como un mal tipo, porque no lo soy. Pero todo lo que quieran hablar o decir sobre mi persona, queda en un segundo plano. No persigo poder ni gloria, soy uno más del montón que trata de cumplir con sus obligaciones laborales y familiares lo mejor posible. Por supuesto, siempre es grato que alguien nos elogie o nos felicite en el diario trajín, es una pequeña caricia en un post de un objetivo que depara varias dificultades: ni más ni menos que crecer y reinventarse en todo sentido, siguiendo el pulso de la sociedad pero sin ser esclavos de rebaño. Punto final. 

La magia sigue intacta

  Martes en la ciudad. Ya arrancamos la semana. Ayer lunes, minutos antes de levantarme, pude ver por las rendijas de la persiana algunos tí...