31 de octubre de 2009

Se termina octubre y llegamos a la recta final de 2009

Bueno, amigos, hemos llegado al último día de octubre. Como suelo decir, esperemos que el mes próximo sea mejor del que concluirá en pocas horas. Yo le doy relativa importancia al comienzo de un nuevo año o de un nuevo mes, porque generalmente uno pone expectativas en un lapso determinado, y pueden suceder dos cosas: que esas expectativas nunca se concreten, es decir, que se vean malogradas por circunstancias fortuitas. O bien que el plazo que nos hemos fijado no resulte suficiente para concretarlas. 

Un mes tal vez no sea demasiado tiempo para fijarnos cambios profundos o metas superadoras. Para mí, la segunda mitad de octubre fue más provechosa que la primera, porque encontré el rumbo y logré concentrarme en lo que quería hacer y lograr. Pero de cada hecho de la vida se aprende algo, por ejemplo, en un post anterior renegué sobre la falta de agua en mi casa. El agua siempre fue algo que venía por añadidura y nunca se le dio la menor importancia, pese a que resulta imprescindible en la vida cotidiana. Cuando faltó, me di cuenta de que tener agua es mucho más indispensable que muchas de las boludeces que rondaban mi mente. Ni más ni menos, el consumo de agua es decisivo para nuestra supervivencia.

 Notarán que hoy no estoy muy inspirado, y ello se debe (en parte) a que no me siento cómodo utilizando otro navegador, el clásico Internet Explorer, en lugar del Mozilla Firefox, que por algún motivo se niega a funcionar. Sólo resta esperar hasta mañana y hacer todo lo posible para que estos dos meses, la recta final del 2009, no nos encuentre con una curva que nos obligue a pegar un brusco volantazo.

29 de octubre de 2009

Cuando la verdad es demasiado abrumadora para ser ignorada

Hay verdades absurdas y mentiras solapadas. Abundan, también, los susurros estridentes y los pájaros inquietos que brotan de la boca de los mercaderes. Todo se ha vuelto demasiado difuso como para esbozar una conclusión, o arribar a una certeza, porque nos invaden las dudas. Creemos que tenemos la sartén por el mango pero estamos envueltos en la neblina. Así vivimos en la Argentina, donde para lograr colocar un producto comercial que se compra y vende al mejor postor, abundan las bases de datos, algunas escuchas telefónicas ilegales, casillas de mail hackeadas y un complejo entramado de teorías conspirativas que se alimentan en función a ese microclima. Porque, a decir verdad, la información a determinado nivel también pasó a ser un bien comercial. El caso más simple es el de aquel que necesita pagar para ver si una deuda no lo dejó escrachado en el Veraz, con lo cual se hace imposible solicitar un crédito o un préstamo por ínfimo que sea el monto.

Todo el mundo desconfía hasta de su sombra. De esta manera, vamos mostrando nuestra incapacidad de ser creíbles. Vamos perdiendo terreno frente a los que se manejan bajo el pragmatismo puro y no se permiten analizar. Prefieren la acción efectista al necesario ejercicio de causas y consecuencias. Todo esto, por supuesto, no es nuevo. La sociedad sobrevive porque hay un puñado de leyes que la contienen. De lo contrario, esto sería un caos, y estaríamos regidos por la "ley del más fuerte". Las personas talentosas, que han demostrado sus virtudes en las artes y en la ciencia, van muriendo como consecuencia inexorable del ciclo biológico y no se vislumbra en las nuevas generaciones alguien que vaya ocupando esos espacios que quedaron vacantes. 

No hablemos de "reemplazo": cada persona es única e irrepetible. No habrá otro Michael Jackson, otra Mercedes Sosa, otro César Milstein, otra Tita Merello, Julio Sosa, Goyeneche... y podría seguir enumerando. Hablemos de capacidades. De desarrollo cognitivo. De madurez para afrontar situaciones adversas, para elevarse por encima de la mediocridad general y ser como una brújula para la manada desorientada que vive el "día a día".

Las canciones infantiles van perfeccionándose año tras año en el arte de subestimar a los niños. Que no por niños, son estúpidos, y se ven obligados a repetir a coro una melodía con letras repetitivas y que difícilmente puedan contribuir a enseñar algo. ¿Por qué algunas especies de tortugas viven más que los humanos? ¿Qué comen los elefantes? ¿Por qué está "mal" cazar animales salvajes? Nada de esas preguntan que nacen de la mente de cualquier chico encuentran respuesta a su curiosidad en un sistema educativo que no es responsabilidad única de los docentes, pues éstos se limitan a cumplir con un programa que establece determinados contenidos. Hay muchos alumnos que, sin llegar a ser superdotados, cuentan con una capacidad superior al promedio, y es natural que se sientan frustrados. 

Si vos a los pibes les planteás (como docente) que deban hacer un trabajo práctico sobre Discovery o History Channel, lo más probable es que la recepeción que obtengas sea mejor, que consigan acceder al conocimiento dentro de un programa que no dura más que 40 o 45 minutos y que se puede encontrar en DVD, en You Tube, o en cualquier plataforma. Hablemos de capacidades. De desarrollo cognitivo. De madurez para afrontar situaciones adversas, para elevarse por encima de la mediocridad general y posicionarse de otra forma ante la manada desorientada que vive el "día a día". 

Los adultos del futuro deberán abrirse camino ante eso. La escuela debe facilitar el acceso a la realidad, no es un mero edificio (o artificio) con bancos, pizarrón, y afiches de colores. A determinada edad, los estudiantes deben saber que lamentablemente existen la maldad, la hipocresía y el engaño. De lo contrario, se darán la cabeza contra una pared, en el supuesto de que sus padres tampoco tengan interés en explicarles lo que les deparará la sociedad.

Sin embargo, hay que ser justos y hacer la salvedad de que los maestros no pueden hacer lo que quieren: Deben respetarse los contenidos, un plan que se llama "diseño curricular". Y cada alumno debe aprenderlos durante el transcurso del Ciclo Lectivo.

Es difícil pensar en una sociedad mejor cuando la educación formal se encuentra en crisis desde hace por lo menos dos décadas y se hacen cambios cosméticos que no van de lleno a la raíz del problema, que no proponen una solución de fondo. Así las cosas, cada vez que veamos a un chico de 16 ó 17 años debemos pensar que cómo se insertará este adolescente en el mundo de los adultos, y qué tendrá para aportar durante los años venideros para hacer de nuestra "aldea", un lugar con menos violencia y agresión, que merezca ser vivido. Punto final.


28 de octubre de 2009

Busquemos el equilibrio justo

Hola, amigos, cómo están? Mientras estoy redactando este posteo, debo decir que lo hago sin saber aún si será el último del mes. Me he propuesto escribir todo cuanto me sea posible, en la medida que crea que tengo algo interesante (ponele) para contar. Hoy viajé hasta la Laguna para cubrir una nota, y cuando salía del lugar de la conferencia de prensa, detuve mi vista por un momento en el espejo de agua, totalmente manso, ajeno a los vendavales y a los temporales feroces de hace unos días. Realmente conservo esa imagen en mi memoria como una de las más gratificantes del día. 

La contemplé desde lejos, al atardecer, y el agua yacía sobre el lecho como lo hace un gato perezoso. Me lamento de no haber sacado fotos, y en parte no lo hice porque estaba apurado por volver a Lobos. Además, no había buena luz natural. Pero la mejor lente fotográfica son mis ojos. Me gusta más la experiencia de viajar a la Laguna un día hábil, como lo hice durante años cuando fui docente, que hacer lo propio un fin de semana, cuando la tranquilidad de la Villa Logüercio, donde residen de manera estable alrededor de 300 personas, se ve alterada por turistas bulliciosos del Conurbano, que los lugareños toleran porque saben que aportan divisas a los comercios de la zona. Es difícil encontrar lugares agrestes, donde el hombre no haya arruinado la belleza natural con un cartel, con edificaciones torpes y de mal gusto, o simplemente arrojando basura de un modo desaprensivo. A veces la mano del hombre es necesaria para hacer que un sitio resulte habitable o adecuado para acampar. Pero debe hacerse con mesura, respetando los límites que impone la naturaleza. No tan lejos de la Argentina, en la selva amazónica, el saqueo de las entrañas de la tierra es cotidiano. Por eso, no caigamos en la ingenuidad de pensar que Brasil es una superpotencia desarrollada y que nosotros somos la Cenicienta del Continente. Ni una cosa ni la otra.

27 de octubre de 2009

Charly García y el eterno retorno

Durante todo este tiempo mantuve una actitud prudente respecto del "regreso" de Charly García a los escenarios, acaso por tratarse del artista argentino que más admiro. No fui al show en el estadio de Vélez, y pienso que las personas que hayan estado ahí podrán hacer un análisis más certero que yo, que apenas vi unos pocos minutos del recital por TV. De todas maneras, lo que provocó una reacción favorable entre el público y la prensa no fue el nivel del recital, sino que éste se haya desarrollado sin tropiezos, interrupciones o destrucción de instrumentos y equipos de sonido. En definitiva, se trató de un show que transitó por los carriles de la normalidad, y que estuvo potenciado porque Charly volvió a llenar un estadio después de muchos años y tras una larga rehabilitación. La pregunta que muchos nos hacemos es si Charly podrá recuperar, aunque sea en una mínima parte, la versatilidad de su voz, desgastada por los excesos y por una vida descontrolada. Y sería bueno también preguntarse cuándo lanzará un nuevo disco de estudio. Desde luego, el hecho de que esté realizando estos conciertos en distintas ciudades de Latinoamérica es una buena señal, pero también queremos escuchar algo de su nuevo material, de las canciones que sus allegados aseguran que García compuso durante su exilio forzado a la quinta de Palito Ortega en Luján. No soy un experto en adicciones, pero tengo entendido que las rehabilitaciones llevan tiempo y que no siempre dan los resultados esperados. A Charly le va a costar muchísimo recuperarse, más allá de que ahora lo veamos mejor y de que podamos leer una crónica de un show suyo sin incidentes. También me pongo a pensar en aquellos anónimos que tuvieron una historia de excesos con las drogas durante varios años y no tienen el dinero para solventar el costo de una rehabilitación, o no tienen la suerte de contar con un mecenas como "Palito". ¿Cómo se supone que puedan recuperarse los chicos que consumen paco, con el Estado ausente y los hospitales que se caen a pedazos?

26 de octubre de 2009

Las aguas bajan turbias


Es lunes por la mañana y la ciudad parece un gigante que se despertara luego de la resaca. Desde varios días tengo problemas en la presión de la red de agua corriente. Como consecuencia de esto, el líquido elemento no tiene la fuerza suficiente para subir al tanque, quizá porque éste se encuentra a una altura superior al resto de la viviendas del barrio. Sin embargo, ayer escuché que un vecino le comentaba a otro: "no tenemos agua". Como mi relación con los vecinos es prácticamente nula, no hubiera sabido nunca que ellos estaban padeciendo el mismo problema si no hubiera cazado en el aire ese comentario teñido de preocupación y bronca. Por lo general, sale agua de las canillas del baño y de la cocina (para eso existen las canillas) , aunque se trate de un chorrito débil y cuya intensidad nunca termina por definirse del todo. La situación se complica cuando se trata de la ducha. A veces no hay agua de ninguna clase, en otras ocasiones podés bañarte con agua fría pero será mejor que te olvides de sutilezas y ello incluye el siempre gratificante baño con agua caliente. Hoy por la mañana, por normas elementales de higiene, para comenzar la semana limpio y con buen semblante, me duché con agua fría, y debo decir que a medida que el cuerpo se adapta a la temperatura no parece algo tan terrible. Sería algo así como nadar en las playas de Mar del Plata, donde el agua del mar no alcanza más de 20 grados en pleno verano. En fin de semana transcurrió con mucha actividad, con un River-Boca aburrido y olvidable, y con el compromiso de revalidar todo lo hecho hasta el momento, en distintos ámbitos, tanto el profesional como el personal. Precisamente, no es momento para bajar los brazos o caer en la frustración. Hay que seguir como sea. Octubre comienza a despedirse lentamente y nos deja una última semana antes de que empiece todo el quilombo de las Fiestas, las cenas de fin de año, los actos de fin de curso, y demás eventos que son una pérdida de tiempo, excepto para quienes participan de ellos.

23 de octubre de 2009

El periodismo y sus infinitas vertientes


Es viernes por la tarde, y diluvia en la ciudad. Este fin de semana tengo varias actividades para cubrir, incluso el horario de muchas de ellas de superpone. La vida del periodista exige estar en todos los lugares y darle difusión hasta al evento más intrascendente, aburrido y tedioso. A menudo, uno debe elegir qué tipo de enfoque darle a un hecho determinado. No se pueden escribir cinco páginas sobre una exposición de medallas, por ejemplo. La visita de un ministro, si es que tiene algo interesante para decir, es probable que amerite cinco páginas. Generalmente la tarea de desgrabar, de rescatar los conceptos más relevantes en medio del palabrerío, suele ser ardua y agotadora, porque hay que seleccionar, pulir, y darle forma de un texto que tenga "gancho", es decir, que resulte atractivo para el lector. Aunque hay que reconocer que uno muchas veces participa de conferencias soporíferas, de las cuales es muy difícil rescatar aunque sea un párrafo que valga la pena. Un momento, en medio de la hojarasca, en el cual la persona diga algo concreto, y de interés público. Uno de los rasgos que definen a un buen periodista es la capacidad de rescatar de una conferencia o una entrevista aquello que puede resultar de interés para la gente, por encima del ego profesional. Muchas veces hacemos una pregunta que nos parece aguda e incisiva, y el entrevistado la liquida con dos monosílabos. Del mismo modo, he presenciado casos de preguntas pelotudas que dan como resultado una respuesta sorprendente y maravillosa. En fin, la entrevista periodística constituye un género apasionante del cual se han escrito muchos libros, con "tips" o "secretos" para lograr una entrevista jugosa y enriquecedora. De más está decir que, por más onda que uno le ponga, hay ciertos entrevistados que son insufribles, por su apatía y su dificultad para articular dos palabras coherentes.

21 de octubre de 2009

Resistiendo hasta el final


Desde que comencé a crear y escribir en este blog, en junio de 2005, nunca se me cruzó por la mente la idea de dejarlo. Sí es cierto, y lo podrán notar quienes siguen las crónicas que uno publica desde aquí, que hubo meses en los que mantuve este espacio un poco "abandonado". Me refiero a que no lo actualizaba con la frecuencia que hubiera querido, en función a lo yo pretendo construir. Lentamente fui encontrándole la forma a lo que iba haciendo, tomándome el tiempo necesario para decir lo que quería, y sin caer en obviedades. 

A veces no tengo ganas de escribir nada, pero aprendí que antes de expresar cualquier pavada, es mejor esperar el tiempo necesario para que surja algo mejor. La idea siempre ha sido que el hecho de comunicarme por este medio resulte placentero, de lo contrario no tiene sentido "torturarse" redactando una nota que excede la actualidad. 

A menudo escucho a mucha gente hablar de literatura como si fuera algo abstracto, o a lo cual sólo tienen acceso las personas que tienen una biblioteca de nogal y fuman tabaco con una pipa sentados en un sillón de terciopelo. La literatura se construye de un modo muy diferente, y lo que yo hago se sustenta con esa línea de pensamiento. Es decir: esto que estoy redactando puede ser considerado un texto literario o no, pero ha habido un proceso de elaboración y análisis previo. 

En mi caso, insisto, no escribo lo primero que me viene a la mente. De hecho, no creo que ningún escritor serio lo haga, salvo que cultive alguna veta literaria surrealista que le dé mayor margen para ese "fluir del pensamiento", al estilo de Marcel Proust o André Breton. 

Yo sostuve la continuidad de este blog incluso cuando no tuve Internet en mi casa y debí volver a los cybers para actualizarlo. Yo defiendo lo que hago. En principio, porque si no lo hago yo, nadie lo va a hacer por mí. Y creo que todos deberíamos actuar del mismo modo en cada cosa que hagamos, si realmente consideramos que tiene valor. Y aquí cabe hacer una salvedad: no importa si para los demás tiene valor, mientras que para vos resulte significativo. Por eso, reitero: defendamos todo aquello que hagamos y que nos insuma un esfuerzo intelectual, porque estamos rodeados de idiotas que critican sin hacer nada. Y bien sabemos que, hagas lo que hagas, igual te van a criticar.

Hoy más que nunca, aprendamos a vivir con gratitud

  3 de octubre. Hace varios días que tenía la intención de escribir un nuevo posteo para el blog, lo que sucede es que me embarga la sensaci...