31 de octubre de 2010

Volviendo al escenario real

(Última revisión: Mayo de 2023)

Hola amigos, les confieso que este breve texto de este lunes/martes por la noche lo escribo por el mero hecho de despuntar el vicio, porque estoy muy cansado y tengo sueño. Pese a todo ello, siempre encuentro un tema que me despierta interés para intentar desarrollarlo, y si reviste complejidad, lo voy desmenuzando hasta que puedo sintetizar la idea de una forma comprensible, evitando caer en el tedio. 

El fin de semana estuvo tranquilo, el domingo fuimos a comer un lechón a la casa de mi primo con un grupo de amigos. Aunque la carne es sabrosa, no soy muy fanático del lechón o de la carne de cerdo en general. En fin, era lo que había y bienvenido sea, lo importante era pasar un rato distendido tomando una cerveza y hablando boludeces.

Estoy escuchando unos de los primeros discos de Amaral "Gato negro, dragón rojo", un álbum doble que no tiene razón de ser, ya que por su duración la lista de temas bien podría haber entrado en un solo CD. Fue editado en 2008, y en aquel momento tuvo como corte de difusión el tema "Kamikaze". No es nada meritorio para atesorar en el arcón de los recuerdos, por supuesto, pero tampoco es desagradable al oído. Inclusive, tiene una producción y unos arreglos muy cuidados para lo que uno está acostumbrado a escuchar de una banda de pop en español. 

Hoy se me ocurrió empezar a ver una película que siempre me interesó, "Conversaciones con mamá" (2004), y ya voy por la mitad. Espero poder terminarla en un corto plazo. Por lo que vi del film hasta el momento, estoy en condiciones de afirmar vala pena, las actuaciones de Eduardo Blanco y China Zorrilla son notables. Y Ulises Dumont, un grande como siempre.

Hay ciclos que se vuelven largos y agotadores, por varios motivos. Uno tiene que lidiar con su propia historia personal, con sus propios demonios. Pero no es excluyente, ya que además el hombre tiene que enfrentarse a esa construcción colectiva que llamamos sociedad. La vida del periodista es ajena a los feriados o a los fines de semana. Hay que ir donde está la noticia, aunque sea Navidad y estés a punto de brindar a la medianoche.

Tarde o temprano, inclusive si el oficialismo gana las elecciones de este año, llegará una era "post-K". Nadie sabe bien qué podría pasar, pero no creo que se pueda consolidar el poder de una nueva gestión sin poner en agenda un plan económico serio. Aquel que comparte los postulados del actual modelo seguirá haciéndolo, y la oposición será testigo del liderazgo indiscutible de CFK, que fue consecuencia de una desgracia (la muerte de Néstor). Sin embargo, es algo habitual en el pulso social, como ocurrió cuando murió Raúl Alfonsín y el radicalismo tomó un envión importante dentro del electorado en plena campaña política.

Bueno, antes de dormirme sobre el teclado de la notebook, me despido por hoy. Volveré a redactar un posteo más acorde a mi estilo habitual en los próximos días. Prepárense para lo que traiga consigo el segundo semestre, pero sin alarmarse inútilmente. Y no digan cosas de las que luego se vayan a arrepentir, como de vez en cuando me pasa a mí: A veces es preferible cerrar la boca para evitar una discusión estúpida. Recuerden que no todo es lo que parece ser. Nos estamos viendo pronto.

27 de octubre de 2010

El inesperado adiós de Néstor y un país desconcertado


Me costó creerlo cuando me llamaron por teléfono para darme la noticia. La persona más poderosa e influyente de la Argentina, murió esta mañana para consternación de sus seguidores y detractores.

Durante los 5 años que lleva de vigencia esta blog, he abordado distintas facetas de Néstor Kirchner y de su Gobierno. Cuando no estuve de acuerdo con sus medidas, no dudé en expresarlo, pero también le reconocí algunos aciertos, sobre todo en los primeros años de su gestión. Esos primeros años, de 2003 a 2005, cuando todavía no se mostraba tan temperamental e intransigente en varias cuestiones que requerían consenso.

Fue, en la primera mitad de su gestión, un presidente que alcanzó un altísimo grado de adhesión y popularidad, y después de la catástrofe del gobierno de la Alianza los argentinos teníamos cierto optimismo. En realidad, necesitábamos creer que alguien mejor estaba por venir, sea quien fuere.


No quiero extenderme demasiado porque casi todo se ha dicho hoy, tanto en los medios como en la conversación cotidiana, mientras muchas familias estaban en sus hogares esperando al censista. Como era previsible, la noticia del censo quedó rápidamente opacada por la muerte de Kirchner. Sobre el futuro del gobierno de CFK, que llevaba la impronta de su marido, pesa un signo de interrogación. Esperemos que podamos pasar por esta transición hacia las eleccciones de 2011 de la manera más ordenada posible. Es un momento delicado y la oposición debe actuar con responsabilidad, no por la muerte de K en sí misma, sino por el hecho de que la Presidenta deberá formar un nuevo grupo de asesores, que establezcan las políticas centrales para los meses que restan tras la ausencia de un esposo. Esto implica, entre otras cosas, que deberían salir del Gobierno personajes que sólo contribuyeron a perjudicar seriamente la imagen de la gestión presidencial ante la opinión pública, en un ejercicio autodestructivo e innecesario. Todos conocemos, a quienes cometieron tales desatinos, pero prefiero no mencionar a ninguno en particular porque no es el momento.

Un grupo de intelectuales, entre los que se encontraba el filósofo José Pablo Feinmann, creó el espacio "Carta Abierta", destinado publicar solicitadas en los medios gráficos para sustentar desde distintas corrientes del pensamiento al actual Gobierno cuando Kirchner ya había dejado la presidencia. Sin embargo, sus argumentaciones, lúcidas algunas de ellas, abundaban en ambigüedades y generalizaciones.

Vienen tiempos difíciles. Que alguien nos ayude a salir de esta incertidumbre, paradójicamente, cuando la única certeza que tenemos es la muerte del ex presidente.

26 de octubre de 2010

Lo perduable, lo efímero, lo valioso, lo decadente


Pues bien, se nos ha informado hasta que hartazgo que mañana nos aguarda un día diferente. Un nuevo Censo de Población y Vivienda, que resulta a todas luces necesario de realizar periódicamente, pero en esta ocasión con la sospecha de que los datos serán prolijamente manipulados por el INDEC. Espero, al menos, que como la mayoría de la gente conoce las cifras ilusorias del organismo, lo hagan con sutileza y no "dibujen" cifras imposibles de concebir. De más está decir que los censistas cumplirán con su tarea y no tienen ninguna responsabilidad con el procesamiento de los datos y el manejo posterior de la información que se recoja.
Recuerdo mi experiencia como censista, en noviembre de 2001. Yo en aquel tiempo todavía ejercía la docencia, concretamente en la Escuela Nº 19 de Empalme Lobos (Barrio Magnasco) como Profesor de Inglés. Me tocó censar la zona periférica al establecimiento donde me encontraba trabajando, y del mismo modo procedieron el resto de los docentes y directivos de la escuela en cuestión. Encontré gente analfabeta, viviendo en condiciones deplorables, y supuestamente, tenía que preguntarle a esa persona que estaba totalmente excluida cuántos ambientes tenía su casa, si las paredes estaban revocadas, el material de los pisos, las características del baño, y otras tantas pelotudeces que en este momento prefiero olvidar porque me indigna de sólo pensarlo. Partamos de la base que hacerle una pregunta semejante a un vecino que vive en una casilla, totalmente olvidado por las autoridades de turno, que llevaba su miseria a cuestas con dignidad y resignación, era poco menos que una vergüenza. Por mi trabajo en el censo de 2001 (que duró dos días) me pagaron 50 pesos/dólares. Justo cuando la Presidencia de De la Rúa agonizaba y faltaba un mes para que se produjera la debacle total que todos conocemos. La gente de condición humilde, es a mi criterio la más solidaria, porque comparte lo poco que tiene. Fueron dos jornadas de un calor asfixiante, y en varios lugares me invitaron a comer, o a tomar algo fresco. Por supuesto que rechacé el convite, no por hacerme el exquisito sino porque prefería terminar de completar las planillas lo más rápido y eficazmente posible y me costaba ubicarme con los nombres de las calles. Lo último que voy a decir respecto a lo que acontecerá mañana, es que pretender sacar un rédito político de un censo es un acto canallesco, para éste o cualquier gobierno que acometa tal tarea. Pedirle dignidad y escrúpulos a un político parece una utopía, pero también es prudente esperar los resultados antes de dar por sentado, como quizás lo esté haciendo yo, que la realidad será totalmente distorsionada.

Ya he perdido el interés en comprar determinadas cosas, prefiero empezar a redescubrir todos los libros y los discos que tengo desde hace tiempo. Por otra parte,  hace rato que me cansé de bajar música porque las bandas que prometen un atisbo de novedad no son más que un reciclado de todo lo que se generó musicalmente mucho antes, en las décadas del '60 y '70. Metallica fue (y lo sigue siendo) un fraude, lo mismo que Guns N' Roses, mal que les pese a algunos. Sin embargo, no voy a ser tan hipócrita como para decir que nunca los escuché y que los GNR escribieron algunas páginas notables. Escasas, pero notables al fin. Pero si hacemos uso del sentido común, no hace falta ser un erudito para pensar que dentro de 20 años, y estoy siendo generoso en el plazo, nadie se acordará de ellos. Los Beatles, Los Rolling Stones, Pink Floyd, Bob Dylan, Jimi Hendrix y The Doors son inoxidables y resisten el paso del tiempo. 

Todos los pendejos que con natural entusiasmo se compran su primera guitarra para castigar al vecindario con sus rudimentarios acordes, le deben buena parte de ese impulso por crear algo a los "próceres" de hace 40 años. Tal vez parezca que estoy siendo algo cínico con las nuevas generaciones, pero es esa la intención. Como suelo decir, tengo la impresión de que "ya está todo inventado". Un abrazo, y nos estaremos viendo pronto. Punto final.

24 de octubre de 2010

Cada cosa en su lugar



Hoy presencié por primera vez un partido de polo, en Santa María de Lobos, y debo decir que fue una experiencia curiosa. En primer lugar, era la final de un torneo de mujeres, lo cual al menos le aportó su cuota de glamour al evento por la belleza y ese aire pseudo aristocrático de las jugadoras. Ahora bien, reconozco que mis conocimientos de polo son nulos, de manera que pregunté la dudas más elementales que constituyen la esencia del juego y me explicaron con sencillez y claridad.

La tarde del domingo estaba perfecta para quedarse en casa tirado en la cama o viendo una película, pero se dio la circunstancia de concurrir a este partido y allí fui. Siempre tuve prejuicios respecto a ciertos deportes, como el polo y el golf, que están reservados a una minoría selecta y no gozan del fervor de las masas. Seguramente quienes los practican lo hacen con convicción, porque les gusta, y no por el hecho de demostrarle a la sociedad que pertenecen a un grupo de personas de clase alta que tiene sus propios modos de distensión.


En general, ver o practicar todo tipo de deportes me aburre, aunque todos hacemos una excepción con el fútbol. Ocasionalmente me entusiasmo con algún partido televisado, sobre todo aquellos donde los jugadores justifican sus altos sueldos y dejar todo en la cancha. Los famosos partidos "de ida y vuelta", con situaciones de gol que se suceden en ambos arcos. Una sola vez fui a ver un partido entre equipos de primera división: fue un Boca-Independiente, en Mar del Plata, en un torneo de verano. Como los torneos de verano no valen demasiado salvo para los turistas que están al pedo, no hubo incidentes, creo que ganó Boca 2 a 1, y desde donde yo estaba ubicado se veía bastante bien. Fue en el verano de 1998, si no me traiciona la memoria.

Cuando uno va a un partido de polo se hace la idea de que va a haber gente de guita, y efectivamente es así. Pero si te comportás con corrección y no hacés ningún comentario fuera de lugar no hay motivos para sentirse discriminado. Desde luego, un cartonero de Villa Lugano no sería muy bien recibido en el Campo Argentino de Polo, pero yo estoy hablando de un partido modesto, que no era entre dos equipos de elite, y que fue muy "sponsoreado". Es pobable que si jugara La Dolfina o todos esos equipos que concitan la atención de los ricos y famosos el contraste entre uno que no es considerado "gente bien" sería más notable.

Esto es todo por hoy, amigos. Me voy a dormir y espero que ustedes procedan de la misma forma para afrontar el lunes de la mejor manera. Nos vemos!

22 de octubre de 2010

El viernes que se escapa demasiado rápido

Tenía ganas de actualizar el blog anoche, pero otras personas de mi familia estaban usando la computadora y cuando finalmente tuve la PC disponible, ya era muy tarde y las ideas que tenía previsto plasmar en un nuevo "post" habían perdido el sustento y el entusiasmo inicial. De modo que me dediqué a escuchar "El club de los martes", de Los Tipitos, uno de los mejores discos del rock argentino en lo que va del año, y a hacer zapping en la radio hasta que me venció el sueño.

Como es de público conocimiento, esta semana la violencia sindical se cobró una víctima en el barrio de Barracas: un militante del Partido Obrero fue baleado en un hecho que suma una nueva página a la lista del manual de la irracionalidad argentina. No hay ningún detenido, nadie fue citado a declarar, no hay ningún preso. Un hecho gravísimo, que luego continuó provocaciones y desconcierto general en Callao y Corrientes, una de las esquinas más transitadas de Buenos Aires, transcurrió entre la indignación de algunos y el estupor de otros. Porque esa bala asesina podría haber impactado en cualquier transeúnte, totalmente ajeno a la manifestación. Evidentemente, la vida de algunos vale más que la de otros. Por Matías Berardi, el chico que vivía en una familia de clase alta, un rugbier que fue secuestrado y asesinado, corrieron ríos de tinta en los diarios, se organizaron manifestaciones, reclamos por mayor seguridad, y la sociedad toda se conmocionó. Por este pobre militante, cuyas ideas políticas no comparto pero tiene derecho a expresarse libremente, seguramente se hará un reclamo masivo de Justicia o dos, pero la gente a la larga de olvida, porque no tiene la llegada ni las influencias de la familia del otro muchacho asesinado para concitar la atención de los medios.

Quiero hacer una aclaración: para las familias de ambos, el dolor es el mismo. Tanto los padres de Matías, como los del joven militante cuyo nombre no recuerdo, deben estar sufriendo uno de los momentos más difíciles de su vida. Y ojalá que ambos hechos se esclarezcan, con celeridad, pero que el Gobierno no haga la vista gorda ante los barrabravas sindicales porque sabe que necesita de sus votos. Salvo algunas declaraciones muy tenues, ningún funcionario condenó explícitamente esta verdadera batalla campal que cada vez con más frecuencia suele enfrentar a sindicatos de distintos bandos, como así también a militantes del PJ más radicalizado.

La historia argentina parece seguir un camino inverso a lo que marca el sentido común. Como dijo Charly García: "Mientras miro las nuevas olas, yo ya soy parte del mar". Los hechos demuestran que tan equivocado no estaba.

19 de octubre de 2010

Yo no sé si es en vano este amor

Es martes por la tarde en la ciudad, hora de la siesta por excelencia, y escribo estas breves líneas antes de irme a trabajar. Ojalá pudiera dormitar un poco, pero cuando aparecen los primeros bostezos y las ganas de aferrarse a la almohada, ya es demasiado tarde y hay que volver a levantarse. Todos pasamos por momentos de insatisfacción en nuestro trabajo, pero lo que a veces más me jode es que tenga que perder el tiempo desgrabando discursos, bancándome situaciones de mierda y redactando crónicas que con toda seguridad no le interesan a nadie pero que bien sirven para relleno si no hay algo mejor que publicar. Es que, por otra parte, el interés de la gente por un tema en particular es cada vez más efímero. Me pasa a mí, por ejemplo, que me aburro rápidamente de un libro y busco otro, y ni hablar de las películas. Uno piensa ingenuamente que lo que está impreso en papel goza de cierta perdurabilidad, pero las palabras de los políticos, dirigentes y concejales son demasiado vanas y huecas como para que consigan trascender más allá de un par de días. A veces pienso cómo sería mi vida en otro lugar que no fuera Lobos, siento que aquí la gente me conoce y sabe quién soy, más allá del juicio de valor que tenga sobre mi persona. En otro lugar debería empezar de cero, y siempre uno carga con la cruz de no ser un hijo dilecto, "nacido y criado" en esa ciudad. A menos que sea tan grande y densamente poblada que haya más habitantes foráneos que autóctonos. Necesito respirar un poco de libertad, pasar unos días sólo con un termo y un mate, y sentir la brisa tibia de la primavera en la cara. Quisiera no pensar en la plata que hay que gastar, en lo que uno gana, y lo que más desearía es no tener que preocuparme si me alcanza o no. Simplemente, hacer una vida sencilla, sin lujos pero tampoco sin privaciones. 

Disco recomendado del día: Eminem, "Curtain Call 2" (Universal, 2022)

18 de octubre de 2010

Hay que seguir en la trinchera

Hola amigos, son las primeras horas del lunes y tenía ganas de redactar algo antes de irme a dormir. El domingo pasó rápido como siempre, de hecho ya ni siquiera vale la pena abordar el tema, pero uno no puede evitar pensar en los fugaces momentos de felicidad que se nos presentan a diario y que son los que nos mantienen vivos. A veces pienso que no debería tomarme las cosas tan en serio y darme la oportunidad de cagarme más de risa de lo que me pasa. Soy muy exigente con mi trabajo, trato de cumplir con todo lo que me piden y eso a veces genera presión. Sólo espero ir buscando espacios para relajarme y tomar cada día con más calma.

Cambiando de tema, estuve viendo unos minutos de la película "El cartero llama dos veces" (1946), que compré en DVD. Aproveché para escuchar a Whitney Houston en sus años de gloria y recordar distintas etapas de mi vida que me remiten a sus baladas. Y escuché también un viejo cassette de Alejandro Dolina, tras lo cual pude comprobar que efectivamente los programas de hace unos años eran mucho más divertidos que los actuales. Hace un rato nomás estuve en la casa de un amigo, donde comimos unas empanadas y nos lamentábamos del inexorable comienzo de la semana.

El Día de la Madre transcurrió con un almuerzo tranquilo y larga sobremesa, y le fueron entregados a mi mamá los regalos de rigor, que se merece con absoluta justicia por ser una de las personas que más quiero, mi confidente, la que me banca cuando estoy insoportable, y a quien le debo la vida.

Esto es todo por el momento, la notebook es tentadora para escribir y boludear por Internet, pero me espera un día largo y agotador y debo concentrar mis energías en descansar lo más posible. Un abrazo, gente!

Todavía estamos a tiempo de alcanzar el último vagón del tren

  Desde hace alrededor de dos años, vengo llevando adelante un cambio que tiene que ver con la aceptación y la tolerancia. El objetivo es no...